EL CÁNTARO
jueves, 2 de julio de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 14 del Tiempo Ordinario. A 5 de julio de 2026
LOS SABIOS Y LOS POBRES
“Te
doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque
has escondido estas cosas a los sabios y entendidos
y se las has revelado a los pequeños”
(Mt 11,25)
1.
Muchas personas dicen que les resulta
difícil orar. ¿Nos enseña algo Jesús con esta sencilla oración?
2.
En nuestras oraciones solemos pedir
favores y ayudas a Dios. ¿Por qué son tan poco frecuentes las oraciones de
acción de gracias?
3.
¿Qué cosas puede haber escondido el
Padre celestial a los que se consideran como los más sabios y entendidos?
4.
¿Por qué piensa Jesús que Dios ha
revelado sus misterios a los más pequeños y sencillos de este mundo?
5.
¿Nos hemos preguntado alguna vez cuáles
pueden ser esos misterios que el Padre celestial ha revelado a las gentes más
humildes?
6.
¿Recordamos y agradecemos las lecciones
y los testimonios que hemos recibido de las personas más sencillas y
marginadas?
7.
¿Estoy yo dispuesto a escuchar las
enseñanzas que recibo de los pobres de nuestra sociedad?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 14 del Tiempo Ordinario, A. 5 de julio de 2026
UN REY MANSO Y CLEMENTE
“¡Salta de gozo,
Sion; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador,
pobre y montado en un borrico, en un
pollino de asna” (Zac 9,9). Es cierto que los profetas tienen por misión denunciar
la injusticia y la opresión. Pero en su misión está también anunciar la
buena noticia de la paz y de la alegría
y suscitar la esperanza entre las gentes.
Eso es lo que hace
el profeta Zacarías al exhortar a Jerusalén a recibir con alegría al Mesías del Señor. Es anunciado
como un rey justo y victorioso que “dictará la paz a las naciones”. Pero
entrará en su ciudad con un espíritu de
mansedumbre y de pobreza.
Con el salmo
responsorial, nosotros reconocemos a Dios como nuestro rey, clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en
piedad (Sal 144).
En la segunda lectura, san Pablo dice a los romanos que el Espíritu de Cristo habita en ellos (Rom 8,9-13). Gracias a ese Espíritu, podrán dar muerte a las obras de la carne para vivir de forma espiritual. Evidentemente, ese aviso es válido también para todos nosotros.
SENCILLOS Y MARGINADOS
El
texto evangélico de este domingo (Mt 11,25-30) recuerda una hermosa oración de
Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido
estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla”.
Con razón se dice que esta acción de gracias parece evocar el canto de María
con motivo de su visita a Isabel.
Jesús
vive de cara a su Padre celestial. Pero esa atención no le impide prestar
atención a su familia terrenal. Mantiene una estrecha intimidad con su Padre.
Pero sus ojos se fijan también en las personas que le siguen por los caminos,
hambrientas de pan y de esperanza.
Esta acción de gracias a Dios nos da a conocer la sensibilidad con la que Jesús observa y acoge los sufrimientos de todos los sencillos y marginados en la sociedad. Todos ellos son sus hermanos. Realmente, en Jesús de Nazaret se ha hecho presente aquel Mesías de corazón manso y humilde, que prometía a Jerusalén el profeta Zacarías.
SERENIDAD Y ARMONÍA
A
todos los atribulados Jesús dirige su exhortación y su promesa: “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de
mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas” (Mt
11,29).
•
“Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí”. El yugo une a los bueyes para
que puedan tirar del carro. Pero el yugo era también un balancín, flexible y
ligero, que se acomodaba sobre la espalda. Gracias al yugo de Jesús podemos
llevar con más facilidad nuestras cargas.
•
“Soy manso y humilde de corazón”. Según santa Teresa de Calcuta, “si la persona
es humilde no la perturbarán ni la alabanza ni la ignominia, porque se conoce y
sabe quién es en realidad”. La mansedumbre y la humildad revelan la verdad del
ser humano. Nadie llega a ser más que
los demás, por mucho que pretenda imponerse a ellos.
