lunes, 8 de julio de 2024

DOMINGO 15º TIEMPO ORDINARIO B 2018

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 15º del Tiempo Ordinario. B 14 de julio de 2024

 

DE DOS EN DOS

 “Llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos,

dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos”. 

(Mc 6,7) 

1.      ¿Somos conscientes de que también en nuestros días, el Señor elige y envía a sus mensajeros para que anuncien su mensaje de vida y esperanza?

2.      ¿Estamos dispuestos a escuchar la llamada del Señor y a secundar su voluntad de hacer presente su evangelio en el mundo?

3.      ¿Comprendemos que el Señor envía a sus discípulos “de dos en dos” no solo para que se defiendan mutuamente sino para que sean testigos creíbles de la verdad?

4.      ¿No deberíamos preguntarnos si nuestro individualismo no será una de las causas que hacen difícil el anuncio y la aceptación del Evangelio?

5.      ¿Con qué situaciones o estructuras pueden identificarse los “espíritus inmundos” en un mundo como el nuestro?

6.      Jesús concede a sus discípulos autoridad sobre los espíritus inmundos. ¿Qué puede implicar esa autoridad sobre el mal en nuestra sociedad?

7.      Personalmente, ¿considero la invitación y el envío que he recibido del Maestro como una carga o como una honrosa colaboración con su propia misión?

                                                                                               José-Román Flecha

REFLEXIÓN - 15º del Tiempo Ordinario. B. -14 de julio de 2024

 

UNA DIFÍCIL MISIÓN

“Vidente: vete, huye al territorio de Judá. Allí podrás ganarte el pan, y allí profetizarás. Pero en Betel no vuelvas a profetizar, porque es el santuario del rey y la casa del reino” (Am 7,12-13). 

Amasías es sacerdote del templo de Betel, pero se constituye en portavoz del reino de Israel. No está dispuesto a aceptar a Amós como un profeta. Lo ve tan solo como un charlatán o un iluminado que ha llegado al reino del norte para ganarse la vida. Y con toda brusquedad, lo quiere devolver al reino del sur. Es claro que la religión se ha aliado con el poder.

            Amós era un boyero, un pastor. Había llegado a Samaría para vender sus terneros, no a hacer política. Pero allí había encontrado un panorama de injusticias y de inmoralidad. Y invitaba a las gentes a convertise y a practicar el bien y la justicia. Pero un hombre sincero como él resultaba molesto al rey y al sacerdote. 

También hoy, los profetas son muy mal vistos. Son denigrados, expulsados o asesinados. Así que haremos bien en repetir con el salmo responsorial: “Muéstranos, Señor tu misericordia y danos tu salvación” (Sal 84). Que el Señor nos ayude siempre a escuchar la palabra de la verdad, es decir, el evangelio de nuestra salvación (Ef 1,13). 

TRES ACCIONES PARA LA MISIÓN

En el evangelio de Marcos se evocan unas notas importates que distinguen a los verdaderos discípulos del Maestro (Mc 6,7-13). Se  nos dice que Jesús elige a los suyos y los envía a una misión, que se puede distinguir por tres acciones:

• En primer lugar, los discípulos han de salir a predicar la conversión. Eso significa anunciar el bien,  denunciar el mal y proponer a todos un camino diferente.

• Además, han de expulsar los demonios. El mal no es una idea, pero hoy se concentra en ideologías aparentemente liberadoras y en proyectos que nos deshumanizan.

 • Finalmente, han de acercarse a los enfermos, ungirlos con aceite y curarlos. Ahora como entonces, los discípulos han de repetir la actitud del buen samaritano.

FIDELIDAD Y LIBERTAD 

 Jesús no pretende ocultar a sus discípulos las dificultades que van a encontrar.  Sabe que la misión no será fácil para ellos. Y les advierte: “Si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos”.

• Muchos de los oyentes están convencidos de que no necesitan la salvación. Tratarán de mostrar a los discípulos que ni siquiera les interesa escuchar sus palabras. Los que han decidido rechazar el mensaje de la salvación, rechazarán sin duda al mensajero.

