lunes, 18 de febrero de 2019

DOMINGO 7º TIEMPO ORDINARIO C 2019

DOMINGO 7º TIEMPO ORDINARIO CICLO C (Comentario oral)

REFLEXIÓN- DOMINGO 7º DEL TIEMPO ORDINARIO. C 24 de febrero de 2019

UNA REGLA MÁS QUE DE ORO
“Él te puso hoy en mis manos, pero yo no quise atentar contra el ungido del Señor”. El grito de David sonaba como un desafío desde el otro lado del barranco. De noche se había acercado hasta el campamento del rey Saúl. Y se había llevado desde su misma cabecera la lanza de aquel rey que lo perseguía con una tropa desmesurada  (1 Sam 26,23).
La escena se repite a lo largo de la historia. El poderoso y el débil. El rey y su fiel vasallo, que lo ha librado del enemigo y toca el arpa para aliviar las depresiones del rey. La fuerza teme a la debilidad y utiliza toda su influencia para satirfacer su envidia y su deseo de mantenerse en el poder. Pero el joven David se muestra grande en su pequeñez. No quiere vengarse. No daría nunca la muerte al ungido por el Señor.
No hay razones políticas para la grandeza del perdón. Sólo hay esa razón religiosa que pregona el salmo responsorial:  “El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas”.  Sal 102,8.10). Nuestra fe nos invita a vivir no según el modelo del hombre terreno. Nos exhorta y nos ayuda a vivir según los ideales del hombre celestial (1 Cor 15,45-49).

LO RAZONABLE Y LA LOCURA

Tras la proclamación de las bienaventuranzas, el evangelio de Lucas nos recuerda el mensaje fundamental de Jesús: “Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os injurian”. Cuatro verbos que resumen una propuesta que parece descabellada e imposible (Lc 6,27-38).
En un lenguaje oriental, tan colorista como exagerado, el texto concreta en algunos ejemplos ese tipo de amor inimaginable que propone el Maestro. Presentar la mejilla al que nos hiere. Dar más que lo que nos piden. No reclamar lo que nos arrebatan. ¿No es una locura?
Amar a los que nos aman, hacer el bien a quien nos ha hecho bien, prestar dinero para cobrarlo con intereses. Eso es lo normal, lo habitual, lo más razonable de este mundo. Eso lo hacen con frecuencia hasta los mas degenerados. Claro que para seguir comportándonos así, no necesitábamos al Mesías de Dios. ¿Dónde estaría la novedad que todos soñamos?

EL TALANTE DEL PADRE

Dios es compasivo y misericordioso. Imitar esas cualidades suyas es el camino de la sabiduría y de la armonía social. Así es el Padre. Y solo con ese espíritu pueden imitarle sus hijos. Ese talante se concreta en dos prohibiciones y en dos exhortaciones:
• “No juzgar”. No conocemos las profundas motivaciones que llevan a los demás a actuar. No conocemos todas las circunstancias en las que se sitúan sus decisiones.
• “No condenar”. No podemos negar a los demás la oportunidad para revisar su comportamiento. Nada es definitivo mientras vamos de camino.
• “Perdonar”. Somos un “ejercito de perdonados”, como ha dicho el papa Francisco. Todos hemos necesitado y necesitaremos una y mil veces el perdón.
• “Y dar”. Nadie es autosuficiente. Estamos rodeados de pobres. Podemos dar alimentos y vestidos, oportunidades y medios para vivir. Y sobre todo, el tiempo, que es la vida misma.
- Señor Jesús, tú has querido adoptar la regla de oro de todos los tiempos: hacer a los demás lo que queremos que hagan con nosotros. Pero tú no te limitas con ello a apoyar nuestro egoísmo. Nos invitas a contemplar e imitar la generosidad del Padre. ¡Bendito seas!
                                                       José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 23 de febrero de 2019

