EL CÁNTARO
jueves, 19 de febrero de 2026
martes, 17 de febrero de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 1º de Cuaresma. A. 22 de febrero de 2026
LAS PIEDRAS Y LOS PANES
“No
solo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios”
(Mt 4,4)
1.
Convertir las piedras en
panes. ¿No es esa la propuesta que nos dirigen todos los que tratan de manejarnos
y someternos a su voluntad y a sus proyectos?
2.
¿Es posible confundir la
felicidad con una estupenda satisfacción que llegaría por arte de magia, sin
requerir nuestro esfuerzo?
3.
¿Qué ocurre cuando las piedras
siguen siendo piedras, a pesar de las brillantes promesas de nuestros presuntos
liberadores?
4.
¿Y por qué sigue habiendo
tantas personas que mueren de hambre cuando se nos dice que es posible
conseguir el pan de una forma tan fácil?
5.
¿Qué significaría en este
tiempo y en esta sociedad esa respuesta con la que Jesús asegura que no solo de
pan vive el hombre?
6.
¿De verdad estamos convencidos
de que hemos de buscar continuamente el alimento en la palabra que sale de la
boca de Dios?
7.
¿Y yo procuro alimentar mi
hambre y mi insatisfacción acudiendo cada día a la Palabra de Dios?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 1º de Cuaresma. A 22 de febrero de 2026
LA TENTACIÓN DE LA MENTIRA
«¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de
ningún árbol del jardín?» (Gén 3,2). Esa es la pregunta que la serpiente
dirige a la mujer. Esa es la primera
mentira de la historia. No es eso lo que ha dicho Dios.
Al
espíritu del mal le interesa suscitar la curiosidad de la mujer, presentar a Dios como el enemigo de la
libertad humana y sugerir que en la trasgresión de sus mandatos se encuentra la
felicidad. Esa es la estrategia de los manipuladores de la humanidad. Pero es
también la presión de nuestros
personales apetitos.
Sin
embargo, el salmo responsorial nos sugiere una oración para reconciliarnos con
Dios: “Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso”
(Sal 50).
San Pablo indica a los fieles de Roma que, frente al pecado del primer hombre, nos llega por Jesucristo la salvación: “Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos” (Rom 5,19).
EL ENGAÑO
En
el primer domingo de la cuaresma, contemplamos a Jesús en el desierto (Mt
4,1-11). Allí Jesús fue sometido una y otra vez a la prueba. El demonio trataba
de explorar su categoría divina y
también su calidad humana.
Si
de verdad se consideraba como Hijo de Dios, podría satisfacer su hambre como por
arte de magia, podría aparecer ante las gentes como un triunfador llovido del
cielo y podría disfrutar de todos los bienes y los reinos de este mundo.
Esas
son también nuestras tentaciones: el ansia del placer fácil y de la
satisfacción inmediata, la conquista del poder que nos hará parecer superiores
a todos los demás y el deseo de poseer bienes y comodidades que nuestros
vecinos no logran alcanzar.
Como
a Jesús, también a nosotros el espíritu del mal nos incita a utilizar en
beneficio contante y sonante nuestra dignidad de hijos de Dios. Nuestra gran
tentación comporta siempre el engaño sobre nosotros mismos.
LA FIDELIDAD
• Solemos
tentar a los demás cuando les presentamos la mentira como si fuera la verdad, cuando
les sugerimos una forma de adicción como si les abriera a la libertad, cuando
les presentamos una satisfacción inmediata como si fuera la felicidad.
• Y
nos atrevemos a tentar a Dios cuando olvidamos su amor y adoramos a las cosas,
como si fueran dioses que pudieran salvarnos, cuando pretendemos ser nosotros
la fuente de la fe y de la esperanza, del amor y de la vida, de la paz y la
justicia.
A
la luz de este mensaje evangélico, hemos de revisar las clásicas tentaciones
del tener, el poder y el placer, que pueden desviarnos del camino del Señor. La
cuaresma es un tiempo propicio para este examen sobre la verdad más honda de
nuestra vida.
