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martes, 5 de agosto de 2025

CADA DÍA SU AFÁN - 9 de agosto de 2025

 

                                                              

LA IMAGEN DE LA HIERBA 

Millones de personas han seguido de una forma u otra la homilía que el papa León XIV pronunció el domingo 3 de agosto en la misa con la que se concluía el Jubileo de los Jóvenes en la explanada romana de Tor Vergata.

Desde el comienzo afirmó él que el encuentro con el Cristo resucitado cambia nuestra existencia e ilumina nuestros afectos, deseos y pensamientos.

El salmo responsorial ofrecía la imagen de la hierba que por la mañana brota y florece, y por la tarde se seca y se marchita.

El Papa evocó la belleza de un prado “delicado, hecho con tallos delgados, vulnerables, propensos a secarse, doblarse, quebrarse”. Esos tallos son reemplazados rápidamente por otros que florecen después de ellos; y, al consumirse en el terreno, los primeros se convierten para los nuevos en alimento y abono. 

Esta imagen se puede aplicar a nuestra vida. Nosotros no hemos sido hechos para una vida donde todo es firme y seguro, sino para una existencia que se regenera constantemente en el don, en el amor. Por eso aspiramos a un “más” que ninguna realidad creada nos puede dar; sentimos una sed tan grande y abrasadora, que ninguna bebida de este mundo puede saciar.

“No engañemos nuestro corazón ante esta sed, buscando satisfacerla con sucedáneos ineficaces. Más bien, escuchémosla. Hagámonos de ella un taburete para subir y asomarnos, como niños, de puntillas, a la ventana del encuentro con Dios. Nos encontraremos ante Él, que nos espera; más bien, que llama amablemente a la puerta de nuestra alma. También para los jóvenes es hermoso abrirle de par en par el corazón, permitirle entrar, para después aventurarse con Él hacia los espacios eternos del infinito”.

Tras recordar cómo San Agustín confiesa que, al buscar a Dios, sus sentidos corporales fueron totalmente transformados, el Papa dijo a los jóvenes que “hay una inquietud importante en nuestro corazón, una necesidad de verdad que no podemos ignorar, que nos lleva a preguntarnos: ¿Qué es realmente la felicidad? ¿Cuál es el verdadero sabor de la vida? ¿Qué es lo que nos libera de los pantanos del sinsentido, del aburrimiento y de la mediocridad?”

 La respuesta es clara: “La plenitud de nuestra existencia no depende de lo que acumulamos ni de lo que poseemos, sino que está unida a aquello que sabemos acoger y compartir con alegría”.  

Si acogemos los sentimientos de compasión, benevolencia, humildad, dulzura, paciencia, perdón y paz, como los de Cristo, nuestra esperanza no quedará defraudada. Y esa esperanza es Jesús.

 El Papa concluyó diciendo a los jóvenes: “Aspirad a cosas grandes, a la santidad, allí donde estéis. No os conforméis con menos. Entonces veréis crecer cada día la luz del Evangelio, en vosotros mismos y a vuestro alrededor”.

                                                    José-Román Flecha Andrés

lunes, 11 de noviembre de 2024

CADA DÍA SU AFÁN - 9 de noviembre de 2024

 

UN CORAZÓN QUE NOS AMA

«Nos amó». Con esas palabras de san Pablo a los romanos (Rom 8,37) ha titulado el papa Francisco su carta encíclica publicada el día 24 de octubre de este año 2024. Con ella evoca el amor humano y divino del Corazón de Jesucristo para recordarnos que de ese amor nada podrá separarnos (Rom 8,39).

1. El Papa dice que en la cultura líquida actual falta corazón. “Viendo cómo se suceden nuevas guerras, con la complicidad, tolerancia o indiferencia de otros países, o con meras luchas de poder en torno a intereses parciales, podemos pensar que la sociedad mundial está perdiendo el corazón”. Es preciso acudir al Corazón de Cristo, “ese centro de su ser, que es un horno ardiente de amor divino y humano y es la mayor plenitud que puede alcanzar lo humano”.  

