lunes, 21 de enero de 2019

DOMINGO 3º TIEMPO ORDINARIO C. 2019

REFLEXIÓN- DOMINGO 3º TIEMPO ORDINARIO. C 27 de enero de 2019


LA LECCIÓN DE LA ESCRITURA 

“Andad, comed buenas tajadas y bebed vino dulce”. Esas palabras no  son el pregón de una fiesta egoísta, sino abierta a los demás y a Dios. A continuación, el pregonero invita a su pueblo a compartir su comida con los más pobres.: “Enviad porciones a quien no tiene, pues es un día consagrado a nuestro Dios”.
Ese es el mensaje que se pone en boca de Nehemías, el gobernador, de Esdras, el sacerdote y letrado y de los levitas que sirven al Señor. El pueblo de Israel ha regresado ya del exilio padecido en Babilonia y celebra con júbilo la fiesta de los Tabernáculos. Con esa ceremonia se puede decir que nace el Judaísmo (Neh 8,2-10).
Proclamado en la liturgia cristiana de hoy, este relato subraya la importancia de proclamar y escuchar en la asamblea la palabra de Dios.  En ella encuentra la comunidad la luz del Señor y la fuerza para recorrer el camino de la vida. Con razón añade el texto: “No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza”.
El salmo responsorial canta que “la ley del Señor es perfecta y es descanso del alma” (Sal 18,8). Las palabras del Señor son espíritu y vida para todos los miembros de esta Iglesia. Para este nuevo pueblo, organizado por Dios como un cuerpo, en el que todos los miembros se complementan unos a otros (1 Cor 12,12-30).

UNGIDO Y ENVIADO

También el evangelio nos introduce en una escena semejante, aunque mucho más humilde. Jesús ha empezado a enseñar en las sinagogas de la comarca de Galilea, acompañado por la buena acogida y la alabanza de las gentes.
Un día regresa a Nazaret, la aldea donde se había criado. Como era su costumbre, también allí  acudió el sábado a la sinagoga y se puso en pie para hacer la lectura. El texto del evangelio de Lucas reconstruye minuciosamente la escena (Lc 4,16-21). Jesús lee un pasaje contenido en el libro de Isaías en el que se contienen tres puntos de una misma profecía:
• El Espíritu de Dios reposa sobre el Mesías y lo unge para la misión. No se olvide que “Mesías” y “Cristo” se pueden traducir precisamente por el “Ungido”.
• La unción del Espíritu lo prepara para una triple misión: liberar a los cautivos,  sanar a los enfermos y anunciar una buena noticia a los pobres.
• El Mesías es enviado a proclamar ante su pueblo la celebración del jubileo, es decir, el año de gracia del Señor y de condonación de las deudas.

PALABRA Y VIDA

Para asombro de todos sus oyentes, Jesús se limitó a decir: “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”. El evangelio anotará a continuación las reacciones de la asamblea a esta declaración de aquel al que pensaban conocer muy bien. Pero, por ahora, la liturgia de este día nos invita a detenernos ahí.
• “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”. Estas palabras contienen una revelación. Efectivamente, en Jesús se cumplían las antiguas profecías. Él era y es el Mesías enviado por Dios. Su misión es liberadora y sanadora.
• “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”. Estas palabras se cumplen también en la realidad presente de la Iglesia. Enviada por Dios, ha de hacerse cargo de los marginados anunciar a los pobres el mensaje de su dignidad y propiciar la reconciliación universal.
• “Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír”. Estas palabras nos recuerdan que la Escritura Santa no es una reliquia del pasado. Es una voz que nos invita a la escucha. Es un mensaje que resuena vivo y activo para cada uno de nosotros.
- Señor Jesús, te reconocemos como el Mesías enviado por Dios para nuestra salvación. Que la lectura de la Palabra de Dios, alimente nuestra fe, llene de gozo nuestra fiesta, nos lleve a compartir nuestros bienes con los demás y nos ayude a descubrirte presente entre nosotros. Amén.
                                                                            José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 26 de enero de 2019

