lunes, 10 de agosto de 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 20 del Tiempo Ordinario. A 16 de agosto de 2026

  

ORACIÓN Y COMPASIÓN 

Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David 

(Mt 15,22)

1.      El evangelio recoge la súplica de una mujer extranjera y tal vez pagana. ¿Somos conscientes de los sufrimientos que afectan hoy a tantos hombres y mujeres?

2.      Esta mujer cananea sabe pedir compasión ¿Hemos aprendido a ver que los considerados como paganos pueden tener un profundo sentido religioso?

3.      La mujer cananea invoca a Jesús como Señor. ¿Reconocemos con humildad su señorío sobre nuestras vidas y sobre nuestras decisiones concretas?

4.       ¿Proclamamos nosotros y aceptamos el señorío de Jesucristo sobre los poderes de este mundo y sobre las estructuras que hemos creado en nuestra sociedad?

5.      La mujer cananea invoca a Jesús como “Hijo de David”. ¿Recocemos las “semillas del Verbo” que pueden encontrarse en las culturas y religiones no cristianas?

6.      Seguramente conocemos personas que tienen dificultades para aceptar la fe. ¿No tendremos que ayudarles a descubrir confiadamente la misericordia de Dios?

7.       ¿Y yo, me reconozco como un discípulo de Jesús, dispuesto a acercar hasta él a las personas que lo buscan implorando su compasión?

                                                                                             José-Román Flecha

REFLEXIÓN -Domingo 20 del tiempo ordinario. A. 16 de agosto de 2026

 

LA ACOGIDA AL EXTRANJERO

“A los extranjeros que se han unido al Señor para servirlo… y mantienen mi alianza los traeré a mi Monte Santo, los llenaré de júbilo en mi casa de oración” (Is 56,6-7).

Superado el destierro en Babilonia, Israel parece abrirse a los extranjeros, siempre que acepten la alianza de Dios y observen fielmente el día del sábado.

En el salmo responsorial se manifiesta el deseo de que todos los pueblos reconozcan y alaben al Dios que ha liberado al pueblo de Israel: “Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben” (Sal 66).

San Pablo se alegra de que los extranjeros y paganos hayan sido llamados a la fe, aunque lamenta que sus hermanos judíos se resistan a creer en Cristo. Pero si todos compartieron la desobediencia a Dios, espera él que todos participen en su misericordia (Rom 11,32).  

 LA CONFIANZA Y LA SÚPLICA

El evangelio recuerda el encuentro de Jesús con una mujer cananea que le implora a gritos la curación de su hija (Mt 15,21-28).  Su forma de invocar a Jesús denota una cierta simpatía con el pueblo que espera a un Mesías de la casa de David.

Nos sorprende que una  mujer, extranjera y pagana, se dirija a Jesús con el título mesiánico con que lo invocaban los ciegos de las tierras de Israel (Mt 9,27; 20,30) y las gentes que lo recibirán a su llegada a Jerusalén (Mt 21,9). Es como si saliera de su ambiente  para acercarse a la fe de los hijos de Israel (Mt 15,22).

Ante el silencio de Jesús, sus discípulos le piden que atienda a aquella mujer “Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros”. No  pretenden desentenderse de ella. Quieren que le “conceda” esa gracia, como el señor que perdona al deudor (Mt 18,27)  

A la indicación de sus discípulos, Jesús responde con unas palabras que parecen indicar su decisión de ignorar la petición de aquella extranjera: “No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”  

LA FE Y LA ORACIÓN

Sin embargo,  esta mujer pagana insiste en la súplica que la ha sacado a los caminos para ir al encuentro de Jesús: “¡Señor, socórreme!”.   

• “No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.” Esta segunda respuesta de Jesús parece una alusión de complicidad a expresiones populares que se referían a los paganos con esa imagen del mundo animal.

• “Sí, Señor, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.” La mujer retoma con gracia aquella imagen. Su respuesta sugiere que cuando se manifiesta la bondad de Dios, a todos alcanza y se desborda.  

