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EL CÁNTARO
martes, 3 de noviembre de 2026
REFLEXIÓN - Domingo 32 del Tiempo Ordinario, A 8 de noviembre de 2026
LA ESPERANZA Y LAS DONCELLAS
“Meditar sobre la sabiduría es prudencia consumada, y el que vela por ella pronto se ve libre de preocupaciones”. Según este texto (Sab 6,12), la sabiduría no la buscamos nosotros. Es ella quien nos busca y nos espera sentada a la puerta de nuestra casa.
La sabiduría no
es “algo” que se pueda comprar en el mercado. No es un sistema filosófico. No
es una estrategía para entrar en una base de datos. Es “alguien” que sale a
nuestro encuentro para guiarnos amorosamente por el camino de la verdad.
Con razón el
salmo responsorial nos invita a responder con una confesión de nuestros
anhelos: “Mi alma está sedienta de ti, Señor Dios mío” (Sal 62,2-8).
Ahora que recordamos a nuestros difuntos, san Pablo nos dice como a los cristianos de Tesalónica que el duelo no nos aflija “como a los que no tienen esperanza (1 Tes 4,1-13).
LA
ESPERANZA Y LA PEREZA
•
La parábola nos dice que la Iglesia está llamada a vivir y caminar esperando la
manifestación de su Esposo. Ha de estar muy atenta para percibir las muchas
voces que anuncian su llegada a nuestra sociedad.
Es
verdad que, algunas veces, la Iglesia puede mostrarse inquieta o distraída por
los muchos desafíos que la llevan a la prisa o al nerviosismo. Pero si la
Iglesia no vive preparada para acoger al Señor, no será reconocida por él.
•
La parábola tiene también un mensaje para cada uno de nosotros. Estamos
llamados a iluminar, aunque sea con nuestros pobres medios, el camino de
nuestros hermanos. Y a celebrar con ellos la fiesta del amor y de la vida.
Sin embargo, hemos de reconocer que a veces nos vence la pereza. No sabemos responder a las demandas de Dios ni a las necesidades de nuestros hermanos. No debemos vivir distraídos en tiempos en que es preciso vivir muy despiertos.
EL
AVISO Y EL GRITO
•
“¡Llega el esposo: salid a recibirlo!” Esta es la voz del maestro de ceremonias
de la boda. Debemos oír ese aviso a través de las invitaciones o lamentos de
nuestros hermanos. No podemos ignorar la presencia del Señor. Es preciso
despertar de nuestro sueño y de nuestra comodidad. Estamos llamados a reconocer los signos que nos anuncian la
venida del Señor. Es un deber para toda la comunidad. Y esa es nuestra
responsabilidad de cada día.
•
“Señor, Señor, ábrenos”. Esa otra voz es el grito que nosotros dirigimos al
Señor en momentos de agobio. Nuestra pretensión de autonomía se ve derrotada
por las crisis que nos asaltan. Hemos pensado que nosotros poseíamos las claves para interpretar el pasado y
prever el futuro. Pero de pronto nos damos cuenta de que hemos quedado fuera de
la fiesta de la vida. Solo el Señor puede abrirnos la puerta de la esperanza.
- Señor Jesús, te damos gracias porque nos has invitado a tu fiesta. Te pedimos perdón por nuestra pereza y por nuestra falta de responsabilidad. Queremos tener encendida nuestra lámpara para acogerte Además, imploramos tu misericordia hacia todos los que se sienten excluidos de la celebración de la vida y del amor.
José-Román Flecha Andrés
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 32 del Tiempo Ordinario. A 8 de noviembre de 2026
LAS LÁMPARAS Y EL ACEITE
“Velad, porque no sabéis el día ni la hora”
(Mt 25,13)
1. Muchos
de los desastres naturales, el estallido de las guerras y casi todos los
accidentes nos sorprenden desprevenidos. ¿Por qué vivimos tan
despreocupados?
2. ¿La
atención al pasado y el interés por recuperar la memoria histórica no nos
estarán llevando a ignorar los desafíos del presente?
3. ¿Tenemos
en cuenta que la fe es incomprensible y estéril si no suscita y mantiene la
virtud de la esperanza?
4. Jesús
nos prometió estar con nosotros todos los días hasta el final de los tiempos. ¿Hemos
aprendido a descifrar los signos de los tiempos que indican su presencia?
5. Las
lámparas antiguas no lucían si no tenían aceite. ¿Qué le falta a nuestra vida
cristiana cuando no ilumina el ambiente en que vivimos?
