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EL CÁNTARO
martes, 21 de abril de 2026
lunes, 20 de abril de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA -- Domingo 4º de Pascua. A 26 de abril de 2026
LA PUERTA DEL REDIL
”Yo soy la
puerta:
quien entre por mí se salvará
y podrá entrar y salir, y encontrará pastos”
(Jn 10,9)
2. ¿Podemos
hacer nuestro el hermoso salmo en el que cantamos y proclamamos: “El Señor es
mi pastor”?
3. ¿Pero no
es más extraño aún que Jesús se compare a sí mismo con la puerta del redil o
del aprisco en el que se recogen las ovejas?
4. ¿Hemos
llegado a entender que, con la imagen de la puerta, Jesús quiere decir que por
él nos viene la salvación?
5. ¿Si Jesús
es la puerta del aprisco, no tendremos que pedirle que nos ayude a librarnos de
los que tratan de seducirnos y llevarnos al mal?
6. ¿De verdad
vemos en Jesús la posibilidad de vivir en libertad y de acudir a los pastos que
dan alimento verdadero a nuestra existencia?
7. ¿Confío personalmente
en Jesucristo, sabiendo que él puede defenderme de quienes tratan de
arrebatarme el único tesoro que merece la pena?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 4º de Pascua. A 26 de abril de 2026
LA VOZ DEL PASTOR
“Salvaos
de esta generación perversa” Con esas
palabras responde Pedro a las gentes que le preguntan qué han de hacer, tras
escuchar de boca del Apóstol que Dios había constituido a Jesús como Señor y
Mesías (Hch 2,14.36-41).
La palabra de Dios nos ayuda a comprender que
la salvación no viene de lo que nosotros tenemos o fabricamos. Es un don que
recibimos gratuitamente del Salvador.
Con
el salmo responsorial proclamamos a Jesucristo
como nuestro pastor y nuestro
guía: “El Señor es mi pastor, nada me
falta” (Sal 22).
De Pastor nos habla también la primera carta de Pedro: “Andabais errantes como ovejas, pero ahora os habéis convertido al pastor y guardián de vuestras almas” (1 Pe 2,25).
EL ENCUENTRO
En
el domingo cuarto de Pascua todos los años recordamos la figura del Buen
Pastor. Este año, Jesús se aplica a sí
mismo la imagen de la puerta del aprisco: “Yo soy la puerta: quien entre por mí
se salvará y podrá entrar y salir y encontrará pastos” (Jn 10,9).
La puerta cierra la casa y defiende nuestra
intimidad. Pero la puerta nos libera del encierro, facilita la salida para
poder contemplar la belleza del mundo
creado por Dios.
Además,
nos gusta decir a nuestros parientes y amigos que nuestra puerta siempre estará abierta para
acogerlos en nuestra casa.
Así
pues, en Jesús toda persona puede encontrarse con Dios. En Jesús, Dios se nos
abre y manifiesta, nos sale al encuentro, nos acoge y nos perdona.
Por otra parte, Jesús nos advierte para que no abramos la puerta a los falsos redentores. Solo merecen nuestra acogida quienes llegan hasta nuestra casa trayendo la paz y la verdad.
EL DISCERNIMIENTO
En un domingo como este, el
papa Francisco aludía a Jesús, diciendo que «las ovejas escuchan su voz;
y a sus ovejas las llama una por una» (Jn 10,3).
Y añadía el Papa: “El Señor
nos llama por nuestro nombre, nos llama porque nos ama. Pero también dice el
Evangelio que hay otras voces que no debemos seguir: las de
los extraños, ladrones y salteadores que quieren el mal de las ovejas”. Y
sugería cómo diferenciarlas:
• La voz de Dios nunca
obliga: Dios se propone, no se impone. La voz maligna
seduce, asalta, fuerza: despierta ilusiones deslumbrantes, emociones
tentadoras, pero pasajeras.
• La voz del enemigo nos
distrae del presente y quiere que nos centremos en los miedos del futuro o en
la tristeza del pasado. La voz de Dios dice: “Ahora puedes hacer el bien, ahora
puedes practicar la creatividad del amor”.
• La voz que viene de Dios nos dice: “¿Qué es
bueno para mí?”. En cambio, el tentador insistirá en otra pregunta: “¿Qué me
apetece hacer?”. Qué me apetece: la voz del mal siempre gira en torno al ego, a
sus pulsiones, a sus necesidades, al todo y ahora.
