EL CÁNTARO
jueves, 8 de octubre de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 28 del Tiempo Ordinario. A 11 de octubre de 2026
LA INVITACIÓN
“Id a los cruces de los caminos
y a todos los que
encontréis, llamadlos a la boda”.
(Mt 22,9)
- Los invitados a una fiesta
de bodas ponen excusas para no acudir. ¿Qué excusas se ponen hoy para
rechazar la invitación de Dios a participar en su proyecto?
- ¿Por qué la llamada de Dios
parece a muchas personas una trampa que limita la libertad humana más que
una sincera oferta de felicidad?
- En el mundo de hoy se
encuentran muchas gentes por los caminos. ¿Son invitadas a la fiesta de la
vida o se ven sometidas a humillaciones y desprecios?
- Invitar a los que pasan por
los caminos no debe ser un acto de proselitismo. ¿Por qué no se comprende
como una llamada a practicar la acogida y el servicio?
- El rey envía mensajeros para
invitar a los que encuentren. ¿Los mensajeros de hoy nos limitamos a
aguardar pasivamente a aquellos que nos encuentren?
- Es más, el rey pide a sus
criados que inviten a “todos” los que encuentren. ¿Por qué tratamos de
seleccionar los invitados y de excluir a los que no nos gustan?
- Y yo ¿me siento agradecido
por haber sido buscado e invitado a la fiesta del Señor, cuando andaba
perdido por los caminos de este mundo?
Jose-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 28 del tiempo ordinario. A. 11 de octubre de 2026
EL BANQUETE DEL REINO
“Preparará
el Señor del universo para todos los pueblos, en este monte, un festín de
manjares suculentos, un festín de vinos de solera” (Is 25,6). Isaías anuncia
que todos los pueblos de la tierra acudirán al monte del Señor, es decir, a su
templo de Jerusalén.
Pero
junto a la promesa del banquete hay otros motivos de alegría: el olvido de los
fracasos del pueblo, la superación del
dolor y de las lágrimas, de los lutos y aun de la muerte. Todo un horizonte
nuevo para la esperanza.
El
piadoso israelita responde a esa invitación manifestando su deseo de llegar
hasta el templo de Dios: “Habitaré en la casa del Señor por años sin término”
(Sal 22).
Desde la cárcel, san Pablo agradece a los fieles de Filipos la ayuda que le han enviado. No deberían molestarse por él. Está acostumbrado a andar holgado y a pasar necesidad. Y les manifiesta el motivo de su paz: “Todo lo puedo en aquel que me conforta” (Flp 4,13).
TRES ESCENAS
En el evangelio que hoy se proclama (Mt
22,1-14) se nos muestran tres escenas que pueden suscitar en nosotros
sentimientos muy diversos.
•
El primer acto recuerda a un rey que quiere celebrar la boda de su hijo con un
espléndido banquete. Los creyentes
creemos que Dios quiere celebrar la alianza de su Hijo con nosotros. Y sabemos
que Dios no nos impone una carga, sino que nos invita a una fiesta.
•
El segundo acto evoca a los invitados que se excusan para no participar en el
banquete. Sin duda, pensamos en los hermanos de la primera alianza que se
negaban a aceptar en Jesús al Hijo de Dios. Pero nuestros intereses nos llevan
a ignorar la invitación de Dios.
• El tercer acto presenta a los pobres que han sido invitados por los caminos para participar en el banquete. Entre ellos hay uno que no viste adecuadamente. No creamos que basta llamarse cristianos. Es necesario vivir como corresponde a la llamada de Dios.
LA INVITACIÓN
Como en tantas
otras ocasiones, se puede decir que esta parábola es
un evangelio en el evangelio. Es decir, es un buen resumen del anuncio de la
salvación.
• En primer lugar, la parábola nos habla de Dios. Nos hace ver que Dios es
generoso, que piensa en nosotros, que nos convida a una fiesta, que espera que
aceptemos su llamada.
• Además, denuncia
a todos los que desprecian la invitación de Dios, considerando que
sus propios planes y deseos, sus proyectos
e intereses son mucho más
importantes.