• “Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.” En su tercera respuesta, Jesús reconoce que la fe llevó a la mujer a buscarlo por los caminos. La fe la enseñó a orar y a invocarlo como Señor e Hijo de David.   

 - Señor Jesús, tu paso por nuestra vida nos revela cómo Dios se compadece de las muchas personas que sufren la enfermedad o el abandono. Tú que reflejas la misericordia de Dios, salva a los cercanos y también a los lejanos. Y a nosotros concédenos el don de adivinar sus dolores, de interceder por ellos y tratar de acercarlos a ti. Amén.

                                                                                      José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 15 DE AGOSTO DE 2026

 

                                                            LA ASUNCIÓN DE MARÍA A LOS CIELO 

1.Retomando las palabras con las que Pío XII había proclamado el dogma de la Asunción de María a los cielos, el Concilio Vaticano II afirmaba: “La Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte” (LG 59).

Eso no significa que hasta ese momento los cristianos no aceptaran ese misterio de la fe. Muchas de nuestras catedrales están dedicadas a la Asunción de María. Y los artistas la han representado con frecuencia. 

2. La Asunción de la Virgen fue pintada por El Greco en un retablo para la iglesia de Santo Domingo el Antiguo, de Toledo. Y Tiziano Vecellio la dejaba en el ábside de Santa Maria dei Frari, en Venecia.   

 Nosotros podemos repetir los versos que Lope de Vega dedicaba a esta fiesta: “Hoy sube al cielo María, que Cristo en honra del suelo, traslada la casa al cielo donde en la tierra vivía”.

 Para san Juan de Ávila, el día de la Asunción de María a los cielos es la fiesta de la libertad, de la gloria cumplida y de las esperanzas realizadas.

Y santa Teresa de Jesús cuenta que, en la fiesta de la Asunción de María, se le representó “su subida al cielo, y la alegría y solemnidad con que fue recibida y el lugar adonde está”.

3. Hoy es oportuno preguntarnos qué puede significar, en este momento de la historia, la celebración de la fiesta de la Asunción de María a los cielos.

• La Asunción de María nos muestra la gloria de Dios, que en ella ha logrado llevar a cabo su proyecto de salvación y de gloria para todos los humanos.

• Santa María, asunta a los cielos, nos comunica la certeza de poder participar en la resurrección de Jesucristo y en su triunfo sobre el mal y sobre la muerte.

• La Asunción de María nos indica el camino de la comunidad eclesial, llamada a acompañar al Señor en la cruz y a seguirlo un día en el reino de la luz.

• Santa María, asunta a los cielos, nos ayuda a comprender que la dignidad humana nunca quedará humillada por la injusticia ni por el olvido.

• La Asunción de María nos descubre que todo lo nuestro, renovado por el amor y la gracia, ha recibido una promesa de glorificación y de paz.

• Santa María, asunta a los cielos, es un motivo de esperanza para todos los que ponen su confianza en Dios, en lugar de apoyarse en los ídolos de este mundo.

• La Asunción de María a los cielos puede ayudarnos a ser humildes testigos y portadores de un motivo de esperanza para todos nuestros hermanos.

 El papa León XIV nos invita a contemplar a nuestra Madre, para volver a encontrar la esperanza que no defrauda. 

                                                                                José-Román Flecha Andrés

jueves, 6 de agosto de 2026

PRESENTACION power point - DOMINGO 19 TO

EXAMEN DE CONCIENCIA -Domingo 19 del Tiempo Ordinario. A 9 de agosto de 2026

 

CAMINAR SOBRE LAS AGUAS 

Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua

(Mt 14,28)

 

1.      Nunca ha habido un tiempo de paz y de seguridad para los discípulos de Cristo. El testimonio es siempre un martirio. ¿Somos conscientes de esa dificultad?

2.      Los cristianos vivimos el temor que nos atenaza en medio de las tempestades. ¿No sentimos la tentación de seguir a los que parecen caminar seguros?

3.       Simón Pedro tiene dudas ante aquel que le ha parecido un fantasma. ¿No nos preguntamos nosotros si Jesús es verdaderamente el Señor?