•
“Encontraréis descanso para vuestras almas”. El aislamiento de la persona puede
traer descanso a su cuerpo, pero también puede aumentar la inquietud de su
espíritu. El verdadero descanso brota de un corazón sencillo y humilde, cercano
y compasivo, amoroso y confiado.
-
Señor Jesús, con tu oración nos revelas tu relación con el Padre celestial. Y
con tu invitación nos ayudas a confiar en tu compasión. Te confiamos nuestra
inquietud y esperamos que nos acompañes en la búsqueda de la serenidad y la
armonía. Amén.
José-Román
Flecha Andrés
martes, 30 de junio de 2026
CADA DÍA SU AFÁN -4 de julio de 2026
CUATRO AVISOS SOBRE LA AMISTAD
Por los caminos del
mundo nos vamos encontrando con personas a las que podemos considerar como
amigas. Es una suerte que deberíamos apreciar, agradecer y tratar de conservar.
Un buen amigo es un
tesoro y, por supuesto, es mucho más valioso que todas esas cosas que
habitualmente consideramos como tesoros.
La amistad parece
nacer de forma repentina. Y puede ser que a veces ocurra así. Con todo, siempre
es necesario caminar con cautela por el sendero que nos lleva hacia la amistad
o nos ayuda a conservarla.
Citando a conocidos
pensadores romanos, el cardenal piamontés Juan Bona (1609-1674) afirmaba ya en
su obra “Guía del camino del cielo” que tenemos que ser muy prudentes a la hora
de elegir a un buen amigo.
Precisamente por
eso, escribía él que son necesarias al menos cuatro características que debemos
reunir todos los que pretendemos trabar una amistad que pueda ser creíble y
fiel:
1.
En primer lugar, siempre tenemos que contar
con la “lealtad” para poder confiar a esa persona nuestro ser y nuestro tener,
es decir nuestra persona y nuestros bienes. No es fácil gozar de la confianza. Nuestra
experiencia nos dice que esta virtud es tan difícil que en la tierra solo se
encuentra su sombra.
2.
Además,
es preciso examinar cuidadosamente la “intención” que mueve a los presuntos amigos.
Es necesario que, por ambas partes, exista una buena intención para que nazca y
prospere una verdadera amistad. Solo sobre ese fundamento podrá alcanzar un fin
honesto. Algo tan divino como la amistad no debería convertir en vergonzosa una
relación humana.
3.
En
tercer lugar, los amigos harán bien en poner mucho cuidado en tratar de
cultivar la “discreción”. Es preciso tener en cuenta qué es lo que pueden o no
pueden pedirse el uno al otro y qué es lo que están dispuestos a concederse mutuamente.
4.
Finalmente,
es absolutamente necesario cultivar con esmero esa hermana menor de la
esperanza que es la virtud de la “paciencia”. Gracias a ella, podremos llegar a
tener el ánimo siempre dispuesto para soportar cualquier adversidad por el amigo
o cualquier incomodidad que él haya podido suscitar.
Estos consejos
nacen de la experiencia de cada día. Precisamente por eso, pueden ser útiles a
todas las personas, de cualquier cultura o religión.
Ahora bien, los
cristianos no podemos olvidar que Jesús aseguró a sus discípulos que no quería
considerarlos como siervos, sino como amigos (Jn 1,15).
Es más, por haber
dado la vida a su amigo Lázaro, las autoridades consideraron que Jesús tenía
que morir por la salvación de todo su pueblo (Jn 11,50).
Nuestra fe nos dice que la amistad del Maestro es un modelo que enaltece la experiencia humana y puede orientar nuestras actitudes.
José-Román Flecha Andrés
miércoles, 24 de junio de 2026
lunes, 22 de junio de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 13 del Tiempo Ordinario. A 28 de junio de 2026
ENCONTRAR LA VIDA
“El
que encuentre su vida la perderá,
y
el que pierda su vida por mí la encontrará”.
(Mt 10,39)
1.
¿No vemos que la avaricia y la codicia llevan a la persona a abrazar los bienes
que ha conseguido, como si en ello pudiera encontrar la vida y su sentido?
2.
¿Por qué nos cuesta tanto reconocer que la codicia no refleja y genera la
dignidad humana y que la traición al ideal no comporta la felicidad?
3.
