lunes, 12 de agosto de 2019

DOMINGO 20º TIEMPO ORDINARIO C 2019

DOMINGO XX TIEMPO ORDINARIO CICLO C (Comentario sonoro)

REFLEXIÓN- DOMINGO 2º TIEMPO ORDINARIO.C 18 de agosto de 2019

LA MISIÓN Y LA DIVISIÓN
Hay que condenar a muerte a ese hombre, pues, con semejantes discursos, está desmoralizando a los soldados que quedan en la ciudad y al resto de la gente. Ese hombre no busca el bien del pueblo, sino su desgracia”. Esa fue la acusación contra el profeta Jeremías que los príncipes presentaron ante el rey Sedecías (Jer 18, 4-10).
Al fin, Jeremias fue liberado de morir de hambre en el aljibe al que lo habóan arrojado. Pero aquel episodio de su vida se repite también hoy. La palabra de Dios consuela a los que creen y molesta a los que se alejan de él. Por eso el profeta es acusado de perturbar la paz y el orden social. Se manipula la opinión pública y se decide eliminarlo. 
Con el salmo responsorial, también nosotros hacemos nuestra la oracion del condenado: “Yo soy pobre y desgraciado, pero el Señor se cuida de mí; tú eres mi auxilio y mi liberación: Dios mío, no tardes” (Sal 39,18).
La segunda lectura  (Heb 12, 1‑4) nos recuerda que “en lugar del gozo inmediato, Jesús soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios”. También él ha sido liberado por Dios, como lo fuera Jeremías.

UN TEXTO ESCANDALOSO

Según el evangelio que hoy se proclama (Lc 12,49-53), Jesús es consciente de que su mensaje desencadenará graves divisiones en la sociedad y aun en el seno de las familias. Hasta los hijos se enfrentarán a sus padres, aparentemente por causa de la fe.
Este texto puede resultar escandaloso. Pero no revela la intención de Jesús sino la realidad que se iba a seguir del anuncio de su mensaje. De sobra sabía él que el evangelio no dejaría indiferentes a las personas. Quienes trataran de vivir en cristiano con frecuencia resultarían molestos hasta a sus mismos familiares.  
Pero esa división se habría de repetir una y otra vez a lo largo de los siglos. También hoy las familias se encuentran divididas por el fundamentalismo de los miembros que se han pasado a otro grupo religioso. O por los familiares que se burlan de los que tratan de mantener la fe. O por los jovenes que buscan su afirmación personal renegando de la fe de sus padres.  

LA CRISIS Y EL MARTIRIO

Con todo, es preciso recordar la frase con la que comienza este texto evangélico:  “He venido a prender fuego a la tierra. ¡Y cuánto deseo que ya esté ardiendo! Con un bautismo tengo que ser bautizado, ¡y qué angustia sufro hasta que se cumpla!” Esas dos referencias al fuego y al bautismo revelan la fuerza del mensaje de Jesús.  
• “He venido a traer fuego en el mundo”.  El fuego puede ser entendido  como el símbolo del amor, pero también como el símbolo del juicio. El fuego purifica los metales. Y a él se arroja la basura. También la figura y el mensaje de Jesús purifican nuestra conciencia y someten a crisis los pretendidos valores de nuestra sociedad.
• “Con un bautismo tengo que ser bautizado”. En la pregunta que Jesús dirigió a Santiago y Juan, el bautismo significaba el martirio (Mc 10,38). Como se ve, Jesús es muy consciente de las intenciones de los que quieren condenarlo a muerte. Pero acepta voluntaria y generosamente la suerte que le espera.  
- Señor Jesús, cuando preguntaste a tus discípulos qué decían las gentes sobre ti, ellos recordaron que muchos te comparaban con el Jeremías. Al igual que él, también tú fuiste y eres acusado de ser enemigo del pueblo. Tú eres el príncipe de la paz. Pero nuestras opciones generan las divisiones que tú preveías. Danos fuerzas para seguirte por el camino.
                                                                 José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 17 agosto de 2019