CAMINAR CON LOS JÓVENES

Del día 3 al día 28 de octubre del 2018 tuvo lugar en el Vaticano la asamblea del Sínodo de obispos, dedicada esta vez a los jóvenes. Al finalizar los trabajos, en los que participaron tanto los obispos como los jóvenes, el sábado día 27 aprobaban el documento final, que se articula sobre el encuentro de Jesús con los discípulos que se dirigían a Emaús. 
• La primera parte se titula “Caminaba con ellos” (Lc 24,15) y trata de iluminar el ambiente en el que se encuentran los jóvenes, subrayando tanto los puntos de fuerza como los desafíos.
Los jóvenes desean y necesitan ser escuchados, precisamente en este momento de las redes digitales, de la violencia y de la vulnerabilidad.  Hay que reconocer todas las formas de abuso que padecen y reaccionar con diligencia. Además, es preciso fortalecer los vínculos familiares y las relaciones entre las generaciones.
Finalmente, se ofrecen unos apuntes sobre la cultura juvenil de hoy, sin olvidar la apertura a la religiosidad.
• La segunda parte, que lleva por título “Se les abrieron los ojos” (Lc 24,31), proporciona algunas claves de lectura sobre el tema fundamental de este sínodo.
Comienza afirmando que el Espíritu rejuvenece siempre a la Iglesia. Tras señalar los valores de la juventud, ofrece una reflexión sobre las opciones que llevan a una sana edad adulta. Promueve el uso adecuado de la libertad y la apertura para descubrir la propia vocación y la propia misión.
En ese paso, toda la Iglesia debe ser un ambiente adecuado para la formación de la conciencia y el discernimiento de los jóvenes con relación al estado de vida al que son llamados.
• La tercera parte, titulada “Partieron sin tardanza” (Lc 24,33), recoge las opciones necesarias para una conversión espiritual, pastoral y misionera. 
Citando a san Pablo VI, el documento sinodal afirma que “la Iglesia se hace palabra, la Iglesia se hace mensaje, la Iglesia se hace coloquio” (Ecclesiam suam, n. 67).
En efecto, la Iglesia se hace compañera de camino en el anuncio del Evangelio, en la celebración de los sacramentos y en el servicio diario a las personas, especialmente a las que se encuentran en las periferias del mundo.
Es urgente una catequesis sincera y cordial sobre el sentido de la vida, la sexualidad, el trabajo, la educación, la preparación al matrimonio y a la vida sacerdotal o consagrada.
Haciéndose eco de la exhortación Gaudete et exsultate del papa Francisco, el documento sinodal concluye con una llamada a la santidad. 
De forma espontanea, el mismo Papa decía que ya tenemos muchos documentos. Es decir, el sínodo no termina con un texto, por muy rico y elaborado que parezca. Ahora, con motivo de la Jornada Mundial de los Jóvenes que se celebra en Panamá, se abre ante nosotros un tiempo de esperanza y de compromiso con los jóvenes.
                                                                          José-Román Flecha Andrés

miércoles, 16 de enero de 2019

DOMINGO 2º TIEMPO ORDINARIO C 2019

DOMINGO 2ºTIEMPO ORDINARIO CICLO C 2019 (Comentario oral)

REFLEXIÓN- DOMINGO 2º TIEMPO ORDINARIO. C. 20 de enero de 2019

EL SIGNO DE LAS BODAS

“Como un joven se casa con su novia, así se desposa el que te construyó; la alegría que encuentra el marido con su esposa, la encontrará tu Dios contigo” (Is 62,5).  Estos versos se encuentran en la última parte del libro de Isaías. Ya ha terminado el exilio del pueblo hebreo en Babilonia. Y un anónimo profeta entona este canto a la Jerusalén reconstruida.
Es cierto que en los versos anteriores, el profeta proclama que el esplendor de esa ciudad a la que ama se deberá exlusivamente a la iniciativa de Dios. El Señor pondrá en ella su deleite. La alianza de Dios con su pueblo se entiende como una entrega esponsal. La imagen del amor matrimonial refleja  las relaciones de Dios con la Ciudad Santa. 
Ante la maravilla de ese amor divino, el salmo nos invita a proclamar que “el Señor es rey y gobierna a los pueblos rectamente” (Sal 95,10).
En la segunda lectura se escucha el discurso de san Pablo sobre la abundancia y la diversidad de los carismas con los que Dios enriquece a su pueblo (1 Cor 12,4-11).

