martes, 3 de febrero de 2026

DOMINGO 5º TIEMPO ORDINARIO A 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA / Domingo 5º del Tiempo Ordinario. A. 8 de febrero de 2026

 

        HACER EL BIEN

Brille vuestra luz ante los hombres,

para que vean vuestras buenas obras

y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos

(Mt 5,16) 

1.      ¿Cuáles son las luces que suelen hoy atraer las miradas de las gentes y orientar sus decisiones?

2.      ¿Los que nos consideramos discípulos de Jesús, estamos seguros de que nuestra vida puede ser una luz para los demás?

3.      ¿La luz que hemos recibido de las palabras y los gestos de Jesús ha generado en nosotros buenas obras?

4.      ¿Esas obras que nosotros consideramos buenas atraen la atención y la admiración de las gentes de hoy?

5.      ¿No ocurre a veces que las obras que los cristianos consideran como buenas son denunciadas y hasta condenadas por las leyes?

6.      ¿Realizamos los creyentes obras buenas para dar gloria a Dios o para conseguir buena fama y algunos privilegios en este mundo?

7.       ¿Procuro yo hacer el bien a los demás y lo realizo con humildad?

                                                                                                              José-Román Flecha

REFLEXION . Domingo 5º del Tiempo Ordinario. A 8 de febrero de 2026

 

LA LUZ EN LAS TINIEBLAS 

 “Entonces romperá tu luz como la aurora…, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía”.  Esas promesas, que encontramos en el texto del libro de Isaías que hoy se proclama (Is 58,7-10). Son la respuesta de Dios a todos los que se lamentan de haber ayunado sin ser escuchados por el Señor.

El oráculo dice que el ayuno verdadero consiste en partir el pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al desnudo y no cerrar el corazón a los que son nuestros hermanos. Es decir, el auténtico ayuno no consiste tanto en no comer como en practicar las obras de misericordia.

Por eso el salmo responsorial se hace eco de aquella profecía, proclamando: “Quien es justo, clemente y compasivo, brilla como una luz en las tinieblas” (Sal 111).

Para nada vale nuestra autosuficiencia. Con razón escribe san Pablo a los corintios que “nuestra fe no se apoya en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1Cor 2,5).

LA DEFENSA Y EL REFUGIO

El llamado “Sermón de la montaña” comenzaba proclamando las bienaventuranzas de Jesús. En ellas se nos revela cómo es Dios y cuál es la identidad del Cristo. Pero también se expone la misión de la Iglesia y se manifiesta la honda verdad del ser humano.  Pues bien, a continuación, Jesús se dirige a sus discípulos con una proclamación y dos imágenes complementarias (Mt 5,13-16).

• “Vosotros sois la luz del mundo”. No les dice lo que han de ser sino lo que ya son. Esa frase es una revelación, más que una obligación moral. Jesús es la luz del mundo y hace que sus seguidores sean luminosos en un mundo que parece caminar en las tinieblas.

• “No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte”. Muchas ciudades antiguas se elevaban sobre una colina. Esa situación dificultaba el asalto de sus enemigos, pero facilitaba la orientación de los amigos que buscaban en ellas un refugio seguro. 

• “Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa”. Esta otra imagen, tan casera y familiar, invita a los discípulos a ser siempre testigos creíbles de la luz recibida del Señor.

LAS OBRAS Y LA GLORIA

De todas formas, el texto evangélico continúa con una exhortación que parece tan apremiante como sugerente, tan tradicional como actual:

• “Alumbre así vuestra luz a los hombres”. No hemos recibido la gracia solo para nuestro propio beneficio. La luz que hemos recibido es un don gratuito, pero es también una tarea y una responsabilidad. Estamos llamados a transmitir la luz a todos los hombres.

• “Para que vean vuestras buenas obras”. No podemos caer en la rutina. El bien ha de ser bien hecho. Y las buenas obras no pueden quedar ocultas. No se puede hacer el bien para ser vistos y alabados, pero no es razonable ocultarlo siempre a los ojos de los demás.