• La parábola nos recuerda
que los pobres y marginados de este mundo han sido
también invitados a la fiesta que Dios ha organizado para todos.
• Y finalmente,
nos enseña que la generosidad de Dios no puede convertirse en una fácil excusa
para que nos atrevamos a vivir de forma irresponsable.
El
evangelio denuncia la autosuficiencia de quienes ignoran
la voluntad, el amor y la llamada de Dios. Y denuncia también
la frivolidad de los que, confiados en la magnanimidad de Dios, no se preocupan
de honrarle como se debe.
- Padre nuestro, hoy te agradecemos que, en tu bondad, nos has invitado al banquete de tu reino. Perdona que a veces no aceptamos de buena gana tu llamada. Y perdona también que no siempre la vivamos de acuerdo con tu dignidad. Porque tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por los siglos de los siglos. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA, SU AFÁN - 10 DE OCTUBRE DE 2026
PENSAMIENTOS DE
UN EMPERADOR
Desde
su estatua ecuestre, situada en el centro de la plaza del Capitolio romano, el
emperador Marco Aurelio parece estar dirigiéndose al pueblo. Seguramente no
serían despreciables sus consejos, teniendo en cuenta los pensamientos que nos
dejó escritos. He aquí algunos de ellos:
•
Comienza el día diciendo: hoy encontraré, sin duda, un indiscreto, un ingrato,
un insolente, un embustero, un envidioso, un insociable. Los desgraciados que
tienen estos defectos no conocen los verdaderos bienes y los verdaderos males.
•
Yo he aprendido que el bien verdadero consiste en lo que es honesto, y que el
mal está en lo vergonzoso. Conozco la naturaleza de quien comete la falta. Sé
que es hermano mío, no de sangre y de carne, sino por nuestra común
participación en un mismo espíritu emanado de Dios. Así que no puedo
considerarme ofendido por su parte.
•
Nadie podría despojar a mi alma de la honradez. Es imposible enfadarme con un
hermano y odiarle. Ambos hemos sido hechos para obrar de común acuerdo, como
dos pies, dos manos, dos párpados, dos hileras de dientes… Obraríamos contra la
naturaleza siendo enemigos y manifestando disgusto y aversión con estos
individuos.
•
A cualquier hora del día, y en todas las ocasiones, procura conducirte como un
buen romano, como ciudadano digno de este nombre, sin afectar importancia, con
amor hacia tus semejantes, con libertad y, en fin, con justicia.
•
No son muchos preceptos; pero el que los observe puede estar seguro de llevar
una vida dichosa y casi divina: es lo único que le exigen los dioses.
•
Avergüénzate, alma mía, avergüénzate. Ya no tendrás tiempo de honrarte. La vida
del hombre es corta. La tuya casi ha pasado y no solamente no te honras
todavía, sino que fundas tu felicidad en los caprichos de otro.
•
Las ocupaciones que provienen de fuera te atraen a un lado y a otro. Abandona
esta vida febril y dedica tus momentos de ocio a instruirte en algo bueno.
*
* *
Aquel
emperador, ungido el año 161 tras la muerte de su tío y padre adoptivo, el
emperador Antonino Pío, nos ha dejado una buena muestra de su interés por la filosofía.
Sin duda, había asimilado los consejos del estoicismo que le llegaban a través
de Epicteto.
Es
verdad que se refiere a los dioses que poblaban el panteón de Roma. Pero, por
encima del ambiente en el que vive, él parece tener en cuenta a Dios.
Por
otra parte, dirigiéndose a su alma, se preocupa por la necesidad de examinar su
conducta y elegir el camino recto.
Al releer sus reflexiones, nos preguntamos si el
emperador Marco Aurelio pensaría alguna vez que sus pensamientos podrían sernos
útiles a muchos siglos de distancia.
martes, 29 de septiembre de 2026
EXAMEN DE CONCIENCI-A - Domingo 27 del Tiempo Ordinario. A 4 de octubre de 2026
VIÑADORES INFIELES
1. La viña representa con frecuencia al pueblo de
Israel. ¿Por qué recuerda Jesús que los enviados por Dios habían sido
perseguidos y aun asesinados?
