martes, 29 de septiembre de 2026

 

EXAMEN DE CONCIENCI-A - Domingo 27 del Tiempo Ordinario. A 4 de octubre de 2026

 

VIÑADORES INFIELES

 

1.       La viña representa con frecuencia al pueblo de Israel. ¿Por qué recuerda Jesús que los enviados por Dios habían sido perseguidos y aun asesinados?

2.      Al canto de Isaías sobre la viña, Jesús añade una dramática novedad. ¿Qué podía significar que los viñadores han decidido asesinar al hijo del dueño?

3.      ¿Qué aplicación puede tener para nuestra sociedad actual esta dramática parábola de los labradores infieles y asesinos?

4.      Jesús pregunta sobre la reacción con la que el dueño puede responder a la crueldad de los viñadores. ¿Hasta qué punto esa pregunta puede ser interpelante para nosotros?

5.      Los oyentes de Jesús admiten que la respuesta del dueño habría de ser muy dura. ¿Qué supone eso para los que hemos recibido el encargo de cultivar la viña del Señor?

6.      En esta parábola se apunta a la elección de otros labradores más responsables en su servicio. ¿Qué puede significar esa perspectiva para la sociedad y para la Iglesia?

7.      ¿Estoy yo decidido a trabajar con seriedad en la viña del Señor, a recibir con docilidad y gratitud a los mensajeros que él me envía y a reconocer la autoridad de Jesús?

                                                                                           Jose-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 27 del tiempo ordinario. A. 4 de octubre de 2026

 

LA VIÑA DEL SEÑOR

“Mi amigo tenía una viña en un fértil collado. La entrecavó, quito las piedras y plantó buenas cepas; construyó en medio una torre y cavó un lagar. Esperaba que diese uvas, pero dio agrazones” (Is 5,2). Así hemos hemos frustrado los planes de Dios. 

Es dramático comparar lo que Dios esperaba de nosotros y lo que nosotros hemos producido. En los planes de Dios estaban la fertilidad y los frutos, la alegría de las vendimias y el disfrute del buen vino. Pero nosotros solo hemos producido esterilidad y muerte.

Por si no estaba claro, el salmo responsorial nos explica el sentido primero del poema de Isaías: “La viña del Señor es la casa de Israel” (Sal 79).

Aquel pueblo no debía encerrarse en sí mismo. Pero menos aún puede encerrarse la Iglesia. San Pablo pide a los Filipenses que traten de acoger y asimilar los buenos valores que encuentren, aun en el mundo pagano (Flp 4,8).

LA PARÁBOLA

 Por tercer domingo consecutivo, el evangelio que hoy se proclama evoca el trabajo de las viñas y el tiempo de la vendimia (Mt 21,33-43). Como en el antiguo poema, también la parábola evangélica da cuenta de los cuidados que un propietario ha dedicado a su viña. Jesús añade que, al marchar de viaje, la arrendó a unos labradores.

 Al tiempo de la vendimia, el dueño envía a unos criados a percibir los frutos que le corresponden. Pero en dos ocasiones sucesivas los labradores apalean, apedrean y matan a los criados que el dueño les envía. Y lo mismo harán con el hijo del dueño. No solo quieren quedarse con los frutos sino también apropiarse de la viña, así que le dan muerte

Terminada la parábola, Jesús pregunta a sus oyentes qué hará el dueño de la viña. Ellos responden que hará morir a aquellos malvados y arrendará la viña a otros labradores más fieles. El evangelio pone en boca de Jesús el significado de la alegoría. Dios quitará a Israel el privilegio del Reino de Dios y lo entregará a un pueblo que produzca sus frutos.

EL HEREDERO

El texto evangélico incluye la reflexión de los labradores a la llegada del hijo del dueño de la viña: “Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia”. Estas palabras nos recuerdan la intención de los hijos de Jacob al ver llegar a su hermano José.

• “Este es el heredero”. En los evangelios con frecuencia se colocan en labios de los adversarios verdaderas confesiones de fe. El texto sugiere que Jesús es el heredero del Padre celestial. Y esa dignidad es reconocida aun por sus enemigos. 

• “Venid, lo matamos”. Jesús fue espiado. Le tendieron muchas trampas. Fue acusado y calumniado. Y finalmente fue condenado a muerte por su propio pueblo. Ese drama se repite a lo largo de la historia. Son muchos los que tratan de eliminar a Cristo de la sociedad.

• “Nos quedamos con su herencia”. Es evidente que la viña era apetecible. Por apropiarse de ella, los labradores eran capaces de dar muerte a los mensajeros y al hijo del dueño. A lo largo de la historia muchas personas e ideologías han hecho lo mismo. 