LA GLORIA Y LA FE

La imagen del amor que se expresa en el matrimonio reaparece en el Nuevo Testamento para reflejar las relaciones de Jesucristo con la nueva comunidad. De hecho, en este segundo domingo del tiempo ordinario, el evangelio de Juan evoca la presencia de Jesús en una boda celebrada en Caná de Galilea (Jn 2,1-11).  
• Esta fiesta tiene lugar “a los tres días” a contar desde el encuentro de Jesús con Natanael. Esa alusión al tercer día, recuerda la manifestación de Dios en el monte Sinaí (Éx 19,16) y preanuncia la manifestación de Dios en la resurrección de Cristo. Entre una y otra se sitúa esta “hora”, en la que se manifiesta la gloria de Jesús ante sus discípulos.
• En la boda de Caná Jesús convierte el agua en vino. Pero no lo hace mediante un golpe de magia. Allí están las tinajas del agua necesaria para las purificaciones de los judíos. Y allí están los sirvientes para llenarlas de agua.  El vino de la nueva alianza presupone el agua de la fe de Israel y la ayuda silenciosa de los servidores.
• Caná evoca de alguna manera el monte Sinaí. En la alta montaña, Dios había manifestado su gloria ante un pueblo que con frecuencia desconfiaría de él. Con este primer “signo”, Jesús manifiesta su gloria ante sus discípulos, que comienzan a creer en él.  

EL SERVICIO Y LA FE

Al meditar este relato de las bodas de Caná no se puede olvidar la presencia de María. Junto a ella descubrieron a Jesús los pastores y los magos llegados del oriente. Las dos frases que le atribuye el evangelio de Juan nos dicen que por ella también nosotros podemos descubrir la presencia y la gloria de Jesús.
• “No les queda vino”. María presta atención a las necesidades de sus amigos y conocidos. En ella se ha visto reflejada la comunidad de su Hijo. También la Iglesia ha de estar atenta a las dificultades de una humanidad, que parece haber perdido las razones para vivir y las razones para esperar, a las que aludía el Concilio (GS 31).
• “Haced lo que él diga”. María sabe que la salvación es un don gratuito de Dios. Pero sabe también que la humanidad ha de estar preparada para acoger esa salvación. La fe es una gracia del Dios que se adelanta y primerea, como dice el papa Francisco. Pero todos hemos de mantener el corazón abierto para obedecer al Señor y recibir esa gracia. 
- Señor Jesús, la experiencia nos dice que nuestros cálculos no siempre se ven coronados por el  éxito. Sin ti difícilmente podremos satisfacer los deseos de una humanidad que busca la alegría. Quisiéramos ser los siervos atentos y obedientes que transportan el agua que ha de convertirse en el vino de la fiesta. Sabemos y creemos que la manifestación de tu gloria habrá de coronar nuestros esfuerzos y aumentar  nuestra fe. Amén.
                                                                             José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 19 de enero de 2019


