lunes, 6 de julio de 2026

PRESENTACIÓN Power point. Domingo 15 TO. Ciclo A

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 15 del Tiempo Ordinario. A 12 de julio de 2026

 

LOS SABIOS Y LOS POBRES

Te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra,

porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos

y se las has revelado a los pequeños 

(Mt 11,25)

1.                     Muchas personas dicen que les resulta difícil orar. ¿Nos enseña algo Jesús con esta sencilla oración?

2.                     En nuestras oraciones solemos pedir favores y ayudas a Dios. ¿Por qué son tan poco frecuentes las oraciones de acción de gracias?

3.                     ¿Qué cosas puede haber escondido el Padre celestial a los que se consideran como los más sabios y entendidos?

4.                     ¿Por qué piensa Jesús que Dios ha revelado sus misterios a los más pequeños y sencillos de este mundo?

5.                     ¿Nos hemos preguntado alguna vez cuáles pueden ser esos misterios que el Padre celestial ha revelado a las gentes más humildes?

6.                     ¿Recordamos y agradecemos las lecciones y los testimonios que hemos recibido de las personas más sencillas y marginadas?

7.                     ¿Estoy yo dispuesto a escuchar las enseñanzas que recibo de los pobres de nuestra sociedad?

                                                                                     José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 15 del tiempo ordinario. A 12 de julio de 2026

 

LA SIEMBRA Y LA COSECHA

“Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come,  así será mi palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo y llevará a cabo mi encargo”. Así dice el Señor en este oráculo que encontramos en el libro de Isaías (Is 55,10-11).

Todo sembrador desea que la semilla que esparce en el campo produzCa un fruto abundante. La palabra de Dios es eficaz y puede producir una abundante cosecha. 

Con el salmo responsorial nosotros alabamos al Señor, porque él es quien cuida de la tierra, la riega y la enriquece sin medida (Sal 64,10).

Según san Pablo, vivimos en la esperanza. Pero junto con nosotros, toda la creación espera ser liberada de la esclavitud de la corrupción. También la creación desea dar un buen fruto (cf. Rom 8,18-23).

LA PARÁBOLA Y LA ALEGORÍA 

El evangelio propone hoy a nuestra meditación la célebre parábola del sembrador: “Salió el sembrador a sembrar…” (Mt 13,1-23).  El sembrador esparce ampliamente la semilla. Pero a la hora de la cosecha los resultados son  muy diversos.  

• La primera parte es una parábola que se refiere al sembrador. El relato sugiere su generosidad,  su confianza y su esperanza. Él conoce bien las diferencias del terreno y los riesgos con los que ha de enfrentarse la semilla. Sin embargo, confía obtener una buena cosecha. Evidentemente el buen sembrador es Dios.

• La segunda parte es una alegoría que se refiere a los destinatarios de la evangelización. Son muchos los que ponen tales dificultades al mensaje que no le permiten producir el fruto deseado por el sembrador. Pero hay algunos que lo reciben con buena voluntad. A la generosidad del sembrador ha de responder la buena acogida de los oyentes del mensaje. 

LA HUMILDAD Y EL ORGULLO

Entre la parábola y la alegoría se incluye una frase desconcertante: “Al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene” (Mt 13,12). Sin duda, es un refrán popular, muy semejante a alguno de los proverbios, como este: “Hay quien es generoso y se enriquece, quien ahorra injustamente y se empobrece” (Prov 11,24).

• “Al que tiene se le dará y tendrá de sobra”. Hay algunos que tienen la humildad suficiente para prestar atención a la palabra de Dios, que es un don totalmente gratuito. Esos verán abundar la espléndida cosecha que nace de esa semilla que han acogido.

• “Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”. Y hay otros que están tan orgullosos de su ciencia y de su piedad que no tienen la humildad para acoger el mensaje de la nueva vida. Esos verán que a fin  de cuentas pierden hasta la sabiduría que creían poseer.