 - Padre nuestro, te damos gracias porque nos has confiado tu creación y la viña de tu Iglesia. Enséñanos a trabajar con responsabilidad en este campo. Y ayúdanos a acoger con fidelidad a los mensajeros que tú nos envías y especialmente a tu Hijo, heredero de tu Reino.  

                                                                           José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 3 de octubre de 2026

 

                               SAN FRANCISCO Y LA PAZ

1.El día 3 de octubre de 1226, en la Porciúncula, Francisco de Asís acogía a la que él se había atrevido a llamar “nuestra hermana muerte corporal”. Al cumplirse el octavo centenario de su tránsito, el papa León XIV ha dirigido a los franciscanos una breve carta que merece ser conocida.

 San Francisco deseaba que su mensaje de paz encontrase un profundo eco en la actualidad de la Iglesia y de la sociedad.

Al comienzo de su vida evangélica, había escuchado una llamada: «El Señor me reveló que dijéramos este saludo: “El Señor les dé la paz”».

 2. Pues bien, con estas palabras, Francisco transmite a sus hermanos y a todos los creyentes el asombro interior que el Evangelio había traído a su existencia: “La paz es la suma de todos los bienes de Dios, un don que desciende de lo alto”.  

Es el mismo saludo que el Señor resucitado dirige a sus discípulos, asustados y encerrados en el cenáculo: “La paz esté con vosotros”. No es una fórmula de cortesía, sino el anuncio de la victoria de Cristo sobre la muerte.

3. La paz que anuncia san Francisco es la que Cristo mismo hizo resonar entre el cielo y la tierra. En esta época, marcada por guerras que parecen interminables, él sigue hablando. No para ofrecer soluciones técnicas, sino porque su vida indica la fuente auténtica de la paz.

Francisco llama «hermano» al sol y «hermana» a la luna, reconoce en cada criatura un reflejo de la belleza divina y dice que la paz debe extenderse a toda la familia de la creación.

Esta intuición es válida ahora que la casa común está amenazada por la explotación. La llamada a la reconciliación universal comporta la paz con Dios, la paz entre los seres humanos y la paz con la creación. Así lo pedimos al Creador con la oración que el papa León ha escrito para este centenario:

4. “San Francisco, hermano nuestro, tú que hace ochocientos años fuiste al encuentro de la hermana muerte como un hombre reconciliado, intercede por nosotros ante el Señor.

Tú, que en el Crucifijo de San Damián reconociste la paz verdadera, enséñanos a buscar en él la fuente de toda reconciliación que derriba todo muro.

Tú, que desarmado atravesaste las líneas de la guerra y de la incomprensión, concédenos el coraje de construir puentes allí donde el mundo levanta fronteras.

En este tiempo afligido por conflictos y divisiones, intercede para que lleguemos a ser artesanos de paz: testigos desarmados y desarmantes de la paz que viene de Cristo. Amén”.

5. San Francisco de Asís fue fuerte en la fe, firme en la esperanza y ardiente en la caridad hacia el prójimo, El Papa desea que su ejemplo nos lleve a  confiar en el Señor, a dedicarnos a una existencia fiel al Evangelio, y a aceptar e iluminar con la fe y con la oración cada circunstancia y acción de la vida.

                                                               José-Román Flecha Andrés

martes, 22 de septiembre de 2026

PRESENTACIÓN DOMINGO 27 Ciclo A - 2026

 

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 26 del Tiempo Ordinario. A 27 de septiembre de 2026

 

LOS MARGINADOS DE HOY

 “Os aseguro que los publicanos y las prostitutas

os llevan la delantera

en el camino del reino de Dios”

(Mt 20,31) 

1.      Dos hijos son enviados por su padre a trabajar en la viña, pero no responden del mismo  modo. ¿Según la parábola valen más las palabras o las acciones?

2.      Los dos hijos son enviados a trabajar en la viña familiar. ¿Nos sentimos nosotros responsables de la vida de toda la comunidad?

3.      Jesús dice que ante Dios pueden tener preferencia los que son considerados como pecadores. ¿Es que a Jesús no le importan los pecados ni los pecadores?

4.      Los publicanos y las prostitutas del evangelio tendrán preferencia en el Reino de Dios. ¿Qué personas son consideradas hoy como políticamente incorrectas?

5.      ¿Tras la alusión de Jesús a los publicanos y a las prostitutas no tendremos que revisar nuestros prejuicios sobre las personas que parecen marginales?

6.       Aunque “todos” son acogidos en la Iglesia, hay que tener en cuenta que no “todo” tiene cabida en ella. ¿Se ve reflejada esta distinción en el mensaje evangélico?

