EL CÁNTARO
lunes, 13 de julio de 2026
EL CÁNTARO: PRESENTACIÓN power point. DOMINGO 16º TO. A
PRESENTACIÓN power point. DOMINGO 16º TO. A
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EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 16 del Tiempo Ordinario. A 19 de julio de 2026
LA HORA DE LA SIEGA
“Dejadlos crecer juntos hasta la siega”
(Mt 13,30)
1. Algunos
no toleran a las personas que les parecen diferentes. ¿A qué se debe esa intransigencia de los que
excluyen a los que no comparten sus ideas?
2. En
toda comunidad conviven personas que aman el bien con otras que parecen
decididas a hacer siempre el mal. ¿Qué se puede hacer en esos casos?
3. Siempre
hay personas que critican las diferencias de juicio y de conducta ¿Es
evangélico promover una comunidad reservada solamente a los perfectos?
4. ¿Ante
los que parecen decididos a ir por el camino del mal es preferible la exclusión
o se debe hacer un discernimiento y promover el ejercicio del diálogo?
5. ¿Nosotros
nos vemos representados por la imagen del trigo o de la cizaña? ¿Y a qué consecuencias nos lleva esa posible
identificación?
6. ¿Juzgamos
a todo el mundo o aceptamos que el juicio final sobre el trigo y la cizaña está
reservado al Señor y dueño del sembrado?
7. Conociendo mis defectos y aun mis pecados, ¿aguardo yo la hora de la siega, esperando que Dios me juzgue con misericordia?
REFLEXIÓN . Domingo 16º del Tiempo Ordinario. A - 19 de julio de 2026
“Tú,
dueño del poder, juzgas con moderación y nos gobiernas con mucha indulgencia,
porque haces uso de tu poder cuando quieres” (Sab 12,18). Los poderosos de este
mundo no son moderados e indulgentes con los que no los apoyan. Muchos prometen
hacer justicia, pero la acomodan a sus
propios intereses.
Pero,
el poder de Dios se manifiesta precisamente en su misericordia. Dios nos ofrece la esperanza de ser
perdonados. Y nos enseña que quien trata de ser justo debe ser humano con
relación a los demás.
Con
el salmo responsorial proclamamos hoy esa cualidad divina que deseamos y
pedimos para nosotros: “Tú, Señor, eres bueno y clemente” (Sal 85).
Nos da confianza leer lo que san Pablo escribe a los romanos: “El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque no sabemos pedir lo que nos conviene” (Rom 8,26).
LUZ Y OSCURIDAD
El texto
evangélico
que hoy se proclama refleja el ámbito agrícola con un mensaje sobre la siembra
y la cosecha (Mt 13,24-43). De nuevo pone en
boca de Jesús una parábola y a continuación le atribuye una alegoría.
• La parábola
refleja la paciencia de Dios. Él es el sembrador de la buena semilla. Trabaja a
plena luz del día y permanece cerca de su
campo. Pero hay un enemigo que actúa en la oscuridad, sembrando
en el campo una mala semilla. Los obreros se muestran preocupados y parecen tener
prisa por arrancar la cizaña, pero el dueño da muestra de su paciencia y los exhorta a esperar hasta el tiempo de la siega.
• La explicación que ofrece Jesús es una alegoría. Los protagonistas son el Hijo del hombre que siembra el buen trigo y el diablo que siembra la cizaña. El trigo son los ciudadanos del Reino de Dios y la cizaña representa a los partidarios del maligno. A la hora de la siega, el trigo será recogido en los graneros y la cizaña será arrojada al fuego. Y eso es lo que sucederá con los malvados, nacidos de la semilla sembrada por el maligno.
EL BRILLO DEL SOL
La alegoría se
refiere especialmente a los justos, que son representados
por el trigo. Ellos son los que han nacido de la buena semilla sembrada por el
mismo Señor. La promesa que se refiere a ellos contiene tres palabras sobre las hemos de fijar nuestra atención.
• “Los justos
brillarán como el sol en el reino de su Padre”. En primer lugar, el texto
menciona a los justos. Es una alegría saber que
los que han nacido de la iniciativa y de la semilla sembrada por el Hijo del
hombre son reconocidos y calificados como “justos”.
• “Los justos
brillarán como el sol en el reino de su Padre”.
En segundo lugar, se alude a la
luz del sol. De hecho, se recuerda que la buena semilla fue sembrada a pleno
día. Y se anuncia que los justos alcanzarán un futuro tan brillante como el sol.
