EL CÁNTARO
martes, 25 de marzo de 2025
EXAMEN DE CONCIENCIA -
LA FUGA Y EL RETORNO
“Este hijo mío estaba muerto y ha revivido;
estaba perdido y lo hemos encontrado”.
(Lc 15,24)
1.
En
este tiempo muchas personas parecen desconocer o haber olvidado a Dios ¿A qué
puede deberse esa situación?
2.
En
otras ocasiones se admite una referencia a lo sobrenatural. ¿Por qué se rechaza
a un Dios que se presenta como padre?
3.
Aun
los que dicen admitir a Dios como Padre, ¿se reconocen y se respetan siempre
como hermanos?
4.
¿Es
habitual reconocer que si nos alejamos de Dios llevamos una vida mortecina?
5.
¿No
nos preocupa haber abandonado al Padre para terminar sirviendo a unos amos que
no nos prestan atención?
6.
¿Qué
significa en nuestra vida esa contraposición entre la pérdida y el hallazgo?
7.
¿Y
yo estoy dispuesto a decir con verdad que “me levantare e iré donde mi Padre?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 4º de Cuaresma. C 30 de marzo de 2025
PÉRDIDAS Y HALLAZGOS
“Hoy
os he quitado de encima el oprobio de Egipto”. Con ese oráculo, Dios recuerda a
Josué que él ha liberado a su pueblo y lo ha ido guiando hacia la libertad (Jos
5,9).
Tras
la fatigosa peregrinación por el desierto, Dios promete a su pueblo que podrá
disfrutar de los frutos esperados y podrá ofrecer al Señor las primicias de sus
cosechas.
El
salmo responsorial convierte aquellas promesas del pasado en una certeza para
el presente. A nosotros la fe y la esperanza nos aseguran esa generosidad de nuestro Padre. Por eso nos
alentamos unos a otros cantando: “Gustad y ved qué bueno es el Señor” (Sal 33).
El primer don de ese Padre generoso es el de la reconciliación. San Pablo nos anuncia que Dios nos ha reconciliado consigo por medio de Cristo. Nos ha invitado a aceptar su perdón y a reconciliarnos con nuestros hermanos (2 Cor 5,17-21).
NUESTRA DIGNIDAD
La
parábola que hoy se proclama pertenece al capítulo evangélico de las pérdidas y
los hallazgos. Un pastor perdió una oveja y no descansó hasta que la encontró.
Lo mismo hizo una mujer que había perdido una moneda. Más elocuente aún es el
relato sobre un hijo que se había perdido y ha sido reencontrado por su padre y
por su hermano (Lc 15,32).
El hijo que se fue de casa busca la libertad.
Lejos de su casa, se convierte en un esclavo de sus gustos, en un servidor de
un amo que lo trata como a un esclavo y en un solitario despreciado por todos.
En realidad, la parábola que llamamos del hijo
pródigo es la parábola de la generosidad liberadora del padre. En la
experiencia de la soledad, el hijo menor redescubre el valor del hogar familiar.
Por su parte, el hijo mayor permanece en la casa, pero nunca ha llegado a descubrir la libertad que le proporciona el amor de su padre. Solo el amor nos hace libres. Solo el amor nos hace reconocer nuestra dignidad.
LIBERTAD Y ALEGRÍA
Al
retornar a casa, el hijo menor pide a su padre que lo reciba como un jornalero más. Seguramente esa
es la última tentación. Los verdaderos creyentes no pueden presentarse ante
Dios reclamando un salario por su trabajo.
•
Al que regresa triste y pobre el padre lo recibe con los brazos abiertos. Lo
viste de fiesta para subrayar su dignidad. Y le entrega el anillo con el que él
ratifica los contratos. La alegría por el hijo reencontrado revela la confianza
del padre y demanda la responsabilidad del hijo.
•
Y al hijo mayor, que ha permanecido en la casa, el padre le recuerda una doble
relación. Es un hijo, con el que el padre comparte todos sus bienes. Y tiene un
hermano, al que debe aceptar y recibir como tal.
A
las palabras del hijo menor, el padre no responde con palabras, sino con los gestos de la fiesta y la alegría.
