lunes, 27 de abril de 2026

PRESENTACION - DOMINGO 5º DE PASCUA - A

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EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 5º de Pascua. A 3 de mayo de 2026


                                          LA PREGUNTA POR EL CAMINO

   Señor, no sabemos adónde vas,

¿Cómo podemos saber el camino?”

(Jn 14,5)

1.      Se dice que hoy muchas personas se sienten desorientadas. ¿No será que caminan sin tener una meta prevista

2.      ¿Qué puede haber ocurrido para que tantas personas digan que no encuentran el camino correcto?

3.      ¿Qué puede significar esa frase que el evangelio de Juan pone en los labios del apóstol Tomás?

4.      ¿Qué importancia puede tener que esa frase del apóstol se sitúe precisamente en el contexto de la última cena de Jesús?

5.      ¿Cómo nos interpela a los cristianos que Jesús se presente como el camino, la verdad y la vida?

6.      ¿Nos preguntamos alguna vez como sonará esa presentación de Jesús en los oídos de los no cristianos?

7.      ¿Incluyo en mi oración personal una petición para rogar al Señor que me ayude a descubrir y seguir el camino recto?

                                                                                                       José-Román Flecha   

REFLEXIÓN - Domingo 5º de Pascua. A 3 de mayo de 2026

 

RECORDANDO LA META

 “Al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio diario no se atendía a sus viudas” (Hech 6,1). Esta primera lectura de este domingo quinto de Pascua está llena de lecciones también para nosotros.

En primer lugar, vemos que la primera crisis de la comunidad no procede de la diversidad de creencias sino de un problema práctico, referido a la justicia y a la convivencia.

En segundo lugar, esa crisis se soluciona por medio del diálogo fraterno y por el reparto de responsabilidades. Una dificultad práctica da origen a una institución nueva.

La fe nos lleva a exclamar con el salmo responsorial: “Que tu  misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti” (Sal 32).

En realidad, solo la fe en Jesucristo, piedra angular de la Iglesia, nos ayudará a vivir como pueblo adquirido por Dios. Así podremos anunciar el gozo de haber sido liberados de las tinieblas para vivir en una luz maravillosa (1 Pe 2,9).

DESORIENTADOS

El evangelio que hoy se proclama nos lleva de nuevo a la sala de la última cena de Jesús con sus discípulos (Jn 14,1-12). De nuevo escuchamos otra dificultad del apóstol Tomás, que dice a Jesús: “Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?”

En estos tiempos, el acoso de las ideologías, la presión de la publicidad y la autosuficiencia de los intelectuales ha llevado a mucha gente a sentirse desorientada.

Son muchas las personas que tienen la impresión de no saber qué camino seguir para vivir en serenidad y alcanzar la paz y la justicia.

Son numerosos los jóvenes que en la fiesta de la Pascua han recibido el bautismo. Muchos de ellos confiesan que se sentían totalmente desorientados en una sociedad en la que no se estiman ni promueven los valores fundamentales. 

En un día como hoy decía el papa Francisco: “Recordemos la meta. Pensemos que estamos llamados a la eternidad. Al encuentro con Dios” (7.5.23).

ORIENTACIÓN

El domingo anterior, Jesús se presentaba como la puerta del redil, que ofrece a sus ovejas defensa y libertad. Hoy Jesús nos ofrece una triple revelación sobre su ser y su quehacer. 

• “Yo soy el camino”. Corremos el riesgo de desviarnos cuando tratamos de seguir los caminos que nos señala nuestra autosuficiencia. Con demasiada frecuencia aceptamos sin rechistar las pistas que nos presentan los interesados en desorientarnos.   

• “Yo soy la verdad”. Tenemos el peligro de repetir rutinariamente que “nada es verdad y mentira; que todo es del color del cristal con que se mira”.  Nos tragamos ingenuamente las mentiras que se nos ofrecen y caemos en un relativismo infame.  