                                                  
LA MUCHACHA DE NAZARET

En su exhortación “Cristo vive” (25.3.2019), dedicada a los jóvenes, el papa Francisco ha querido incluir una referencia a María, “la muchacha de Nazaret” y madre de Jesús, que resplandece en el corazón de la Iglesia.
1. De hecho, María es el gran modelo para una Iglesia joven, que quiere seguir a Cristo con frescura y docilidad. Siendo joven, recibió el anuncio del ángel y no se privó de hacer preguntas. Pero tenía un alma disponible y dijo: «Aquí está la servidora del Señor». (ChV 43).
2. Como aludiendo a la provisionalidad con la que hoy se toman las mas importantes decisiones, el Papa subraya que la decisión la que María acepto la propuesta del ángel.  “Fue algo distinto a un “sí” como diciendo: bueno, vamos a probar a ver qué pasa”. 
Aquel “sí” reflejaba el compromiso definitivo de quien quiere apostarlo todo, de quien se sabe portadora de una promesa.   María tendría  una misión difícil, pero las dificultades no eran una razón para decir “no”.
El Papa introduce tres frases que reflejan el lenguaje y los criterios del mundo de hoy: “¡María no compró un seguro de vida! ¡María se la jugó y por eso es fuerte, por eso es la influencer de Dios! El “sí” y las ganas de servir fueron más fuertes que las dudas y las dificultades. (ChV 44).
3. En nuestra sociedad, los compromisos parecen tener una fecha de caducidad. María dio su adhesión a la propuesta de Dios y se mantuvo fiel hasta en los momentos más difíciles. Ante el dolor de su Hijo, fue la mujer fuerte del “sí”, que sostiene y acompaña, cobija y abraza. Por eso María es la gran custodia de la esperanza. (ChV 45).
4. María era la chica de alma grande que se estremecía de alegría, era la jovencita con los ojos iluminados por el Espíritu Santo que contemplaba la vida con fe y guardaba todo en su corazón de muchacha. Era la inquieta, la que , al saber que su prima la necesitaba no pensó en sus propios proyectos, sino que salió hacia la montaña sin demora (ChV 46).
5. Cuando había que proteger a su niño, se fue con José a un país lejano. Y, andando el tiempo, permaneció junto a los discípulos reunidos en oración a la espera del Espíritu Santo. Con su presencia, nació una Iglesia joven, dispuesta a hacer nacer un mundo nuevo. (ChV 47).
6. Aquella muchacha de Nazaret hoy es la Madre que vela por estos hijos que caminamos cansados y agobiados, pero manteniendo viva la luz de la esperanza. Nuestra Madre mira a este pueblo peregrino que la busca haciendo un silencio esperanzado en el corazón en medio de tanto ruido. Y así María ilumina de nuevo nuestra juventud (ChV 48).
En estos seis puntos, el papa Francisco ha presentado a los jóvenes y a toda la Iglesia una imagen  de María que desafía nuestra comodidad, apoya nuestro compromiso de fe, mantiene viva nuestra esperanza y da fidelidad a nuestro amor.
                                                                José-Román Flecha Andrés

lunes, 5 de agosto de 2019

DOMINGO XIX TIEMPO ORDINARIO CICLO C 2019 (Comentario sonoro)

DOMINGO 19º TIEMPO ORDINARIO. C 11 de agosto de 2019


ESPERANZA Y LIBERTAD

“La noche de la liberación se les anunció de antemano a nuestros padres para que tuvieran ánimo al conocer con certeza la promesa de que se fiaban”. El libro de la Sabiduría (Sab 18,6-9) recuerda así la larga esclavitud que el pueblo de Israel padeció en Egipto. Y, sobre todo,  celebra y agradece la intervención de Dios para liberarlo.
 • En primer lugar, el texto recuerda la noche. En medio de las tinieblas resonó la señal de Dios para salir de Egipto y comenzar a caminar hacia la tierra de la libertad. En medio de nuestra oscuridad es posible escuchar la voz de Dios que abre un camino insospechado.
• El anuncio de la liberación no generó en los padres de Israel un sentimiento de orgullo y de autosuficiencia. No eran ellos los que habían soñado y proyectado la salida de Egipto. La iniciativa era de Dios. Bastaba creer en él. Y agradecerle el don de la liberación. 
• La esperanza de la partida tampoco aumentó el individualismo. Todos supieron que la intervención de Dios se dirigía al pueblo de los oprimidos. Todos estaban llamados a salir de Egipto. Todos habían de compartir los riesgos y las esperanzas.   