• “Los justos
brillarán como el sol en el reino de su Padre”. En tercer lugar, se menciona al
Padre celestial. La buena semilla son todos “los
ciudadanos del reino”. Su destino y la plenitud de su vocación se sitúa
precisamente en el reino de su Padre.
- Señor Jesús,
tú sabes que vivimos en un mundo en el que parece que
alguien ha sembrado la cizaña. Es verdad que también conocemos a buenos sembradores. Hoy te rogamos que nos libres de la cizaña que en la noche siembra el Maligno, para que
podamos
dar en abundancia la cosecha de trigo que con paciencia tú esperas
de nosotros. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 18 DE JULIO DE 2026
TRES VALORES PARA LA
CONVIVENCIA
Los Estados Unidos de Norteamérica están
celebrando en este mes de julio el 250.º aniversario de la
firma de la Declaración de Independencia. Aquel famoso documento reflejaba una
convicción que incluía la aceptación y promoción de los “ideales de libertad,
igualdad, la búsqueda de la felicidad, la justicia y el autogobierno
democrático”.
Así lo ha recordado el papa León XIV en la carta
que les ha enviado, para exhortarles a recordar algunos de los principios que
sustentaban aquella declaración y que han de orientar la responsabilidad de
este momento.
1.En primer lugar se ha referido a la libertad
religiosa, es decir al “derecho de toda persona a rendir culto según su
conciencia y a practicar su fe abiertamente, sin coacción ni temor”. Según él, la libertad religiosa defiende y
alienta tanto la dignidad individual como la coexistencia pacífica de un pueblo
que evidentemente es plural y muy diverso.
Es muy
oportuno subrayar que “la fe, lejos de oponerse a las responsabilidades de la
ciudadanía, infunde nuevo vigor a la búsqueda de la justicia, la paz y el bien
común, llevando a la perfección cada don natural otorgado por el Creador”.
2. Además, el Papa ha recordado la dignidad
otorgada por Dios a toda vida humana. Cada persona está dotada de un valor
intrínseco que exige respeto, protección y cuidado.
La dignidad de la persona lleva a “reconocer la
importancia de salvaguardar la vida humana desde su inicio, en la concepción,
hasta la muerte natural, y de construir una sociedad en la que a los
vulnerables, a los que sufren y a los olvidados se les trate siempre con
compasión, solidaridad y amor”.
3. Por otra parte, “la defensa de la vida humana
también incluye acoger, proteger y ayudar a los inmigrantes, cuyas esperanzas,
sacrificios y contribuciones han formado parte de la historia de este país
desde sus inicios”.
Ellos han contribuido en el pasado y contribuyen hoy
día a crear y mantener el país. “Recibirlos con compasión y generosidad no es
solo un acto de caridad, sino también un reconocimiento de la dignidad que
pertenece a toda persona humana”.
Citando su encíclica Magnifica Humanitas, el papa León XIV añade que “construir un mundo en el que todos
puedan florecer exige una corresponsabilidad valiente. Ninguna mano, por sí sola,
basta para sostener el peso de los desafíos que atraviesa el mundo”.
Y añade: “Nos necesitamos unos a otros, y debemos
trabajar juntos en unidad para enfrentar los desafíos que el mundo enfrenta hoy”.
Estos valores que recuerda, tan necesarios para la convivencia, no dependen de las leyes de un país, sino que se fundamentan en la dignidad de cada persona, sea cual sea su origen o su residencia, su edad o su condición social.
José-Román Flecha Andrés
lunes, 6 de julio de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 15 del Tiempo Ordinario. A 12 de julio de 2026
LOS SABIOS Y LOS POBRES
“Te
doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque
has escondido estas cosas a los sabios y entendidos
y se las has revelado a los pequeños”
(Mt 11,25)
1.
Muchas personas dicen que les resulta
difícil orar. ¿Nos enseña algo Jesús con esta sencilla oración?
2.
En nuestras oraciones solemos pedir
favores y ayudas a Dios. ¿Por qué son tan poco frecuentes las oraciones de
acción de gracias?
3.
¿Qué cosas puede haber escondido el
Padre celestial a los que se consideran como los más sabios y entendidos?
4.
¿Por qué piensa Jesús que Dios ha
revelado sus misterios a los más pequeños y sencillos de este mundo?
5.