• La fe no puede impedirse, pero tampoco ha de imponerse por la fuerza. La libertad del misionero se hace evidente en su desprendimiento. Así que los discípulos de Jesús han de sentirse siempre libres, aun en los peores momentos de la misión.

• Sin embargo, quien vive de acuerdo con unos valores que no son los habituales, nunca pasará inadvertido. De hecho, llamará siempre la atención. Ese testimonio de su vida es el principio de la evangelización, como ya escribió Pablo VI.

- Señor Jesús, nosotros te damos gracias porque nos has elegido y nos has enviado a anunciar tu mensaje, con nuestro comportamiento y con nuestras palabras. Tú sabes que con frecuencia nos sentimos débiles ante la misión. Que tu Espíritu nos conceda la fortaleza para vivir contra corriente y para anunciar tu mensaje con fidelidad y libertad. Amén.

                                                                                                       José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 13.7.2024

 

                                                        LA VERDAD Y LA JUSTICIA

1. Marco Aurelio Antonino Augusto (121-180) fue ungido como emperador el año 161 como sucesor de su tío y padre adoptivo, Antonino Pío.

Sus maestros personales le enseñaron a adoptar los principios del estoicismo. Entre una batalla y otra contra los partos y los germanos, fue anotando las intimidades de su gratitud hacia diversas personas que habían influido en su formación.

Recordando a su maestro Severo, al que afectuosamente llamaba hermano, el emperador decía haber recibido de él el deseo de “amar al prójimo, a la verdad y a la justicia”. “Me inspiró una idea de un Estado fundado en la igualdad ante la ley, conforme a la igualdad natural y de derechos; y de un gobierno excesivamente cuidadoso de la libertad de los ciudadanos”.

2. Recordando el éxito de la encíclica “Pacem in  terris” de su predecesor, Juan XXIII, y teniendo muy presente el horror de la guerra de Vietnam, el papa Pablo VI instituyó la Jornada Mundial de la Paz, que había de celebrarse todos los años, el día primero de enero.

Pues bien, la primera de aquellas jornadas tuvo lugar el día 1 de enero de 1968. En el mensaje para aquella celebración, el Papa Pablo VI subrayaba estas ideas:

La decisión de dedicar a la paz el primer día del año no ha de calificarse como exclusivamente religiosa y católica, sino que aspira a encontrar la adhesión de todos los amigos de la paz.

 La Iglesia Católica quería «lanzar la idea», con la esperanza de alcanzar un amplio asentimiento del mundo civil y encontrar promotores en la sociedad. 

• Es necesario defender la paz de varios peligros: los egoísmos en las relaciones entre las naciones; las violencias de algunos pueblos; el recurso a terribles armas de exterminio; la exclusión de negociaciones fundadas en el derecho, la justicia y la equidad.

• La paz ha de fundarse en el espíritu de la convivencia de los pueblos y en una nueva mentalidad sobre el hombre, sus deberes y su destino. 

• No se puede hablar de paz, si no se reconocen y respetan sus fundamentos:  la sinceridad, la justicia y el amor 

• La paz no es pacifismo, no oculta una concepción negligente de la vida, sino que proclama los valores universales de la vida, la verdad, la justicia, la libertad, el amor.

3. Los valores humanos que apreciaba Marco Aurelio no pueden tener fecha de caducidad ni una excluyente patente de propiedad. No deberían ser privativos del estoicismo. Tendrían que ser comunes a las gentes de las diversas culturas y religiones.

Por otra parte, el horror de la guerra que conocía Pablo VI ha vuelto a hacerse presente en nuestros días. Es verdad que las ideas del emperador de Roma anticipaban en muchos siglos el proyecto del papa Pablo VI. Habría que preguntarse si esos mensaje todavía están en vigor.