• La voz de Dios y la del
tentador hablan en diferentes “ambientes”: el enemigo prefiere la oscuridad, la
falsedad, el chismorreo; por el contrario, el Señor ama la luz del sol, la
verdad, la transparencia sincera.
- Señor Jesús, tú sabes que a veces nos sentimos confusos y agobiados. Nos cuesta mucho hacer un sencillo discernimiento. Que tu Espíritu nos ayude a escuchar tu voz y a no prestar atención a las voces del maligno. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 26 de abril de 2026
DETENERSE, ESCUCHAR Y CONFIAR
El día 27 de abril de este año 2026 se celebra la
Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones. Con
ese motivo, el papa León XIV ha publicado un mensaje en el que nos
invita a descubrir “el don gratuito de
Dios que florece en lo profundo del corazón de cada uno de nosotros”. Su
reflexión se articula bajo cuatro palabras.
1.“El camino de la belleza”. El
texto griego del evangelio de Juan califica a Jesús como el Pastor bello. Recorriendo
el camino que él nos indica, aprendemos a conocernos mejor a nosotros mismos y
a conocer más de cerca a Dios que nos ha llamado.
El teólogo Pável Florenski ha
escrito que la ascética no hace al hombre “bueno”, sino al
hombre “bello”. Y así es. “El rasgo que distingue a los santos,
además de la bondad, es la belleza espiritual deslumbrante que irradia quien
vive en Cristo”. La vocación cristiana es participar de su vida, compartir su
misión y reflejar su misma belleza.
2. “Conocimiento mutuo”. Toda
vocación surge de la conciencia y de la experiencia de un Dios que es Amor. Él
nos conoce profundamente y ha pensado un camino de santidad y de servicio para
cada uno de nosotros.
Pero este conocimiento debe
ser siempre mutuo. Estamos llamados a conocer a Dios por medio de la oración,
de la escucha de su palabra, de los sacramentos, de la vida de la Iglesia y de
la entrega a los hermanos y a las hermanas.
3. “Confianza”. Conocer al
Señor significa, sobre todo, aprender a confiar en él y en su providencia, que
se manifiesta en toda vocación.
Del conocimiento nace la
confianza, esa actitud que es hija de la fe y es esencial tanto para acoger la
vocación como para perseverar en ella. La vida se revela como un continuo
confiar y encomendarse al Señor, aun cuando sus planes cambien los nuestros.
4. “Maduración”. La vocación no
es una meta estática. Es un proceso dinámico de maduración, favorecido por la
intimidad con el Señor. Crecer en la vocación implica caminar con Jesús, dejar
actuar al Espíritu Santo en nuestro corazón y en las situaciones de la vida y
releer todo a la luz del don recibido.
La vocación no es algo que nos
ha sido “dado” de una vez por todas. Es un camino que se va desarrollando a lo
largo de la vida de cada persona. “El don recibido, además de ser cuidado, debe
alimentarse mediante una relación cotidiana con Dios para poder crecer y dar
fruto”.
El Papa presenta la vida de
cada uno como una vocación de Dios. Así que se dirige a los jóvenes y a todos
nosotros con una triple exhortación: “Deténganse, escuchen, confíen; de ese
modo, el don de su vocación madurará, los hará felices y dará frutos abundantes
para la Iglesia y para el mundo”.
José-Román
Flecha Andrés
martes, 14 de abril de 2026
DOMINGO 3 DE PASCUA --A
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EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 3º de Pascua. A 19 de abril de 2026
DEL PADECIMIENTO A LA GLORIA
“¿No era necesario que el Mesías padeciera esto
y entrara así en su
gloria?”
(Lc 24,26)
1. No es
fácil admitir el sufrimiento cuando parece que no tiene un motivo. ¿Nos ha
ocurrido eso alguna vez?
2. Gilbert
Cesbron escribió que el camino de Emaús pasa por delante de todas nuestras
puertas. ¿Sentimos haberlo recorrido?
3. Jesús
había anunciado a sus discípulos que había de padecer y sufrir hasta la muerte.
¿Por qué no lograron aceptar esa suerte de su Maestro?
4. ¿Este
texto evangélico del camino de Emaús qué nos enseña sobre la identidad y la
misión de Jesús?
