lunes, 14 de septiembre de 2026

REFLEXIÓN - Domingo 22 del tiempo ordinario. A. 30 de agosto de 2026

 

EL CAMINO DEL MESÍAS

“Todos  se burlaban de mí. Cuando hablo, tengo que gritar, proclamar violencia y destrucción. La palabra del Señor se volvió para mí oprobio y desprecio todo el día” (Jer 20,7). Así se lamenta Jeremías ante el Dios que lo ha llamado y lo ha enviado a proclamar su palabra. Según el profeta, esa misión no le ha traído más que disgustos y persecución, aun por parte de sus vecinos.

Se comprende que Jeremías haya pensado en hacerse el sordo ante la llamada de Dios. No quisiera seguir hablando en su nombre. Sin embargo, siente que la palabra de Dios es como un fuego que abrasa su interior. Es una palabra que ha de escuchar. Es un fuego que no puede apagar.

Repitiendo el salmo responsorial, nosotros proclamamos ante el Señor una convicción que revela  nuestra fe: “Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios” (Sal 62,4).

Y también hoy acogemos la exhortación que San Pablo dirige a los romanos:  “Discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, lo que le agrada y lo perfecto” (Rom 12,2).

EL FRACASO DE LOS SUEÑOS

 En Cesarea de Filipo Jesús preguntó a sus discípulos quién era él para ellos. Pedro confesó a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Nos preguntamos cómo imaginaba Pedro al Mesías esperado por su pueblo. Pero Jesús le dio la respuesta verdadera, al anunciar a sus discípulos que iría a Jerusalén. Allí le esperaban las denuncias de los jefes del pueblo, la muerte y la resurrección (Mt 16,21-27).

Simón Pedro se sublevó contra esa suerte que Jesús parecía aceptar con tranquilidad. Así que se llevó aparte a Jesús, como si temiera suscitar el rechazo de sus compañeros hacia el Maestro. No pretendía acusarlo en público, pero no podía ocultarle sus sentimientos. Por eso le increpó, diciendo: “Lejos de ti tal cosa, Señor. Eso no puede pasarte a ti”. 

• “Lejos de ti tal cosa, Señor”. Simón Pedro nos da a conocer que no era esa la idea del Mesías que él había recibido de sus antepasados. No era ese futuro de dolor y de muerte lo que él esperaba para Jesús, al que consideraba ya como el Señor.

• “Eso no puede pasarte a ti”. Simón Pedro no podía llegar a  entender que el fracaso estuviera incluido en la llamada al seguimiento que Jesús le había dirigido a la orilla del lago. Al igual que Jeremías, también Pedro se sentía decepcionado. De pronto, todos sus sueños se desmoronaban.

LA PIEDRA DE TROPIEZO

Hoy la respuesta de Jesús a Pedro parece escandalosa a muchos cristianos: “Ponte detrás de mí, Satanás. Eres para mí piedra de tropiezo, porque tú piensas como los hombres, no como Dios”. Esa advertencia a Pedro se dirige a cada uno de nosotros. Es una palabra que hay que escuchar.

• “Satanás”. No olvidemos que esa palabra significa “tentador”. Es verdad que Jesús no identifica a Pedro con el demonio. Pero en sus palabras resonaban entonces y resuenan ahora todas esas tentaciones que pretenden ofrecernos un panorama de éxito y de fáciles triunfos.

• “Ponte detrás de mí”. Es verdad que Jesús no rechaza a Pedro. No le pide que se aleje del grupo de los discípulos. sino que recuerde el papel del “discípulo”, que sigue a su Maestro. También nosotros estamos llamados a seguir los pasos de Jesús, que nos precede por el camino.

• “Eres piedra de tropiezo”. Eso es lo que significa el escándalo. Jesús es fiel a la voluntad divina. Conoce el camino y no está dispuesto a abandonarlo. Tampoco nosotros podemos ser un escándalo o una piedra de tropiezo para los que tratan de seguir cada día el camino de Dios.

• “Tú piensas como los hombres, no como Dios”. Esa es siempre una de las tentaciones de los evangelizadores. Tenemos más miedo a la soledad que al error. Preferimos escuchar las voces de la multitud antes que el susurro de Dios. Y decidimos pensar como nos dictan los demás. 

 - Señor Jesús, con la oración que tú nos enseñaste, pedimos al Padre que no nos deje caer en la tentación. La gran tentación de poner nuestros planes y proyectos por encima y contra la realidad de tu llamada. No permitas que nos apartemos de ti. Y ayúdanos a seguirte en tu camino. Amén. 

