domingo, 8 de julio de 2018

DOMINGO 15º TIEMPO ORDINARIO B 2018

REFLEXIÓN- DOMINGO 15º TIEMPO ORDINARIO. B. 15 de julio de 2012

PROFETAS Y ENVIADOS
“Vidente, vete y refúgiate en tierra de Judá: come allí tu pan y profetiza allí”. No es muy educado este saludo que Amasías dirige al profeta Amós, según se lee en este domingo 15 del tiempo ordinario (Am 7,12-15). Se ve que el sacerdote Amasías no quería que las gentes que acudían al santuario de Betel se vieran perturbadas por aquel pastor llegado del sur. 
Pero hay algo más inquietante. Amasías, recuerda que aquél es un santuario real, “el templo del país”.  El reino del norte se ha independizado del reino de Judá. El poder oficial no quiere saber nada del templo de Jerusalén y favorece el culto y los sacrificios de los santuarios “autonómicos”. La política no acepta de buena gana a la profecía. 
Pero Amós replica con toda franqueza. Él no es un profeta ni presume de serlo. Es tan solo un pastor y cultivador de higos. Pero Dios lo ha enviado a proclamar un mensaje de conversión en las tierras del norte y él no puede guardar silencio.  Es bien consciente de la fidelidad que debe al Señor que lo ha enviado.

TRES ACTITUDES

Del envío habla también el evangelio que hoy se proclama (Mc 6,7-13). Ahora es Jesús quien elige y envía a sus mensajeros, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Amós fue rechazado por el poder establecido y por la corrupción que generaba. También los discípulos de Jesús saben que a veces no serán recibidos ni escuchados. 
Al enviarlos de dos en dos, Jesús instruye a sus discípulos y les advierte, al menos, de tres cualidades que deberán acompañarlos por el camino:
• En primer lugar, la pobreza.  Habrán de caminar ligeros de equipaje. Les basta llevar lo más elemental. Anunciar el mensaje con pobreza facilitará la rapidez de sus movimientos.
• En segundo lugar, la sencillez. Habrán de aceptar con gratitud el hospedaje que se les ofrezca. No tienen derecho a sentirse importantes. No pueden exigir nada.
• En tercer lugar, la valentía y la libertad. El anuncio de un mensaje interpelante hará que los ignoren y rechacen.  Habrán de estar dispuestos a seguir su camino sin resentimiento. 

UNA TRIPLE TAREA

Tras explicar el estilo que ha de acompañar a los enviados, Jesús les expone el objeto mismo del envío. Una triple lección, válida también para los evangelizadores de hoy.
• Los discípulos salieron a predicar la conversión. Es importante hablar siempre de Dios. Y es totalmente necesario exponer a los hombres la voluntad de Dios. Y exhortarlos a conocerla, a seguirla y a dar testimonio de ella. 
• Los discípulos expulsaron demonios. Según el papa Francisco, el diablo no es “un mito, una representación, un símbolo, una fugura, o una idea” (Gaudete et exsultate, 161). Esa es la mayor trampa del demonio. Así que hay que prepararse para el combate. 
• Los discípulos ungían con aceite a los enfermos y los curaban. En este mundo, desgarrado por el dolor y el sufrimiento, muchos necesitan una curación integral. Los creyentes somos enviados a llevar el consuelo y la compasión de Dios a todos los que sufren. 
- Señor Jesús, te damos gracias por habernos elegido, instruido y enviado a anunciar a nuestros hermanos tu palabra de vida y de salvación. Danos la valentía y la ternura necesarias para hacer presente en esta tierra a nuestro Padre misericordioso.  Amén.
                                                                              José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 14 de julio de 2018