                                                                              José-Román Flecha Andrés

 

martes, 2 de julio de 2024

DOMINGO 14º TIEMPO ORDINARIO B 2024

EXAMEN DE CONCIENCIA -- Domingo 14º del Tiempo Ordinario. B 7 de julio de 2024

 

LA MISIÓN DEL PROFETA 

 “No desprecian a un profeta más que en su tierra,

entre sus parientes y en su casa”

(Mc 6,4) 

1.      ¿En la sociedad actual se comprende o se ignora, se escucha o se persigue a los profetas?

2.      Es verdad que a veces se reconoce que un determinado personaje es o ha sido realmente un profeta. ¿Qué papel se le atribuye o se le reconoce en esos casos?

3.      ¿Recordamos el nombre de algún profeta que haya dado testimonio del bien y de la verdad?

4.      ¿Se reconoce entre nosotros el valor de alguien que, precisamente por actuar proféticamente, haya sido perseguido y aun martirizado?

5.      ¿En nuestras comunidades se hace alguna vez oración por las personas que han recibido el don de profecía?

6.      Los últimos papas han hablado del ecumenismo del martirio. ¿Reconocen las comunidades cristianas el valor de los profetas que han dado su testimonio en otras comunidades?

7.      ¿Qué valores y qué antivalores estoy yo dispuesto a admitir o rechazar cuando percibo la misión de los profetas que me son enviados por el Señor?

 

                                                                                          Jose-Román Flecha

lunes, 1 de julio de 2024

REFLEXIÓN - Domingo 14º del Tiempo Ordinario. B. 7 de julio de 2024

 

ASOMBRO Y ESCÁNDALO

“Te hagan caso o no te hagan caso (pues son un pueblo rebelde), sabrán que hubo un profeta en medio de ellos” (Ez 2,5). Con esas palabras el Espíritu de Dios envía a Ezequiel para que se dirija a los israelitas, que se muestran rebeldes y rechazan la voluntad de Dios. 

El profeta está decidido a aceptar la misión que se le confía y a transmitir a su pueblo lo que el Señor le ha comunicado. Es verdad que su pueblo tiene un corazón duro, pero el profeta cree que la palabra de Dios es un tesoro que no puede guardar.

Nosotros no somos muy dóciles para escuchar el mensaje de los profetas. Pero hoy el salmo nos ayuda a mostrar nuestra confianza en la palabra de Dios. “Nuestros ojos están en el Señor, esperando su misericordia” (Sal 122).

Como a San Pablo, también a nosotros el Señor nos promete su asistencia y nos dice: “Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad” (2 Cor 12,9)

SABIDURÍA Y MILAGROS

El evangelio según san Marcos recuerda una visita que Jesús realizó a su ciudad de Nazaret (Mc 6,1-6). El sábado fue invitado a hablar en la sinagoga. Las gentes quedaron asombradas al oírle. O más bien se escandalizaron, como se puede percibir por las preguntas que se hacían.

• “¿De dónde saca todo eso?” Habían convivido siempre con Jesús y creían conocerlo bien. No entendían cómo un artesano de su aldea podía exponer una doctrina que les resultaba nueva e interpelante. En realidad querían permanecer aferrados a sus costumbres. 

• “¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada?” Es evidente que las gentes de Nazaret estaban orgullosas de la sabiduría que les había sido transmitida. No estaban dispuestos a revisar sus conocimientos y sus actitudes.

• “¿Y esos milagros que realizan sus manos?” Seguramente estaban admirados de los  milagros que Jesús realizaba. Pero no podían imaginar que aquel vecino suyo contara con el poder de Dios para realizarlos. 

ANUNCIO Y DENUNCIA

Si las gentes de Nazaret se asombraban de la sabiduría de Jesús, él se asombraba de la actitud de ellos. Se consideraban creyentes, pero se limitaban a creer lo de siempre y a vivir como siempre. Eso le llevó a Jesús a citar un proverbio popular:

• “No desprecian a un profeta más que en su tierra”. Esta frase encierra una experiencia universal. Con demasiada frecuencia catalogamos a los vecinos por un gesto o por una acción concreta. No esperamos de ellos un mensaje de sabiduría.     