     UN OASIS EN EL DESIERTO
Como conclusión de su importante viaje a los Emiratos Árabes Unidos, el día 5 de febrero de este año 2019, el papa Francisco  celebró la santa misa  para unas 120.000 personas en la Ciudad Deportiva de Abu Dabi. El tema de su homilía fue el pregón de Jesús sobre las Bienaventuranzas.
De ese texto evangélico extraía el Papa  un mensaje fundamental: “Si estás con Jesús; si amas escuchar su palabra; si buscas vivirla cada día, eres bienaventurado”. Con toda intención subrayó la forma verbal: “No serás bienaventurado, sino que eres bienaventurado: esa es la primera realidad de la vida cristiana”.
Como respondiendo a frecuentes malentendidos, el Papa afirmó que la vida cristiana “no consiste en un elenco de prescripciones exteriores para cumplir o en un complejo conjunto de doctrinas que hay que conocer. Es sentirse, en Jesús, hijos amados del Padre. Es vivir la alegría de esta bienaventuranza, es entender la vida como una historia de amor, la historia del amor fiel de Dios, que nunca nos abandona y quiere vivir siempre en comunión con nosotros”.
Todos buscamos y añoramos la verdadera alegría. Pues bien. Vivir el amor de Dios “es el motivo de nuestra alegría, de una alegría que ninguna persona en el mundo y ninguna circunstancia de la vida nos puede quitar”. 
Es verdad que las bienaventuranzas son escandalosas para muchos. Este mundo considera bienaventurados y felices  a los ricos, a los poderosos, a los que tienen éxito y son aclamados por las multitudes. “Para Jesús son bienaventurados los pobres, los mansos, los que se mantienen justos aun corriendo el riesgo de ser ridiculizados, los perseguidos”.
Cabe preguntarse si tiene razón el mundo o la tiene Jesús. Para responder basta ver cómo vivió Jesús. “Pobre de cosas y rico de amor, devolvió la salud a muchas vidas, pero no se ahorró la suya. Vino para servir y no para ser servido; nos enseñó que no es grande quien tiene, sino quien da. Fue justo y dócil, no opuso resistencia y se dejó condenar injustamente. De este modo, Jesús trajo al mundo el amor de Dios”. 
El Papa añadió  que para vivir las Bienaventuranzas no se necesitan gestos espectaculares. Jesús no dejó nada escrito, no construyó nada imponente. Las Bienaventuranzas no exigen de nosotros acciones sobrehumanas. Nos invitan a imitar a Jesús, a imitar a Jesús, a tener limpio el corazón, a practicar la mansedumbre y la justicia, a ser misericordiosos con todos, a vivir la aflicción unidos a Dios.
Con una imagen muy sugerente en una tierra desértica, dijo el papa Francisco que quien vive al modo de Jesús purifica el mundo. Es como un árbol que, aun en la tierra árida, absorbe cada día el aire contaminado y devuelve oxígeno. De esta forma,  las comunidades cristianas pueden ser oasis de paz en medio del desierto. ¡Todo un desafío!
                                                              José-Román Flecha Andrés

ENTREVISTA Y RETRATO DE JOSÉ-ROMÁN FLECHA ANDRES POR FELIX DE LA CONCHA


martes, 12 de febrero de 2019

DOMINGO 6º TIEMPO ORDINARIO C 2019

DOMINGO 6º TIEMPO ORDINARIO CICLO C (Comentario oral)

REFLEXIÓN- DOMINGO 6º TIEMPO ORDINARIO.C 17 de febrero de 2019

LA VERDAD DE LO HUMANO
“Maldito quien confía en el hombre, y busca el apoyo de las criaturas, apartando su corazón del Señor… Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza”. Esta contraposición que proclama Jeremías responde a una forma popular y poética de confrontar valores y contravalores (Jer 17,5-8).  
Lo que realmente importa en la vida del hombre es la cuestión de su fundamento. Quien se apoya en alianzas y compromisos humanos es como un cardo del desierto,  desarraigado y arrastrado por la ventolera. Quien se apoya en Dios será como un árbol plantado junto a las aguas, que conserva su verdor y siempre dará frutos.
 El salmo responsorial se hace eco de esta profecía y nos invita a proclamar: “Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor” (Sal 1,1). No es extraño que el salterio se abra precisamente con esta bienaventuranza.
Como escribe san Pablo a los corintios, la resurrección de Cristo es un buen fundamento para nuestra fe y para nuestra vida (1 Cor 15,12.16-20).