José-Román Flecha Andrés

 

CADA DÍA SU AFÁN - 29 DE AGOSTO DE 2026

                                                                   

EL CUIDADO DE LA CREACIÓN

El día 1 de septiembre de este año 2026 se celebra la XI Jornada Mundial de Oración
por el Cuidado de la Creación. En su mensaje para este día, el papa León XIV nos invita a contemplar el don de la vida y a apreciar la tierra que la sustenta, ya que son modos tangibles de alabar a nuestro Creador. En este mensaje sobresalen estas ideas:

1.Parece que se está acelerando la alteración del equilibrio armónico de la creación. Estos fenómenos son una apelación a la sanación y a la paz que necesita este mundo herido.

2.Además de cobrar vidas, desintegrar a las familias y aumentar el miedo, la injusticia y la división, la guerra deja una destrucción social y ecológica que perdura por generaciones.

3.Los conflictos armados y la degradación ambiental contribuyen a destruir los ecosistemas, contaminan el aire y el agua, y merman la seguridad de los alimentos.  

4.La guerra crea lesiones que perjudican todo el entramado de la vida y dañan no solo a individuos y comunidades, sino a las relaciones humanas y a su armonía con la creación.  

5.Las discordias, la violencia, la injusticia y el daño ecológico no resultan solo de estructuras o sistemas imperfectos sino de la falta de armonía en la misma humanidad.   

6.El papa Benedicto XVI escribió que «los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han extendido los desiertos interiores». Lo que está arruinado en nuestro entorno también lo está dentro de nosotros.

7.Los conflictos y la explotación de la creación provienen de una pérdida del sentido de los límites, del deseo de dominación, de la búsqueda del beneficio inmediato y de la incapacidad de reconocer la dignidad dada por Dios a cada persona humana.

8.El profeta Isaías escribió que «con sus espadas forjarán arados» (Is 2,4). Ese adagio nos invita a transformar la herida en vida. Lo que ha sido utilizado para la destrucción puede ser redirigido hacia la vida, es decir, para el cuidado de los pobres, el sustento alimentario de los hambrientos y el cuidado de la creación. Este es el camino de la auténtica conversión ecológica.

9.Estamos llamados al cuidado de los múltiples “ecosistemas” que nos han sido confiados: los ecosistemas de la creación, de las relaciones humanas y los del propio corazón humano.   

  10.Finalmente, todos estamos llamados a dejar que nuestros corazones sean renovados, de tal manera que podamos favorecer la paz y el cuidado de la creación.  

Que el Señor nos conceda la luz y la valentía para recorrer esta senda. Que también en nuestro tiempo, con las espadas realmente se forjen los arados. Que la promesa del Evangelio se arraigue en nuestro mundo y que la paz de Cristo reine sobre toda la creación.

                                                    José-Román Flecha Andrés

PRESENTACIÓN - DOMINGO 21 TO 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 21 del Tiempo Ordinario. A 23 de agosto de 202

 

DE LA INCERTIDUMBRE A LA FE

“Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”

(Mt 16,16) 

1.      Simón sintió miedo al caminar hacia Jesús sobre las aguas, pero ahora lo confiesa como el hijo de Dios. ¿Qué nos impide dar el paso de la incertidumbre a la fe?

2.      Evocando nuestra experiencia personal, ¿podemos ver si se da también en nuestras vidas un avance semejante en la vivencia de la fe?

3.      Si hemos aceptado a Jesús como nuestro Señor y Salvador, ¿no hemos caído alguna vez en la tentación de atribuirnos a nosotros mismos ese conocimiento?

4.      Si reconocemos a Jesús como el Hijo de Dios vivo, ¿estamos dispuestos a confesar esa fe en los ambientes sociales, laborales o académicos en los que nos movemos?

5.      Reconocer a Jesús como el Hijo de Dios vivo, ¿Qué exigencias habrá de comportar para nuestras familias y para nuestras comunidades cristianas?

6.      ¿Estamos convencidos de que la profesión de nuestra fe nos exige estar dispuestos a ponernos al servicio de nuestros hermanos?