2. Además, menciona algunos gestos de Jesús que reflejan su corazón, como son su mirada y sus palabras, en las que manifestaba la hondura de su compasión y de su amor.

3. El Corazón de Cristo es objeto de adoración, al ser parte de su Cuerpo resucitado, inseparable del Hijo de Dios que lo ha asumido para siempre. La Eucaristía es presencia real que se adora, pero la imagen nos orienta a elevar nuestro corazón al de Cristo vivo  

4. Los antiguos Padres de la Iglesia afirmaron la realidad del afecto humano del Señor. “El corazón es símbolo de la ardentísima caridad que, infundida en su alma, constituye la preciosa dote de su voluntad humana. Finalmente es símbolo de su amor sensible”. 

  5.  San Juan Pablo II enseñaba que “el Corazón del Salvador invita a remontarse al amor del Padre, que es el manantial de todo amor auténtico”. Eso mismo es lo que el Espíritu Santo, que llega a nosotros desde el Corazón de Cristo, busca alimentar en nuestros corazones. 

6. El papa Francisco recuerda la importancia que el agua tiene en la Biblia. Pues bien, del costado abierto de Jesús crucificado brotó el agua del Espíritu que representa la Palabra, su gracia y los sacramentos que la comunican.  

5. Jesús manifestó a Santa Margarita María de Alacoque su gran amor a los hombres, que no recibe a cambio sino frialdad y repulsas, ingratitudes y desprecios. “La mejor respuesta al amor de su Corazón es el amor a los hermanos”.

  6. Nuestro amor a Cristo ha de tener una dimensión social y misionera. “El mayor riesgo en esa misión es que se digan y se hagan muchas cosas, pero no se logre provocar el feliz encuentro con ese amor de Cristo que abraza y que salva”.

Finalmente, el Papa pide al Señor que de su Corazón broten para nosotros esos ríos de agua viva que sanen las heridas que nos causamos, fortalezcan la capacidad de amar y de servir, y nos impulsen a caminar juntos hacia un mundo justo, solidario y fraterno.

                                                                                 José-Román Flecha Andrés


 

lunes, 2 de septiembre de 2024

CADA DÍA SU AFÁN 17 de agosto de 2024


PROVERBIOS SOBRE LA SABIDURÍA

1. “El comienzo de la sabiduría es el temor del Señor” (Prov 1,7). Este es un pensamiento capital en la espiritualidad de Israel. Con él se abre prácticamente el libro de los Proverbios. Y así lo amplía un salmo: “El principio del saber es temer al Señor; es sabio de verdad el que así vive, su alabanza perdura para siempre” (Sal 111,10).

Job coloca en los labios de Dios estas palabras dirigidas al hombre: “Mira, el temor del Señor es la sabiduría; y huir del mal es la inteligencia” (Jb 28,28). Ahora bien, la sabiduría bíblica no es erudición. Es aceptar el proyecto de Dios. Y el temor de Dios no es el miedo al tirano, es el respeto a aquel que ama al hombre y le muestra su misericordia.

2. “Confía en el Señor con todo el corazón, y no te fíes de tu propia sabiduría” (Prov 3,5). También la confianza en Dios es un tema habitual en la espiritualidad de Israel. Así suena la petición del salmista en su oración: “Que en ti confíen los que veneran tu nombre, porque no abandonas, Señor, a los que te buscan” (Sal 9,11).

En otras ocasiones, el piadoso israelita manifiesta haber iniciado ya ese camino de confianza y de gratitud: “Yo confío en tu bondad; conoceré la alegría de tu salvación y cantaré al Señor que me ha tratado bien” (Sal 13,6).

El hombre que confía en su propio poder o en su propio saber se pierde a sí mismo. Este proverbio bíblico es una exhortación a depositar la confianza humana en la bondad divina.

3. “No te creas el más sabio: ten el temor del Señor y mantente alejado del mal” (Prov 3,7). Este proverbio bíblico nos exhorta a crecer en el temor de Dios, es decir en el respeto, el aprecio y la aceptación de su voluntad.