• “Para que den gloria a vuestro Padre que está en el cielo”. Esa es la motivación de toda la exhortación. La difusión del bien no puede convertirse en un motivo para la gloria personal. Hemos sido enviados para anunciar y promover la gloria de nuestro Padre.

- Señor Jesús, te reconocemos como la luz verdadera que ha venido a este mundo. Que nuestras palabras y nuestras obras difundan siempre tu resplandor. Que tu gracia nos ayude a encontrar la verdad y a orientar a nuestros hermanos por el camino de la fe, del amor y la esperanza. Amén.

                                                                                José-Román Flecha Andrés                            

 

CADA DÍA SU AFÁN 7 de febrero de 2026

 

                                                     LA PALABRA DE DIOS

El Papa León XIV ha decidido comentar los textos del Concilio Vaticano II y ha comenzado por la constitución sobre la Palabra de Dios, votada por los padres conciliares y aprobada por Pablo VI el 18 de noviembre de 1965. He aquí unos puntos fundamentales de aquel documento.

1. Dios habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor y los invita a comunicarse con él. Pero la verdad acerca de Dios se nos manifiesta por la revelación en Cristo, que es mediador y plenitud de toda la revelación.

2.  Cristo mandó a los Apóstoles predicar a todos los hombres el Evangelio. Lo que ellos enseñaron encierra todo lo necesario para que el Pueblo de Dios viva santamente y aumente su fe.  

3. La Tradición y la Escritura constituyen el depósito de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia. Fiel a este depósito, el pueblo santo persevera en la fracción del pan y en la oración.

4. Ahora bien, la Sagrada Escritura hay que leerla e interpretarla con el mismo Espíritu con que se escribió para sacar el sentido exacto de los textos sagrados.

5. El Antiguo Testamento manifiesta el conocimiento de Dios y del hombre y las formas de obrar de Dios justo y misericordioso con los hombres. Aunque contengan algunas cosas imperfectas y adaptadas a sus tiempos, esos libros revelan la verdadera pedagogía divina. Los cristianos han de recibirlos devotamente, pues contienen sublimes doctrinas sobre Dios y sobre la vida del hombre y tesoros admirables de oración. 

 6. “La palabra divina, que es poder de Dios para la salvación de todo el que cree, se presenta y manifiesta su vigor de manera especial en los escritos del Nuevo Testamento, en el que los Evangelios ocupan el lugar preeminente, puesto que son el testimonio principal de la vida y doctrina de nuestro Salvador”.

7. La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor. En la Liturgia, toma de la mesa y distribuye a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo.  

8. La Iglesia procura que se redacten traducciones aptas y fieles en varias lenguas, sobre todo de los textos primitivos de la Biblia. Si estas traducciones se llevan a cabo con la colaboración de los hermanos separados, podrán usarse por todos los cristianos.

9. A la lectura de la Sagrada Escritura debe acompañar la oración para que se entable el diálogo entre Dios y el hombre, porque a Dios hablamos cuando oramos, y a él oímos cuando leemos las palabras divinas.

10. Como la vida de la Iglesia recibe su incremento de la renovación constante del misterio eucarístico, así es de esperar un nuevo impulso de la vida espiritual gracias a la veneración de la palabra de Dios que permanece para siempre. 

Es de esperar que la Biblia oriente la oración y la actuación de todos los cristianos.

                                                                                      José-Román Flecha Andrés

lunes, 26 de enero de 2026

4º DOMINGO TIEMPO ORDINARIO A 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 4º del Tiempo Ordinario. A. 1 de febrero de 2026

 

        LA HONDA VERDAD DEL HOMBRE

Bienaventurados los pobres en el espíritu,

porque de ellos es el reino de los cielos

(Mt 5,3)

1.      ¿En qué solemos poner hoy el ideal de la felicidad?

2.       ¿Se diferencia nuestro ideal de la felicidad del que tienen los no creyentes?

3.      ¿Cuál de las bienaventuranzas evangélicas nos parece más necesaria para este tiempo nuestro?

4.      ¿Qué nos sugieren los premios que van unidos a las bienaventuranzas del Sermón de la Montaña?

5.      ¿Tratamos los cristianos de dar testimonio de estos valores evangélicos?

