lunes, 31 de marzo de 2025

DOMINGO 5º DE CUARESMA C 2025

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 5º de Cuaresma. C 6 de abril de 2025


           EL PECADO Y LA PIEDRA

El que esté sin pecado que le tire la primera piedra”

(Jn 8,7) 

1.      En esta sociedad, se ha adoptado la ley del “todo vale”. ¿Qué sentido tiene hablar del pecado en un mundo sin valores y sin normas de conducta?

2.      Según San Agustín el pecado es la veneración a lo creado y el alejamiento del Creador. ¿Se acepta hoy esa definición del pecado?

3.      ¿Por qué se niega la existencia del pecado y, al mismo tiempo, se destroza la imagen del pecador?

4.      Es muy frecuente arrojar la piedra contra el pecador, pero ¿son inocentes quienes se apresuran a arrojársela?

5.      ¿En qué suelen fundamentarse los que creen y proclaman que ellos están libres de pecado?

6.      Muchas veces, se descubre que son más pecadores los que apedrean al “pecador” que él mismo ¿Qué se puede hacer entonces?

7.      ¿He cometido alguna vez la hipocresía de condenar el comportamiento ajeno sin detenerme a examinar mi propia conciencia?

                                                                                                   José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 5º de Cuaresma. C 6 de abril de 2025

 

EL RECUERDO Y LA PROMESA

“No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo, mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis? Abriré un camino por el desierto, corrientes en el yermo… para dar de beber a mi pueblo” (Is 43,16-21).  Al recuerdo de la liberación que Dios había ofrecido a su pueblo en el pasado, se contrapone ahora la promesa de una nueva intervención.

El pueblo de Israel sabía que recordar lo que Dios había hecho por él era un gesto de gratitud y de fidelidad a la alianza con el Señor que lo había librado de la servidumbre. 

En el pasado, después que salieron de Egipto, Dios hizo brotar agua de una roca. Cuando regresen del exilio sufrido en Babilonia, Dios repetirá los gestos de su bondad. Preparará para ellos corrientes de agua en el desierto. 

A esa certeza responde el salmista al cantar: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres” (Sal 125). San Pablo, por su parte, trata de olvidar lo que ha dejado atrás para valorar el conocimiento de Cristo y correr hacia la meta prometida (Flp 3,8-14).  

 LA ESCRITURA EN LA ARENA

También el evangelio que hoy se proclama contrapone de algún modo el pasado y el futuro. Los escribas y fariseos traen ante Jesús a una mujer a la que dicen haber sorprendido en adulterio (Jn 8,1-11).

Recuerdan que los adúlteros eran condenados a la lapidación. Pero ellos solo quieren poner a prueba a Jesús. Si el Maestro no aprueba el mandato de apedrear a la adúltera, se sitúa contra la Ley de Moisés. Si la condena, no posee la compasión que se espera de un profeta.

• Se acusa a la mujer y no se menciona a su cómplice. Si no hay tal cómplice, la acusación es tan solo una provocación. Si lo hay, pero ellos no quieren detenerlo, no son imparciales. Solo les interesa poner en dificultades al Maestro para poder acusarlo.

 Pero Jesús se inclina por dos veces para escribir algo en el suelo. Según Giovanni Papini, “escribió precisamente sobre la arena para que el viento se llevase las palabras que los hombres tal vez no hubieran podido leer sin miedo”.

 MISERICORDIA Y PERDÓN

 San Agustín escribió que en este escenario quedaron frente a frente la “misericordia” y la “mísera”, es decir, la necesitada de compasión. Será oportuno prestar atención a lo que Jesús dice tanto a los fariseos como a la mujer.

• “El que esté sin pecado que le tire la primera piedra”.  Es una incoherencia presumir de cumplir la letra de la Ley cuando no se quiere asumir su espíritu. Estas palabras nos revelan la grandeza y la comprensión del Maestro. Jesús es el único que está sin pecado. Por tanto, es el único que podría juzgar, pero  no juzga.

• “Tampoco yo te condeno. Anda y en adelante no peques más”. La sociedad niega la seriedad del pecado, pero condena al pecador. Por el contrario, Jesús no niega la gravedad del pecado ni la seriedad de la culpa. Pero se muestra siempre dispuesto a ofrecer el perdón. El Maestro no mira tanto al pasado como al futuro.  