5. ¿Por qué
se dice que según las Escrituras era “necesario” que el Mesías padeciera para
entrar en su gloria?
6. ¿Hemos
pensado alguna vez que la Iglesia ha de recorrer siempre este camino de
desamparo y de encuentro con el Señor?
7. ¿Estoy yo
dispuesto aceptar que es preciso pasar, como Jesús, por el padecimiento y por
la cruz para poder entrar en la gloria?
REFLEXIÓN - Domingo 3º de Pascua. A 19 de abril de 2026
EL CAMINO DE EMAÚS
“A
Jesús lo resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos” (Hech 2,32). Para
los habitantes de Jerusalén y los peregrinos que han llegado a la ciudad para
la celebración de la fiesta de Pentecostés, Simón Pedro tiene un triple
mensaje:
•
En primer lugar, recuerda la misión y la obra de Jesús, al que Dios acreditó
con los milagros y prodigios que fue realizando a la vista de todos.
•
Proclama que, aunque muchos de sus oyentes denunciaron a Jesús para que fuera
condenado a muerte de cruz, Dios lo resucitó de entre los muertos.
• Y finalmente afirma que los discípulos han
recibido el Espíritu Santo para dar testimonio de la resurrección de Jesús, que
es el Mesías esperado.
Con
el salmo responsorial le pedimos al Señor que nos enseñe el verdadero sendero
de la vida (Sal 15).
Según la primera carta de Pedro, los cristianos saben que su fe y su esperanza se apoyan en el Dios que resucitó a Jesús de entre los muertos (1 Pe 1,18-21).
NUESTRA ILUSIÓN FRUSTRADA
El
evangelio de este tercer domingo de Pascua nos recuerda el doble camino de dos
discípulos de Jesús (Lc 24,13-36). Mientras se van alejando de Jerusalén, comparten
la amarga experiencia del desaliento. Aquel en quien habían creído ha muerto. Y
con él ha muerto la esperanza que suscitaban sus palabras y sus acciones.
En
este tiempo nuestro, muchas personas han buscado las razones para vivir y
esperar en la economía y en la técnica, en los medios de comunicación y en los
dirigentes políticos. Y de pronto, las bombas y los drones les han hecho ver que
esos fundamentos carecen de raíces.
Algunos han decidido dejar atrás la fe que recibieron y los relatos en los que parecían apoyarse. Prefieren hacer su propio camino, aunque no les entusiasme. El camino de Jerusalén a Emaús refleja una ilusión que ha quedado bruscamente frustrada.
LA CORRECCIÓN DE UN EXTRAÑO
Sin
embargo, los dos discípulos que se dirigen a Emaús, al menos escuchan al
compañero que les pregunta: “¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?”
(Lc 24,17). No solo eso, sino que aceptan una
corrección que les llega de un extraño.
•
También en este tiempo, ese otro peregrino, desconocido para muchos, se presta
a acompañarnos por el camino y a escuchar el lamento por nuestra decepción
•
También en esta hora, ese peregrino misterioso está decidido a ayudarnos a
recordar las palabras que en otro tiempo dieron sentido a nuestra vida.
•
También en este momento, ese peregrino, que parece conocer las Escrituras, tiene
palabas que pueden estimularnos y calentar nuestro corazón.
•
También hoy, ese peregrino que nos alcanza por el camino acepta sentarse a
nuestra mesa, y transforma nuestro pan en fuente de vida, de luz y de sentido.
- Señor Jesús, todos nosotros hemos visto cómo fracasaban muchos de nuestros proyectos. Tanto la pandemia como la guerra han revelado nuestra debilidad y han despertado nuestros temores. Ayúdanos a reconocer tu presencia, a escuchar tu palabra, a recuperar la esperanza y a recorrer el camino alimentados por tu pan. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 18 de abril de 2026
EL MOSAICO DE LA PAZ
El sábado 11 de abril de 2026 se celebró en la
Basílica de San Pedro del Vaticano una solemne vigilia de oración por la paz.
El papa León XIV comenzó su meditación con una advertencia
profética: “La guerra divide, la esperanza une. La prepotencia pisotea, el amor
levanta. La idolatría ciega, el Dios vivo ilumina. Basta un poco de fe, una
pizca de fe para afrontar juntos, como humanidad
y con humanidad, esta hora dramática de la historia”.