             
EUTANASIA Y DERECHOS HUMANOS
En este momento, se presenta la eutanasia como una urgencia irrenunciable,  demandada por la mayoría de los ciudadanos. Se la califica como un signo de progreso social, como un derecho de la persona, como un acto de compasión hacia el dolor que padecen los enfermos terminales.
Es preciso resumir este abanico de nuevos y pretendidos “derechos”, no contemplados por la famosa Declaración, de la Asamblea General de las Naciones Unidas, del 10 de diciembre de 1948.
• Se nos propone hoy la eutanasia activa como un derecho del paciente terminal incapaz de soportar sus dolores. Pero se olvida que nunca, como en esta época, hemos sido capaces de controlar el dolor.
• Se alaba la eutanasia activa siempre que se produzca a petición del paciente. Pero se olvida que muchos de esos pacientes en realidad no están implorando la muerte, sino una cercanía afectuosa y compasiva por parte de familiares y sanitarios. Una cercanía que a veces les niegan  la prisa y la tecnificación de nuestro mundo.
• Se nos presenta la eutanasia como un derecho, que nunca sería vinculante para los que no lo quieran reclamar. Pero se olvida también que la libertad para pedir el aborto ha terminado convirtiéndose, en algunos casos, en una gran cantidad de abortos prácticamente obligatorios.
• Se  promueve hoy la legalización de la eutanasia activa como un laudable acto de compasión -merci Killing-. Pero se olvida que la verdadera com-pasión no puede llevar al desentendimiento con relación al enfermo sino a la cercanía y a la ternura que se merece como persona.
• Se anuncia la eutanasia como la única solución (¿o la “solución final”?) para desentenderse de esas vidas que, siguiendo el escrito de Hoche y Binding, un régimen horrible calificó como “vidas inútiles”, desencadenando así toda una tormenta de inhumanidad.
En este momento, se presenta la eutanasia como un signo de progreso social, como un derecho de los ciudadanos, como un acto de compasión hacia los enfermos terminales, que de una forma inconsciente son generalmente identificados con los ancianos.
Muy raras veces se alude a la posibilidad de aplicar la eutanasia a los enfermos mentales, como ha ocurrido ya en la práctica en los casos en que la eutanasia ha sido despenalizada. Además, no se suele mencionar en primera instancia la eutanasia aplicable a los niños que nacen con malformaciones que son vistas como no deseables.
Es verdad que hay quien ya ha levantado una voz de alerta ante el peligro de ver cómo la legalización de la eutanasia puede llevar consigo la  difusión de la eugenesia. En ese caso, el ser humano se convertiría práctica y legalmente en árbitro  capaz de decidir sobre la vida y la muerte de los demás.
                                                                      José-Román Flecha Andrés

martes, 3 de julio de 2018

DOMINGO 14º TIEMPO ORDINARIO B 2018

REFLEXIÓN- DOMINGO 14º TIEMPO ORDINARIO. B. 8 de julio de 2018

EL PROFETA EN SU TIERRA
“Te hagan caso o no te hagan caso (pues son un pueblo rebelde), sabrán que hubo un profeta en medio de ellos”. Con esas palabras Dios envía al profeta Ezequiel para que se dirija a los iaraelitas, que se han rebelado contra el Señor. Este texto que hoy se  proclama  en la celebración de la misa dominical (Ez 2, 2-5) habla del profeta, de su pueblo y de Dios.
El profeta cuenta que ha recibido el Espíritu y escucha la palabra que Dios le dirige. Pero esa palabra no es un tesoro que puede guardar. Es enviado a transmitirla a su pueblo.
De paso, el profeta es advertido por Dios de la dureza del pueblo al que se ha de dirigir. Seguramente se negarán a escuchar el mensaje que Dios quiere comunicarles. 
Ahora bien, el profeta enviado por Dios, es ya por sí mismo un signo elocuente de la misericordia del Señor que lo envía a su pueblo. 