LA VERDAD DEL HOMBRE

Las bienaventuranzas proclamadas por Jesús son toda una revelación del misterio de Dios, una manifestación del espíritu mismo de Jesús y una proclamación de lo que constituye la última verdad del ser humano.
El evangelio según san Mateo sitúa el pregón de las bienaventuranzas de Jesús en el contexto del Sermón de la Montaña. El evangelio según san Lucas que hoy se proclama las coloca en el ambiente del “Sermón del llano” (Lc 6,17.20-26). También en este caso, como en el oráculo de Jeremías, se contraponen las actitudes morales.
Son bienaventurados y dichosos los pobres, los que tienen hambre, los que lloran y los que son odiados y proscritos por causa del Hijo del hombre. Evidentemente, no se trata de proponer la moral de los esclavos ni de glorificar el dolor y el fracaso.
Hay dos claves para comprender estas frases tan impopulares. Por una parte, Jesús declara que en esas actitudes se cifra la verdadera alegría, que no coincide con la satisfacción inmediata. Además establece un salto entre el ahora y la recompensa futura ante Dios.

LA MEMORIA DE LOS PROFETAS

Frente a las ocho bienaventuranzas que recogía el evangelio de san Mateo, el evangelio de san Lucas presenta solamente cuatro. Pero inmediatamente recoge también otras cuatro malaventuranzas, que recuerdan los “ayes” o maldiciones que se encuentran en el libro de Isaías (Is 5,8-24).
Jesús se lamenta por los ricos, porque ya han recibido su consuelo. Los que ahora están saciados un día tendrán hambre. Los que ahora ríen  un dia llorarán. Y se lamenta por los que reciben alabanzas de todo el mundo. Es importante esa contraposición entre el ahora del presente y un día que se sitúa en el futuro, entre lo temporal y lo eterno.
Tanto las bienaventuranzas como las malaventuranzas coinciden en una motivación importante, que es la diferente suerte que los profetas corrieron a lo largo de la historia. Los que en verdad hablaban en nombre de Dios fueron insultados y perseguidos. Los falsos profetas, que difundían solo aquello que las gentes querían escuchar, no merecen compasión.
- Señor Jesús, sabemos por experiencia que estas manifestaciones tuyas provocan el escándalo y el rechazo de nuestra sociedad. Pero reconocemos la verdad de tu palabra y su coherencia con el espíritu que te movía. Ayúdanos a ajustar nuestra vida a tu mensaje y a ser testigos creyentes y creibles de la verdad de lo humano que tú nos has revelado. Amén.
                                                       José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 16 de febrero de 2019