Evocando el mensaje de la Pascua, añadió: “La
oración no es un refugio para eludir nuestras responsabilidades, no es un
analgésico para evitar el dolor que desata tanta injusticia. Es la respuesta
más gratuita, universal y disruptiva a la muerte: ¡somos un pueblo que ya
resucita!”
Tras repetir que “nada
se pierde con la paz; todo puede perderse con la guerra”, recordó el famoso grito de Pablo VI ante la asamblea de las
Naciones Unidas: “¡Nunca más la guerra!”.
Pero el
momento actual le sugería al papa León XIV imágenes que nos resultan conocidas:
“En el Reino de Dios no hay espada, ni drones, ni venganza, ni banalización del
mal, ni lucro injusto, sino sólo dignidad, comprensión y perdón. Tenemos en
esto una barrera contra ese delirio de omnipotencia que se vuelve cada vez más
impredecible y agresivo a nuestro alrededor”.
Olvidando que somos hijos de un solo Padre, que
es el Dios de la vida, solo vemos enemigos. “Por todas partes se perciben
amenazas, en lugar de llamadas a la escucha y al encuentro”.
Estamos sometidos a quienes han dado la espalda
al Dios vivo y hacen de sí mismos y de su propio poder el ídolo mudo, ciego y
sordo, ante el que habría que doblegarse.
“¡Basta ya de la idolatría de uno mismo y del dinero! ¡Basta ya de la
exhibición de la fuerza! ¡Basta ya de la guerra! La verdadera fuerza se
manifiesta en el servicio a la vida”.
A los que tratan de dirigir el mundo hay que
gritarles: “¡Deténganse! ¡Es tiempo de paz! ¡Siéntense en mesas de diálogo y de
mediación!, no en mesas donde se planea el rearme y se deliberan acciones de
muerte”.
Pero a todos “la oración nos compromete a
convertir lo que queda de violencia en nuestros corazones y en nuestras mentes”.
Entre todos, podemos crear la cultura del encuentro. “¡Cada uno tiene su lugar en el mosaico de la
paz!”
El papa Francisco decía que “se necesitan
artesanos de paz dispuestos a generar procesos de sanación y de reencuentro con
ingenio y audacia”.
Su sucesor
nos pide ahora que “cada comunidad se convierta en una casa de paz, donde
aprendamos a desactivar la hostilidad mediante el diálogo, donde se practique
la justicia y se preserve el perdón. Hoy más que nunca es necesario mostrar que
la paz no es una utopía”.
lunes, 6 de abril de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 2º del Tiempo Pascual. A 12 de abril de 2026
CREER SIN HABER VISTO
“¿Porque me has visto
has creído?
Bienaventurados los
que crean sin haber visto”
(Jn 20,29)
1.
Todavía
hay personas que repiten como antaño: “Yo solo creo lo que veo”. Pero, ¿no es
verdad que creemos en muchas cosas que nunca hemos visto?
2.
Jesús
parece recriminar al apóstol Tomás por haber creído en él solo por haberlo
visto de nuevo. ¿Es que no tenía motivos para creer en él antes de verlo?
3.
San
Agustín escribe que Dios ha llegado a él a través de los cinco sentidos
corporales. ¿Podemos nosotros decir lo mismo?
4.
¿Qué
significa para nosotros el hecho de que Jesús proclamara felices a los que
crean sin haber visto?
5.
¿Nos dice
nuestra experiencia cómo llega una persona a lograr ese milagro de creer sin
haber visto?
6.
Y, al
contrario, cuando se produce un milagro -que es todos los días- ¿induce
realmente a creer a las personas que lo han experimentado o conocido?
7. ¿Puedo hacer yo algo para que los demás crean en Jesucristo, a pesar de no haberlo visto?
José Román Flecha Andrés
REFLEXIÓN - Domingo 2º de Pascua. A 12 de abril de 2026
VIVIR EN COMUNIDAD
“Los hermanos eran constantes en
escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del
pan y en las oraciones”. Así se resume la vida de las primeras comunidades de
los discípulos del Señor (Hech 2,42). Estaban unidas por la escucha de la
Palabra, la celebración de los Misterios y el servicio de la caridad.
Muchos datos nos aseguran que realmente se
vivió así, al menos en la comunidad de Jerusalén. Los fieles pensaban que la
memoria de Jesús no podía ser echada en el olvido. El Espíritu del Resucitado
los mantenía en la fe, la esperanza y la caridad.