                                                                  UN GRAN PROYECTO DE PAZ
En su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz de este año 2019, el papa Francisco se ha referido a la celebración de los setenta años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que fue adoptada por la Organización de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948.
Como es posible observar, en los últimos tiempos se van añadiendo algunos derechos que no se encontraban en la Declaración, mientras que se olvidan otros como el derecho a la libertad religiosa. Sin formular una crítica al respecto, el Papa recuerda una observación que san Juan XXIII nos dejó en su encíclica “Pacem in terris”:
«Cuando en un hombre surge la conciencia de los propios derechos, es necesario que aflore también la de las propias obligaciones; de forma que aquel que posee determinados derechos tiene asimismo, como expresión de su dignidad, la obligación de exigirlos, mientras los demás tienen el deber de reconocerlos y respetarlos».
Pues bien, el papa Francisco añade que es importante tener en cuenta que, por una parte, la paz nace de la responsabilidad compartida y, por otra,  es un auténtico desafío que exige la conversión del corazón y del alma. Abriéndose a un panorama integral, el Papa  señala tres dimensiones que configuran  esta paz interior y comunitaria:
— la paz con nosotros mismos, que requiere un esfuerzo para rechazar algunas actitudes como la intransigencia, la ira, la impaciencia, y para procurar tener  un poco de dulzura consigo mismo, y para ofrecer también un poco de dulzura a los demás;
— la paz con los otros, que pueden ser los familiares y los amigos, pero también los extranjeros, los pobres y todos los que sufren. El encuentro con ellos y la decisión de escucharlos en un diálogo sincero siempre nos aportará la riqueza de un mensaje;
— la paz con la creación, que nos lleva a redescubrir y admirar la grandeza del don de Dios y la parte de responsabilidad que corresponde a cada uno de nosotros, como habitantes del mundo, como ciudadanos de la tierra y artífices del futuro.
Por último, el Papa reconoce que la política de la paz, cuando logra superar los vicios y las tentaciones habituales, conoce bien las dificultades que comporta y se hace cargo de las fragilidades humanas. Por eso, el proyecto integral de diseñar y hacer la paz requiere una sincera actitud religiosa.
Concretando esta conciencia al ámbito cristiano, subraya él que en el cántico de María se anuncia ese mundo nuevo en el que Dios interviene para dispersar a los soberbios de corazón, derribar del trono a los poderosos y enaltecer a los humildes. Así pues, el reino de la paz es en realidad el reino de la misericordia.  
                                                            José-Román Flecha Andrés

lunes, 7 de enero de 2019

FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR. C. 2019

REFLEXIÓN- FIESTA DEL BAUTISMO DEL SEÑOR. C. 13 de enero de 2019

EL BAUTISTA Y EL BAUTIZADO
“Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios; hablad al corazón de Jerusalén, gritadle que se ha cumplido su servicio, y está pagado su crimen, pues de la mano del Señor ha recibido doble paga por sus pecados“ (Is 40,1-2). Así comienza la segunda parte del libro de Isaías. Se ha terminado el tiempo de la prueba, es decir, la deportación del pueblo hebreo en Babilonia. Ha llegado el tiempo del consuelo y de la redención.
En los versos siguientes se oye una voz que invita a preparar en el desierto un camino al Señor. Esas palabras, que hemos escuchado durante el Adviento, son evocadas por los evangelios cuando nos presentan la figura de Juan Bautista.
El salmo responsorial es un canto de alabranza a Dios por la maravilla de su creación (Sal 103). Toda una invitación a contemplar la belleza de este mundo.
En la segunda lectura, que nos recuerda la misa de la nochebuena, san Pablo proclama que Dios nos ha  salvado con el baño del segundo nacimiento (Tit 3,4-7).

EL MESÍAS ANUNCIADO

Estos textos preparan nuestro espíritu para la celebración de esta fiesta del Bautismo de Jesús.  En el evangelio de Lucas que hoy se proclama (Lc 3,15-16. 21-22) escuchamos la voz de Juan el Bautista. El pueblo estaba en expectación y muchos se preguntaban si no sería el Mesías esperado. Pero sus palabras revelaban su profunda humildad.
• “Yo os bautizo con agua, pero viene el que puede más que yo”. Se sabía enviado a purificar a su pueblo en la espera del gran advenimiento. Bien sabía él que su misión consistía en anunciar  la llegada de alguien que había de dar pruebas del poder de Dios. 
• “Yo no merezco desatarle la correa de sus sandalias”. Juan no osaba compararse con el Mesías que estaba a punto de aparecer entre su pueblo, Bien sabía él que ante Dios todos los merecimientos humanos son fruto de la gracia.
• “Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego”. El Mesías que Juan anunciaba purificaría a su pueblo por medio del Espíritu de Dios.  Bien sabía él que las imágenes del viento y del fuego manifestaban claramente la necesidad de purificar el corazón.