2. Al
canto de Isaías sobre la viña, Jesús añade una dramática novedad. ¿Qué podía
significar que los viñadores han decidido asesinar al hijo del dueño?
3. ¿Qué
aplicación puede tener para nuestra sociedad actual esta dramática parábola de
los labradores infieles y asesinos?
4. Jesús
pregunta sobre la reacción con la que el dueño puede responder a la crueldad de
los viñadores. ¿Hasta qué punto esa pregunta puede ser interpelante para nosotros?
5. Los
oyentes de Jesús admiten que la respuesta del dueño habría de ser muy dura. ¿Qué
supone eso para los que hemos recibido el encargo de cultivar la viña del
Señor?
6. En esta
parábola se apunta a la elección de otros labradores más responsables en su
servicio. ¿Qué puede significar esa perspectiva para la sociedad y para la
Iglesia?
7. ¿Estoy
yo decidido a trabajar con seriedad en la viña del Señor, a recibir con
docilidad y gratitud a los mensajeros que él me envía y a reconocer la
autoridad de Jesús?
Jose-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 27 del tiempo ordinario. A. 4 de octubre de 2026
LA VIÑA DEL SEÑOR
“Mi
amigo tenía una viña en un fértil collado. La entrecavó, quito las piedras y
plantó buenas cepas; construyó en medio una torre y cavó un lagar. Esperaba que
diese uvas, pero dio agrazones” (Is 5,2). Así hemos hemos frustrado los planes
de Dios.
Es
dramático comparar lo que Dios esperaba de nosotros y lo que nosotros hemos
producido. En los planes de Dios estaban la fertilidad y los frutos, la alegría
de las vendimias y el disfrute del buen vino. Pero nosotros solo hemos producido
esterilidad y muerte.
Por
si no estaba claro, el salmo responsorial nos explica el sentido primero del
poema de Isaías: “La viña del Señor es la casa de Israel” (Sal 79).
Aquel pueblo no debía encerrarse en sí mismo. Pero menos aún puede encerrarse la Iglesia. San Pablo pide a los Filipenses que traten de acoger y asimilar los buenos valores que encuentren, aun en el mundo pagano (Flp 4,8).
LA PARÁBOLA
Por tercer domingo consecutivo, el evangelio
que hoy se proclama evoca el trabajo de las viñas y el tiempo de la vendimia (Mt
21,33-43). Como en el antiguo poema, también la parábola evangélica da cuenta
de los cuidados que un propietario ha dedicado a su viña. Jesús añade que, al
marchar de viaje, la arrendó a unos labradores.
Al tiempo de la vendimia, el dueño envía a
unos criados a percibir los frutos que le corresponden. Pero en dos ocasiones
sucesivas los labradores apalean, apedrean y matan a los criados que el dueño
les envía. Y lo mismo harán con el hijo del dueño. No solo quieren quedarse con
los frutos sino también apropiarse de la viña, así que le dan muerte
Terminada la parábola, Jesús pregunta a sus oyentes qué hará el dueño de la viña. Ellos responden que hará morir a aquellos malvados y arrendará la viña a otros labradores más fieles. El evangelio pone en boca de Jesús el significado de la alegoría. Dios quitará a Israel el privilegio del Reino de Dios y lo entregará a un pueblo que produzca sus frutos.
EL HEREDERO
El
texto evangélico incluye la reflexión de los labradores a la llegada del hijo
del dueño de la viña: “Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos
con su herencia”. Estas palabras nos recuerdan la intención de los hijos de
Jacob al ver llegar a su hermano José.
• “Este es el
heredero”. En los evangelios con frecuencia se colocan en labios de los
adversarios verdaderas confesiones de fe. El texto sugiere que Jesús es el
heredero del Padre celestial. Y esa dignidad es reconocida aun por sus
enemigos.
• “Venid, lo
matamos”. Jesús fue espiado. Le tendieron muchas trampas. Fue acusado y calumniado.
Y finalmente fue condenado a muerte por su propio pueblo. Ese drama se repite a
lo largo de la historia. Son muchos los que tratan de eliminar a Cristo de la
sociedad.
