EL CÁNTARO
jueves, 5 de marzo de 2026
martes, 3 de marzo de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 3º de Cuaresma. A. 8 de marzo de 2026
LA SED Y EL AGUA
“Si conocieras el don de Dios
y quién es el que te dice “dame de beber”,
tú le pedirías, y él te daría agua viva”
(Jn 4,10)
1. Se dice que las guerras del
futuro tendrán por motivo el dominio del agua. ¿Es verdad que se ha
desencadenado ya una pugna por comercializar el agua?
2. Al atravesar el
desierto, los hebreos padecieron la sed, pero Dios les dio el agua que brotó de
la roca. ¿Con qué tratamos nosotros de calmar nuestra sed?
3. Según los evangelios
sinópticos, en el desierto Jesús sintió hambre. Según Juan, en Samaría Jesús
sintió sed. ¿Qué nos dicen hoy esos detalles?
4. ¿En algún momento nos
sentimos nosotros identificados con la Samaritana, que llega al pozo de Jacob a
buscar agua y se encuentra con Jesús?
5. ¿En qué aspectos se puede
decir que el diálogo de Jesús con la Samaritana parece un resumen de la
catequesis cristiana?
6. ¿Este relato sobre la sed y
sobre el agua tendrá algo que ver con el bautismo de los catecúmenos que se
celebrará en la próxima fiesta de Pascua?
7. El papa Francisco dijo que en este tiempo de desierto necesitamos ofrecer el cántaro con el agua del evangelio. ¿He asumido yo esa misión?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 3º de Cuaresma. A 8 de marzo de 2026
EL AGUA QUE DA VIDA
“Golpearás la peña y saldrá de ella agua para
que beba el pueblo”. Así
responde Dios a las murmuraciones de su pueblo,
torturado por la sed (Éx 17,3-7). En lugar de seguir al Dios del futuro, el
pueblo añora a los dioses del pasado.
Tras haber
recordado a Adán y a Abraham, la liturgia nos presenta la figura de Moisés. No
es él quien consigue el agua, pero su obediencia a Dios
contribuye a calmar la sed de los que peregrinan.
Y alcanza el perdón divino sobre la blasfemia
humana.
Con toda razón,
el salmo responsorial nos repite un oráculo de salvación: “Ojalá escuchéis hoy
la voz del Señor: No endurezcáis vuestro corazón” (Sal 94).
San Pablo, por su parte, nos recuerda que “la esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rom 5,4). El amor de Dios es el agua que nos da vida y Jesucristo es el nuevo Moisés que abre para nosotros ese manantial de gracia y de esperanza.
EL SÉPTIMO HOMBRE
El
agua anuncia el bautismo de los catecúmenos que se celebrará en la fiesta de la
Pascua. Si Elías pidió de comer a una mujer pagana, Jesús pide de beber a una
mujer considerada como pecadora. El verdadero profeta se presenta siempre como
un indigente.
Aquella
mujer de Samaría llega a sacar agua del antiguo pozo de Jacob. Ella evoca el
pasado de su pueblo, pero Jesús la invita a imaginar un futuro insospechado:
“Si conocieras el don de Dios, y quien es el que te dice ‘dame de beber’, tú le
pedirías, y él te daría agua viva” (Jn 4,10).
Al oír a ese judío, la mujer le pide esa agua que da vida.
Por la vida de esta mujer han pasado ya seis hombres. Ninguno le ha traído la paz y la felicidad. Jesús es el séptimo hombre que llega a su vida. Ese es un número de perfección. El séptimo hombre es el enviado por Dios. Ya no es solo un judío. Se revela como un profeta. La mujer descubre que es el Mesías. El Salvador de todos los hombres.
EL CÁNTARO DE LA MUJER
En
el centro de este diálogo evangélico, se revela Jesús como un profeta. Él es el
Mesías que ha sido esperado durante siglos. De su boca brota una promesa sorprendente:
“El que bebe de esta agua vuelve a tener sed: el agua que yo le daré se
convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna”.