TRES PREGUNTAS

En el evangelio que hoy se proclama se nos da cuenta de una visita que Jesús realizó a su ciudad de Nazaret (Mc 6,1-6). Cuando el sábado empezó a enseñar en la sinagoga, las gentes quedaron asombradas. Pero ese asombro era en realidad un escándalo que se manifestaba en una cascada de preguntas.
• “¿De dónde saca todo eso”? Creían conocerlo bien. Por eso no podían entender que alguien de su propio pueblo les ofreciera una doctrina que no había salido de ellos y de su ambiente. No estaban dispuestos a cambiar, como dice ahora el papa Francisco.
• “¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada?” Las gentes de Nazaret están orgullosas de su propia sabiduría. Tienen todas las respuestas. Pero Jesús les obliga a revisar sus conocimientos y actitudes.
• “¿Y esos milagros que realizan sus manos?” Para los habitantes de Nazaret lo “normal” se ha convertido en la “norma”. Pero con sus milagros Jesús ha llegado a romper la rutina habitual. Y eso los desequilibra.

MAESTRO Y GUÍA

El texto evangélico anota que Jesús se extrañó de su falta de fe. A quien vive de cara a Dios le resulta difícil comprender que los que se consideran creyentes rechacen la voz que Él les dirige. Pero solo se recoge un comentario de Jesús: 
• “No desprecian a un profeta más que en su tierra”. Seguramente se trataba de una especie de refrán popular. Pero la frase encierra una experiencia universal. El profeta “anuncia” siempre unos valores. Pero son muchos los que aceptan “lo que hay”.  
• “No desprecian a un profeta más que en su tierra”. Además, el profeta ha de tener el valor y la osadía de denunciar los antivalores que deshumanizan a la persona y a la sociedad. Pero muchos se han acostumbrado a pensar que “todo vale”.
• “No desprecian a un profeta más que en su tierra”.  Para poder anunciar con verdad y denunciar con credibilidad, el profeta ha de aprender a “renunciar a muchos intereses y comodidades. Pero siempre es molesto quien trata de remar “contra corriente”.
- Señor Jesús, somos conscientes de que estamos demasiado habituados a la comodidad. Pensamos no necesitar ser salvados. Tampoco necesitamos a un profeta que venga a poner en duda nuestros prejuicios. Que tu Espíritu nos conceda el don del discernimiento para que te aceptemos como Maestro y Guía. Amén.
                                                                        José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 7 de julio de 2018

                                                     
EUTANASIA Y TOBOGÁN
El diálogo tuvo lugar durante un Congreso Internacional que se celebraba en la  hermosa ciudad de S’Hertogenbosch (Bois-le-Duc), donde El Bosco había pintado sus cosmogónicos sueños sobre el bien y del mal.
A mitad del congreso nos visitó una alta representante del Ministerio holandés de sanidad. Al parecer, deseaba  justificar ante los congresistas llegados de muchos países la legalización de la eutanasia. De hecho, nos dijo que su gobierno solamente pretendía ofrecer una ayuda compasiva para el difícil acto de morir.
Le contesté entonces que ciertamente habían encontrado una expresión muy atrayente para enmascarar una práctica clínica que a muchos nos horroriza. Pues bien, ahora salta de nuevo a la actualidad el tema de la eutanasia, que viene serpenteando en el llamado occidente desde hace más de  cien años.
Se nos anunció hace tiempo que Holanda  es el primer país que la ha legalizado. Sin embargo, en esto como en las marcas olímpicas, es preciso efectuar cuidadosamente el conteo para establecer prioridades. Se nota un cuidadoso olvido para no mencionar que la eutanasia también fue legalizada por el régimen de Hitler en septiembre de 1939.
 En estos casos es interesante saber quién ha ido por delante y cómo se ha aplicado la norma. En el caso del nazismo, en primer lugar se difundió una circular a los centros hospitalarios, pensando en los enfermos irrecuperables y afectados por dolores insoportables.
Después se pasó a enfermos mentales. Y finalmente llegó a justificar las medidas de exterminio de los judíos y de otros ciudadanos, incluidos los pertenecientes a otras razas no arias. El llamado “efecto tobogán” se puede constatar en muchos momentos de la historia.
Romano Guardini, profetizó que un día los llamados países democráticos copiarían muchas de las prácticas del nazismo. En la Europa democrática hace años que se repite un slogan escalofriante. Su rima en francés podría traducirse así: “La interrupción voluntaria de la preñez lleva a la interrupción voluntaria de la vejez”.
Claro que en los países democráticos las medidas que despenalizan o legalizan algunas acciones y comportamientos se presentan como voluntarias. A nadie se obliga a seguirlas. El tobogán se encarga posteriormente de difundir medidas discriminatorias para quienes las dificultad y aun las someten a discernimiento.
El efecto tobogán se manifiesta, finalmente, en una ulterior posibilidad. La disminución de la población a causa del aborto y la larga vida de los mayores han creado numerosos problemas económicos. Ahora bien, si el aborto ha enriquecido a muchos, ¿no ocurrirá algo parecido con la eutanasia?
                                                            José-Román Flecha Andrés