La altanería, la soberbia y la presunción son tentaciones muy habituales. Demasiadas veces nos consideramos los mejores de nuestra comunidad. Y nos gloriamos de nuestros bienes, de los honores que hemos recibido o de la sabiduría que nos atribuimos a nosotros mismos. 

Nada de eso puede darnos la seguridad. Solo Dios basta. Claro que no basta con alimentar esa confianza. Hay que dar pasos concretos para alejarse del mal y obrar el bien. Esa es la verdadera sabiduría.

4. “Feliz el mortal que encontró la sabiduría, el hombre que obtuvo la inteligencia” (Prov 3,13). En la Biblia son muy importantes las bienaventuranzas. Al declarar feliz a una persona se manifiesta la importancia del valor que ha abrazado o de la actitud que manifiesta en la vida.

Este proverbio bíblico no proclama feliz y bienaventurado al que ha conseguido mucho dinero. Tampoco se alaba la suerte de quien ha logrado escalar puestos de importancia social.

Es feliz el que ha encontrado el tesoro que verdaderamente vale. Y ese tesoro no es otro que la sabiduría. Es decir, es feliz la persona que ha descubierto cuál es la voluntad de Dios y trata de acomodar a ella su propia vida.

                                                                         José-Román Flecha Andrés

lunes, 25 de abril de 2022

CADA DÍA SU AFAN 30 de abril de 2022


DERECHO DE GUERRA Y DERECHO A LA PAZ

En torno a la Navidad del curso académico de 1538 a 1539, Fray Francisco de Vitoria había desarrollado una de sus lecciones magistrales, analizando la licitud de  conquista del continente recién descubierto más allá del océano Atlántico. Con  razón se dice que la Universidad de Salamanca es el único espacio académico en el que se ha sometido  a una cuidadosa autocrítica una acción colonialista.

Intentando completar su estudio, el jueves 18 de junio de 1539 aquel ilustre maestro dominico pronunciaba  su “relección” sobre el derecho de  guerra.

Al redactarla,  se había inspirado en la doctrina de San Agustín y de Santo Tomás de Aquino, cuidadosamente recogida por la “Summa” del también dominico Silvestre Prierias. El maestro Francisco de Vitoria exponía el tema de la guerra, analizando las cuestiones tradicionales.

Para determinar su liciud, había que tener en cuenta la autoridad del que declaraba la guerra, la causa justa para promoverla así como los límites que habían de observarse en la contienda. Era habitual afirmar que la guerra solo era justa para una de las partes contendientes. Por tanto solo podía justificarse la guerra defensiva. Es evidente que todos estos presupuestos podían prestarse a una continua ambigüedad.

El Maestro no olvidaba lo que hoy podría denominase como la objeción de conciencia. De hecho, se preguntaba si los súbditos están obligados a seguir las decisiones de un soberano que declara una guerra claramente injusta. Además, denunciaba los abusos a los que suele dar lugar la invasión de un territorio, así como los robos y  la muerte que alcanzará a los ciudadanos inocentes.

En su “relección”, Fray Francisco de Vitoria no se limitaba a estudiar el derecho a la guerra, sino que dedicaba gran atención a lo que se llamaría el “derecho en la guerra”.  

Con relación a lo primero, ya al fin de su disertación, decía que  “supuesto que el príncipe tiene autoridad para hacer la guerra, lo primero de todo no debe buscar ocasión y pretextos para ella, sino que en lo posible debe guardar paz con todos los hombres”.

Y con relación a lo segundo, añadía que “declarada con causa justa, la guerra no debe ser llevada para ruina y perdición de la nación a quien se hace, sino para la realización del derecho y defensa de la patria y de la propia república y con el fin ulterior de conseguir la paz y la seguridad”.

