viernes, 19 de junio de 2026

PRESENTACIÓN POWER - Domingo 12 TO - 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 12 del Tiempo Ordinario. A 21 de junio de 2026

  

LA FIDELIDAD DEL APÓSTOL

Si alguien se declara por mí ante los hombres,

yo también me declararé por él

ante mi Padre que está en los cielos”. 

(Mt 10,32)

 

1.      Hoy parece difícil mantener la fidelidad a una causa social y aun a la misma fe. ¿A qué se debe esa inconstancia que caracteriza a la llamada “cultura líquida”?

2.      La historia y la experiencia nos recuerdan la cobardía de algunos cristianos. ¿Se da también entre nosotros esa falta de coherencia?

3.      Algunas personas se dicen creyentes y, sin embargo, no dan testimonio público de esa creencia. ¿A qué se debe esa actitud?

4.      Sin embargo, también hay creyentes que, con su palabra y su conducta, dan testimonio sincero de su fe cristiana. ¿Conocemos a algunos de ellos?

5.      ¿En qué situaciones concretas de nuestra vida familiar o profesional estamos llamados a dar testimonio de nuestra fidelidad al Evangelio?

6.      ¿Estamos convencidos de que el testimonio a favor de Cristo se manifiesta en la fidelidad a su Iglesia y en la atención a los más pobres y desvalidos?

7.      ¿Personalmente suelo hacer examen de conciencia para ver las ocasiones en las que me he declarado por Cristo o he dejado de hacerlo?

                                                                                   José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 12º del tiempo ordinario. A 21 de junio de 2026

 

EL MIEDO Y LA DECISIÓN

 “Delatadlo; vamos a delatarlo… A ver si se deja seducir y lo violaremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él” (Jer 11,10). Ese era el cuchicheo que Jeremías podía oír al pasar entre las gentes que lo conocían. No había hecho mal alguno. Pero denunciaba la impiedad e inmoralidad de su pueblo.

 A lo largo de la historia de la Iglesia son innumerables los creyentes que han sido asesinados  por su amor al bien y la verdad. Las persecuciones contra los mensajeros del evangelio no terminaron con la libertad concedida a los cristianos por el emperador Constantino.

Con el salmo responsorial cada uno de nosotros puede manifestar su confianza en el Señor que lo ha llamado: “Que me escuche tu gran bondad, Señor” (Sal 68).

Con todo, sabemos y creemos que, gracias al sacrificio de Cristo, el favor y la gracia de Dios han sido derramados sobre nosotros, como dice san Pablo a los Romanos (Rom 5,12-15).

EL PRECIO DE LOS GORRIONES

En el evangelio que se proclama en este domingo, Jesús repite hasta tres veces la exhortación: “No tengáis miedo” (Mt 10,26-33). La tentación del miedo parece tan antigua que la vemos reflejada ya en los discípulos de Jesús. Con razón, Jesús les ofrece tres razones para superar el miedo:

- No han de tener miedo a los hombres, puesto que solo tratan de servir a la verdad, mientras que la mentira siempre termina por ser descubierta.

- No han de temer a los que matan el cuerpo, pero no pueden dar muerte al alma. El espíritu humano sobrevive a los ataques de los tiranos. 

- Finalmente, los discípulos no han de tener miedo, porque el Padre celestial los conoce personalmente, vela por ellos y los premia con su presencia.

Para apoyar esas llamadas a la confianza Jesús les propone una parábola que refleja su observación de la realidad: “¿No se vende un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros, hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo, no hay comparación entre vosotros y los gorriones”.

VERDAD Y VALENTÍA

Aunque sea muy importante, no tener miedo es solo la parte “negativa” de la misión profética. El profeta ha de hacer algo positivo. Ha de ponerse de parte de Jesús ante los hombres. De esa confesión de fe y de su fidelidad en el presente, depende el futuro al que ahora se prepara.

• La actitud del apóstol que predica el evangelio del Reino de Dios lo presenta y distingue siempre como discípulo del Maestro.  Si el discípulo se pone de parte de Jesús ante los hombres, el Maestro se pondrá de su parte ante el Padre celestial.