martes, 26 de junio de 2018

FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO

REFLEXIÓN- SOLEMNIDAD DE SAN PEDRO Y SAN PABLO.B 29 de junio de 2018


PEDRO Y PABLO 
Estamos tan acostumbrados a mencionar a San Pedro y San Pablo que podemos olvidar la importancia de su misión en los orígenes de la Iglesia.
El texto de los Hechos de los Apóstoles que hoy se lee en la misa (Hech 12,1-11) nos remite a un fresco bellísimo en el que Rafael dejó plasmada la liberación de Pedro. Herodes lo había metido en la cárcel durante la semana de Pascua. Pero “mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él”.
Orar por Pedro era un deber de gratitud y de amor para la primera comunidad de Jerusalén. Pedro será bien consciente de que esa oración le ha “liberado de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos”.
También Pablo es consciente de que el Señor lo ha liberado de la boca del león y lo seguirá librando de todo mal, salvándolo para su Reino (2 Tim 4,17-18).

PILARES DE LA FE

A estos pilares de la fe de la Iglesia celebramos hoy en una misma fiesta. Su diferencia de talante y de opiniones no los separó en vida de la gran misión que les fue confiada por su Señor ni los aleja ahora en nuestra veneración.
De Pedro nos dice el evangelio de hoy (Mt 16,13-19) que reconoce a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios vivo. A cambio, Jesús le cambia su nombre de Simón por el de Pedro para hacer de él la piedra sobre la que el Señor va a edificar su Iglesia. 
Pablo, por su parte, resume a su discípulo Timoteo su propia tarea de apóstol y misionero: “El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles”.
Así pues, los dos apóstoles y pilares de nuestra fe han sido liberados por Dios para convertirse en agentes de la liberación que nos proporciona el Evangelio de Jesucristo.

UN ÚNICO SALVADOR

En la solemnidad de estos dos apóstoles del Señor queda flotando la confesión que el Evangelio coloca en la boca de Pedro:
• “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Pedro es el modelo de una fe que reconoce a Jesús como el ungido de Dios, el Salvador que Él nos envía, el Hijo único de Dios. Esa era la condición mínima para ser un auténtico discípulo de Jesús de Nazaret. Los que pretendían seguirlo por otros motivos pronto abandonaron el camino.
• “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Esa es la fe de la Iglesia, convocada y guiada por el Espíritu. Y ese es el resumen de su mensaje. La Iglesia no es una organización no gubernamental de beneficencia, ni una asociación cultural, ni un grupo de poder. Es la comunidad de los que aceptan a Jesús como el Mesías divino que redime lo humano.
• “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Esa es la buena noticia que los cristianos anuncian a toda la humanidad. En un mundo secular, muchos ponen la salvación en la técnica o en la política, en el arte o en la guerra. En un mundo plural y multicultural se nos ofrecen muchos salvadores. La fe en el Mesías Jesús es el camino para la paz.
- Señor Jesús, que tu Iglesia se mantenga fiel a las enseñanzas y al ejemplo de San Pedro y San Pablo, que recordamos como los pilares y testigos de nuestra fe cristiana. Amén.
                                                             José-Román Flecha Andrés