• “Nos quedamos
con su herencia”. Es evidente que la viña era apetecible. Por apropiarse de
ella, los labradores eran capaces de dar muerte a los mensajeros y al hijo del
dueño. A lo largo de la historia muchas personas e ideologías han hecho lo
mismo.
- Padre nuestro, te damos gracias porque nos
has confiado tu creación y la viña de tu Iglesia. Enséñanos a trabajar con
responsabilidad en este campo. Y ayúdanos a acoger con fidelidad a los
mensajeros que tú nos envías y especialmente a tu Hijo, heredero de tu
Reino.
CADA DÍA SU AFÁN - 3 de octubre de 2026
SAN FRANCISCO Y LA PAZ
1.El día 3 de octubre de 1226, en la Porciúncula,
Francisco de Asís acogía a la que él se había atrevido a llamar “nuestra
hermana muerte corporal”. Al cumplirse el octavo centenario de su tránsito, el papa
León XIV ha dirigido a los franciscanos una breve carta que merece ser conocida.
San
Francisco deseaba que su mensaje de paz encontrase un profundo eco en la
actualidad de la Iglesia y de la sociedad.
Al comienzo de su vida evangélica, había
escuchado una llamada: «El Señor me reveló que dijéramos este saludo: “El Señor
les dé la paz”».
2. Pues bien, con estas palabras, Francisco transmite a sus hermanos y a todos los
creyentes el asombro interior que el Evangelio había traído a su existencia: “La
paz es la suma de todos los bienes de Dios, un don que desciende de lo alto”.
Es el mismo saludo que el Señor resucitado dirige
a sus discípulos, asustados y encerrados en el cenáculo: “La paz esté con
vosotros”. No es una fórmula de cortesía, sino el anuncio de la victoria de
Cristo sobre la muerte.
3. La paz que anuncia san Francisco es la que
Cristo mismo hizo resonar entre el cielo y la tierra. En esta época, marcada
por guerras que parecen interminables, él sigue hablando. No para ofrecer
soluciones técnicas, sino porque su vida indica la fuente auténtica de la paz.
Francisco llama «hermano» al sol y «hermana» a la
luna, reconoce en cada criatura un reflejo de la belleza divina y dice que la
paz debe extenderse a toda la familia de la creación.
Esta intuición es válida ahora que la casa común
está amenazada por la explotación. La llamada a la reconciliación universal
comporta la paz con Dios, la paz entre los seres humanos y la paz con la creación.
Así lo pedimos al Creador con la oración que el papa León ha escrito para este
centenario:
4. “San Francisco, hermano nuestro, tú que hace
ochocientos años fuiste al encuentro de la hermana muerte como un hombre
reconciliado, intercede por nosotros ante el Señor.
Tú, que en el Crucifijo de San Damián reconociste
la paz verdadera, enséñanos a buscar en él la fuente de toda reconciliación que
derriba todo muro.
Tú, que desarmado atravesaste las líneas de la
guerra y de la incomprensión, concédenos el coraje de construir puentes allí
donde el mundo levanta fronteras.
En este tiempo afligido por conflictos y
divisiones, intercede para que lleguemos a ser artesanos de paz: testigos
desarmados y desarmantes de la paz que viene de Cristo. Amén”.
5. San Francisco de Asís fue fuerte en la fe, firme en la esperanza y ardiente en la caridad hacia el prójimo, El Papa desea que su ejemplo nos lleve a confiar en el Señor, a dedicarnos a una existencia fiel al Evangelio, y a aceptar e iluminar con la fe y con la oración cada circunstancia y acción de la vida.
José-Román Flecha Andrés
martes, 22 de septiembre de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 26 del Tiempo Ordinario. A 27 de septiembre de 2026
LOS MARGINADOS DE HOY
“Os aseguro que los publicanos y las
prostitutas
os
llevan la delantera
en
el camino del reino de Dios”
(Mt 20,31)
1. Dos
hijos son enviados por su padre a trabajar en la viña, pero no responden del
mismo modo. ¿Según la parábola valen más
las palabras o las acciones?