Cerca de la tumba de Fray Francisco de Vitoria, en el claustro del convento de San Esteban, en Salamanca, un escrito recuerda que con razón es reconocido como el padre del Derecho Internacional. Y lo mismo celebra el busto que lo representa en el vestíbulo del edificio de las Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York. Cambiados los tiempos, su enseñanza hoy nos interpela.

                                                                                                José-Román Flecha

lunes, 7 de febrero de 2022

CADA DÍA SU AFÁN 12 de febrero de 2022

 

                                                                         

ENTRE LA VERDAD Y LA FALSEDAD

“Nuestra religión es verdadera, pero nuestra manera de practicarla la hace parecer tan falsa…” Esta frase, tan aguda como interpelante, parece que se debe a Bruce Marsahll (1899-1987). Aquel célebre escritor escocés, convertido al catolicismo a sus dieciocho años, hizo de la religión católica uno de sus temas favoritos.

Al menos en este caso, esta observación es ciertamente muy atinada. Si nos escuece la franqueza de su autocrítica, siempre podemos encontrar un modo de disculparnos. Por ejemplo, podemos afirmar que algunos que dicen creer en la democracia la traicionan sin escrúpulo alguno.

Además, sin pretender escabullirnos y salirnos del tema, podemos llegar a  aducir que también los seguidores de otras religiones nos dan con alguna frecuencia una imagen bastante lamentable de las mismas.

Claro que la sabiduría popular lleva mucho tiempo afirmando que el mal de muchos solo consigue consolar a los tontos. De sabios es propia la prudencia. Y la reflexión sobre la coherencia del propio comportamiento.

Por otra parte, aunque nos entusiasma ese oficio de jueces, ya sabemos que nadie nos ha conferido la categoría necesaria para juzgar la coherencia de los demás, cuando la nuestra es tan dudosa

Nadie debería atreverse a decir que ama la verdad cuando es manifiesto que vive sin complejos, instalado cómodamente  en una vida que aparece amasada de mentiras tan vergonzosas.

Nadie deberá atreverse  a proclamar con solemnidad que ama apasionadamente la claridad de la luz cuando procura vivir en la oscuridad o, al menos, no hace demasiados esfuerzos para superarla. Nuestra incoherencia no convence a nadie.

Tiene razón el escritor al afirmar que nuestra religión es verdadera. Y lo es porque nos ofrece la enseñanza y el ejemplo de Aquel que se definía ante sus discípulos como la verdad y se presentaba ante el procurador romano  como testigo de la verdad.

Nuestra falsedad no solo es mendaz. Es tan ridícula como las que tratamos de vender como “mentiras piadosas”. Nuestra forma de practicar esa religión verdadera puede pecar de falsedad si con nuestras frecuentes “verdades a medias” negamos de hecho la valía y la fuerza de la “verdad total”.

Ahora bien, hay momentos en los que la fidelidad a la verdad puede llegar a costarnos un enorme sacrificio. Es evidente que el testimonio no es gratuito. No debemos olvidar que en la lengua griega, de la que viene nuestra cultura, el testigo se llama “mártir”.

Entre tanto, podemos ir haciendo sencillos y cotidianos ejercicios de entrenamiento. A defender la verdad en la hora más dramática de la vida se aprende siendo coherentes un día y otro día. Siendo verdaderos ante Dios, ante los demás y ante nosotros mismos. 

                                                      José-Román Flecha Andrés    

lunes, 10 de mayo de 2021

CADA DÍA SU AFÁN 15 de mayo de 2021


HACE MEDIO SIGLO

Ayer se ha cumplido medio siglo de la publicación de la carta “Octogesima adveniens” (14.5.1971) con la que el papa San Pablo VI recordaba el 80º aniversario de la encíclica “Rerum novarum”. 

 1. Entre los nuevos problemas sociales del momento, el Papa subraya el fenómeno de la urbanización, que con el éxodo rural provoca el crecimiento desmedido de las ciudades, la expansión industrial, el paro profesional, los cambios de empleo y la movilidad de personas.

  2. La urbanización trastorna los modos de vida y las estructuras habituales de la existencia. En lugar de favorecer el encuentro fraternal y la ayuda mutua, la ciudad desarrolla las discriminaciones y también la indiferencia.