6.      ¿Qué efectos sociales produciría la vivencia de estos ideales?

7.      ¿Entran las bienaventuranzas en el marco de mis oraciones?

                                                                                             José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Presentación del Señor en el Templo. A 2 de febrero de 2026

 

UNA BANDERA DISCUTIDA

“De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis: Miradlo entrar, dice el Señor” (Mal, 3,1-4). El profeta Malaquías respondía sin duda a las esperanzas de los judíos de su tiempo.

Pero sus palabras responden también a los deseos de los creyentes de hoy. Con frecuencia nos sentimos perdidos y huérfanos. Casi todos creemos bastarnos a nosotros mismos. Pero nuestra confianza es frágil y nuestras fuerzas son débiles. Necesitamos contar con la presencia y con la fuerza de Dios.

Claro que la presencia de Dios no es un calmante barato. El profeta lo anuncia como un fuego de fundidor y como la lejía de un lavandero. Hay mucho que purificar y lavar en nuestra sociedad y en nosotros mismos. Necesitamos esa profunda limpieza que solo Dios puede aportar a nuestra vida.   

DE LA LEY AL ESPÍRITU

Según el evangelio de Lucas que hoy se proclama, Jesús es presentado en el Templo, según lo prescrito por la Ley de Moisés (Éx 13,2.11). Todo es “evangelio”. Jesús es consagrado a Dios desde su nacimiento. Su presentación en el Templo es ya la revelación y el anticipo de su consagración a Dios (Lc 2,22-40). 

Pero su presencia no pasó inadvertida. A su llegada al Templo, el nuevo y definitivo profeta de la Nueva Alianza es reconocido por dos profetas, que representan la primera alianza de Dios con su pueblo. El texto repite hasta tres veces que en ese momento se culmina el tiempo de la Ley y llega el tiempo del Espíritu.

Simeón tiene la suerte de acoger a un Dios cercano. Y descubre la luz del día definitivo. Es capaz de leer la salvación en sus signos más pequeños. Ana se ha preparado a este momento con ayunos y oraciones. Ahora alaba a Dios y habla a todos de este Niño que llega. Escucha a Dios y reconoce a su Enviado.

EL ANUNCIO DE LA ESPADA

Las palabras que Simeón dirige a María ilustran el misterio que se desarrolla en la historia de la humanidad. Son la profecía sobre la identidad y la misión del Mesías.

• “Éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten”. Aceptar o rechazar a Jesús como Salvador es lo que determina la suerte de Israel y la nuestra.

• “Será como una bandera discutida”.  Jesús será siempre una bandera, sobre todo cuando sea levantado en la cruz. Ante él se divide la humanidad.

• “Así quedará clara la actitud de muchos corazones”. En nuestra aceptación o rechazo a Jesucristo se revelan cada día nuestras opciones más íntimas.

• “Y a ti una espada te traspasará el alma”. María le dio a luz en Belén y lo verá entregar su vida en el Calvario por los mismos que lo condenan. 

- Señor Jesús, nosotros deseamos que el Espíritu que guiaba a Simeón nos ayude a descubrir hoy tu luz y tu verdad. Y esperamos que nos impulse a anunciar, como Ana, la buena noticia de tu presencia en el mundo.  Amén.

                                                                           José-Román Flecha Andrés

REFLEXIÓN - Domingo 4º del Tiempo Ordinario. A 1 de febrero de 2026

 

EL CAMINO DE LA FELICIDAD

“Buscad al Señor, vosotros, todos los humildes de la tierra, los que ponéis en práctica sus decretos” (Sof 2,3). Así nos exhorta hoy el profeta Sofonías.

Buscar al Señor equivale a buscar la justicia y la humildad. A esa búsqueda del ser humano responde un oráculo del Señor que recoge el profeta: “Yo dejaré en medio de ti a un pueblo pobre y humilde, que se refugiará en el nombre del Señor” (Sof 3,12).

 Pero la búsqueda humana y la respuesta divina resultan extrañas en una sociedad en la que parecen triunfar los que confían en sus posibilidades, los que buscan enriquecerse y triunfar. La pobreza y la humildad no se admiten como ideales de vida.