7.      Y yo, ¿estoy dispuesto a valorar el bien que pueden llevar a cabo algunas personas e instituciones a las que a veces he juzgado con dureza?

 

Jose-Román Flecha

 

 

REFLEXIÓN - Domingo 26 del tiempo ordinario. A. 27 de septiembre de 2026

 

EL TRABAJO EN LA VIÑA

“Cuando el inocente se aparta de su inocencia, comete la maldad y muere… Y cuando el malvado se convierte de la maldad que cometió y practica el derecho y la justicia, salva su propia vida” (Ez 18,26-27). Según el profeta Ezequiel, quien ha optado por el mal puede cambiar con el tiempo. De ese cambio puede depender su honor y hasta su vida. 

 Con el salmo responsorial, nosotros nos ponemos hoy en las manos de Dios: “Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando” (Sal 24).

San Pablo sabe bien lo que significan los cambios en las actitudes de una persona. Con un himno muy conocido, pide a los Filipenses que se mantengan unidos, con un mismo amor y un mismo sentir. Y los exhorta a asumir los sentimientos de Cristo Jesús (Flp 2,1-11).

DOS MODOS DE CONDUCTA

 Por medio de una parábola, Jesús expone a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo el valor de una decisión (Mt 21,28-32). Un  propietario pide a sus dos hijos que vayan a trabajar a la viña. Pero la respuesta de los hijos es diferente. 

Seguramente, las primeras comunidades cristianas veían en el primer hijo la imagen del mundo pagano que parece rechazar el evangelio, pero puede llegar a aceptarlo. El segundo hijo les recordaba al pueblo judío, que parecía escuchar la Ley, pero no la cumplía.

Pero aquellos dos modos de conducta se daban también en el seno de las mismas comunidades. Algunos hermanos parecían bruscos, pero trabajaban por el evangelio. Otros parecían muy obedientes, pero no colaboraban en la misión.

También hoy conocemos a personas que parecen vivir en una apostasía teórica, pero en realidad cumplen la voluntad de Dios. Y otras personas conocen la Biblia y las enseñanzas de la Iglesia, pero no las llevan a la práctica. Sin embargo, todos tenemos que reconocer y confesar que Dios es nuestro Padre y que a todos  nos invita a trabajar en su viña.

FRUTOS PARA LA VIDA DEL MUNDO

Después de exponer la parábola, Jesús interpela a los responsables del pueblo judío con una conclusión inquietante para ellos: “Los publicanos y las prostitutas van por delante en el reino de Dios”. La sola mención de esos dos grupos de personas les resultaba escandalosa. 

• Los publicanos no solo eran considerados como avarientos y explotadores del pueblo. Eran despreciados por colaborar con el imperio romano. Eran vistos como pecadores y así se consideraban algunos de ellos a sí mismos.

• Las prostitutas eran despreciadas por todos. En Israel, la prostitución era desde antiguo considerada como la imagen más significativa de la idolatría de un pueblo, que muchas veces  ignoraba su alianza con Dios y se entregaba a los dioses falsos.

• Sin embargo, estas personas que parecían encarnar el pecado, escucharon la predicación de Juan Bautista y se convirtieron. Pero los sacerdotes y los principales del pueblo, que decían conocer y seguir la Santa Ley, no se prestaron a la escucha y a la conversión. 

 - Padre nuestro que estás en el cielo y en la tierra, te agradecemos que hayas querido contar con nosotros para el trabajo en tu viña, que es también la nuestra. Perdona nuestra pereza y nuestra hipocresía. Y ayúdanos a imitar a Jesús, que aceptó tu voluntad y se entregó a sí mismo para que esta viña produzca frutos para la vida del mundo. Amén.  

José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 26 de septiembre de 2026

                 

CADA NIÑO EMIGRANTE

El 27 de septiembre de este año 2026 se celebra una vez más la Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado. Con ese motivo, el papa León XIV ha publicado un mensaje en el que se fija en los niños obligados a emigrar.  He aquí algunas de las ideas más significativas:

1. Cada año, millones de niños y adolescentes se ven obligados a abandonar su tierra a causa de guerras, pobreza, violencia, desastres medioambientales y otras tragedias. Y lamentablemente, su número sigue aumentando. 

2. A este panorama se suman otras tragedias: las muertes a lo largo de las rutas migratorias, la trata y la explotación, el reclutamiento de menores para su participación en conflictos armados, la violencia sexual, los matrimonios forzados y las atrocidades sufridas o presenciadas durante el trayecto. Su dignidad se ve pisoteada de muchas formas.