- Padre nuestro, por medio de Jesús, tu Hijo y nuestro Maestro, tú has sembrado con abundancia y generosidad la semilla de tu palabra en nuestro mundo. Que tu Espíritu nos ayude a acogerla con  sencillo y humilde corazón  para que podamos producir los frutos que tú esperas de nosotros. Amén.

José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 11 DE JULIO DE 2026

                                                               

NUESTRA UTOPÍA PERSONAL

Con la llegada del verano, por todas partes se puede contemplar el éxodo masivo hacia el campo. ¿Quién no sueña con tenderse sin reloj en una hamaca a la sombra de un árbol? Los más afortunados, parecen ser los que pueden regresar a aquella aldea de la que salieron sus padres, antes de emigrar a la ciudad, buscando trabajo, diversión y libertad. Todos dicen que por unas semanas es necesario escapar de la esclavitud de la civilización para vivir sin los compromisos que ella exige.  ¡Qué encanto el de la aldea!

Entre sus inolvidables escritos, José María Cabodevilla nos entregó su libro “Feria de utopías. Estudio sobre la felicidad humana”.

Allí nos dejó escrito que “el rechazo de la civilización resulta tan viejo como la misma civilización. Y es, además, un producto suyo muy típico… Nadie debe ignorar que la alabanza de la vida campesina constituye una invención característica de la ciudad. Bastó que el hombre se alejara lo bastante del campo para que se le revelasen sus recónditas virtudes y ventajas, lo mismo que basta llegar a la mayoría de edad para añorar aquella dicha inefable -e irrecuperable- de los años infantiles… Solo se canta lo que se pierde”.

Cabría preguntarse si el autor recordaba los conocidos versos en los que fray Luis de León pregonaba en un susurro la belleza de la escondida senda de los pocos sabios que en el mundo han sido, al tiempo que daba cuenta de su huerto plantado en la ladera.

Cabodevilla sugería una tarea que podría entretener alguna tarde de nuestro ocio veraniego: “Si usted quiere cantar con acento convincente la belleza de un bosque de eucaliptus, sitúese frente a un bloque de viviendas de cualquier barrio urbano. Coja la pluma y empiece a escribir”

Pero, de pronto, aquellas reflexiones inspiradas por la aguda crítica de Tomás Moro, parecían situarse más allá de las vacaciones en la aldea montañera o de la playa del desencuentro de multitudes acaloradas. Y el admirado escritor compartía con el amable lector de sus observaciones un minuto de filosofía: “¡Qué maravillas consigue la distancia! Difumina las aristas, borra cualquier aspereza, lo aureola todo. Ya se sabe que la realidad es necesariamente inferior a su imagen”.

Parece un proverbio bíblico, revestido del sabio desengaño de Séneca. Pero es un desafío tan saludable como descarado. Todos hemos planeado alguna vez un descanso que terminó siendo fatigoso.

El papa León XIV ha dicho en la isla de Lampedusa: “Hay auténtico descanso allí donde se reencuentra el sentido de la vida”. Una escapada puede ser una evasión. Pero puede ser una ocasión para preguntarnos de qué percha queda colgada nuestra utopía personal. ¿Seremos capaces de contrastar con la realidad nuestras mejores fantasías?

José-Román Flecha Andrés


jueves, 2 de julio de 2026

PRESENTACIÓN power point. DOMINGO 14º TO.

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 14 del Tiempo Ordinario. A 5 de julio de 2026


LOS SABIOS Y LOS POBRES

Te doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra,

porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos

y se las has revelado a los pequeños 

(Mt 11,25)

1.                     Muchas personas dicen que les resulta difícil orar. ¿Nos enseña algo Jesús con esta sencilla oración?

2.                     En nuestras oraciones solemos pedir favores y ayudas a Dios. ¿Por qué son tan poco frecuentes las oraciones de acción de gracias?