-
Señor Jesús, tú has sido tentado como nosotros. Pero nos has liberado del
engaño. Y nos has dado el ejemplo de tu fidelidad al Padre celestial. Solo esa
fidelidad puede conducirnos a la felicidad.
José-Román
Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 21 de febrero de 2026
REFRANES
DE CUARESMA
Se
suele decir que los refranes populares recogen la experiencia de muchas
generaciones y la sabiduría que han ido acumulando y transmitiendo. Con todo,
al recordarlos, hay que tener en cuenta algunas observaciones.
En
primer lugar, no podemos olvidar que la mayoría de los refranes reflejan la
vida de las comunidades aldeanas, dedicadas al cultivo de los campos. En
realidad, eran un aviso para ayudar a los labradores a ajustar las tareas
agrícolas a los cambios atmosféricos.
Era
obvio tener presente el mes en el que ocurre la Cuaresma: “Marzo, siempre
encuaresmado”. O, dicho más brevemente: “No hay marzo sin cuaresma”.
Sin
embargo, también hay que tener en cuenta que los refranes que conocemos han
surgido en una sociedad que vivía en el hemisferio norte. De generación en
generación se repetía que “la cuaresma que entra mojada sale pasada por agua”.
Cuando
se refieren a las lluvias que suelen llegar durante la Cuaresma o en la Semana
Santa, es evidente que los refraneros ignoraban que en el hemisferio sur la
cuaresma coincide con el verano.
Por
otra parte, los refranes castellanos nacían y se repetían en una sociedad
marcada por la tradición católica.
Evocando
los días que anteceden al Miércoles de Ceniza, se podía asegurar: “Miércoles de
Ceniza, empieza la penitencia y termina la risa”. Con esa advertencia se evocaban
las vivencias que marcan ese paso. Pero cuando el refrán afirma que “no hay
Carnaval sin Cuaresma”, tal vez está reflexionando sobre la brevedad y la
caducidad de las satisfacciones humanas.
Evidentemente,
el pueblo cristiano sabía que el tiempo cuaresmal estaba señalado por la
abstinencia de carnes. Era un tiempo en que era preciso dejar las carnes y los
embutidos y acudir a una dieta vegetariana. Por eso, se podía asegurar que “con
las cosas de la huerta no reza la cuaresma”. Con un cierto humor, las gentes aludían
a las grasas que conservaban en casa, para manifestar un ruego que reflejaba
una situación económica: “Cuaresma, pronto vete, que está caro el aceite”.
A
este toque de humor acompañaba la picardía con la que se afirmaba que “a fuerza
de ayunos llegan las Pascuas”. Pero más irónico aún era el refrán con el que las
gentes parecían evocar la satisfacción que les esperaba al final de la
Cuaresma: “Después de Resurrección, ni pasas, ni higos ni sermón”.
Estas
y otras muchas expresiones sobre el “largo” tiempo de la Cuaresma, reflejan una
cultura aldeana y una determinada religiosidad popular. Habrá que reflexionar
sobre las catequesis de aquellos tiempos y también sobre los desafíos que se
presentan a la nueva evangelización.
José-Román
Flecha Andrés
lunes, 9 de febrero de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 6º del Tiempo Ordinario. A. 15 de febrero de 2026
VALORES PARA TODOS
“No creáis que he
venido a abolir la Ley y los Profetas:
no he
venido a abolir, sino a dar plenitud.”
(Mt 5,17)
1.
Al
referirse a la Ley, Jesús recuerda los mandamientos. ¿Estamos seguros de que
los conocemos y los observamos?
2.
¿Por
qué no entendemos que los mandamientos reflejan y defienden los verdaderos
valores humanos?
3.
¿Cómo
entender y explicar a los demás que los mandamientos son válidos y necesarios
para orientar a los creyentes y no creyentes?
4.
¿Cómo
se dice que una persona es muy buena cuando vemos que no defiende y acepta los
valores promovidos por los mandamientos?
5.
¿Qué
pasaría si un partido político prometiera en su programa electoral observar y
promover el cumplimiento de los mandamientos?
6.
¿Y
los cristianos, pedimos a Jesús que nos ayude a comprender y aceptar la
radicalidad de los evangelios que él proponía?