¿Nos hemos preguntado alguna vez cuáles
pueden ser esos misterios que el Padre celestial ha revelado a las gentes más
humildes?
6.
¿Recordamos y agradecemos las lecciones
y los testimonios que hemos recibido de las personas más sencillas y
marginadas?
7. ¿Estoy yo dispuesto a escuchar las enseñanzas que recibo de los pobres de nuestra sociedad?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 15 del tiempo ordinario. A 12 de julio de 2026
LA SIEMBRA Y LA COSECHA
“Como
bajan la lluvia y la nieve desde el cielo y no vuelven allá sino después de
empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al
sembrador y pan al que come, así será mi
palabra que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que cumplirá mi deseo
y llevará a cabo mi encargo”. Así dice el Señor en este oráculo que encontramos
en el libro de Isaías (Is 55,10-11).
Todo
sembrador desea que la semilla que esparce en el campo produzCa un
fruto abundante. La palabra de Dios es eficaz y
puede producir una abundante cosecha.
Con el salmo responsorial nosotros alabamos
al Señor, porque él es quien cuida de la tierra, la riega y la enriquece sin
medida (Sal 64,10).
Según san Pablo, vivimos en la esperanza. Pero junto con nosotros, toda la creación espera ser liberada de la esclavitud de la corrupción. También la creación desea dar un buen fruto (cf. Rom 8,18-23).
LA PARÁBOLA Y LA ALEGORÍA
El evangelio
propone hoy a nuestra meditación la célebre parábola
del sembrador: “Salió el sembrador a sembrar…” (Mt 13,1-23). El sembrador
esparce ampliamente la semilla. Pero a la hora de la cosecha los resultados
son muy diversos.
•
La primera parte es una parábola que se refiere al sembrador. El relato sugiere
su generosidad, su confianza y su
esperanza. Él conoce bien las diferencias del terreno y los riesgos con los que
ha de enfrentarse la semilla. Sin embargo, confía obtener una buena cosecha.
Evidentemente el buen sembrador es Dios.
• La segunda parte es una alegoría que se refiere a los destinatarios de la evangelización. Son muchos los que ponen tales dificultades al mensaje que no le permiten producir el fruto deseado por el sembrador. Pero hay algunos que lo reciben con buena voluntad. A la generosidad del sembrador ha de responder la buena acogida de los oyentes del mensaje.
LA HUMILDAD Y EL ORGULLO
Entre
la parábola y la alegoría se incluye una frase desconcertante: “Al que tiene se
le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”
(Mt 13,12). Sin duda, es un refrán popular, muy semejante a alguno de los
proverbios, como este: “Hay quien es generoso y se enriquece, quien ahorra
injustamente y se empobrece” (Prov 11,24).
•
“Al que tiene se le dará y tendrá de sobra”. Hay algunos que tienen la humildad
suficiente para prestar atención a la palabra de Dios, que es un don totalmente
gratuito. Esos verán abundar la espléndida cosecha que nace de esa semilla que
han acogido.
•
“Al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene”. Y hay otros que están tan orgullosos
de su ciencia y de su piedad que no tienen la humildad para acoger el mensaje
de la nueva vida. Esos verán que a fin
de cuentas pierden hasta la sabiduría que creían poseer.
-
Padre nuestro, por medio de Jesús, tu Hijo y nuestro Maestro, tú has sembrado
con abundancia y generosidad la semilla de tu palabra en nuestro mundo. Que tu
Espíritu nos ayude a acogerla con
sencillo y humilde corazón para
que podamos producir los frutos que tú esperas de nosotros. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 11 DE JULIO DE 2026
NUESTRA UTOPÍA PERSONAL
Con
la llegada del verano, por todas partes se puede contemplar el éxodo masivo
hacia el campo. ¿Quién no sueña con tenderse sin reloj en una hamaca a la
sombra de un árbol? Los más afortunados, parecen ser los que pueden regresar a
aquella aldea de la que salieron sus padres, antes de emigrar a la ciudad,
buscando trabajo, diversión y libertad. Todos dicen que por unas semanas es
necesario escapar de la esclavitud de la civilización para vivir sin los
compromisos que ella exige. ¡Qué encanto
el de la aldea!
Entre
sus inolvidables escritos, José María Cabodevilla nos entregó su libro “Feria
de utopías. Estudio sobre la felicidad humana”.