3. En medio de tanta oscuridad, no falta la luz de la solidaridad: personas, familias, instituciones civiles y comunidades eclesiales que no desvían la mirada hacia otro lado.  

4. Las palabras de Jesús nos interpelan a todos: «El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí» (Mt 18,5). 

5. Ante cada menor emigrante, estamos llamados a realizar un acto de humanidad y de fe. En ese niño podemos encontrar y acoger al Señor.  

6. Los menores emigrantes son fácilmente relegados a la invisibilidad, al carecer de adultos que los protejan y apoyen. No podemos permanecer indiferentes, ni acostumbrarnos a tanto sufrimiento.

7. Incluso uno solo de estos pequeños nos llama, en nuestra vida personal, a abrir los ojos y el corazón para escuchar su historia, sus miedos y sus sueños, superando esa indiferencia que reduce al ser humano a un dato estadístico que no nos afecta directamente. 

8. Incluso uno solo de estos pequeños nos llama, en la vida eclesial, a convertir la hospitalidad de un concepto abstracto a una práctica pastoral constante.  

9. Incluso uno solo de estos pequeños, en el marco de las distintas religiones, nos recuerda que la vulnerabilidad de los más pequeños no conoce fronteras confesionales y nos une en una responsabilidad humanitaria y espiritual compartida.  

10. Incluso uno solo de estos pequeños, en el contexto de las instituciones civiles, nos exige reafirmar el interés superior del menor. Las instituciones públicas y privadas están obligadas a situar en el centro la protección y la dignidad de cada niño y adolescente.

Por cierto, el papa León XIV ha citado el discurso que pronunció en el Parlamento español para afirmar que es preciso adoptar «una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran». 

                                                           José-Román Flecha Andrés


lunes, 21 de septiembre de 2026

PRESENTACIÓN- DOMINGO 25 TO 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 25 del Tiempo Ordinario. A 20 de septiembre de 2026

 

LA CRÍTICA DE LOS ENVIDIOSOS

 “¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”

(Mt 20,15) 

1.      Las envidias entre los hombres son una ofensa al mismo Dios. ¿Por qué ese pecado tan frecuente supone una duda o una negación de la bondad de Dios?

2.      A veces se dice que el dueño de la viña dio el mismo salario a los últimos porque habían trabajado tanto como los primeros. ¿Es correcta interpretación del proceder de Dios?

3.      Dios nos hizo a su imagen y semejanza. ¿Pero no tratamos nosotros de imaginar y presentar un Dios concebido a nuestra imagen y semejanza?

4.      ¿Cómo se puede explicar que pensemos y actuemos con envidia si de verdad reconocemos y proclamamos el amor universal de Dios y su misericordia paternal?

5.      Algunos discípulos procedentes del judaísmo, despreciaban a los discípulos llegados del paganismo.  ¿Se pueden observar hoy tensiones semejantes en la Iglesia?

6.      Generalmente pensamos que la persecución y la crítica vienen de fuera. ¿Hay también asechanzas que nacen de la envidia de los de dentro?

7.      Y yo, ¿estoy dispuesto a reconocer el bien que hacen algunas personas que parecen encontrarse en las periferias de la comunidad cristiana?

                                                                                                      José Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 25 del tiempo ordinario. A. 20 de septiembre de 2026

 

INVITADOS A LA VIÑA

“Buscad al Señor mientras se deja encontrar, invocadlo mientras está cerca” (Is 55,6). Esta exhortación que encontramos en el libro de Isaías nos invita a salir de nuestro refugio. Vivimos demasiado encerrados en nosotros mismos, y no solo en nuestras casas. Dios es más amplio que nuestro egoísmo y que nuestros prejuicios.

La misma afirmación sobre la cercanía de Dios se repite en el salmo responsorial de este domingo: “Cerca está el Señor de los que lo invocan” (Sal 144). 

En la carta a los Filipenses, san Pablo se pregunta si es mejor morir o permanecer en vida. Sin embargo, con independencia de su suerte personal,  cree que lo importante es que los fieles de la comunidad de Filipos lleven una vida digna del Evangelio de Cristo (Flp 1,27).

JUSTICIA Y GENEROSIDAD

 En el evangelio de este domingo se lee la parábola de los jornaleros invitados a trabajar en una viña (Mt 20,1-16). A cada uno de ellos el dueño lo contrata por un denario. En principio, todos aceptan esa propuesta que les permite contar con un jornal adecuado. 

