lunes, 22 de mayo de 2017

LIBRO: 25 PREGUNTAS SOBRE ECOLOGÍA Y FE CRISTIANA


La preocupación ecológica es uno de los signos de nuestro tiempo. El   abuso de la naturaleza por parte del hombre no sólo daña su propia calidad de vida sino que pone en peligro la supervivencia de toda vida en el planeta tierra. En su encíclica   Laudato si’,  el papa Francisco ha publicado nos invita a reflexionar sobre la causa de la casa común. En esta obra se resume la doctrina cristiana sobre la naturaleza. La fe nos dice que la nos ha sido confiada por el Creador. El don implica una generosa y gozosa responsabilidad. 

INVITACIÓN A LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR A - Comentario sonoro

ASCENSIÓN DEL SEÑOR A

REFLEXIÓN- ASCENSIÓN DEL SEÑOR 28 de mayo de 2017

LOS CONFINES DEL MUNDO

“Seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra”. He aquí el último mensaje de Jesús antes de ser elevado a la gloria de Dios, según se narra en la primera lectura de esta fiesta (Hech 1,1-11).
Sus apóstoles lo han visto siempre como un mesías nacional.  Jesús les habla del Reino de Dios, pero ellos solo piensan en el reino de Israel. Siguen soñando en los puestos de poder que su Maestro puede confiarles. Pero él abre ante sus ojos un horizonte universal. Ellos mismos reciben el encargo de anunciar ese Reino de Dios “hasta los confines de la tierra”.  
En la segunda lectura se nos recuerda que al Cristo resucitado Dios lo ha constituido como cabeza suprema de la Iglesia, que es su cuerpo. ¿Qué nos queda a nosotros? Pedimos confiadamente que Dios ilumine los ojos de nuestro corazón para que descubramos la esperanza a la que hemos sido llamados (Ez 1, 17-23). 

 ENVÍO Y LLAMADA

En el relato evangélico que se proclama en esta solemnidad de la Ascensión del Señor (Mt 28,12-20) podemos  encontrar algunos detalles que se refieren a Jesús, a sus discípulos y también a nosotros mismos. 
• En primer lugar, a Jesús se le ha dado autoridad plena sobre el cielo y sobre la tierra. Como sabemos, el demonio se había atribuido el poder y la posesión de todos los bienes de la tierra (Lc 4,6). Pero mentía. Sólo Jesús es el Señor del universo y de la historia.
 • Los discípulos habían sido llamados un día allá en la Galilea de los gentiles. Es cierto que allí habían dudado de Jesús, pero precisamente ahí terminan adorándolo. Y desde ahí son enviados a hacer discípulos a todos los pueblos de la tierra.  
• Y, por nuestra parte, nosotros agradecemos que el Señor haya pensado en nosotros y nos haya llamado a escuchar atentamente su evangelio, a recibir  gozosamente el bautismo y a insertarnos finalmente  en la realidad misma de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo. 

EL GRAN MENSAJE

Muchas veces hemos meditado las últimas palabras de Jesús, tal como se recogen al final del Evangelio de Mateo: “Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el final de este mundo”.  Ese es el gran mensaje que resuena en la fiesta de su Ascensión a la gloria de Dios. 
• “Yo estoy con vosotros”.  El evangelio de Mateo comenzaba aplicando a Jesús el nombre de Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”. Y termina precisamente recogiendo su promesa de estar siempre con nosotros. Aquel nombre era el resumen y la clave de su misión.
• “Todos los días”. Jesús había enseñado a sus discípulos a pedir a Dios el pan de cada día (Mt 6,11; Lc 11,3). Pero bien sabemos que Jesús es el verdadero pan del cielo. Él será un guía permanente para sus seguidores. Él será su pan en el desierto un día tras otro.
• “Hasta el final del mundo”.  Los discípulos soñaban un reino circunscrito a los límites de su pueblo. Pero ahora Jesús los envía a ensanchar los horizontes de la misión. Su palabra habrá de ser semilla de esperanza sembrada en todo el mundo.
- Señor Jesús, perdona tú nuestras dudas y acepta nuestra adoración humilde. Sabemos que no nos dejarás solos en esta misión que nos has confiado. Ayúdanos a hacer visible tu presencia en este mundo nuestro y en este tiempo nuestro y tuyo. Amén. Aleluya.
                                                                            José-Román Flecha Andrés