6. Las
jóvenes que tienen sus lámparas apagadas dirigen una súplica al esposo, pero no
son escuchadas. ¿Nos dice algo esa imagen para evaluar nuestra oración?
7. Jesús
nos exhorta a mantener la vigilancia porque no sabemos el día y la hora de su
venida. ¿Actúo yo como si cada día y cada momento fuese la hora de su manifestación?
Jose-Román Flecha
lunes, 2 de noviembre de 2026
CADA DÍA SU AFÁN - 7 DE NOVIEMBRE DE 2926
UN MINUTO DE SILENCIO
Guardaremos unos
minutos de respeto y de meditación ante los fallecidos, pero no podemos ignorar
los terribles accidentes ferroviarios que han tenido lugar en España. No es
extraño que hayan alcanzado un eco con gestos de espanto en muchos países de la
tierra.
Estos desastres han suscitado en todos
nosotros un profundo dolor y desconcierto. Además, han dejado en nosotros una
siniestra desconfianza ante una técnica que muchos considerábamos eficaz y una
amarga suspicacia ante el comportamiento de personas que debieran ser fiables
para la sociedad.
A creyentes y no
creyentes la muerte de tantas personas inocentes nos obliga a replantearnos
nuestra presunta certeza sobre el valor de la vida humana y nuestro temor ante
el misterio de la muerte.
Los católicos
recordamos la reflexión sobre la muerte que el Concilio Vaticano II incluyó en
su constitución sobre la Iglesia en el mundo de hoy. En aquel famoso documento
se decía que “el máximo enigma de la vida humana es la muerte. El hombre sufre
con el dolor y con la disolución progresiva del cuerpo”. El sufrimiento se
aumenta cuando tal disolución es tan repentina como inesperada, tan dramática
como injustificable.
Para la
conciencia de cualquier persona, “el máximo tormento es el temor por la
desaparición perpetua. Juzga con instinto certero cuando se resiste a aceptar
la perspectiva de la ruina total y del adiós definitivo”.
Ahor bien, la fe
nos ayuda a descubrir y cultivar la semilla de eternidad que llevamos en
nosotros. Creemos que nuestro ser no se reduce a la sola materia.
Pero tanto los
creyentes como los no creyentes pensamos que “todos los esfuerzos de la técnica
moderna, por muy útiles que sean, no pueden calmar esta ansiedad del hombre. La
prórroga de la longevidad que hoy proporciona la biología, no puede satisfacer
ese deseo del más allá que surge ineluctablemente del corazón humano”. Lo mismo
hay que pensar ante las promesas que hoy nos ofrece el transhumanismo, al que
se ha referido el papa León XIV en su encíclica “Magnifica humanitas”.
Según el
Concilio, “la fe responde satisfactoriamente al interrogante angustioso sobre
el destino futuro del hombre”. Es más, la fe nos ofrece la posibilidad de una
comunión con nuestros hermanos arrebatados por la muerte, dándonos la esperanza
de que poseen ya en Dios la vida verdadera. Esa fe no se puede imponer ni
impedir, pero se puede compartir.
Creyentes y no creyentes podemos unirnos para observar un minuto de respetuoso silencio por los difuntos. Pero también levantamos la voz para exigir una respuesta a nuestras preguntas por lo que se podía y se debía prevenir ante unas tragedias como estas. A los creyentes, la oración por los muertos no puede amordazarnos ante los vivos.
José-Román Flecha Andrés
martes, 27 de octubre de 2026
REFLEXIÓN -- Solemnidad de todos los Santos. A 1 de noviembre de 2026
EL EJEMPLO DE LOS SANTOS
“Estos
son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus vestiduras
en la sangre del Cordero”. Así concluye la primera lectura de la eucaristía con
la que celebramos la solemnidad de Todos los Santos (Ap 7,2-14).
Todos
los que se han mantenido fieles al mensaje del Cordero de Dios reconocen que,
en medio de la persecución, han recibido de él la fuerza necesaria para
perseverar fieles hasta el martirio: “La salvación es de nuestro Dios, que está
sentado en el trono, y del Cordero”.
El
salmo responsorial nos asegura que esta es la generación que, a pesar de todas
las dificultades de este mundo, se empeña en buscar el rostro del Señor (Sal
23,1-6).
En la segunda lectura de este día se nos exhorta a mirar hacia el futuro y a vivir esperando la manifestación de Dios: “Todo el que tiene esta esperanza en él se purifica a sí mismo, como él es puro” (1 Jn 3,3).