LAS ENEMIGAS DE LA ESPERA

A esta memoria del pasado, evocado por el libro de la Sabiduría, corresponde el mensaje evangélico  sobre la libertad y la esperanza (Lc 12,32-48). También en él se subrayan al menos tres virtudes: la generosidad del desprendimiento; la vigilancia en la espera y la responsabilidad en la convivencia.
• La esperanza no se entiende con la indiferencia. Si esperamos al Señor hemos de compartir con los demás nuestro tesoro. Ni las cosas ni las instituciones pueden ofrecernos la salvación. Es un suplicio la espera cuando no se cultiva la fraternidad. La esperanza nos exige mantener buenas relaciones con nuestros hermanos.
 • La esperanza no se hermana con la pasividad. Si esperamos al Señor, no podemos vivir adormilados. Es preciso estar despiertos y vigilantes como el centinela que aguarda la aurora. Como los criados que aguardan el regreso de su amo. El Señor recompensa nuestra espera y nuestra paciencia, humillándose hasta hacerse  nuestro servidor.
• La esperanza no se compagina con la glotonería. Si esperamos al Señor, hemos de mantenernos sobrios. Las mil adicciones que hemos ido aceptando como hábitos inocentes  terminan por llevarnos a perder el juicio, nos degradan y nos esclavizan. Sólo se salvan los que tienen hambre y sed de la justicia.

Y LAS AMIGAS DE LA ESPERANZA 

Pero el evangelio no trata solo de proponer buenas actitudes humanas.  En realidad nos presenta a Jesús como el Hijo del hombre, que viene a traernos la salvación que esperamos. Una frase resume la urgencia y el gozo de la espera: “Estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre?”. 
• “Estad preparados”.  No se prepara a recibir al Señor quien sucumbe a las tentaciones de la desesperanza o de la presunción. La primera nos hace creer que nunca llegaremos a la meta. Y la segunda pretende convencernos de que ya la hemos alcanzado. En ambos casos nos impiden seguir caminando con decisión y esperanza, con audacia y alegría. 
• “A la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre?” A veces entendemos esta frase como una amenaza. En realidad, es una advertencia para que prestemos atención a los signos de los tiempos. A la hora que menos pensamos podemos descubrir que el reino de Dios está aquí, que el Señor camina con nosotros.  
- Señor Jesús, tú conoces todo lo que nos mantiene en una vergonzosa esclavitud. Pero sabes también que esperamos la liberación. Creemos que nuestra libertad solo puede realizarse si te esperamos a ti, si creemos en ti, si te reconocemos a ti en nuestros hermanos más humildes y marginados.  Ayúdanos a mantener viva la esperanza. Amén.
                                                            José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 10 de agosto, 2019


                                

LOS VERDADEROS BIENES

En el centro de la ciudad de Los Ángeles, en California, miles de mendigos y personas sin hogar viven, duermen y mueren bajo miserables tiendas de campaña plantadas en las aceras. Y esa realidad se está extendiendo por otras ciudades del mundo desarrollado.

Conviene recordarlo en este día 10 de agosto, fiesta de San Lorenzo, diácono y mártir. Como se sabe, había nacido en España en la primera mitad del siglo III. El papa Sixto II, lo nombró archidiácono y le encargó de administrar los bienes destinados a ayudar a los pobres, los huérfanos y las viudas de Roma.