- Padre de los cielos, tú conoces nuestro pecado. Sin embargo, en Jesús nos revelas tu misericordia y nos concedes tu perdón. Deberíamos aprender de ti. No tenemos derecho a condenar a nuestros hermanos y hermanas. Que el Espíritu Santo  nos ayude a inspirarnos en tu  misericordia. Y que el pasado nos lleve a mirar con esperanza el futuro. Amén.   

                                                                               José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN -- 5 de abril de 2025

EL CORAZÓN Y LA CONCIENCIA

Con frecuencia lamentamos la perdida de la conciencia en la sociedad actual. Todos advertimos que se ha impuesto la norma del “todo vale”. Ese relativismo nos viene bien cuando nos lo aplicamos a nosotros mismos. Pero nos destroza cuando lo utilizan los demás contra nuestro interés y contra nuestra dignidad de personas.

Durante el tiempo de la cuaresma se oye hablar con frecuencia de la necesidad de revisar nuestra conciencia a la luz de la palabra de Dios. Ya en las tradiciones de Israel son abundantes las alusiones a la conciencia. 

1. Bajo la imagen del corazón, la Escritura presenta la conciencia como el lugar donde se interioriza la ley divina. Así se dice: "Grabad en vuestro corazón que no tenéis otro Señor a quien servir, sino a Yahvéh " (Dt 4,39).

2. De David se dice que "le palpitó el corazón" tras cortar la orla del manto de Saúl (1 Sam 24,6) y después de haber ordenado el censo del pueblo (2 Sam 24,10). A Semeí, que se había burlado de David, lo reprende duramente Salomón: "Sabes -tu corazón da testimonio de ello- todo el mal que hiciste a mi padre (1 Re 2,44).

 3. En los profetas, el corazón aparece como la fuente de la vida moral. Según Isaías, el rebelde camina por "las vías de su corazón" (Is 57,17), Jeremías advierte que el "pecado está grabado en las tablas del corazón" (Jr 17,1). Y Ezequiel anuncia que la ley nueva será grabada por el mismo Dios en el corazón de los hombres (Ez 11,19).

4. En el libro de la Sabiduría se encuentra esta expresión: "Cobarde es la maldad y ella a sí misma se condena; acosada por la conciencia imagina siempre lo peor" (Sab 17,10).

5. En los salmos se recuerda que solo Dios es capaz de sondear el corazón humano. Dios juzgará sobre la culpabilidad o inocencia de los hombres (Sal 7,10; 26,2). Con razón pide el salmista: “Crea en mí, oh Dios, un corazón puro. Un corazón contrito y humillado, tú oh Dios, no lo desprecias” (Sal 51).

6. Uno de los Proverbios solicita al piadoso israelita que preste oído a la sabiduría e incline su corazón a la prudencia (Prov 2,10; 3,1-3). El comportamiento de la persona será bueno o malo, según sea bueno o malo su corazón (Prov 29,27).

7. Finalmente, ante las duras acusaciones que le dirigen sus amigos, Job replica una y otra vez: "Mi corazón no me condena" (Job 27,6).

Así pues, la conversión de la conciencia se conecta con el conocimiento del propio corazón. Conocer la llaga del propio corazón y extender las manos hacia Dios son expresiones frecuentes en la Biblia.

Por tanto, en este tiempo de cuaresma es más que conveniente examinar nuestro corazón, es decir nuestra conciencia. Y ver si, en nuestro caminar, tratamos de ajustar nuestra conciencia según la luz de la palabra de Dios.

José-Román Flecha Andrés

  

martes, 25 de marzo de 2025

DOMINGO 4º DE CUARESMA C 2025


EXAMEN DE CONCIENCIA -

              

        LA FUGA Y EL RETORNO

Este hijo mío estaba muerto y ha revivido;

estaba perdido y lo hemos encontrado”.

(Lc 15,24)

 

1.      En este tiempo muchas personas parecen desconocer o haber olvidado a Dios ¿A qué puede deberse esa situación?

2.      En otras ocasiones se admite una referencia a lo sobrenatural. ¿Por qué se rechaza a un Dios que se presenta como padre?