NUESTRAS ASPIRACIONES
De una
forma o de otra, todos somos buscadores. Con frecuencia nos dejamos ofuscar por
el falso resplandor de las riquezas, del poder conseguido a cualquier precio, o
de los placeres que a veces arruinan nuestra vida.
El error
está en confundir las satisfacciones transitorias con la felicidad que puede
colmar los deseos más profundos de nuestra vida. En realidad, el verdadero
problema está en la misma comprensión del ser humano. No sabemos o no queremos
saber en qué consiste la dignidad humana, sobre la que hablamos y discutimos todos
los días.
Esta solemnidad de Todos los Santos nos presenta siempre el mensaje de las bienaventuranzas proclamadas por Jesús y recogidas en el Sermón de la Montaña (Mt 5,1-12). Según nuestro orgullo, estas palabras nos llevan a vivir como esclavos. Pero una crisis o un grave disgusto nos ayudan a comprender el error de nuestras aspiraciones habituales.
LA VERDAD DE LA PERSONA
Las
bienaventuranzas que Jesús proclamó nos revelan la verdad última de toda
persona. Nos recuerdan esos valores profundos que hacen que nuestra existencia
sea humana y humanizadora. Las bienaventuranzas no solo nos dicen cómo ser
santos. Nos indican el camino para alcanzar la felicidad:
• Un
camino que no lleva a acaparar bienes, sino a compartirlos con los pobres.
• Un camino
que no pasa por la violencia, sino por la mansedumbre y la humildad.
• Un
camino en el que no podemos ignorar a los que sufren, sino compadecerlos.
• Un
camino que no impulsa a la comodidad, sino a la búsqueda de la justicia.
• Un
camino que no incluye la indiferencia, sino la misericordia y el perdón.
• Un
camino que no tolera la hipocresía, sino que exige la limpieza y la verdad.
• Un
camino que no justifica el conflicto, sino que promueve la paz y la armonía.
• Un
camino que no valora la apostasía, sino la fidelidad a la fe y al amor.
- Señor Jesús, sabemos y proclamamos que solo tú eres santo y la fuente de la santidad. Además, admiramos y veneramos a los hombres y mujeres que han seguido fielmente tu camino. Hoy te rogamos que tu Espíritu nos ayude a aceptar tu mensaje y a imitar el ejemplo que los santos y las santas nos han dejado a lo largo de la historia y aun en este mismo tiempo que estamos viviendo.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 31 DE OCTUBRE DE 2026
ENTERRAR A LOS MUERTOS.
1. Enterrar
a los muertos es el último acto de servicio que podemos prestarles. Este acto
tan importante ha definido siempre la cultura de un pueblo. De una forma o de
otra, el respeto a los difuntos denota el respeto que en ella se concede a la
persona.
El
poeta León Felipe reflejó la incomodidad que nos produce la rutina cuando se
apodera de los ritos del enterramiento: “Para enterrar a los muertos como
debemos cualquiera sirve, cualquiera…menos un sepulturero”.
Hoy,
este acto es utilizado a veces para hacer propaganda de las ideas y proyectos
de un partido. En un mundo del consumo, los funerales se convierten en una
actividad propicia para hacer negocios o para suscitar un cierto morbo colectivo.
2.
La Palabra de Dios no podía ignorar un acto que constituye un homenaje a los
muertos. Abraham se preocupa por comprar en Hebrón una sepultura para enterrar
a su esposa Sara. Allí será sepultado él por Isaac e Ismael y también lo será Isaac. Jacob entierra a
Raquel a las afueras de Belén y él pide a sus hijos que no dejen su cadáver en
Egipto.
Para
ensalzar la virtud de Tobit se cuenta que daba sepultura a los hijos de su
pueblo, deportados en Nínive, aunque esa compasión le mereciera denuncias y
persecución. Entre los consejos que el anciano Tobit ofrece a su hijo está el
de dar a su padre y a su madre una digna sepultura.
3.
Por otra parte, Jesús critica la falsa devoción de los que honran los sepulcros
de los profetas, pero no siguen sus enseñanzas (cf. Mt 23,29).
Los
evangelios describen el cuidado y devoción con que algunos amigos y discípulos
de Jesús, lo sepultaron al acercarse el descanso sabático. Por esa razón,
pasado ya el sábado, las mujeres pretenden completar los ritos del sepelio. Es
importante subrayar que precisamente esta decisión es la que favorece la
manifestación del Señor resucitado.
4.
En nuestros tiempos, la acción de enterrar o incinerar a los muertos es una
obligación ya determinada por las leyes.
Sin embargo, si el “qué” se encuentra ya legalizado, todavía se puede reflexionar
sobre “cómo” realizar este servicio final.