• “No desprecian a un profeta más que en su tierra”. El profeta no lo es solo por prever el futuro. El profeta está llamado a anunciar unas virtudes y a denunciar los vicios opuestos. Pero eso se rechaza en una cultura marcada por el relativismo. 

• “No desprecian a un profeta más que en su tierra”.  Claro que para poder “anunciar” con verdad y “denunciar” con credibilidad, el profeta ha de “renunciar” a sus intereses y comodidades. Pero las gentes rechazan a quien se empeña en remar “contra corriente”.

- Señor Jesús, nosotros buscamos la comodidad. No nos gusta el sacrificio. Por eso nos “asombran” los que saben hablar bien, pero nos “escandalizan” los profetas que cuestionan nuestras ideas y nos exhortan a cambiar nuestra conducta. Que tu Espíritu nos ayude a aceptar tu palabra y llevarla a la vida de cada dia. Amén.

    José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 6 de julio de 2024

 

MEMORIA DEL CONGRESO EUCARÍSTICO

Se cumplen ahora 60 años del VI Congreso Eucarístico Nacional, que tuvo su sede en León (5-12.7.1964).

Había sido preparado con mucho cuidado. Uno de sus carteles presentaba el cáliz de doña Urraca que se conserva en el Museo de San Isidoro. Otro cartel recogía la última cena de Jesús con discípulos que preside la bóveda central del Panteón de los Reyes a los pies de la basílica de San Isidoro.

El himno elegido para el Congreso mencionaba que la urna con los restos de San Isidoro era el pedestal más adecuado para la custodia del santísimo Sacramento. La ciudad esperaba y recibió con entusiasmo al cardenal Juan Landázuri Ricketts designado por Pablo VI como su Delegado Especial.

Aquel franciscano arzobispo de Lima era el más indicado para devolver a León la memoria de santo Toribio Alonso de Mogrovejo al que su vocación misionera había llevado desde estas tierras hasta la Ciudad de los Reyes, dirigiendo y visitando desde allí amplias extensiones difícilmente imaginables. Con razón el Cardenal visitaría los pueblos de Mayorga y Villaquejida, que desde siglos se disputan el honor de haber sido la cuna de Santo Toribio.

Ya en su primera intervención en la catedral de León el cardenal Landázuri evocó con un lenguaje exquisito la cena eucarística de San Pablo con los fieles de Tróade. En los días siguientes se sucedieron conferencias y celebraciones en honor de la sagrada Eucaristía.

 El jueves día 9 de julio, el mismo cardenal, ante el altar mayor de la catedral, presidió la ordenación sacerdotal, mientras tenían lugar otras dos ordenaciones en las capillas de San José y Santa Teresa. Aquella misma tarde sería impresionante la procesión de cientos de sacerdotes hasta el altar que se levantaba en el centro de la Avenida de Papalaguinda.

Allí tendría lugar la misa de clausura celebrada el domingo día 12. Con ese motivo el papa Pablo VI dirigió un inolvidable mensaje a los fieles reunidos en León: El grito de unión de vuestro Congreso, el mensaje con que la Iglesia se presenta hoy especialmente al mundo y con el que invita aun a los que están fuera de Ella, es palabra, es oración de Cristo en el cenáculo. La fe os hará leerlo en la custodia de vuestras procesiones. No se plantea como un ideal de defensa o de ataque, sino como verdad vital que tiene vigencia permanente y debe hacerse sustancia propia mediante la meditación y la plegaria, el sacrificio, el trabajo, la corrección a veces de la propia mentalidad, y siempre con la comprensión y el amor”.

A 60 años de distancia es obligado recordar y agradecer el empeño que habían puesto en el proyecto del congreso tanto el obispo Luis Almansa como los cabildos de la Catedral y de San Isidoro, además de las autoridades civiles. Se ha escrito que, en aquellos días, León fue la capital espiritual de España.