Pero al hijo mayor sí que le dirige una invitación que marca el tono de todo el
relato: “Deberías alegrarte porque este hermano tuyo estaba muerto y ha
revivido; estaba perdido y lo hemos encontrado”.
- Padre de los cielos, hoy reconocemos que nuestra desgracia se debe precisamente al hecho de que hemos ignorado tu amor. Hemos malentendido el ideal de nuestra libertad. Agradecemos esa misericordia con la que nos recibes. Y te pedimos que nos ayudes a comprender dónde está la verdadera alegría. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN _ 29 de marzo de 2025
PALABRAS PARA LA PAZ
Ante el dramático espectáculo de las guerras, es
preciso evocar el ideal de la paz. Durante un siglo, los papas no han dejado de
promoverlo.
1.Benedicto XV, elegido papa al comienzo de la
primera guerra mundial, en su primera encíclica, Ad Beatissimi, incluía una dramática descripción y condena de la
guerra y el 1 de agosto de 1917 enviaba una nota a los jefes de los pueblos en
guerra para pedir el fin de aquella inútil carnicería.
2.En vísperas de la Segunda Guerra Mundial, Pío XII
pronunció el 24 de agosto de 1939 su famosa advertencia: “Es inminente el
peligro, pero todavía hay tiempo. Nada se ha perdido con la paz. Todo puede
perderse con la guerra”. En el radiomensaje de Navidad de 1944, cuando aún no
había terminado la guerra, proponía una evolución radical en la resolución de
los conflictos.
3.En su encíclica Pacem in terris, Juan XXIII decía que la carrera de armamentos
exige de los ciudadanos sacrificios enormes, mientras
que otros pueblos quedan sin las ayudas necesarias para su progreso económico y
social. “La consecuencia es que los
pueblos viven bajo un perpetuo temor, como si les estuviera amenazando una
tempestad que en cualquier momento puede desencadenarse con ímpetu horrible”.
4.En
su visita a las Naciones Unidas, el papa Pablo VI pronunció aquel dramático
ruego de “¡Nunca más la guerra!”. Dos años después en su encíclica Populorum progressio preguntaba: “Si el
desarrollo es el nuevo nombre de la paz, ¿quién no querrá trabajar con todas
sus fuerzas para lograrlo?”
5.En el mismo lugar, Juan Pablo II denunciaba la
producción masiva de armamento y propugnaba la cooperación internacional para
la promoción del desarrollo, al tiempo que señalaba la injusticia como la causa
de las guerras.
6.En
su último mensaje para la Jornada de la paz del año 2013, Benedicto XVI decía
que “aparte de las diversas formas de terrorismo y
delincuencia internacional, representan un peligro para la paz los
fundamentalismos y fanatismos que distorsionan la verdadera naturaleza de la
religión, llamada a favorecer la comunión y la reconciliación entre los hombres…
El hombre está hecho para la paz, que es un don de Dios”.
7.Por su parte, el papa Francisco ha escrito que “no
podemos pensar en la guerra como solución, debido a que los riesgos
probablemente siempre serán superiores a la hipotética utilidad que se le
atribuya. Ante esta realidad, hoy es muy difícil sostener los criterios racionales
madurados en otros siglos para hablar de una posible “guerra justa”. ¡Nunca más
la guerra!”.
Se impone, pues, la obligación moral de promover el ideal de la paz. Ello exige el compromiso ético en pro de la justicia. Para esta humanidad, tan acostumbrada a las guerras fratricidas, la paz sigue siendo una utopía inabdicable.
José-Román Flecha Andrés
lunes, 17 de marzo de 2025
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 3º de Cuaresma. C 13 de marzo de 2025
LA CULPA Y LA CONVERSIÓN
“Aquellos dieciocho sobre los que cayó la torre de Siloé y los
mató,
¿pensáis que eran más culpables
que los demás habitantes de Jerusalén?
Os digo que no. Y si no os convertís,
todos pereceréis de la misma manera”
(Lc 13,4-5)
1.
En
tiempos de Jesús se pensaba que las desgracias caían sobre los malvados. ¿No
sigue vigente esa idea en nuestro tiempo?
2.
¿No
es verdad que ante las víctimas de una catástrofe, nos preguntamos qué mal
habían hecho?