Para
los cristianos, el modo de enterrar a los muertos puede y debe ser un gesto
profético. Por él anunciamos el triunfo de la vida sobre la muerte y denunciamos
la manipulación de la vida y de la muerte.
5.
Los funerales cristianos han de dar testimonio de la fe en la resurrección y han de ser una ocasión para anunciar,
celebrar y servir el “evangelio de la vida”. Han de ser un signo de la esperanza cristiana. Y han de suscitar gestos
para ejercer la caridad con la familia
del difunto.
En consecuencia, un funeral puede convertirse en un signo de la importancia y la vigencia de las virtudes teologales en la vida cristiana.
Jose-Román Flecha Andrés
REFLEXIÓN - Solemnidad de Todos los Santos. A 1 de noviembre de 2026
CAMINOS DE FELICIDAD
“Bienaventurados los pobres en el espíritu,
porque
de ellos es el reino de los cielos”.
(Mt 5,3)
1. Se
ha dicho que las bienaventuranzas que recoge el evangelio según San Mateo
promueven una ética de esclavos. ¿Qué ideas y qué actitudes pueden promover esa
acusación al mensaje de Jesús?
2. ¿Por qué
olvidamos que, antes de ser un mensaje teórico, las bienaventuranzas reflejan
el espíritu mismo del Maestro?
3. ¿Qué
actitudes concretas podrían demostrar en este tiempo que los cristianos nos
tomamos en serio estos caminos de felicidad que Jesús nos propone?
4. ¿Creemos
de verdad que la pobreza de espíritu nos ayuda a desprendernos de muchas
servidumbres y nos conduce a la verdadera libertad?
5. ¿Cómo
es que tratamos de convencernos de que podemos ser pobres de espíritu mientras
aceptamos vivir como esclavos de una cultura del consumo y el despilfarro?
6. Seguramente
esta primera bienaventuranza es el pórtico y resumen de estos caminos de
felicidad ¿No supone eso un desafío a nuestra forma de pensar y de vivir cada
día?
7. Al
proclamar dichosos a los pobres de espíritu ¿hacemos algo significativo para
luchar contra la pobreza y la miseria de las personas y de los pueblos?
José-Román Flecha Andrés
EXAMEN DE CONCIENCIA -Domingo 30 del Tiempo Ordinario. A 25 de octubre de 2026
AMOR
Y SERVICIO
“Amarás al Señor tu Dios
con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu
ser”.
“Amarás
a tu prójimo como a ti mismo”
(Mt 22,37.39)
1. ¿Lograrán
amar a Dios quienes no lo conocen o no lo reconocen como su Señor, sino que lo
consideran como una peligrosa invención?
2. Quienes
decimos reconocer a Dios ¿lo amamos de verdad con todo nuestro corazón, con
toda nuestra alma, con todo nuestro ser?
3. ¿Por
qué motivos quienes dicen que aman a Dios no siempre se muestran dispuestos a
amar a los hijos de Dios?
4. ¿Por
qué algunas personas, que en realidad prestan atención y servicio a sus
semejantes, afirman que no necesitan el amor de Dios para ello?
5. Y
aun cuando estamos dispuestos a amar y ayudar a nuestros semejantes ¿por qué no
reconocemos a algunos de ellos como nuestros prójimos?
6. ¿Qué
consecuencias traería para el mundo y para la realidad más cercana aceptar la
llamada “regla de oro” que nos lleva a amar al prójimo como a nosotros mismos?
7. Y yo personalmente, ¿Qué pasos tendré que dar para amar a Dios con sinceridad y para no excluir a nadie de mi amor y mi servicio?
Jose-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 30 del tiempo ordinario. A. 25 de octubre de 2026
EL DOBLE MANDATO
“No
maltratarás ni oprimirás al emigrante… No explotarás a viudas ni a huérfanos…
Si prestas dinero, no seas usurero”. He ahí tres preceptos negativos que
parecen traducir a acciones concretas los grandes ideales que se encontraban en
el Decálogo.
Junto
a esas prohibiciones, hay un mandato positivo:
“Si tomas en prenda el manto de tu prójimo, devuélveselo antes de
ponerse el sol, porque no tiene otro vestido para cubrir su cuerpo”. Estos
consejos tienen un buen motivo: porque
Dios es compasivo (Ex 22,20-26).