• Pero la actitud del apóstata es la decisión de renegar del Maestro, por temor a perder prestigios humanos y ganancias terrenas. Ahora bien, si el discípulo niega a Jesús ante los hombres, el Maestro también lo negará ante el Padre celestial.

- Señor Jesús, es sorprendente comprobar que hasta tus mismos enemigos reconocían que eras sincero y que enseñabas con franqueza el camino de Dios (Mt 22,16). Hoy vivimos en medio de una sociedad marcada por la desconfianza. Te rogamos que nos des tu luz y tu fuerza para que podamos superar los miedos que nos atan y confesarte cada día con verdad y valentía. Amén.

                                                                                      José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 20 de junio de 2026

                   DIÁLOGO Y SERVICIO

No debemos olvidar el discurso que el papa León XIV ha pronunciado en el Congreso de los Diputados, de Madrid. Algunos preguntan qué valor puede tener la palabra de un líder religioso en una institución profana.

1.Pero el discurso del Papa no estaba basado en las creencias religiosas, sino en un razonamiento ético de  20 DE JUNIO DE 2026alcance universal. Su presencia quería ser un gesto de cercanía hacia España y una palabra para aportar “una reflexión nacida del deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia”.

2.El Papa ha advertido que “toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes”.

3.Pues bien, España cuenta con una memoria muy rica para responder a esa pregunta.  Evocando las palabras del Quijote, la hondura de Teresa de Ávila y la inquietud de Unamuno, el Papa dice que España ha reconocido al ser humano como “alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo servicio está sujeta la acción legislativa”.

4.Necesitamos recordar la escuela de Salamanca y las lecciones de Francisco de Vitoria sobre el fundamento y los límites del poder, sobre el derecho a la guerra y sobre la dignidad de los pueblos recién descubiertos allende los mares.

5.Frente a la leyenda negra, que hemos aceptado sin escrúpulos, el Papa nos exhorta a evocar nuestra historia verdadera.  España ha unido la acción con la lucidez de la razón moral.

6. Y hay que reaprender esa lección para “hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar”.

7.El Papa aplica ese principio a las situaciones actuales, como el respeto a la vida, el uso de la tecnología, nuestra actitud ante la guerra, las migraciones, la familia y la educación.

 8. No son las leyes las que generan la dignidad humana, sino que es la dignidad la que da valor a las leyes. Importa redescubrir la honda verdad del ser humano.

 9.La pluralidad política no debería degenerar en la descalificación del adversario… “La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”.

10.“De este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus convicciones, su conciencia y su relación con Dios. “La fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones; pero tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública”.

El Papa desea que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza. Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza del servicio.

José-Román Flecha Andrés

 

 

 

 

sábado, 13 de junio de 2026

PRESENTACIÓN - DOMINGO 11 DEL TO. 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 11 Del Tiempo Ordinario. A 14 de junio de 2026

 

OBREROS PARA LA MIES

“Rogad al Señor de la mies

que mande trabajadores a su mies”

(Mt 9,38) 

1.      La imagen de la mies representa bien la tarea de la misión. ¿Vemos la evangelización como la siembra de los granos y la siega de las espigas?

2.      ¿Qué actitudes fundamentales se requieren hoy del evangelizador en esa doble tarea de la siembra y de la siega?

3.      ¿Somos conscientes de la amplitud y de las dificultades de la siembra que ha sido confiada por el Señor a sus discípulos?

4.      ¿Pensamos que los trabajadores son unos pocos “misioneros” o somos conscientes de que todos los creyentes hemos sido enviados a realizar ese trabajo?

5.      La siembra requiere esperanza y paciencia. ¿Nos anima en el esfuerzo imaginar la alegría de la siega y ver a los que vuelven alegres “trayendo las gavillas”?

6.      Las mieses son los demás y nosotros los jornaleros o también nosotros somos la mies que ha de ser cultivada por los enviados  de parte del Señor?

7.       De todas formas, ¿olvidamos que se nos exhorta a orar para que el Señor envíe trabajadores a los campos de la mies?