•
“El que bebe de esta agua vuelve a tener sed”. Así era y así es. Todos nos
hemos acercado a pozos engañosos y no hemos podido calmar nuestra sed de
felicidad.
•
“El agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor”. Todos hemos
buscado satisfacción en el exterior, olvidando que el manantial está en nuestro
interior.
•
“Un agua que salta hasta la vida eterna”. Todos nosotros limitamos nuestros
deseos a lo efímero y caduco, cuando el Señor nos abre a un horizonte de
eternidad.
Los
hermanos ortodoxos atribuyen a la samaritana el nombre de Santa Fotina, es
decir, la Iluminada. El cántaro que ella dejó junto al pozo está a disposición
de los que han de llevar a sus hermanos el agua de la fe y de la esperanza.
- Señor Jesús, tú comienzas tu vida pública junto a un pozo, pidiendo de beber a una mujer, y la culminas en la cruz revelándonos tu sed. Danos tu agua y envíanos a ofrecerla generosamente a todos los que cruzan sedientos los desiertos de la vida. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 7 de marzo de 2026
UN SALMO PARA GOBERNANTES
El
salmo 101 suele atribuirse a David. Sería la declaración de un rey que se
compromete ante Dios a seguir un camino
recto, de acuerdo con lo prescrito por la ley del Señor. Pero el salmo puede
ser también leído como un código ético, válido para gobernantes creyentes y no
creyentes.
El
comienzo del salmo indica que la bondad y la justicia de Dios son el
fundamento y la medida de la bondad
y la justicia. Antes de ser una tarea confiada a la responsabilidad
humana, estas virtudes son un don de Dios. Por eso merecen la alabanza del
salmista: “Voy a cantar la bondad y la justicia, para ti es mi música,
Señor” (Sal 101,1).
La
nostalgia de Dios da fuerzas al gobernante para explicar el camino
perfecto: “Andaré con rectitud de
corazón dentro de mi casa; no pondré mis ojos en
intenciones viles” (Sal 101,2-3).
En
realidad, el salmo expone la grandeza de una conciencia moral, que ha de
afrontar el riesgo de tomar decisiones públicas, que no siempre responden a lo
políticamente correcto. Como ya denunciaba el profeta Isaías, antes como ahora,
son muchos los que al bien llaman mal y al mal lo presentan como el bien (Is 5,20).
El
salmo 101 incluye un propósito de comportamiento que nunca pasará inadvertido
en una sociedad que favorece la corrupción: “Aborrezco al que obra mal, no
se juntará conmigo; lejos de mí el corazón torcido, no aprobaré al
malvado” (Sal 101,3-4).
Evidentemente,
no basta la conversión personal sino que es preciso promover la reforma de las
estructuras. Si toda persona ha de practicar la corrección fraterna, el
gobernante ha de frenar la calumnia y la arrogancia. Tal es el propósito del
rey evocado en este salmo: “Al que en secreto difama a su prójimo lo haré
callar; ojos engreídos, corazones arrogantes no los soportaré” (Sal
101,5).
Después
de manifestar su propósito de rechazar la maldad, este gobernante expresa su
deseo de estimar los valores morales, de favorecer una sana conciencia social y
de rodearse de buenos y honrados consejeros: “Pongo mis ojos en los que son
leales, ellos vivirán conmigo; el que sigue un camino
perfecto, ese me servirá” (Sal
101,6).
Además,
incluye en su programa de gobierno la promesa de excluir de su entorno a los
malvados. Ni los corruptos ni los mentirosos formarán parte de su corte o del
grupo de sus consejeros. Así suena su compromiso político: “No habitará en mi
casa quien comete fraudes; el que dice mentiras no durará
en mi presencia” (Sal 101,7).
Según este salmo, la política es un ejercicio de fidelidad diaria a los grandes ideales morales. El rey ha iniciado su declaración recordando la bondad y la justicia de Dios. Sus propósitos podrían ser incluidos en un programa laico de gobierno, válido para todos los pueblos y todos los gobernantes.