• “Yo soy la vida”. Ya no hay duda de que estamos viviendo en una “cultura de la muerte”. Se ha convertido en un inmundo negocio dar muerte a los no nacidos, a los mayores, a las víctimas de la droga o a los secuestrados en una parte y otra del mundo. 

- Señor Jesús, que tu Espíritu nos ayude a superar las tentaciones que nos esclavizan. Te necesitamos a ti para no andar descaminados. Necesitamos tu orientación para poder seguir con alegría tu camino, para aceptar y proclamar con valentía tu verdad y para difundir en nuestro tiempo la cultura de la vida. Amén.

                                                                   José-Román Flecha Andrés                                      

CADA DÍA SU AFAN - 2 de mayo de 2026


LA ÉTICA CIVIL DE SAN ISIDORO 

En el décimo canto del Paraíso, Beatriz orienta a Dante para que vea llamear el ardiente espíritu de Isidoro. Un espíritu que no solo se mostraba en el interés por transmitir el saber de los maestros del pasado, sino por advertir de los vicios que podrían difundirse en el futuro.

Tras atribuir a Sócrates la denominación de las cuatro virtudes morales o cardinales, san Isidoro incluye en las Etimologías una breve presentación de las mismas. Por la prudencia distinguimos en las cosas lo malo de lo bueno. La fortaleza soporta ecuánimemente las adversidades. Mediante la templanza se refrena la lujuria y la concupiscencia. Y la justicia, cuando de aplica un criterio correcto, permite que se distribuya a cada uno lo suyo (Etim  II, 24,6).

En el libro de las Sentencias, san Isidoro ofrece una espléndida reflexión sobre las virtudes y los vicios. Basta aquí citar algunos ejemplos:

1. “Los mentirosos consiguen que no se les crea, aunque digan la verdad, ya que el embuste frecuente hace a menudo sospechoso al hombre aun siendo veraz” (Sent 2,30,1).

2. De la avaricia escribe que nunca puede saciarse. Citando un verso de Horacio, añade que el avaro siempre tiene necesidad, y cuanto más obtiene, tanto más intenta conseguir (Sent 2,2,7).

3. Al referirse a los orgullosos, afirma que “el amigo de la vanagloria no cesa de hacer aquello por donde le puedan venir continuas alabanzas” (Sent 3,23,7).

4. A los envidiosos les advierte que “la envidia del bien ajeno castiga al propio culpable, ya que el envidioso se consume por allí por donde el bueno adelanta” (Sent 3,25,1).

5. Con relación a los príncipes y a los que gobiernan, escribe que deben sobresalir más por su humildad y modestia, que por la excelencia del honor. Pero, sobre todo, han de dar ejemplo por su rectitud (Sent 3,49,2).

6. En consecuencia, san Isidoro escribe a continuación que los gobernantes han de saber que son de la misma naturaleza que los gobernados. Por eso han de estar atentos a favorecer a los pueblos y no a perjudicarlos. No han de oprimirlos con tiranía, sino que deben velar por ellos con benignidad y condescendencia (Sent 3,49,3).

7. En la misma obra nos dejó unas admirables reflexiones sobre la corrupción: “La aceptación de regalos es prevaricación de la verdad… El rico corrompe presto al juez con regalos. Mas al pobre, puesto que no tiene nada que ofrecer, no sólo se rehúsa escucharle, sino que se le oprime en contra de la verdad” (Sent 3,54,3-4).

Sobre este tema, añade: “Sepan los opresores de los pobres que se hacen merecedores de más grave condena cuando triunfan frente a aquellos a los que desean perjudicar” (Sent 3,57).

El bien y el mal no dependen de las leyes ni de la aprobación o rechazo de las mayorías. Por eso, este breve manual de ética civil puede conservar su palpitante actualidad.