2. Los
dos hijos son enviados a trabajar en la viña familiar. ¿Nos sentimos nosotros
responsables de la vida de toda la comunidad?
3. Jesús
dice que ante Dios pueden tener preferencia los que son considerados como
pecadores. ¿Es que a Jesús no le importan los pecados ni los pecadores?
4. Los
publicanos y las prostitutas del evangelio tendrán preferencia en el Reino de
Dios. ¿Qué personas son consideradas hoy como políticamente incorrectas?
5. ¿Tras
la alusión de Jesús a los publicanos y a las prostitutas no tendremos que
revisar nuestros prejuicios sobre las personas que parecen marginales?
6. Aunque “todos” son acogidos en la Iglesia, hay
que tener en cuenta que no “todo” tiene cabida en ella. ¿Se ve reflejada esta
distinción en el mensaje evangélico?
7. Y
yo, ¿estoy dispuesto a valorar el bien que pueden llevar a cabo algunas
personas e instituciones a las que a veces he juzgado con dureza?
Jose-Román
Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 26 del tiempo ordinario. A. 27 de septiembre de 2026
EL TRABAJO EN LA VIÑA
“Cuando el inocente se
aparta de su inocencia, comete la maldad y muere… Y cuando el malvado se
convierte de la maldad que cometió y practica el derecho y la justicia, salva
su propia vida” (Ez 18,26-27). Según el profeta Ezequiel, quien ha optado por
el mal puede cambiar con el tiempo. De ese cambio puede depender su honor y
hasta su vida.
Con el salmo responsorial, nosotros nos
ponemos hoy en las manos de Dios: “Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en
tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y
Salvador, y todo el día te estoy esperando” (Sal 24).
San Pablo sabe bien lo que significan los cambios en las actitudes de una persona. Con un himno muy conocido, pide a los Filipenses que se mantengan unidos, con un mismo amor y un mismo sentir. Y los exhorta a asumir los sentimientos de Cristo Jesús (Flp 2,1-11).
DOS MODOS DE CONDUCTA
Por medio de una parábola, Jesús expone a los
sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo el valor de una decisión (Mt
21,28-32). Un propietario pide a sus dos
hijos que vayan a trabajar a la viña. Pero la respuesta de los hijos es
diferente.
Seguramente,
las primeras comunidades cristianas veían en el primer hijo la imagen del mundo
pagano que parece rechazar el evangelio, pero puede llegar a aceptarlo. El
segundo hijo les recordaba al pueblo judío, que parecía escuchar la Ley, pero
no la cumplía.
Pero
aquellos dos modos de conducta se daban también en el seno de las mismas
comunidades. Algunos hermanos parecían bruscos, pero trabajaban por el
evangelio. Otros parecían muy obedientes, pero no colaboraban en la misión.
También hoy conocemos a personas que parecen vivir en una apostasía teórica, pero en realidad cumplen la voluntad de Dios. Y otras personas conocen la Biblia y las enseñanzas de la Iglesia, pero no las llevan a la práctica. Sin embargo, todos tenemos que reconocer y confesar que Dios es nuestro Padre y que a todos nos invita a trabajar en su viña.
FRUTOS PARA LA VIDA DEL MUNDO
Después de exponer la
parábola, Jesús interpela a los responsables del pueblo judío con una
conclusión inquietante para ellos: “Los publicanos y las prostitutas van por
delante en el reino de Dios”. La sola mención de esos dos grupos de personas les
resultaba escandalosa.
• Los publicanos no solo eran
considerados como avarientos y explotadores del pueblo. Eran despreciados por
colaborar con el imperio romano. Eran vistos como pecadores y así se
consideraban algunos de ellos a sí mismos.
• Las prostitutas eran
despreciadas por todos. En Israel, la prostitución era desde antiguo
considerada como la imagen más significativa de la idolatría de un pueblo, que
muchas veces ignoraba su alianza con
Dios y se entregaba a los dioses falsos.