Sin embargo, con el salmo responsorial, nos atrevemos a proclamar que Dios “hace justicia a los oprimidos y da pan a los hambrientos” (Sal 145).

No olvidamos que san Pablo recuerda a los cristianos de Corinto que Dios no eligió entre ellos a los sabios y poderosos, sino a los más débiles y despreciados (1Cor 1,26-31).

 

LA PROVOCACIÓN DE JESÚS

 

Si estos textos bíblicos resultan escandalosos para la mentalidad contemporánea, mucho más lo será el pregón de las bienaventuranzas con el que el evangelio de Mateo abre el llamado Sermón de la Montaña (Mt 5,1-12)

• El anuncio de las bienaventuranzas es provocador. No deja indiferente al cristiano de nuestro tiempo. Este discurso de Jesús manifiesta el proyecto de Dios sobre el ser humano. Nos revela su voluntad amorosa sobre cada uno de nosotros. 

• Las bienaventuranzas no son mandamientos. Son luces que orientan nuestros pasos. Si ya son difíciles para quienes viven de la fe cristiana, más extrañas resultan a quienes viven en la superficialidad y han perdido el gusto por las cosas de Dios y del espíritu.

Sin embargo, estas palabras de Jesús no reflejan un ideal tan solo para los cristianos. Toda persona, creyente o no creyente, puede descubrir en ellas esa verdad del ser humano que no pueden ocultar las apariencias. En ese mensaje se resumen los valores en los que ha de basarse una sociedad que quiera ser humana y humanizadora.

 

            UN CÓDIGO Y UNA PROFECÍA

 

La admiración de Jesús hacia los pobres y los humildes, los pacíficos y compasivos convierte a las bienaventuranzas en el código fundamental de la ética cristiana.

• En este mensaje se nos revela lo que somos y lo que en verdad queremos ser. En él se nos muestra el camino de la felicidad. De la felicidad terrena y temporal. Y, sobre todo, de la felicidad eterna que nos ha sido prometida.

• El texto de las bienaventuranzas evangélicas es una profecía. Incluye un anuncio y una denuncia. Un anuncio de los valores que realmente conducen al ser humano a la felicidad y que resumen los ideales de la convivencia social.

• Y una denuncia de los antivalores que dificultan la armonía de la persona y la paz de toda la sociedad. Pero las bienaventuranzas exigen de nosotros una renuncia. Sin la renuncia personal, el anuncio no es creíble y la denuncia no es respetuosa.

- Señor Jesús, las bienaventuranzas reflejan tu identidad y el espíritu de tu misión. Tú no solo las proclamabas, sino que las vivías. Por ellas descubrimos la confianza que genera la fe, el coraje de la esperanza y la entrega de la caridad.  Gracias, Señor.

                                                                             José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 31 de enero de 2016

 

POR LA PAZ DE EUROPA

Se han cumplido ya 80 años desde el “desembarco en Normandía” y el final de la segunda guerra mundial. Ante el deseo de promover la paz en Europa, cabe preguntarse: “¿Qué papel desempeñan el pensamiento social católico y los valores universales?”

Ese es el lema de la conferencia organizada hace unos días en Luxemburgo por la Comisión de las Conferencias Episcopales de la Unión Europea (COMECE) junto a la Fundación Centesimus Annus Pro-Pontifice.

Según la COMECE, esta reunión pretende colaborar a la construcción de la paz en Europa. Con motivo de ese encuentro, el papa León XIV ha enviado un mensaje, firmado por el Secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin.

En él se afirma que “ninguna comunidad, y mucho menos un continente, puede vivir en paz y prosperar sin verdades compartidas que orienten sus normas y valores”.

Esas normas y valores han de encontrar su fundamento en la verdad, no en el relativismo. Por eso remarca el Papa la “urgente necesidad” de recuperar “la verdad de que la persona humana es creada a imagen y semejanza de Dios”.

 Según él, el tema elegido para esta conferencia “resulta particularmente importante dada la gran reticencia actual a debatir los valores universales que la religión o cualquier sistema de fe puede aportar al bien común de la sociedad”. 