7.      Me impresiona esa confesión de fe, tan humilde como decidida: “Señor Jesús, tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. ¿La he introducido yo en mi oración personal?                                                 

                                                                                                     José-Román Flecha

REFLEXIÓN . Domingo 21 del tiempo ordinario. A 23 de agosto de 2026

 

DOS PREGUNTAS DEL MAESTRO

El profeta Isaías transmite un oráculo en el que Dios denuncia el orgullo y la prepotencia de Sobna, mayordomo del palacio real. En su lugar será elegido Eliaquín, al que entregará la autoridad de su predecesor: “Colgaré de su hombro la llave del palacio de David; lo que él abra nadie lo cerrará, lo que él cierre nadie lo abrirá” (Is 22,22). 

Con la imagen de las llaves se refleja el poder de abrir y cerrar las puertas de la casa del rey. Dios lo “hincará como clavija en lugar seguro, y será anaquel de gloria para la casa de su padre” (Is 22,23). Pero también esa clavija cederá y caerá por tierra con lo que cuelga de ella. 

En el salmo responsorial se proclama la misericordia Dios. El salmista ruega al Creador que nunca abandone la obra de sus manos (Sal 137).

San Pablo, por su parte, nos advierte que nadie puede pretender conocer la mente del Señor ni debe atribuirse con orgullo el privilegio de ser su consejero (Rom 11,33-36).

LA OPINIÓN Y LA CONFESIÓN

El evangelio que se proclama en este domingo nos sitúa en el hermoso paraje de Cesarea de Filipo, al que Jesús se ha retirado con sus discípulos  (Mt 16,13-20).  En ese lugar, en el que pretende descansar con ellos, Jesús les dirige dos preguntas que, a pesar de su semejanza, requieren respuestas muy diferentes:

• “¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre?”. Para poder dar una respuesta a esta  pregunta basta escuchar las opiniones que circulan en el ambiente. Pues bien, algunas personas identifican a Jesús con Juan el Bautista, otras con el profeta Jeremías y otras lo comparan con alguno de los profetas, cuya memoria permanece en el recuerdo.

• “¿Y vosotros quién decís que soy yo?”. Para responder a esta segunda pregunta ya no basta una simple información. Jesús quiere conocer la opinión que tienen de él sus propios discípulos. En realidad, desea conocer sus expectativas sobre él. Simón Pedro respondió con una asombrosa confesión: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”.

LA SALVACIÓN ESPERADA

A continuación, Jesús responde a Simón Pedro con una cierta ambigüedad. Es bienaventurado por su acertada confesión y sobre todo, porque esa certeza no nace de su razón sino de una revelación del Padre celestial. Pero la firmeza de esa fe es una roca que puede sostener el edificio de la Iglesia. A Simón Pedro se dirige una promesa que cambiará su vida:

• “Te daré las llaves del reino de los cielos”. Las llaves del reino que Jesús promete a Simón, hijo de Jonás, recuerdan las llaves que Dios prometía a Eliaquín, hijo de Elcías. A la fe de Simón Pedro se concede la autoridad  para gobernar la casa de Dios. 

• “Lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos”. El poder de atar que Jesús concede a Pedro significa ejercer los signos que manifiestan la justicia de Dios sobre el pecado, desencadenado por el orgullo y la autosuficiencia de los hombres. 

• “Lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos”. El poder de desatar que se concede a Pedro refleja la misericordia de Dios. Esa compasión ya se ha manifestado en el Maestro, que libera al hombre de sus ataduras, de sus odios y de sus miedos.  

 - Señor Jesús, también a nosotros nos diriges hoy aquellas preguntas que dirigiste a tus apóstoles. Pues bien, queremos conocerte y reconocerte como el Mesías. Creemos que eres el Hijo de Dios. Y creemos que de ti y solo de ti puede venir la salvación y la liberación que buscamos y esperamos. Bendito seas por siempre, Señor. Amén. 

                                                                                               José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 22 de agosto de 2026


AMO PORQUE AMO, AMO POR AMAR

El día 20 de agosto se celebra la fiesta de San Bernardo. Merecería la pena recorrer sus escritos para valorar la profundidad de sus reflexiones, junto con las notas que caracterizan su conocimiento de la condición humana.

San Bernardo, el célebre abad de Claraval, nos dejó unas impresionantes reflexiones sobre el amor, en uno de los sermones en los que comenta el libro del Cantar de los cantares. Bien estará recordarlas alguna vez.   

1.“El amor basta por sí solo, satisface por sí solo y por causa de sí. Su mérito y su premio se identifican con él mismo”. El amor requiere la gratuidad para ser sincero. Amar a otra persona por interés no sería amar de verdad.