3.
Por
otra parte, ¿no nos escandalizamos al ver cómo prosperan los malhechores?
4.
¿No
hay personas que le preguntan a los creyentes de qué les sirve su fe si no les van
bien sus negocios o el comportamiento de sus hijos?
5.
¿Qué
idea del hombre y de su conciencia moral reflejan estas y otras preguntas
semejantes?
6.
Es
más, ¿estas preguntas no revelan una idea equivocada de Dios y de su
providencia?
7.
¿Entiendo
que esas palabras de Jesús me invitan personalmente a la conversión?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 3º de Cuaresma. 23 de marzo de 2025
UN TIEMPO PARA LA ESPERANZA
“He visto la
opresión de mi pueblo en Egipto y he oído sus quejas contra los opresores;
conozco sus sufrimientos” (Éx 3,7-8). Así suena la voz que oye Moisés en el desierto.
Moisés había sido
educado en un ambiente politeísta. Al oír una voz que sale de una zarza que
arde sin consumirse, pregunta el nombre del dios que decide liberar a los
hebreos. Y Dios responde que solo él puede ser reconocido como el dios que se
compadece de su pueblo.
La cuaresma nos
invita a recordar nuestros pecados. Pero con el salmo responsorial también nosotros
confesamos y proclamamos los atributos que distinguen a Dios: “El Señor es
compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia” (Sal 102).
Sin embargo, los hebreos no siempre se mostraron agradecidos a la compasión de Dios. Según san Pablo, “la mayoría de ellos no agradaron a Dios y sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto” (1 Cor 10,5). Por eso, el Apóstol ruega a los corintios que “el que se crea seguro, se cuide de no caer”.
LA HORA DE LA CONVERSIÓN
Según el evangelio de Lucas, Jesús se
enteró de un hecho que había horrorizado a las gentes. Unos peregrinos galileos habían sido masacrados
en Jerusalén por orden de Pilato. Además, unos obreros habían muerto aplastados
por el derrumbe de una torre junto al estanque de Siloé (Lc 13,1-9).
En su tiempo se pensaba que los males
físicos respondían al mal comportamiento de quien los padecía. Así que las
gentes consideraban como pecadores tanto a los asesinados por la crueldad
romana como a las víctimas de una desgracia en el trabajo.
En realidad, tambien hoy, cuando sucede
una catástrofe, muchos se preguntan escandalizados: “¿Qué mal han hecho estas
personas para ser castigadas de esta forma?”
Pero Jesús advirtió que las desgracias no siempre atrapan a los más culpables. Si fuera así, muchos de sus oyentes habrían sido asesinados o atrapados por los cascotes de la torre. Jesús sabe que todos somos pecadores y a todos se nos concede todavía la hora de la conversión.
EL FRUTO ESPERADO
En el evangelio de este tercer domingo
de cuaresma, se incluye la parábola de la higuera estéril. Hace tiempo que no
da fruto, así que el dueño decide arrancarla, pero el viñador intercede por ella.
Si las noticias de hoy dan cuenta de la extensión del pecado, todavía se nos ofrece
a todos la esperanza del perdón.
• “Señor déjala todavía este año”. La
parábola sugiere que el pecado comporta siempre la esterilidad de la
existencia. Sin embargo, se nos concede la oportunidad de reconocer con
humildad nuestros pecados. Este es el tiempo para la conversión.
• “Yo cavaré alrededor… a ver si da
fruto”. Todavía hay un espacio y un tiempo para la esperanza. No se puede
justificar nuestra pereza. La esperanza exige
de nosotros un esfuerzo. La conversión requiere el trabajo del cultivo.
• “Si no, el año que viene la cortarás”.
La esperanza se fundamenta en la misericordia de Dios, pero no puede llevarnos
a la irresponsabilidad. Toda crisis nos ofrece la posibilidad de repensar nuestra vida y tratar de producir el fruto
que se espera de nosotros.