CADA DIA SU AFÁN 27 de mayo de 2017

                                                                        
EL PUDOR Y LA VERGÜENZA
 No es fácil encontrar un buen escrito sobre el pudor. ¿El pudor? A muchas personas de hoy ya ni les suena esta palabra. Tener pudor o manifestar pudor les parece una antigualla, una mojigatería. Esa ignorancia y desprecio del término tal vez se deba al hecho de haber  reducido el pudor al ámbito o de la vivencia de la sexualidad.
En un tiempo en el que es habitual mostrar el cuerpo humano y hacer del desnudo un espectáculo y un reclamo comercial, ¿qué sentido puede tener hablar del pudor? A muchos el pudor les parece un encogimiento ridículo o un miedo a considerar el valor del cuerpo.
Pero no es así. El pudor es una alarma, que salta cuando la persona se siente invadida en su intimidad o utilizada con descaro. En su exhortación Amoris laetitia, dice el papa Francisco que el pudor “es una defensa natural de la persona que resguarda su interioridad y evita ser convertida en un puro objeto”. El pudor es una afirmación de la dignidad de la persona.
“Sin el pudor -dice el Papa- podemos reducir el afecto y la sexualidad a obsesiones que nos concentran solo en la genitalidad, en morbosidades que desfiguran nuestra capacidad de amar y en diversas formas de violencia sexual que nos llevan a ser tratados de modo inhumano o a dañar a otros” (AL 282).
Sin embargo, el pudor no puede reducirse solamente al ámbito de la sexualidad. De hecho, el pudor es el testimonio de la más valiosa autoestima. De esa estima de los valores éticos que configura la silueta moral de la persona y el panorama de toda una sociedad que aprecie y promueva los derechos humanos.
En italiano, llamar a uno “spudorato” es una de las mayores ofensas que se pueden imaginar. No tener pudor es haberse acostumbrado a la maldad hasta el punto de no avergonzarse de ella. Pero en nuestra cultura llamar a uno “sinvergüenza” es casi un gesto de camaradería y de amistad.
El panorama social es evidentemente mejorable. Todos los días tenemos noticias de hechos o dichos que deberían avergonzar al pirata más encallecido en el ejercicio de sus piraterías. Según George Bernard Shaw, “cuando un hombre estúpido hace algo que le avergüenza, siempre dice que cumple con su deber”.
En nuestros días, a muy pocos les perturba ser sorprendidos en su corrupción. Muy pocos se avergüenzan de haber traicionado la confianza que los demás habían depositado en ellos. En realidad, han traicionado lo más valioso de su propia conciencia. Con razón se puede sospechar que han perdido el sentido del pudor.
De tan normal como se ha hecho la corrupción,  parece que ha llegado a convertirse en normativa. Ante el espectáculo de esa desvergüenza, sería bueno recordar un atinado pensamiento de Baltasar Gracián: “Hemos de proceder de tal manera que no nos sonrojemos ante nosotros mismos”. Esa es la epifanía más auténtica del pudor.
                                                                José-Román Flecha Andrés

lunes, 15 de mayo de 2017

REFLEXIÓN-DOMINGO 6º DE PASCUA. A 21 de mayo de 2017

UNA TRIPLE RELACIÓN

“Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo” (Hech. 8,17). Esas palabras del libro de los Hechos de los Apóstoles cierran la primera lectura que se proclama en la celebración de la misa del sexto domingo de Pascua. Es sorprendente ver que el anuncio de Cristo en Samaría, por obra de Felipe, produce efectos admirables: la liberación del mal, la curación de las enfermedades y la difusión de la alegría.
A la vista de esos prodigios, la comunidad de Jerusalén envía allá a Pedro y a Juan. Su presencia garantiza la autenticidad de aquella misión. Y finalmente la completa con la imposición de las manos sobre los bautizados, que aún no han recibido el Espíritu Santo.
El salmo responsorial  (Sal 97) nos sugiere que también hoy la comunidad cristiana ha de alabar al Señor de forma que todos los pueblos reconozcan su grandeza y su santidad.
Pero la alabanza verdadera es inseparable del ejercicio del amor mutuo, que es la auténtica revelación de ese Dios que es amor (1 Jn 4,7-10). 