José-Román Flecha Andrés

martes, 25 de junio de 2024

DOMINGO 13º DEL TIEMPO ORDINARIO B 2024

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 13º del Tiempo Ordinario. B 30 de junio de 2024

 

EL CONTACTO Y LA FE

 “Ves cómo te apretuja la gente

y preguntas ¿Quién me ha tocado?

(Mc 5,31) 

1.      También hoy muchas personas sufren en el cuerpo y en el espíritu. ¿Por qué no se acercan a Jesús buscando la curación que necesitan?

2.      Entre los que decimos ir siguiendo a Jesucristo, ¿por qué a veces se nota que no hay un acercamiento motivado por la fe?

3.      Por otra parte, ¿por qué a los discípulos de Jesús parece que no les inquieta que muchos se limiten a apretujar al Maestro?

4.      De todas formas, ¿no percibimos cada día que Jesús sí que presta atención a quienes lo buscan para tocarlo con fe?

5.      ¿En este momento y en esta cultura en que vivimos, qué puede significar acercarse a Jesús para tocarlo con fe?

6.      ¿Qué beneficios y qué curación puede traer para las personas de este tiempo el buscar el contacto con el Señor?

7.      ¿En qué momentos de mi propia vida debería yo haberme acercado a Jesús para lograr la curación que nadie más podía conseguirme?

 

                                                                                   Jose-Román Flecha

 

REFLEXIÓN - Domingo 13º del Tiempo Ordinario. B. 30 de junio de 2024

LA  MUERTE Y LA ENFERMEDAD

 “Dios creó al hombre para la inmortalidad y lo hizo a imagen de su propio ser; pero la muerte entró en el mundo por la envidia del diablo, y los de su partido pasarán por ella” (Sab 1,13-15; 2,23-24). 

En este texto del libro de la Sabiduría se pretende afirmar y promover la fe en el Dios creador de la vida. La fe de Israel reconocía que el hombre ha sido creado a imagen de Dios. Ahora bien, la misericordia y la fidelidad de Dios no tienen fecha de caducidad. En consecuencia, también el hombre ha de superar la frontera de la muerte temporal para sobrevivir en la eternidad de Dios.

Apoyados en esa confianza, hoy nosotros nos atrevemos a cantar con el salmo responsorial: “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado” (Sal 29).

En la segunda lectura, Pablo exhorta a los fieles de Corinto a colaborar con su donativo en favor de los pobres de Judea. En lugar de tratar de fomentar una compasión efímera hacia los más necesitados, el apóstol menciona el ejemplo de Cristo, que, siendo rico, se ha hecho pobre para enriquecernos con su pobreza (2 Cor 8,7-15).

LA ORACIÓN Y LA PALABRA

En el relato evangélico se evocan dos realidades tan humanas como la enfermedad y la muerte (Mc 5,21-43). Sin duda, todos podemos recordar situaciones muy cercanas a nosotros. Y haremos bien en reflexionar sobre el mensaje que se transmite en estos textos.  

• Nuestra atención se dirige a dos mujeres. Una lleva doce años enferma de hemorragias. Y doce años tenía también la hija de Jairo al caer en brazos de la muerte. 

• Además, se observa el poder de la oración. Por la niña intercede su padre con palabras que reflejan confianza. La mujer enferma ruega por sí misma desde su callado pudor.

• En casa de Jairo, la palabra de Jesús pone silencio a los lamentos de las plañideras. La mujer enferma ha de superar su propio silencio para dar testimonio de su sanación.

• En ambos casos, se sugiere que la fe no nace del milagro, sino que el milagro es posible porque la necesidad de las personas revela ya su fe y su confianza. 

• Los detalles de esta doble escena nos sorprenden. Pero el texto manifiesta sobre todo el poder y la misericordia de Dios, que se hace visible en la compasión de Jesús.

LO ANTIGUO Y LO NUEVO

El relato evangélico nos invita a reflexionar sobre la relación que existe entre los sentidos y la fe y sobre la relación entre la antigua alianza y la novedad de la fe en Cristo. 