3. La promiscuidad de las viviendas populares hace imposible la intimidad; los matrimonios jóvenes, sin una vivienda decente y asequible, se desmoralizan y los jóvenes dejan un hogar demasiado reducido y buscan en la calle otras compensaciones y compañías   

  4. La transformación de la vida urbana provocada por la industrialización pone al descubierto problemas hasta ahora poco conocidos. Se pregunta el Papa qué puesto corresponderá en la nueva sociedad a los jóvenes a la mujer.

5. Además, recuerda a los nuevos pobres: los minusválidos, los inadaptados, los ancianos, los marginados de diverso origen.

6. Entre el número de las víctimas de situaciones de injusticia están las personas que son objeto de discriminaciones, por razón de su raza, su origen, su color, su cultura, su sexo o su religión.

7. Esta situación incluye a los trabajadores emigrados, cuya condición de extranjeros hace más difícil toda reivindicación social, a pesar de su participación en el esfuerzo económico del país que los recibe. 

  8. Ante el número de quienes no llegan a encontrar trabajo y se ven reducidos a la miseria o al parasitismo, surge una especie de fatalismo, que sugiere soluciones maltusianas tendentes a disminuir la natalidad.

9. Los medios de comunicación social representan un nuevo poder, que debería contribuir al bien común, alentando toda expresión constructiva, apoyando a los ciudadanos y a los grupos en la defensa de los valores fundamentales de la persona y de la convivencia. 

10. Por otra parte, se constata ya una explotación inconsiderada de la naturaleza, que corre el riesgo de destruirla y de hacer a la humanidad víctima de esta degradación. Y añadía: “Contaminaciones y desechos, nuevas enfermedades, poder destructor absoluto; es el propio consorcio humano el que la persona no domina ya, creando de esta manera para el mañana un ambiente que podría resultarle intolerable”. 

Pues bien, según el papa Pablo VI, hacia estos aspectos nuevos han de volverse el hombre y la mujer cristiana para hacerse responsables, en unión con las demás personas, de un destino común.

                                                             José-Román Flecha Andrés

lunes, 26 de abril de 2021

CADA DÍA SU AFÁN 1 de mayo de 2021


SAN JOSÉ OBRERO

El día 8 de diciembre de 2020 el papa Francisco firmaba la carta “Patris corde”, es decir “Con corazón de padre”, sobre la figura y la misión de san José. Entre los siete apartados en los que nos invita a contemplar al esposo de María de Nazaret, podemos recordar hoy el capítulo en el que lo presenta como un padre trabajador. 

1. Según  el Papa, un aspecto que caracteriza a san José es su relación con el trabajo. De hecho, san José era un carpintero que trabajaba honestamente, allá en Nazaret, para asegurar el sustento de su familia. De él, Jesús aprendió seguramente  tres cosas: el valor del trabajo, la dignidad del trabajador y la alegría de comer el pan como fruto del propio trabajo.

2. Cambian los tiempos, pero muchos problemas persisten. Hoy el trabajo es una cuestión social muy urgente. La tasa del desempleo alcanza en muchos lugares unos niveles alarmantes. Y eso ocurre aun en países que parecían desarrollados. Por tanto, en este momento es necesario adquirir conciencia de los nuevos problemas. Y, sobre todo, es  preciso comprender la importancia, el significado y la dignidad del trabajo.

 3. Con la fe de Israel, creemos  que por el trabajo el ser humano participa en la creación del mundo y en la obra de la salvación. Sea cual sea su tarea, la persona que trabaja colabora con el mismo Dios, creador de este mundo que es suyo y nuestro al mismo tiempo. 

La fe cristiana nos dice, además, que por medio del trabajo podemos anticipar la venida del Reino de Dios, que pedimos en la oración del Padrenuestro. El trabajo de san José nos recuerda que, al hacerse hombre y vivir en nuestra tierra, el mismo Dios aceptó nuestro trabajo como signo de su compromiso con la humanidad.