             LA FRATERNIDAD HUMANA

Con motivo de su viaje a los Emiratos Árabes Unidos el día 4 de febrero de 2019 el papa Francisco ha firmado con el Gran Imán de Al-Azhar un importante documento sobre la Fraternidad Humana, por la paz mundial y la convivencia común.
En él se afirma que “la fe lleva al creyente a ver en el otro a un hermano que debe sostener y amar. Por la fe en Dios, que ha creado el universo, las criaturas y todos los seres humanos —iguales por su misericordia—, el creyente está llamado a expresar esta fraternidad humana, protegiendo la creación y todo el universo y ayudando a todas las personas, especialmente las más necesitadas y pobres”.
Los firmantes dicen apoyarse en el nombre de Dios que ha creado todos los seres humanos iguales, en nombre del alma humana, de los pobres y marginados, de los huérfanos, de las viudas, de los refugiados y de los exiliados, de los pueblos que han perdido la seguridad, la paz y la convivencia, de la «fraternidad humana» que abraza a todos los hombres, en el nombre de la libertad,  de la justicia y de la misericordia y de todas las personas de buena voluntad.
Tras una reflexión conjunta sobre la paz y la concordia, los firmantes contemplan los dolores y las esperanzas de la humanidad y reconocen los pasos positivos de nuestra civilización, pero constatan una sensación general de frustración, de soledad y de desesperación. 
Lamentan el extremismo religioso y la intolerancia, que han producido los signos de una «tercera guerra mundial a trozos».  Y recuerdan que las fuertes crisis políticas, la injusticia y la falta de una distribución equitativa de los recursos naturales han causado gran número de enfermos, necesitados y muertos.
Reconocen a la familia como núcleo fundamental de la sociedad y de la humanidad,  y declaran la importancia de reavivar el sentido religioso y la necesidad de reanimarlo en los corazones de las nuevas generaciones. 
Afirman que el primer objetivo de las religiones es el de creer en Dios, y llamar a todos los hombres a creer que este universo depende de un Dios que nos ha creado con su sabiduría divina y nos ha confiado el don de la vida. Y declaran que las religiones no incitan nunca a la guerra y no instan a sentimientos de odio, hostilidad, extremismo, ni invitan a la violencia o al derramamiento de sangre. 
Sobre esta base, el Papa y el Gran Imán invitan a todo el mundo a promover la paz, la justicia, la tolerancia, el diálogo, la libertad religiosa y el respeto a los lugares sagrados, a los derechos de las mujeres y de los niños, de los ancianos y de las personas más débiles.
   Finalmente, Al-Azhar y la Iglesia Católica desean que esta Declaración sea una invitación a la reconciliación y a la fraternidad entre todos los creyentes, incluso entre creyentes y no creyentes, y entre todas las personas de buena voluntad.
                                                                  José-Román Flecha Andrés

lunes, 4 de febrero de 2019

DOMINGO 5º TIEMPO ORDINARIO C 2019

REFLEXIÓN- DOMINGO 5º TIEMPO ORDINARIO. C 10 de febrero de 2019

LA ELECCION Y LA MISIÓN
“¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros, que habito en medio de un pueblo de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor de los Ejércitos!” (Is 6,5). Ese lamento de Isaías responde a sus sentimientos más profundos. En el templo ha tenido la experiencia de ver la gloria de Dios.
Ante la grandeza del Dios santo, Isaías descubre su propia pequeñez. Confiesa que es un hombre de labios impuros, que comparte la situación de impureza que caracteriza a su pueblo. Sin embargo, a pesar de ese sentimiento de in-dignidad que lo embarga, Dios lo purifica, lo elige y lo envía como profeta a anunciar la salvación a las gentes.
El salmo responsorial refleja la humildad y la gratitud de quien ha tenido la experiencia de la cercanía y de la compasión de Dios:  “Señor, tu misericordia es eterna, no abandones la obra de tus manos” (Sal 137,8).  Esa compasión divina es la que da fuerzas a san Pablo: “Por la gracia de Dios soy lo que soy y su gracia no se ha frustrado en mí” (1 Cor 15,10).


UNA PESCA INSOSPECHABLE

Isaías percibió la revelación de Dios         que tuvo en el templo. A Simón Pedro se le revela la divinidad de Jesús en la barca en la que sale a pescar al  lago de Galilea. Aquí no hay serafines que proclamen la gloria de Dios, sino una gran redada de peces. Y no ve al Dios de los astros del cielo, sino a Jesús de Nazaret. Sin embargo, las palabras de Pedro reflejan la hondura de su experiencia (Lc 5, 1-11):
• “Maestro, nos hemos pasado la noche bregando y no hemos pescado nada; pero, por tu palabra, echaré las redes”. El discípulo tal vez se considera un experto pescador. Sin embargo, tiene que admitir el fracaso de una fatigosa noche de pesca. Al mismo tiempo, manifiesta la confianza que pone en las palabras de un maestro que le ha llamado a la orilla del lago.
• “Apártate de mí, Señor, que soy un pecador”. La confianza en Jesús ha dado un fruto insospechable. Ante la enorme captura de peces, Simón cambia el título con el que se dirige a Jesús. El Maestro es reconocido ahora como Señor. Frente al poder de Jesús, Simón descubre  su distancia y su in-dignidad. A pesar de ello, también él será enviado.