Jesús dice que quien pierda su vida por él, la encontrará. ¿Estamos decididos a
mantenernos fieles a la fe aunque esa fidelidad nos cueste la vida?
4.
¿No vemos a personas que presumen de mantenerse fieles a la fe, pero en la
práctica no la viven y aun la abandonan o no dan ejemplo de ella?
5.
¿No es cierto que muchos de nosotros esperamos encontrar un premio palpable e
inmediato a nuestro buen comportamiento?
6.
¿Oramos alguna vez por todos los que están entregando cada día su vida en el
servicio a las personas que sufren o pasan necesidad?
7.
¿Y yo me doy cuenta de lo que significa para mí encontrar en Jesucristo la vida
que he decidido entregar por él y por mis hermanos?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 13 del Tiempo Ordinario. A 28 de junio de 2026
LOS ENVIADOS Y LA COMUNIDAD
Un
matrimonio de Sunam suele recibir al profeta Eliseo y decide preparar una
habitación en la terraza de su casa para recibirlo cada vez que pase por allí.
La
hospitalidad hacia el profeta, recibe de Dios el premio de una fecundidad
siempre esperada. Aconsejado por Guejazí, su criado, Eliseo promete a aquel
matrimonio que el año próximo por la misma época, la mujer estaría ya abrazando
a un hijo (2 Re 4,8-14).
En
el salmo responsorial, podemos nosotros prometer nuestra gratitud a nuestro
Dios: “Cantaré eternamente las misericordias del Señor” (Sal 88).
No es vana nuestra canción. San Pablo nos ha dicho que los redimidos por Cristo, hemos de considerarnos muertos al pecado para vivir con él una vida nueva (Rom 6,3-11).
LA PAGA DEL JUSTO
En
el evangelio de este domingo se recuerda el discurso de misión, en el que Jesús
dirige a sus apóstoles cuatro advertencias sobre el desprendimiento que se pide
al enviado y tres gestos de hospitalidad que se esperan de una comunidad
cristiana ideal:
-
Habrá de acoger a los enviados como si acogiera al Señor que los envía.
-
Habrá de recibir a los profetas, no solo por cortesía, sino tan solo por ser
profetas.
-
Habrá de mostrarse siempre hospitalaria con los discípulos del Maestro. (Mt
10,37-42).
Una
y otra vez se insiste en los avisos de Jesús. “El que no me sigue no es digno
de mí”. “El que pierda su vida por mí, la encontrará”. “El que os recibe, me
recibe a mí”.
Él motiva las decisiones radicales del
creyente. Solo por él se puede entregar la vida. Es él quien es recibido cuando
se recibe a sus mensajeros y a sus discípulos.
Con todo, hay una frase que parece ser el resumen de todas las demás: “El que recibe a un justo por ser justo, tendrá paga de justo”. Quien recibe a un justo, recibirá la recompensa del Justo que con él se ha identificado.
LOS CAMINOS DEL MUNDO
El
verbo “recibir” aparece muchas veces en la boca de Jesús, como un eco de
la hospitalidad propia de su pueblo. En
realidad, ahora suena como el signo del reino de la gratuidad que él anunciaba.
• “El que os
recibe a vosotros, me recibe a mí”. Con estas palabras, el Maestro se
identifica con sus apóstoles. Como se ve, invita a las comunidades cristianas
de ahora y de siempre a no mirar con nostalgia los tiempos de la primera
comunidad. No tuvieron más privilegio los que oyeron a Jesús que los que en el
día de hoy prestan atención a sus enviados.
•
“El que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado”. Con esta expresión el
Maestro se identifica con el Padre celestial. El que envía a sus discípulos es
a su vez un enviado. Puede pedir fidelidad a la misión, porque él ha sido fiel
a la misión que le ha sido confiada.
También hoy, quien cree en Jesús no se aleja de Dios, sino todo lo
contrario.
- Señor Jesús, sabemos y confesamos que tú has sido enviado por el Padre celestial. Creemos también que nos envías a nosotros por los caminos del mundo para anunciar con fidelidad tu mensaje de salvación. Y queremos ser conscientes de que la hospitalidad que recibamos se debe solamente a ti.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 27. de junio de 2026
LA TORRE Y LA CIUDAD
En
su encíclica “Magnifica humanitas”, el papa León XIV evoca una y otra vez dos
escenas bíblicas muy significativas. que se refieren a la construcción.