                                                                                      José-Román Flecha Andrés

lunes, 20 de abril de 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA -- Domingo 4º de Pascua. A 26 de abril de 2026

 

                                               LA PUERTA DEL REDIL

   ”Yo soy la puerta:

quien entre por mí se salvará

y podrá entrar y salir, y encontrará pastos”

(Jn 10,9)

 1.      Seguramente a muchas gentes de hoy les resultarán extrañas las imágenes del pastor, del rebaño y del redil. ¿Significan algo para nosotros?

2.      ¿Podemos hacer nuestro el hermoso salmo en el que cantamos y proclamamos: “El Señor es mi pastor”?

3.      ¿Pero no es más extraño aún que Jesús se compare a sí mismo con la puerta del redil o del aprisco en el que se recogen las ovejas?

4.      ¿Hemos llegado a entender que, con la imagen de la puerta, Jesús quiere decir que por él nos viene la salvación?

5.      ¿Si Jesús es la puerta del aprisco, no tendremos que pedirle que nos ayude a librarnos de los que tratan de seducirnos y llevarnos al mal?

6.      ¿De verdad vemos en Jesús la posibilidad de vivir en libertad y de acudir a los pastos que dan alimento verdadero a nuestra existencia?

7.      ¿Confío personalmente en Jesucristo, sabiendo que él puede defenderme de quienes tratan de arrebatarme el único tesoro que merece la pena?

                                                                                  José-Román Flecha

 

 

 

REFLEXIÓN - Domingo 4º de Pascua. A 26 de abril de 2026

 

LA VOZ DEL PASTOR

“Salvaos de esta generación perversa”  Con esas palabras responde Pedro a las gentes que le preguntan qué han de hacer, tras escuchar de boca del Apóstol que Dios había constituido a Jesús como Señor y Mesías (Hch 2,14.36-41).

 La palabra de Dios nos ayuda a comprender que la salvación no viene de lo que nosotros tenemos o fabricamos. Es un don que recibimos gratuitamente del Salvador.

Con el salmo responsorial proclamamos a Jesucristo  como nuestro pastor  y nuestro guía: “El Señor es  mi pastor, nada me falta” (Sal 22).

De Pastor nos habla también la primera carta de Pedro: “Andabais errantes como ovejas, pero ahora os habéis convertido al pastor y guardián de vuestras almas” (1 Pe 2,25).

EL ENCUENTRO

En el domingo cuarto de Pascua todos los años recordamos la figura del Buen Pastor.  Este año, Jesús se aplica a sí mismo la imagen de la puerta del aprisco: “Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir y encontrará pastos”  (Jn 10,9).

 La puerta cierra la casa y defiende nuestra intimidad. Pero la puerta nos libera del encierro, facilita la salida para poder contemplar la belleza del  mundo creado por Dios.

Además, nos gusta decir a nuestros parientes y amigos que  nuestra puerta siempre estará abierta para acogerlos en nuestra casa.   

Así pues, en Jesús toda persona puede encontrarse con Dios. En Jesús, Dios se nos abre y manifiesta, nos sale al encuentro, nos acoge y nos perdona.

Por otra parte, Jesús nos advierte para que no abramos la puerta a los falsos redentores. Solo merecen nuestra acogida quienes llegan hasta nuestra casa trayendo la paz y la verdad.  

 EL DISCERNIMIENTO

En un domingo como este, el papa Francisco aludía a Jesús, diciendo que «las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una» (Jn 10,3).

Y añadía el Papa: “El Señor nos llama por nuestro nombre, nos llama porque nos ama. Pero también dice el Evangelio que hay otras voces que no debemos seguir: las de los extraños, ladrones y salteadores que quieren el mal de las ovejas”. Y sugería cómo diferenciarlas:

• La voz de Dios nunca obliga: Dios se propone, no se impone. La voz maligna seduce, asalta, fuerza: despierta ilusiones deslumbrantes, emociones tentadoras, pero pasajeras.