EL HIJO PREDILECTO

Juan se consideraba menos que un esclavo. El evangelio de Lucas parece haber tomado en serio esa expresión. De hecho, no lo presenta como el ministro del bautismo de Jesús: “En un bautismo general, Jesús también se bautizó”. El precursor desaparece de la escena.
El evangelio de Lucas, recuerda una y otra vez la oración de Jesús. Y ese es el ambiente en el que sitúa su bautismo: “Mientras oraba, se abrió el cielo, bajó el Espíritu Santo sobre él en forma de paloma, y vino una voz del cielo: Tú eres mi hijo, el amado, el predilecto”.
• “Tú eres mi hijo”. La fe cristiana nos lleva a recordar la verdad que ya se anunciaba en las palabras del salmo: “Tú eres mi hijo; yo te he engendrado hoy” (Sal 2,7). Como Jesús, también nosotros reconocemos e invocamos a Dios como nuestro Padre.
• “El amado”. En el libro del Génesis leemos la orden que Dios dirigió a Abraham: “Toma a tu hijo único, Isaac, al que amas…y ofrécelo en holocausto” (Gén 22,2). Como Isaac, también Jesús descubre en su bautismo un camino que lo llevaría al sacrificio.
• “El predilecto”. En el primer poema del Siervo del Señor, Dios lo llama “mi elegido en quien se complace mi alma” (Is 42,1). Jesús es el predilecto de Dios. Esa predilección de Dios sustenta la confianza de Jesús en su Padre y sostiene también  la nuestra.
- Señor y Dios nuestro, tú proclamaste a Jesús como Hijo tuyo muy amado, cuando era bautizado en el río Jordán y el Espíritu Santo descendia sobre él. Tambien nosotros hemos nacido como hijos tuyos por medio del agua y del bautismo. Concédenos escuchar siempre tu voz y perseverar con fidelidad en el cumplimiento de tu voluntad. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.
                                                    José-Román Flecha Andrés

CADA DIA SU AFÁN 12 de enero de.2019

            LA ESTRATEGIA DEL MIEDO
Durante el año 2018 se han repetido por todas partes los comentarios y las celebraciones en recuerdo del final de la Primera Guerra Mundial. En su mensaje para la Jornada Mundial de la Paz del día 1 de enero de 2019, el papa Francisco ha mencionado  a los jóvenes caídos durante aquellos combates y a las poblaciones civiles devastadas.
La experiencia y la memoria de la guerra nos enseñan que “la paz jamás puede reducirse al simple equilibrio de la fuerza y el miedo”. Sin embargo, parece evidente que en muchos lugares de la tierra se vive hoy en aquel clima del miedo al que ya aludía el papa san Juan Pablo II en su primera encíclica Redemptor hominis.
Pues bien, en esta ocasión, el papa Francisco escribe que “mantener al otro bajo amenaza significa reducirlo al estado de objeto y negarle la dignidad”. La amenaza puede y suele ir más allá de los límites que podrían mantenerla bajo control. Según él, “el incremento de la intimidación, así como la proliferación incontrolada de las armas son contrarios a la moral y a la búsqueda de una verdadera concordia”.
El miedo es siempre un mal consejero. Y sugiere decisiones desesperadas. “El terror ejercido sobre las personas más vulnerables contribuye al exilio de poblaciones enteras en busca de una tierra de paz. No son aceptables los discursos políticos que tienden a culpabilizar a los migrantes de todos los males y a privar a los pobres de la esperanza”.
Es preciso cambiar nuestra mentalidad y aprender un nuevo modo de relacionarnos. De hecho, “la paz se basa en el respeto de cada persona, independientemente de su historia, en el respeto del derecho y del bien común, de la creación que nos ha sido confiada y de la riqueza moral transmitida por las generaciones pasadas”.
En este contexto, el Papa dirige su pensamiento  a los niños que viven en las zonas de conflicto.  No deberíamos olvidar que “uno de cada seis niños sufre a causa de la violencia de la guerra y de sus consecuencias, e incluso es reclutado para convertirse en soldado o rehén de grupos armados”. Es un dato que con frecuencia es silenciado.
En consecuencia, una buena política nacional e internacional ha de tener en cuenta el fenómeno del miedo y de la amenaza, así como el drama de la emigración. Y no olvidar la tragedia de las vidas de los niños que son destrozadas por quienes se empecinan en continuar alimentando los conflictos  armados y las guerras. 
Si la guerra estalla muchas veces por la imprevisión de algunos o la altanería y la ambición de otros, la paz es tarea de todos. Nadie puede ignorar sus causas ni sus dramáticas consecuencias. Si ya nos hemos olvidado de los tiempos de la guerra fría, no deberíamos ignorar los peligros a los que nos conduce la estrategia del miedo.
                                                                                 José-Román Flecha Andrés