3.                     ¿Qué cosas puede haber escondido el Padre celestial a los que se consideran como los más sabios y entendidos?

4.                     ¿Por qué piensa Jesús que Dios ha revelado sus misterios a los más pequeños y sencillos de este mundo?

5.                     ¿Nos hemos preguntado alguna vez cuáles pueden ser esos misterios que el Padre celestial ha revelado a las gentes más humildes?

6.                     ¿Recordamos y agradecemos las lecciones y los testimonios que hemos recibido de las personas más sencillas y marginadas?

7.                     ¿Estoy yo dispuesto a escuchar las enseñanzas que recibo de los pobres de nuestra sociedad?

José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 14 del Tiempo Ordinario, A. 5 de julio de 2026

 

UN REY MANSO Y CLEMENTE

“¡Salta de gozo, Sion; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador, pobre  y montado en un borrico, en un pollino de asna” (Zac 9,9). Es cierto que los profetas tienen por misión denunciar la injusticia y la opresión. Pero en su misión está también anunciar la buena  noticia de la paz y de la alegría y suscitar la esperanza entre las gentes.

Eso es lo que hace el profeta Zacarías al exhortar a Jerusalén a recibir con  alegría al Mesías del Señor. Es anunciado como un rey justo y victorioso que “dictará la paz a las naciones”. Pero entrará en su ciudad con un espíritu de  mansedumbre y de pobreza.  

Con el salmo responsorial, nosotros reconocemos a Dios como nuestro rey, clemente y  misericordioso, lento a la cólera y rico en piedad (Sal 144).

En la segunda lectura, san Pablo dice a los romanos que el Espíritu de Cristo habita en ellos (Rom 8,9-13). Gracias a ese Espíritu, podrán dar muerte a las obras de la carne para vivir de forma espiritual. Evidentemente, ese aviso es válido también para todos nosotros.

SENCILLOS Y MARGINADOS

El texto evangélico de este domingo (Mt 11,25-30) recuerda una hermosa oración de Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla”. Con razón se dice que esta acción de gracias parece evocar el canto de María con motivo de su visita a Isabel.

Jesús vive de cara a su Padre celestial. Pero esa atención no le impide prestar atención a su familia terrenal. Mantiene una estrecha intimidad con su Padre. Pero sus ojos se fijan también en las personas que le siguen por los caminos, hambrientas de pan y de esperanza. 

Esta acción de gracias a Dios nos da a conocer la sensibilidad con la que Jesús observa y acoge los sufrimientos de todos los sencillos y marginados en la sociedad. Todos ellos son sus hermanos. Realmente, en Jesús de Nazaret se ha hecho presente aquel Mesías de corazón manso y humilde, que prometía a Jerusalén el profeta Zacarías.

SERENIDAD Y ARMONÍA

A todos los atribulados Jesús dirige su exhortación y su promesa:  “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis  descanso para vuestras almas” (Mt 11,29).  

• “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí”. El yugo une a los bueyes para que puedan tirar del carro. Pero el yugo era también un balancín, flexible y ligero, que se acomodaba sobre la espalda. Gracias al yugo de Jesús podemos llevar con más facilidad nuestras cargas.

• “Soy manso y humilde de corazón”. Según santa Teresa de Calcuta, “si la persona es humilde no la perturbarán ni la alabanza ni la ignominia, porque se conoce y sabe quién es en realidad”. La mansedumbre y la humildad revelan la verdad del ser humano. Nadie llega a ser  más que los demás, por mucho que pretenda imponerse a ellos. 

• “Encontraréis descanso para vuestras almas”. El aislamiento de la persona puede traer descanso a su cuerpo, pero también puede aumentar la inquietud de su espíritu. El verdadero descanso brota de un corazón sencillo y humilde, cercano y compasivo, amoroso y confiado.

- Señor Jesús, con tu oración nos revelas tu relación con el Padre celestial. Y con tu invitación nos ayudas a confiar en tu compasión. Te confiamos nuestra inquietud y esperamos que nos acompañes en la búsqueda de la serenidad y la armonía. Amén. 