• La voz del enemigo nos distrae del presente y quiere que nos centremos en los miedos del futuro o en la tristeza del pasado. La voz de Dios dice: “Ahora puedes hacer el bien, ahora puedes practicar la creatividad del amor”. 

  • La voz que viene de Dios nos dice: “¿Qué es bueno para mí?”. En cambio, el tentador insistirá en otra pregunta: “¿Qué me apetece hacer?”. Qué me apetece: la voz del mal siempre gira en torno al ego, a sus pulsiones, a sus necesidades, al todo y ahora.

• La voz de Dios y la del tentador hablan en diferentes “ambientes”: el enemigo prefiere la oscuridad, la falsedad, el chismorreo; por el contrario, el Señor ama la luz del sol, la verdad, la transparencia sincera. 

- Señor Jesús, tú sabes que a veces nos sentimos confusos y agobiados. Nos cuesta mucho hacer un sencillo discernimiento. Que tu Espíritu nos ayude a escuchar tu voz y a no prestar atención a las voces del maligno. Amén.   

                                                                                             José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 26 de abril de 2026

 

            DETENERSE, ESCUCHAR Y CONFIAR 

El día 27 de abril de este año 2026 se celebra la Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Con ese motivo, el papa León XIV ha publicado un mensaje en el que nos invita a descubrir “el don gratuito de Dios que florece en lo profundo del corazón de cada uno de nosotros”. Su reflexión se articula bajo cuatro palabras. 

1.“El camino de la belleza”. El texto griego del evangelio de Juan califica a Jesús como el Pastor bello. Recorriendo el camino que él nos indica, aprendemos a conocernos mejor a nosotros mismos y a conocer más de cerca a Dios que nos ha llamado.

El teólogo Pável Florenski ha escrito que la ascética no hace al hombre “bueno”, sino al hombre “bello”. Y así es. “El rasgo que distingue a los santos, además de la bondad, es la belleza espiritual deslumbrante que irradia quien vive en Cristo”. La vocación cristiana es participar de su vida, compartir su misión y reflejar su misma belleza.

2. “Conocimiento mutuo”. Toda vocación surge de la conciencia y de la experiencia de un Dios que es Amor. Él nos conoce profundamente y ha pensado un camino de santidad y de servicio para cada uno de nosotros.

Pero este conocimiento debe ser siempre mutuo. Estamos llamados a conocer a Dios por medio de la oración, de la escucha de su palabra, de los sacramentos, de la vida de la Iglesia y de la entrega a los hermanos y a las hermanas.

3. “Confianza”. Conocer al Señor significa, sobre todo, aprender a confiar en él y en su providencia, que se manifiesta en toda vocación.

Del conocimiento nace la confianza, esa actitud que es hija de la fe y es esencial tanto para acoger la vocación como para perseverar en ella. La vida se revela como un continuo confiar y encomendarse al Señor, aun cuando sus planes cambien los nuestros.

4. “Maduración”. La vocación no es una meta estática. Es un proceso dinámico de maduración, favorecido por la intimidad con el Señor. Crecer en la vocación implica caminar con Jesús, dejar actuar al Espíritu Santo en nuestro corazón y en las situaciones de la vida y releer todo a la luz del don recibido.

La vocación no es algo que nos ha sido “dado” de una vez por todas. Es un camino que se va desarrollando a lo largo de la vida de cada persona. “El don recibido, además de ser cuidado, debe alimentarse mediante una relación cotidiana con Dios para poder crecer y dar fruto”.  

El Papa presenta la vida de cada uno como una vocación de Dios. Así que se dirige a los jóvenes y a todos nosotros con una triple exhortación: “Deténganse, escuchen, confíen; de ese modo, el don de su vocación madurará, los hará felices y dará frutos abundantes para la Iglesia y para el mundo”.

 

José-Román Flecha Andrés

 

 

martes, 14 de abril de 2026

DOMINGO 3º DE PASCUA --A

DOMINGO 3 DE PASCUA --A

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EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 3º de Pascua. A 19 de abril de 2026


                                  DEL PADECIMIENTO A LA GLORIA

  “¿No era necesario que el Mesías padeciera esto

y entrara así en su gloria?” 