2.“El amor no requiere otro motivo fuera de él mismo, ni tampoco ningún provecho; su fruto consiste en su misma práctica. Amo porque amo, amo por amar”. No se debe amar tan solo para tratar de conseguir la serenidad del espíritu o para evitar la soledad en el futuro.

3.“Gran cosa es el amor, con tal de que recurra a su principio y origen, con tal de que vuelva siempre a su fuente y sea una continua emanación de la misma”. San Bernardo quiere recordarnos que Dios es amor. El amor verdadero proviene de él y a él nos conduce.

4.“Entre todas las mociones, sentimientos y afectos del alma, el amor es lo único con que la criatura puede corresponder a su Creador, aunque en un grado muy inferior, lo único con que puede restituirle algo semejante a lo que él le da”. La mención del Creador no es ociosa. A él debemos tanto la vida como el amor y la posibilidad de responder a él.

5.“En efecto, cuando Dios ama, lo único que quiere es ser amado: si él ama, es para que nosotros lo amemos a él, sabiendo que el amor mismo hace felices a los que se aman entre sí”. Dios quiere que seamos felices. Y sabe que solo el amor nos dará la felicidad.

6.“Con razón renuncia a cualquier otro afecto y se entrega de un modo total y exclusivo al amor el alma consciente de que la manera de responder al amor es amar ella a su vez”. Solo amando con gratitud podemos corresponder al amor que se nos entrega en gratuidad.

 7. “Aunque la criatura, por ser inferior, ama menos, con todo, si ama con todo su ser, nada falta a su amor, porque pone en juego toda su facultad de amar”. En este como en otros ejercicios de la vida hay que valorar el esfuerzo más que el éxito.

Evidentemente, san Bernardo se pregunta cómo podemos cultivar el amor que decimos tener a Dios. Sabe bien que nunca se puede comparar con el amor que Dios nos tiene. Pero nos exhorta a considerar que de su amor nace nuestra capacidad de amar. Es verdad que nunca podremos igualarnos con la grandeza del modelo. Pero, a pesar de ello no podemos dejar de tratar de imitarlo.

José-Román Flecha Andrés

lunes, 10 de agosto de 2026

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 20 del Tiempo Ordinario. A 16 de agosto de 2026

  

ORACIÓN Y COMPASIÓN 

Ten compasión de mí, Señor, Hijo de David 

(Mt 15,22)

1.      El evangelio recoge la súplica de una mujer extranjera y tal vez pagana. ¿Somos conscientes de los sufrimientos que afectan hoy a tantos hombres y mujeres?

2.      Esta mujer cananea sabe pedir compasión ¿Hemos aprendido a ver que los considerados como paganos pueden tener un profundo sentido religioso?

3.      La mujer cananea invoca a Jesús como Señor. ¿Reconocemos con humildad su señorío sobre nuestras vidas y sobre nuestras decisiones concretas?

4.       ¿Proclamamos nosotros y aceptamos el señorío de Jesucristo sobre los poderes de este mundo y sobre las estructuras que hemos creado en nuestra sociedad?

5.      La mujer cananea invoca a Jesús como “Hijo de David”. ¿Recocemos las “semillas del Verbo” que pueden encontrarse en las culturas y religiones no cristianas?

6.      Seguramente conocemos personas que tienen dificultades para aceptar la fe. ¿No tendremos que ayudarles a descubrir confiadamente la misericordia de Dios?

7.       ¿Y yo, me reconozco como un discípulo de Jesús, dispuesto a acercar hasta él a las personas que lo buscan implorando su compasión?

                                                                                             José-Román Flecha

REFLEXIÓN -Domingo 20 del tiempo ordinario. A. 16 de agosto de 2026

 

LA ACOGIDA AL EXTRANJERO

“A los extranjeros que se han unido al Señor para servirlo… y mantienen mi alianza los traeré a mi Monte Santo, los llenaré de júbilo en mi casa de oración” (Is 56,6-7).

Superado el destierro en Babilonia, Israel parece abrirse a los extranjeros, siempre que acepten la alianza de Dios y observen fielmente el día del sábado.

En el salmo responsorial se manifiesta el deseo de que todos los pueblos reconozcan y alaben al Dios que ha liberado al pueblo de Israel: “Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben” (Sal 66).

San Pablo se alegra de que los extranjeros y paganos hayan sido llamados a la fe, aunque lamenta que sus hermanos judíos se resistan a creer en Cristo. Pero si todos compartieron la desobediencia a Dios, espera él que todos participen en su misericordia (Rom 11,32).  