José-Román Flecha Andrés

martes, 30 de junio de 2026

CADA DÍA SU AFÁN -4 de julio de 2026

                                                                

CUATRO AVISOS SOBRE LA AMISTAD

Por los caminos del mundo nos vamos encontrando con personas a las que podemos considerar como amigas. Es una suerte que deberíamos apreciar, agradecer y tratar de conservar.

Un buen amigo es un tesoro y, por supuesto, es mucho más valioso que todas esas cosas que habitualmente consideramos como tesoros.

La amistad parece nacer de forma repentina. Y puede ser que a veces ocurra así. Con todo, siempre es necesario caminar con cautela por el sendero que nos lleva hacia la amistad o nos ayuda a conservarla.

Citando a conocidos pensadores romanos, el cardenal piamontés Juan Bona (1609-1674) afirmaba ya en su obra “Guía del camino del cielo” que tenemos que ser muy prudentes a la hora de elegir a un buen amigo.

Precisamente por eso, escribía él que son necesarias al menos cuatro características que debemos reunir todos los que pretendemos trabar una amistad que pueda ser creíble y fiel:

1.       En primer lugar, siempre tenemos que contar con la “lealtad” para poder confiar a esa persona nuestro ser y nuestro tener, es decir nuestra persona y nuestros bienes. No es fácil gozar de la confianza. Nuestra experiencia nos dice que esta virtud es tan difícil que en la tierra solo se encuentra su sombra.

2.      Además, es preciso examinar cuidadosamente la “intención” que mueve a los presuntos amigos. Es necesario que, por ambas partes, exista una buena intención para que nazca y prospere una verdadera amistad. Solo sobre ese fundamento podrá alcanzar un fin honesto. Algo tan divino como la amistad no debería convertir en vergonzosa una relación humana.

3.      En tercer lugar, los amigos harán bien en poner mucho cuidado en tratar de cultivar la “discreción”. Es preciso tener en cuenta qué es lo que pueden o no pueden pedirse el uno al otro y qué es lo que están dispuestos a concederse mutuamente.  

4.      Finalmente, es absolutamente necesario cultivar con esmero esa hermana menor de la esperanza que es la virtud de la “paciencia”. Gracias a ella, podremos llegar a tener el ánimo siempre dispuesto para soportar cualquier adversidad por el amigo o cualquier incomodidad que él haya podido suscitar.

Estos consejos nacen de la experiencia de cada día. Precisamente por eso, pueden ser útiles a todas las personas, de cualquier cultura o religión.

Ahora bien, los cristianos no podemos olvidar que Jesús aseguró a sus discípulos que no quería considerarlos como siervos, sino como amigos (Jn 1,15).

Es más, por haber dado la vida a su amigo Lázaro, las autoridades consideraron que Jesús tenía que morir por la salvación de todo su pueblo (Jn 11,50).

Nuestra fe nos dice que la amistad del Maestro es un modelo que enaltece la experiencia humana y puede orientar nuestras actitudes.

José-Román Flecha Andrés


lunes, 22 de junio de 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 13 del Tiempo Ordinario. A 28 de junio de 2026

 

ENCONTRAR LA VIDA

“El que encuentre su vida la perderá,

y el que pierda su vida por mí la encontrará”. 

(Mt 10,39)

1. ¿No vemos que la avaricia y la codicia llevan a la persona a abrazar los bienes que ha conseguido, como si en ello pudiera encontrar la vida y su sentido?

2. ¿Por qué nos cuesta tanto reconocer que la codicia no refleja y genera la dignidad humana y que la traición al ideal no comporta la felicidad?

3. Jesús dice que quien pierda su vida por él, la encontrará. ¿Estamos decididos a mantenernos fieles a la fe aunque esa fidelidad nos cueste la vida?