4.      Entre el miedo y la confianza, Simón Pedro dirige a Jesús una petición que suena como un desafío. ¿No le pedimos nosotros con frecuencia algo que parece irracional?

5.      De todas formas, ¿estamos seguros los cristianos de que el Señor puede hacer posible lo que parece humanamente imposible?

6.       ¿Cómo puede la Iglesia superar el miedo a la persecución y al fracaso y confesar su confianza en el Señor, que no la abandona en medio de las tempestades?

7.       Ir hacia el Señor es la clave de la vida cristiana. ¿Tengo yo la humilde osadía de pedirle al Señor que me permita dirigirme a él caminando sobre las aguas?

                                                                                                             José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 19 del tiempo ordinario. A. 9 de agosto de 2026

 

EL VENDAVAL Y LA CALMA

“Después del fuego, el susurro de una brisa suave”. En la primera lectura de la misa de este domingo se nos presenta a Elías refugiado en una cueva del monte Horeb (1 Re 19,9-13).  En aquel lugar, el Dios de la liberación se había mostrado a Moisés. También Elías espera oír la palabra del único Dios para poder enfrentarse a los que promueven el culto a Baal.   

Contra lo que imaginaba el profeta,  Dios no se presenta en el huracán ni en el terremoto ni en el fuego. Dios se hace presente en el suave susurro de la brisa.

Todos deberíamos dirigirle con humildad las palabras del salmo responsorial: “Muéstranos, Señor tu misericordia y danos tu salvación (Sal 84,9-14).

San Pablo manifiesta a los romanos el amor que le une a  los de su raza, que tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas (Rom 9,1-5)

EL MIEDO

Después de la distribución de los panes y los peces, Jesús pide a sus discípulos  que tomen la barca para adelantarse, mientras él despide a la gente y se retira al monte para orar a solas. Pero la barca es fuertemente sacudida por el viento y por las olas (Mt 14,22-33). 

Bien sabemos que en las páginas de la Biblia, el mar representa con frecuencia la fuerza del mal. En este caso, atemorizados por el bramido del mar y por la fuerza del oleaje, los discípulos de Jesús se sienten en peligro.

Cerca del amanecer se les muestra su Maestro, caminando sobre las olas. Cuando la fe es débil, no es fácil percibir la presencia de Dios y la fuerza de su poder. Así que la media luz de la madrugada y el miedo que se ha apoderado de los discípulos, les hacen creer que es un fantasma. Pero el Señor se acerca para traer la calma.

Atemorizados por los continuos ataques a la fe y a la Iglesia, muchos creyentes de hoy desean que Dios irrumpa con fuerza en nuestra historia. Pero Dios es discreto.

LA CONFIANZA

El Señor se cuida de los que ha elegido y les dirige una frase de aliento para que afronten la travesía: “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!”. Nunca deberíamos olvidar esa voz.

• “¡Ánimo!”. Muchos han escrito que la fe deshumaniza a la persona. No es verdad. La fe suscita en el creyente una fuerza que a veces parece inexplicable. La fe mueve montañas y aplaca tempestades. La fe no ignora las dificultades, pero ayuda al creyente a superarlas.

• “Soy yo”. Muchos atribuyen a la fuerza de su propia voluntad la capacidad para superar los obstáculos de la naturaleza y las sacudidas de la historia. Pero no es verdad. El ser humano es más débil y vulnerable de lo que está dispuesto a reconocer. Necesita la confianza en la presencia y la protección de Aquel que es la fuente de la vida.

• “No tengáis miedo”. Muchos piensan queel hombre vive cada vez más en el miedo”, como escribió Juan Pablo II (RH 15). Pero los creyentes recuerdan que en los evangelios se repite una y otra vez la exhortación divina a superar el miedo. Esa invitación va dirigida a la Iglesia y a cada uno de los que navegamos en esa barca.