Con
el salmo responsorial nos dirigimos a Dios confiadamente: “Yo te amo, Señor, tú
eres mi fortaleza: Señor, mi roca, mi
alcázar, mi libertador” (Sal 17)
En cuatro actitudes resume San Pablo el espíritu de la nueva ley: abandonar a los ídolos, volverse a Dios, servirle y vivir aguardando la vuelta de su Hijo Jesús. También estas exhortaciones apelan a un motivo supremo: creer que Jesucristo ha resucitado de entre los muertos y nos libra del castigo futuro (1 Tes 1,5-10).
NO UN MANDATO, SINO DOS
En el evangelio del domingo pasado leíamos que
los fariseos y los herodianos dirigían a Jesús una pregunta sobre el tributo
que imponía Roma. En el evangelio de hoy leemos otra pregunta que un fariseo y
doctor de la ley le dirige a Jesús. También él lo reconoce como Maestro y
quiere saber su opinión sobre el mandamiento principal de la Ley (Mt 22,34-40).
•
Jesús le dice que el primer mandamiento se encuentra en el libro del
Deuteronomio: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y
con todo tu ser”. Frente al temor a los dioses, que atenazaba a los paganos y
recome a muchas personas en nuestro tiempo, es posible amar a Dios, sabiendo
que él nos ha amado primero.
• Jesús dice, además, que hay un segundo mandamiento que se encuentra en el libro del Levítico: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Esa ha sido la regla de oro de todas las culturas. El respeto, la estima y el amor que uno desea recibir es la norma de vida más clara para medir la atención que debe prestar a los demás.
ADORACIÓN Y FRATERNIDAD
Los estudiosos
de la Ley de Moisés se preguntaban cuál sería el gancho del que se podrían
colgar todos sus preceptos. El texto
pone en boca de Jesús una conclusión que responde a esa cuestión: “En estos dos
mandamientos se sostienen toda la Ley y los profetas”.
• Tanto la Ley
de Moisés como la nueva vida que Jesús anuncia son incomprensibles si no se
apoyan en la fuerza de la fe que motiva
el amor. Reconocer y adorar a Dios como
el único dios exige amar de todo corazón al que nos ha amado desde siempre. Ese
amor impregna la orientación religiosa de toda la vida.
• Tanto la Ley
de Moisés como el seguimiento de Jesucristo piden a los creyentes que salgan de
su individualismo y reconozcan a los demás como hijos del mismo Dios. Amar al
prójimo como a uno mismo es el sello de la solidaridad. Pero amarlo como hijo
del mismo Padre es la garantía y la promesa de la fraternidad.
- Señor Jesús, tú eres el Maestro que nos
orienta hacia el bien. Con tu palabra nos has recordado el doble mandato del
amor. Y con tu compasión y tu muerte nos has revelado el modo de amar a Dios
nuestro Padre y a todos nuestros hermanos. Gracias, Señor.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 24 de octubre de 2026
SOBRE EL PAN Y EL AGUA
Por decisión de las Naciones Unidas, el día 16 de octubre se celebra la Jornada Mundial de la Alimentación. Este año 2026 la Jornada tenía como lema “Innovar hoy para nutrir mañana”. Con este motivo, el papa León XIV ha dirigido al director general de la FAO, un mensaje que contiene unos puntos muy interesantes.
1. El progreso global, que avanza cada vez más
rápido, va acompañado de la persistencia del hambre y la pobreza. Este no es un
problema técnico ni económico, sino una profunda crisis antropológica y ética.
2. Innovar no consiste en reemplazar lo creado,
sino en penetrar con reverencia en las complejas leyes que salvaguardan la obra
salida de las manos del Creador.
3. La innovación que el mundo necesita no se mide
únicamente por la cantidad de grano obtenida, sino por la promoción de la
dignidad humana otorgada por Dios y por la integridad del ecosistema que el ser
humano está llamado a preservar.
4. El hambre se debe en gran parte a una falta de
voluntad política y de caridad colectiva. La escasez de alimentos no es algo
geográficamente inevitable.
5. Es intolerable que, en una época caracterizada
por un progreso técnico sin precedentes, el pan siga siendo un privilegio y el
agua una mercancía disputada.
6. El acceso regular a una alimentación inocua,
adecuada, suficiente y acorde con la dignidad de cada persona es un derecho
humano fundamental.
7. El pan no es un instrumento de presión
geopolítica ni un activo financiero volátil. Nunca debe utilizarse como arma de
guerra. Impedir que llegue a todos o destruir los medios que lo producen es una
terrible ofensa a la dignidad humana. El pan es precioso porque sostiene la
vida que Dios nos ha dado. Por eso debemos superar la tentación de pensar a
corto plazo.