1.La
primera de ellas nos remite al relato de la construcción de la torre de Babel
(Gén 11, 1-9). Tras el diluvio, los seres humanos se han establecido en la llanura
de Senaar, que se sitúa entre los ríos Éufrates y Tigris, y que corresponde al
actual Irak.
Con
el tiempo deciden levantar una torre cuya cima había de llegar hasta el cielo.
La empresa era imponente: una sola lengua, una sola tecnología, una sola
dirección, pero el proyecto revelaba la ambición de sus protagonistas. No solo
no contaban con Dios, sino que pretendían situarse en su lugar.
El relato suena como una parábola. Lo que se
trata de construir a partir del orgullo solo puede llevar a la confusión de las
lenguas. En esa situación es imposible entenderse. El resultado fue el abandono
del proyecto y la dispersión de las gentes.
El Papa
concluye que “Babel revela el límite de toda
construcción que, por grandiosa que sea, surge de la absolutización de lo
humano y de su pretensión de autosuficiencia, sacrifica la dignidad de las
personas en aras de la eficiencia y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición
de Dios” (MH 7).
2. La segunda escena nos
presenta a Nehemías. Es un judío piadoso que ayuna, reza y pide permiso al rey
persa Artajerjes para intentar reconstruir la ciudad de Jerusalén, destruida
por los babilonios (Ne 1-2).
También este relato suena como
una parábola. Según el Papa, muestra que “la ciudad renace, no gracias a la
iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida
de todo el pueblo… Es una obra que tiene a Dios en el centro y reconstruye los
vínculos incluso antes que las piedras” (MH 8).
3. Estas imágenes reflejan lo
que está ocurriendo en nuestro mundo. El problema no es la tecnología ni la
inteligencia artificial, sino las actitudes de quienes las utilizan de una
forma o de otra, con una finalidad o con otra. La consecuencia es clara:
• “Evitemos, por tanto, el
síndrome de Babel: la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la
uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único
—incluso digital— capaz de traducirlo todo, aun el misterio de la persona, en
datos y rendimientos. Este es el riesgo de la deshumanización”.
• Elijamos, en cambio, el
camino de Nehemías. “Hoy, reconstruir significa reconocer que, en la pluralidad
de voces y visiones que a veces recuerda la dispersión de las lenguas, existe,
posibilidad de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y
haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común para hacer crecer la
justicia y la fraternidad” (MH 10).
José-Román Flecha Andrés
viernes, 19 de junio de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 12 del Tiempo Ordinario. A 21 de junio de 2026
LA FIDELIDAD DEL APÓSTOL
“Si
alguien se declara por mí ante los hombres,
yo
también me declararé por él
ante
mi Padre que está en los cielos”.
(Mt
10,32)
1. Hoy
parece difícil mantener la fidelidad a una causa social y aun a la misma fe. ¿A
qué se debe esa inconstancia que caracteriza a la llamada “cultura líquida”?
2. La
historia y la experiencia nos recuerdan la cobardía de algunos cristianos. ¿Se
da también entre nosotros esa falta de coherencia?
3. Algunas
personas se dicen creyentes y, sin embargo, no dan testimonio público de esa
creencia. ¿A qué se debe esa actitud?
4. Sin
embargo, también hay creyentes que, con su palabra y su conducta, dan
testimonio sincero de su fe cristiana. ¿Conocemos a algunos de ellos?
5. ¿En
qué situaciones concretas de nuestra vida familiar o profesional estamos
llamados a dar testimonio de nuestra fidelidad al Evangelio?
6. ¿Estamos
convencidos de que el testimonio a favor de Cristo se manifiesta en la fidelidad
a su Iglesia y en la atención a los más pobres y desvalidos?
7. ¿Personalmente
suelo hacer examen de conciencia para ver las ocasiones en las que me he
declarado por Cristo o he dejado de hacerlo?
REFLEXIÓN - Domingo 12º del tiempo ordinario. A 21 de junio de 2026
EL MIEDO Y LA DECISIÓN
“Delatadlo; vamos a delatarlo… A ver si se
deja seducir y lo violaremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él” (Jer 11,10).