Sin embargo, al término del trabajo surge un serio problema. Al ver que los que han trabajado solo una hora reciben también un denario, los jornaleros contratados a primera hora del día protestan ante el dueño. Lo acusan de  cometer una grave injusticia. Creen que el salario debería corresponder al tiempo empleado en el trabajo. 

Pero el dueño de la viña responde que él había prometido a cada uno un denario y todos habían aceptado el contrato. Nadie puede acusarlo por mostrarse generoso con los que han acudido a trabajar a diversas horas del día. El criterio de la justicia se ha cumplido. Y ha sido completado por el criterio de la generosidad.

La parábola responde a una situación concreta. Los discípulos procedentes del judaísmo pensaban que los discípulos procedentes del paganismo no tendrían que ser considerados como iguales a ellos. Les parecía que Dios no era justo. Y que tampoco lo era la Iglesia.

LOS MÉRITOS Y LOS DONES

Nosotros agradecemos hoy la invitación que el dueño nos ha dirigido para ir a trabajar en su viña. Y, además,  meditamos las dos preguntas que nos dirige a los creyentes de hoy.

• “¿No tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos?”. La parábola no se refiere al trabajo humano, sino a la generosidad divina. A veces creemos que Dios nos debe algo por nuestras buenas obras. No reconocemos la libertad de Dios. Olvidamos que “todo es gracia”.

• ”¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”. Nuestro egoísmo se escandaliza ante la bondad de Dios y genera la envidia hacia nuestros semejantes. Olvidamos que “al premiar nuestros méritos, Dios corona sus propios dones”, como escribía san Agustín.

 - Señor Jesús, haber sido llamados a trabajar en la viña del Reino de Dios no es un trabajo pesado. Es un gran honor que hemos de agradecer con sinceridad. Tenemos que modificar nuestros criterios, tan opuestos a los criterios divinos. Que tu Espíritu nos ayude a superar nuestro orgullo y a vencer nuestra envidia. Amén.

                                                                           José Román Flecha, Andrés

 

CADA DÍA SU AFÁN - 19 DE SEPTIEMBRE DEL 2026


ESO ES MALA TEOLOGÍA

Valentín, el detective, ha llegado a Londres con el propósito de encontrar a Flambeau. Una y otra vez ha burlado a la policía francesa, pero ahora no podrá escabullirse.

Por una casualidad de esas que Chesterton está dispuesto a calificar como milagros, Valentín se encuentra con una serie de datos muy extraños. Por ellos, llega a descubrir una pareja de sacerdotes más extraños todavía, que parecen haber encontrado el lugar más secreto para llegar a algún negocio.

El detective se siente tan inquieto como frustrado al tener que escuchar escondido la conversación entre aquellos dos sacerdotes a los que viene siguiendo. Al parecer, hablan de cuestiones teológicas. Una charla tan clerical e ingenua no se habría desarrollado en ningún blanco claustro de Italia o en ninguna oscura catedral española.

Así lo cuenta Chesterton, en “El candor del padre Brown”. El sacerdote alto dice que “los modernos infieles apelan a su razón; pero ¿Quién puede contemplar estos millones de mundos, sin sentir que hay todavía universos maravillosos, donde tal vez nuestra razón resulte irracional?”.  

El curita más bajo le replica que “la razón siempre es racional, aun en el limbo, aun en el último extremo de las cosas”. Y añade: “Ya sé que la gente acusa a la Iglesia de rebajar la razón; pero es al contrario. La Iglesia es lo único que, en la tierra, hace de la razón un objeto supremo; la única que afirma que Dios mismo está sujeto por la razón”.

El otro sacerdote levanta su austera cabeza hacia el cielo estrellado e insiste: “Sin embargo, ¿Quién sabe si en este infinito universo…?”

“Infinito, solo físicamente -dijo el curita agitándose en el asiento-; pero no infinito en el sentido de que pueda escapar a las leyes de la verdad”.

Valentín, el detective, está cada vez más nervioso ante aquel chismorreo metafísico de los dos viejos y amables párrocos. Pero todo cambia cuando el sacerdote más alto exige al más bajito que le entregue al fin la cruz de zafiros, aquella reliquia de la que él quiere apoderarse.

 Pero el humilde curita de Essex ya ha adivinado que su compañero no es otro que Flambeau, el ladrón que está siendo buscado por todas partes.

 Le dice sencillamente que no tiene la cruz, porque ha cambiado los paquetes que llevaba y ha dejado por el camino el que la contenía.  Además, no tiene reparo en manifestarle cómo lo ha descubierto: “Usted atacó la razón, y eso es de mala teología”.

Esas son las últimas palabras que dirige a Flambeau el padre Brown, el humilde y astuto curita de Essex. Ha caminado con él durante varias horas. Pero ahora ya solo le queda recoger su sombrilla, mientras el policía Valentín se acerca a detener al ladrón.