8. Innovar hoy exige asumir una responsabilidad
intergeneracional que vaya más allá de los presupuestos anuales. Innovar
significa reconciliar tecnología con sabiduría, incluida la sabiduría
ancestral, sin perder de vista el futuro.
9. Es necesario establecer un nuevo orden
alimentario global en el que la innovación tecnológica esté subordinada de
manera incondicional al respeto de la dignidad humana otorgada por Dios y al
bien común universal.
10. Los recursos invertidos en la industria de la
guerra deberían desviarse, por un imperativo ético impostergable, hacia la
investigación agrícola sostenible y la regeneración de los suelos degradados.
Dicho de forma positiva y pensando en la esperanza, si la innovación nace del respeto al orden natural y de la justicia hacia los hambrientos, el mañana traerá consigo una mesa colmada que sacie a la humanidad.
José-Román Flecha Andrés
REFLEXIÓN - Domingo 29 del tiempo ordinario. A. 18 de octubre de 2026
EL PODER DE DIOS
“Te
pongo el cinturón, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente,
que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor y no hay otro” (Is 45,4-6).
Dios
ha ceñido con el cinturón de la victoria a Ciro, rey de los persas, que venció
a los babilonios y promulgó el edicto que permitía a los hebreos regresar a su
tierra. El profeta califica a este rey
extranjero como el “Ungido por Dios”,
aunque no conoce a Dios. Es evidente que
Dios utiliza el poder humano para revelar su plan divino.
Con
razón, el salmo responsorial nos invita en este domingo misional a aclamar por
todas partes la gloria y el poder del Señor (Sal 95).
Al comenzar la primera carta a los Tesalonicenses, san Pablo les recuerda que es Dios quien los ha elegido y los acompaña con la fuerza del Espíritu Santo (1 Tes 1,1-5).
EL VALOR DE LA VERDAD
También el evangelio pone ante nosotros el
poder del hombre frente al poder de Dios
(Mt 22,15-21). Los fariseos no solían ir de acuerdo con los partidarios
de Herodes. Pero en esta ocasión se unen para dirigirse a Jesús, reconociéndolo
como un Maestro que enseña con sinceridad y con libertad.
•
Jesús es sincero. Jesús califica con frecuencia a los fariseos como hipócritas.
Pero en esta ocasión, nos asombra que reconozcan y admiren la coherencia y la
fidelidad que demuestra Jesús tanto en sus palabras como en su conducta.
•
Con relación a Dios, la veracidad de Jesús se manifiesta sobre todo en el hecho
de que Jesús enseña el camino de Dios. Y lo enseña conforme a la verdad que
ellos mismos han llegado a conocer, gracias a las tradiciones de su pueblo.
• Con relación a los hombres, Jesús da muestras de no actuar con prejuicios. De hecho, no se fija solamente en las apariencias exteriores de las personas ni se deja seducir por ellas. Con la sinceridad que lo caracteriza demuestra una asombrosa libertad.
FIELES A LA LEY DE DIOS
Tras
el saludo, los fariseos dirigen a Jesús una pregunta capciosa: “¿Es lícito pagar
impuestos al César o no?” Si Jesús rechaza el pago del impuesto, puede ser
denunciado ante el procurador romano. Si apoya la obligación de los tributos no
será reconocido como el salvador de su pueblo. Pero Jesús descubre que ellos
llevan monedas del imperio.
• “Dad al César
lo que es del César”. La imagen del emperador sugería que aquellas monedas le
pertenecían. Los que las utilizaban reconocían el poder del César. Los seguidores de Jesús no pueden ser
acusados de rechazar la autoridad de los gobernantes. Saben que es un deber de
justicia y de caridad colaborar en la realización del bien común.
• “Y dad a Dios
lo que es de Dios”. En el mundo griego, Antígona decía que las leyes han de ajustarse a otras normas anteriores.
Los seguidores de Jesús saben que las leyes humanas a veces no favorecen el
bien común sino el bien de los privilegiados. Por eso reconocen la ley de Dios.
A él corresponde un honor que no pueden atribuirse los poderosos.
- Señor Jesús, nosotros admiramos tu valor profético. Tú anuncias la libertad ante el poder humano y denuncias la hipocresía de la aparente piedad ante Dios. Que tu Espíritu nos ayude a vivir en la verdad que nos hace libres. No permitas que adoremos a los poderes de este mundo. Que tu gracia nos ayude a ser fieles a la ley del único Dios. Amén.
José-Román Flecha Andrés
EXAMEN DE CONCIENCIA
DIOS Y LA COMUNIDAD
“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”.