 LA CONFIANZA Y LA SÚPLICA

El evangelio recuerda el encuentro de Jesús con una mujer cananea que le implora a gritos la curación de su hija (Mt 15,21-28).  Su forma de invocar a Jesús denota una cierta simpatía con el pueblo que espera a un Mesías de la casa de David.

Nos sorprende que una  mujer, extranjera y pagana, se dirija a Jesús con el título mesiánico con que lo invocaban los ciegos de las tierras de Israel (Mt 9,27; 20,30) y las gentes que lo recibirán a su llegada a Jerusalén (Mt 21,9). Es como si saliera de su ambiente  para acercarse a la fe de los hijos de Israel (Mt 15,22).

Ante el silencio de Jesús, sus discípulos le piden que atienda a aquella mujer “Concédeselo, que viene gritando detrás de nosotros”. No  pretenden desentenderse de ella. Quieren que le “conceda” esa gracia, como el señor que perdona al deudor (Mt 18,27)  

A la indicación de sus discípulos, Jesús responde con unas palabras que parecen indicar su decisión de ignorar la petición de aquella extranjera: “No he sido enviado más que a las ovejas perdidas de la casa de Israel.”  

LA FE Y LA ORACIÓN

Sin embargo,  esta mujer pagana insiste en la súplica que la ha sacado a los caminos para ir al encuentro de Jesús: “¡Señor, socórreme!”.   

• “No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos.” Esta segunda respuesta de Jesús parece una alusión de complicidad a expresiones populares que se referían a los paganos con esa imagen del mundo animal.

• “Sí, Señor, pero también los perritos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos.” La mujer retoma con gracia aquella imagen. Su respuesta sugiere que cuando se manifiesta la bondad de Dios, a todos alcanza y se desborda.  

• “Mujer, grande es tu fe; que te suceda como deseas.” En su tercera respuesta, Jesús reconoce que la fe llevó a la mujer a buscarlo por los caminos. La fe la enseñó a orar y a invocarlo como Señor e Hijo de David.   

 - Señor Jesús, tu paso por nuestra vida nos revela cómo Dios se compadece de las muchas personas que sufren la enfermedad o el abandono. Tú que reflejas la misericordia de Dios, salva a los cercanos y también a los lejanos. Y a nosotros concédenos el don de adivinar sus dolores, de interceder por ellos y tratar de acercarlos a ti. Amén.

                                                                                      José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 15 DE AGOSTO DE 2026

 

                                                            LA ASUNCIÓN DE MARÍA A LOS CIELO 

1.Retomando las palabras con las que Pío XII había proclamado el dogma de la Asunción de María a los cielos, el Concilio Vaticano II afirmaba: “La Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte” (LG 59).

Eso no significa que hasta ese momento los cristianos no aceptaran ese misterio de la fe. Muchas de nuestras catedrales están dedicadas a la Asunción de María. Y los artistas la han representado con frecuencia. 

2. La Asunción de la Virgen fue pintada por El Greco en un retablo para la iglesia de Santo Domingo el Antiguo, de Toledo. Y Tiziano Vecellio la dejaba en el ábside de Santa Maria dei Frari, en Venecia.   

 Nosotros podemos repetir los versos que Lope de Vega dedicaba a esta fiesta: “Hoy sube al cielo María, que Cristo en honra del suelo, traslada la casa al cielo donde en la tierra vivía”.

 Para san Juan de Ávila, el día de la Asunción de María a los cielos es la fiesta de la libertad, de la gloria cumplida y de las esperanzas realizadas.

Y santa Teresa de Jesús cuenta que, en la fiesta de la Asunción de María, se le representó “su subida al cielo, y la alegría y solemnidad con que fue recibida y el lugar adonde está”.

3. Hoy es oportuno preguntarnos qué puede significar, en este momento de la historia, la celebración de la fiesta de la Asunción de María a los cielos.

• La Asunción de María nos muestra la gloria de Dios, que en ella ha logrado llevar a cabo su proyecto de salvación y de gloria para todos los humanos.

• Santa María, asunta a los cielos, nos comunica la certeza de poder participar en la resurrección de Jesucristo y en su triunfo sobre el mal y sobre la muerte.

• La Asunción de María nos indica el camino de la comunidad eclesial, llamada a acompañar al Señor en la cruz y a seguirlo un día en el reino de la luz.

• Santa María, asunta a los cielos, nos ayuda a comprender que la dignidad humana nunca quedará humillada por la injusticia ni por el olvido.

• La Asunción de María nos descubre que todo lo nuestro, renovado por el amor y la gracia, ha recibido una promesa de glorificación y de paz.