                                                                                       José-Román Flecha

PRESENTACIÓN -DOMINGO 25 TO- 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 23 del Tiempo Ordinario. A 6 de septiembre de 2026

 

LA HORA DE ORAR 

 “Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo,

se lo dará mi Padre del Cielo”.

(Mt 18,19) 

1.      En este tiempo, muchas personas encuentran difícil orar. ¿Podemos encontrar algunas causas y los motivos que suelen dificultar hoy el ejercicio de la oración?

2.      Es difícil que dos personas se pongan de acuerdo para tratar de conseguir algo importante. ¿Qué nos sugiere esa posibilidad a la que se refiere Jesús?

3.      Jesús menciona a dos personas que pueden ponerse de acuerdo para pedir algo a Dios.  ¿Qué importancia puede tener esa decisión de compartir la oración?

4.      Nuestra oración se limita a veces a pedir a Dios la salud o algunos bienes materiales. ¿No debemos pedir a Dios que nos ayude a cumplir su voluntad?

5.      ¿Por qué razón el Padre escucha y atiende la petición de dos personas que se han puesto de acuerdo para pedir algo?

6.      ¿Por qué Jesús relaciona o contrapone lo que dos personas hacen en la tierra con lo que el Padre decide desde el Cielo?

7.      ¿Qué motivos tengo yo para aceptar o para evitar reunirme con otras personas a la hora de orar?  

 

José-Román Flecha Andrés

 

REFLEXIÓN - Domingo 24 del Tiempo Ordinario. A 13 de septiembre de 2026

 

UN PERDÓN SIN  MEDIDA

“Perdona la ofensa a tu prójimo y, cuando reces, tus pecados te serán perdonados” (Si 28,2). Esta exhortación, que se encuentra en el libro del Eclesiástico, no solo era válida para el pueblo hebreo. Conserva su valor también para nosotros.

Quien perdona las ofensas recibidas demuestra poseer un espíritu creativo. Los cristianos creemos que quien perdona de corazón a su hermano hace visible la misericordia de Dios.  

Con el salmo responsorial también nosotros reconocemos y proclamamos que “el Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia” (Sal 102).

Por su parte, san Pablo nos invita a superar el egoísmo: “Ninguno de nosotros vive para sí mismo y ninguno muere para sí mismo” (1 Cor 14,7). Tanto la vida como la muerte han de estar orientadas hacia el Señor.

UNA PARÁBOLA

Simón Pedro considera excesivo tener que perdonar siete veces al hermano (Mt 18,21). Pero Jesús alude a la antigua canción de Lámek (Gén 4,23-24), para proclamar que la venganza sin medida ha de ser sustituida por el perdón sin medida.

Jesús ilustra su enseñanza con una parábola muy elocuente. Un siervo, que ha recibido el perdón de su amo por una deuda exorbitante, no es capaz de perdonar a un compañero de servidumbre una deuda casi insignificante  (Mt 18,23-34). El texto pone en la boca de ambos siervos el mismo ruego: “Ten magnanimidad para conmigo”. 

La parábola de los deudores es, sobre todo, una revelación del Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo. Es una contemplación de su misericordia. En un segundo momento, puede ser leída y meditada como una exhortación al perdón fraterno. La misericordia y el perdón son signos que siempre habrán de distinguir a los hijos de Dios.

UNA PROFECÍA

Para extraer una aplicación de esta parábola, el evangelista pone en boca de Jesús una profecía que nos interpela: “Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”. Tres alusiones merecen nuestra atención:

• El Padre del cielo. Jesús lo conoce y se siente conocido por él. Jesús sabe y proclama que el Padre celestial es compasivo y misericordioso. Y espera que los hijos se parezcan al Padre. Los discípulos del Maestro hemos de aprender la lección de la misericordia y practicar la enseñanza del perdón más generoso.

• El hermano. Hoy se difunde el ideal de la solidaridad, porque hemos olvidado la relación de la fraternidad. No podemos considerarnos hermanos si no admitimos un Padre común. Pues bien, los que suplican nuestro perdón son hermanos nuestros. Y merecen recibir la compasión que el Padre ha derramado sobre todos sus hijos. 

• El perdón de corazón. En la tradición de Israel, el corazón significaba con frecuencia la conciencia de la persona. Así que el perdón del corazón no puede limitarse a una fórmula social ni a respetar las normas de lo políticamente correcto. Estamos llamados a ofrecer el perdón desde la verdad más profunda de nuestro ser.