Allí
nos dejó escrito que “el rechazo de la civilización resulta tan viejo
como la misma civilización. Y es, además, un producto suyo muy típico… Nadie
debe ignorar que la alabanza de la vida campesina constituye una invención
característica de la ciudad. Bastó que el hombre se alejara lo bastante del
campo para que se le revelasen sus recónditas virtudes y ventajas, lo mismo que
basta llegar a la mayoría de edad para añorar aquella dicha inefable -e
irrecuperable- de los años infantiles… Solo se canta lo que se pierde”.
Cabría
preguntarse si el autor recordaba los conocidos versos en los que fray Luis de
León pregonaba en un susurro la belleza de la escondida senda de los pocos
sabios que en el mundo han sido, al tiempo que daba cuenta de su huerto
plantado en la ladera.
Cabodevilla
sugería una tarea que podría entretener alguna tarde de nuestro ocio veraniego:
“Si usted quiere cantar con acento convincente la belleza de un bosque de
eucaliptus, sitúese frente a un bloque de viviendas de cualquier barrio urbano.
Coja la pluma y empiece a escribir”
Pero,
de pronto, aquellas reflexiones inspiradas por la aguda crítica de Tomás Moro,
parecían situarse más allá de las vacaciones en la aldea montañera o de la
playa del desencuentro de multitudes acaloradas. Y el admirado escritor compartía
con el amable lector de sus observaciones un minuto de filosofía: “¡Qué
maravillas consigue la distancia! Difumina las aristas, borra cualquier
aspereza, lo aureola todo. Ya se sabe que la realidad es necesariamente
inferior a su imagen”.
Parece
un proverbio bíblico, revestido del sabio desengaño de Séneca. Pero es un
desafío tan saludable como descarado. Todos hemos planeado alguna vez un
descanso que terminó siendo fatigoso.
El papa León XIV ha dicho en la isla de Lampedusa: “Hay auténtico descanso allí donde se reencuentra el sentido de la vida”. Una escapada puede ser una evasión. Pero puede ser una ocasión para preguntarnos de qué percha queda colgada nuestra utopía personal. ¿Seremos capaces de contrastar con la realidad nuestras mejores fantasías?
José-Román
Flecha Andrés
jueves, 2 de julio de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 14 del Tiempo Ordinario. A 5 de julio de 2026
LOS SABIOS Y LOS POBRES
“Te
doy gracias Padre, Señor del cielo y de la tierra,
porque
has escondido estas cosas a los sabios y entendidos
y se las has revelado a los pequeños”
(Mt 11,25)
1.
Muchas personas dicen que les resulta
difícil orar. ¿Nos enseña algo Jesús con esta sencilla oración?
2.
En nuestras oraciones solemos pedir
favores y ayudas a Dios. ¿Por qué son tan poco frecuentes las oraciones de
acción de gracias?
3.
¿Qué cosas puede haber escondido el
Padre celestial a los que se consideran como los más sabios y entendidos?
4.
¿Por qué piensa Jesús que Dios ha
revelado sus misterios a los más pequeños y sencillos de este mundo?
5.
¿Nos hemos preguntado alguna vez cuáles
pueden ser esos misterios que el Padre celestial ha revelado a las gentes más
humildes?
6.
¿Recordamos y agradecemos las lecciones
y los testimonios que hemos recibido de las personas más sencillas y
marginadas?
7.
¿Estoy yo dispuesto a escuchar las
enseñanzas que recibo de los pobres de nuestra sociedad?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 14 del Tiempo Ordinario, A. 5 de julio de 2026
UN REY MANSO Y CLEMENTE
“¡Salta de gozo,
Sion; alégrate, Jerusalén! Mira que viene tu rey, justo y triunfador,
pobre y montado en un borrico, en un
pollino de asna” (Zac 9,9). Es cierto que los profetas tienen por misión denunciar
la injusticia y la opresión. Pero en su misión está también anunciar la
buena noticia de la paz y de la alegría
y suscitar la esperanza entre las gentes.
Eso es lo que hace
el profeta Zacarías al exhortar a Jerusalén a recibir con alegría al Mesías del Señor. Es anunciado
como un rey justo y victorioso que “dictará la paz a las naciones”. Pero
entrará en su ciudad con un espíritu de
mansedumbre y de pobreza.
Con el salmo
responsorial, nosotros reconocemos a Dios como nuestro rey, clemente y misericordioso, lento a la cólera y rico en
piedad (Sal 144).