El Papa insta a Europa a recuperar los valores católicos ante la propagación del relativismo. De hecho exhorta a los participantes en esa conferencia a considerar los valores católicos que pueden ayudar a los europeos del este y del oeste a diseñar y construir un continente “más pacífico y más justo”. Sin embargo, advierte que, “la crisis subyacente es la propagación del relativismo y la reducción de la verdad a meras opiniones”.  

León XIV considera que los mayores peligros para Europa son la propagación del relativismo y la reducción de la verdad a meras opiniones.  “Ninguna comunidad, y menos aún un continente, puede vivir en paz y prosperar sin verdades compartidas que orienten sus normas y valores”

Por eso, reivindica la necesidad de recuperar “la verdad de que la persona humana es creada a imagen y semejanza de Dios” como base de cualquier proyecto político y social que aspire a ser verdaderamente humano.

Además, agradece que el tema de la conferencia gire en torno al pensamiento social católico debido a “la gran reticencia actual a debatir los valores universales que la religión o cualquier sistema de fe puede aportar al bien común de la sociedad”. 

La doctrina social de la Iglesia “trasciende fronteras y ofrece una plataforma para los intereses colectivos y un estilo de vida, haciendo posible así la coexistencia pacífica”.

En consecuencia, León XIV le pide a Europa que sea ella misma y a los católicos que ocupen su espacio en la vida pública.   

José-Román Flecha Andrés

  

 

 

 

 

lunes, 19 de enero de 2026

REFLEXIÓN - Domingo 3º del Tiempo Ordinario. A 25 de enero de 2026

     CONVERSIÓN Y SEGUIMIENTO

“El Señor ensalzará el camino del mar, al otro lado del Jordán, la Galilea de los gentiles” (Is 9,1-4). Dios invita a caminar en la luz al pueblo que caminaba en tinieblas. Según el profeta Isaías, Dios desea derramar su luz sobre una tierra que era considerada como un lugar pagano.

Pero los que caminan en tinieblas no siempre son “los otros”, los de fuera. De una forma o de otra, muchos de nosotros nos hemos habituado a vivir en las tinieblas. Sin embargo, esperamos que la luz brille en nuestra sociedad y en nuestra propia vida.

La liturgia de este domingo nos exhorta a responder al anuncio del profeta con una exclamación tomada del salmo 26: “El Señor es mi luz y mi salvación”. Esa es nuestra sincera confesión personal. Y esa es la expresión de nuestra esperanza.

Es verdad que nuestros deseos no pueden hacerse realidad por nuestras propias fuerzas. Solo la luz que viene de lo alto puede lograr que no hagamos ineficaz la cruz de Cristo. Ese es el deseo de San Pablo que también hoy se nos recuerda (1 Cor 1,17).

AUTORIDAD Y COMPASIÓN

En el evangelio de este tercer domingo se repite hasta cuatro veces la alusión a Galilea (Mt 4,12-23). A pesar de las dificultades creadas por la guerra, los peregrinos que viajan hoy a la Tierra Santa disfrutan de la dulzura de aquella tierra. Pero en los tiempos de Jesús se consideraba poblada por gentes inclinadas al paganismo.

Después de haber sido bautizado por Juan en el río Jordán, Jesús vuelve a esa región, en la que se había criado.  El evangelio de Mateo indica que se cumple así lo que había anunciado el profeta Isaías. Ahora sí que ese pueblo de paganos puede ser guiado por una luz grande. La luz que brilla en Galilea es la presencia de Jesús.

Jesús se hace presente con su palabra. Las gentes reconocen que habla con autoridad. Pero se presenta también con una evidente compasión hacía los más necesitados de atención: “Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el evangelio del Reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo”.

UN NUEVO HORIZONTE

El evangelio de Mateo recoge dos frases que caracterizan el paso de Jesús por Galilea. Una se dirige a toda la gente y la otra a unos pocos elegidos. 

• “Convertíos porque está cerca el reino de los cielos”. Contra lo que pudiera parecer, estas palabras de Jesús no son una amenaza a los paganos o a los que viven al modo de los paganos. Son una invitación para que todos reconozcan esa novedad que él anuncia y se decidan a recibir la gracia y la esperanza que comporta el reino de Dios.