Un edicto del emperador Valeriano  en el año 258 decretaba la muerte de todos los obispos, presbíteros y diáconos.  Lorenzo fue apresado junto al Papa, que recibió el martirio el 6 de agosto.
En su obra  “De Officiis”, San Ambrosio de Milán imagina las palabras finales que Lorenzo dirige al Papa: “¿Dónde vas, padre, sin tu hijo? ¿Hacia dónde te apresuras, santo obispo, sin tu diácono? Tú nunca ofreciste el sacrificio sin tu ministro. ¿Qué te disgustó de mí, padre? ¿Tal vez me consideras indigno? Ponme a prueba, para ver si has escogido un ministro indigno para la distribución de la Sangre del Señor. ¿Negarás a aquel que admitiste a los misterios divinos que sea tu compañero en el momento de verter la sangre?”
Se dice que el emperador prometió a Lorenzo librarlo de la condena a muerte si le entregaba los tesoros de la Iglesia. El santo diácono mostró al emperador los enfermos, indigentes y marginados a los que solía atender. Según él, aquellos eran los verdaderos tesoros de la Iglesia. Cuatro días más tarde, el 10 de agosto, también Lorenzo recibiría la palma del martirio, quemado en una parrilla, según cuenta el mismo obispo san Ambrosio.
 Pues bien, a san Lorenzo se ha referido Benedicto XVI en su carta encíclica Deus caritas est, cuando trata de poner de relieve el importante papel que han tenido en la Iglesia las diaconías como instituciones de caridad.
 Según el papa emérito, “tras ser apresados sus compañeros y el Papa, a Lorenzo, como responsable de la asistencia a los pobres de Roma, se le concedió un cierto tiempo para recoger los tesoros de la Iglesia y entregarlos a las autoridades. Lorenzo distribuyó el dinero disponible a los pobres y luego presentó a éstos a las autoridades como el verdadero tesoro de la Iglesia. Cualquiera que sea la fiabilidad histórica de tales detalles, Lorenzo ha quedado en la memoria de la Iglesia como un gran exponente de la caridad eclesial”.
A la vista de los indigentes acampados en las calles de las ciudades más ricas del mundo, cabe preguntarse si hemos aprendido a compartir nuestros bienes con los pobres y los necesitados de hoy. Y sobre todo, si estamos convencidos de que ellos son los auténticos tesoros de la comunidad cristiana.
                                                     José-Román Flecha Andrés


martes, 30 de julio de 2019

DOMINGO 18º TIEMPO ORDINARIO C 2019

REFLEXIÓN - DOMINGO 18º TIEMPO ORDINARIO.C. 4 de agosto de 2019

BREVEDAD DE LA VIDA
“Vaciedad sin sentido, todo es vaciedad”. Es muy conocido este inicio del libro del Eclesiastés (Ecl 1,2). El texto añade una reflexión sobre la preocupación humana por el trabajo: “Hay quien trabaja con destreza, con habilidad y acierto, y tiene que legarle su porción a quien no ha trabajado. También esto es vaciedad y gran desgracia” (Ecl 2,21-23).
Pero el problema no es el  trabajo sino la fugacidad de la vida, que quita sentido a los afanes por acumular unos bienes que es preciso  dejar a otros. Con frecuencia olvidamos que no estamos en esta tierra para vivir aquí para siempre.
Esa idea de nuestra limitación temporal se repite en el salmo responsorial, en el que nos dirigimos a Dios reconociendo que nuestra vida es frágil y breve: “Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó, una vela nocturna” (Sal 89,)
Por feliz coincidencia, en la segunda lectura de la misa de hoy, san Pablo nos recuerda que hemos resucitado con Cristo. Y, por tanto, nos exhorta a aspirar a los bienes de arriba, no a los de la tierra (Col 3,1-2).

MEDIADOR Y ÁRBITRO

El evangelio de Lucas, que vamos siguiendo a lo largo de este año, se refiere con frecuencia al dinero, o mejor a los pobres y a los ricos. El texto que hoy se proclama en la Liturgia (Lc 12,13-21) podría dividirse en dos partes, centradas en el  tema de la codicia.
• En la primera parte, uno de los que escuchan a Jesús le expone su enemistad con su hermano a causa de la herencia familiar. Su petición nos recuerda la de Marta. Ambos piden a Jesús que haga de mediador en cuestiones familiares: “Dí a mi hermana… Dí a mi hermano…” También hoy  algunos quieren que Jesús solucione sus problemas.
• En la segunda parte, leemos la parábola de un hombre rico que ha recogido en sus campos  una cosecha muy abundante. Junto a la satisfacción por la cosecha, se le plantea el problema de construir unos almacenes más amplios para recogerla. Pero Dios es el árbitro que marca el final de nuestra carrera. 
Con todo, el mensaje que se desprende de la parábola subraya sobre todo la arrogancia y el engaño en el que vive este hombre. Parece convencido de que la abundancia de sus bienes le garantiza una larga vida. Como en el libro del Eclesiastés, también en este relato se sugiere que la preocupación verdadera es la de la caducidad de la existencia.