7. ¿Doy yo gracias a Jesús por habernos revelado el valor y la responsabilidad que los mandamientos proponen?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 6º del Tiempo Ordinario. A 15 de febrero de 2026
LOS MANDAMIENTOS
“Si quieres, guardarás los
mandamientos y permanecerás fiel a su voluntad”. Esas palabras
del Eclesiástico o Sirácida (15,15) son
hoy muy oportunas. Todos
valoran la libertad, pero muchos dicen que no eran libres para evitar el mal.
• “Si
quieres”. Nadie es obligado a hacer lo que no
puede. Los mandamientos no son órdenes impuestas por alguien que no conoce
nuestra debilidad. Los mandamientos responden a la dignidad del ser humano. A
nuestros mejores ideales.
• “Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano
a lo que quieras” (Eclo 15,16). Es necesario un buen discernimiento.
La
mayor parte de nuestras desdichas se deben a nuestra ceguera a la hora de
elegir el camino que lleva a la
felicidad.
El salmo responsorial evoca aquel mensaje: “Dichoso el que, con vida intachable, camina en la ley del Señor; dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón; el que, sin cometer iniquidad, anda por sus senderos (Sal 118,1).
San Pablo escribe a los fieles de Corinto que el Espíritu de Dios nos ha revelado esta sabiduría que conduce a la gloria (1 Cor 2,6-10).
TRES VALORES HUMANOS
En
el texto incluido en el Sermón de la Montaña, Jesús afirma que no ha venido a
abolir la ley de Moisés (Mt 5,17-35). Ha venido a llevarla a su plenitud y a
descubrir su sentido más profundo. Los mandamientos responden a los valores que
nos hacen humanos.
•
No basta con no matar. Es preciso defender el valor de la vida desde su origen
hasta su fin natural. No podemos bendecir la guerra ni la imposición del
hambre. Y nunca debemos despreciar o
encarcelar a quien no piensa como nosotros.
•
No basta con no cometer adulterio. Hay que rechazar la pornografía y los abusos
sexuales. Hay que valorar el cuerpo humano y las relaciones entre las personas.
El amor no es un sentimiento, es un compromiso. Es necesario enseñar a amar con
entrega y fidelidad.
• No es preciso jurar. Es preciso promover la transparencia de las conductas y de la información. El rechazo a la mentira y la corrupción nos lleva a vivir en la verdad, a decir la verdad y a dar testimonio de la verdad.
PRECEPTOS Y DERECHOS
Jesús
nos advierte de una tentación bastante frecuente: “El que se salte uno solo de
los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el
menos importante en el reino de los cielos”.
• Saltarse uno
de los preceptos significa colocar nuestro juicio por encima del juicio de
Dios. Con ello reafirmamos nuestra sed de autonomía. Pero también demostramos
que decidimos actuar “como si Dios no existiera”.
•
Saltarse uno de los preceptos recogidos en el Decálogo y reafirmados por Jesús,
significa también que hemos olvidado nuestra dignidad y pretendemos ignorar y
despreciar la dignidad de nuestros hermanos.
- Señor Jesús, con frecuencia pensamos que los mandamientos conculcan nuestros derechos humanos. Sin embargo, solo en el cumplimiento de esos preceptos podremos encontrar nuestra libertad y alcanzar la felicidad a la que aspiramos. Eso nos has enseñado tú con tus palabras y tu ejemplo. Bendito seas, Señor. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 14 de Febrero de 2026
ATENCIÓN A LOS ENFERMOS
El día 11
de febrero se ha celebrado la Jornada Mundial del Enfermo. Con ese motivo, el
papa León XIV ha publicado un mensaje que nos exhorta a amar llevando el dolor
del otro. He aquí un resumen:
1. La imagen del buen samaritano puede ayudarnos
a “redescubrir la belleza de la caridad y la dimensión social de la compasión,
para poner la atención en los necesitados y los que sufren, como son los
enfermos”.
2. Al ver al herido, el samaritano no pasó de
largo, sino que tuvo para él una mirada abierta y atenta -la mirada de Jesús-,
que lo llevó a una cercanía humana y solidaria.