José-Román Flecha Andrés
martes, 24 de febrero de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 2º de Cuaresma. A. 1 de marzo de 2026
EL
SECRETO DE LA VISIÓN
“No contéis a nadie la visión hasta
que el
Hijo del hombre resucite de entre los muertos”
(Mt 17,9)
1. Dicen que es difícil mantener un secreto cuando
son varias las personas que lo conocen. ¿Por qué será?
2. El evangelio presenta a tres apóstoles como
testigos de la transfiguración de Jesús. ¿Qué podía comportar para ellos esa
visión?
3. Jesús pretende mantener en secreto el misterio de
su transfiguración. ¿Qué razones pueden aducirse para esa decisión?
4. De todas formas, ¿por qué Jesús trata de vincular
el secreto de su transfiguración con el acontecimiento de su resurrección?
5. Si la Iglesia es el cuerpo de Cristo, ¿puede
decirse que también ella alcanza el momento de su transfiguración?
6. En ese caso, ¿qué significa para los creyentes
esa transfiguración de la Iglesia y qué comporta para su vida?
7. ¿He aprendido yo a valorar como se debe los momentos en los que he podido contemplar la gloria del Señor?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 2º de Cuaresma. A 1 de marzo de 2026
LA NUBE Y LA VOZ
En
su constitución sobre la Liturgia, el Concilio Vaticano II dice que, mediante
la escucha de la Palabra de Dios y la oración, el tiempo cuaresmal prepara a
los fieles a celebrar el misterio pascual (SC 109). Como ha escrito León XIV en
su mensaje para la cuaresma de este año, en este tiempo hemos de escuchar con
atención la Palabra del Señor.
La
primera lectura de estos domingos de cuaresma nos va recordando a los grandes
testigos de la Primera Alianza. Si el primer domingo nos presentaba la figura
de Adán, en este segundo domingo se evoca al patriarca Abram. En Ur de Caldea,
él y su familia adoraban a los dioses de aquellas tierras regadas por el río
Éufrates. Pero un día sintió la llamada de un Dios desconocido que lo invitaba
a salir de su tierra (Gén 12,1-14).
Nosotros
no podemos decidir el momento ni el modo de nuestra salvación. Dios tiene la
iniciativa y la realización. Solo él es quien puede salvarnos del mal y del
pecado y suscitar en nosotros la esperanza.
Con
razón podemos repetir confiadamente las palabras del salmo responsorial: “Que
tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti” (Sal
32,22).
San
Pablo indica a Timoteo que Dios se ha adelantado a nuestra petición, al
enviarnos a Jesucristo para destruir la muerte y sacar a la luz la vida
inmortal (2 Tim 1,10).
LA HORA DE VER
El
evangelio de este segundo domingo de Cuaresma nos recuerda que la
transfiguración de Jesús anuncia el misterio de su muerte y su resurrección.
Pedro, Santiago y Juan subieron con él a lo alto de una montaña. Allí vieron
que su rostro resplandecía como el sol y sus vestidos se volvían blancos como
la nieve (Mt 17,1-8).
Pudieron
ver que Jesús aparecía envuelto por una nube. Como se sabe, la nube
habitualmente refleja la soberanía, la trascendencia y, al mismo tiempo, la
cercanía de Dios. En este caso, evocaba aquella otra nube que acompañaba al
pueblo de Israel en su peregrinaje por el desierto (Éx 14,21-22; 40,36-38).
Los Apóstoles vieron además que Moisés y Elías conversaban con Jesús. El representante de la Ley y aquel gran profeta de Israel habían llegado al monte para dar testimonio de la identidad y de la misión del Maestro.
Y LA HORA DE OÍR
En
el relato de la Transfiguración de Jesús se recoge la voz que desciende de la
nube, es decir, desde el ámbito de lo divino: “Este es mi Hijo, el amado, el
elegido: escuchadlo”. Cada una de estas palabras encierra una enseñanza
fundamental:
• “Este es mi
Hijo”. Dios no es algo extraño a la experiencia de los hombres. Tampoco es una
idea ni un anhelo insatisfecho. Es el
Padre que reconoce a Jesús como hijo.