• “Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres”. Estas palabras de Jesús no son un mandamiento que se impone. Son otra invitación que él dirige a algunos pescadores del lago de Galilea. Jesús les presenta un nuevo horizonte para su profesión. Más que una obligación, es un privilegio colaborar con el Maestro que difunde la verdad.

- Señor Jesús, En este tiempo, nosotros tenemos la sensación de vivir en la Galilea de los paganos. Pero creemos que tú eres la luz que ilumina a todo el que viene a este mundo. Tú puedes ayudarnos a revisar nuestros pretendidos valores y a modificar nuestras actitudes. Invítanos a seguirte para anunciar con alegría tu mensaje y hacer visible tu compasión. Amén. 

                                                                José-Román Flecha Andrés

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 3º del Tiempo Ordinario. A. 25 de enero de 2026

 

PESCADORES DE HOMBRES 

Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres

(Mt 4,19) 

1.        En el mundo de hoy todos nos consideramos autosuficientes. ¿Pero no es verdad que todos nos hacemos seguidores de alguien?

2.        ¿Cuáles son las señales que indican que en la práctica estamos siguiendo a un determinado “influencer”?

3.        ¿Ese seguimiento, más o menos consciente, está influyendo solamente en nuestros gustos o también en nuestros valores y actitudes?

4.        ¿Conocemos a alguna persona que ha experimentado esta llamada de Jesús y lo ha seguido con decisión y generosidad?

5.        ¿Y nosotros, hemos sentido alguna vez en nuestra vida que Jesús nos estaba invitando a seguir su camino?

6.        ¿Qué comportaba en realidad esa invitación de Jesús en nuestras ideas, en nuestros sentimientos, en nuestra ocupación de cada día?

7.        ¿Y yo cómo he respondido a la invitación de Jesús que ampliaba ante mis ojos el horizonte de mis talentos y esperanzas?

                                                                                              José-Román Flecha


CADA DÍA SU AFÁN - 24 de enero de 2026

 

                      

ORACIÓN POR LA UNIDAD

Del día 18 al 25 de enero de 2026 se celebra en el hemisferio norte la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. En el hemisferio sur, esta Semana suele celebrarse en torno a la fiesta de Pentecostés.

1.Recordando las palabras de San Agustín que ha tomado como lema, al principio de su  ministerio petrino, el papa León XIV, nos decía:

"¡Miren a Cristo! ¡Acérquense a Él! ¡Acojan su Palabra que ilumina y consuela! Escuchen su propuesta de amor para formar su única familia: en el único Cristo nosotros somos uno”.

Según él, “esta es la vía que hemos de recorrer juntos, unidos entre nosotros, pero también con las Iglesias cristianas hermanas, con quienes transitan otros caminos religiosos, con aquellos que cultivan la inquietud de la búsqueda de Dios, con todas las mujeres y los hombres de buena voluntad, para construir un mundo nuevo donde reine la paz".

2.Pues bien, en este año 2026, el tema de esta Semana de Oración está tomado de la epístola del apóstol Pablo a los efesios: «Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como han sido llamados a una sola esperanza de su llamamiento» (Ef 4,4).  Esta afirmación resume tanto el fundamento como la tarea de la unidad cristiana.

Generalmente los  materiales para las celebraciones del Octavario son elaborados de forma conjunta por el Pontificio Consejo para la promoción de la unidad de los cristianos y por la Comisión de Fe y Constitución del Consejo Ecuménico de Iglesias.

Este año, los textos oracionales y de meditación han sido preparados por la Iglesia Apostólica Armenia, una de las comunidades más antiguas de la cristiandad. Una comunidad que presenta un admirable testimonio de fidelidad y resistencia a pesar de las muchas dificultades que ha tenido que superar a lo largo e la historia.  