                                                                                                             José-Román Flecha

jueves, 11 de junio de 2026

REFLEXIÓN - Domingo 11º del tiempo ordinario. A 14 de junio de 2026

 

EL ENVÍO Y LA  MISIÓN

 

“Si de veras me obedecéis y guardáis mi alianza, seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Seréis para mi un reino de sacerdotes y una nación santa” (Éx 19,5-6). Ese es el mensaje que Dios confía a Moisés en la montaña del Sinaí para que lo transmita a su pueblo.

Ser propiedad de Dios es un honor y debería ser una responsabilidad. Quien se sabe elegido por Dios nunca debería aceptar ser dominado por otros poderes inhumanos. Esa pertenencia a Dios no es un privilegio de unos pocos, sino que señala la vocación de todo un pueblo. Israel queda consagrado a Dios y es llamado a vivir en  santidad. 

Con el salmo responsorial, nosotros confesamos que nos sentimos herederos de aquella elección divina: “Nosotros somos su pueblo y  ovejas de su rebaño” (Sal 99).

Hemos sido elegidos gratuitamente. Cristo ha entregado su vida por nosotros. Por él hemos obtenido la reconciliación, como escribe san Pablo a los Romanos (Rom 5,6-11).

PONER ESPERANZA

Según el evangelio de este domingo undécimo del tiempo ordinario (Mt 9,36–10,8), Jesús envió a sus discípulos a una misión que parecía imposible: “Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, arrojad demonios”. Jesús los había llamado y ahora los enviaba para que continuaran su propia misión.

Es verdad que los discípulos del Maestro han puesto salud donde había enfermedad y proyectos de vida donde reinaba la muerte. Pero los seguidores de Jesús habrían de poner esperanza donde solo había motivos para la desesperación. Limpiar las lepras de esta humanidad es una tarea que exige el esfuerzo sincero de la solidaridad mundial.

 A veces imaginamos la expulsión de los demonios como una lucha casi imposible contra un monstruo indomable. Y así es en realidad. Sobre todo, porque lo demoníaco, siempre monstruoso, se esconde bajo formas políticamente correctas, como tantas veces repitió el papa Francisco. Solo la fe puede desenmascararlo y dominarlo.

UNA CULTURA  NUEVA

Esos cuatro encargos Jesús los inserta en una especie de decálogo. En realidad, el anuncio del Reino de Dios los sitúa en la dirección precisa.

• “Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca” (Mt 10,7). Anunciar la cercanía y la presencia de Dios es y será siempre la tarea de todo cristiano. Pero el anuncio ha de ir acompañado de gestos eficaces de servicio a los enfermos y leprosos de esta tierra.

• “Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca”. Ese anuncio obliga a la Iglesia a reconocer la distancia que hay entre ella y el reinado de Dios, que anuncia como cercano. Y la lleva a esforzarse por sembrar semillas de vida en una cultura de la muerte.

• “Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca”. El anuncio recuerda al mundo entero que no cabe ignorar lo demoníaco de las decisiones antihumanas. Descubrirlo con lucidez y rechazarlo con energía es el primer paso para crear una cultura nueva.

Señor Jesús, tú decías que la mies es abundante y que son pocos los obreros que aceptan el envío. También hoy ese desafío nos interpela. Ayúdanos tú a aceptar con alegría y generosidad nuestra responsabilidad en el anuncio del Evangelio. Amén.

José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 13 de junio de 2026

 

BENDICIÓN PARA ESPAÑA

Al comienzo de su viaje apostólico a España, el sábado día 6 de junio de este año 2026, el papa León XIV ha dirigido a los reyes, a las autoridades y a toda la sociedad civil un discurso que habrá de ser recordado como un mensaje histórico. 

1.En primer lugar, recordó la tradición sobre el apóstol Santiago, que representa el vínculo de esta tierra con la fe cristiana, que ha moldeado su cultura y es una orientación ante los desafíos de hoy.   

• El rey Alfonso X el Sabio, Averroes y Maimónides nos sugieren que las diferencias transforman los conflictos en puntos de partida.

• Juan de la Cruz nos enseña que en medio de la noche más oscura hemos de aprender a liberarnos de lo que creíamos conocer y poseer para descubrir un posible comienzo.