3. Jesús no enseña quién es el
prójimo, sino cómo hacerse prójimo, es decir, cómo hacernos
cercanos. Pero ser prójimo no depende de la cercanía física o social, sino
de la decisión de amar.
4. La participación personal en los sufrimientos
del otro implica el darse a sí mismo Supone ir más allá de cubrir necesidades,
para llegar a que nuestra persona sea parte del don.
5. El samaritano “se conmovió”. Tener compasión
implica una emoción profunda, que mueve a la acción. Es un sentimiento que
brota del interior y lleva al compromiso con el sufrimiento ajeno. La compasión
es el rasgo distintivo del amor activo. No es teórica ni sentimental, se
traduce en gestos concretos.
6. El samaritano se acerca, cura, se
hace cargo y cuida. Pero no lo hizo solo. Buscó un
posadero que pudiera cuidar de ese hombre. Nosotros estamos llamados a
reunirnos en un “nosotros” que sea más fuerte que la suma de pequeñas
individualidades.
7. Somos miembros de un cuerpo en el que llevamos
la compasión del Señor por el sufrimiento de todos los hombres. El
dolor que nos conmueve, no es un dolor ajeno, es el dolor de un miembro de
nuestro propio cuerpo, al que nuestra Cabeza nos manda acudir para el bien de
todos.
8. Jesús nos recuerda un doble mandamiento:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus
fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo».
9. El amor divino conlleva que la acción
del hombre sea realizada sin interés personal ni recompensa, como manifestación
de un amor que trasciende las normas rituales y se traduce en un culto
auténtico: servir al prójimo es amar a Dios en la práctica.
10. El verdadero remedio para las heridas de la
humanidad es un estilo de vida basado en el amor fraterno, que tiene su raíz en
el amor de Dios.
El Papa desea que en nuestra vida cristiana no falte esta dimensión fraterna, “samaritana”, incluyente, valiente, comprometida y solidaria que tiene su raíz en nuestra unión con Dios, en la fe en Jesucristo. Encendidos por ese amor divino, podremos entregarnos en favor de todos los que sufren, especialmente por nuestros hermanos enfermos, ancianos y afligidos.
José-Román Flecha Andrés
martes, 3 de febrero de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA / Domingo 5º del Tiempo Ordinario. A. 8 de febrero de 2026
HACER EL BIEN
“Brille vuestra luz ante los
hombres,
para que vean vuestras
buenas obras
y den gloria a vuestro
Padre que está en los cielos”
(Mt 5,16)
1.
¿Cuáles
son las luces que suelen hoy atraer las miradas de las gentes y orientar sus
decisiones?
2.
¿Los
que nos consideramos discípulos de Jesús, estamos seguros de que nuestra vida
puede ser una luz para los demás?
3.
¿La
luz que hemos recibido de las palabras y los gestos de Jesús ha generado en
nosotros buenas obras?
4.
¿Esas
obras que nosotros consideramos buenas atraen la atención y la admiración de
las gentes de hoy?
5.
¿No
ocurre a veces que las obras que los cristianos consideran como buenas son
denunciadas y hasta condenadas por las leyes?
6.
¿Realizamos
los creyentes obras buenas para dar gloria a Dios o para conseguir buena fama y
algunos privilegios en este mundo?
7.
¿Procuro yo hacer el bien a los demás y lo
realizo con humildad?
REFLEXION . Domingo 5º del Tiempo Ordinario. A 8 de febrero de 2026
LA LUZ EN LAS TINIEBLAS
“Entonces romperá tu luz como la aurora…,
brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía”. Esas promesas, que encontramos en el texto
del libro de Isaías que hoy se proclama (Is 58,7-10). Son la respuesta de Dios
a todos los que se lamentan de haber ayunado sin ser escuchados por el Señor.
El oráculo dice que el ayuno verdadero
consiste en partir el pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo,
vestir al desnudo y no cerrar el corazón a los que son nuestros hermanos. Es
decir, el auténtico ayuno no consiste tanto en no comer como en practicar las
obras de misericordia.