(Lc 24,26)

 

1.      No es fácil admitir el sufrimiento cuando parece que no tiene un motivo. ¿Nos ha ocurrido eso alguna vez?

2.      Gilbert Cesbron escribió que el camino de Emaús pasa por delante de todas nuestras puertas. ¿Sentimos haberlo recorrido?

3.      Jesús había anunciado a sus discípulos que había de padecer y sufrir hasta la muerte. ¿Por qué no lograron aceptar esa suerte de su Maestro?

4.      ¿Este texto evangélico del camino de Emaús qué nos enseña sobre la identidad y la misión de Jesús?

5.      ¿Por qué se dice que según las Escrituras era “necesario” que el Mesías padeciera para entrar en su gloria?

6.      ¿Hemos pensado alguna vez que la Iglesia ha de recorrer siempre este camino de desamparo y de encuentro con el Señor?

7.      ¿Estoy yo dispuesto aceptar que es preciso pasar, como Jesús, por el padecimiento y por la cruz para poder entrar en la gloria?

                                                                                       José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 3º de Pascua. A 19 de abril de 2026

 

EL CAMINO DE EMAÚS

“A Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos” (Hech 2,32). Para los habitantes de Jerusalén y los peregrinos que han llegado a la ciudad para la celebración de la fiesta de Pentecostés, Simón Pedro tiene un triple mensaje:

• En primer lugar, recuerda la misión y la obra de Jesús, al que Dios acreditó con los milagros y prodigios que fue realizando a la vista de todos.

• Proclama que, aunque muchos de sus oyentes denunciaron a Jesús para que fuera condenado a muerte de cruz, Dios lo resucitó de entre los muertos.

 • Y finalmente afirma que los discípulos han recibido el Espíritu Santo para dar testimonio de la resurrección de Jesús, que es el Mesías esperado.

Con el salmo responsorial le pedimos al Señor que nos enseñe el verdadero sendero de la vida (Sal 15).

Según la primera carta de Pedro, los cristianos saben que su fe y su esperanza se apoyan en el Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos (1 Pe 1,18-21).

NUESTRA ILUSIÓN FRUSTRADA

El evangelio de este tercer domingo de Pascua nos recuerda el doble camino de dos discípulos de Jesús (Lc 24,13-36). Mientras se van alejando de Jerusalén, comparten la amarga experiencia del desaliento. Aquel en quien habían creído ha muerto. Y con él ha muerto la esperanza que suscitaban sus palabras y sus acciones. 

En este tiempo nuestro, muchas personas han buscado las razones para vivir y esperar en la economía y en la técnica, en los medios de comunicación y en los dirigentes políticos. Y de pronto, las bombas y los drones les han hecho ver que esos fundamentos carecen de raíces.

Algunos han decidido dejar atrás la fe que recibieron y los relatos en los que parecían apoyarse. Prefieren hacer su propio camino, aunque no les entusiasme. El camino de Jerusalén a Emaús refleja una ilusión que ha quedado bruscamente frustrada. 

LA CORRECCIÓN DE UN EXTRAÑO

Sin embargo, los dos discípulos que se dirigen a Emaús, al menos escuchan al compañero que les pregunta: “¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?” (Lc 24,17). No solo eso, sino que aceptan una corrección que les llega de un extraño.

• También en este tiempo, ese otro peregrino, desconocido para muchos, se presta a acompañarnos por el camino y a escuchar el lamento por nuestra decepción

• También en esta hora, ese peregrino misterioso está decidido a ayudarnos a recordar las palabras que en otro tiempo dieron sentido a nuestra vida.

• También en este momento, ese peregrino, que parece conocer las Escrituras, tiene palabas que pueden estimularnos y calentar nuestro corazón.