• Teresa de Jesús, con la imagen del castillo interior, nos dice que, en lo más íntimo del corazón, la mente se abre, las contradicciones se resuelven y las tensiones se disuelven.

• Por otra parte, Ignacio de Loyola nos enseña que el bien no es utópico y que el mundo no ha de ser cambiado por las armas sino por nuestra propia conversión.

• Aludió, además a una multitud de mártires y santos, que orientan el futuro de nuestro pueblo en la búsqueda de la reconciliación y la paz.

2. Ahora bien, el Papa dijo que viene a España para alentar la fidelidad de los creyentes al Evangelio, y una reconciliación y cooperación entre las distintas fuerzas del país.

Según él, “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera estabilidad y prosperidad”. redescubrir que la justicia y la paz se abrazan. 

Nos invita a abandonar lo que nos divide, para pasar de las simplificaciones estériles a la apreciación fecunda de la complejidad.   

Hay que apreciar esa complejidad y estudiarla, no negarla, vivirla como una bendición y tratar de “huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”.

La seguridad no proviene de las armas y los muros, madura más bien al aprender a avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo.

Hay que promover las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil.

El Papa ha citado su encíclica “Magnifica humanitas”, para afirmar que nuestra época, clama por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su dignidad inviolable, por la civilización del amor.

 Finalmente, nos animó a “cultivar el diálogo y la amistad social, a tener en cuenta a los pobres y a los jóvenes al imaginar el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad”.

No debemos olvidar que, al pedir la bendición para España, el papa León XIV nos estaba señalando una sabia y urgente tarea.

                                                                José-Román Flecha Andrés

 

martes, 2 de junio de 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo 7 de junio de 2026

 

EL PAN VIVO

“Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo,

 el que come de este pan vivirá para siempre”

(Jn 6,51) 

1.      Jesús se nos revela como el pan vivo que da la vida eterna. ¿Somos conscientes de la importancia de esta revelación o tratamos de sostenernos con otros alimentos?

2.      El maná alimentó al pueblo hebreo en el desierto. ¿Vemos en Jesús el nuevo maná que ha de sostener nuestro camino por este otro desierto de la vida?

3.      En la oración del Padrenuestro pedimos el pan de cada día. ¿Reconocemos en ese pan la enseñanza y el ejemplo con que Jesús puede sostener nuestra vida?

4.      Todos nosotros tratamos de asegurar nuestra vida. ¿Somos conscientes de que recibir el pan que Cristo nos ofrece nos asegura la vida eterna?

5.      Hoy se percibe una triste indiferencia ante el sacramento de la eucaristía. ¿Podemos ver algunas causas de este fenómeno?

6.      Con el himno del Congreso Eucarístico de Madrid cantamos: “Venid, adoradores, adoremos a Cristo Redentor”. ¿Pasamos algún tiempo en adoración a la eucaristía?

7.      En el sacramento de la eucaristía celebramos la entrega de Cristo por nosotros. ¿Estoy yo realmente dispuesto a entregarme a los demás como él nos enseñó?

                                                                                                  José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo. A 7 de junio de 2026

 

EL PAN BAJADO DEL CIELO 

 “Él te afligió haciéndote pasar hambre y después te alimentó con el maná –que tú no conocías ni conocieron tus padres- para enseñarte que no solo de pan vive el hombre, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios” (Dt 8,3). Según el Deuteronomio, Dios alimentó a su pueblo con el maná, que no conocían sus antepasados.

Si el hambre lo llevaba a reconocer su indigencia, el maná tendría que  recordarle que Dios se cuidaba de él. Por tanto debería agradecerlo por los siglos de los siglos. 

De hecho, el salmo responsorial invita a la comunidad a glorificar al Señor: “Ha puesto paz en tus fronteras y te sacia con flor de harina (Sal 147).  

Ya en la nueva alianza, san Pablo recuerda a los fieles de Corinto que la unidad de la comunidad viene exigida por el hecho de participar en el mismo pan y en el cáliz de la bendición, es decir de la eucaristía. El pan que partimos y compartimos nos une a todos en el cuerpo de Cristo (1 Cor 10,16-17).  