- Señor Jesús, tú sabes que también nosotros tenemos miedo. Pero a través de los elementos de la naturaleza, como la brisa y el vendaval, podemos llegar a comprender el misterio de tu presencia en nuestra historia. Esperamos confiadamente que la fe nos ayude a percibir y agradecer tu providencia sobre nuestra propia vida.  Amén.

José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN. - 8. agosto.2026

                                                      

UN DECÁLOGO PARA HOY

Al clausurar el Consistorio Extraordinario, el día 27 de junio de este año 2026, el papa León XIV dirigió a los cardenales un discurso en el que evoca algunas cuestiones que caracterizan el momento actual de la Iglesia y de la humanidad.   

 1.Ante los sufrimientos provocados por las guerras, la violencia, la pobreza y las numerosas injusticias que marcan la vida de los pueblos, hay que buscar sus raíces. “De un corazón reconciliado pueden surgir palabras desarmadas, nuevas relaciones y una paz capaz de llegar incluso a los pueblos”.

2. El sufrimiento a veces lleva a los jóvenes hasta la desesperación. “Escucharlos a ellos y a sus familias con humildad es también un camino a través del cual el Señor sigue convirtiendo a la Iglesia”.

3. Hay que tener en cuenta a la familia. “Allí donde se la apoya y se la acompaña, crece una escuela de relaciones, de solidaridad y de esperanza; allí donde está herida o aislada, toda la sociedad sufre las consecuencias”. 

4. Frente a la cultura del poder, es preciso “reconstruir una cultura de la cooperación y del diálogo, capaz de dar nueva fuerza también al multilateralismo, para que los pueblos vuelvan a aprender a buscar juntos el bien común de toda la familia humana”.  

5. Frente a las múltiples formas de violencia, es urgente tratar de encontrar la respuesta no violenta, que “no consiste en renunciar al conflicto ni en adoptar una actitud pasiva, sino en elegir enfrentarlo sin reproducir su lógica”.  

6. Hoy es oportuno “profundizar en el tema de la legítima defensa a la luz de las profundas transformaciones que se han producido en la naturaleza de los conflictos contemporáneos”.

7. La Doctrina social de la Iglesia “puede convertirse cada vez más en patrimonio vivo de nuestras comunidades, en criterio ordinario de formación de las conciencias y de discernimiento pastoral”.  

8. El bien común no es simplemente un objetivo que hay que perseguir: es una realidad que debemos redescubrir juntos.  

9. Hay que recordar “la importancia del testimonio, de la cercanía, de la formación de las conciencias y de la construcción de comunidades fraternas y creíbles…  

10. La Iglesia está llamada a convertirse en lo que proclama.  El modo en que escucha y dialoga es parte de su anuncio. “Si sabemos buscar juntos la voluntad del Señor, dejándonos guiar por el Espíritu Santo, nuestra comunión se volverá cada vez más fecunda para la misión de la Iglesia y para el servicio a toda la familia humana”.

  Finalmente, el Papa dijo que “la violencia no tendrá la última palabra.” También ahora Dios sigue abriendo caminos de reconciliación y de paz. Y nosotros tenemos “la responsabilidad de recorrerlos con valentía y de ayudar al mundo a reconocerlos”.

                                                     José-Román Flecha Andrés

PRESENTACION power point

EXAMEN DE CONCIENCIA-Domingo 18 del Tiempo Ordinario. A 2 de agosto de 2026

 

EL HAMBRE DEL MUNDO

”No hace falta que vayan,

dadles vosotros de comer” 

(Mt 14,4 

1.      Los discípulos reconocen que no pueden alimentar a la multitud que sigue a su Maestro ¿Somos nosotros capaces de reconocer nuestra insuficiencia?    

2.      Junto al hambre de alimentos, ¿Qué otras carencias se pueden percibir hoy en la humanidad?

3.      ¿Qué puede decirnos a nosotros la compasión que experimenta Jesús al ver a las gentes que le siguen?

4.      Los discípulos de Jesús hacen cuentas sobre el dinero que haría falta para alimentar a la multitud. ¿Basta con hacer cálculos para atender a las necesidades de las gentes?