• También hoy, ese peregrino que nos alcanza por el camino acepta sentarse a nuestra mesa, y transforma nuestro pan en fuente de vida, de luz y de sentido.

- Señor Jesús, todos nosotros hemos visto cómo fracasaban muchos de nuestros proyectos. Tanto la pandemia como la guerra han revelado nuestra debilidad y han despertado nuestros temores. Ayúdanos a reconocer tu presencia, a escuchar tu palabra, a recuperar la esperanza y a recorrer el camino alimentados por tu pan. Amén.

                                                                            José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 18 de abril de 2026


EL  MOSAICO DE LA PAZ  

El sábado 11 de abril de 2026 se celebró en la Basílica de San Pedro del Vaticano una solemne vigilia de oración por la paz.

El papa León XIV comenzó su meditación con una advertencia profética: “La guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea, el amor levanta. La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina. Basta un poco de fe, una pizca de fe para afrontar juntos, como humanidad y con humanidad, esta hora dramática de la historia”.

Evocando el mensaje de la Pascua, añadió: “La oración no es un refugio para eludir nuestras responsabilidades, no es un analgésico para evitar el dolor que desata tanta injusticia. Es la respuesta más gratuita, universal y disruptiva a la muerte: ¡somos un pueblo que ya resucita!”   

Tras repetir que “nada se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra”, recordó el famoso grito de Pablo VI ante la asamblea de las Naciones Unidas: “¡Nunca más la guerra!”.

 Pero el momento actual le sugería al papa León XIV imágenes que nos resultan conocidas: “En el Reino de Dios no hay espada, ni drones, ni venganza, ni banalización del mal, ni lucro injusto, sino sólo dignidad, comprensión y perdón. Tenemos en esto una barrera contra ese delirio de omnipotencia que se vuelve cada vez más impredecible y agresivo a nuestro alrededor”.

Olvidando que somos hijos de un solo Padre, que es el Dios de la vida, solo vemos enemigos. “Por todas partes se perciben amenazas, en lugar de llamadas a la escucha y al encuentro”.

Estamos sometidos a quienes han dado la espalda al Dios vivo y hacen de sí mismos y de su propio poder el ídolo mudo, ciego y sordo, ante el que habría que doblegarse.  “¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra! La verdadera fuerza se manifiesta en el servicio a la vida”.

A los que tratan de dirigir el mundo hay que gritarles: “¡Deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de muerte”.

Pero a todos “la oración nos compromete a convertir lo que queda de violencia en nuestros corazones y en nuestras mentes”. Entre todos, podemos crear la cultura del encuentro.  “¡Cada uno tiene su lugar en el mosaico de la paz!”

El papa Francisco decía que “se necesitan artesanos de paz dispuestos a generar procesos de sanación y de reencuentro con ingenio y audacia”.  

 Su sucesor nos pide ahora que “cada comunidad se convierta en una casa de paz, donde aprendamos a desactivar la hostilidad mediante el diálogo, donde se practique la justicia y se preserve el perdón. Hoy más que nunca es necesario mostrar que la paz no es una utopía”.

                                                                                         José-Román Flecha Andrés

 

lunes, 6 de abril de 2026

PRESENTACIÓN 2º DOMINGO DE PASCUA 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 2º del Tiempo Pascual. A 12 de abril de 2026

 

CREER SIN HABER VISTO

“¿Porque me has visto has creído?

Bienaventurados los que crean sin haber visto”

(Jn 20,29)

1.      Todavía hay personas que repiten como antaño: “Yo solo creo lo que veo”. Pero, ¿no es verdad que creemos en muchas cosas que nunca hemos visto?

2.      Jesús parece recriminar al apóstol Tomás por haber creído en él solo por haberlo visto de nuevo. ¿Es que no tenía motivos para creer en él antes de verlo?

3.      San Agustín escribe que Dios ha llegado a él a través de los cinco sentidos corporales. ¿Podemos nosotros decir lo mismo?