VER Y VIVIR

Al igual que el evangelio del 5º domingo de Pascua, también el que hoy se proclama recuerda las solemnes palabras de Jesús después de la última cena.  Muchas ideas se agolpan en tan pocas líneas.
• Jesús dirige a sus discípulos una gran promesa. Pedirá al Padre que envíe sobre ellos  “otro” Paráclito, es decir, otro Consolador o Abogado. Jesús manifiesta que esa tarea formaba parte de su misma misión. Tarea que ha de ser completada por el Espíritu de la verdad.
• Además Jesús establece una distinción entre sus discípulos y el mundo en el que viven. El mundo no conoce ni puede reconocer al Espíritu. Pero los discípulos lo conocen porque viven en sintonía y mutua habitación con el Espíritu. Por esa señal se caracterizan.
• Aún hay más. Jesús promete también a sus discípulos que nunca los dejará huérfanos. A pesar de las dificultades, ellos podrán verlo y en esa visión consistirá precisamente la vida de la comunidad. Los creyentes vivirán ya en el que vive para siempre. 

EL CÍRCULO DEL AMOR

 Todavía podemos escuchar y meditar otra promesa de Jesús: “El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él” (Jn 14, 21). Meditemos esas palabras del Señor.
• “El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama”.  En las relaciones humanas la sintonía en los valores y los propósitos es signo de amor. De modo semejante, la prueba del discipulado no está en repetir las palabras del Maestro, sino en aceptar y cumplir sus mandatos.
• “El que me ama será amado por mi Padre”.  En las relaciones humanas hay un lazo que une a las generaciones entre sí. También Jesús nos enseña que quien le ama de verdad será amado por el Padre, que nos ha entregado a su Hijo amado.
• “Yo también lo amaré y me manifestaré a él”. En las relaciones humanas, el amor no puede concebirse en una sola dirección. Quien ama espera ser correspondido. Pues bien, Jesús promete amar a aquellos que le han manifestado su amor cumpliendo sus mandatos.
- Señor Jesús, sabemos que tus promesas no son palabras vacías. En tu despedida nos has revelado el horizonte de una triple relación: contigo, con el Padre y con el Espíritu. Una relación que se fundamenta en el amor, en la verdad y en la vida que perdura para siempre. Bendito seas, Señor.
                                                                       José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 20 de mayo de 2017