En la segunda lectura, san Pablo dice a los romanos que el Espíritu de Cristo habita en ellos (Rom 8,9-13). Gracias a ese Espíritu, podrán dar muerte a las obras de la carne para vivir de forma espiritual. Evidentemente, ese aviso es válido también para todos nosotros.
SENCILLOS Y MARGINADOS
El
texto evangélico de este domingo (Mt 11,25-30) recuerda una hermosa oración de
Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido
estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla”.
Con razón se dice que esta acción de gracias parece evocar el canto de María
con motivo de su visita a Isabel.
Jesús
vive de cara a su Padre celestial. Pero esa atención no le impide prestar
atención a su familia terrenal. Mantiene una estrecha intimidad con su Padre.
Pero sus ojos se fijan también en las personas que le siguen por los caminos,
hambrientas de pan y de esperanza.
Esta acción de gracias a Dios nos da a conocer la sensibilidad con la que Jesús observa y acoge los sufrimientos de todos los sencillos y marginados en la sociedad. Todos ellos son sus hermanos. Realmente, en Jesús de Nazaret se ha hecho presente aquel Mesías de corazón manso y humilde, que prometía a Jerusalén el profeta Zacarías.
SERENIDAD Y ARMONÍA
A
todos los atribulados Jesús dirige su exhortación y su promesa: “Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de
mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas” (Mt
11,29).
•
“Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí”. El yugo une a los bueyes para
que puedan tirar del carro. Pero el yugo era también un balancín, flexible y
ligero, que se acomodaba sobre la espalda. Gracias al yugo de Jesús podemos
llevar con más facilidad nuestras cargas.
•
“Soy manso y humilde de corazón”. Según santa Teresa de Calcuta, “si la persona
es humilde no la perturbarán ni la alabanza ni la ignominia, porque se conoce y
sabe quién es en realidad”. La mansedumbre y la humildad revelan la verdad del
ser humano. Nadie llega a ser más que
los demás, por mucho que pretenda imponerse a ellos.
•
“Encontraréis descanso para vuestras almas”. El aislamiento de la persona puede
traer descanso a su cuerpo, pero también puede aumentar la inquietud de su
espíritu. El verdadero descanso brota de un corazón sencillo y humilde, cercano
y compasivo, amoroso y confiado.
-
Señor Jesús, con tu oración nos revelas tu relación con el Padre celestial. Y
con tu invitación nos ayudas a confiar en tu compasión. Te confiamos nuestra
inquietud y esperamos que nos acompañes en la búsqueda de la serenidad y la
armonía. Amén.
José-Román
Flecha Andrés
martes, 30 de junio de 2026
CADA DÍA SU AFÁN -4 de julio de 2026
CUATRO AVISOS SOBRE LA AMISTAD
Por los caminos del
mundo nos vamos encontrando con personas a las que podemos considerar como
amigas. Es una suerte que deberíamos apreciar, agradecer y tratar de conservar.
Un buen amigo es un
tesoro y, por supuesto, es mucho más valioso que todas esas cosas que
habitualmente consideramos como tesoros.
La amistad parece
nacer de forma repentina. Y puede ser que a veces ocurra así. Con todo, siempre
es necesario caminar con cautela por el sendero que nos lleva hacia la amistad
o nos ayuda a conservarla.
Citando a conocidos
pensadores romanos, el cardenal piamontés Juan Bona (1609-1674) afirmaba ya en
su obra “Guía del camino del cielo” que tenemos que ser muy prudentes a la hora
de elegir a un buen amigo.
Precisamente por
eso, escribía él que son necesarias al menos cuatro características que debemos
reunir todos los que pretendemos trabar una amistad que pueda ser creíble y
fiel:
1.
En primer lugar, siempre tenemos que contar
con la “lealtad” para poder confiar a esa persona nuestro ser y nuestro tener,
es decir nuestra persona y nuestros bienes. No es fácil gozar de la confianza. Nuestra
experiencia nos dice que esta virtud es tan difícil que en la tierra solo se
encuentra su sombra.
2.
Además,
es preciso examinar cuidadosamente la “intención” que mueve a los presuntos amigos.
Es necesario que, por ambas partes, exista una buena intención para que nazca y
prospere una verdadera amistad. Solo sobre ese fundamento podrá alcanzar un fin
honesto. Algo tan divino como la amistad no debería convertir en vergonzosa una
relación humana.
3.