3.      Aun los que dicen admitir a Dios como Padre, ¿se reconocen y se respetan siempre como hermanos?

4.      ¿Es habitual reconocer que si nos alejamos de Dios llevamos una vida mortecina?

5.      ¿No nos preocupa haber abandonado al Padre para terminar sirviendo a unos amos que no nos prestan atención?

6.      ¿Qué significa en nuestra vida esa contraposición entre la pérdida y el hallazgo?

7.      ¿Y yo estoy dispuesto a decir con verdad que “me levantare e iré donde mi Padre?

 

José-Román Flecha

 

 

 

 

 

REFLEXIÓN - Domingo 4º de Cuaresma. C 30 de marzo de 2025

 

PÉRDIDAS Y HALLAZGOS 

“Hoy os he quitado de encima el oprobio de Egipto”. Con ese oráculo, Dios recuerda a Josué que él ha liberado a su pueblo y lo ha ido guiando hacia la libertad (Jos 5,9). 

Tras la fatigosa peregrinación por el desierto, Dios promete a su pueblo que podrá disfrutar de los frutos esperados y podrá ofrecer al Señor las primicias de sus cosechas.

El salmo responsorial convierte aquellas promesas del pasado en una certeza para el presente. A nosotros la fe y la esperanza nos aseguran esa  generosidad de nuestro Padre. Por eso nos alentamos unos a otros cantando: “Gustad y ved qué bueno es el Señor” (Sal 33).

El primer don de ese Padre generoso es el de la reconciliación. San Pablo nos anuncia que Dios nos ha reconciliado consigo por medio de Cristo. Nos ha invitado a aceptar su perdón y a reconciliarnos con nuestros hermanos (2 Cor 5,17-21).

NUESTRA DIGNIDAD

La parábola que hoy se proclama pertenece al capítulo evangélico de las pérdidas y los hallazgos. Un pastor perdió una oveja y no descansó hasta que la encontró. Lo mismo hizo una mujer que había perdido una moneda. Más elocuente aún es el relato sobre un hijo que se había perdido y ha sido reencontrado por su padre y por su hermano   (Lc 15,32).

 El hijo que se fue de casa busca la libertad. Lejos de su casa, se convierte en un esclavo de sus gustos, en un servidor de un amo que lo trata como a un esclavo y en un solitario despreciado por todos.

 En realidad, la parábola que llamamos del hijo pródigo es la parábola de la generosidad liberadora del padre. En la experiencia de la soledad, el hijo menor redescubre el valor del hogar familiar.

 Por su parte, el hijo mayor permanece en la casa, pero nunca ha llegado a descubrir la libertad que le proporciona el amor de su padre. Solo el amor nos hace libres. Solo el amor nos hace reconocer nuestra dignidad. 

LIBERTAD Y ALEGRÍA  

Al retornar a casa, el hijo menor pide a su padre que lo  reciba como un jornalero más. Seguramente esa es la última tentación. Los verdaderos creyentes no pueden presentarse ante Dios reclamando un salario por su trabajo.

• Al que regresa triste y pobre el padre lo recibe con los brazos abiertos. Lo viste de fiesta para subrayar su dignidad. Y le entrega el anillo con el que él ratifica los contratos. La alegría por el hijo reencontrado revela la confianza del padre y demanda la responsabilidad del hijo.

• Y al hijo mayor, que ha permanecido en la casa, el padre le recuerda una doble relación. Es un hijo, con el que el padre comparte todos sus bienes. Y tiene un hermano, al que debe aceptar y recibir como tal.

A las palabras del hijo menor, el padre no responde con palabras, sino  con los gestos de la fiesta y la alegría. Pero al hijo mayor sí que le dirige una invitación que marca el tono de todo el relato: “Deberías alegrarte porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”. 

- Padre de los cielos, hoy reconocemos que nuestra desgracia se debe precisamente al hecho de que hemos ignorado tu amor. Hemos malentendido el ideal de nuestra libertad. Agradecemos esa misericordia con la que nos recibes. Y te pedimos que nos ayudes a comprender dónde está la verdadera alegría. Amén.

                                                                        José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN _ 29 de marzo de 2025

                                 

                                PALABRAS PARA LA PAZ

Ante el dramático espectáculo de las guerras, es preciso evocar el ideal de la paz. Durante un siglo, los papas no han dejado de promoverlo.  