miércoles, 2 de enero de 2019

SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR C 2019

FIESTA DE LA EPIFANIA 2019 (Comentario oral)

REFLEXIÓN- SOLEMNIDAD DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR C. 6 de enero de 2019

LA BÚSQUEDA DE LOS MAGOS
“Te inundará una multitud de camellos, de dromerdarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Saba, trayendo incienso y oro, y proclamando las alabanzas del Señor”. La Ciudad Santa sería la meta de la peregrinacion de todos los pueblos. Esta profecía que se encuentra en el libro de Isaías (Is 60,6) anticipa el relato evangélico de la llegada de los Magos a Jerusalén.
 En el texto del profeta se aludía a las riquezas que las gentes traerían a la Ciudad Santa. Pero era más importante el anuncio de la luz que ella iba a irradiar sobre todos los habitantes de la tierra. Ese era el don que Dios concedía a Jerusalén y la responsabilidad que de ella se esperaba. Tendría que reflejar el resplandor de Dios.
También el salmo 71 anuncia la llegada de todos los reyes. Ya no serán solamente atraídos por el esplendor de Jerusalén. Vendrán a postrarse y a servir a un rey al que Dios confía su juicio y su justicia. Un rey que librará a los pobres y a los afligidos (Sal 71).
Según san Pablo, esas antiguas promesas se cumplen en Jesucristo. Gracias a él, también los paganos participan de ellas (Ef 3,6).

LAS ACTITUDES DE LOS MAGOS

En el relato evangélico de la llegada de los Magos que hoy se proclama (Mt 2,1-12) el protagonista principal es Jesús. Él es el rey compasivo y redentor de los pobres que anunciaban los textos antiguos. En efecto, ellos no se refería tanto a un lugar como a una persona. Jesús es el príncipe esperado.
Los Magos no solo representan a los pueblos paganos que descubren una luz que los lleva hasta el Salvador. Señalan también las actitudes de los que buscan la verdad: observar la naturaleza, ponerse en camino, aceptar el riesgo de consultar la Escritura, humillarse ante el Señor y regresar al propio ambiente con un ánimo renovado.
Es cierto que los signos de la naturaleza no son percibidos por todos de la misma forma. La aparición de la estrella suscita en los Magos el deseo de salir a buscar, reconocer y venerar  a un nuevo rey. Pero suscita también en el rey Herodes el miedo a perder su poder y la voluntad de dar la muerte a una vida que se abre ante él. 
En su escrito ante la muerte, el papa san Pablo VI pedía perdón a Dios por no haber dedicado más tiempo a contemplar la naturaleza. Evidentemente podemos detenernos a ver su belleza o a calcular los beneficios y ganancis que podremos obtener de ella. Pero es necesario aprender a leer, como los Magos, el mensaje que el Creador nos transmite en su creación. 