- Padre nuestro, tú te muestras siempre misericordioso con todos los que invocan tu perdón. Ten piedad de nuestras culpas y concédenos una nueva oportunidad para que podamos cumplir tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 22 de marzo de 2025
EL SERVICIO A LA VIDA
El día 8 de marzo peregrinó a Roma una amplia
representación del Movimiento por la Vida, que celebraba los cincuenta años de
su nacimiento. El Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin presidió
la santa misa en la basílica de San Pedro y leyó el mensaje que dirigía a los
peregrinos el papa Francisco. He aquí las principales ideas.
1.El Papa valora
el servicio que los miembros del Movimiento por la Vida prestan a la Iglesia y
a la sociedad y subraya “la solidaridad concreta, vivida con el estilo de
cercanía y proximidad a las madres en dificultad por un embarazo difícil o
inesperado”.
2. Con ello difunden la cultura de la vida, y lo hacen
con franqueza, amor y tenacidad, manteniendo unidas la verdad y la caridad
hacia todos, promoviendo en todos los niveles de la sociedad la cultura de la
acogida y los derechos humanos.
3. Es cierto que han disminuido algunos
prejuicios ideológicos y ha crecido entre los jóvenes la sensibilidad por el
cuidado de la creación, pero lamentablemente se ha extendido la cultura del
descarte.
4. Por tanto, es necesario que personas de todas
las edades se dediquen concretamente al servicio de la vida humana, sobre todo
cuando es más frágil y vulnerable.
5. Para los creyentes la vida humana es sagrada y
ha sido creada por Dios para un destino grande y hermoso.
6. Pero creyentes y no creyentes han de reconocer
que “una sociedad justa no se construye eliminando a los niños no deseados, a
los ancianos que ya no son autónomos o a los enfermos incurables”.
7. Apostar por la vida es un «sí» a la
civilización del amor, puesto que “liberar a las mujeres de las condiciones que
las empujan a no dar a luz a su hijo es un principio de renovación de la
sociedad civil”.
8. “La sociedad actual está estructurada en torno
a las categorías de poseer, hacer, producir y aparentar”. Pero hay que
agradecer “un proyecto diferente, que pone en el centro la dignidad de la persona
y privilegia a los más débiles”.
9. “El concebido representa a todo hombre y mujer
que no cuenta, que no tiene voz. Ponerse de su parte significa solidarizarse
con todos los descartados del mundo. Y la mirada del corazón que lo reconoce
como uno de nosotros es la palanca que mueve este proyecto”.
10. En el día internacional de la mujer, el Papa
agradecía al Movimiento por la Vida su apuesta por las mujeres, por su
capacidad de acogida, generosidad y valentía. “Las mujeres deben poder contar
con el apoyo de toda la comunidad civil y eclesial”.
Finalmente, el Papa recordó a Carlo Casini, que
hizo del servicio a la vida el centro de su apostolado laical y de su
compromiso político. Así lo demostró en una famosa intervención en la Universidad
Pontificia de Salamanca.
José-Román Flecha Andrés
miércoles, 12 de marzo de 2025
FIESTA DE SAN JOSÉ - 19 de marzo
JOSÉ DE NAZARET
El
día 19 de marzo la Iglesia Católica celebra la fiesta de san José, el esposo de
María de Nazaret. Su figura, tantas veces olvidada, es realmente modélica para
todos los cristianos. Y lo es por múltiples motivos.
1.
José de Nazaret se presenta en los evangelios como un hombre justo. Trata de
ajustar su vida a la voluntad de Dios. Y no pretende someter esa voluntad
divina al imperio de la libertad y de la decisión humana.
2.
Además, José sabe escuchar la palabra de Dios en el más respetuoso silencio.
Una palabra que se le dirige en la oscuridad de la noche y en esa oscuridad
existencial que hace difícil tomar las decisiones más arriesgadas.
3. José de Nazaret vive en un país sometido a
un poder imperial, ajeno a la cultura y a los intereses de su pueblo. Una orden
del imperio lo saca de su casa en un momento tan difícil como el de la
proximidad del parto de su esposa.
4.
José ha pasado por la persecución y la emigración. Ha tenido que salir de su
tierra para defender la vida de su hijo, amenazada por un tirano celoso de su
poder y promotor de una matanza de inocentes.
5.
José de Nazaret confía su destino a Dios. No se considera como un héroe por
haber librado a su familia de la muerte. Acepta los plazos que Dios ha marcado y
las señales con las que va dirigiendo su camino.