1.Benedicto XV, elegido papa al comienzo de la primera guerra mundial, en su primera encíclica, Ad Beatissimi, incluía una dramática descripción y condena de la guerra y el 1 de agosto de 1917 enviaba una nota a los jefes de los pueblos en guerra para pedir el fin de aquella inútil carnicería.

2.En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, Pío XII pronunció el 24 de agosto de 1939 su famosa advertencia: “Es inminente el peligro, pero todavía hay tiempo. Nada se ha perdido con la paz. Todo puede perderse con la guerra”. En el radiomensaje de Navidad de 1944, cuando aún no había terminado la guerra, proponía una evolución radical en la resolución de los conflictos.

3.En su encíclica Pacem in terris, Juan XXIII decía que la carrera de armamentos exige de los ciudadanos sacrificios enormes, mientras que otros pueblos quedan sin las ayudas necesarias para su progreso económico y social.  “La consecuencia es que los pueblos viven bajo un perpetuo temor, como si les estuviera amenazando una tempestad que en cualquier momento puede desencadenarse con ímpetu horrible”.

4.En su visita a las Naciones Unidas, el papa Pablo VI pronunció aquel dramático ruego de “¡Nunca más la guerra!”. Dos años después en su encíclica Populorum progressio preguntaba: “Si el desarrollo es el nuevo nombre de la paz, ¿quién no querrá trabajar con todas sus fuerzas para lograrlo?”   

5.En el mismo lugar, Juan Pablo II denunciaba la producción masiva de armamento y propugnaba la cooperación internacional para la promoción del desarrollo, al tiempo que señalaba la injusticia como la causa de las guerras. 

6.En su último mensaje para la Jornada de la paz del año 2013, Benedicto XVI decía que “aparte de las diversas formas de terrorismo y delincuencia internacional, representan un peligro para la paz los fundamentalismos y fanatismos que distorsionan la verdadera naturaleza de la religión, llamada a favorecer la comunión y la reconciliación entre los hombres… El hombre está hecho para la paz, que es un don de Dios”.

7.Por su parte, el papa Francisco ha escrito que “no podemos pensar en la guerra como solución, debido a que los riesgos probablemente siempre serán superiores a la hipotética utilidad que se le atribuya. Ante esta realidad, hoy es muy difícil sostener los criterios racionales madurados en otros siglos para hablar de una posible “guerra justa”. ¡Nunca más la guerra!”.

 Se impone, pues, la obligación moral de promover el ideal de la paz. Ello exige el compromiso ético en pro de la justicia. Para esta humanidad, tan acostumbrada a las guerras fratricidas, la paz sigue siendo una utopía inabdicable.  

                                                                       José-Román Flecha Andrés

lunes, 17 de marzo de 2025

DOMINGO 3º DE CUARESMA C 2025

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 3º de Cuaresma. C 13 de marzo de 2025


LA CULPA Y LA CONVERSIÓN

  Aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los mató,

¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? 

Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera 

 (Lc 13,4-5)

 

1.      En tiempos de Jesús se pensaba que las desgracias caían sobre los malvados. ¿No sigue vigente esa idea en nuestro tiempo?

2.      ¿No es verdad que ante las víctimas de una catástrofe, nos preguntamos qué mal habían hecho?

3.      Por otra parte, ¿no nos escandalizamos al ver cómo prosperan los malhechores?

4.      ¿No hay personas que le preguntan a los creyentes de qué les sirve su fe si no les van bien sus negocios o el comportamiento de sus hijos?

5.      ¿Qué idea del hombre y de su conciencia moral reflejan estas y otras preguntas semejantes?

6.      Es más, ¿estas preguntas no revelan una idea equivocada de Dios y de su providencia?

7.      ¿Entiendo que esas palabras de Jesús me invitan personalmente a la conversión?

 

José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 3º de Cuaresma. 23 de marzo de 2025

 

UN TIEMPO PARA LA ESPERANZA

“He visto la opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores; conozco sus sufrimientos” (Éx 3,7-8). Así suena la voz que oye Moisés  en el desierto. 

Moisés había sido educado en un ambiente politeísta. Al oír una voz que sale de una zarza que arde sin consumirse, pregunta el nombre del dios que decide liberar a los hebreos. Y Dios responde que solo él puede ser reconocido como el dios que se compadece de su pueblo. 