•
“El amado”. Los seres humanos han temido muchas veces a los dioses. Los dioses
falsos tienen boca pero no hablan. Pero el Padre de Jesús es un Dios que siente
y ama.
•
“El elegido”. Jesús no fue menos humano por saberse elegido por Dios. Por el
hecho de reconocer a Dios como Dios, el ser humano no pierde su categoría y su
dignidad.
•
“Escuchadlo”. En Jesús y por Jesús nos llega el mensaje de Dios. Podemos
confiar en él. Dios está con él, lo
apoya y garantiza su misión y la verdad de su mensaje.
- Señor Jesús, tú nos revelas el amor de un Dios al que podemos reconocer como nuestro Padre. Como los Apóstoles, queremos escuchar esa voz de los cielos que te presenta como nuestro Salvador. Creemos que tu palabra puede orientar nuestra vida con el resplandor de su luz. Por todo ello te damos gracias, Señor.
José-Román Flecha Andrés
-CADA DÍA SU AFÁN - 28 de febrero 2026
lunes, 23 de febrero de 2026
jueves, 19 de febrero de 2026
martes, 17 de febrero de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 1º de Cuaresma. A. 22 de febrero de 2026
LAS PIEDRAS Y LOS PANES
“No
solo de pan vive el hombre,
sino de toda palabra
que sale de la boca de Dios”
(Mt 4,4)
1.
Convertir las piedras en
panes. ¿No es esa la propuesta que nos dirigen todos los que tratan de manejarnos
y someternos a su voluntad y a sus proyectos?
2.
¿Es posible confundir la
felicidad con una estupenda satisfacción que llegaría por arte de magia, sin
requerir nuestro esfuerzo?
3.
¿Qué ocurre cuando las piedras
siguen siendo piedras, a pesar de las brillantes promesas de nuestros presuntos
liberadores?
4.
¿Y por qué sigue habiendo
tantas personas que mueren de hambre cuando se nos dice que es posible
conseguir el pan de una forma tan fácil?
5.
¿Qué significaría en este
tiempo y en esta sociedad esa respuesta con la que Jesús asegura que no solo de
pan vive el hombre?
6.
¿De verdad estamos convencidos
de que hemos de buscar continuamente el alimento en la palabra que sale de la
boca de Dios?
7.
¿Y yo procuro alimentar mi
hambre y mi insatisfacción acudiendo cada día a la Palabra de Dios?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 1º de Cuaresma. A 22 de febrero de 2026
LA TENTACIÓN DE LA MENTIRA
«¿Conque Dios os ha dicho que no comáis de
ningún árbol del jardín?» (Gén 3,2). Esa es la pregunta que la serpiente
dirige a la mujer. Esa es la primera
mentira de la historia. No es eso lo que ha dicho Dios.
Al
espíritu del mal le interesa suscitar la curiosidad de la mujer, presentar a Dios como el enemigo de la
libertad humana y sugerir que en la trasgresión de sus mandatos se encuentra la
felicidad. Esa es la estrategia de los manipuladores de la humanidad. Pero es
también la presión de nuestros
personales apetitos.
Sin
embargo, el salmo responsorial nos sugiere una oración para reconciliarnos con
Dios: “Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso”
(Sal 50).
San Pablo indica a los fieles de Roma que, frente al pecado del primer hombre, nos llega por Jesucristo la salvación: “Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos” (Rom 5,19).
EL ENGAÑO
En
el primer domingo de la cuaresma, contemplamos a Jesús en el desierto (Mt
4,1-11). Allí Jesús fue sometido una y otra vez a la prueba. El demonio trataba
de explorar su categoría divina y
también su calidad humana.
Si
de verdad se consideraba como Hijo de Dios, podría satisfacer su hambre como por
arte de magia, podría aparecer ante las gentes como un triunfador llovido del
cielo y podría disfrutar de todos los bienes y los reinos de este mundo.