Por eso el salmo responsorial se hace
eco de aquella profecía, proclamando: “Quien es justo, clemente y compasivo,
brilla como una luz en las tinieblas” (Sal 111).
Para nada vale nuestra autosuficiencia. Con razón escribe san Pablo a los corintios que “nuestra fe no se apoya en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1Cor 2,5).
LA DEFENSA Y EL REFUGIO
El llamado “Sermón de la montaña” comenzaba
proclamando las bienaventuranzas de Jesús. En ellas se nos revela cómo es Dios
y cuál es la identidad del Cristo. Pero también se expone la misión de la
Iglesia y se manifiesta la honda verdad del ser humano. Pues bien, a continuación, Jesús se dirige a
sus discípulos con una proclamación y dos imágenes complementarias (Mt
5,13-16).
• “Vosotros sois la luz del mundo”. No
les dice lo que han de ser sino lo que ya son. Esa frase es una revelación, más
que una obligación moral. Jesús es la luz del mundo y hace que sus seguidores
sean luminosos en un mundo que parece caminar en las tinieblas.
• “No se puede ocultar una ciudad
puesta en lo alto de un monte”. Muchas ciudades antiguas se elevaban sobre una
colina. Esa situación dificultaba el asalto de sus enemigos, pero facilitaba la
orientación de los amigos que buscaban en ellas un refugio seguro.
• “Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa”. Esta otra imagen, tan casera y familiar, invita a los discípulos a ser siempre testigos creíbles de la luz recibida del Señor.
LAS OBRAS Y LA GLORIA
De todas formas, el texto evangélico
continúa con una exhortación que parece tan apremiante como sugerente, tan
tradicional como actual:
• “Alumbre así vuestra luz a los
hombres”. No hemos recibido la gracia solo para nuestro propio beneficio. La
luz que hemos recibido es un don gratuito, pero es también una tarea y una
responsabilidad. Estamos llamados a transmitir la luz a todos los hombres.
• “Para que vean vuestras buenas
obras”. No podemos caer en la rutina. El bien ha de ser bien hecho. Y las
buenas obras no pueden quedar ocultas. No se puede hacer el bien para ser
vistos y alabados, pero no es razonable ocultarlo siempre a los ojos de los
demás.
• “Para que den gloria a vuestro Padre
que está en el cielo”. Esa es la motivación de toda la exhortación. La difusión
del bien no puede convertirse en un motivo para la gloria personal. Hemos sido
enviados para anunciar y promover la gloria de nuestro Padre.
- Señor Jesús, te reconocemos como la luz verdadera que ha venido a este mundo. Que nuestras palabras y nuestras obras difundan siempre tu resplandor. Que tu gracia nos ayude a encontrar la verdad y a orientar a nuestros hermanos por el camino de la fe, del amor y la esperanza. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN 7 de febrero de 2026
LA PALABRA DE DIOS
El Papa León XIV
ha decidido comentar los textos del Concilio Vaticano II y ha comenzado por la
constitución sobre la Palabra de Dios, votada por los padres conciliares y
aprobada por Pablo VI el 18 de noviembre de 1965. He aquí unos puntos
fundamentales de aquel documento.
1. Dios habla a los hombres como amigos,
movido por su gran amor y los invita a comunicarse con él. Pero la verdad
acerca de Dios se nos manifiesta por la revelación en Cristo, que es mediador y
plenitud de toda la revelación.
2. Cristo mandó a los Apóstoles predicar a todos los
hombres el Evangelio. Lo que ellos enseñaron encierra todo lo necesario
para que el Pueblo de Dios viva santamente y aumente su fe.
3. La Tradición y la Escritura constituyen el depósito de la
palabra de Dios, confiado a la Iglesia. Fiel a este depósito, el pueblo santo persevera
en la fracción del pan y en la oración.
4. Ahora bien, la Sagrada Escritura hay que leerla e
interpretarla con el mismo Espíritu con que se escribió para sacar el sentido
exacto de los textos sagrados.