 3. La celebración de 2026 es una adaptación de la "Oración del amanecer", compuesta por san Nersés "el Agraciado" (1102-1173), recordado con admiración por Juan Pablo II.  También se apoya en san Gregorio de Narek (950-1005), proclamado en el año 2015 como Doctor de la Iglesia. Inspirándose en uno de sus escritos, el texto para la Semana de oración recoge esta plegaria:

"Oh Jesucristo, Luz de la Luz, habita en nosotros, que nos hemos reunido para adorar tu santo y precioso nombre. Que tu resplandor vivificante encienda en nosotros un amor más profundo. Que tu luz radiante nos impulse a una unidad cada vez más floreciente. Como las diversas flores del jardín de tu Reino, que tu divino resplandor nos haga florecer en armonía. Y así, juntos, todos te alabemos y glorifiquemos siempre con alegría a ti, al Padre y al Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén". 

                                                                         José-Román Flecha Andrés

martes, 13 de enero de 2026

DOMINGO 2º TIEMPO ORDINARIO A 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA- Domingo 2º del Tiempo Ordinario. AEXIÓN. 18 de enero de 2026

 

      EL CORDERO Y EL PECADO

“Este es el cordero de Dios

que quita el pecado del mundo”

(Jn 1,29) 

1.        Hoy habrá pocas personas que admitan ser presentadas como corderos. ¿No es verdad que se prefieren identificar con imágenes de fuerza y aun de violencia?

2.        ¿No resulta extraño que un cordero quite el pecado cuando hoy se piensa que “ya nada es pecado”?

3.        Un reconocido psiquiatra ha escrito que el pecado de hoy es la irresponsabilidad colectiva. ¿Quién podría “quitarlo” de nuestra cultura?

4.        Si un gobierno puede despenalizar el crimen o conceder la amnistía de los delitos más atroces, ¿no intentará “quitar” el pecado del panorama social?

5.        ¿Además, qué puede significar en este tiempo hablar de un cordero de Dios, cuando ni siquiera se cree en la existencia de Dios?

6.        ¿Nos permite hoy nuestra fe reconocer y afirmar que Jesús ha venido a quitar el pecado del mundo?

7.        ¿Dedico yo un espacio en mi oración para pedirle a Jesús, el Cristo, que me libre del mal y, concretamente, del pecado?

 

 

REFLEXIÓN -- Domingo 2º del Tiempo Ordinario. A 18 de enero de 2026

 

ELEGIDO COMO TESTIGO

Es poco que seas mi siervo para restablecer las tribus de Jacob y traer de vuelta a los supervivientes de Israel. Te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra” (Is 49,6). Así dice el Señor al despreciado, al aborrecido de las naciones, al esclavo de los tiranos (Is 49,7).

Según este cántico que se encuentra en el libro de Isaías, el más insignificante de los humanos se convertía así en el elegido por Dios no solo para reunir a su pueblo, sino para iluminar a todas las naciones. Su misión había de alcanzar hasta los últimos confines de la tierra.

El salmo 39 parece reflejar la docilidad y la obediencia de este elegido por Dios: “Aquí estoy, para hacer tu voluntad. Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas”.

San Pablo se presenta a los corintios como un llamado por Dios para una misión que había de llegar no solo a los hebreos sino también a los paganos (1Cor 1,1-3).

EL DON DE LA ENTREGA

En la liturgia romana, se recuerdan cada día en la santa misa las palabras con las que Juan Bautista presentó a Jesús: “Este es el cordero de Dios que quita el pecado del mundo” (Jn 1,29). Con ellas se nos invita a participar en la comunión eucarística. Y con ellas se nos exhorta a recordar el don de nuestra redención.

• Juan sabía de la presencia del pecado en aquella sociedad. Hoy no podemos ignorar la presencia y la tremenda fuerza del mal en este mundo. Es cierto que también somos conscientes de la presencia del bien. Al afirmar la presencia del pecado no queremos prometer la condenación a nadie. Nuestra fe nos dice que el pecado ha sido vencido por Jesús.

• Juan Bautista presentaba a Jesús como el Cordero del mundo. Tal vez recordaba los corderos sacrificados en el templo. Como el cordero de la pascua judía, Jesucristo se ha entregado libremente en expiación por el pecado del mundo y por el pecado de cada uno de nosotros. Nuestra fe nos dice que hemos de agradecer cada día su entrega.   