LA VIDA Y SU SENTIDO

 La multiplicación y distribución de los panes y los peces se encuentra reflejada en los cuatro evangelios. Pero solo el evangelio de Juan recoge el discurso que Jesús pronuncia después en la sinagoga de Cafarnaúm.

En el texto que hoy se proclama (Jn 6,51-58) Jesús manifiesta su identidad y su misión:  ˝Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”.

Como los que seguían a Jesús por los caminos, también nosotros  buscamos lo que ha de mantenernos en vida. No solo el pan material que sostiene nuestra vida biológica sino también el otro pan espiritual que da sentido a nuestra vida biográfica.

El pan del Señor no solo sostiene nuestra vida personal, que no es poco, sino que nos impulsa a abrir nuestros ojos a las necesidades de nuestros hermanos. El Señor nos da su carne para la vida del mundo, es decir para que el mundo tenga vida y sentido para ella. 

AMOR Y SERVICIO

 “Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron. El que come este pan vivirá para siempre”. Esa frase con la que se cierra el texto evangélico de hoy era profética y lo será siempre.

• “Este es el pan que ha bajado del cielo”. Esta primera parte incluye la revelación del presente. Jesús es alimento para quienes  escuchan su voz. Ese alimento supera todas nuestras aspiraciones terrenas y nuestras previsiones inmediatas.

• “No como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron”. La segunda parte se refiere al pasado. Hay que agradecer todo lo que mantuvo la vida de los que nos precedieron. Pero el maná  no pudo satisfacer su anhelo de una vida sin límites.

• “El que come este pan vivirá para sIempre”. La tercera parte orienta nuestra mirada al futuro que Dios nos ha prometido. Nosotros esperamos una vida en la que participaremos de su misma vida, es decir de su amor eterno y defInitivo.

- Señor Jesús, tú conoces nuestra hambre y nuestra insatisfacción, nuestra nostalgia y nuestra búsqueda. Nosotros creemos que solo tu pan y tu palabra nos hacen presente tu memoria, nos dan fuerzas para recorrer el camino y alientan nuestra esperanza. Que tu cuerpo y tu sangre nos reúnan en comunidad de amor y de servicio. Amén.

                                                         José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 6 DE JUNIO DE 2026

 

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL

 Considerando las “cosas nuevas” que presentaba la sociedad a finales del siglo XIX, el papa León XIII iniciaba la Doctrina social de la Iglesia. Ahora el papa León XIV nos invita en su primera encíclica a reflexionar sobre las “cosas nuevas” que nos ofrece la tecnología.  

En su primera encíclica “Magnifica humanitas”, ocupa un puesto central su consideración de la inteligencia artificial: una ayuda muy valiosa que requiere una seria atención. Con esa intención, el Papa nos ofrece algunos puntos fundamentales:

1. “Las denominadas inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad”.

2. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal, no captan el sentido último de las situaciones ni asumen el peso de las consecuencias”.  

3. El uso de la IA nunca es un hecho puramente técnico: cuando entra en procesos que inciden en la vida de las personas, afecta a sus derechos, oportunidades, reputación y libertad.

4. No podemos considerar a la IA como moralmente neutra. Todo artefacto técnico lleva consigo decisiones y prioridades: lo que mide, lo que ignora, lo que optimiza y el modo en que clasifica personas y situaciones.  

5. Para que la IA respete la dignidad humana y sirva realmente al bien común, es esencial que esté clara la responsabilidad de quienes diseñan y programan los sistemas y hasta de quienes los utilizan.  

6. Es preciso discutir el código ético que debe ser usado, sometiéndolo a criterios de justicia social compartida. De lo contrario, quien controla la IA impondrá su propia visión moral, que se convertirá en la infraestructura invisible de los sistemas.  

7. El riesgo es que la IA haga parecer justa y normal una visión antihumana, según la cual la plenitud de la vida consistiría en tener más, reducir la fragilidad, eliminar lo imprevisto y controlarlo todo.  

8. No se trata ciertamente de oponerse a la inteligencia, sino de recordar que, cuando se repliega en sí misma, olvida que ha sido hecha para servir a la vida y a la persona humana. 

9. La calidad de una civilización se mide no por el poder de sus medios, sino por el cuidado que sabe ofrecer, por la capacidad de reconocer un rostro en el otro y no una función.  