DIOS Y LOS DEMÁS

Es interesante descubrir que la parábola contrapone a la palabra del rico la palabra de Dios. El rico espera disfrutar de su cosecha durante muchos años. Pero Dios le anuncia que su vida ha llegado a su término.
• “Necio, esta noche te van a exigir la vida”. Si la sabiduría refleja la armonía del hombre con Dios, la necedad revela la autosuficiencia de la persona, es decir su pecado. No se puede olvidar que quien decide la duración de la vida no es el hombre sino Dios. Nadie es dueño de su futuro.
• “Lo que has acumulado ¿de quién será?” Además de escuchar la voz de Dios, el hombre siempre ha de prestar atención a sus hermanos. El rico es interpelado por Dios, pero hará bien en recordar a las personas que lo rodean. Ninguna cosecha le pertenece para siempre. Siempre hay unos “otros” que heredarán nuestros bienes. 
- Padre de los cielos, con razón Jesús nos exhortaba a confiar en tu providencia. De ti proviene nuestro pan de cada día. Tú nos entregas los bienes para que reconozcamos tu generosidad y los compartamos con alegría. Que tu Palabra nos recuerde la honda verdad de nuestra vida y nos ayude a tenerte en cuenta a ti y a nuestros hermanos. Amén.

CADA DÍA SU AFÁN 3 de agosto de 2019


                                                   
LA IGLESIA ANTE LOS JÓVENES

En su exhortación Christus vivit, el papa Francisco afirma que “ser joven, más que una edad es un estado del corazón” (ChV 34). Por eso añade que la Iglesia, a pesar de su antigüedad, puede renovarse y volver a ser joven, retornando a lo esencial del primer amor. Una tarea que resume en siete puntos.
1. Para ser auténticamente joven, la Iglesia tendrá que vencer dos tentaciones: la de pretender detenerse en el pasado y la de creer que es joven porque cede a todo lo que el mundo le ofrece. La Iglesia es joven cuando es ella misma, cuando es capaz de volver una y otra vez a su fuente (ChV 35).
2. En la Iglesia, tenemos que “atrevernos a ser distintos, a mostrar otros sueños que este mundo no ofrece, a testimoniar la belleza de la generosidad, del servicio, de la pureza, de la fortaleza, del perdón, de la fidelidad a la propia vocación, de la oración, de la lucha por la justicia y el bien común, del amor a los pobres, de la amistad social” (ChV 36).
3. Son los jóvenes quienes pueden ayudar a la Iglesia “a mantenerse joven, a no caer en la corrupción, a no quedarse, a no enorgullecerse, a no convertirse en secta, a ser más pobre y testimonial, a estar cerca de los últimos y descartados, a luchar por la justicia, a dejarse interpelar con humildad” (ChV 37). 
4. Los mayores necesitamos propiciar ocasiones para tener cerca la voz y el estímulo de  los jóvenes.  Tenemos que reconocer con humildad que algunas cosas concretas deben cambiar. Para ello necesitamos recoger la visión y aun las críticas de los jóvenes (ChV 38-39).
5. Hay que reconocer que a muchos jóvenes no les dice nada la Iglesia. Han recibido algunos escándalos, ven que los ministros de la Iglesia no captan la sensibilidad juvenil, que se les mantiene en un papel meramente pasivo, y que la Iglesia no responde a las cuestiones actuales del mundo (ChV 40). 
6. Los jóvenes reclaman una Iglesia que escuche más, que no se la pase condenando al mundo. “Para ser creíble ante los jóvenes, a veces necesita recuperar la humildad y sencillamente escuchar, reconocer en lo que dicen los demás alguna luz que la ayude a descubrir mejor el Evangelio” (ChV 41).
 7. Una Iglesia viva ha de prestar atención a las legítimas reivindicaciones de las mujeres que piden más justicia e igualdad. Al mismo tiempo, no puede ignorar el tradicional autoritarismo de los varones y las diversas formas de esclavitud, de abuso y de violencia machista (ChV 42).
En consecuencia, es urgente pensar y soñar una Iglesia llamada a mantenerse joven y a dejarse cuestionar e impulsar por la sensibilidad de los jóvenes. Esta disponibilidad será fecunda para la Iglesia y para los mismos jóvenes. 
                                                                       José-Román Flecha Andrés