DE LA IGNORANCIA AL TESTIMONIO

Por otra parte, en el texto evangélico se contraponen la ignorancia de Juan Bautista y la luz que lo llevó a reconocer en Jesús al Mesías esperado por su pueblo

• “Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar…” Juan comprende que con el bautismo que él administra contribuye para que Jesús se manifieste a Israel.

• “He contemplado al Espíritu… que se posó sobre él”. La ignorancia del profeta respecto al Mesías encuentra ayuda al contemplar al Espíritu que guía a Jesús de Nazaret. 

• “Yo no lo conocía, pero el que me envió me dijo…” Juan confiesa que no conoce a Jesús, pero sabe que Dios lo ha enviado para presentarlo a su pueblo.

• “Yo lo he visto y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios”.  Al ver a Jesús, Juan ha llegado a entender que ha sido elegido para ser testigo del Mesías. La ignorancia ha dejado paso a la contemplación y esta exige el testimonio.  

- Padre de los cielos, también a nosotros nos has elegido y enviado a anunciar la presencia de Jesucristo en un mundo que pretende ignorarlo. Nunca podríamos hacerlo con dignidad sin la ayuda de tu gracia. Ayúdanos a cumplir esa misión con humildad, con fidelidad y con una gozosa generosidad Amén.

José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 17 de enero de 2026

  

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL MUNDO

El día 9 de enero de este año 2026, el papa León XIV dirigió a los embajadores acreditados ante la Santa Sede “una reflexión sobre nuestros tiempos, tan turbados por un número creciente de tensiones y conflictos”.

Tras aludir al jubileo, a la muerte del papa Francisco y a su vivita a Turquía y al Líbano, citó  “La Ciudad de Dios”, en la que san Agustín ”advierte de los graves peligros para la vida política que entrañan las falsas representaciones de la historia, el nacionalismo excesivo y la distorsión del ideal del líder político”.

 En ese contexto, añadió que la debilidad del multilateralismo es hoy motivo de especial preocupación a nivel internacional. “La guerra vuelve a estar de moda y el entusiasmo bélico se extiende”.  

Por eso, es esencial el derecho internacional humanitario. “La destrucción de hospitales, infraestructuras energéticas, viviendas y lugares esenciales para la vida cotidiana constituye una grave violación del derecho internacional humanitario”. Es evidente que “el principio de la inviolabilidad de la dignidad humana y la santidad de la vida siempre cuenta más que cualquier mero interés nacional”.

El Papa se refirió a varios problemas que surgen de la ambigüedad del lenguaje, como las dificultades que se ponen a la libertad de conciencia y a la objeción de conciencia. “Una sociedad verdaderamente libre no impone la uniformidad, sino que protege la diversidad de conciencias, previniendo las tendencias autoritarias y promoviendo un diálogo ético que enriquece el tejido social”.

Se refirió, además, a la persecución de los cristianos, que afecta a más de 380 millones de creyentes en todo el mundo, a la causa de los migrantes y de los presos, especialmente los presos políticos. Abogó por la abolición de la pena de muerte, del aborto, de la maternidad subrogada, de la eutanasia y por la recuperación de las adicciones. 

Según el Papa, “en el contexto actual, estamos asistiendo a un auténtico “cortocircuito” de los derechos humanos”.  

Evocando de nuevo a san Agustín, afirmó que, “en ausencia de un fundamento trascendente y objetivo, solo prevalece el amor propio, hasta el punto de la indiferencia hacia Dios, que gobierna la ciudad terrenal”. El orgullo allana el camino para la mentalidad de confrontación, que es el precursor de toda guerra.

Tras recordar los escenarios actuales de guerra, añadió que la paz sigue siendo un bien difícil, pero posible. La construcción de la paz requiere la humildad de la verdad y la valentía del perdón. 

A pesar de todo, no faltan algunos signos de esperanza. Este año se cumplirá el octavo centenario de la muerte de san Francisco de Asís, un hombre de paz y de diálogo. Su vida nos dice que un mundo pacífico se construye a partir de corazones humildes volcados hacia la ciudad celestial.  

                                                                            José-Román Flecha Andrés