Esas
son también nuestras tentaciones: el ansia del placer fácil y de la
satisfacción inmediata, la conquista del poder que nos hará parecer superiores
a todos los demás y el deseo de poseer bienes y comodidades que nuestros
vecinos no logran alcanzar.
Como
a Jesús, también a nosotros el espíritu del mal nos incita a utilizar en
beneficio contante y sonante nuestra dignidad de hijos de Dios. Nuestra gran
tentación comporta siempre el engaño sobre nosotros mismos.
LA FIDELIDAD
• Solemos
tentar a los demás cuando les presentamos la mentira como si fuera la verdad, cuando
les sugerimos una forma de adicción como si les abriera a la libertad, cuando
les presentamos una satisfacción inmediata como si fuera la felicidad.
• Y
nos atrevemos a tentar a Dios cuando olvidamos su amor y adoramos a las cosas,
como si fueran dioses que pudieran salvarnos, cuando pretendemos ser nosotros
la fuente de la fe y de la esperanza, del amor y de la vida, de la paz y la
justicia.
A
la luz de este mensaje evangélico, hemos de revisar las clásicas tentaciones
del tener, el poder y el placer, que pueden desviarnos del camino del Señor. La
cuaresma es un tiempo propicio para este examen sobre la verdad más honda de
nuestra vida.
-
Señor Jesús, tú has sido tentado como nosotros. Pero nos has liberado del
engaño. Y nos has dado el ejemplo de tu fidelidad al Padre celestial. Solo esa
fidelidad puede conducirnos a la felicidad.
José-Román
Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 21 de febrero de 2026
REFRANES
DE CUARESMA
Se
suele decir que los refranes populares recogen la experiencia de muchas
generaciones y la sabiduría que han ido acumulando y transmitiendo. Con todo,
al recordarlos, hay que tener en cuenta algunas observaciones.
En
primer lugar, no podemos olvidar que la mayoría de los refranes reflejan la
vida de las comunidades aldeanas, dedicadas al cultivo de los campos. En
realidad, eran un aviso para ayudar a los labradores a ajustar las tareas
agrícolas a los cambios atmosféricos.
Era
obvio tener presente el mes en el que ocurre la Cuaresma: “Marzo, siempre
encuaresmado”. O, dicho más brevemente: “No hay marzo sin cuaresma”.
Sin
embargo, también hay que tener en cuenta que los refranes que conocemos han
surgido en una sociedad que vivía en el hemisferio norte. De generación en
generación se repetía que “la cuaresma que entra mojada sale pasada por agua”.
Cuando
se refieren a las lluvias que suelen llegar durante la Cuaresma o en la Semana
Santa, es evidente que los refraneros ignoraban que en el hemisferio sur la
cuaresma coincide con el verano.
Por
otra parte, los refranes castellanos nacían y se repetían en una sociedad
marcada por la tradición católica.
Evocando
los días que anteceden al Miércoles de Ceniza, se podía asegurar: “Miércoles de
Ceniza, empieza la penitencia y termina la risa”. Con esa advertencia se evocaban
las vivencias que marcan ese paso. Pero cuando el refrán afirma que “no hay
Carnaval sin Cuaresma”, tal vez está reflexionando sobre la brevedad y la
caducidad de las satisfacciones humanas.
Evidentemente,
el pueblo cristiano sabía que el tiempo cuaresmal estaba señalado por la
abstinencia de carnes. Era un tiempo en que era preciso dejar las carnes y los
embutidos y acudir a una dieta vegetariana. Por eso, se podía asegurar que “con
las cosas de la huerta no reza la cuaresma”. Con un cierto humor, las gentes aludían
a las grasas que conservaban en casa, para manifestar un ruego que reflejaba
una situación económica: “Cuaresma, pronto vete, que está caro el aceite”.