• Sin embargo, estas
personas que parecían encarnar el pecado, escucharon la predicación de Juan
Bautista y se convirtieron. Pero los sacerdotes y los principales del pueblo,
que decían conocer y seguir la Santa Ley, no se prestaron a la escucha y a la
conversión.
- Padre nuestro que estás en el cielo y en la
tierra, te agradecemos que hayas querido contar con nosotros para el trabajo en
tu viña, que es también la nuestra. Perdona nuestra pereza y nuestra
hipocresía. Y ayúdanos a imitar a Jesús, que aceptó tu voluntad y se entregó a
sí mismo para que esta viña produzca frutos para la vida del mundo. Amén.
José-Román
Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 26 de septiembre de 2026
CADA NIÑO EMIGRANTE
El
27 de septiembre de este año 2026 se celebra una vez más la Jornada Mundial del
Migrante y del Refugiado. Con ese motivo, el papa León XIV ha publicado un
mensaje en el que se fija en los niños obligados a emigrar. He aquí algunas de las ideas más
significativas:
1.
Cada año, millones de niños y adolescentes se ven obligados a abandonar su
tierra a causa de guerras, pobreza, violencia, desastres medioambientales y
otras tragedias. Y lamentablemente, su número sigue aumentando.
2. A
este panorama se suman otras tragedias: las muertes a lo largo de las rutas
migratorias, la trata y la explotación, el reclutamiento de menores para su
participación en conflictos armados, la violencia sexual, los matrimonios
forzados y las atrocidades sufridas o presenciadas durante el trayecto. Su
dignidad se ve pisoteada de muchas formas.
3.
En medio de tanta oscuridad, no falta la luz de la solidaridad: personas,
familias, instituciones civiles y comunidades eclesiales que no desvían la
mirada hacia otro lado.
4.
Las palabras de Jesús nos interpelan a todos: «El que acoge a un niño como este
en mi nombre me acoge a mí» (Mt 18,5).
5. Ante
cada menor emigrante, estamos llamados a realizar un acto de humanidad y de fe.
En ese niño podemos encontrar y acoger al Señor.
6. Los
menores emigrantes son fácilmente relegados a la invisibilidad, al carecer de
adultos que los protejan y apoyen. No podemos permanecer indiferentes, ni
acostumbrarnos a tanto sufrimiento.
7. Incluso
uno solo de estos pequeños nos llama, en nuestra vida personal, a abrir
los ojos y el corazón para escuchar su historia, sus miedos y sus sueños,
superando esa indiferencia que reduce al ser humano a un dato estadístico que
no nos afecta directamente.
8. Incluso
uno solo de estos pequeños nos llama, en la vida eclesial, a convertir la
hospitalidad de un concepto abstracto a una práctica pastoral constante.
9. Incluso
uno solo de estos pequeños, en el marco de las distintas religiones, nos
recuerda que la vulnerabilidad de los más pequeños no conoce fronteras
confesionales y nos une en una responsabilidad humanitaria y espiritual
compartida.
10.
Incluso uno solo de estos pequeños, en el contexto de las instituciones
civiles, nos exige reafirmar el interés superior del menor. Las instituciones
públicas y privadas están obligadas a situar en el centro la protección y la
dignidad de cada niño y adolescente.
Por cierto, el papa León XIV ha citado el discurso que pronunció en el Parlamento español para afirmar que es preciso adoptar «una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran».
José-Román Flecha Andrés
lunes, 21 de septiembre de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 25 del Tiempo Ordinario. A 20 de septiembre de 2026
LA CRÍTICA DE LOS ENVIDIOSOS
“¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”
(Mt 20,15)
1. Las
envidias entre los hombres son una ofensa al mismo Dios. ¿Por qué ese pecado tan
frecuente supone una duda o una negación de la bondad de Dios?
2. A
veces se dice que el dueño de la viña dio el mismo salario a los últimos porque
habían trabajado tanto como los primeros. ¿Es correcta interpretación del
proceder de Dios?
3. Dios
nos hizo a su imagen y semejanza. ¿Pero no tratamos nosotros de imaginar y
presentar un Dios concebido a nuestra imagen y semejanza?