UN FUTURO INESPERADO

A pesar de la indignidad de Isaías, el Dios Santo lo elige como su profeta. Y a pesar de la conciencia de pecado de Simón Pedro, Jesús lo elige como su apóstol. En ambos casos, a la llamada reatuita corresponde la generosa disponibilidad del llamado. Merece la pena recordar las dos frases que el Maestro dirige a Simón:
• “Rema mar adentro y echad las redes para pescar”. Como se puede ver, Jesús requiere la colaboración del amigo pescador, suscita en él un dinamismo nuevo e interpela al mismo tiempo sus capacidades y su confianza. El resultado responde más a la iniciativa de Jesús que a la pericia de Simón y de sus compañeros en el oficio de pescadores.
• “No temas: desde ahora serás pescador de hombres”. Admás, Jesús sabe bien que el asombro ante el misterio puede provocar el temor, pero tranquiliza al amigo. Lo que ha hecho hasta el presente se convierte en signo profético para su misión en el futuro. Jesús conoce la historia y las aptitudes del amigo. Las valora y les confiere un nuevo destino.
- Señor Jesús, sabemos que tú nos conoces y confias en nosotros. Cremos que te manifiestas en las tareas que nos ocupan y nos preocupan cada día. Te damos gracias porque quieres contar con nuestra colaboración para anunciar tu mensaje. Ayúdanos a ser fieles testigos de tu presencia en el mundo. Amén.
                                                                       José-Román Flecha Andrés

DOMIGO 5º TIEMPO ORDINARIO CICLO C (Comentario sonoro)

CADA DÍA SU AFÁN 9 de febrero de 2019

     EL DON Y EL VOLUNTARIADO
«Gratis habéis recibido; dad gratis» (Mt 10,8). Estas palabras de Jesús han sido elegidas por el papa Francisco como lema para la Jornada Mundial del Enfermo, que se celebrará el 11 de febrero de 2019.
Como modelo, el Papa recuerda que los gestos gratuitos de donación, como los del Buen Samaritano, son la vía más creíble para la evangelización. “El cuidado de los enfermos requiere profesionalidad y ternura, expresiones de gratuidad, inmediatas y sencillas como la caricia, a través de las cuales se consigue que la otra persona se sienta querida”.
Frente a la cultura del descarte y de la indiferencia, que tanto le preocupan, el Papa afirma que el don desafía el individualismo y la fragmentación social, para impulsar nuevos vínculos y diversas formas de cooperación humana entre pueblos y culturas.
Todos somos pobres e indigentes y necesitamos para vivir los cuidados y la ayuda de los demás. Siempre experimentaremos la impotencia ante alguien o algo. Por eso, hemos de permanecer humildes y  practicar la virtud de la solidaridad.
“Solo cuando el hombre se concibe a sí mismo, no como un mundo aparte, sino como alguien que, por naturaleza, está ligado a todos los demás, a los que originariamente siente como “hermanos”, es posible una praxis social solidaria orientada al bien común”.  
El Papa recuerda la figura de la santa Madre Teresa de Calcuta, un modelo de caridad que hizo visible el amor de Dios por los pobres y los enfermos, y acogió y defendió la vida humana, tanto la no nacida como la abandonada y descartada.       
Según el Papa los voluntarios, tan importantes en el sector socio-sanitario, son el Buen Samaritano que puede ocuparse  del transporte y de la asistencia de los pacientes, proveer las donaciones de sangre, de tejidos y de órganos y tutelar los derechos de los enfermos.    
 El voluntario es un amigo desinteresado que escucha y crea las condiciones para que el enfermo se convierta en un sujeto activo y protagonista recupere la esperanza, y esté mejor dispuesto para aceptar las terapias.
El voluntariado comunica valores, comportamientos y estilos de vida que tienen en su centro el fermento de la donación. Así es como se realiza también la humanización de los cuidados.
Las estructuras católicas están llamadas a expresar el sentido del don, de la gratuidad y de la solidaridad, en respuesta a la lógica del beneficio a toda costa, del dar para recibir, de la explotación que no mira a las personas.
Finalmente, el Papa nos exhorta a promover la cultura de la gratuidad y del don, indispensable para superar la cultura del beneficio y del descarte.
La salud necesita confianza, amistad y solidaridad, es un bien que se puede disfrutar “plenamente” solo si se comparte. La alegría del don gratuito es el indicador de la salud del cristiano.
                                       José-Román Flecha Andrés