La cuaresma nos invita a recordar nuestros pecados. Pero con el salmo responsorial también nosotros confesamos y proclamamos los atributos que distinguen a Dios: “El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia” (Sal 102).

Sin embargo, los hebreos no siempre se mostraron agradecidos a la compasión de Dios.  Según san Pablo, “la mayoría de ellos no agradaron a Dios y sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto” (1 Cor 10,5). Por eso, el Apóstol ruega a los corintios que “el que se crea seguro, se cuide de no caer”. 

LA HORA DE LA CONVERSIÓN

Según el evangelio de Lucas, Jesús se enteró de un hecho que había horrorizado a las gentes.  Unos peregrinos galileos habían sido masacrados en Jerusalén por orden de Pilato. Además, unos obreros habían muerto aplastados por el derrumbe de una torre junto al estanque de Siloé (Lc 13,1-9).

En su tiempo se pensaba que los males físicos respondían al mal comportamiento de quien los padecía. Así que las gentes consideraban como pecadores tanto a los asesinados por la crueldad romana como a las víctimas de una desgracia en el trabajo. 

En realidad, tambien hoy, cuando sucede una catástrofe, muchos se preguntan escandalizados: “¿Qué mal han hecho estas personas para ser castigadas de esta forma?”

Pero Jesús advirtió que las desgracias no siempre atrapan a los más culpables. Si fuera así, muchos de sus oyentes habrían sido asesinados o atrapados por los cascotes de la torre. Jesús sabe que todos somos pecadores y a todos se nos concede todavía la hora de la conversión.

EL FRUTO ESPERADO

En el evangelio de este tercer domingo de cuaresma, se incluye la parábola de la higuera estéril. Hace tiempo que no da fruto, así que el dueño decide arrancarla, pero el viñador intercede por ella. Si las noticias de hoy dan cuenta de la extensión del pecado, todavía se nos ofrece a todos la esperanza del perdón.

• “Señor déjala todavía este año”. La parábola sugiere que el pecado comporta siempre la esterilidad de la existencia. Sin embargo, se nos concede la oportunidad de reconocer con humildad nuestros pecados. Este es el tiempo para la conversión.

• “Yo cavaré alrededor… a ver si da fruto”. Todavía hay un espacio y un tiempo para la esperanza. No se puede justificar nuestra pereza. La  esperanza exige de nosotros un esfuerzo. La conversión requiere el trabajo del cultivo.

• “Si no, el año que viene la cortarás”. La esperanza se fundamenta en la misericordia de Dios, pero no puede llevarnos a la irresponsabilidad. Toda crisis nos ofrece la posibilidad de repensar  nuestra vida y tratar de producir el fruto que se espera de nosotros.    

- Padre nuestro, tú te muestras siempre misericordioso con todos los que invocan tu perdón. Ten piedad de nuestras culpas y concédenos una nueva oportunidad para que podamos cumplir tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

                                                                                   José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 22 de marzo de 2025

                                                                    

EL SERVICIO A LA VIDA

El día 8 de marzo peregrinó a Roma una amplia representación del Movimiento por la Vida, que celebraba los cincuenta años de su nacimiento. El Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin presidió la santa misa en la basílica de San Pedro y leyó el mensaje que dirigía a los peregrinos el papa Francisco. He aquí las principales ideas.

 1.El Papa valora el servicio que los miembros del Movimiento por la Vida prestan a la Iglesia y a la sociedad y subraya “la solidaridad concreta, vivida con el estilo de cercanía y proximidad a las madres en dificultad por un embarazo difícil o inesperado”.

2. Con ello difunden la cultura de la vida, y lo hacen con franqueza, amor y tenacidad, manteniendo unidas la verdad y la caridad hacia todos, promoviendo en todos los niveles de la sociedad la cultura de la acogida y los derechos humanos.

3. Es cierto que han disminuido algunos prejuicios ideológicos y ha crecido entre los jóvenes la sensibilidad por el cuidado de la creación, pero lamentablemente se ha extendido la cultura del descarte.

4. Por tanto, es necesario que personas de todas las edades se dediquen concretamente al servicio de la vida humana, sobre todo cuando es más frágil y vulnerable.