4. ¿No vemos a personas que presumen de mantenerse fieles a la fe, pero en la práctica no la viven y aun la abandonan o no dan ejemplo de ella?

5. ¿No es cierto que muchos de nosotros esperamos encontrar un premio palpable e inmediato a nuestro buen comportamiento?

6. ¿Oramos alguna vez por todos los que están entregando cada día su vida en el servicio a las personas que sufren o pasan necesidad?

7. ¿Y yo me doy cuenta de lo que significa para mí encontrar en Jesucristo la vida que he decidido entregar por él y por mis hermanos?

                                                                                                    José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 13 del Tiempo Ordinario. A 28 de junio de 2026

 

 

LOS ENVIADOS Y LA COMUNIDAD

Un matrimonio de Sunam suele recibir al profeta Eliseo y decide preparar una habitación en la terraza de su casa para recibirlo cada vez que pase por allí.

La hospitalidad hacia el profeta, recibe de Dios el premio de una fecundidad siempre esperada. Aconsejado por Guejazí, su criado, Eliseo promete a aquel matrimonio que el año próximo por la misma época, la mujer estaría ya abrazando a un hijo (2 Re 4,8-14).

En el salmo responsorial, podemos nosotros prometer nuestra gratitud a nuestro Dios: “Cantaré eternamente las misericordias del Señor” (Sal 88).

No es vana nuestra canción. San Pablo nos ha dicho que los redimidos por Cristo, hemos de considerarnos muertos al pecado para vivir con él una vida nueva (Rom 6,3-11).

LA PAGA DEL JUSTO

En el evangelio de este domingo se recuerda el discurso de misión, en el que Jesús dirige a sus apóstoles cuatro advertencias sobre el desprendimiento que se pide al enviado y tres gestos de hospitalidad que se esperan de una comunidad cristiana ideal:

- Habrá de acoger a los enviados como si acogiera al Señor que los envía.

- Habrá de recibir a los profetas, no solo por cortesía, sino tan solo por ser profetas.

- Habrá de mostrarse siempre hospitalaria con los discípulos del Maestro. (Mt 10,37-42).

Una y otra vez se insiste en los avisos de Jesús. “El que no me sigue no es digno de mí”. “El que pierda su vida por mí, la encontrará”. “El que os recibe, me recibe a mí”.  

  Él motiva las decisiones radicales del creyente. Solo por él se puede entregar la vida. Es él quien es recibido cuando se recibe a sus mensajeros y a sus discípulos.

Con todo, hay una frase que parece ser el resumen de todas las demás: “El que recibe a un justo por ser justo, tendrá paga de justo”. Quien recibe a un justo, recibirá la recompensa del Justo que con él se ha identificado.

LOS CAMINOS DEL MUNDO

El verbo “recibir” aparece muchas veces en la boca de Jesús, como un eco de la   hospitalidad propia de su pueblo. En realidad, ahora suena como el signo del reino de la gratuidad que él anunciaba.

• “El que os recibe a vosotros, me recibe a mí”. Con estas palabras, el Maestro se identifica con sus apóstoles. Como se ve, invita a las comunidades cristianas de ahora y de siempre a no mirar con nostalgia los tiempos de la primera comunidad. No tuvieron más privilegio los que oyeron a Jesús que los que en el día de hoy prestan atención a sus enviados.

• “El que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado”. Con esta expresión el Maestro se identifica con el Padre celestial. El que envía a sus discípulos es a su vez un enviado. Puede pedir fidelidad a la misión, porque él ha sido fiel a la misión que le ha sido confiada.  También hoy, quien cree en Jesús no se aleja de Dios, sino todo lo contrario.

- Señor Jesús, sabemos y confesamos que tú has sido enviado por el Padre celestial. Creemos también que nos envías a nosotros por los caminos del mundo para anunciar con fidelidad tu mensaje de salvación. Y queremos ser conscientes de que la hospitalidad que recibamos se debe solamente a ti. 