jueves, 25 de julio de 2019

DOMINGO 17º TIEMPO ORDINARIO C 2019

REFLEXIÓN- DOMINGO 17º DEL TIEMPO ORDINARIO. C 28 de julio de 2019

CONFIANZA Y ORACIÓN 
En el libro del Génesis encontramos un hermoso diálogo entre Abrahán y los tres personajes que lo visitan en el encinar de Mambré (18,20-32). En realidad, es un regateo   con el mismo Dios.  El patriarca Abrahán quiere saber cuántos justos bastarían para que Dios perdonase los crímenes de la ciudad de Sodoma.
Este diálogo es una revelación de Dios y de su misericordia. Al mismo tiempo nos ofrece un retrato de Abrahán y una interpelación a nuestra fe.  Si, por una parte, refleja la amistad del patriarca con Dios, por otro lado nos interroga sobre la fe y la confianza que animan nuestra oración.
Con el salmo responsorial proclamamos que el Señor escucha nuestra oración y que su  misericordia dura por siempre (Sal 137). Nuestra fe nos dice que el Señor, que podría perdonar a Sodoma, ha perdonado ya todas nuestras culpas (Col 2,13).

UN AMIGO Y UN PADRE

A lo largo del evangelio de Lucas se encuentran muchas alusiones a la oración. El texto que hoy se proclama (Lc11,1-13) contiene tres secciones dedicadas a ese tema.  
• En la primera sección, se dice  que los discípulos, tras ver a Jesús en oración, le piden que les enseñe a orar, como Juan había enseñado a sus discípulos. Evidentemente, ellos ya sabían orar. Pero deseaban tener una oración con la que pretendían distinguirse. Y Jesús les enseña el “Padre nuestro”.
En la oración que Jesús nos dejó como resumen de su enseñanza, el sujeto es siempre un “nosotros”. En ella no hay lugar para un “yo” cerrado en sí mismo. Reconocer a Dios como Padre nos lleva a aceptar el don y la tarea de la fraternidad.
• En la segunda sección, Jesús utiliza las imágenes del amigo y del padre para revelar a los suyos la misericordia de Dios.
A pesar de la incomodidad que eso suponía en las viviendas de aquel tiempo, el amigo se levanta para atender al que llega a media noche para pedirle unos panes.
Además, Jesús se refiere a un padre que siempre está dispuesto a dar cosas buenas a su hijo.  Pues bien, también el Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan.

LA ÚNICA COSA BUENA

En una tercera sección se encuentran una exhortación a la que acompaña una promesa y, además, una motivación que parece evocar la sabiduría de los  proverbios populares:
• “Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá”. Los tres imperativos recuerdan la condición humana. A pesar  de nuestro orgullo, hemos de reconocer que nuestra vida está marcada por la necesidad, la desorientación y el desamparo.  Por eso pedimos, buscamos y llamamos a la puerta de los demás.
• “Porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre”. Todos hemos pasado malos momentos en nuestra vida. Pero no podemos resignarnos al fracaso. Aunque todo parezca fallar a nuestro alrededor, siempre podremos contar con  Dios. Él se nos da, se nos hace encontradizo y nos abre la puerta de su intimidad.
- Padre nuestro celestial, con demasiada frecuencia acudimos a ti solo para pedirte cosas. Pero según el evangelio, la verdadera cosa buena que nos has prometido es el Espíritu de tu Hijo.  En esa promesa se basa nuestra confianza. Bendito seas por siempre. Amén.
                                                       José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 27 DE JULIO 2019