5.      ¿Qué significa para nosotros la exhortación que Jesús dirige a sus discípulos: Dadles vosotros de comer?

6.       ¿No pueden ponerse de acuerdo las diversas religiones de la tierra para tratar de aliviar el hambre de la humanidad?

7.      ¿Tengo yo la sensibilidad necesaria para percibir las carencias que padecen las personas de mi entorno?

                                                 José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 18 del tiempo ordinario. A. 2 de agosto de 2026

 

DADLES VOSOTROS DE COMER

“¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad vuestro oído, venid a mí: escuchadme y viviréis” (Is 55,1-3).  Así se cierra la segunda parte del libro de Isaías.

El profeta invita a los hambrientos y sedientos a participar en el banquete de la Sabiduría.  Tan solo con sus esfuerzos el hombre nunca podrá comprar la felicidad. Lo que realmente vale es la escucha de la palabra de Dios y la fidelidad a su alianza.

Con el salmo, reconocemos que el Señor abre su mano y nos ofrece lo que puede saciar nuestras carencias vitales (Sal 144).

Según san Pablo, ni la angustia ni el hambre pueden separarnos del amor de Dios, que se nos ha manifestado en Jesucristo (Rom 8,35-39).

EL HAMBRE DEL PUEBLO

El episodio de la multiplicación y distribución de los panes y los peces nos dice que solo Dios puede darnos el alimento que necesitamos (Mt 14,13-21).

 El relato evangélico nos dice que Jesús ha atravesado el mar de Galilea. Hay una multitud de gentes que le han ido siguiendo por tierra para llegar a tiempo al lugar donde él había de desembarcar. Está cayendo la tarde y los discípulos deciden despedir a las gentes para que vayan a las aldeas cercanas y se compren algo de comer.

 Reconocen que ellos no tienen más que cinco panes y dos peces. Nos impresiona advertir que los discípulos de Jesús no tienen recursos para satisfacer el hambre de la muchedumbre. En esa pobreza podemos ver reflejada la limitación de la comunidad cristiana. La de los primeros tiempos y también la de ahora mismo.

Según el libro de Isaías, Dios invitaba a las gentes de Israel a un banquete gratuito. Solo él podía saciar el hambre y la sed de su pueblo. Andando los siglos, solo Jesús podía y puede alimentar en la penumbra de la tarde a quienes le siguen para escuchar su palabra. 

UNA VOLUNTAD DECIDIDA

Jesús siente una sincera compasión por las necesidades de las gentes que le siguen. Hemos de reconocer que también en este momento de la historia nos interpelan esas palabras que Jesús dirige a sus discípulos.

• “Dadles vosotros de comer”. Ese mandato no puede dejarnos indiferentes. Los bienes que se pierden en esta cultura del descarte pueden remediar el hambre del mundo. No podemos volver la mirada hacia otra parte. Los hambrientos y sedientos son nuestros hermanos.

• “Dadles vosotros de comer”. Ese mandato implica a los cristianos de todos los lugares de la tierra. La Iglesia trata de ofrecer una ayuda generosa, donde ninguna organización se atreve a llegar. Esa ayuda responde a su ser y a la misión que ha recibido del Señor. 

• “Dadles vosotros de comer”. Ese mandato es una orden con alcance universal. El mensaje de Jesús no puede ser ignorado por los no creyentes. Es obligado promover el progreso integral de todo el hombre y de todos los hombres, como decía san Pablo VI.

- Señor Jesús, muchas gentes sufren el hambre de alimentos, la sed de buenas aguas y la necesidad de escuchar tu palabra. No podemos caer en la indiferencia. No permitas que ignoremos las necesidades de nuestros hermanos. Concédenos una mirada nueva capaz de descubrirlas y una voluntad decidida a buscar soluciones efectivas.

                                                                                    José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 1 de agosto de 2026

                                                               

LAS HUELLAS DE DIOS

La fe cristiana no tiene inconveniente en admitir el valor de la naturaleza. De hecho, la fe ha suscitado sacrificios heroicos por atender al ser humano y su ambiente natural. Es asombroso el puesto que en las escrituras bíblicas ocupa el respeto a la naturaleza y la responsabilidad del ser humano en su destrucción o conservación.