LAS PALABRAS DE LOS MAGOS

“¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”. Esas son las únicas palabras que se ponen en boca de los Magos. En el contexto del relato evangélico, revelan el sentido de la búsqueda de Dios.   
• “¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido?” Con frecuencia lamentamos la secularidad y aun la indeferencia de nuestra sociedad ante el misterio de la fe. Sin embargo, tal vez sean muchos los que buscan a Dios sin conocerlo. Buscan la verdad desde la duda. Buscan la belleza desde la frivolidad. Buscan la bondad desde el relativismo.
• “Hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo”. He ahí tres pasos del camino de la fe. La aparición de la estrella no depende de nosotros, pero es necesario observar los signos. No basta con mirar: hay que reflexionar sobre su significado, escrutando las Esrituras. Y finalmente hay que adorar al único que merecer adoración. 
- Padre de los cielos, sabemos que tú te dejas encontrar por quienes te buscan con sincero corazón. Queremos prestar atención a los signos que nos envías, ponernos en camino y reconocer la buena voluntad de todos los que te buscan. Queremos también ser una señal y una ayuda para todos los que te buscan, sea cual sea su procedencia y su camino. Por Jesucrito nuestro Señor. Amén. 
                                                                                     José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 5 de enero de 2019

ARTESANOS DE LA PAZ

No queremos olvidar que la Jornada Mundial de la Paz fue instituida por el papa san Pablo VI. El día 1 de enero de este año 2019 se ha celebrado la 52ª edición de estas jornadas. En el mensaje con que nos invitaba a celebrarla, el papa Francisco ha afirmado rotundamente que “la buena política está al servicio de la paz”.
Tras recordar las virtudes que configuran una buena política y los vicios que a veces la afectan,  escribe él que “la buena política promueve la participación de los jóvenes y la confianza en el otro”.
Al leer el texto recordamos cómo ya san Isidoro de Sevilla decía que las leyes (leges) han de estar al servicio del bien común. Cuando las leyes se promulgan para que sirvan a intereses de personas particulares o privadas, ya no merecen ese nombre sino que se convierten privilegios (privilegia).
Pues bien, el papa Francisco escribe que “Cuando el ejercicio del poder político apunta únicamente a proteger los intereses de ciertos individuos privilegiados, el futuro está en peligro”.
Pero añade que esos casos “los jóvenes pueden sentirse tentados por la desconfianza, porque se ven condenados a quedar al margen de la sociedad, sin la posibilidad de participar en un proyecto para el futuro”.
Es muy oportuna esta referencia a los jóvenes después de la celebración de un  sínodo de obispos dedicado a reflexionar sobre ellos. El Papa considera que  “cuando la política se traduce en un estímulo de los jóvenes talentos y de las vocaciones que quieren realizarse, la paz se propaga en las conciencias y sobre los rostros”.
No solo eso, en esos casos, se llega a una confianza dinámica, a una fe compartida en la posibilidad de trabajar juntos por el bien común. Pero el horizonte se amplía más allá de los jóvenes. Si reconoce los carismas y capacidades de cada persona,  la política favorece la paz”.  
Todos podemos colaborar en la construcción de la casa común. Para ello hace falta redescubrir el respeto al derecho y el ejercicio del diálogo. Cuando eso ocurre, la vida política puede generar la confianza de que es posible liberar nuevas energías relacionales, intelectuales, culturales y espirituales.
Es verdad que una confianza de ese tipo nunca es fácil de alcanzar en estos tiempos en que la desconfianza echa sus raíces en el miedo al otro o al extraño, en la ansiedad de perder beneficios personales, en la cerrazón cultural y en los “nacionalismos que ponen en cuestión la fraternidad que tanto necesita nuestro mundo globalizado”.
Retomando una expresión que repite con frecuencia, el papa Francisco escribe que “hoy más que nunca, nuestras sociedades necesitan artesanos de la paz, que puedan ser auténticos mensajeros y testigos de Dios Padre que quiere el bien y la felicidad de la familia humana”.
                                                                 José-Román Flecha Andrés