4. ¿Cómo
se puede explicar que pensemos y actuemos con envidia si de verdad reconocemos
y proclamamos el amor universal de Dios y su misericordia paternal?
5. Algunos
discípulos procedentes del judaísmo, despreciaban a los discípulos llegados del
paganismo. ¿Se pueden observar hoy
tensiones semejantes en la Iglesia?
6. Generalmente pensamos que la persecución
y la crítica vienen de fuera. ¿Hay también asechanzas que nacen de la envidia
de los de dentro?
7. Y yo, ¿estoy dispuesto a reconocer el
bien que hacen algunas personas que parecen encontrarse en las periferias de la
comunidad cristiana?
REFLEXIÓN - Domingo 25 del tiempo ordinario. A. 20 de septiembre de 2026
INVITADOS A LA
VIÑA
“Buscad al Señor mientras se deja encontrar, invocadlo mientras está cerca” (Is 55,6). Esta exhortación que encontramos en el libro de Isaías nos invita a salir de nuestro refugio. Vivimos demasiado encerrados en nosotros mismos, y no solo en nuestras casas. Dios es más amplio que nuestro egoísmo y que nuestros prejuicios.
La
misma afirmación sobre la cercanía de Dios se repite en el salmo responsorial
de este domingo: “Cerca está el Señor de los que lo invocan” (Sal 144).
En la carta a los Filipenses, san Pablo se pregunta si es mejor morir o permanecer en vida. Sin embargo, con independencia de su suerte personal, cree que lo importante es que los fieles de la comunidad de Filipos lleven una vida digna del Evangelio de Cristo (Flp 1,27).
JUSTICIA
Y GENEROSIDAD
En el evangelio de este domingo se lee la parábola de los jornaleros invitados a trabajar en una viña (Mt 20,1-16). A cada uno de ellos el dueño lo contrata por un denario. En principio, todos aceptan esa propuesta que les permite contar con un jornal adecuado.
Sin
embargo, al término del trabajo surge un serio problema. Al ver que los que han
trabajado solo una hora reciben también un denario, los jornaleros contratados
a primera hora del día protestan ante el dueño. Lo acusan de cometer una grave injusticia. Creen que el
salario debería corresponder al tiempo empleado en el trabajo.
Pero
el dueño de la viña responde que él había prometido a cada uno un denario y
todos habían aceptado el contrato. Nadie puede acusarlo por mostrarse generoso
con los que han acudido a trabajar a diversas horas del día. El criterio de la
justicia se ha cumplido. Y ha sido completado por el criterio de la
generosidad.
La parábola responde a una situación concreta. Los discípulos procedentes del judaísmo pensaban que los discípulos procedentes del paganismo no tendrían que ser considerados como iguales a ellos. Les parecía que Dios no era justo. Y que tampoco lo era la Iglesia.
LOS MÉRITOS Y LOS DONES
Nosotros
agradecemos hoy la invitación que el dueño nos ha dirigido para ir a trabajar
en su viña. Y, además, meditamos las dos
preguntas que nos dirige a los creyentes de hoy.
•
“¿No tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos?”. La parábola no
se refiere al trabajo humano, sino a la generosidad divina. A veces creemos que
Dios nos debe algo por nuestras buenas obras. No reconocemos la libertad de
Dios. Olvidamos que “todo es gracia”.
•
”¿Vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”. Nuestro egoísmo se escandaliza
ante la bondad de Dios y genera la envidia hacia nuestros semejantes. Olvidamos
que “al premiar nuestros méritos, Dios corona sus propios dones”, como escribía
san Agustín.
- Señor Jesús, haber sido llamados a trabajar en la viña del Reino de Dios no es un trabajo pesado. Es un gran honor que hemos de agradecer con sinceridad. Tenemos que modificar nuestros criterios, tan opuestos a los criterios divinos. Que tu Espíritu nos ayude a superar nuestro orgullo y a vencer nuestra envidia. Amén.
José Román Flecha, Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 19 DE SEPTIEMBRE DEL 2026
ESO ES MALA TEOLOGÍA
Valentín,
el detective, ha llegado a Londres con el propósito de encontrar a Flambeau.