4.      ¿Qué significa para nosotros el hecho de que Jesús proclamara felices a los que crean sin haber visto?

5.      ¿Nos dice nuestra experiencia cómo llega una persona a lograr ese milagro de creer sin haber visto?

6.      Y, al contrario, cuando se produce un milagro -que es todos los días- ¿induce realmente a creer a las personas que lo han experimentado o conocido? 

7.      ¿Puedo hacer yo algo para que los demás crean en Jesucristo, a pesar de no haberlo visto?


                                                   José Román Flecha Andrés

REFLEXIÓN - Domingo 2º de Pascua. A 12 de abril de 2026

 

VIVIR EN COMUNIDAD 

“Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones”. Así se resume la vida de las primeras comunidades de los discípulos del Señor (Hech 2,42). Estaban unidas por la escucha de la Palabra, la celebración de los Misterios y el servicio de la caridad.

 Muchos datos nos aseguran que realmente se vivió así, al menos en la comunidad de Jerusalén. Los fieles pensaban que la memoria de Jesús no podía ser echada en el olvido. El Espíritu del Resucitado los mantenía en la fe, la esperanza y la caridad.   

Con el salmo 117 hoy damos gracias al Señor y proclamamos que Jesús es la piedra angular de ese edificio. El desechado por los hombres, ha sido glorificado por el Padre.

Según la segunda lectura, si creemos que Jesús es el Cristo, es decir el Mesías, es que hemos nacido de Dios (1Jn 5,1). Si no amamos al prójimo tampoco amamos a Dios. Por otra parte, es el amor a Dios lo que garantiza que nuestro amor a los demás es auténtico. No podemos amar a los hijos de Dios si no amamos a Dios.

CUATRO DONES DEL RESUCITADO

El mensaje evangélico nos recuerda el papel que Jesús juega en la vida y en la acción de sus seguidores. Es precisamente en el seno de la comunidad donde los discípulos reciben la manifestación del Señor Resucitado (Jn 20,19-31).

• Con su presencia, el Señor trae otros preciosos dones. En primer lugar, llena a sus discípulos de alegría. Además, les desea la paz y los envía a todo el mundo, como él mismo había sido enviado por el Padre. No podían esperar tanto aquellos discípulos que habían abandonado a su Maestro en el momento de su arresto y en la hora de su muerte.

• Además de la alegría, la paz y el envío, Jesús les comunica un cuarto don, aún más sorprendente. No solo les perdona su abandono, ciertamente vergonzoso, sino que, por medio de su Espíritu, los convierte en mensajeros y agentes de su perdón: “A quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos”.

LA CONFESIÓN DE NUESTRA FE

Con razón el papa san Juan Pablo II quiso que este fuera el Domingo de la Divina Misericordia. Ante tales dones del Resucitado, tenemos que dejar atrás nuestro resentimiento y dar aquel paso que llevó al apóstol Tomás a pronunciar su personal confesión de fe.

• “Señor mío y Dios mío”. Así reconocemos nosotros al Maestro. Él ha querido mostrarnos sus llagas, nos ha demostrado la seriedad de su amor y nos ha hecho sentir la gratuidad de su entrega por nosotros y por nuestra salvación. 

• “Señor mío y Dios mío”. Así lo adoramos todos los que él ha querido considerar como bienaventurados. Él nos ha proclamado dichosos y felices, precisamente por habernos atrevido a creer, a pesar de no haber visto al Señor Resucitado.

• “Señor mío y Dios mío”. Así agradecemos en todo tiempo y lugar la misericordia de Aquel que ha perdonado nuestra arrogancia. Él ha querido enviarnos como mensajeros y portadores de su perdón para todos los que vuelven sus ojos hacia él.

- Señor Jesús, hoy agradecemos de verdad tus dones y tu misericordia. Ayúdanos a vivir con gozo y responsabilidad nuestra vida en esta comunidad, que ha sido construida sobre la piedra angular de tu entrega. Bendito seas por siempre. Aleluya. 