Con el salmo 117 hoy damos gracias
al Señor y proclamamos que Jesús es la piedra angular de ese edificio. El desechado
por los hombres, ha sido glorificado por el Padre.
Según la segunda lectura, si creemos que Jesús es el Cristo, es decir el Mesías, es que hemos nacido de Dios (1Jn 5,1). Si no amamos al prójimo tampoco amamos a Dios. Por otra parte, es el amor a Dios lo que garantiza que nuestro amor a los demás es auténtico. No podemos amar a los hijos de Dios si no amamos a Dios.
CUATRO DONES DEL RESUCITADO
El mensaje evangélico nos recuerda
el papel que Jesús juega en la vida y en la acción de sus seguidores. Es
precisamente en el seno de la comunidad donde los discípulos reciben la
manifestación del Señor Resucitado (Jn 20,19-31).
• Con su presencia, el Señor trae
otros preciosos dones. En primer lugar, llena a sus discípulos de alegría.
Además, les desea la paz y los envía a todo el mundo, como él mismo había sido
enviado por el Padre. No podían esperar tanto aquellos discípulos que habían
abandonado a su Maestro en el momento de su arresto y en la hora de su muerte.
• Además de la alegría, la paz y el envío, Jesús les comunica un cuarto don, aún más sorprendente. No solo les perdona su abandono, ciertamente vergonzoso, sino que, por medio de su Espíritu, los convierte en mensajeros y agentes de su perdón: “A quienes perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos”.
LA CONFESIÓN DE NUESTRA FE
Con razón el papa san Juan Pablo
II quiso que este fuera el Domingo de la Divina Misericordia. Ante tales dones
del Resucitado, tenemos que dejar atrás nuestro resentimiento y dar aquel paso
que llevó al apóstol Tomás a pronunciar su personal confesión de fe.
• “Señor mío y Dios mío”. Así
reconocemos nosotros al Maestro. Él ha querido mostrarnos sus llagas, nos ha
demostrado la seriedad de su amor y nos ha hecho sentir la gratuidad de su
entrega por nosotros y por nuestra salvación.
• “Señor mío y Dios mío”. Así lo
adoramos todos los que él ha querido considerar como bienaventurados. Él nos ha
proclamado dichosos y felices, precisamente por habernos atrevido a creer, a
pesar de no haber visto al Señor Resucitado.
• “Señor mío y Dios mío”. Así
agradecemos en todo tiempo y lugar la misericordia de Aquel que ha perdonado
nuestra arrogancia. Él ha querido enviarnos como mensajeros y portadores de su
perdón para todos los que vuelven sus ojos hacia él.
- Señor Jesús, hoy agradecemos de verdad tus dones y tu misericordia. Ayúdanos a vivir con gozo y responsabilidad nuestra vida en esta comunidad, que ha sido construida sobre la piedra angular de tu entrega. Bendito seas por siempre. Aleluya.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 11 de abril de 2026
EL GRITO DE PAZ
En este año 2026, el papa León XIV nos ha asombrado
durante los días más señalados de la Semana Santa. El Jueves Santo, durante la misa
crismal dirigió un mensaje muy importante al clero y también a los laicos. El
Viernes Santo lo vimos postrado en tierra. Y más tarde llevó la cruz durante el
Viacrucis que se celebró en el Coliseo.
Era de esperar que el domingo de Pascua dijera algo
muy especial. Y así ha sido. Desde la “logia” o balcón central
de la Basílica Vaticana dirigió a la Urbe y a
todo el Orbe el mensaje más necesario para este momento.
En él sobresalen estos puntos:
1. La
Pascua es una victoria: de la vida sobre la muerte, de la luz sobre las
tinieblas, del amor sobre el odio… Cristo tuvo que morir en una cruz, tras
sufrir una condena injusta, ser escarnecido y torturado, y haber derramado toda
su sangre.
2. La
fuerza con la que Cristo derrotó al antiguo Adversario es Dios mismo, Amor que
crea y engendra, Amor fiel hasta el final, Amor que perdona y redime.
3. La fuerza de Cristo no es violenta. Es la
del grano de trigo que se marchita en la tierra, brota y se convierte en una
espiga dorada. Es la de un corazón humano que rechaza el instinto de venganza.