A
este toque de humor acompañaba la picardía con la que se afirmaba que “a fuerza
de ayunos llegan las Pascuas”. Pero más irónico aún era el refrán con el que las
gentes parecían evocar la satisfacción que les esperaba al final de la
Cuaresma: “Después de Resurrección, ni pasas, ni higos ni sermón”.
Estas
y otras muchas expresiones sobre el “largo” tiempo de la Cuaresma, reflejan una
cultura aldeana y una determinada religiosidad popular. Habrá que reflexionar
sobre las catequesis de aquellos tiempos y también sobre los desafíos que se
presentan a la nueva evangelización.
José-Román
Flecha Andrés
lunes, 9 de febrero de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 6º del Tiempo Ordinario. A. 15 de febrero de 2026
VALORES PARA TODOS
“No creáis que he
venido a abolir la Ley y los Profetas:
no he
venido a abolir, sino a dar plenitud.”
(Mt 5,17)
1.
Al
referirse a la Ley, Jesús recuerda los mandamientos. ¿Estamos seguros de que
los conocemos y los observamos?
2.
¿Por
qué no entendemos que los mandamientos reflejan y defienden los verdaderos
valores humanos?
3.
¿Cómo
entender y explicar a los demás que los mandamientos son válidos y necesarios
para orientar a los creyentes y no creyentes?
4.
¿Cómo
se dice que una persona es muy buena cuando vemos que no defiende y acepta los
valores promovidos por los mandamientos?
5.
¿Qué
pasaría si un partido político prometiera en su programa electoral observar y
promover el cumplimiento de los mandamientos?
6.
¿Y
los cristianos, pedimos a Jesús que nos ayude a comprender y aceptar la
radicalidad de los evangelios que él proponía?
7. ¿Doy yo gracias a Jesús por habernos revelado el valor y la responsabilidad que los mandamientos proponen?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 6º del Tiempo Ordinario. A 15 de febrero de 2026
LOS MANDAMIENTOS
“Si quieres, guardarás los
mandamientos y permanecerás fiel a su voluntad”. Esas palabras
del Eclesiástico o Sirácida (15,15) son
hoy muy oportunas. Todos
valoran la libertad, pero muchos dicen que no eran libres para evitar el mal.
• “Si
quieres”. Nadie es obligado a hacer lo que no
puede. Los mandamientos no son órdenes impuestas por alguien que no conoce
nuestra debilidad. Los mandamientos responden a la dignidad del ser humano. A
nuestros mejores ideales.
• “Él te ha puesto delante fuego y agua, extiende tu mano
a lo que quieras” (Eclo 15,16). Es necesario un buen discernimiento.
La
mayor parte de nuestras desdichas se deben a nuestra ceguera a la hora de
elegir el camino que lleva a la
felicidad.
El salmo responsorial evoca aquel mensaje: “Dichoso el que, con vida intachable, camina en la ley del Señor; dichoso el que, guardando sus preceptos, lo busca de todo corazón; el que, sin cometer iniquidad, anda por sus senderos (Sal 118,1).
San Pablo escribe a los fieles de Corinto que el Espíritu de Dios nos ha revelado esta sabiduría que conduce a la gloria (1 Cor 2,6-10).
TRES VALORES HUMANOS
En
el texto incluido en el Sermón de la Montaña, Jesús afirma que no ha venido a
abolir la ley de Moisés (Mt 5,17-35). Ha venido a llevarla a su plenitud y a
descubrir su sentido más profundo. Los mandamientos responden a los valores que
nos hacen humanos.
•
No basta con no matar. Es preciso defender el valor de la vida desde su origen
hasta su fin natural. No podemos bendecir la guerra ni la imposición del
hambre. Y nunca debemos despreciar o
encarcelar a quien no piensa como nosotros.
•
No basta con no cometer adulterio. Hay que rechazar la pornografía y los abusos
sexuales. Hay que valorar el cuerpo humano y las relaciones entre las personas.
El amor no es un sentimiento, es un compromiso. Es necesario enseñar a amar con
entrega y fidelidad.