En
tercer lugar, los amigos harán bien en poner mucho cuidado en tratar de
cultivar la “discreción”. Es preciso tener en cuenta qué es lo que pueden o no
pueden pedirse el uno al otro y qué es lo que están dispuestos a concederse mutuamente.
4.
Finalmente,
es absolutamente necesario cultivar con esmero esa hermana menor de la
esperanza que es la virtud de la “paciencia”. Gracias a ella, podremos llegar a
tener el ánimo siempre dispuesto para soportar cualquier adversidad por el amigo
o cualquier incomodidad que él haya podido suscitar.
Estos consejos
nacen de la experiencia de cada día. Precisamente por eso, pueden ser útiles a
todas las personas, de cualquier cultura o religión.
Ahora bien, los
cristianos no podemos olvidar que Jesús aseguró a sus discípulos que no quería
considerarlos como siervos, sino como amigos (Jn 1,15).
Es más, por haber
dado la vida a su amigo Lázaro, las autoridades consideraron que Jesús tenía
que morir por la salvación de todo su pueblo (Jn 11,50).
Nuestra fe nos dice que la amistad del Maestro es un modelo que enaltece la experiencia humana y puede orientar nuestras actitudes.
José-Román Flecha Andrés
miércoles, 24 de junio de 2026
lunes, 22 de junio de 2026
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 13 del Tiempo Ordinario. A 28 de junio de 2026
ENCONTRAR LA VIDA
“El
que encuentre su vida la perderá,
y
el que pierda su vida por mí la encontrará”.
(Mt 10,39)
1.
¿No vemos que la avaricia y la codicia llevan a la persona a abrazar los bienes
que ha conseguido, como si en ello pudiera encontrar la vida y su sentido?
2.
¿Por qué nos cuesta tanto reconocer que la codicia no refleja y genera la
dignidad humana y que la traición al ideal no comporta la felicidad?
3.
Jesús dice que quien pierda su vida por él, la encontrará. ¿Estamos decididos a
mantenernos fieles a la fe aunque esa fidelidad nos cueste la vida?
4.
¿No vemos a personas que presumen de mantenerse fieles a la fe, pero en la
práctica no la viven y aun la abandonan o no dan ejemplo de ella?
5.
¿No es cierto que muchos de nosotros esperamos encontrar un premio palpable e
inmediato a nuestro buen comportamiento?
6.
¿Oramos alguna vez por todos los que están entregando cada día su vida en el
servicio a las personas que sufren o pasan necesidad?
7.
¿Y yo me doy cuenta de lo que significa para mí encontrar en Jesucristo la vida
que he decidido entregar por él y por mis hermanos?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 13 del Tiempo Ordinario. A 28 de junio de 2026
LOS ENVIADOS Y LA COMUNIDAD
Un
matrimonio de Sunam suele recibir al profeta Eliseo y decide preparar una
habitación en la terraza de su casa para recibirlo cada vez que pase por allí.
La
hospitalidad hacia el profeta, recibe de Dios el premio de una fecundidad
siempre esperada. Aconsejado por Guejazí, su criado, Eliseo promete a aquel
matrimonio que el año próximo por la misma época, la mujer estaría ya abrazando
a un hijo (2 Re 4,8-14).
En
el salmo responsorial, podemos nosotros prometer nuestra gratitud a nuestro
Dios: “Cantaré eternamente las misericordias del Señor” (Sal 88).
No es vana nuestra canción. San Pablo nos ha dicho que los redimidos por Cristo, hemos de considerarnos muertos al pecado para vivir con él una vida nueva (Rom 6,3-11).
LA PAGA DEL JUSTO
En
el evangelio de este domingo se recuerda el discurso de misión, en el que Jesús
dirige a sus apóstoles cuatro advertencias sobre el desprendimiento que se pide
al enviado y tres gestos de hospitalidad que se esperan de una comunidad
cristiana ideal:
-
Habrá de acoger a los enviados como si acogiera al Señor que los envía.
-
Habrá de recibir a los profetas, no solo por cortesía, sino tan solo por ser
profetas.
-
Habrá de mostrarse siempre hospitalaria con los discípulos del Maestro. (Mt
10,37-42).
Una
y otra vez se insiste en los avisos de Jesús. “El que no me sigue no es digno
de mí”. “El que pierda su vida por mí, la encontrará”. “El que os recibe, me
recibe a mí”.
Él motiva las decisiones radicales del
creyente. Solo por él se puede entregar la vida. Es él quien es recibido cuando
se recibe a sus mensajeros y a sus discípulos.