5. Para los creyentes la vida humana es sagrada y ha sido creada por Dios para un destino grande y hermoso.

6. Pero creyentes y no creyentes han de reconocer que “una sociedad justa no se construye eliminando a los niños no deseados, a los ancianos que ya no son autónomos o a los enfermos incurables”.

7. Apostar por la vida es un «sí» a la civilización del amor, puesto que “liberar a las mujeres de las condiciones que las empujan a no dar a luz a su hijo es un principio de renovación de la sociedad civil”.

8. “La sociedad actual está estructurada en torno a las categorías de poseer, hacer, producir y aparentar”. Pero hay que agradecer “un proyecto diferente, que pone en el centro la dignidad de la persona y privilegia a los más débiles”.

9. “El concebido representa a todo hombre y mujer que no cuenta, que no tiene voz. Ponerse de su parte significa solidarizarse con todos los descartados del mundo. Y la mirada del corazón que lo reconoce como uno de nosotros es la palanca que mueve este proyecto”.

10. En el día internacional de la mujer, el Papa agradecía al Movimiento por la Vida su apuesta por las mujeres, por su capacidad de acogida, generosidad y valentía. “Las mujeres deben poder contar con el apoyo de toda la comunidad civil y eclesial”.  

Finalmente, el Papa recordó a Carlo Casini, que hizo del servicio a la vida el centro de su apostolado laical y de su compromiso político. Así lo demostró en una famosa intervención en la Universidad Pontificia de Salamanca.

                                                                                 José-Román Flecha Andrés

miércoles, 12 de marzo de 2025

DOMINGO 2º DE CUARESMA C 2025

FIESTA DE SAN JOSÉ - 19 de marzo

 

JOSÉ DE NAZARET

El día 19 de marzo la Iglesia Católica celebra la fiesta de san José, el esposo de María de Nazaret. Su figura, tantas veces olvidada, es realmente modélica para todos los cristianos. Y lo es por múltiples motivos.

1. José de Nazaret se presenta en los evangelios como un hombre justo. Trata de ajustar su vida a la voluntad de Dios. Y no pretende someter esa voluntad divina al imperio de la libertad y de la decisión humana.

2. Además, José sabe escuchar la palabra de Dios en el más respetuoso silencio. Una palabra que se le dirige en la oscuridad de la noche y en esa oscuridad existencial que hace difícil tomar las decisiones más arriesgadas. 

 3. José de Nazaret vive en un país sometido a un poder imperial, ajeno a la cultura y a los intereses de su pueblo. Una orden del imperio lo saca de su casa en un momento tan difícil como el de la proximidad del parto de su esposa.

4. José ha pasado por la persecución y la emigración. Ha tenido que salir de su tierra para defender la vida de su hijo, amenazada por un tirano celoso de su poder y promotor de una matanza de inocentes.

5. José de Nazaret confía su destino a Dios. No se considera como un héroe por haber librado a su familia de la muerte. Acepta los plazos que Dios ha marcado y las señales con las que va dirigiendo su camino.

 6. De una forma y de otra, José experimenta la soledad y el dolor humano más traumático. De hecho, pierde a su hijo y ha de salir a buscarlo con angustia, como ocurre a tantos padres en nuestro tiempo.

7. Ese trance doloroso es al mismo tiempo una profunda experiencia espiritual. José de Nazaret llega a pasar por la prueba que atraviesan todas las personas que creen haber perdido el rastro de Dios. 

8.  José y María “no comprendieron” las palabras con las que su hijo Jesús trató de explicar su permanencia en el templo. Y, a pesar de todo, guardaron aquellas palabras en su corazón.

José de Nazaret es el custodio de Jesús. Con razón se puede decir que es una figura en la que se refleja la identidad y la misión de la Iglesia. Y, por tanto, el camino y la vocación de todo cristiano.

- Padre de los cielos, que diste a Jesús y a María la fiel custodia de San José, despierta en nuestro mundo el sentido de la responsabilidad paternal, ayuda a nuestras familias a convertirse en iglesias domésticas y a la Iglesia en una auténtica familia. Y a todos nosotros ayúdanos a ser y actuar como custodios de nosotros mismos y de los demás,  de la tierra que nos has confiado y de tu misma honra y gloria. Amén.                  