5. El Antiguo Testamento manifiesta el conocimiento de Dios y
del hombre y las formas de obrar de Dios justo y misericordioso con los hombres.
Aunque contengan algunas cosas imperfectas y adaptadas a sus tiempos, esos
libros revelan la verdadera pedagogía divina. Los cristianos han de recibirlos devotamente,
pues contienen sublimes doctrinas sobre Dios y sobre la vida del hombre y
tesoros admirables de oración.
6. “La palabra divina, que es poder de Dios para la
salvación de todo el que cree, se presenta y manifiesta su vigor de manera
especial en los escritos del Nuevo Testamento, en el que los Evangelios ocupan el
lugar preeminente, puesto que son el testimonio principal de la vida y doctrina
de nuestro Salvador”.
7. La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al
igual que el mismo Cuerpo del Señor. En la Liturgia, toma de la mesa y distribuye
a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de
Cristo.
8. La Iglesia procura que se redacten traducciones aptas y
fieles en varias lenguas, sobre todo de los textos primitivos de la Biblia. Si
estas traducciones se llevan a cabo con la colaboración de los hermanos
separados, podrán usarse por todos los cristianos.
9. A la lectura de la Sagrada Escritura debe acompañar la
oración para que se entable el diálogo entre Dios y el hombre, porque a Dios
hablamos cuando oramos, y a él oímos cuando leemos las palabras divinas.
10. Como la vida de la Iglesia recibe su incremento de la
renovación constante del misterio eucarístico, así es de esperar un nuevo
impulso de la vida espiritual gracias a la veneración de la palabra de Dios que
permanece para siempre.
Es de esperar que la Biblia oriente la oración y la actuación
de todos los cristianos.
José-Román Flecha Andrés
lunes, 26 de enero de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 4º del Tiempo Ordinario. A. 1 de febrero de 2026
LA HONDA VERDAD DEL HOMBRE
“Bienaventurados
los pobres en el espíritu,
porque de
ellos es el reino de los cielos”
(Mt 5,3)
1.
¿En
qué solemos poner hoy el ideal de la felicidad?
2.
¿Se diferencia nuestro ideal de la felicidad
del que tienen los no creyentes?
3.
¿Cuál
de las bienaventuranzas evangélicas nos parece más necesaria para este tiempo
nuestro?
4.
¿Qué
nos sugieren los premios que van unidos a las bienaventuranzas del Sermón de la
Montaña?
5.
¿Tratamos
los cristianos de dar testimonio de estos valores evangélicos?
6.
¿Qué
efectos sociales produciría la vivencia de estos ideales?
7.
¿Entran
las bienaventuranzas en el marco de mis oraciones?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Presentación del Señor en el Templo. A 2 de febrero de 2026
UNA BANDERA DISCUTIDA
“De
pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero
de la alianza que vosotros deseáis: Miradlo entrar, dice el Señor” (Mal,
3,1-4). El profeta Malaquías respondía sin duda a las esperanzas de los judíos
de su tiempo.
Pero sus
palabras responden también a los deseos de los creyentes de hoy. Con frecuencia
nos sentimos perdidos y huérfanos. Casi todos creemos bastarnos a nosotros
mismos. Pero nuestra confianza es frágil y nuestras fuerzas son débiles.
Necesitamos contar con la presencia y con la fuerza de Dios.
Claro que la presencia de Dios no es un calmante barato. El profeta lo anuncia como un fuego de fundidor y como la lejía de un lavandero. Hay mucho que purificar y lavar en nuestra sociedad y en nosotros mismos. Necesitamos esa profunda limpieza que solo Dios puede aportar a nuestra vida.
DE LA LEY AL ESPÍRITU
Según el evangelio de Lucas que hoy se
proclama, Jesús es presentado en el Templo, según lo prescrito por la Ley de
Moisés (Éx 13,2.11). Todo es “evangelio”. Jesús es consagrado a Dios desde su
nacimiento. Su presentación en el Templo es ya la revelación y el anticipo de
su consagración a Dios (Lc 2,22-40).