                                                                          José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 11 de abril de 2026

                                                              EL GRITO DE PAZ

En este año 2026, el papa León XIV nos ha asombrado durante los días más señalados de la Semana Santa. El Jueves Santo, durante la misa crismal dirigió un mensaje muy importante al clero y también a los laicos. El Viernes Santo lo vimos postrado en tierra. Y más tarde llevó la cruz durante el Viacrucis que se celebró en el Coliseo.

Era de esperar que el domingo de Pascua dijera algo muy especial. Y así ha sido. Desde la “logia” o balcón central de la Basílica Vaticana dirigió a la Urbe y a todo el Orbe el mensaje más necesario para este momento. En él sobresalen estos puntos:

1. La Pascua es una victoria: de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las tinieblas, del amor sobre el odio… Cristo tuvo que morir en una cruz, tras sufrir una condena injusta, ser escarnecido y torturado, y haber derramado toda su sangre.

2. La fuerza con la que Cristo derrotó al antiguo Adversario es Dios mismo, Amor que crea y engendra, Amor fiel hasta el final, Amor que perdona y redime.  

 3. La fuerza de Cristo no es violenta. Es la del grano de trigo que se marchita en la tierra, brota y se convierte en una espiga dorada. Es la de un corazón humano que rechaza el instinto de venganza.

4. Esta es la verdadera fuerza que trae la paz a la humanidad. No busca el interés particular, sino el bien común; no pretende imponer su propio plan, sino contribuir a diseñarlo y a ponerlo en práctica junto con los demás.

5. ¡Que el amor de Cristo nos transforme el corazón! ¡Que quienes tienen armas en sus manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la paz! No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo.  

6. Nos estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante el odio y la división que siembran los conflictos y ante las consecuencias económicas y sociales que desencadenan.

7. La cruz de Cristo nos recuerda siempre el sufrimiento y el dolor que rodean a la muerte, así como la angustia que esta conlleva… ¡No podemos seguir siendo indiferentes! ¡No podemos resignarnos al mal!  

 8. La paz que Jesús nos entrega no se limita a silenciar las armas, sino que toca y transforma el corazón de cada uno de nosotros. ¡Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que brota del corazón!

9. Imploremos al Señor que conceda su paz al mundo asolado por las guerras y marcado por el odio y la indiferencia, que nos hacen sentir impotentes ante el mal.  

10. Unámonos a la vigilia de oración por la paz que se celebrará en la Basílica de San Pedro el próximo sábado 11 de abril para orar por la paz y revisar la indiferencia que se oculta en nuestro corazón.

                                                                José-Román Flecha Andrés

lunes, 30 de marzo de 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo de Pascua de Resurrección. A 5 de abril de 2026


          ​         EL SEPULCRO VACÍO


 

Se han llevado del sepulcro al Señor

y no sabemos dónde lo han puesto” 

                                                                                          (Jn 11,20-2)

 

1. Vittorio Messori ha escrito que Jesús es un “famoso desconocido”. ¿Es creíble esa afirmación?

2. ¿Qué ha podido ocurrir para que se pueda pensar que es real y constatable el desconocimiento de Jesús en nuestro mundo?

3. ¿Se puede decir que en nuestra cultura hay muchas personas que no saben dónde ha sido puesto Jesús?  

4. ¿Hay algún lugar, por insospechado que parezca, donde se pueda encontrar la memoria de la vida y de la obra de Jesús?

5. ¿Han influido el cine, la televisión o los medios de comunicación para alejar la figura de Jesús de nuestro ámbito social?

 6. ¿Qué gestos concretos se pueden esperar de los creyentes para que hagan presente a Cristo y su presencia en la cultura actual?

7. ¿Qué puedo hacer yo personalmente para dar testimonio de la presencia de Jesucristo en nuestro mundo?

 

José-Román Flecha