EN MEMORIA DE TODOROV
El día 7 de febrero de este año 2017 ha fallecido en París el pensador y escritor búlgaro Tzvetan Todorov. Su pensamiento resulta interpelante en medio de esta cultura tan superficial. De sus pensamientos, se podrían seleccionar, al menos, tres que parecen reflejar la situación en la que nos encontramos.
1."La inmensa mayoría de los crímenes colectivos fueron cometidos siempre en nombre del bien... Las causas nobles no disculpan los actos innobles". 
Muchas causas nobles han suscitado muy buenas intenciones en los hombres. Pero no siempre la rectitud de los fines ha orientado la selección de los medios. Pero eso mismo nos ocurre cada día. Sin embargo, es preciso repetirnos una y otra vez que el bien ha de ser bien hecho. Eso es especialmente urgente en un momento en que se piensa que la técnica puede prescindir de la ética. Los logros técnicos no justifican cualquier opción.
2."Creo que el rol de los intelectuales no es seguir la corriente, sino perseguir la libertad, preguntarse por ella, y transmitir los resultados de su pesquisa. Y no tener miedo". 
La libertad no es un punto de partida: es un ideal al que es preciso orientar toda la existencia. La libertad no consiste en sentirse desligado de toda atadura, de toda norma, de todo consejo. Es libre quien tiene hambre y sed de la justicia y lucha por alcanzarla. Esa es una de las bienaventuranzas del Maestro Jesús de Nazaret.
3. “Intento que mi vida sea tan rica como sea posible, aun en el simple hecho de cocinar. Es una acción que da sentido, porque la comida se hace para los otros, se comparte con los otros, es un don, es una obra efímera que desaparece de la noche a la mañana, es una obra para recomenzar todos los días...”  
Es interesante el pensamiento sobre el cocinar. Todos aspiramos a realizar grandes hazañas en la vida. Ponerse a cocinar para preparar una comida que será consumida en pocos minutos: eso es heroico. Es signo de un compromiso que va más allá de los sentimientos y de los intereses inmediatos. Pero será necesario tratar de meditarlo y ponerlo en práctica en nuestra situación concreta.
4. "Si, como ser humano, al final de mi vida me preguntaran qué es el éxito, respondería que es haber vivido una vida en la que viví, amé y respeté y fui respetado por los otros a los que amé y respeté. (…) El éxito de una vida entera, de una vida completa, es el éxito en las relaciones humanas. Una vida sin amor habrá sido desastrosa". 
Nos tiene que alegrar que el amor no sea considerado solamente como un precepto cristiano. Ya sólo por serlo, toda persona necesita amar y ser amada. En eso está la clave del verdadero éxito de la vida humana. Así pues, Jesús no vino a imponernos una norma malsana. Vino a sacar de nosotros nuestra verdad más profunda.
                                                                               José-Román Flecha Andrés

lunes, 8 de mayo de 2017

DOMINGO 5º DE PASCUA A

REFLEXIÓN - DOMINGO 5º DE PASCUA. A 14 de mayo de 2017

CREED

“La Palabra de Dios iba cundiendo y en Jerusalén crecía mucho el número de los discípulos; incluso muchos sacerdote aceptaban la fe” (Hech 6,7). El libro de los Hechos de los Apóstoles da cuenta de la elección de los siete “diáconos” de lengua griega para que atiendan a los hermanos procedentes de esa cultura. Una apertura totalmente necesaria.
A continuación se incluye esa nota sobre el crecimiento de la comunidad de Jerusalén. No solo aumenta gracias a los griegos. Entre los hebreos hay también muchos sacerdotes que han llegado a creer en Jesús como el Mesías de Dios.
El redactor del libro parece maravillado por lo que ha sucedido. Su narración suscita la acción de gracias por la misericordia de Dios, que se alaba en el salmo responsorial (Sal 32).
La primera carta de Pedro, que seguimos leyendo en este tiempo pascual, nos dice que todos los que reconozcan al Señor como la piedra angular, no quedarán defraudados. Para los creyentes es una piedra de gran precio (1Pe 2,4-9).

LA META Y EL CAMINO

El evangelio de este 5º domingo de Pascua nos sitúa en el cenáculo para recordarnos una solemne invitación de Jesús a sus discípulos: “No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí” (Jn 14,1).  Ante estas palabras dos discípulos se atreven a dirigirse a Jesús con unas palabras que bien podrían ser las nuestras.
• Tomás confiesa que no sabe adónde va Jesús y, por tanto tampoco puede conocer el camino. También nosotros damos la impresión de haber olvidado el horizonte al que Cristo nos conduce. Demasiadas veces parecemos perdidos y descaminados. Ignoramos que solo él es el camino, la verdad y la vida.
• Felipe solo desea que Jesús les muestre al Padre. También en ese anhelo nos sentimos representados nosotros. Rezamos al Padre si nos vemos agobiados. Pero no reconocemos la paternidad de Dios si las cosas nos van mal. No hemos descubierto aún la necesidad de arrepentirnos y regresar a su casa. No hemos visto en Jesús el rostro misericordioso del Padre.