6. De una forma y de otra, José experimenta la
soledad y el dolor humano más traumático. De hecho, pierde a su hijo y ha de
salir a buscarlo con angustia, como ocurre a tantos padres en nuestro tiempo.
7.
Ese trance doloroso es al mismo tiempo una profunda experiencia espiritual.
José de Nazaret llega a pasar por la prueba que atraviesan todas las personas
que creen haber perdido el rastro de Dios.
8. José y María “no comprendieron” las palabras
con las que su hijo Jesús trató de explicar su permanencia en el templo. Y, a
pesar de todo, guardaron aquellas palabras en su corazón.
José
de Nazaret es el custodio de Jesús. Con razón se puede decir que es una figura
en la que se refleja la identidad y la misión de la Iglesia. Y, por tanto, el
camino y la vocación de todo cristiano.
- Padre de los cielos, que diste a Jesús y a María la fiel custodia de San José, despierta en nuestro mundo el sentido de la responsabilidad paternal, ayuda a nuestras familias a convertirse en iglesias domésticas y a la Iglesia en una auténtica familia. Y a todos nosotros ayúdanos a ser y actuar como custodios de nosotros mismos y de los demás, de la tierra que nos has confiado y de tu misma honra y gloria. Amén.
José-Román Flecha
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 2º de Cuaresma. C 16 de marzo de 2025
LA REVELACIÓN
“Este es mi Hijo, el Elegido, escuchadlo”
(Lc 9,35)
1.
¿Se
puede decir que esta voz que baja del cielo es la principal revelación de la identidad
y la misión de Jesús?
2.
En
muchos ambientes se ignora o se niega abiertamente la divinidad de Jesús. ¿A
qué puede deberse ese fenómeno?
3.
No
solo eso. Aun como personaje histórico a muchos Jesús les merece menos respeto
que Buda o Mahoma ¿A qué responde esa tendencia?
4.
El
autor Vittorio Messori escribió que Jesús es “un famoso desconocido”. ¿Se puede
decir esto también de los cristianos?
5.
¿El
hecho de que la voz celestial presente a Jesús como el Hijo y el elegido por
Dios significa algo para los que lo siguen?
6.
¿Qué
comporta para los discípulos de Jesús la invitación celestial a escucharlo?
7.
¿En
qué momentos de mi vida me ha resultado más importante escuchar la voz y el
mensaje de Jesús?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 2º de Cuaresma. C 16 de marzo de 2025
LA OSCURIDAD Y LA LUZ
“Cuando iba a
ponerse el sol, un sueño profundo invadió a Abrán y un terror intenso y oscuro
cayó sobre él. El sol se puso y vino la oscuridad” (Gén 15,12.17).
Es precisamente
en la oscuridad de la noche cuando Dios invita a Abrán a mirar al cielo. Dios le
recuerda el tiempo pasado cuando lo llamó y lo sacó de su tierra de Ur. En el
presente se encuentra en una tierra que desconocía. Pero Dios le promete un
futuro en el que su descendencia será tan
numerosa como las estrellas del cielo.
Frente a la
oscuridad que envuelve a Abrán, el salmo responsorial canta el misterio de la
luz que guía a los creyentes: “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién
temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar?” (Sal 26,1).
A los fieles de la ciudad de Filipos san Pablo les anuncia que Jesucristo transformará la humilde condición humana, según el modelo de su condición gloriosa” (Flp 3,21).
LAS COLUMNAS DE LA FE
Esa
transformación de nuestra condición humana encuentra su modelo definitivo en la
transfiguración de Jesús en lo alto del monte (Lc 9,28-32).
• Jesús lleva consigo
a una montaña a los tres discípulos predilectos: Simón Pedro, Jacob o Santiago
y su hermano Juan. El Maestro sube al monte para hacer oración. La iniciativa
divina del Maestro antecede y anticipa las decisiones humanas de sus discípulos.
• Mientras oraba,
el rostro de Jesús cambió y sus vestiduras se hicieron relampagueantes a los ojos
de sus discípulos. El evangelio de Lucas parece sugerir que la oración
transforma lo humano y hace percibir la gloria de lo divino.