4. Ahora bien, la razón nos enseña que, gracias al trabajo vamos desarrollando nuestras cualidades y las vamos poniendo al servicio de la sociedad y de la comunión fraterna. El trabajo es un escenario para desarrollar nuestros talentos y alcanzar nuestra realización personal y la seguridad de nuestra familia. Basta observar que cuando una familia carece de trabajo queda expuesta a muchas dificultades, tensiones y aun a la disolución.

5. La pandemia de Covid-19 ha aumentado la pérdida del trabajo. Es hora de revisar nuestras prioridades habituales. La  crisis económica, social, cultural y espiritual puede ser una ocasión para redescubrir el significado, la importancia y la necesidad del trabajo. Por ahí puede llegar esa nueva “normalidad”, que debería implicar que nadie quede excluido.

Para la fe cristiana, laborar es colaborar: con Dios y con todos nuestros hermanos, especialmente los más necesitados. El Papa desea que san José obrero nos ayude a decir: “¡Ningún joven, ninguna persona, ninguna familia sin trabajo!”

José-Román Flecha Andrés

 

lunes, 1 de febrero de 2021

CADA DIA SU AFÁN - 6 de febrero de 2021

 

 

             DE JOB AL SAMARITANO 

El día 11 de febrero de 2021 se celebrará la 29a Jornada Mundial del Enfermo. En el mensaje que ha publicado con ese motivo, el papa Francisco advierte que la pandemia ha dejado ver las insuficiencias de los sistemas sanitarios, que han afectado a los ancianos, a los más débiles y vulnerables.

Por otro lado, la pandemia ha mostrado la entrega de sanitarios, voluntarios, trabajadores, sacerdotes, religiosos y religiosas, que han ayudado, cuidado, consolado y servido a tantos enfermos y a sus familiares. Todo ello nos lleva a meditar sobre el icono de Job y el del Buen Samaritano.

  

1. La figura bíblica de Job es emblemática. Abandonado y acusado por su mujer y sus amigos, cae en un estado de abandono e incomprensión. En su extrema fragilidad, hace llegar su grito insistente a Dios, que al final le responde, abriéndole un nuevo horizonte.

El texto indica que su sufrimiento no es una condena o un castigo, como entonces se pensaba. Tampoco es un estado de lejanía de Dios o un signo de su indiferencia. Así que Job puede confesar su fe en el Señor, diciendo: «Te conocía solo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos» (42,5).

De su figura aprendemos que no basta con envolver nuestra fe con palabras estériles, como hacían los pretendidos amigos de Job. Cuando es verdadera y coherente, nuestra fe nos lleva a involucrarnos en la vida real y en las necesidades del prójimo.

 

2. La figura del Buen Samaritano, tan presente en la encíclica Fratelli tutti, reaparece en este mensaje, aplicada a Jesucristo. Él nos enseña que “la cercanía es un bálsamo muy valioso, que brinda apoyo y consuelo a quien sufre en la enfermedad”.

 Evocando la parábola, añade el Papa que hemos de vivir esta cercanía, no solo de forma personal, sino también comunitaria. Es evidente que “el amor fraterno genera una comunidad capaz de sanar, que no abandona a nadie, que incluye y acoge sobre todo a los más frágiles”.

La solidaridad fraterna se expresa de modo concreto en el servicio al prójimo. Un servicio que no puede ser impersonal, sino que “siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la padece y busca la promoción del hermano”.    

 

3. No podemos olvidar que la enfermedad siempre tiene un rostro. Ante el enfermo, Jesús propone: “detenerse, escuchar, establecer una relación directa y personal con el otro, sentir empatía y conmoción por él o por ella, dejarse involucrar en su sufrimiento hasta llegar a hacerse cargo de él por medio del servicio”.   