                   UN ENCARNIZAMIENTO TANATOLÓGICO
Hay que reconocer que la eutanasia es un concepto utilizado en diversos sentidos. De todos ellos sobresale el significado siguiente: ayudar a morir una muerte serena o tranquila mediante la abreviación intencionada del proceso de morir.
Se habla de eutanasia negativa cuando se quiere aludir a la omisión planificada de los cuidados que probablemente prolongarían la vida sin esperanza del enfermo incurable.  La eutanasia positiva se refiere a la institución planificada de una práctica encaminada a provocar la muerte del enfermo en una situación terminal y antes de que el desenlace llegue por sí mismo.
El juicio ético sobre la eutanasia, cuando la decisión es tomada por una persona distinta del mismo paciente, es relativamente fácil.
Según Paul Sporken, "la decisión de vivir o morir es una decisión tan sumamente personal que nadie la puede  tomar en nombre de otro, y mucho menos sin su saber y consentimiento. Por lo tanto, toda eutanasia activa decidida por otra persona constituye necesariamente una transgresión inadmisible contra el derecho de la persona humana, aun en el caso en que este ser humano ya no sea capaz de manifestar su voluntad”.
Se considera como distanasia el afán desmesurado de prolongar artificialmente  la vida humana terminal.
Mientras que se juzga inmoral todo procedimiento eutanásico, se considera éticamente aceptable, en determinadas condiciones, un procedimiento antidistanásico: es decir, la renuncia a utilizar medios y tratamientos extraordinarios, que hoy se prefiere calificar como “desproporcionados”, para mantener al paciente en vida cuando se encuentra ya en un estado terminal.
Este juicio tiene especial aplicación cuando se comprueba que ya ha tenido lugar  la "muerte clínica", es decir la muerte irreversible de la corteza cerebral. Aun cuando no se haya comprobado la muerte clínica, a veces la reanimación no logra otra cosa que la prolongación de una vitalidad parcial, casi exclusivamente vegetativa.  En esos casos pueden aplicarse las palabras que ya en 1957 pronunciara el papa  Pío XII:
"Si es evidente que la tentativa de reanimación constituye, en realidad, para la familia tal peso que no se le puede en conciencia imponer, ella puede insistir lícitamente para que el médico interrumpa sus intentos, y el médico puede condescender lícitamente con esa petición. No hay en este caso ninguna disposición directa de la vida del paciente, ni eutanasia, la cual no sería  lícita”.
Al dejar morir a Vincent Lambert por la retirada de los derechos humanos a la alimentación y la hidratación, se han ignorado muchos elementos para un discernimiento razonable sobre el respeto a la vida humana.
Algunos calificaron el caso como un “encarnizamiento terapéutico”. Otros afirman que lo que ha habido ha sido un verdadero “encarnizamiento tanatológico”.

                                                        José-Román Flecha Andrés

martes, 16 de julio de 2019

DOMINGO 16º TIEMPO ORDINARIO C 2019

REFLEXIÓN- DOMINGO 16º TIEMPO ORDINARIO. C 21 de julio de 2019


HOSPITALIDAD Y PROMESAS

  “Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo” Con estas palabras se dirige Abrahán a los tres peegrinos que han llegado hasta su tienda, allá en el encinar de Mambré (Gén 18,1-10). La proverbial hospitalidad de los beduinos se convierte en oración en sus labios.  Una petición que puede inspirar a todos los creyentes.  
Pero el texto no solo se hace eco de la súplica del nómada. Recoge también la promesa que formula uno de los peregrinos que han sido acogidos por él: “Cuando vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo”. Una promesa que revela el carácter divino de aquellos mensajeros. 
El salmo responsorial se hace eco de esta escena  bíblica y nos invita a repetir: “Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?” (Sal 142,2). La respuesta del salmo es una memoria de virtudes que predisponen a la persona para encontrarse con los demás y con el mismo Dios.

LA INDIFERENCIA DE JESÚS

También en el evangelio que hoy se proclama encontramos una escena de hospitalidad. Mientras va de camino, Jesús se detiene en una aldea. Una mujer llamada Marta le ofrece hospitalidad en su casa y se precocupa de servirle. Mientras tanto, su hermana María se sienta a los pies de Jesús y escucha su palabra (Lc 10,38-42).
Marta se queja ante Jesús de que su hermana la deje a ella sola ocuparse de las atenciones que requiere la hospitalidad: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano”.
 Naturalmente esa interpelación que brota de los labios  de Marta puede ser interpretada como una doble acusación. Marta está incómoda por la actitud de María. Pero, de paso, considera que Jesús no hace bien en ignorar aquella situación. Cabe todavía preguntarse si esta doble acusación se debe al cansancio o tal vez a un ataque de celos.
Durante una tempestad en el mar, los discípulos se habían dirigido a Jesús con una fórmula muy semejante: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” (Mc 4,38). El escenario es muy diferente. Pero el lamento es muy semejante. En un caso y en otro late la inquietud por la aparente indiferencia de Jesús ante la situación de la persona.