10. El Papa nos invita a contemplar en el rostro del Hijo de Dios una magnífica humanidad que también ilumina la época de la IA. El hombre es un colaborador en la obra de la creación, y no espectador resignado ante los procesos tecnológicos que limitan su libertad y su responsabilidad

 

 José-Román Flecha Andrés

 

 

 

 

 

lunes, 25 de mayo de 2026

FIESTA DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD -A

EXAMEN DE CONCIENCIA - Fiesta de la Santísima Trinidad. A 31 de mayo de 2026

 

AMOR DE DIOS Y VIDA ETERNA

Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único

para que no perezca ninguno de los que creen en él,

sino que tengan vida eterna”

(Jn 3,16) 

1.      A muchas personas les resulta difícil reconocer que Dios ama a este mundo. ¿Qué consecuencias puede comportar esa desconfianza?

2.      ¿En el ambiente religioso en el que nos movemos es aceptada esa afirmación de que Dios entregó a su Hijo por amor?

3.      ¿Se admite hoy la idea de que el ser humano puede perderse si no cree en el Hijo de Dios o se aceptan otras imágenes y medios de salvación?

4.      La sociedad moderna pregona el valor de la vida terrena, pero ¿no se contradice al despreciarla y suprimirla con tanta ligereza?

5.      En todas partes se proclama el valor de la vida temporal, pero ¿se admite la idea y el valor de la vida eterna?

6.      ¿Qué desafíos plantea a la pastoral y a la catequesis de la Iglesia la afirmación del amor de Dios que Jesús dirige a Nicodemo?

7.      ¿Trato yo de acoger el amor de Dios para no perecer y alcanzar de él la gracia de la vida eterna? 

REFLEXIÓN - Solemnidad de la Santísima Trinidad. A 31 de mayo de 2026

 

LA TRINIDAD DE DIOS

Moisés había madrugado para subir a la montaña del Sinaí como le había ordenado el Señor. Dios no faltó a la cita y bajó en la nube para encontrarse con él. Cuando Moisés  pronunció el nombre del Señor, él pasó ante Moisés proclamando: “Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad” (Éx 34,4-6).

Es impresionante esa manifestación de Dios. Y es conmovedora la confianza de Moisés. Como apelando a esa compasión y misericordia, se atreve a pedir al Señor que acompañe a su pueblo, que perdone sus culpas y pecados y lo considere como su heredad.

A ese Dios rico en clemencia y lealtad dirigimos hoy nuestra alabanza, repitiendo con un himno venerable: “A ti gloria y alabanza por los siglos” (Dan 3,52-56).

San Pablo exhorta a los Corintios a tener un  mismo sentir y a vivir en paz. Para que el Dios del amor y de la paz esté con ellos (2 Cor 13,11-13).

DEBILIDAD Y MISERICORDIA

 Según el evangelio de Juan Jesús revela a Nicodemo el amor de Dios que lo lleva a entregar a su propio Hijo: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo único, para que no perezca ninguno de los que creen en él, sino que tengan vida eterna” (Jn 3,16).

Comentando estas palabras, escribía el papa Benedico XVI en su encíclica Deus caritas est: “La fe cristiana, poniendo el amor en el centro, ha asumido lo que era el núcleo de la fe de Israel, dándole al mismo tiempo una nueva profundidad y amplitud” (DCE 1).

En otro tiempo,  Dios manifestaba por medio de Moisés la compasión que lo había llevado a liberar de Egipto a su pueblo. El mismo Dios manifiesta ahora, por medio de Jesús, que su amor se dirige a todo el mundo. 

En la religión de los griegos y romanos nunca se habría podido imaginar que los dioses amaran a los hombres. Los dioses infundían terror. Parece que hemos vuelto atrás. Hoy son  muchos los que consideran a Dios como un tirano prepotente y vengador. Como respuesta a ese prejuicio,  hoy se considera al hombre como poderoso y autosuficiente.

Pero la corrupción, las adiciones y las guerras nos obligan  a reconocer nuestra debilidad. Ahora podemos redescubrir  nuestra debilidad y la  misericordia de Dios.