Ese era el cuchicheo que Jeremías podía oír al pasar entre las gentes que lo
conocían. No había hecho mal alguno. Pero denunciaba la impiedad e inmoralidad
de su pueblo.
A lo largo de la historia de la Iglesia son
innumerables los creyentes que han sido asesinados por su amor al bien y la verdad. Las persecuciones
contra los mensajeros del evangelio no terminaron con la libertad concedida a
los cristianos por el emperador Constantino.
Con
el salmo responsorial cada uno de nosotros puede manifestar su confianza en el
Señor que lo ha llamado: “Que me escuche tu gran bondad, Señor” (Sal 68).
Con todo, sabemos y creemos que, gracias al sacrificio de Cristo, el favor y la gracia de Dios han sido derramados sobre nosotros, como dice san Pablo a los Romanos (Rom 5,12-15).
EL PRECIO DE LOS GORRIONES
En
el evangelio que se proclama en este domingo, Jesús repite hasta tres veces la
exhortación: “No tengáis miedo” (Mt 10,26-33). La tentación del miedo parece tan
antigua que la vemos reflejada ya en los discípulos de Jesús. Con razón, Jesús les
ofrece tres razones para superar el miedo:
-
No han de tener miedo a los hombres, puesto que solo tratan de servir a la
verdad, mientras que la mentira siempre termina por ser descubierta.
-
No han de temer a los que matan el cuerpo, pero no pueden dar muerte al alma.
El espíritu humano sobrevive a los ataques de los tiranos.
-
Finalmente, los discípulos no han de tener miedo, porque el Padre celestial los
conoce personalmente, vela por ellos y los premia con su presencia.
Para apoyar esas llamadas a la confianza Jesús les propone una parábola que refleja su observación de la realidad: “¿No se vende un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros, hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo, no hay comparación entre vosotros y los gorriones”.
VERDAD Y VALENTÍA
Aunque
sea muy importante, no tener miedo es solo la parte “negativa” de la misión
profética. El profeta ha de hacer algo positivo. Ha de ponerse de parte de
Jesús ante los hombres. De esa confesión de fe y de su fidelidad en el
presente, depende el futuro al que ahora se prepara.
•
La actitud del apóstol que predica el evangelio del Reino de Dios lo presenta y
distingue siempre como discípulo del Maestro.
Si el discípulo se pone de parte de Jesús ante los hombres, el Maestro
se pondrá de su parte ante el Padre celestial.
•
Pero la actitud del apóstata es la decisión de renegar del Maestro, por temor a
perder prestigios humanos y ganancias terrenas. Ahora bien, si el discípulo
niega a Jesús ante los hombres, el Maestro también lo negará ante el Padre
celestial.
- Señor Jesús, es sorprendente comprobar que hasta tus mismos enemigos reconocían que eras sincero y que enseñabas con franqueza el camino de Dios (Mt 22,16). Hoy vivimos en medio de una sociedad marcada por la desconfianza. Te rogamos que nos des tu luz y tu fuerza para que podamos superar los miedos que nos atan y confesarte cada día con verdad y valentía. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 20 de junio de 2026
DIÁLOGO Y SERVICIO
No
debemos olvidar el discurso que el papa León XIV ha pronunciado en el Congreso
de los Diputados, de Madrid. Algunos preguntan qué valor puede tener la palabra
de un líder religioso en una institución profana.
1.Pero
el discurso del Papa no estaba basado en las creencias religiosas, sino
en un razonamiento ético de 20 DE JUNIO DE 2026alcance universal. Su presencia quería ser un gesto
de cercanía hacia España y una palabra para aportar “una reflexión nacida del
deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente
humana la convivencia”.
2.El
Papa ha advertido que “toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta
decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de
sociedad construye esas leyes”.
3.Pues
bien, España cuenta con una memoria muy rica para responder a esa pregunta. Evocando las palabras del Quijote, la hondura
de Teresa de Ávila y la inquietud de Unamuno, el Papa dice que España ha reconocido
al ser humano como “alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo
servicio está sujeta la acción legislativa”.
4.Necesitamos
recordar la escuela de Salamanca y las lecciones de Francisco de Vitoria sobre
el fundamento y los límites del poder, sobre el derecho a la guerra y sobre la
dignidad de los pueblos recién descubiertos allende los mares.