- Señor Jesús, tú no te limitaste a hablar del perdón, sino que, desde el patíbulo de la cruz, pediste al Padre el perdón para todos los que te habían llevado a la muerte. Ayúdanos a aprender tu lección y a seguir fielmente tu ejemplo. Amén. 

                                                           José-Román Flecha Andrés                                                                          

CADA DÍA SU AFÁN - 12 DE SEPTIEMBRE DE 2026


CARGAR CON LA CRUZ

El día 14 de septiembre se celebra la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Con ese motivo, nos vienen a la mente las palabras que el papa Pablo VI pronunció al finalizar el Vía Crucis en el Coliseo de Roma el año 1966. Han pasado sesenta años, pero el mensaje no ha perdido valor para nosotros. He aquí algunas de sus ideas:

1.Es necesario cargar con la cruz. Pero nosotros nos mostramos reticentes e intentamos eludir la invitación que la cruz nos dirige, con sus brazos extendidos. En verdad, cargar con la cruz es una tarea ardua. Pero, ¿qué significa cargar con la cruz?

3.Significa reconocer que hemos sido salvados por la Cruz. Hemos sido salvados mediante el amor, la obediencia, el sufrimiento, la sangre, la ignominia y el deshonor soportados y, finalmente, la muerte. Hemos sido salvados por el sufrimiento del Mesías.

4.Participar en la Cruz de Cristo significa recibir el doble beneficio que la Cruz nos ha asegurado: la misericordia de Dios y nuestra salvación. Así se nos ha revelado la bondad del Señor. Él eligió la Cruz para redimirnos. Aceptamos el don de la misericordia cuando decimos que deseamos abrazar la Cruz de Cristo.

5. Cristo nos ha redimido, pero no nos ha eximido del sufrimiento. Él ha dotado al sufrimiento de la capacidad de ser redentor: de adquirir la misma virtud de la Cruz de Cristo para salvarnos y redimirnos, para llevarnos una y otra vez al encuentro del Señor.

6. Por ello, nadie debe eludir la invitación que Jesús nos hace en su Evangelio. Cargar con la cruz es una actitud y una condición propias de la vida cristiana. Si deseamos ser cristianos, no podemos eximirnos de asumir, de alguna manera, la Cruz del Señor.

7. Si nos preguntamos qué implica esta participación, veremos que las penas, los deberes y los sacrificios que la vida nos impone salen a nuestro encuentro diciéndonos: Aquí está la cruz que el Señor ha preparado para ti.

8. Hoy rechazamos las adversidades, como si fueran un insulto a la Providencia y a nuestro destino. El hombre puede acercarse lo suficiente como para tocar la Cruz del Señor y, sin embargo, se niega a cargarla.

9. El cristianismo no puede quedar exento de la Cruz.  Nuestro Maestro y Señor nos dijo que todos debemos cargar con la Cruz, con toda su dureza, su dolor y sus exigencias absolutas y, a veces, trágicas.

10. ¡No temamos a la Cruz de Cristo; no temamos a la Cruz que el Señor cargó por nosotros y que nos ofrece para nuestra salvación! La Cruz es fuente de fortaleza y energía espiritual; la Cruz revela el corazón humano; la Cruz da valor a todos nuestros trabajos y sufrimientos; la Cruz es la llave para entrar en el Reino de los Cielos y otorga la recompensa de la alegría eterna.

                                                                                       José-Román Flecha Andrés

DOMINGO 23 DEL TIEMPO ORDINARIO- 2026


EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 22 del Tiempo Ordinario. A 30 de agosto de 2026

 

LA CRUZ Y EL SEGUIMIENTO

“El que quiera venirse conmigo

que se niegue a sí mismo,

 que cargue con su cruz y me siga”

(Mt 16,24)

 

1.      ¿Los que nos decimos cristianos en este tiempo estamos decididos y dispuestos en verdad a ir con Jesús, a caminar con él?

2.      En esta sociedad del consumismo y del descarte, ¿qué puede significar la exigencia de negarnos a nosotros mismos?

3.      Jesús nos exhorta a cargar con nuestra cruz. ¿Cuál es esa cruz que nos ha tocado como personas y como grupo social?

4.       En los evangelios se repite varias veces la categoría del seguimiento de Jesús. ¿Qué implica para cada uno de nosotros la invitación a seguirle?

5.      ¿Qué significa esa invitación para la Iglesia de hoy, para la comunidad diocesana y parroquial o para la congregación a la que pertenecemos?

6.      ¿Vamos dando algunos pasos positivos que puedan dar testimonio ante el mundo de nuestra voluntad de seguir a Jesucristo?