• Santa María, asunta a los cielos, es un motivo de esperanza para todos los que ponen su confianza en Dios, en lugar de apoyarse en los ídolos de este mundo.

• La Asunción de María a los cielos puede ayudarnos a ser humildes testigos y portadores de un motivo de esperanza para todos nuestros hermanos.

 El papa León XIV nos invita a contemplar a nuestra Madre, para volver a encontrar la esperanza que no defrauda. 

                                                                                José-Román Flecha Andrés

jueves, 6 de agosto de 2026

PRESENTACION power point - DOMINGO 19 TO

EXAMEN DE CONCIENCIA -Domingo 19 del Tiempo Ordinario. A 9 de agosto de 2026

 

CAMINAR SOBRE LAS AGUAS 

Señor, si eres tú, mándame ir a ti sobre el agua

(Mt 14,28)

 

1.      Nunca ha habido un tiempo de paz y de seguridad para los discípulos de Cristo. El testimonio es siempre un martirio. ¿Somos conscientes de esa dificultad?

2.      Los cristianos vivimos el temor que nos atenaza en medio de las tempestades. ¿No sentimos la tentación de seguir a los que parecen caminar seguros?

3.       Simón Pedro tiene dudas ante aquel que le ha parecido un fantasma. ¿No nos preguntamos nosotros si Jesús es verdaderamente el Señor?

4.      Entre el miedo y la confianza, Simón Pedro dirige a Jesús una petición que suena como un desafío. ¿No le pedimos nosotros con frecuencia algo que parece irracional?

5.      De todas formas, ¿estamos seguros los cristianos de que el Señor puede hacer posible lo que parece humanamente imposible?

6.       ¿Cómo puede la Iglesia superar el miedo a la persecución y al fracaso y confesar su confianza en el Señor, que no la abandona en medio de las tempestades?

7.       Ir hacia el Señor es la clave de la vida cristiana. ¿Tengo yo la humilde osadía de pedirle al Señor que me permita dirigirme a él caminando sobre las aguas?

                                                                                                             José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 19 del tiempo ordinario. A. 9 de agosto de 2026

 

EL VENDAVAL Y LA CALMA

“Después del fuego, el susurro de una brisa suave”. En la primera lectura de la misa de este domingo se nos presenta a Elías refugiado en una cueva del monte Horeb (1 Re 19,9-13).  En aquel lugar, el Dios de la liberación se había mostrado a Moisés. También Elías espera oír la palabra del único Dios para poder enfrentarse a los que promueven el culto a Baal.   

Contra lo que imaginaba el profeta,  Dios no se presenta en el huracán ni en el terremoto ni en el fuego. Dios se hace presente en el suave susurro de la brisa.

Todos deberíamos dirigirle con humildad las palabras del salmo responsorial: “Muéstranos, Señor tu misericordia y danos tu salvación (Sal 84,9-14).

San Pablo manifiesta a los romanos el amor que le une a  los de su raza, que tienen la presencia de Dios, la alianza, la ley, el culto y las promesas (Rom 9,1-5)

EL MIEDO

Después de la distribución de los panes y los peces, Jesús pide a sus discípulos  que tomen la barca para adelantarse, mientras él despide a la gente y se retira al monte para orar a solas. Pero la barca es fuertemente sacudida por el viento y por las olas (Mt 14,22-33). 

Bien sabemos que en las páginas de la Biblia, el mar representa con frecuencia la fuerza del mal. En este caso, atemorizados por el bramido del mar y por la fuerza del oleaje, los discípulos de Jesús se sienten en peligro.

Cerca del amanecer se les muestra su Maestro, caminando sobre las olas. Cuando la fe es débil, no es fácil percibir la presencia de Dios y la fuerza de su poder. Así que la media luz de la madrugada y el miedo que se ha apoderado de los discípulos, les hacen creer que es un fantasma. Pero el Señor se acerca para traer la calma.

Atemorizados por los continuos ataques a la fe y a la Iglesia, muchos creyentes de hoy desean que Dios irrumpa con fuerza en nuestra historia. Pero Dios es discreto.

LA CONFIANZA

El Señor se cuida de los que ha elegido y les dirige una frase de aliento para que afronten la travesía: “¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!”. Nunca deberíamos olvidar esa voz.

• “¡Ánimo!”. Muchos han escrito que la fe deshumaniza a la persona. No es verdad. La fe suscita en el creyente una fuerza que a veces parece inexplicable. La fe mueve montañas y aplaca tempestades. La fe no ignora las dificultades, pero ayuda al creyente a superarlas.