                                                                        José-Román Flecha

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 2º de Cuaresma. C 16 de marzo de 2025


                 LA REVELACIÓN

  “Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo” 

 (Lc 9,35)

 

1.      ¿Se puede decir que esta voz que baja del cielo es la principal revelación de la identidad y la misión de Jesús?

2.      En muchos ambientes se ignora o se niega abiertamente la divinidad de Jesús. ¿A qué puede deberse ese fenómeno?

3.      No solo eso. Aun como personaje histórico a muchos Jesús les merece menos respeto que Buda o Mahoma ¿A qué responde esa tendencia?  

4.      El autor Vittorio Messori escribió que Jesús es “un famoso desconocido”. ¿Se puede decir esto también de los cristianos?

5.      ¿El hecho de que la voz celestial presente a Jesús como el Hijo y el elegido por Dios significa algo para los que lo siguen?

6.      ¿Qué comporta para los discípulos de Jesús la invitación celestial a escucharlo?

7.      ¿En qué momentos de mi vida me ha resultado más importante escuchar la voz y el mensaje de Jesús?

 

                                                            José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 2º de Cuaresma. C 16 de marzo de 2025

 

LA OSCURIDAD Y LA LUZ 

“Cuando iba a ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán y un terror intenso y oscuro cayó sobre él. El sol se puso y vino la oscuridad” (Gén 15,12.17).

Es precisamente en la oscuridad de la noche cuando Dios invita a Abrán a mirar al cielo. Dios le recuerda el tiempo pasado cuando lo llamó y lo sacó de su tierra de Ur. En el presente se encuentra en una tierra que desconocía. Pero Dios le promete un futuro en el que su descendencia será tan  numerosa como las estrellas del cielo. 

Frente a la oscuridad que envuelve a Abrán, el salmo responsorial canta el misterio de la luz que guía a los creyentes: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?” (Sal 26,1).

A los fieles de la ciudad de Filipos san Pablo les anuncia que Jesucristo transformará la humilde condición humana, según el modelo de su condición gloriosa” (Flp 3,21).

LAS COLUMNAS DE LA FE

Esa transformación de nuestra condición humana encuentra su modelo definitivo en la transfiguración de Jesús en lo alto del monte (Lc 9,28-32).  

• Jesús lleva consigo a una montaña a los tres discípulos predilectos: Simón Pedro, Jacob o Santiago y su hermano Juan. El Maestro sube al monte para hacer oración. La iniciativa divina del Maestro antecede y anticipa las decisiones humanas de sus discípulos.

• Mientras oraba, el rostro de Jesús cambió y sus vestiduras se hicieron relampagueantes a los ojos de sus discípulos. El evangelio de Lucas parece sugerir que la oración transforma lo humano y hace percibir la gloria de lo divino.

 • Junto a Jesús, los discípulos ven a Moisés y a Elías, rodeados de esplendor. Estas dos columnas de la fe de Israel hablan del éxodo que Jesús debía realizar en Jerusalén. La gloria que se manifiesta en el monte anuncia el  misterio de la muerte y resurrección del Señor.

 EL HIJO DE DIOS

En la oscuridad de la noche Abrán había oído al Dios que le ofrecía su alianza. Ahora, envueltos por una nube, los discípulos de Jesús oyen una voz que viene de lo alto para revelar la identidad de Jesús y exhortarles a prestar atención a su mensaje.   

• “Este es mi hijo, el escogido, escuchadle”. La voz que viene de lo alto revela a Jesús como hijo eterno de Dios. Jesús es más que un profeta. Su venida marca la plenitud de las antiguas esperanzas de Israel.  

• “Este es mi hijo, el escogido, escuchadle”. Además, se anuncia a Jesús como el elegido entre todos los hombres. En él se hace visible la figura del Siervo del Señor, y se cumple la misión redentora que le atribuía el libro de Isaías.

• “Este es mi hijo, el escogido, escuchadle”. Por fin, la voz de Dios se convierte en exhortación. Jesús transmite la palabra de Dios. Él es la misma palabra de Dios. Todos los que se encuentren con Jesús han de escucharle con atención.