Con todo, hay una frase que parece ser el resumen de todas las demás: “El que recibe a un justo por ser justo, tendrá paga de justo”. Quien recibe a un justo, recibirá la recompensa del Justo que con él se ha identificado.
LOS CAMINOS DEL MUNDO
El
verbo “recibir” aparece muchas veces en la boca de Jesús, como un eco de
la hospitalidad propia de su pueblo. En
realidad, ahora suena como el signo del reino de la gratuidad que él anunciaba.
• “El que os
recibe a vosotros, me recibe a mí”. Con estas palabras, el Maestro se
identifica con sus apóstoles. Como se ve, invita a las comunidades cristianas
de ahora y de siempre a no mirar con nostalgia los tiempos de la primera
comunidad. No tuvieron más privilegio los que oyeron a Jesús que los que en el
día de hoy prestan atención a sus enviados.
•
“El que me recibe a mí, recibe al que me ha enviado”. Con esta expresión el
Maestro se identifica con el Padre celestial. El que envía a sus discípulos es
a su vez un enviado. Puede pedir fidelidad a la misión, porque él ha sido fiel
a la misión que le ha sido confiada.
También hoy, quien cree en Jesús no se aleja de Dios, sino todo lo
contrario.
- Señor Jesús, sabemos y confesamos que tú has sido enviado por el Padre celestial. Creemos también que nos envías a nosotros por los caminos del mundo para anunciar con fidelidad tu mensaje de salvación. Y queremos ser conscientes de que la hospitalidad que recibamos se debe solamente a ti.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 27. de junio de 2026
LA TORRE Y LA CIUDAD
En
su encíclica “Magnifica humanitas”, el papa León XIV evoca una y otra vez dos
escenas bíblicas muy significativas. que se refieren a la construcción.
1.La
primera de ellas nos remite al relato de la construcción de la torre de Babel
(Gén 11, 1-9). Tras el diluvio, los seres humanos se han establecido en la llanura
de Senaar, que se sitúa entre los ríos Éufrates y Tigris, y que corresponde al
actual Irak.
Con
el tiempo deciden levantar una torre cuya cima había de llegar hasta el cielo.
La empresa era imponente: una sola lengua, una sola tecnología, una sola
dirección, pero el proyecto revelaba la ambición de sus protagonistas. No solo
no contaban con Dios, sino que pretendían situarse en su lugar.
El relato suena como una parábola. Lo que se
trata de construir a partir del orgullo solo puede llevar a la confusión de las
lenguas. En esa situación es imposible entenderse. El resultado fue el abandono
del proyecto y la dispersión de las gentes.
El Papa
concluye que “Babel revela el límite de toda
construcción que, por grandiosa que sea, surge de la absolutización de lo
humano y de su pretensión de autosuficiencia, sacrifica la dignidad de las
personas en aras de la eficiencia y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición
de Dios” (MH 7).
2. La segunda escena nos
presenta a Nehemías. Es un judío piadoso que ayuna, reza y pide permiso al rey
persa Artajerjes para intentar reconstruir la ciudad de Jerusalén, destruida
por los babilonios (Ne 1-2).
También este relato suena como
una parábola. Según el Papa, muestra que “la ciudad renace, no gracias a la
iniciativa de una sola persona, sino a través de la responsabilidad compartida
de todo el pueblo… Es una obra que tiene a Dios en el centro y reconstruye los
vínculos incluso antes que las piedras” (MH 8).
3. Estas imágenes reflejan lo
que está ocurriendo en nuestro mundo. El problema no es la tecnología ni la
inteligencia artificial, sino las actitudes de quienes las utilizan de una
forma o de otra, con una finalidad o con otra. La consecuencia es clara:
• “Evitemos, por tanto, el
síndrome de Babel: la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la
uniformidad que aplana las diferencias, la pretensión de un lenguaje único
—incluso digital— capaz de traducirlo todo, aun el misterio de la persona, en
datos y rendimientos. Este es el riesgo de la deshumanización”.
• Elijamos, en cambio, el
camino de Nehemías. “Hoy, reconstruir significa reconocer que, en la pluralidad
de voces y visiones que a veces recuerda la dispersión de las lenguas, existe,
posibilidad de edificar juntos, transformando la diversidad en un recurso y
haciendo de la escucha y del diálogo el terreno común para hacer crecer la
justicia y la fraternidad” (MH 10).
José-Román Flecha Andrés