La acusación de despotismo sobre la naturaleza dirigida a los cristianos suele fundarse en las palabras que Dios pronuncia al final del poema bíblico de la creación: «Llenad la Tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar,  las aves del cielo y  todo animal que serpea sobre la tierra» (Gén 1,28).

Esas palabras van dirigidas al ser humano, creado “a imagen y semejanza” de Dios, Creador de todas las cosas (Gén 1,26-27). El hombre es representante de Dios. Está llamado a hacer visible y efectiva su providencia sobre el mundo creado. Esos imperativos del Creador  constituyen al ser humano en visir y colaborador en su tarea.  

El “dominio” no equivale al despojo de la naturaleza. Dios invita al hombre a compartir su tarea creadora y su responsabilidad sobre el mundo creado. Por eso, el israelita confiesa en su oración: “El cielo pertenece al Señor, la tierra se la ha dado a los hombres” (Sal 115,16). El verbo “dar” (natan)  no implica la expoliación, sino que significa  “confiar” algo a la responsabilidad de alguien.  Así se dice que “Salomón tenía una viña y se la dio a guardar (natan) a los aparceros” (Cant 8,11).

El creyente proclama: “Tuyo es cuanto hay en cielo y tierra; tú eres rey y soberano de todo..., tú eres Señor del Universo” (1 Cró 29,11). Y también: “Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el orbe y todos sus habitantes” (Sal 24,1).

El universo ha sido confiado al ser humano (Sal 8,4-10). El hombre es el señor de las obras salidas de las manos de Dios. Pero ese señorío no es arbitrario. El hombre es responsable del mundo ante Dios y ante sus hermanos.  

Para la Biblia, en la creación se encuentran las huellas de Dios. En los salmos se evoca el lenguaje del cosmos: “El cielo proclama  la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos” (Sal 19,2).

  La creación invita al trabajo fiel y esforzado (cf. Prov 24,30‑34) y a la contemplación de Dios, que despliega los cielos, hace manar las fuentes y da su alimento a los cachorros del león (Sal 104).

Según el profeta Isaías, la tierra entera está llena de la gloria de Dios (Is 6,3). Sin embargo, siendo obra de Dios, la creación no puede ser adorada en lugar del mismo Dios (Is 40,12‑26).  

Así pues, achacar a la Biblia una justificación religiosa para el expolio de la naturaleza significa desconocer la revelación del Dios creador y de la obra salida de sus manos.

                                                                                   José-Román Flecha Andrés

martes, 21 de julio de 2026

PRESENTACIÓN power point

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 17 del Tiempo Ordinario. A 26 de julio de 2026 -

 

EL TESORO ESCONDIDO

“El reino de los cielos

se parece a un tesoro escondido en el campo” 

(Mt 13,44) 

1.      En esta cultura que se considera como “líquida”, es urgente hacernos una pregunta como esta: ¿Alguien considera el reino de Dios como un tesoro escondido?    

2.      ¿Por qué causa tanto asombro que un hombre conocido en todo el mundo no se avergüence de manifestar públicamente su fe?

3.      ¿Hay todavía algunas personas que están dispuestas a dejar lo que consideran sus bienes para poder adquirir el tesoro que han encontrado?

4.      Haciendo nuestra la oración que Jesús enseñó a sus discípulos, pedimos al Padre que venga a nosotros su reino. ¿Qué nos exige esa venida que decimos esperar?

5.      Si hemos tenido la suerte, o mejor la gracia de descubrir el reino de Dios y su valor, ¿de qué deberíamos desprendernos para gozar de él?

6.      ¿Cómo podrían cambiar nuestras estructuras políticas, sociales y eclesiásticas si de verdad descubriéramos la grandeza y el valor del reino de Dios?

7.      ¿Me pregunto personalmente qué aficiones o tareas tendré que dejar para conseguir gozar de la presencia del reino de Dios?