LAS OCUPACIONES Y EL SENTIDO

Ahí queda la pregunta. Pero también nos interesa escuchar la doble respuesta que Jesús dirige a Marta. 
• “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: solo una es necesaria”. Esta observación va dirigida a toda la Iglesia, que parece demasiado empeñada en multiplicar su actividad. Pero es válida también para una sociedad que pone todo su afán en las ocupaciones  terrenas, mientras se olvida de considerar el sentido que encierran.
• “María ha escogido la mejor parte, y no le será arrebatada”. Esta segunda manifestación de Jesús se dirige de nuevo a la Iglesia, llamada a escuchar la palabra del Señor. Pero interpela también a una sociedad que persigue a los creyentes y desprecia sus creeencias, sus símbolos y sus ritos. 
- Señor Jesús, también hoy vienes a nuestra casa, pero nosotros no ponemos interés en ofrecerte hospitalidad. Abre nuestros corazones para que aprendamos a acogerte en los pobres y en los marginados, en los emigrantes y en los perseguidos.  Con ellos llegas tú a nuestra casa. Bendito seas tú, que vienes en el nombre del Señor. Amén.
                                                                     José-Román  Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 20 de jjulio de 2019


                                    

ENCENDER ESTRELLAS

En su exhortación Cristo vive, el papa Francisco subraya la importancia de meditar la juventud de Jesús. Mirarle a él puede ayudar a los jóvenes de hoy a madurar en la relación con el Padre, en la conciencia de pertenecer a  la familia y al pueblo, y en la apertura a ser colmados por el Espíritu y conducidos a realizar la misión que Dios les  encomienda, es decir la propia vocación (ChV 30). 
Dirigiéndose a los jóvenes les recuerda el papa Francisco que en Jesús pueden reconocer  los mejores valores que caracterizan a los corazones juveniles: “Jesús tenía una confianza incondicional en el Padre, cuidó la amistad con sus discípulos, e incluso en los momentos críticos permaneció fiel a ellos. Manifestó una profunda compasión por los más débiles, especialmente los pobres, los enfermos, los pecadores y los excluidos”.
No solo eso, sino que “tuvo la valentía de enfrentarse a las autoridades religiosas y políticas de su tiempo; vivió la experiencia de sentirse incomprendido y descartado; sintió miedo del sufrimiento y conoció la fragilidad de la pasión; dirigió su mirada al futuro, abandonándose en las manos seguras del Padre y a la fuerza del Espíritu” (ChV 31).
Es importante evocar la vida de Jesús. Pero, además, a la luz de la resurrección de Cristo, “podemos beber del verdadero manantial, que mantiene vivos nuestros sueños, nuestros proyectos, nuestros grandes ideales, y que nos lanza al anuncio de la vida que vale la pena” (ChV 32).
 El Papa recuerda dos detalles muy significativos del evangelio de Marcos. En primer lugar, el texto presenta a un joven temeroso que aparece en la noche en el huerto de Getsemaní, como si intentara seguir a Jesús. Pero que, al ser sorprendido por los guardias, huyó desnudo (cf. Mc 14,51-52). Este joven no tuvo la fuerza de arriesgarlo todo por seguir al Señor.
Por otra parte, junto al sepulcro vacío, aparece un joven vestido con una túnica blanca, que invita a perder el temor y anuncia el gozo de la resurrección de Jesús (cf. 16,5-7). Ambos relatos presentan una curiosa alternativa para examinar la decisión y  la vida de cada uno de los jóvenes.
Con un lenguaje verdaderamente sugestivo, escribe el Papa que “el Señor nos llama a encender estrellas en la noche de otros jóvenes”. Ya sabemos que en otros tiempos, el sembrador miraba a las estrellas para conocer el tiempo mejor para poder arar el campo.
Al pueblo de Israel le decía el profeta Baruc: «Las estrellas brillan alegres en sus puestos de guardia, Él las llama y le responden» (Ba 3,34-35). Para los cristianos, Jesús es «la estrella radiante de la mañana» (Ap 22,16). Él es nuestra esperanza y la luz que nos guía en la noche. Por él, Dios nos enciende estrellas para que sigamos caminand0.
                                                                       José-Román Flecha Andrés