• No es preciso jurar. Es preciso promover la transparencia de las conductas y de la información. El rechazo a la mentira y la corrupción nos lleva a vivir en la verdad, a decir la verdad y a dar testimonio de la verdad.
PRECEPTOS Y DERECHOS
Jesús
nos advierte de una tentación bastante frecuente: “El que se salte uno solo de
los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres, será el
menos importante en el reino de los cielos”.
• Saltarse uno
de los preceptos significa colocar nuestro juicio por encima del juicio de
Dios. Con ello reafirmamos nuestra sed de autonomía. Pero también demostramos
que decidimos actuar “como si Dios no existiera”.
•
Saltarse uno de los preceptos recogidos en el Decálogo y reafirmados por Jesús,
significa también que hemos olvidado nuestra dignidad y pretendemos ignorar y
despreciar la dignidad de nuestros hermanos.
- Señor Jesús, con frecuencia pensamos que los mandamientos conculcan nuestros derechos humanos. Sin embargo, solo en el cumplimiento de esos preceptos podremos encontrar nuestra libertad y alcanzar la felicidad a la que aspiramos. Eso nos has enseñado tú con tus palabras y tu ejemplo. Bendito seas, Señor. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 14 de Febrero de 2026
ATENCIÓN A LOS ENFERMOS
El día 11
de febrero se ha celebrado la Jornada Mundial del Enfermo. Con ese motivo, el
papa León XIV ha publicado un mensaje que nos exhorta a amar llevando el dolor
del otro. He aquí un resumen:
1. La imagen del buen samaritano puede ayudarnos
a “redescubrir la belleza de la caridad y la dimensión social de la compasión,
para poner la atención en los necesitados y los que sufren, como son los
enfermos”.
2. Al ver al herido, el samaritano no pasó de
largo, sino que tuvo para él una mirada abierta y atenta -la mirada de Jesús-,
que lo llevó a una cercanía humana y solidaria.
3. Jesús no enseña quién es el
prójimo, sino cómo hacerse prójimo, es decir, cómo hacernos
cercanos. Pero ser prójimo no depende de la cercanía física o social, sino
de la decisión de amar.
4. La participación personal en los sufrimientos
del otro implica el darse a sí mismo Supone ir más allá de cubrir necesidades,
para llegar a que nuestra persona sea parte del don.
5. El samaritano “se conmovió”. Tener compasión
implica una emoción profunda, que mueve a la acción. Es un sentimiento que
brota del interior y lleva al compromiso con el sufrimiento ajeno. La compasión
es el rasgo distintivo del amor activo. No es teórica ni sentimental, se
traduce en gestos concretos.
6. El samaritano se acerca, cura, se
hace cargo y cuida. Pero no lo hizo solo. Buscó un
posadero que pudiera cuidar de ese hombre. Nosotros estamos llamados a
reunirnos en un “nosotros” que sea más fuerte que la suma de pequeñas
individualidades.
7. Somos miembros de un cuerpo en el que llevamos
la compasión del Señor por el sufrimiento de todos los hombres. El
dolor que nos conmueve, no es un dolor ajeno, es el dolor de un miembro de
nuestro propio cuerpo, al que nuestra Cabeza nos manda acudir para el bien de
todos.
8. Jesús nos recuerda un doble mandamiento:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus
fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo».
9. El amor divino conlleva que la acción
del hombre sea realizada sin interés personal ni recompensa, como manifestación
de un amor que trasciende las normas rituales y se traduce en un culto
auténtico: servir al prójimo es amar a Dios en la práctica.
10. El verdadero remedio para las heridas de la
humanidad es un estilo de vida basado en el amor fraterno, que tiene su raíz en
el amor de Dios.
El Papa desea que en nuestra vida cristiana no falte esta dimensión fraterna, “samaritana”, incluyente, valiente, comprometida y solidaria que tiene su raíz en nuestra unión con Dios, en la fe en Jesucristo. Encendidos por ese amor divino, podremos entregarnos en favor de todos los que sufren, especialmente por nuestros hermanos enfermos, ancianos y afligidos.
José-Román Flecha Andrés