• “Soy yo”. Muchos atribuyen a la fuerza de su propia voluntad la capacidad para superar los obstáculos de la naturaleza y las sacudidas de la historia. Pero no es verdad. El ser humano es más débil y vulnerable de lo que está dispuesto a reconocer. Necesita la confianza en la presencia y la protección de Aquel que es la fuente de la vida.

• “No tengáis miedo”. Muchos piensan queel hombre vive cada vez más en el miedo”, como escribió Juan Pablo II (RH 15). Pero los creyentes recuerdan que en los evangelios se repite una y otra vez la exhortación divina a superar el miedo. Esa invitación va dirigida a la Iglesia y a cada uno de los que navegamos en esa barca.

- Señor Jesús, tú sabes que también nosotros tenemos miedo. Pero a través de los elementos de la naturaleza, como la brisa y el vendaval, podemos llegar a comprender el misterio de tu presencia en nuestra historia. Esperamos confiadamente que la fe nos ayude a percibir y agradecer tu providencia sobre nuestra propia vida.  Amén.

José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN. - 8. agosto.2026

                                                      

UN DECÁLOGO PARA HOY

Al clausurar el Consistorio Extraordinario, el día 27 de junio de este año 2026, el papa León XIV dirigió a los cardenales un discurso en el que evoca algunas cuestiones que caracterizan el momento actual de la Iglesia y de la humanidad.   

 1.Ante los sufrimientos provocados por las guerras, la violencia, la pobreza y las numerosas injusticias que marcan la vida de los pueblos, hay que buscar sus raíces. “De un corazón reconciliado pueden surgir palabras desarmadas, nuevas relaciones y una paz capaz de llegar incluso a los pueblos”.

2. El sufrimiento a veces lleva a los jóvenes hasta la desesperación. “Escucharlos a ellos y a sus familias con humildad es también un camino a través del cual el Señor sigue convirtiendo a la Iglesia”.

3. Hay que tener en cuenta a la familia. “Allí donde se la apoya y se la acompaña, crece una escuela de relaciones, de solidaridad y de esperanza; allí donde está herida o aislada, toda la sociedad sufre las consecuencias”. 

4. Frente a la cultura del poder, es preciso “reconstruir una cultura de la cooperación y del diálogo, capaz de dar nueva fuerza también al multilateralismo, para que los pueblos vuelvan a aprender a buscar juntos el bien común de toda la familia humana”.  

5. Frente a las múltiples formas de violencia, es urgente tratar de encontrar la respuesta no violenta, que “no consiste en renunciar al conflicto ni en adoptar una actitud pasiva, sino en elegir enfrentarlo sin reproducir su lógica”.  

6. Hoy es oportuno “profundizar en el tema de la legítima defensa a la luz de las profundas transformaciones que se han producido en la naturaleza de los conflictos contemporáneos”.

7. La Doctrina social de la Iglesia “puede convertirse cada vez más en patrimonio vivo de nuestras comunidades, en criterio ordinario de formación de las conciencias y de discernimiento pastoral”.  

8. El bien común no es simplemente un objetivo que hay que perseguir: es una realidad que debemos redescubrir juntos.  

9. Hay que recordar “la importancia del testimonio, de la cercanía, de la formación de las conciencias y de la construcción de comunidades fraternas y creíbles…  

10. La Iglesia está llamada a convertirse en lo que proclama.  El modo en que escucha y dialoga es parte de su anuncio. “Si sabemos buscar juntos la voluntad del Señor, dejándonos guiar por el Espíritu Santo, nuestra comunión se volverá cada vez más fecunda para la misión de la Iglesia y para el servicio a toda la familia humana”.

  Finalmente, el Papa dijo que “la violencia no tendrá la última palabra.” También ahora Dios sigue abriendo caminos de reconciliación y de paz. Y nosotros tenemos “la responsabilidad de recorrerlos con valentía y de ayudar al mundo a reconocerlos”.

                                                     José-Román Flecha Andrés

PRESENTACION power point

EXAMEN DE CONCIENCIA-Domingo 18 del Tiempo Ordinario. A 2 de agosto de 2026

 

EL HAMBRE DEL MUNDO

”No hace falta que vayan,

dadles vosotros de comer” 

(Mt 14,4 

1.      Los discípulos reconocen que no pueden alimentar a la multitud que sigue a su Maestro ¿Somos nosotros capaces de reconocer nuestra insuficiencia?    