4. Esta
es la verdadera fuerza que trae la paz a la humanidad. No busca el interés
particular, sino el bien común; no pretende imponer su propio plan, sino
contribuir a diseñarlo y a ponerlo en práctica junto con los demás.
5. ¡Que
el amor de Cristo nos transforme el corazón! ¡Que quienes tienen armas en sus
manos las abandonen! ¡Que quienes tienen el poder de desatar guerras, elijan la
paz! No una paz impuesta por la fuerza, sino mediante el diálogo.
6. Nos
estamos acostumbrando a la violencia, nos resignamos a ella y nos volvemos
indiferentes ante la muerte de miles de personas. Indiferentes ante el odio y la
división que siembran los conflictos y ante las consecuencias económicas y sociales
que desencadenan.
7. La
cruz de Cristo nos recuerda siempre el sufrimiento y el dolor que rodean a la
muerte, así como la angustia que esta conlleva… ¡No podemos seguir siendo
indiferentes! ¡No podemos resignarnos al mal!
8. La paz que Jesús nos entrega no se limita a
silenciar las armas, sino que toca y transforma el corazón de cada uno de
nosotros. ¡Convirtámonos a esa paz de Cristo! ¡Hagamos oír el grito de paz que
brota del corazón!
9.
Imploremos al Señor que conceda su paz al mundo asolado por las guerras y
marcado por el odio y la indiferencia, que nos hacen sentir impotentes ante el
mal.
10. Unámonos a la vigilia de oración por la paz que se celebrará en la Basílica de San Pedro el próximo sábado 11 de abril para orar por la paz y revisar la indiferencia que se oculta en nuestro corazón.
José-Román Flecha Andrés
miércoles, 1 de abril de 2026
lunes, 30 de marzo de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo de Pascua de Resurrección. A 5 de abril de 2026
EL SEPULCRO VACÍO
“Se han llevado del sepulcro al Señor
y no sabemos dónde lo han puesto”
(Jn 11,20-2)
1. Vittorio Messori ha
escrito que Jesús es un “famoso desconocido”. ¿Es creíble esa afirmación?
2. ¿Qué ha podido ocurrir
para que se pueda pensar que es real y constatable el desconocimiento de Jesús
en nuestro mundo?
3. ¿Se puede decir que en
nuestra cultura hay muchas personas que no saben dónde ha sido puesto Jesús?
4. ¿Hay algún lugar, por
insospechado que parezca, donde se pueda encontrar la memoria de la vida y de
la obra de Jesús?
5. ¿Han influido el cine,
la televisión o los medios de comunicación para alejar la figura de Jesús de
nuestro ámbito social?
6. ¿Qué gestos concretos se pueden
esperar de los creyentes para que hagan presente a Cristo y su presencia en la cultura
actual?
7. ¿Qué puedo hacer yo
personalmente para dar testimonio de la presencia de Jesucristo en nuestro
mundo?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo de Pascua. A 5 de abril de 2026
EL SEÑOR ESTÁ VIVO
“Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo sino a los testigos que él había designado: a nosotros que hemos comido y bebido con él después de su resurrección”. Con estas palabras resumía Pedro el misterio de la Pascua ante el centurión Cornelio (Hech 10,39-41).
El
antiguo pescador del lago de Galilea, pretendía recordar cinco hechos
concretos: Jesús había pasado haciendo
el bien. Fue condenado a morir en una cruz. Pero Dios lo resucitó de entre los
muertos. Es más, Dios se lo hizo ver a los discípulos que el Maestro había
elegido. Y ellos tuvieron la alegría de compartir la mesa con el resucitado.
Jesús
es la piedra desechada por los arquitectos y elegida ahora como piedra angular
de un nuevo edificio. Así lo cantamos con el salmo responsorial (Sal 117).
Por otra parte, recordamos que san Pablo invita a los fieles de Colosas a vivir con un talante de resucitados con Cristo para buscar solamente las realidades celestiales (Col 3,1).
MARÍA
MAGDALENA
María
es una mujer que parece haber sido curada por Jesús. Su gratitud la lleva a
seguir al Maestro desde Galilea hasta Jerusalén. De hecho, está presente en el
Calvario y observa el lugar donde ha sido colocado el cadáver de Jesús. Ella
descubre que el sepulcro está vacío y se apresura a comunicarlo a los
discípulos del Señor (Jn 20,1-9).