lunes, 28 de enero de 2019

DOMINGO 4º TIEMPO ORDINARIO C 2019

REFLEXIÓN- DOMINGO 4º TIEMPO ORDINARIO. C 3 de febrero de 2019

EL PROFETA RECHAZADO

“Antes de formarte en el vientre te escogí…Te he nombrado profeta de los gentiles…No les tengas miedo…Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte”. En este oráculo del Señor encuentra su fundamento en la vocación del profeta Jeremías (Jer 1,4-5.17-19).
Su misión no brota de una decisión personal, sino que se debe a la elección gratuita  por parte de Dios. A la elección sigue el envío para anunciar la palabra de Dios a los paganos. Y el envío es sostenido por una protección continua de Dios. Elección, misión y protección. He ahí los tres tiempos que articulan la vocación del profeta.
¿Será posible que también nosotros descubramos esos tres momentos de la presencia de Dios en nuestra vida? En ese camino se encuentran quienes buscan un sentido para su vida y luchan por una sociedad más justa.
Con razón pueden cantar con el salmo: “Tú, Dios mío, fuiste mi esperanza y mi confianza desde mi juventud” (Sal 70,5). De él esperamos ese don del amor que san Pablo nos expone en la segunda lectura de hoy (1 Cor 12,31 -13,13).

EL PROFETA DE LA MISERICORDIA

El evangelio que hoy se proclama nos lleva de nuevo a la sinagoga de Nazaret.  Y a leer un texto del libro de Isaías, Jesus añade: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír” (Lc 4,21). Se suele decir que, admirando las palabras llenas de gracia que salían de sus labios, las gentes de su pueblo primero lo aceptaron, aunque después lo rechazaron.
Pero tal vez hay que revisar esa traducción. Los vecinos de su pueblo se escandalizaron  porque anunciaba un año de gracia universal. Jesús se arrogaba la misión de pregonar el jubileo de la reconciliación, pero había omitido las palabras que en el texto anunciaban la venganza de Dios contra los enemigos. Para él no habia enemigos ni venganza.
Jesús se presentaba como el profeta de un Dios misericordioso. Un Dios que acogía también a los extranjeros y a los paganos. Por eso recordaba a Elías, que habia atendido a una viuda de las tierras de Sidón, y a Eliseo, que había curado al leproso Naamán, llegado de Siria. El Dios de Jesús superaba con su gracia las fronteras de los nacionalismos.