DOMINGO 13º TIEMPO ORDINARIO B

lunes, 25 de junio de 2018

DOMINGO 13º TIEMPO ORDINARIO, B 2018

REFLEXIÓN- DOMINGO 13 DEL TIEMPO ORDINARIO. B 1 de julio de 2018

 LA MUERTE Y EL SUEÑO               
“Dios no creó la muerte ni se recrea en la destrucción de los vivientes; todo lo creó para que subsistiera”. Con estas palabras del libro de la Sabiuría se abre  la primera lectura que se lee en este domingo (Sab 1,13).  El texto nos dice que el pecado es lo que hace penosos los fenómenos naturales de la vida humana, como la enfermedad, la debilidad o la muerte.
Más importante aún es la afirmacion de que Dios nos ha creado para la inmortalidad, puesto que nos ha hecho a imagen de su propio ser. Estamos acostumbrados a pensar en esa categoría de la imagen y semejanza de Dios en términos del conocimiento. Pero es importante verla a la luz de nuestra vocación a vivir siempre junto al Autor de la vida.
Con esa confianza podremos proclamar con el salmo: “Te ensalzaré, Señor, porque me has librado” (Sal 29). Por otra parte, escuchamos cómo san Pablo invita a los Corintios a participar en la colecta a favor de los pobres de Jerusalén. No se trata solo de compartir. Se trata de imitar la generosidad de Jesucristo. Esa es la norma y el ideal de nuestra vida.

EL RUEGO DE LA FE

El evangelio que hoy se proclama nos introduce en un esnecario de dolor y de muerte. Ahí aparece el jefe de una sinagoga. Se llama Jairo o Yaír. Su nombre parece significar: “Que él (Dios) lo ilumine”. Y efectivamente, este padre que sale al encuentro de Jesús para suplicarle la curación de su hija parece guiado por la luz de lo alto.
Su ruego es sencillamente patético: “Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella para que sane y viva” (Mc 5,23).  Jesús escucha la petición y se pone en camino con Jairo.  Pero  alguien llega anunciando que la niña ha muerto. Jesús oye el mensaje y le dice a Jairo: “No temas, basta que tengas fe” (Lc 8,51). 
Los discípulos más cercanos de Jesús acompañan al padre y a la madre de la niña.   Por todas partes hay mucha gente alborotada. Hay flautistas y plañideras a sueldo. En ese contexto se sitúa la exclamación de Jesús: “¿Qué estrépito y qué lloros son estos?” (Mc 5,39).

EL PECADO DE LA ACEDIA

Además, Jesús pronuncia una afirmación sorprendente: “La niña no está muerta, está dormida”. Todo son burlas. Las mujeres que lloran a sueldo creen saber cuándo ha muerto una persona. Los profesionales del duelo no siempre descubren la posibilidad de la esperanza.
• “La niña no está muerta, está dormida”. Seguramente esas palabras sugerían una reflexion sobre el pueblo de Israel. Llamado por Dios a la alianza y a la vida, parecía    dormido en su nostalgia y en sus falsas seguridades.
 • “La niña no está muerta, está dormida”. Es posible que las primeras comunidades cristianas se hayan aplicado a sí mismas estas palabras de Jesús. Tanto la persecución como la rutina adormecían a los que debían vivir el mensaje del Maestro.   
• “La niña no está muerta, está dormida”.  Con todo, esa advertencia de Jesús es especialmente importante para nuestro tiempo. Con frecuencia culpamos a la sociedad de nuestra situación eclesial. Pero es evidente que padecemos esa “acedia” que nos mantiene pasivos, según ha dicho el papa Francisco.
- Señor Jesús, tú sabes que muchas de nuestras comunidades parecen muertas. Nos cuesta mantener la esperanza. Te pedimos con la fe de Jairo que te acerques, nos tomes de la mano y nos levantes. Porque tu eres el Camino, la Verdad y la Vida de nuestra vida.
               José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 30 de junio de 2018