• Junto a Jesús, los discípulos ven a Moisés y a Elías, rodeados de esplendor. Estas dos columnas de la fe de Israel hablan del éxodo que Jesús debía realizar en Jerusalén. La gloria que se manifiesta en el monte anuncia el misterio de la muerte y resurrección del Señor.
EL HIJO DE DIOS
En la oscuridad
de la noche Abrán había oído al Dios que le ofrecía su alianza. Ahora,
envueltos por una nube, los discípulos de Jesús oyen una voz que viene de lo
alto para revelar la identidad de Jesús y exhortarles a prestar atención a su
mensaje.
• “Este es mi
hijo, el escogido, escuchadle”. La voz que viene de lo alto revela a Jesús como
hijo eterno de Dios. Jesús es más que un profeta. Su venida marca la plenitud
de las antiguas esperanzas de Israel.
• “Este es mi
hijo, el escogido, escuchadle”. Además, se anuncia a Jesús como el elegido
entre todos los hombres. En él se hace visible la figura del Siervo del Señor, y
se cumple la misión redentora que le atribuía el libro de Isaías.
• “Este es mi
hijo, el escogido, escuchadle”. Por fin, la voz de Dios se convierte en
exhortación. Jesús transmite la palabra de Dios. Él es la misma palabra de
Dios. Todos los que se encuentren con Jesús han de escucharle con atención.
- Señor Jesús, con mucha frecuencia nos atenaza la oscuridad y caemos en el desaliento. Pero, en medio de las tinieblas, tú eres la luz que nos libera del temor y del cansancio. Tú eres la palabra de Dios. Tú guías nuestros pasos por este camino que queremos recorrer en la esperanza. Bendito seas, Señor. Amén.
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 15 de marzo de 2025
RESPONSABILIDAD ANTE LA POLICRISIS
Del 3 al 5 de marzo de este año 2025 ha tenido
lugar la asamblea general de la Academia Pontificia para la Vida, bajo el lema
“¿Fin del mundo? Crisis, responsabilidad y esperanzas”.
Fechado en el Policlinico Gemelli, el papa
Francisco ha enviado a los académicos un mensaje que contiene puntos muy interesantes.
1. La Academia para la Vida abordaba la actual
«policrisis», es decir esta coyuntura en la que confluyen guerras, cambio
climático, problemas energéticos, epidemias, migraciones y la innovación
tecnológica. Ante estas dificultades hemos de reflexionar sobre del destino del
mundo y nuestra comprensión del mismo.
2. Si nos resistimos al cambio, seguiremos
haciendo lo que hemos hecho con otras crisis. De hecho, hemos desaprovechado la
pandemia del covid. Podríamos haber promovido la transformación de las
conciencias y las prácticas sociales.
3. No podemos quedar anclados en nuestras
costumbres y en nuestros miedos. Hemos de prestar atención a los conocimientos
científicos, que nos revelan que nuestros juicios sobre la antropología y las
culturas exigen una profunda revisión.
4. Escuchar a las ciencias nos ofrece nuevos
conocimientos sobre la estructura de la materia y la evolución de los seres
vivos. Nuestra forma de entender la «creación continua» debe ser reelaborada. No
será la tecnocracia la que nos salvará.
5. Favorecer una desregulación utilitarista
y neoliberal a escala planetaria significa imponer la ley del más fuerte, una
ley que deshumaniza.
6. El Papa cita a Teilhard de Chardin y su
intento de dialogar con las ciencias, practicando el encuentro entre las
diversas disciplinas. Él subrayó la relación entre todas las cosas, poniendo
al homo sapiens en conexión con todo el sistema de los seres
vivos.
7. En este año jubilar, recordamos que la
esperanza es la actitud fundamental que nos sostiene en el camino. “No consiste
en esperar con resignación, sino en tender con ímpetu hacia la vida verdadera,
que va mucho más allá del estrecho perímetro individual”.
8. Ante la irrelevancia de los organismos
internacionales, preocupados por proteger intereses particulares y nacionales, debemos
apoyar a “organizaciones mundiales más eficaces, dotadas de autoridad para
asegurar el bien común mundial, la erradicación del hambre y la miseria y la
defensa segura de los derechos humanos fundamentales”.