                                                                                                        José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 17 del Tiempo Ordinario, A. 26 de julio de 2026

 

LA DECISIÓN ACERTADA

“Da a tu siervo un corazón dócil para gobernar a tu pueblo, para discernir el mal del bien”. Así oraba Salomón al comenzar su reinado (1 Reyes 3,5.7-12). No pedía a Dios una larga vida o muchas riquezas, Salomón solo pedía  “discernimiento para escuchar y gobernar”.

Aceptar la voluntad de Dios y vivir de acuerdo con sus mandamientos nos daría sabiduría y orientación en estos tiempos en los que todos los días se repite que “todo vale”.

Deberíamos revisar nuestras prioridades y manifestarlas con valentía. Para ello, podemos hacer nuestra la confesión del salmo responsorial: “Señor, más estimo yo los preceptos de tu boca que miles de monedas de oro y plata”  (Salmo 118,72).

  A pesar de nuestra tibieza, hoy queremos repetir con fe las palabras que san Pablo escribe a los romanos: “A los que aman a Dios, todo les sirve para el bien” (Rom 8,28).

EL TESORO Y LA PERL

En el evangelio que se proclama en este domingo (Mt 13,44-52) se recuerdan tres  parábolas de Jesús sobre el Reino de Dios.

• En la primera, el reino de Dios,  se presenta como un tesoro que un labrador encuentra en el campo. Puesto que el tesoro encontrado por azar tiene un valor inmenso, la decisión más justa es vender lo que se posee para comprar aquel campo. 

• En la segunda parábola el reino de los cielos, o Reino de Dios, se presenta como una perla que encuentra un comerciante, que la ha buscado durante años. También él cree que debe desprenderse de sus bienes para conseguir algo que vale mucho más.

Es evidente que hay que tener la lucidez para descubrir lo que realmente vale y la decisión para desprenderse de lo que vale menos. Esa es la verdadera sabiduría: la que nos lleva a tomar en cada momento la decisión acertada.  

Con razón escribió san Pablo VI, en su exhortación sobre el anuncio del Evangelio (8.12.1975), que el Reino de Dios hace que todo lo demás se convierta en “lo demás”.  De todo se puede prescindir menos de la grandeza y la gracia de acoger a Dios como Señor.

LA RED Y LOS PECES

Además, el evangelio nos propone una tercera parábola. El reino de los cielos se identifica con la red que los pescadores echan en el mar, esperando  recoger toda clase de peces, buenos y menos buenos. También esta imagen encierra algunos desafíos.

• El Reino de Dios nos pide una mirada universal. No podemos encerrarnos en nuestros límites. Tenemos que abrirnos a todos los hombres y mujeres, de cualquier clase y condición. Todos somos invitados a reconocer a Dios como Señor y como guía de nuestra existencia.  

• El Reino de Dios exige un cuidadoso discernimiento. No todos los peces que quedan prendidos en la red tienen el mismo valor en el mercado. Es verdad que el bien y el mal conviven en nuestra vida. Pero no se pueden identificar a la ligera.

• El Reino de Dios comporta una actitud de humilde esperanza. Con frecuencia juzgamos  las actitudes de los demás. Pero nuestros juicios no siempre son acertados y respetuosos. La verdadera valoración del bien y del mal corresponde a los ángeles de Dios.  

- Señor Dios, que tu Espíritu nos ayude a desprendernos de lo que solemos considerar como valioso para gozar de lo que realmente tiene valor. Que él nos conceda la esperanza de los pescadores que arrojan la red en las aguas del mar.  Amén.

                                                                           José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 25 de julio de 2026

 

                                                               

LA SOLEDAD DE LOS ANCIANOS

El día 26 de julio, fiesta de los santos, Joaquín y Ana, se celebra la Jornada Mundial de los Abuelos y de las Personas Mayores. Con este motivo, el papa León XIV ha publicado un mensaje titulado con unas palabras que el libro de Isaías pone en la boca de Dios: “Yo no te olvidaré” (Is 49,15). He aquí algunas de las ideas principales:

1.La dolorosa sensación de ser olvidados es común en muchas personas, especialmente entre los mayores.