LA FE Y LAS OBRAS

 Así pues, la invitación a creer es el tema clave en este domingo. Es también la clave de toda nuestra vida cristiana. Esta es la promesa de Jesús: “En verdad en verdad os digo: el que cree en mí, también el hará las obras que yo hago, y aún mayores”.
• “Creer en Jesús”. Ese ideal de vida implica aceptarlo como nuestro Maestro y nuestro Salvador. Jesús es el Señor. Acogemos su palabra y damos gracias por su ejemplo. Creemos que él vive y camina con nosotros.
• “Hacer las obras de Jesús”. Esa es nuestra vocación y es también nuestro mejor deseo. Sabemos que, por brillantes y eficaces que parezcan a simple vista, nuestras obras son bien poca cosa si no coinciden con las suyas  
• “Hacer obras mayores que las suyas”. Esa promesa nos parece poco probable.  Y, en efecto, solo será posible gracias a la exaltación de Jesús (Jn 12,31), que, una vez levantado en alto, reunirá a los hijos de Dios dispersos (Jn 11,52).  
- Señor Jesús, no queremos olvidar esa exhortación con la que tú nos invitas cada día a creer en Dios y a creer también en ti. Te rogamos que mantengas viva nuestra fe y nuestra confianza. Y que nos envíes tu Espíritu para que podamos suscitar esa fe en medio de nuestro mundo. Amén. Aleluya.               
                                                                                                    José-Román Flecha Andrés

CADA DIA SU AFÁN 13 de mayo de 2017

                                        FÁTIMA Y LA PAZ

En este año centenario de las apariciones de la Virgen María  en  Fátima se recordará una y otra vez su mensaje. En el marco de la primera guerra mundial, en Cova de Iría, ella dirigía un mensaje de paz a los tres pastorcitos de Aljustrel: Lucía, Francisco y Jacinta.
Al cumplirse los cincuenta años de las apariciones, Pablo VI viajó como peregrino a aquel santuario. En la homilía que pronunció aquel 13 de mayo de 1967 manifestó las intenciones que quería presentar a los pies de la Reina de la Paz.
 En primer lugar quería rogar por la paz interna de la Iglesia. A menos de año y medio de la clausura del Concilio temía él que algunos tratasen de sustituir la tradición teológica de la Iglesia por diversas interpretaciones de la fe. Temía también que el ejercicio de la caridad fuera sustituido por otras prácticas profanas.
   Ese afán de una pretendida modernidad no sólo dañaría a la Iglesia misma, sino que dificultaría el diálogo con los cristianos no católicos. Y además defraudaría las esperanzas de la humanidad que, a veces sin saberlo, espera de la Iglesia una palabra de verdad y un gesto de amor.
Así que el Papa pedía a María que preservara a la comunidad como una Iglesia viva, verdadera, unida y santa, llena de los frutos del Espíritu Santo.
En segundo lugar, el Papa llevaba a los pies de la Virgen de Fátima otra petición: la paz del mundo, amenazada por una carrera de armamentos que mantenía en un temor incesante el clima de la llamada “guerra fría”.
Pablo VI era consciente de la situación que vivían muchos fieles en los países en los que se pensaba que la negación de Dios era la condición indispensable para alcanzar la liberación de los pueblos. Así que pedía, además, la libertad religiosa en aquellos países que promovían el ateísmo y perseguían a los cristianos.
Tampoco olvidaba las enormes bolsas de pobreza y la plaga del hambre  que afectaba a una gran parte de la humanidad.
En consecuencia el Papa pedía el don de la paz, que solo Dios puede conceder. Y, al mismo tiempo, pedía a los hombres de todo el mundo que olvidasen sus intereses particulares y comenzaran a acercarse los unos a los otros con la intención de construir un mundo nuevo y más solidario.
Aquella interpelación tan poética como vigorosa es una de las piezas maestras del magisterio de Pablo VI. Con ella se hacía eco tembloroso de la voz de María, que había pedido a los pastorcitos orar por la paz y ejercitarse en la oración y la penitencia.
A cincuenta años de aquella visita, y al celebrar ahora el centenario de las apariciones de la Virgen María en Fátima, es este un buen momento para reflexionar sobre aquel mensaje profético de Pablo VI.  
                                                                                        José-Román Flecha Andrés


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