Con razón María Magdalena ha sido calificada como el “apóstol de los apóstoles”. Su voz sonaba como una profecía. Su anuncio nacía de la experiencia. Despertaba a los discípulos de Jesús del desaliento al que los había arrojado la muerte del Maestro. Y los alentaba a emprender una misión que no podían dejar en el olvido.
UN MENSAJE PARA HOY
Así
pues, en este domingo de Pascua de Resurrección, el evangelio recoge las
palabras que María Magdalena dirigió a Simón Pedro y al otro discípulo a quien
Jesús quería: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han
puesto”. Ese mensaje puede parecer nervioso y desalentado, pero sigue teniendo
actualidad.
•
“Se han llevado del sepulcro al Señor”. Parece que en este tiempo algunos están
dispuestos a ignorar la vida de Jesús y a manipular su mensaje. Por eso están
decididos a destrozar la cruz, a despreciar su significado y a renegar del Resucitado.
•
“No sabemos dónde lo han puesto”. Hoy muchos no saben quién es Jesús ni quieren
saber lo que significa en la historia de la humanidad. Simplemente, no les
interesa. Los mismos cristianos no siempre sabemos explicar el puesto que el
Señor ocupa en nuestra vida.
- Señor Jesús, sabemos que no debemos buscarte en los sepulcros. Tú estás vivo y nos precedes por los caminos del mundo. Tú has muerto por nosotros y has resucitado para nuestra salvación, Queremos encontrarte a lo largo del camino. Y anunciar con alegría tu presencia en nuestro mundo. Bendito seas por siempre. Aleluya.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 5 de abril de 2026
DE LA MUERTE A LA VIDA
Se
suele decir en el corrillo y la tertulia que, al igual que el sexo, la muerte
es un tabú. Los más leídos afirman con aplomo que el principio y el final de la
vida son realidades que nos fascinan y nos horrorizan, como la mirada del que
se asoma al borde del abismo.
En
otros tiempos, en que las gentes vivían obsesionadas por el honor y por la
fama, no se hablaba de “esas cosas”. Pero el silencio no siempre implica
desinterés. Esas cosas no dejaban de
atraer, ocupar y preocupar al noble y al plebeyo, al guerrero y al artesano, al
poeta y al pirata, al monje y al gandul.
En
este tiempo, en el que llaman progreso a la obsesión por las pantallas y los
drones, el sexo y la muerte son objeto de discursos y piezas de caza para la
bolsa. Con estas cosas engordan los dineros y aumentan las audiencias. Nunca
tantos mantos y uniformes se enredaron en los feroces zarzales del sexo y de la
muerte.
Estos
son otros tiempos y soplan otros vientos. Eso es lo que se dice. Se susurra en
la calleja que el sexo y la muerte generaron otrora sentimientos de culpa y de
vergüenza. Pero se advierte ya en la plaza que la muerte y el sexo generan agora
orgullos de poder y de opinión.
En
estos tiempos y lugares todo vale y todo se discute, todo se pregona y sobre
todo se grita y vocifera. Se ignora el llanto desgarrado por el estallido del
último misil y se pregona el éxito del suicidio asistido y coreado de una joven
que se consideraba humillada por unos y abandonada por todos.
Hoy
se premia la desvergüenza y se condecora a la injusticia. Hoy se niega el
derecho a la vida a la persona que se considera inútil. En el gran teatro del
mundo se promueve el derecho a la muerte, previamente decidida por el guionista
y al final aplaudida por todo el auditorio. ¿Una muerte más qué importa al
mundo? Será una pérdida de tiempo bucear en los archivos de la historia.
Pero
acaba de decir el papa León XIV que “la fragilidad forma
parte de la maravilla que somos. No fuimos hechos para una vida donde todo es
firme y seguro, sino para una existencia que se regenera constantemente en el
don, en el amor”.
La causa del Justo injustamente ajusticiado ha sido finalmente revisada. El misterio de Cristo y su destino nos ayudan a descubrir y a celebrar con tímida mesura que la muerte ha sido vencida por la vida. Y que a la crucifixión sucede la resurrección. Ya no es creíble la impostura. Aún es posible la esperanza. Siempre habrá que recibir y compartir esa esperanza que nunca nos defrauda.
José-Román Flecha Andrés