Una y otra vez ha burlado a la policía francesa, pero ahora no podrá
escabullirse.
Por
una casualidad de esas que Chesterton está dispuesto a calificar como milagros,
Valentín se encuentra con una serie de datos muy extraños. Por ellos, llega a
descubrir una pareja de sacerdotes más extraños todavía, que parecen haber
encontrado el lugar más secreto para llegar a algún negocio.
El
detective se siente tan inquieto como frustrado al tener que escuchar escondido
la conversación entre aquellos dos sacerdotes a los que viene siguiendo. Al
parecer, hablan de cuestiones teológicas. Una charla tan clerical e ingenua no
se habría desarrollado en ningún blanco claustro de Italia o en ninguna oscura
catedral española.
Así
lo cuenta Chesterton, en “El candor del padre Brown”. El sacerdote alto dice que
“los modernos infieles apelan a su razón; pero ¿Quién puede contemplar estos
millones de mundos, sin sentir que hay todavía universos maravillosos, donde
tal vez nuestra razón resulte irracional?”.
El
curita más bajo le replica que “la razón siempre es racional, aun en el limbo,
aun en el último extremo de las cosas”. Y añade: “Ya sé que la gente acusa a la
Iglesia de rebajar la razón; pero es al contrario. La Iglesia es lo único que,
en la tierra, hace de la razón un objeto supremo; la única que afirma que Dios
mismo está sujeto por la razón”.
El
otro sacerdote levanta su austera cabeza hacia el cielo estrellado e insiste: “Sin
embargo, ¿Quién sabe si en este infinito universo…?”
“Infinito,
solo físicamente -dijo el curita agitándose en el asiento-; pero no infinito en
el sentido de que pueda escapar a las leyes de la verdad”.
Valentín,
el detective, está cada vez más nervioso ante aquel chismorreo metafísico de
los dos viejos y amables párrocos. Pero todo cambia cuando el sacerdote más
alto exige al más bajito que le entregue al fin la cruz de zafiros, aquella
reliquia de la que él quiere apoderarse.
Pero el humilde curita de Essex ya ha
adivinado que su compañero no es otro que Flambeau, el ladrón que está siendo
buscado por todas partes.
Le dice sencillamente que no tiene la cruz,
porque ha cambiado los paquetes que llevaba y ha dejado por el camino el que la
contenía. Además, no tiene reparo en
manifestarle cómo lo ha descubierto: “Usted atacó la razón, y eso es de mala
teología”.
Esas son las últimas palabras que dirige a Flambeau el padre Brown, el humilde y astuto curita de Essex. Ha caminado con él durante varias horas. Pero ahora ya solo le queda recoger su sombrilla, mientras el policía Valentín se acerca a detener al ladrón.
José-Román Flecha
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 23 del Tiempo Ordinario. A 6 de septiembre de 2026
LA HORA DE ORAR
“Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la
tierra para pedir algo,
se
lo dará mi Padre del Cielo”.
(Mt 18,19)
1. En
este tiempo, muchas personas encuentran difícil orar. ¿Podemos encontrar
algunas causas y los motivos que suelen dificultar hoy el ejercicio de la
oración?
2. Es
difícil que dos personas se pongan de acuerdo para tratar de conseguir algo
importante. ¿Qué nos sugiere esa posibilidad a la que se refiere Jesús?
3. Jesús
menciona a dos personas que pueden ponerse de acuerdo para pedir algo a
Dios. ¿Qué importancia puede tener esa
decisión de compartir la oración?
4. Nuestra
oración se limita a veces a pedir a Dios la salud o algunos bienes materiales.
¿No debemos pedir a Dios que nos ayude a cumplir su voluntad?
5. ¿Por
qué razón el Padre escucha y atiende la petición de dos personas que se han
puesto de acuerdo para pedir algo?
6. ¿Por
qué Jesús relaciona o contrapone lo que dos personas hacen en la tierra con lo
que el Padre decide desde el Cielo?
7. ¿Qué
motivos tengo yo para aceptar o para evitar reunirme con otras personas a la
hora de orar?
José-Román
Flecha Andrés