• En los dos casos, se subraya la importancia del contacto. La mujer quería “tocar” con su mano el manto de Jesús. Y Jesús “tomó de la mano” a la niña muerta. Con todo, ha de quedar claro que no es la magia la que devuelve la salud y la vida. 

• En los dos casos, se insinúa que Jesús podía “contagiarse” de la impureza legal que suponían tanto la muerte como la hemorragia. El relato parece indicar que ya ha llegado la hora de superar aquellas antiguas tradiciones de Israel. 

• En los dos casos, se percibe el contraste entre la antigua Ley y la salvación aportada por Jesús. La sinagoga presidida por Jairo no da la vida. Y las purificaciones a las que se habría sometido la mujer durante años no dan la salud que Cristo otorga en un momento.

- Señor Jesús, tú conoces bien la fragilidad de tantas personas afligidas por la enfermedad y por el temor a la muerte. Hoy te presentamos con fe su debilidad. Acepta nuestra humilde intercesión por nuestros hermanos y nuestras hermanas que sufren. Que la fe nos acerque siempre a ti,  nuestro Señor y Salvador. Amén.

                                                                                                               José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 20 de junio de2024

 

                                                             APÓSTOLES Y TULLIDOS

A Jesús de Nazaret le habían acercado un paralítico, descolgándolo del terrado, allá en Cafarnaúm. Y más tarde, él había encontrado en Jerusalén a otro tullido que esperaba poder acercarse hasta las aguas de la piscina de Betzatá.

Pasó el tiempo y los hechos se repitieron en un lugar y en otro. Una tarde, a la hora del incienso, Simón llamado Pedro subió con Juan a orar en el templo. A las puertas había un paralítico pidiendo limosna y compasión, con el que cruzaron la mirada.

Simon no tenía oro ni plata. Pero tenía para él una palabra de consuelo y sanación: “En nombre del Mesías, Jesús de Nazaret, echa a andar”. El paralítico “echó a andar y entró con ellos en el templo por su pie, dando brincos y alabando a Dios”.

Simòn no fue acusado por dar la salud a un paralítico de nacimiento. No. Fue acusado por hacerlo en el nombre de Jesús. Esa mención del Nazareno le costó un juicio, azotes y calabozo.

Pero ese proceso le dio también la ocasión de proclamar que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”. ¿Se atreverían a negarlo los hombres que decían representar a Dios?

       Algún tiempo después otro judío, llamado Saulo y por sobrenombre Pablo, se dirigió con Bernabé al altiplano de la región de Licaonia. Llegaban decididos a anunciar la Buena Nueva.

En la ciudad de Listra encontraron a un hombre tullido que nunca había caminado. Saulo lo miró fijamente y le dijo con fuerte voz: “Levántate. Ponte derecho sobre tus pies”. Y el hombre se levantó de un saltó y se puso a caminar.

Las gentes, asombradas, comenzaron a gritar en su propia lengua: “Los dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos”. Hasta querían ofrecerles sacrificios, como si de Zeus y de Hermes se tratara.

Los dos apóstoles impidieron a gritos aquella confusión y aprovecharon el momento para denunciar la idolatría y anunciar al Dios creador de los cielos, de la tierra y de los mares.

Pero no les salió gratis la misión y el testimonio. En la ciudad de Iconio, Saulo fue apedreado y dejado por muerto a las afueras de la ciudad. La experiencia vivida en aquella región de Licaonia le enseñó a repetir una y otra vez: “Hay que pasar por muchas tribulaciones para entrar en el reino de Dios”.

Algún sentido ha de tener esta triple secuencia de encuentros con tullidos. La compasión y la fuerza sanadora del Maestro han pasado a sus discípulos. Simón llamado Pedro y Saulo llamado Pablo son testigos que convencen y molestan.