9. Hay que promover un multilateralismo que no
dependa de las circunstancias políticas cambiantes o de los intereses de unos
pocos y que tenga una eficacia estable. Se trata de una tarea urgente que
concierne a toda la humanidad.
10. Que la esperanza nos ayude a caminar hacia “el nuevo cielo y la nueva tierra” como nos invita la Biblia (Ap 21,1).
José-Román Flecha Andrés
lunes, 3 de marzo de 2025
EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 1º de Cuaresma. C 9 de marzo de 2025
LA TENTACIÓN
“No tentarás al Señor, tu Dios”
(Lc 4,12)
1.
Con
mucha frecuencia hoy se hace broma y se ridiculiza la tentación ¿A qué se debe
esa tendencia de nuestra cultura?
2.
¿Cuáles
son las tentaciones más habituales y más escandalosas en nuestra sociedad?
3.
¿Qué
consecuencias están desencadenando esas tentaciones, en la familia en el
trabajo, en la política, en la información?
4.
¿Qué
habría que hacer para tratar de superar las tentaciones que nos alejan de la
palabra de Dios?
5.
¿Es
posible educar a los demás -jóvenes o adultos- para que descubran las malas
tentaciones y las superen?
6.
¿Y
qué hacer cuando las tentaciones no solo afectan a las personas, sino a las
estructuras y a los pueblos?
7.
¿Y
yo me doy cuenta de lo que pido cuando ruego al Padre celestial que no me deje
caer en la tentación?
José-Román Flecha
REFLEXIÓN - Domingo 1º de Cuaresma. C. 9 de marzo de 2025
SOLO DIOS ES DIOS
“Traigo aquí las
primicias de los frutos del suelo que tú, Señor, me has dado”. Este “credo” del
israelita añade un
gesto que completa el rito: “Los pondrás ante el Señor, tu Dios y te postrarás
en presencia del Señor, tu Dios” (Dt 26,9-10).
Dios
había liberado a su pueblo de la esclavitud sufrida en Egipto. Justo era agradecer la misericordia y la protección del
único Dios. Solo él puede ofrecer la verdadera libertad. Y solo él merece la
adoración del hombre.
En
el salmo responsorial resuena la promesa de la protección de Dios a los fieles
que lo buscan: “A sus ángeles ha dado órdenes, para que te guarden en tus
caminos. Te llevarán en sus palmas, para que tu pie no tropiece en la piedra”
(Sal 90,11-12).
Por su parte, san Pablo nos asegura que Dios es el Señor, el único Señor, “generoso con todos los que lo invocan” (Rom 10,8-13).
LA MENTIRA Y LA VERDAD
En
este primer domingo de cuaresma meditamos las tres tentaciones que Jesús hubo de
afrontar en el desierto.
•
En primer lugar, el demonio presenta a Jesús un recurso mágico para superar el
hambre. Si es hijo de Dios, podrá convertir las piedras en panes. Pero Jesús
sabe que el verdadero alimento del hombre es la palabra de Dios, que da la vida
y el sentido para la vida.
•
En segundo lugar, el demonio promete a Jesús el poder y la gloria a cambio de
su adoración. Es mentiroso y ofrece lo que no posee y lo que no puede dar. El
demonio se arroga un poder y un derecho
que no tiene. Solo se puede adorar a Dios.
•
En tercer lugar, el demonio se atreve a citar las palabras del salmo. Pretende
que Jesús se deje caer desde lo alto del templo para hacer ver su calidad de
Hijo de Dios. Pero Jesús sabe que no se debe tentar al Señor, para lograr un
triunfo que siempre es efímero.
El desierto es la imagen de nuestra debilidad y de nuestra verdad más profunda. En el desierto de nada vale refugiarse en la mentira. Las tentaciones de Jesús reflejan la verdad de su misión. Y también la honda verdad de los que aspiramos a seguirle por el camino.
LA FE Y EL SENTIDO COMUN
Evidentemente,
el desierto no es solo un lugar inhóspito. Es un espacio para aprender la
verdad. Ante las falsas promesas del demonio, es preciso recordar las
respuestas de Jesús, que recogen la tradición de su pueblo.