                                                                                            José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 27. de junio de 2026

 

 LA TORRE Y LA CIUDAD

En su encíclica “Magnifica humanitas”, el papa León XIV evoca una y otra vez dos escenas bíblicas muy significativas. que se refieren a la construcción.

1.La primera de ellas nos remite al relato de la construcción de la torre de Babel (Gén 11, 1-9). Tras el diluvio, los seres humanos se han establecido en la llanura de Senaar, que se sitúa entre los ríos Éufrates y Tigris, y que corresponde al actual Irak. 

Con el tiempo deciden levantar una torre cuya cima había de llegar hasta el cielo. La empresa era imponente: una sola lengua, una sola tecnología, una sola dirección, pero el proyecto revelaba la ambición de sus protagonistas. No solo no contaban con Dios, sino que pretendían situarse en su lugar.

 El relato suena como una parábola. Lo que se trata de construir a partir del orgullo solo puede llevar a la confusión de las lenguas. En esa situación es imposible entenderse. El resultado fue el abandono del proyecto y la dispersión de las gentes.

El Papa concluye que “Babel revela el límite de toda construcción que, por grandiosa que sea, surge de la absolutización de lo humano y de su pretensión de autosuficiencia, sacrifica la dignidad de las personas en aras de la eficiencia y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición de Dios” (MH 7).

2. La segunda escena nos presenta a Nehemías. Es un judío piadoso que ayuna, reza y pide permiso al rey persa Artajerjes para intentar reconstruir la ciudad de Jerusalén, destruida por los babilonios (Ne 1-2).

También este relato suena como una parábola. Según el Papa, muestra que “la ciudad renace, no gracias a la iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida de todo el pueblo… Es una obra que tiene a Dios en el centro y reconstruye los vínculos incluso antes que las piedras” (MH 8). 

3. Estas imágenes reflejan lo que está ocurriendo en nuestro mundo. El problema no es la tecnología ni la inteligencia artificial, sino las actitudes de quienes las utilizan de una forma o de otra, con una finalidad o con otra. La consecuencia es clara:

• “Evitemos, por tanto, el síndrome de Babel: la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único —incluso digital— capaz de traducirlo todo, aun el misterio de la persona, en datos y rendimientos. Este es el riesgo de la deshumanización”.

• Elijamos, en cambio, el camino de Nehemías. “Hoy, reconstruir significa reconocer que, en la pluralidad de voces y visiones que a veces recuerda la dispersión de las lenguas, existe, posibilidad de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común para hacer crecer la justicia y la fraternidad” (MH 10).

   

José-Román Flecha Andrés

viernes, 19 de junio de 2026

PRESENTACIÓN POWER - Domingo 12 TO - 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 12 del Tiempo Ordinario. A 21 de junio de 2026

  

LA FIDELIDAD DEL APÓSTOL

Si alguien se declara por mí ante los hombres,

yo también me declararé por él

ante mi Padre que está en los cielos”. 

(Mt 10,32)

 

1.      Hoy parece difícil mantener la fidelidad a una causa social y aun a la misma fe. ¿A qué se debe esa inconstancia que caracteriza a la llamada “cultura líquida”?

2.      La historia y la experiencia nos recuerdan la cobardía de algunos cristianos. ¿Se da también entre nosotros esa falta de coherencia?

3.      Algunas personas se dicen creyentes y, sin embargo, no dan testimonio público de esa creencia. ¿A qué se debe esa actitud?

4.      Sin embargo, también hay creyentes que, con su palabra y su conducta, dan testimonio sincero de su fe cristiana. ¿Conocemos a algunos de ellos?

5.      ¿En qué situaciones concretas de nuestra vida familiar o profesional estamos llamados a dar testimonio de nuestra fidelidad al Evangelio?

6.      ¿Estamos convencidos de que el testimonio a favor de Cristo se manifiesta en la fidelidad a su Iglesia y en la atención a los más pobres y desvalidos?