  El mandamiento del amor se realiza hoy en la relación con los enfermos. “Una sociedad es tanto más humana cuanto más sabe cuidar a sus miembros frágiles y que más sufren, y sabe hacerlo con eficiencia animada por el amor fraterno”. Ni los gobernantes ni los ciudadanos deberíamos ignorar esta lección

                                             José-Román Flecha Andrés

lunes, 4 de enero de 2021

CADA DÍA SU AFÁN 9 de enero de 2021

LA CULTURA DEL CUIDADO

Iniciada por el papa san Pablo VI el año 1968, el día primero de enero de este año 2021 se ha celebrado la 54ª Jornada Mundial de la Paz, bajo el lema “La cultura del cuidado como camino de paz”.

El papa Francisco comienza su habitual mensaje para este día, anotando que ante la gran crisis de COVID-19, junto a testimonios de caridad y solidaridad, vemos “diversas formas de nacionalismo, racismo, xenofobia e incluso guerras y conflictos que siembran muerte y destrucción”. Se necesita fomentar una “cultura del cuidado para erradicar la cultura de la indiferencia, del rechazo y de la confrontación”.

En realidad, en muchas tradiciones religiosas se afirma la existencia de un Dios Creador, origen de la vocación humana al cuidado, que es también el modelo del cuidado hacia los humanos, creados a su imagen y semejanza. La institución del  Shabbat y del jubileo regulaban el culto divino y promovían el cuidado de los más débiles. Profetas como Amós e Isaías elevaron su voz en favor de la justicia para los pobres.   

En la sinagoga de Nazaret, Jesús se manifestó como enviado a anunciar la buena noticia a los pobres y a liberar a los oprimidos. Misión que llevó a cabo continuamente. Con razón la tradición lo identificó con “el Buen Samaritano, que se inclinaba sobre el hombre herido, vendaba sus heridas y se ocupaba de él”.

Los seguidores de Jesús saben que las  obras de misericordia constituyen el núcleo del servicio de caridad. La doctrina social de la Iglesia, en una auténtica “gramática” del cuidado, promueve la dignidad de toda persona humana, la solidaridad con los pobres y los indefensos, la preocupación por el bien común y la salvaguardia de la creación.

El Papa nos invita a usar esos principios como una “brújula” para dar un rumbo humano al proceso de globalización y para convertirnos en profetas y testigos de la cultura del cuidado.  

Es hora de preguntarse: ¿Qué ha llevado a la normalización de los conflictos en el mundo? ¿Cómo convertir nuestro corazón y cambiar nuestra mentalidad para buscar verdaderamente la paz en solidaridad y fraternidad?

Ante  problemas como la pandemia de Covid-19 y el cambio climático, sería una valiente decisión crear con el dinero que se usa en armas y otros gastos militares “un Fondo mundial” para  derrotar  el hambre y ayudar al desarrollo de los países más pobres».

La cultura del cuidado requiere un proceso educativo global. Los líderes religiosos y los gobernantes han de transmitir los valores de la solidaridad, el respeto a las diferencias, la acogida y el cuidado de los hermanos y hermanas más frágiles.

En conclusión, “una disposición al cuidado, a la atención, a la compasión, a la reconciliación y a la recuperación, al respeto y a la aceptación mutuos, es un camino privilegiado para construir la paz”.  

                                                                    José-Román Flecha Andrés

lunes, 18 de julio de 2016

COMUNICACIÓN

Queridos hermanos:
Envío las reflexiones del próximo fin de semana, 23-24 de julio.
Además, os comunico que la emisora” EN FAMILIA RADIO 740”, de PHOENIX,AZ, ha habilitado un número de teléfono -por medio de “Audio Now- para que quien tenga llamadas ilimitadas o movistar fusión, pueda escuchar gratuitamente desde España y desde el teléfono los programas que emiten.
Para quien quiera probarlo, el nº es 911 23 87 32
Los programas en los que yo hablo son los siguientes días y horas:
- Jueves, a las 10 de la noche (hora española)
- viernes, a las 10 de la noche
- domingo, a las 5 de la tarde
- lunes, a las 2 de la madrugada 
Paz y bien en el Señor.
José-Román Flecha



http://www.enfamilia.org/