EL MENSAJERO DE LA PAZ

Pero las gentes de su aldea no podían aceptar que el hijo de José les cambiara su idea de Dios. Así que lo consideraron como un blasfemo. Y, según la Ley de Moisés, los blasfemos habían de ser castigados con la muerte (Lev 24,16).
• “Ningún profeta es bien mirado en su tierra”. El evangelio pone en boca de Jesús este refrán. Él fue rechazado en el pueblo donde se había criado y por las gentes con las que había convivido. También hoy los pueblos cristianos rechazan su doctrina y hasta su nombre.
• “Ningún profeta es bien mirado en su tierra”. A lo largo de los tiempos, el refrán ha podido aplicarse a la Iglesia. También hoy es perseguida la comunidad que trata de predicar la reconciliación entre las gentes y las comunidades divididas y enfrentadas.
 • “Ningún profeta es bien mirado en su tierra”. Lo mismo ocurre también hoy con los evangelizadores. Sus vecinos y parientes, por no aceptar el mensaje de la gracia, rechazan a veces violentamente al mensajero que lo anuncia.
- Señor, Jesús, te reconocemos como el enviado de Dios y el profeta de un Dios que nos llama a superar nuestras diferencias y a aceptar con gratitud esa fe que nos abre a la universalidad. Queremos aceptarte como el mensajero de la paz. Ayúdanos a ser fieles a tu evangelio a pesar de todas las dificultades. Amén.
                                                                   José-Román Flecha Andrés 

domingo, 27 de enero de 2019

CADA DIA SU AFÁN 2 de febrero de 2019


                                                       

SENTIR CON LA IGLESIA
El día 24 de enero, con ocasión de la Jornada Mundial de la Juventud que se ha desarrollado en Panamá, el papa Francisco dirigió un interesante discurso a los obispos de Centroamérica.
 El Papa recordó la figura de san Óscar Romero, a quien ha canonizado junto con Pablo VI el día 14 del pasado mes de octubre. El lema que monseñor Romero escogió para su escudo episcopal y que preside su lápida reza así: “Sentir con la Iglesia”.
1. Ese lema implica amar a la Iglesia, como la madre que nos ha engendrado.  Ese amor nace de acoger un don totalmente gratuito, que no nos pertenece y que nos libera de toda pretensión y tentación de creernos sus propietarios o únicos intérpretes. No hemos inventado la Iglesia, ella no nace con nosotros y seguirá sin nosotros.  
2. Ahora bien, este amor, que es adhesión y gratitud a la Iglesia, implica vivir cerca del pueblo de Dios. Hay que aprender y escuchar los latidos del pueblo, percibir “el olor” de los hombres y mujeres de hoy hasta quedar impregnado de sus alegrías y esperanzas, de sus tristezas y angustias   y así escudriñar la Palabra de Dios.  
3. Sentir con la Iglesia es vivir la “kénosis”, es decir el abajamiento de Cristo.   “Las redes sirven para crear vínculos, pero no raíces, son incapaces de darnos pertenencia, de hacernos sentir parte de un mismo pueblo. Sin este sentir, todas nuestras palabras, reuniones, encuentros, escritos serán signo de una fe que no ha sabido acompañar la kénosis del Señor, una fe que se quedó a mitad de camino, cuando no termina siendo una religión de un Dios sin Cristo, de un Cristo sin Iglesia y de una Iglesia sin pueblo”. 
4. La Jornada Mundial de la Juventud es una oportunidad única para salir al encuentro de los jóvenes. Con ellos podremos leer de modo renovado nuestra época y reconocer los signos de los tiempos. Con ellos podemos visualizar cómo hacer más visible y creíble el Evangelio en el mundo que nos toca vivir.
5. El Papa ha citado una frase que Georges Bernanos nos dejó en su novela Diario de un cura rural:  «El verdadero dolor que sale del hombre, pertenece en primer lugar a Dios». En ese contexto, lamentó la desertización cultural y las tragedias de  los migrantes y exhortó a los obispos a tender puentes entre las comunidades y a prestar atención a sus sacerdotes.    
6. Manifestó, además, que le preocupa comprobar que la compasión ha perdido centralidad en la Iglesia, incluso en grupos católicos.  
7. Finalmente,  según el Papa,  “sentir con la Iglesia es sentir con el pueblo fiel, el pueblo sufriente y esperanzador de Dios”. Tras citar una idea de San Ignacio, añadió que “la pobreza es madre y muro porque custodia sobre todo nuestro corazón para que no se deslice en concesiones y compromisos que debilitan la libertad y parresía a la que el Señor nos llama”. 
                                                                 José-Román Flecha Andrés