- Señor Jesús, con mucha frecuencia nos atenaza la oscuridad y caemos en el desaliento. Pero, en medio de las tinieblas, tú eres la luz que nos libera del temor y del cansancio. Tú eres la palabra de Dios. Tú guías nuestros pasos por este camino que queremos recorrer en la esperanza. Bendito seas, Señor. Amén.

                                                                                  José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 15 de marzo de 2025

 

RESPONSABILIDAD ANTE LA POLICRISIS

Del 3 al 5 de marzo de este año 2025 ha tenido lugar la asamblea general de la Academia Pontificia para la Vida, bajo el lema “¿Fin del mundo? Crisis, responsabilidad y esperanzas”.

Fechado en el Policlinico Gemelli, el papa Francisco ha enviado a los académicos un mensaje que contiene puntos muy interesantes.

1. La Academia para la Vida abordaba la actual «policrisis», es decir esta coyuntura en la que confluyen guerras, cambio climático, problemas energéticos, epidemias, migraciones y la innovación tecnológica. Ante estas dificultades hemos de reflexionar sobre del destino del mundo y nuestra comprensión del mismo.

2. Si nos resistimos al cambio, seguiremos haciendo lo que hemos hecho con otras crisis. De hecho, hemos desaprovechado la pandemia del covid. Podríamos haber promovido la transformación de las conciencias y las prácticas sociales.

3. No podemos quedar anclados en nuestras costumbres y en nuestros miedos. Hemos de prestar atención a los conocimientos científicos, que nos revelan que nuestros juicios sobre la antropología y las culturas exigen una profunda revisión.  

4. Escuchar a las ciencias nos ofrece nuevos conocimientos sobre la estructura de la materia y la evolución de los seres vivos. Nuestra forma de entender la «creación continua» debe ser reelaborada. No será la tecnocracia la que nos salvará.

5. Favorecer una desregulación utilitarista y neoliberal a escala planetaria significa imponer la ley del más fuerte, una ley que deshumaniza.

6. El Papa cita a Teilhard de Chardin y su intento de dialogar con las ciencias, practicando el encuentro entre las diversas disciplinas. Él subrayó la relación entre todas las cosas, poniendo al homo sapiens en conexión con todo el sistema de los seres vivos.

7. En este año jubilar, recordamos que la esperanza es la actitud fundamental que nos sostiene en el camino. “No consiste en esperar con resignación, sino en tender con ímpetu hacia la vida verdadera, que va mucho más allá del estrecho perímetro individual”.  

8. Ante la irrelevancia de los organismos internacionales, preocupados por proteger intereses particulares y nacionales, debemos apoyar a “organizaciones mundiales más eficaces, dotadas de autoridad para asegurar el bien común mundial, la erradicación del hambre y la miseria y la defensa segura de los derechos humanos fundamentales”.

9. Hay que promover un multilateralismo que no dependa de las circunstancias políticas cambiantes o de los intereses de unos pocos y que tenga una eficacia estable. Se trata de una tarea urgente que concierne a toda la humanidad.

10. Que la esperanza nos ayude a caminar hacia “el nuevo cielo y la nueva tierra” como nos invita la Biblia (Ap 21,1).

                                                                                  José-Román Flecha Andrés

lunes, 3 de marzo de 2025

DOMINGO 1º DE CUARESMA C 2025

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 1º de Cuaresma. C 9 de marzo de 2025


                 LA TENTACIÓN

  No tentarás al Señor, tu Dios” 

 (Lc 4,12)

1.      Con mucha frecuencia hoy se hace broma y se ridiculiza la tentación ¿A qué se debe esa tendencia de nuestra cultura?

2.      ¿Cuáles son las tentaciones más habituales y más escandalosas en nuestra sociedad?

3.      ¿Qué consecuencias están desencadenando esas tentaciones, en la familia en el trabajo, en la política, en la información?

4.      ¿Qué habría que hacer para tratar de superar las tentaciones que nos alejan de la palabra de Dios?

5.      ¿Es posible educar a los demás -jóvenes o adultos- para que descubran las malas tentaciones y las superen?

6.      ¿Y qué hacer cuando las tentaciones no solo afectan a las personas, sino a las estructuras y a los pueblos?

7.      ¿Y yo me doy cuenta de lo que pido cuando ruego al Padre celestial que no me deje caer en la tentación?

                                                     José-Román Flecha