2.Hoy “sobre la vida de muchos mayores parece haberse extendido un velo que difumina los rasgos de los rostros y los cubre con el olvido”. Eso ocurre en las casas donde reina la soledad y en las instituciones donde la persona es reducida al número de su cama.

3.Es preciso visitar a los abuelos, a los mayores de la familia y a aquellos que no reciben ninguna visita, de forma que se produzca un tierno y afectuoso encuentro.

4.Sin embargo, en cualquier edad es posible descubrirse siempre como hijos e hijas de Dios.

5.Recordando su reciente encíclica, el Papa afirma que “la cultura digital multiplica las conexiones y ofrece nuevas posibilidades de encuentro; pero el corazón humano conserva una necesidad irrenunciable de proximidad”.

6.A veces se ve a los mayores como un peso. Muchos ancianos son abandonados por los hijos que se ven obligados a migrar o a combatir en la guerra. 

7.Como dijo el beato Juan Pablo I, “Dios tiene siempre abiertos los ojos sobre nosotros, incluso cuando parece que es de noche. Es padre; más aún, es madre”. 

8.Según san Agustín, Dios “es madre porque calienta, porque nutre, porque amamanta, porque custodia”. Nunca es tarde para comenzar a dirigirse a él.  

9.Por ser mayores no dejamos de ser hijos e hijas de Dios. Por eso sigue siendo válida la invitación a volver a los brazos de Dios. Su amor es paternal y maternal a la vez.

10.Hoy muchos descubren la ternura de Dios en el último tramo de la vida. Es posible hacerse mayores sin haber tenido una experiencia real de fe. Pero la edad avanzada puede convertirse en el tiempo oportuno para iniciar o retomar una vida espiritual. 

11.Cuando se acepta, la fragilidad abre el corazón a la ayuda mutua y a la invocación de Aquel que puede dar lo que ningún poder humano es capaz de garantizar: la reconciliación de los corazones y la paz verdadera. 

12.Es verdad que en la ancianidad somos “frágiles”, pero somos también “llamados”. Para garantizar la convivencia humana, no valen la arrogancia y el poder, sino la reconciliación y la paz verdadera.

Finalmente, el Papa exhorta a los mayores a orar por la paz, les agradece que oren por él y les desea que el Señor los renueve siempre en la fe, en la esperanza y en la caridad. Porque él nunca se olvida de los mayores.

                                                                                   José-Román Flecha Andrés

miércoles, 15 de julio de 2026

 

<iframe width="480" height="360" src="https://www.youtube.com/embed/Yx1zaUYOwHc" title="" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe>

lunes, 13 de julio de 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA -Domingo 16 del Tiempo Ordinario. A 19 de julio de 2026


LA HORA DE LA SIEGA

Dejadlos crecer juntos hasta la siega

(Mt 13,30) 

1.        Algunos no toleran a las personas que les parecen diferentes.  ¿A qué se debe esa intransigencia de los que excluyen a los que no comparten sus ideas? 

2.        En toda comunidad conviven personas que aman el bien con otras que parecen decididas a hacer siempre el mal. ¿Qué se puede hacer en esos casos?

3.        Siempre hay personas que critican las diferencias de juicio y de conducta ¿Es evangélico promover una comunidad reservada solamente a los perfectos?

4.        ¿Ante los que parecen decididos a ir por el camino del mal es preferible la exclusión o se debe hacer un discernimiento y promover el ejercicio del diálogo?

5.        ¿Nosotros nos vemos representados por la imagen del trigo o de la cizaña?  ¿Y a qué consecuencias nos lleva esa posible identificación?

6.        ¿Juzgamos a todo el mundo o aceptamos que el juicio final sobre el trigo y la cizaña está reservado al Señor y dueño del sembrado?

7.        Conociendo mis defectos y aun mis pecados, ¿aguardo yo la hora de la siega, esperando que Dios me juzgue con misericordia?

 

José-Román Flecha