•
“No solo de pan vive el hombre”. Mientras vamos de camino, nosotros pretendemos
saciar nuestra hambre con alimentos que no pueden sustentarnos. Y deseamos saciar nuestra sed de libertad con
esas adiciones que nos mantienen como esclavos.
•
“Al Señor tu Dios adorarás y a él solo darás culto”. Con demasiada frecuencia adoramos
a los ídolos que nosotros mismos fabricamos. Prescindimos de Dios y después
lamentamos la soledad en la que nos encontramos.
•
“No tentarás al Señor tu Dios”. Tomamos unas decisiones que nos llevan al
fracaso y después culpamos a Dios de habernos abandonado. Nos falta la fe, pero
nos falta también el sentido común. No podemos imponer nuestra voluntad a
Dios.
- Señor Jesús, nosotros confesamos que solo Dios es Dios. En esta cuaresma, queremos escuchar la palabra de Dios que tú repetías al tentador. Que a lo largo de este año jubilar tu palabra nos ayude a caminar juntos en la esperanza. Solo así podremos llegar a ser servidores sinceros de la verdad que nos hace libres. Amén
José-Román Flecha Andrés
CADA DÍA SU AFÁN - 8 de marzo de 2025
CAMINEMOS JUNTOS EN LA ESPERANZA
La Santa Sede ha publicado el mensaje que el papa
Francisco había firmado el día 6 de febrero para la Cuaresma de este año
2025.
Teniendo en cuenta el Año Jubilar que estamos
celebrando, el Papa ha resumido sus reflexiones en la frase “caminar juntos en la esperanza”. Con
ella trata de ayudarnos a “descubrir las llamadas a la conversión que la
misericordia de Dios nos dirige a todos, de manera personal y comunitaria”.
1. Antes que nada, caminar. Al igual que los israelitas en el desierto, también
nosotros vamos haciendo camino. Todos
somos peregrinos en la vida.
Como suele hacer, el Papa nos dirige unas preguntas:
“¿Cómo me dejo interpelar por esta condición? ¿Estoy realmente en camino o un
poco paralizado, estático, con miedo y falta de esperanza; o satisfecho en mi
zona de confort? ¿Busco caminos de liberación de las situaciones de pecado y
falta de dignidad?”
Además, nos exhorta a ver la realidad concreta de
algún inmigrante o peregrino, para descubrir lo que Dios nos pide y para ser
mejores caminantes hacia la casa del Padre.
2. En segundo lugar, hemos de hacer camino juntos, nunca como viajeros solitarios.
Caminar juntos significa ser artesanos de unidad, hijos de Dios, caminar codo con
codo, sin pisotear o dominar al otro, sin envidia o hipocresía, sin dejar que
nadie se quede atrás o se sienta excluido.
Vamos en la misma dirección, hacia la misma meta,
escuchándonos los unos a los otros con amor y paciencia, sin ocuparnos
solamente de nuestras necesidades. Debemos preguntarnos ante el Señor si
tenemos “una actitud de acogida, con gestos concretos, hacia las personas que
se acercan a nosotros y a cuantos están lejos”.
3. En tercer lugar, hemos de recorrer este camino
juntos en la esperanza que no
defrauda, que es el mensaje central del Jubileo.
De nuevo, debemos preguntarnos: “¿Poseo la
convicción de que Dios perdona mis pecados, o me comporto como si pudiera
salvarme solo? ¿Anhelo la salvación e invoco la ayuda de Dios para recibirla?
¿Vivo concretamente la esperanza que me ayuda a leer los acontecimientos de la
historia y me impulsa al compromiso por la justicia, la fraternidad y el
cuidado de la casa común, actuando de manera que nadie quede atrás?”
Como sugiere el logo del Jubileo, la esperanza es
“el ancla del alma”, segura y firme. El Papa recuerda que Santa Teresa de Jesús
escribió: “Espera, espera, que no sabes cuándo vendrá el día ni la hora. Vela
con cuidado, que todo se pasa con brevedad, aunque tu deseo hace lo cierto
dudoso, y el tiempo breve largo”
Finalmente, Francisco pide que “la Virgen María, Madre de la Esperanza, interceda por nosotros y nos acompañe en el camino cuaresmal”.
José-Román Flecha Andrés