Precisamente por eso, también ellos han sufrido la denuncia y la persecución. La causa se repite una y otra vez. Los seguidores del Nazareno han dado testimonio de la verdad con la fuerza indiscutible de la bondad. Y eso nunca se ha tolerado fácilmente.

                                                                        José-Román Flecha Andrés

lunes, 17 de junio de 2024

DOMINGO 12º TIEMPO ORDINARIO B 2018

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 12º del Tiempo Ordinario. B 23 de junio de 2024

  

EL VIENTO Y EL MAR

 “¿Pero quien es éste?

¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!”

(Mc 4,41) 

1.      La borrasca que sorprende a los discípulos ¿no puede reflejarse en las dificultades que nos acechan hoy como cristianos?

2.      ¿Por qué las tormentas que se levantan entre nosotros no nos llevan a desconfiar de nuestra aparente seguridad?

3.      Al ver calmada la tempestad, los discípulos se preguntan asombrados quién es Jesús. ¿No deberíamos nosotros hacernos todos los días esa misma pregunta?

4.      Se ha escrito que Jesús es un famoso desconocido. ¿Qué aspectos de su ser y de su obrar nos resultan mas difíciles de comprender?

5.      Los discípulos descubren con admiración que los vientos y el mar obedecen a Jesús. ¿Qué puede implicar hoy esa observación?

6.      Jesús pone de relieve el miedo de sus discípulos y les echa en cara su falta de fe. ¿Pueden aplicarse a nosotros esas palabras del Maestro?

7.      En mi vida personal ha habido momentos en los que temía zozobrar. ¿He invocado confiadamente al Señor buscando su ayuda?

                                                                         Jose-Román Flecha

REFLEXIÓN -- Domingo 12º del Tiempo Ordinario. B. 23 de junio de 2024

 

DEL TEMOR A LA FE

¿Quién cerró el mar con una puerta, cuando escapaba impetuoso de su seno, cuando le puse nubes por mantillas y nubes tormentosas por pañales, cuando le establecí un límite poniendo puertas y cerrojos y le dije: “Hasta aquí llegarás y no pasarás, aquí se romperá la arrogancia de tus olas?” (Job 38,8-11). Solamente Dios puede hacer está pregunta.

En el antiguo Israel se creía que Dios es justo. Premia a los buenos y castiga a los malos.  Los males que caen sobre una persona están motivados por sus maldades. Job ha sufrido una serie de desgracias, luego debe de haber sido un gran pecador. Eso es lo que piensan los amigos que acuden a visitarle. Pretendiendo defender a Dios ofenden al que sufre.

Pero Job hace un público examen de conciencia y se encuentra inocente. Así que ruega a Dios que acuda a explicarle los motivos de aquellos males. Dios responde a la llamada y le recuerda que solo él puede frenar al mar embravecido. Si Job no conoce los secretos de la naturaleza, ¿cómo pretende conocer el misterio de la justicia divina? Haría bien en guardar silencio. Y eso es la gran lección que aprende Job.

TRES MENSAJES

El mar es mencionado también en el evangelio de hoy. El viento ha desatado una tormenta y las olas del lago amenazan con hacer naufragar a la barca en la que navegan los discípulos, llevando a Jesús a bordo (Mc 4,35-40).  ¿Qué mensajes nos dirige hoy este relato?

• A pesar de obedecer a su Maestro, los discípulos se encuentran en peligro.  Evidentemente nuestra fe no nos garantiza la incolumidad ante los desafíos que nos presentan la naturaleza y la sociedad en la que vivimos. 

• Según el evangelio de Marcos, los discípulos ya habían sido testigos de varias curaciones realizadas por Jesús. Pero el poder que había demostrado muchas veces ante ellos no lo libraba del cansancio y del sueño que lo habían dominado en la barca. 

• Los discípulos habían oído cómo los enfermos y poseídos por malos espíritus reconocían a Jesús como el hijo de Dios (Mc 3,11). Sin embargo, Jesús les reprocha que, habiendo sido testigos de su poder, todavía no tengan fe en él.