(Mt 22,21)
1. Los
enviados por los fariseos para tentar a Jesús reconocen que él es sincero y
enseña con verdad el camino de Dios. ¿Por qué se trata de ignorar hoy la verdad
del Evangelio?
2. La
pregunta dirigida a Jesús esconde una trampa. En estos tiempos hemos conocido
escenas muy semejantes ¿No hay preguntas dirigidas al Papa que esconden una trampa?
3. ¿En
qué situaciones vemos hoy que la autoridad social o política trata de ignorar o
despreciar la autoridad moral que acompaña a las religiones?
4. ¿Recordamos
algunos lugares y algunos momentos en los que los cristianos se han visto o se
ven obligados a obedecer la ley de Dios antes que las leyes humanas?
5. ¿Cómo
valorar los esfuerzos de los creyentes para colaborar con las autoridades
civiles en la supresión de la guerra, en la promoción de la paz y de la
justicia?
6. ¿Se
valora hoy la aportación de los cristianos para solucionar los problemas
vinculados con la emigración, la sanidad, la educación o el respeto a la casa
común?
7. ¿Me
preocupo yo personalmente por vivir mi fe cristiana de forma responsable y
coherente para dar a Dios lo que es de Dios y a la comunidad lo que le
corresponde?
CADA DÍA, SU AFÁN - 17 de octubre de 2026
LA MISIÓN Y LA UNIÓN
La Jornada Mundial de las Misiones, instituida
hace un siglo por el papa Pío XI, lleva este año como lema: “Uno en Cristo,
unidos en la misión”.
En el
contexto de la última cena, Jesús oró al Padre, diciendo: «Que todos sean uno:
como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros,
para que el mundo crea que tú me enviaste» (Jn 17,21). De esta unión
brota la comunión entre los creyentes y nace toda fecundidad misionera.
1.En el mensaje que ha publicado para esta
jornada, el papa León XIV cita estas palabras de Pablo VI: «No hay evangelización verdadera mientras no se anuncie el nombre,
la doctrina, la vida, las promesas, el Reino, el misterio de Jesús de Nazaret, Hijo
de Dios».
Cuanto más unidos estemos en Cristo, tanto más
podremos cumplir juntos la misión que él nos confía. El anuncio del Evangelio
encuentra su fuerza en el testimonio de una comunidad reconciliada, fraterna y
solidaria.
Todos los bautizados tenemos una sola misión
recibida de «un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo [...] un solo Dios y
Padre de todos, que está sobre todos, lo penetra todo y está en todos» (Ef 4,5-6).
2. Ahora bien, si la unidad es la condición de la
misión, el amor es su esencia. La Buena Nueva que hemos de anunciar al mundo no
es un ideal abstracto; es el Evangelio del amor fiel de Dios, encarnado en el
rostro y en la vida de Jesucristo.
La misión de los discípulos y de toda la Iglesia
nace del amor, se vive en el amor y conduce al amor. A lo largo de los siglos, muchos
cristianos, mártires, confesores y misioneros han dado la vida para dar a
conocer este amor de Dios al mundo.
3. Después de dar las gracias a los misioneros y
misioneras que se entregan con alegría, a pesar de tantas adversidades, León
XIV incluye en su mensaje esta oración:
“Padre santo, concédenos ser uno en Cristo,
arraigados en su amor que une y renueva. Haz que todos los miembros de la
Iglesia estén unidos en la misión, dóciles al Espíritu Santo, valientes en dar
testimonio del Evangelio, anunciando y encarnando cada día tu amor fiel por
cada criatura. Bendice a los misioneros y misioneras, apóyalos en su esfuerzo,
presérvalos en la esperanza.
María, Reina de las misiones, acompaña nuestra
labor evangelizadora en todos los rincones de la tierra; haznos instrumentos de
paz y haz que el mundo entero reconozca en Cristo la luz que salva. Amén”.
4. Finalmente, el Papa nos exhorta a todos a
unirnos a los misioneros y misioneras, mediante el testimonio de la vida en
Cristo, la oración y la contribución a las misiones.
Animados por el testimonio de san Francisco de Asís y de santa Teresita del Niño Jesús, tratamos de contribuir a la gran misión evangelizadora, que es siempre obra del amor.
José Román Flecha Andrés
jueves, 8 de octubre de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 28 del Tiempo Ordinario. A 11 de octubre de 2026
LA INVITACIÓN
“Id a los cruces de los caminos
y a todos los que
encontréis, llamadlos a la boda”.
(Mt 22,9)
- Los invitados a una fiesta
de bodas ponen excusas para no acudir. ¿Qué excusas se ponen hoy para
rechazar la invitación de Dios a participar en su proyecto?