5.Frente
a la leyenda negra, que hemos aceptado sin escrúpulos, el Papa nos exhorta a
evocar nuestra historia verdadera. España ha unido la acción con la lucidez de la
razón moral.
6.
Y hay que reaprender esa lección para “hacer que lo posible sea justo, que lo
legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos
bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede
legítimamente vulnerar”.
7.El
Papa aplica ese principio a las situaciones actuales, como el respeto a la
vida, el uso de la tecnología, nuestra actitud ante la guerra, las migraciones,
la familia y la educación.
8. No son las leyes las que generan la
dignidad humana, sino que es la dignidad la que da valor a las leyes. Importa
redescubrir la honda verdad del ser humano.
9.La pluralidad política no debería degenerar
en la descalificación del adversario… “La firmeza no exige desprecio; la
discrepancia no conlleva humillación”.
10.“De
este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde
maduran sus convicciones, su conciencia y su relación con Dios. “La fe no
pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones; pero tampoco puede ser
relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública”.
El
Papa desea que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de
solidaridad y de esperanza. Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza
de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza del servicio.
José-Román
Flecha Andrés
sábado, 13 de junio de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 11 Del Tiempo Ordinario. A 14 de junio de 2026
OBREROS PARA LA MIES
“Rogad al Señor de la mies
que mande trabajadores a su mies”
(Mt 9,38)
1. La imagen de la mies representa bien la
tarea de la misión. ¿Vemos la evangelización como la siembra de los granos y la
siega de las espigas?
2. ¿Qué actitudes fundamentales se requieren
hoy del evangelizador en esa doble tarea de la siembra y de la siega?
3. ¿Somos conscientes de la amplitud y de
las dificultades de la siembra que ha sido confiada por el Señor a sus
discípulos?
4. ¿Pensamos que los trabajadores son unos
pocos “misioneros” o somos conscientes de que todos los creyentes hemos sido
enviados a realizar ese trabajo?
5. La siembra requiere esperanza y
paciencia. ¿Nos anima en el esfuerzo imaginar la alegría de la siega y ver a
los que vuelven alegres “trayendo las gavillas”?
6. Las mieses son los demás y nosotros los
jornaleros o también nosotros somos la mies que ha de ser cultivada por los
enviados de parte del Señor?
7. De
todas formas, ¿olvidamos que se nos exhorta a orar para que el Señor envíe
trabajadores a los campos de la mies?
jueves, 11 de junio de 2026
REFLEXIÓN - Domingo 11º del tiempo ordinario. A 14 de junio de 2026
EL ENVÍO Y LA
MISIÓN
“Si de veras me obedecéis y guardáis mi alianza, seréis mi
propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Seréis
para mi un reino de sacerdotes y una nación santa” (Éx 19,5-6). Ese es el
mensaje que Dios confía a Moisés en la montaña del Sinaí para que lo transmita a
su pueblo.
Ser propiedad de Dios es un honor y debería ser una
responsabilidad. Quien se sabe elegido por Dios nunca debería aceptar ser
dominado por otros poderes inhumanos. Esa pertenencia a Dios no es un
privilegio de unos pocos, sino que señala la vocación de todo un pueblo. Israel
queda consagrado a Dios y es llamado a vivir en
santidad.
Con el salmo responsorial, nosotros confesamos que nos
sentimos herederos de aquella elección divina: “Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño” (Sal 99).
Hemos sido elegidos gratuitamente. Cristo ha entregado su vida por nosotros. Por él hemos obtenido la reconciliación, como escribe san Pablo a los Romanos (Rom 5,6-11).
PONER ESPERANZA
Según
el evangelio de este domingo undécimo del tiempo ordinario (Mt 9,36–10,8),
Jesús envió a sus discípulos a una misión que parecía imposible: “Curad
enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios”. Jesús los había
llamado y ahora los enviaba para que continuaran su propia misión.
Es
verdad que los discípulos del Maestro han puesto salud donde había enfermedad y
proyectos de vida donde reinaba la muerte. Pero los seguidores de Jesús habrían
de poner esperanza donde solo había motivos para la desesperación. Limpiar las
lepras de esta humanidad es una tarea que exige el esfuerzo sincero de la
solidaridad mundial.