7.      ¿Personalmente suelo hacer examen de conciencia para ver las ocasiones en las que me he declarado por Cristo o he dejado de hacerlo?

                                                                                   José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 12º del tiempo ordinario. A 21 de junio de 2026

 

EL MIEDO Y LA DECISIÓN

 “Delatadlo; vamos a delatarlo… A ver si se deja seducir y lo violaremos, lo cogeremos y nos vengaremos de él” (Jer 11,10). Ese era el cuchicheo que Jeremías podía oír al pasar entre las gentes que lo conocían. No había hecho mal alguno. Pero denunciaba la impiedad e inmoralidad de su pueblo.

 A lo largo de la historia de la Iglesia son innumerables los creyentes que han sido asesinados  por su amor al bien y la verdad. Las persecuciones contra los mensajeros del evangelio no terminaron con la libertad concedida a los cristianos por el emperador Constantino.

Con el salmo responsorial cada uno de nosotros puede manifestar su confianza en el Señor que lo ha llamado: “Que me escuche tu gran bondad, Señor” (Sal 68).

Con todo, sabemos y creemos que, gracias al sacrificio de Cristo, el favor y la gracia de Dios han sido derramados sobre nosotros, como dice san Pablo a los Romanos (Rom 5,12-15).

EL PRECIO DE LOS GORRIONES

En el evangelio que se proclama en este domingo, Jesús repite hasta tres veces la exhortación: “No tengáis miedo” (Mt 10,26-33). La tentación del miedo parece tan antigua que la vemos reflejada ya en los discípulos de Jesús. Con razón, Jesús les ofrece tres razones para superar el miedo:

- No han de tener miedo a los hombres, puesto que solo tratan de servir a la verdad, mientras que la mentira siempre termina por ser descubierta.

- No han de temer a los que matan el cuerpo, pero no pueden dar muerte al alma. El espíritu humano sobrevive a los ataques de los tiranos. 

- Finalmente, los discípulos no han de tener miedo, porque el Padre celestial los conoce personalmente, vela por ellos y los premia con su presencia.

Para apoyar esas llamadas a la confianza Jesús les propone una parábola que refleja su observación de la realidad: “¿No se vende un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros, hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo, no hay comparación entre vosotros y los gorriones”.

VERDAD Y VALENTÍA

Aunque sea muy importante, no tener miedo es solo la parte “negativa” de la misión profética. El profeta ha de hacer algo positivo. Ha de ponerse de parte de Jesús ante los hombres. De esa confesión de fe y de su fidelidad en el presente, depende el futuro al que ahora se prepara.

• La actitud del apóstol que predica el evangelio del Reino de Dios lo presenta y distingue siempre como discípulo del Maestro.  Si el discípulo se pone de parte de Jesús ante los hombres, el Maestro se pondrá de su parte ante el Padre celestial.

• Pero la actitud del apóstata es la decisión de renegar del Maestro, por temor a perder prestigios humanos y ganancias terrenas. Ahora bien, si el discípulo niega a Jesús ante los hombres, el Maestro también lo negará ante el Padre celestial.

- Señor Jesús, es sorprendente comprobar que hasta tus mismos enemigos reconocían que eras sincero y que enseñabas con franqueza el camino de Dios (Mt 22,16). Hoy vivimos en medio de una sociedad marcada por la desconfianza. Te rogamos que nos des tu luz y tu fuerza para que podamos superar los miedos que nos atan y confesarte cada día con verdad y valentía. Amén.

                                                                                      José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 20 de junio de 2026

                   DIÁLOGO Y SERVICIO

No debemos olvidar el discurso que el papa León XIV ha pronunciado en el Congreso de los Diputados, de Madrid. Algunos preguntan qué valor puede tener la palabra de un líder religioso en una institución profana.