- ¿Por qué la llamada de Dios
parece a muchas personas una trampa que limita la libertad humana más que
una sincera oferta de felicidad?
- En el mundo de hoy se
encuentran muchas gentes por los caminos. ¿Son invitadas a la fiesta de la
vida o se ven sometidas a humillaciones y desprecios?
- Invitar a los que pasan por
los caminos no debe ser un acto de proselitismo. ¿Por qué no se comprende
como una llamada a practicar la acogida y el servicio?
- El rey envía mensajeros para
invitar a los que encuentren. ¿Los mensajeros de hoy nos limitamos a
aguardar pasivamente a aquellos que nos encuentren?
- Es más, el rey pide a sus
criados que inviten a “todos” los que encuentren. ¿Por qué tratamos de
seleccionar los invitados y de excluir a los que no nos gustan?
- Y yo ¿me siento agradecido
por haber sido buscado e invitado a la fiesta del Señor, cuando andaba
perdido por los caminos de este mundo?
Jose-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 28 del tiempo ordinario. A. 11 de octubre de 2026
EL BANQUETE DEL REINO
“Preparará
el Señor del universo para todos los pueblos, en este monte, un festín de
manjares suculentos, un festín de vinos de solera” (Is 25,6). Isaías anuncia
que todos los pueblos de la tierra acudirán al monte del Señor, es decir, a su
templo de Jerusalén.
Pero
junto a la promesa del banquete hay otros motivos de alegría: el olvido de los
fracasos del pueblo, la superación del
dolor y de las lágrimas, de los lutos y aun de la muerte. Todo un horizonte
nuevo para la esperanza.
El
piadoso israelita responde a esa invitación manifestando su deseo de llegar
hasta el templo de Dios: “Habitaré en la casa del Señor por años sin término”
(Sal 22).
Desde la cárcel, san Pablo agradece a los fieles de Filipos la ayuda que le han enviado. No deberían molestarse por él. Está acostumbrado a andar holgado y a pasar necesidad. Y les manifiesta el motivo de su paz: “Todo lo puedo en aquel que me conforta” (Flp 4,13).
TRES ESCENAS
En el evangelio que hoy se proclama (Mt
22,1-14) se nos muestran tres escenas que pueden suscitar en nosotros
sentimientos muy diversos.
•
El primer acto recuerda a un rey que quiere celebrar la boda de su hijo con un
espléndido banquete. Los creyentes
creemos que Dios quiere celebrar la alianza de su Hijo con nosotros. Y sabemos
que Dios no nos impone una carga, sino que nos invita a una fiesta.
•
El segundo acto evoca a los invitados que se excusan para no participar en el
banquete. Sin duda, pensamos en los hermanos de la primera alianza que se
negaban a aceptar en Jesús al Hijo de Dios. Pero nuestros intereses nos llevan
a ignorar la invitación de Dios.
• El tercer acto presenta a los pobres que han sido invitados por los caminos para participar en el banquete. Entre ellos hay uno que no viste adecuadamente. No creamos que basta llamarse cristianos. Es necesario vivir como corresponde a la llamada de Dios.
LA INVITACIÓN
Como en tantas
otras ocasiones, se puede decir que esta parábola es
un evangelio en el evangelio. Es decir, es un buen resumen del anuncio de la
salvación.
• En primer lugar, la parábola nos habla de Dios. Nos hace ver que Dios es
generoso, que piensa en nosotros, que nos convida a una fiesta, que espera que
aceptemos su llamada.
• Además, denuncia
a todos los que desprecian la invitación de Dios, considerando que
sus propios planes y deseos, sus proyectos
e intereses son mucho más
importantes.
• La parábola nos recuerda
que los pobres y marginados de este mundo han sido
también invitados a la fiesta que Dios ha organizado para todos.
• Y finalmente,
nos enseña que la generosidad de Dios no puede convertirse en una fácil excusa
para que nos atrevamos a vivir de forma irresponsable.
El
evangelio denuncia la autosuficiencia de quienes ignoran
la voluntad, el amor y la llamada de Dios. Y denuncia también
la frivolidad de los que, confiados en la magnanimidad de Dios, no se preocupan
de honrarle como se debe.
- Padre nuestro, hoy te agradecemos que, en tu bondad, nos has invitado al banquete de tu reino. Perdona que a veces no aceptamos de buena gana tu llamada. Y perdona también que no siempre la vivamos de acuerdo con tu dignidad. Porque tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
José-Román Flecha Andrés