A veces imaginamos la expulsión de los demonios como una lucha casi imposible contra un monstruo indomable. Y así es en realidad. Sobre todo, porque lo demoníaco, siempre monstruoso, se esconde bajo formas políticamente correctas, como tantas veces repitió el papa Francisco. Solo la fe puede desenmascararlo y dominarlo.
UNA CULTURA NUEVA
Esos
cuatro encargos Jesús los inserta en una especie de decálogo. En realidad, el
anuncio del Reino de Dios los sitúa en la dirección precisa.
•
“Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca” (Mt 10,7). Anunciar la
cercanía y la presencia de Dios es y será siempre la tarea de todo cristiano.
Pero el anuncio ha de ir acompañado de gestos eficaces de servicio a los
enfermos y leprosos de esta tierra.
•
“Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca”. Ese anuncio obliga a la
Iglesia a reconocer la distancia que hay entre ella y el reinado de Dios, que
anuncia como cercano. Y la lleva a esforzarse por sembrar semillas de vida en
una cultura de la muerte.
•
“Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca”. El anuncio recuerda al
mundo entero que no cabe ignorar lo demoníaco de las decisiones antihumanas.
Descubrirlo con lucidez y rechazarlo con energía es el primer paso para crear
una cultura nueva.
Señor
Jesús, tú decías que la mies es abundante y que son pocos los obreros que
aceptan el envío. También hoy ese desafío nos interpela. Ayúdanos tú a aceptar
con alegría y generosidad nuestra responsabilidad en el anuncio del Evangelio.
Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 13 de junio de 2026
BENDICIÓN PARA
ESPAÑA
Al
comienzo de su viaje apostólico a España, el sábado día 6 de junio de este año
2026, el papa León XIV ha dirigido a los reyes, a las autoridades y a toda la
sociedad civil un discurso que habrá de ser recordado como un mensaje
histórico.
1.En
primer lugar, recordó la tradición sobre el apóstol Santiago, que representa el
vínculo de esta tierra con la fe cristiana, que ha moldeado su cultura y es una
orientación ante los desafíos de hoy.
•
El rey Alfonso X el Sabio, Averroes y Maimónides nos sugieren
que las diferencias transforman los conflictos en puntos de partida.
•
Juan de la Cruz nos enseña que en medio de la noche más oscura hemos de
aprender a liberarnos de lo que creíamos conocer y poseer para descubrir un
posible comienzo.
•
Teresa de Jesús, con la imagen del castillo interior, nos dice que, en lo más
íntimo del corazón, la mente se abre, las contradicciones se resuelven y las
tensiones se disuelven.
•
Por otra parte, Ignacio de Loyola nos enseña que el bien no es utópico y que el
mundo no ha de ser cambiado por las armas sino por nuestra propia conversión.
•
Aludió, además a una multitud de mártires y santos, que orientan el futuro de
nuestro pueblo en la búsqueda de la reconciliación y la paz.
2.
Ahora bien, el Papa dijo que viene a España para alentar la fidelidad de los
creyentes al Evangelio, y una reconciliación y cooperación entre las distintas
fuerzas del país.
Según
él, “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera
estabilidad y prosperidad”. redescubrir que la justicia y la paz se
abrazan.
Nos
invita a abandonar lo que nos divide, para pasar de las simplificaciones
estériles a la apreciación fecunda de la complejidad.
Hay
que apreciar esa complejidad y estudiarla, no negarla, vivirla como una
bendición y tratar de “huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo
todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”.
La
seguridad no proviene de las armas y los muros, madura más bien al aprender a
avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo.
Hay
que promover las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la
investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil.
El
Papa ha citado su encíclica “Magnifica humanitas”, para afirmar que nuestra
época, clama por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su
dignidad inviolable, por la civilización del amor.
Finalmente, nos animó a “cultivar el diálogo y
la amistad social, a tener en cuenta a los pobres y a los jóvenes al imaginar
el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad”.
No debemos olvidar que, al pedir la bendición para España, el papa León XIV nos estaba señalando una sabia y urgente tarea.
José-Román Flecha Andrés