1.Pero el discurso del Papa no estaba basado en las creencias religiosas, sino en un razonamiento ético de  20 DE JUNIO DE 2026alcance universal. Su presencia quería ser un gesto de cercanía hacia España y una palabra para aportar “una reflexión nacida del deseo de servir al bien común y de recordar aquello que hace verdaderamente humana la convivencia”.

2.El Papa ha advertido que “toda tarea legislativa acaba encontrándose con una pregunta decisiva: qué concepción de la persona humana inspira las leyes y qué tipo de sociedad construye esas leyes”.

3.Pues bien, España cuenta con una memoria muy rica para responder a esa pregunta.  Evocando las palabras del Quijote, la hondura de Teresa de Ávila y la inquietud de Unamuno, el Papa dice que España ha reconocido al ser humano como “alguien cuya dignidad precede a toda utilidad y a cuyo servicio está sujeta la acción legislativa”.

4.Necesitamos recordar la escuela de Salamanca y las lecciones de Francisco de Vitoria sobre el fundamento y los límites del poder, sobre el derecho a la guerra y sobre la dignidad de los pueblos recién descubiertos allende los mares.

5.Frente a la leyenda negra, que hemos aceptado sin escrúpulos, el Papa nos exhorta a evocar nuestra historia verdadera.  España ha unido la acción con la lucidez de la razón moral.

6. Y hay que reaprender esa lección para “hacer que lo posible sea justo, que lo legal sea verdaderamente humano y que la voluntad de la mayoría custodie aquellos bienes que pertenecen a todos y respete aquello que ninguna mayoría puede legítimamente vulnerar”.

7.El Papa aplica ese principio a las situaciones actuales, como el respeto a la vida, el uso de la tecnología, nuestra actitud ante la guerra, las migraciones, la familia y la educación.

 8. No son las leyes las que generan la dignidad humana, sino que es la dignidad la que da valor a las leyes. Importa redescubrir la honda verdad del ser humano.

 9.La pluralidad política no debería degenerar en la descalificación del adversario… “La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”.

10.“De este respeto al otro nace también el deber de custodiar el espacio donde maduran sus convicciones, su conciencia y su relación con Dios. “La fe no pretende imponerse mediante privilegios ni coerciones; pero tampoco puede ser relegada al silencio como si fuese irrelevante para la vida pública”.

El Papa desea que España continúe siendo tierra de encuentro, de cultura, de solidaridad y de esperanza. Y que su vida pública sepa unir siempre la firmeza de las convicciones con la nobleza del diálogo y la grandeza del servicio.

José-Román Flecha Andrés

 

 

 

 

sábado, 13 de junio de 2026

PRESENTACIÓN - DOMINGO 11 DEL TO. 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 11 Del Tiempo Ordinario. A 14 de junio de 2026

 

OBREROS PARA LA MIES

“Rogad al Señor de la mies

que mande trabajadores a su mies”

(Mt 9,38) 

1.      La imagen de la mies representa bien la tarea de la misión. ¿Vemos la evangelización como la siembra de los granos y la siega de las espigas?

2.      ¿Qué actitudes fundamentales se requieren hoy del evangelizador en esa doble tarea de la siembra y de la siega?

3.      ¿Somos conscientes de la amplitud y de las dificultades de la siembra que ha sido confiada por el Señor a sus discípulos?

4.      ¿Pensamos que los trabajadores son unos pocos “misioneros” o somos conscientes de que todos los creyentes hemos sido enviados a realizar ese trabajo?

5.      La siembra requiere esperanza y paciencia. ¿Nos anima en el esfuerzo imaginar la alegría de la siega y ver a los que vuelven alegres “trayendo las gavillas”?

6.      Las mieses son los demás y nosotros los jornaleros o también nosotros somos la mies que ha de ser cultivada por los enviados  de parte del Señor?

7.       De todas formas, ¿olvidamos que se nos exhorta a orar para que el Señor envíe trabajadores a los campos de la mies?

                                                                                                             José-Román Flecha