Pero su presencia no pasó inadvertida. A
su llegada al Templo, el nuevo y definitivo profeta de la Nueva Alianza es
reconocido por dos profetas, que representan la primera alianza de Dios con su
pueblo. El texto repite hasta tres veces que en ese momento se culmina el
tiempo de la Ley y llega el tiempo del Espíritu.
Simeón tiene la suerte de acoger a un Dios cercano. Y descubre la luz del día definitivo. Es capaz de leer la salvación en sus signos más pequeños. Ana se ha preparado a este momento con ayunos y oraciones. Ahora alaba a Dios y habla a todos de este Niño que llega. Escucha a Dios y reconoce a su Enviado.
EL ANUNCIO DE LA ESPADA
Las palabras que Simeón dirige a María
ilustran el misterio que se desarrolla en la historia de la humanidad. Son la
profecía sobre la identidad y la misión del Mesías.
• “Éste está puesto para que muchos en
Israel caigan y se levanten”. Aceptar o rechazar a Jesús como Salvador es lo
que determina la suerte de Israel y la nuestra.
• “Será como una bandera discutida”. Jesús será siempre una bandera, sobre todo
cuando sea levantado en la cruz. Ante él se divide la humanidad.
• “Así quedará clara la actitud de muchos
corazones”. En nuestra aceptación o rechazo a Jesucristo se revelan cada día
nuestras opciones más íntimas.
• “Y a ti una espada te traspasará el
alma”. María le dio a luz en Belén y lo verá entregar su vida en el Calvario
por los mismos que lo condenan.
- Señor Jesús, nosotros deseamos que el Espíritu que guiaba a Simeón nos ayude a descubrir hoy tu luz y tu verdad. Y esperamos que nos impulse a anunciar, como Ana, la buena noticia de tu presencia en el mundo. Amén.
José-Román Flecha Andrés
REFLEXIÓN - Domingo 4º del Tiempo Ordinario. A 1 de febrero de 2026
EL CAMINO DE LA FELICIDAD
“Buscad al Señor, vosotros, todos los
humildes de la tierra, los que ponéis en práctica sus decretos” (Sof 2,3). Así
nos exhorta hoy el profeta Sofonías.
Buscar al Señor equivale a buscar la
justicia y la humildad. A esa búsqueda del ser humano responde un oráculo del
Señor que recoge el profeta: “Yo dejaré en medio de ti a un pueblo pobre y
humilde, que se refugiará en el nombre del Señor” (Sof 3,12).
Pero la búsqueda humana y la respuesta divina
resultan extrañas en una sociedad en la que parecen triunfar los que confían en
sus posibilidades, los que buscan enriquecerse y triunfar. La pobreza y la
humildad no se admiten como ideales de vida.
Sin embargo, con el salmo responsorial,
nos atrevemos a proclamar que Dios “hace justicia a los oprimidos y da pan a
los hambrientos” (Sal 145).
No olvidamos que san Pablo recuerda a
los cristianos de Corinto que Dios no eligió entre ellos a los sabios y
poderosos, sino a los más débiles y despreciados (1Cor 1,26-31).
LA PROVOCACIÓN DE JESÚS
Si estos textos bíblicos resultan
escandalosos para la mentalidad contemporánea, mucho más lo será el pregón de
las bienaventuranzas con el que el evangelio de Mateo abre el llamado Sermón de
la Montaña (Mt 5,1-12)
• El anuncio de las
bienaventuranzas es provocador. No deja indiferente al cristiano de nuestro
tiempo. Este discurso de Jesús manifiesta el proyecto de Dios sobre el ser
humano. Nos revela su voluntad amorosa sobre cada uno de nosotros.
• Las bienaventuranzas no son mandamientos. Son luces
que orientan nuestros pasos. Si ya son difíciles para quienes viven de la fe
cristiana, más extrañas resultan a quienes viven en la superficialidad y han
perdido el gusto por las cosas de Dios y del espíritu.
Sin embargo, estas palabras
de Jesús no reflejan un ideal tan solo para los cristianos. Toda persona,
creyente o no creyente, puede descubrir en ellas esa verdad del ser humano que
no pueden ocultar las apariencias. En ese mensaje se resumen los valores en los
que ha de basarse una sociedad que quiera ser humana y humanizadora.