2.      Junto al hambre de alimentos, ¿Qué otras carencias se pueden percibir hoy en la humanidad?

3.      ¿Qué puede decirnos a nosotros la compasión que experimenta Jesús al ver a las gentes que le siguen?

4.      Los discípulos de Jesús hacen cuentas sobre el dinero que haría falta para alimentar a la multitud. ¿Basta con hacer cálculos para atender a las necesidades de las gentes?

5.      ¿Qué significa para nosotros la exhortación que Jesús dirige a sus discípulos: Dadles vosotros de comer?

6.       ¿No pueden ponerse de acuerdo las diversas religiones de la tierra para tratar de aliviar el hambre de la humanidad?

7.      ¿Tengo yo la sensibilidad necesaria para percibir las carencias que padecen las personas de mi entorno?

                                                 José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 18 del tiempo ordinario. A. 2 de agosto de 2026

 

DADLES VOSOTROS DE COMER

“¿Por qué gastar dinero en lo que no alimenta y el salario en lo que no da hartura? Escuchadme atentos y comeréis bien, saborearéis platos sustanciosos. Inclinad vuestro oído, venid a mí: escuchadme y viviréis” (Is 55,1-3).  Así se cierra la segunda parte del libro de Isaías.

El profeta invita a los hambrientos y sedientos a participar en el banquete de la Sabiduría.  Tan solo con sus esfuerzos el hombre nunca podrá comprar la felicidad. Lo que realmente vale es la escucha de la palabra de Dios y la fidelidad a su alianza.

Con el salmo, reconocemos que el Señor abre su mano y nos ofrece lo que puede saciar nuestras carencias vitales (Sal 144).

Según san Pablo, ni la angustia ni el hambre pueden separarnos del amor de Dios, que se nos ha manifestado en Jesucristo (Rom 8,35-39).

EL HAMBRE DEL PUEBLO

El episodio de la multiplicación y distribución de los panes y los peces nos dice que solo Dios puede darnos el alimento que necesitamos (Mt 14,13-21).

 El relato evangélico nos dice que Jesús ha atravesado el mar de Galilea. Hay una multitud de gentes que le han ido siguiendo por tierra para llegar a tiempo al lugar donde él había de desembarcar. Está cayendo la tarde y los discípulos deciden despedir a las gentes para que vayan a las aldeas cercanas y se compren algo de comer.

 Reconocen que ellos no tienen más que cinco panes y dos peces. Nos impresiona advertir que los discípulos de Jesús no tienen recursos para satisfacer el hambre de la muchedumbre. En esa pobreza podemos ver reflejada la limitación de la comunidad cristiana. La de los primeros tiempos y también la de ahora mismo.

Según el libro de Isaías, Dios invitaba a las gentes de Israel a un banquete gratuito. Solo él podía saciar el hambre y la sed de su pueblo. Andando los siglos, solo Jesús podía y puede alimentar en la penumbra de la tarde a quienes le siguen para escuchar su palabra. 

UNA VOLUNTAD DECIDIDA

Jesús siente una sincera compasión por las necesidades de las gentes que le siguen. Hemos de reconocer que también en este momento de la historia nos interpelan esas palabras que Jesús dirige a sus discípulos.

• “Dadles vosotros de comer”. Ese mandato no puede dejarnos indiferentes. Los bienes que se pierden en esta cultura del descarte pueden remediar el hambre del mundo. No podemos volver la mirada hacia otra parte. Los hambrientos y sedientos son nuestros hermanos.

• “Dadles vosotros de comer”. Ese mandato implica a los cristianos de todos los lugares de la tierra. La Iglesia trata de ofrecer una ayuda generosa, donde ninguna organización se atreve a llegar. Esa ayuda responde a su ser y a la misión que ha recibido del Señor. 

• “Dadles vosotros de comer”. Ese mandato es una orden con alcance universal. El mensaje de Jesús no puede ser ignorado por los no creyentes. Es obligado promover el progreso integral de todo el hombre y de todos los hombres, como decía san Pablo VI.

- Señor Jesús, muchas gentes sufren el hambre de alimentos, la sed de buenas aguas y la necesidad de escuchar tu palabra. No podemos caer en la indiferencia. No permitas que ignoremos las necesidades de nuestros hermanos. Concédenos una mirada nueva capaz de descubrirlas y una voluntad decidida a buscar soluciones efectivas.

                                                                                    José-Román Flecha Andrés