Y DOS PREGUNTAS

Este relato evangélico, tan rico en sugerencias para nosotros, parece girar en torno a dos preguntas que brotan espontáneas de la boca de los discípulos de Jesús:

• “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” En realidad, en esa pregunta se esconde ya la respuesta. A Jesús le importan sus discípulos. Él los ha elegido y presta atención a sus problemas y dificultades. A veces nosotros perdemos la confianza en él. Pero el Señor navega en nuestra barca. Y también hoy le preocupa la suerte de los que tratamos de seguirle.  

• “¿Pero quién es éste a quien el viento y las aguas obedecen?”  También en esta pregunta se incluye ya la respuesta. En Jesús se manifiesta el poder del Dios que había puesto fronteras a los mares, como se decía en el libro de Job.  Esta pregunta de los discípulos ha de sonar en nuestras bocas como una confesión de la soberanía del Señor

 - Señor Jesús, también hoy tenemos que navegar a pesar de las tormentas. Pero creemos que tú vas con nosotros, también en los momentos más difíciles. No nos dejes caer en la tentación del desaliento. Y ayúdanos tú a pasar del temor a la fe. Amén.

                                                                                 José-Román Flecha Andrés

 

CADA DÍA SU AFÁN - 22 de junio de 2024

                                                                

UN CÁNTICO EN AIN KAREM

Los peregrinos que viajan a la Tierra Santa, suelen acercarse un día hasta Ain Karem, que significa la Fuente del Viñedo. Hay que respirar bien para subir la cuestecilla y visitar la iglesia que recuerda la visita de María a su pariente Isabel.

Al bajar de la ladera, es preciso entrar en el santuario que se encuentra allá en el valle. Fue propiedad del reino de España hasta que fue cedido a la Santa Sede el año 1980. Los azulejos de Manises que lo adornan fueron llevados hasta allí en tiempos de la reina Isabel II.

En ellos leemos el cántico de Zacarías, un judío piadoso y justo, que servía como sacerdote en el templo de Jerusalén. Su nombre significa “Yahvéh se ha acordado”. Y, en verdad, es un nombre muy apropiado.

Él nunca olvidaría aquel día.  Eran como las tres de la tarde cuando entró en el santuario, tomó el incienso de una escudilla, lo puso sobre los carbones encendidos y realizó la incensación.

De pronto descubrió la presencia del ángel del Señor que le anunciaba algo imposible: “Tu mujer, te dará un hijo al que pondrás por nombre Juan”. Aquel nombre de Yohanan significaba “Yahvéh ha concedido gracia”. Un buen motivo de reflexión para aquel sacerdote, mientras regresaba a su aldea.

La tradición y la lápida que se encuentra en el templo de Ain Karem dicen que allí nació el Precursor del Señor. Pues bien, a los ocho días de su nacimiento, había que circuncidar al niño, según lo prescrito por la Ley.

Isabel, su madre, había ya comprendido que había de llamarse Juan. Pero los parientes pretendían a toda costa imponerle el nombre de su padre, tal vez para iniciarlo en su misma misión. Pero aquel niño era la gran sorpresa de un Dios que rompe los esquemas.

Zacarías pidió una tablilla encerada y escribió con el punzón: “Juan es su nombre”. Tal decisión no era fruto de un capricho personal. Era el cumplimiento de un encargo divino. Era la fe de un creyente que aceptaba la intervención de Dios en su historia.   

Zacarías tenía motivos para exclamar: “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo”.  Allí está el canto, en los azulejos de Manises que adornan el templo de Ain Karem.

Aquel niño, nacido por la misericordia de Dios, sería su profeta e iría delante del Señor para preparar sus caminos. Zacarías recordaba el resplandor del ángel en el claroscuro del santuario y lo evocaba ante sus vecinos: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz”.

Juan el Bautista sería reconocido un día como “el hijo de Zacarías”. La fuerza profética de aquel hijo parecía evocar la intuición profética de su padre y la alegría de su madre.

                                                                    José-Román Flecha Andrés