7.      Teniendo en cuenta mi experiencia personal, ¿estoy decidido a seguir el camino de Jesús, aceptando su cruz y la mía?

                                                                                José-Román Flecha

lunes, 14 de septiembre de 2026

REFLEXIÓN - Domingo 22 del tiempo ordinario. A. 30 de agosto de 2026

 

EL CAMINO DEL MESÍAS

“Todos  se burlaban de mí. Cuando hablo, tengo que gritar, proclamar violencia y destrucción. La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día” (Jer 20,7). Así se lamenta Jeremías ante el Dios que lo ha llamado y lo ha enviado a proclamar su palabra. Según el profeta, esa misión no le ha traído más que disgustos y persecución, aun por parte de sus vecinos.

Se comprende que Jeremías haya pensado en hacerse el sordo ante la llamada de Dios. No quisiera seguir hablando en su nombre. Sin embargo, siente que la palabra de Dios es como un fuego que abrasa su interior. Es una palabra que ha de escuchar. Es un fuego que no puede apagar.

Repitiendo el salmo responsorial, nosotros proclamamos ante el Señor una convicción que revela  nuestra fe: “Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios” (Sal 62,4).

Y también hoy acogemos la exhortación que San Pablo dirige a los romanos:  “Discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada y lo perfecto” (Rom 12,2).

EL FRACASO DE LOS SUEÑOS

 En Cesarea de Filipo Jesús preguntó a sus discípulos quién era él para ellos. Pedro confesó a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Nos preguntamos cómo imaginaba Pedro al Mesías esperado por su pueblo. Pero Jesús le dio la respuesta verdadera, al anunciar a sus discípulos que iría a Jerusalén. Allí le esperaban las denuncias de los jefes del pueblo, la muerte y la resurrección (Mt 16,21-27).

Simón Pedro se sublevó contra esa suerte que Jesús parecía aceptar con tranquilidad. Así que se llevó aparte a Jesús, como si temiera suscitar el rechazo de sus compañeros hacia el Maestro. No pretendía acusarlo en público, pero no podía ocultarle sus sentimientos. Por eso le increpó, diciendo: “Lejos de ti tal cosa, Señor. Eso no puede pasarte a ti”. 

• “Lejos de ti tal cosa, Señor”. Simón Pedro nos da a conocer que no era esa la idea del Mesías que él había recibido de sus antepasados. No era ese futuro de dolor y de muerte lo que él esperaba para Jesús, al que consideraba ya como el Señor.

• “Eso no puede pasarte a ti”. Simón Pedro no podía llegar a  entender que el fracaso estuviera incluido en la llamada al seguimiento que Jesús le había dirigido a la orilla del lago. Al igual que Jeremías, también Pedro se sentía decepcionado. De pronto, todos sus sueños se desmoronaban.

LA PIEDRA DE TROPIEZO

Hoy la respuesta de Jesús a Pedro parece escandalosa a muchos cristianos: “Ponte detrás de mí, Satanás. Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios”. Esa advertencia a Pedro se dirige a cada uno de nosotros. Es una palabra que hay que escuchar.

• “Satanás”. No olvidemos que esa palabra significa “tentador”. Es verdad que Jesús no identifica a Pedro con el demonio. Pero en sus palabras resonaban entonces y resuenan ahora todas esas tentaciones que pretenden ofrecernos un panorama de éxito y de fáciles triunfos.

• “Ponte detrás de mí”. Es verdad que Jesús no rechaza a Pedro. No le pide que se aleje del grupo de los discípulos. sino que recuerde el papel del “discípulo”, que sigue a su Maestro. También nosotros estamos llamados a seguir los pasos de Jesús, que nos precede por el camino.

• “Eres piedra de tropiezo”. Eso es lo que significa el escándalo. Jesús es fiel a la voluntad divina. Conoce el camino y no está dispuesto a abandonarlo. Tampoco nosotros podemos ser un escándalo o una piedra de tropiezo para los que tratan de seguir cada día el camino de Dios.

• “Tú piensas como los hombres, no como Dios”. Esa es siempre una de las tentaciones de los evangelizadores. Tenemos más miedo a la soledad que al error. Preferimos escuchar las voces de la multitud antes que el susurro de Dios. Y decidimos pensar como nos dictan los demás. 

 - Señor Jesús, con la oración que tú nos enseñaste, pedimos al Padre que no nos deje caer en la tentación. La gran tentación de poner nuestros planes y proyectos por encima y contra la realidad de tu llamada. No permitas que nos apartemos de ti. Y ayúdanos a seguirte en tu camino. Amén. 

José-Román Flecha Andrés