UN CÓDIGO Y UNA PROFECÍA
La admiración de Jesús hacia
los pobres y los humildes, los pacíficos y compasivos convierte a las
bienaventuranzas en el código fundamental de la ética cristiana.
• En este mensaje se nos
revela lo que somos y lo que en verdad queremos ser. En él se nos muestra el
camino de la felicidad. De la felicidad terrena y temporal. Y, sobre todo, de
la felicidad eterna que nos ha sido prometida.
• El texto de las
bienaventuranzas evangélicas es una profecía. Incluye un anuncio y una
denuncia. Un anuncio de los valores que realmente conducen al ser humano a la
felicidad y que resumen los ideales de la convivencia social.
• Y una denuncia de los antivalores
que dificultan la armonía de la persona y la paz de toda la sociedad. Pero las
bienaventuranzas exigen de nosotros una renuncia. Sin la renuncia personal, el
anuncio no es creíble y la denuncia no es respetuosa.
- Señor Jesús, las bienaventuranzas reflejan tu identidad y el espíritu de tu misión. Tú no solo las proclamabas, sino que las vivías. Por ellas descubrimos la confianza que genera la fe, el coraje de la esperanza y la entrega de la caridad. Gracias, Señor.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 31 de enero de 2016
POR LA PAZ DE EUROPA
Se han cumplido ya 80 años
desde el “desembarco en Normandía” y el final de la segunda guerra mundial. Ante
el deseo de promover la paz en Europa, cabe preguntarse: “¿Qué papel desempeñan
el pensamiento social católico y los valores universales?”
Ese es el lema de la
conferencia organizada hace unos días en Luxemburgo por la Comisión de las
Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) junto a la Fundación
Centesimus Annus Pro-Pontifice.
Según la COMECE, esta reunión
pretende colaborar a la construcción de la paz en Europa. Con motivo de ese encuentro,
el papa León XIV ha enviado un mensaje, firmado por el Secretario de Estado, el
cardenal Pietro Parolin.
En él se afirma que “ninguna
comunidad, y mucho menos un continente, puede vivir en paz y prosperar sin
verdades compartidas que orienten sus normas y valores”.
Esas normas y valores han de
encontrar su fundamento en la verdad, no en el relativismo. Por eso remarca el
Papa la “urgente necesidad” de recuperar “la verdad de que la persona humana es
creada a imagen y semejanza de Dios”.
Según él, el tema elegido para esta conferencia
“resulta particularmente importante dada la gran reticencia actual a debatir
los valores universales que la religión o cualquier sistema de fe puede aportar
al bien común de la sociedad”.
El Papa insta a Europa a recuperar los
valores católicos ante la propagación del relativismo. De hecho exhorta a los participantes en esa
conferencia a considerar los valores católicos que pueden ayudar a los europeos
del este y del oeste a diseñar y construir un continente “más pacífico y más
justo”. Sin
embargo, advierte que, “la crisis
subyacente es la propagación del relativismo y la reducción de la verdad a
meras opiniones”.
León XIV considera
que los mayores peligros para Europa son la propagación del relativismo y la
reducción de la verdad a meras opiniones. “Ninguna comunidad, y menos aún un continente,
puede vivir en paz y prosperar sin verdades compartidas que orienten sus normas
y valores”
Por eso, reivindica la necesidad de
recuperar “la verdad de que la persona humana es creada a imagen y semejanza de
Dios” como base de cualquier proyecto político y social
que aspire a ser verdaderamente humano.
Además, agradece que el tema de la
conferencia gire en torno al pensamiento social católico debido
a “la gran reticencia actual a debatir los valores universales que la religión
o cualquier sistema de fe puede aportar al bien común de la sociedad”.
La doctrina social de la Iglesia “trasciende
fronteras y ofrece una plataforma para los intereses
colectivos y un estilo de vida, haciendo posible así la coexistencia pacífica”.
En
consecuencia, León XIV le pide a Europa que
sea ella misma y
a los católicos que ocupen su espacio en la vida pública.
José-Román
Flecha Andrés