 EL CAMINO Y EL EVANGELIO

En la fiesta de la Santísima Trinidad se suele recordar a los tres personajes que aparecen en el célebre icono de Andrei Rublev. Tres personas diferentes revelan su identidad divina.

A las tres persona del único Dios se refiere san Pablo en su saludo a los corintios, que nosotros repetimos al inicio de la misa: “La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo estén siempre con vosotros” (2 Cor 13,13).

• “La gracia de nuestro Señor Jesucristo”. Si por Moisés nos fue dada la Ley, la fe nos dice que por Jesús recibimos la gracia y la verdad que nos hace libres (Jn 1,17; 8,32). 

• “El amor de Dios”. El Dios Creador del mundo y liberador de Israel, es nuestro Padre y nos ama de forma gratuita, que tratamos de agradecer por nuestro amor a  los demás.

• “La comunión del Espíritu Santo”. El Espíritu de Dios es la comunidad de Dios, que con esperanza queremos reproducir en nuestras comunidades humanas.

 - Dios compasivo y misericordioso, que te revelaste a Moisés y te has mostrado definitivamente en Jesucristo, te adoramos en la unidad de tu ser y en la Trinidad de tus manifestaciones. En tu nombre nos ponemos en camino y proclamamos para tu gloria el evangelio que nos salva. Amén.

                                                                                             José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFAN - 30.de mayo de 2026

 

LACOSECHA DE DIOS CRECE

En este momento vivimos en un mundo difícil. Son muchos los frentes que se abren ante nuestros ojos. La corrupción y la violencia, la agresividad y la guerra, el egoísmo y la incoherencia, la utilización de las personas, la indiferencia ante el pobre, el aumento de los precios y el desprecio de la naturaleza.

Ante ese panorama, son numerosas las propuestas técnicas o publicitarias que desafían a la razón humana, a la responsabilidad social y aun al sentido común.

Por supuesto, los ciudadanos que pretenden ser fieles a la fe cristiana no pueden sentirse eximidos de esta convocatoria a repensar y ofrecer una respuesta ética veraz y creíble.

Es cierto que el mayor problema se encuentra en la misma fundamentación de los juicios morales. De todas formas, el relativismo, el nominalismo y el emotivismo que marcan la cultura actual han de encontrar una respuesta en la afirmación de la dignidad y la verdad última del ser humano.

Allá por el siglo IV, San Gregorio Nacianceno reflexionaba sinceramente sobre su propia responsabilidad: “Es preciso comenzar por purificarse antes de purificar a los otros; es preciso ser instruido para poder instruir; es preciso ser luz para iluminar, acercarse a Dios para acercarle a los demás, ser santificado para santificar, conducir de la mano y aconsejar con inteligencia”.

Y, andando los siglos, el cardenal Josef Ratzinger, futuro papa Benedicto XVI, diría que “la cosecha de Dios crece. También hoy. Tampoco hoy es inútil que haya hombres que tengan la osadía de pregonar la palabra, de ponerse del lado y al servicio de la palabra. Que se atreven a oponerse a la avalancha, al torrente del egoísmo, de la codicia, de la incontinencia, y alzan un dique para detenerlo”.

Esa osadía puede parecer inútil, pero el cardenal añadía: “En algún lugar madura en silencio su sembrado. Nada es en balde. En lo oculto, el mundo vive del hecho de que siempre ha habido quienes han creído, quienes han esperado y amado”.

Recordaba, además, que el apóstol Pablo se enfrentó muchas veces a situaciones desesperadas. Pero, gracias a la bondad de Dios, apareció lleno de alegría y de una esperanza inquebrantable.

Pues bien, “también el cristiano podrá, en medio de todos los desengaños, experimentar con gozo profundo que los hombres viven, en una hondura protectora y cobijadora, de su pobre y débil servicio. Que de esto vive el mundo. Y que, en medio de una siembra, a veces descorazonadora, la cosecha de Dios crece”.

Es una buena lección para este momento. Las nubes son oscuras y la borrasca nos atemoriza. Pero queremos creer que ningún pensamiento bueno queda sin dar fruto. Queremos confiar en la esperanza.

                                                                                    José-Román Flecha Andrés