LA HORA DE LA EVALUACIÓN

Al final del año escolar, en muchos ambientes surgen las preguntas y las dudas sobre la evaluacion de los escolares. Sobre todo cuando se trata de evaluar la materia relativa a la enseñanza religiosa. Son muchos los que se preguntan cómo se puede dar una nota a los alumnos que han cursado la asignatura de religión.
Ante estas dudas, seguramente es  oportuno recordar una vez más las dos preguntas que Jesús dirige a sus discípulos, allá por la región de Cesarea de Filipo:  “¿Quién dicen los hombres que soy yo? ¿Y vosotros quién decís que soy yo?” (Mc 8,27.29).
Los relatos de Mateo y de Marcos sitúan estas preguntas de Jesús en la región de Cesarea de Filipo. Allí se encontraba por entonces un área sagrada, con pequeños templos dedicados a las divinidades paganas, cuyos restos pueden verse todavía en la actualidad. Y por allí brotaban y brotan algunas de las fuentes del Jordán. 
Pronunciadas en aquel lugar, estas preguntas de Jesús podrían evocar en la mente de los discípulos la figura del profeta Elías, el fuerte defensor de la majestad del Dios único.  De todas formas, las dos preguntas de Jesús a sus discípulos interpelan a todos sus seguidores, los de entonces y los de ahora.
• “¿Quién dicen los hombres que soy yo?” Esta primera pregunta requiere ciertamente una decidida disposición para la observación y la escucha. Es una pregunta a la que puede responder quien tenga la suficiente información. También hoy puede ser respondida por creyentes y por no creyentes. Esta pregunta pueden articular la enseñanza de la religión, puede “entrar” en un examen y puede ser evaluada.  
   “¿Y vosotros quién decís que soy yo?” A diferencia de la primera, esta segunda pregunta de Jesús no apela al conocimiento de los discípulos, sino a su propia experiencia. No requiere solamente una información especial, sino el testimonio de una vivencia personal.  Jesús pregunta a sus discípulos quién es él para ellos. Eso equivale a preguntarles por qué le siguen y cuál es su perspectiva de futuro junto al Maestro. 
También hoy, esta segunda pregunta puede dirigirse a todos nosotros. Pero nunca podremos responderse por medio de la erudición. Esta pregunta no apela a la ciencia sino a la creencia; es decir no evoca los “saberes”, sino los “sabores”. Seguramente será imposible someterla a una evaluación académica.
A esta pregunta de Jesús responde Simón Pedro, diciendo: “Tú eres el Cristo”. Pedro reconoce a Jesús como el Mesías, o el Ungido por Dios. Para él, Jesús no es sólo uno más de los profetas que anunciaban y preparaban la venida del Mesías.
Con Jesús llegan los tiempos esperados desde antiguo. Los que lo reconocen como el Mesías enviado por Dios son sus verdaderos seguidores. Ellos han de tomar la cruz y seguirle. Esa es la señal de los verdaderos discípulos.
                                             José-Román Flecha Andrés

viernes, 22 de junio de 2018

NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA 2018

NACIMIENTO DE JUAN EL BAUTISTA (Comentario sonoro)

REFLEXIÓN- SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA24 de junio de 2018.



LA MISIÓN DEL PROFETA
“Adonde yo te envíe, irás, y lo que yo te mande lo dirás. No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte”. Estas palabras,  incluidas en el oráculo que Dios dirige al profeta Jeremías,  se leen en esta fiesta del nacimiento de san Juan Bautista  (Jer 1,4-10).
Ir adonde envía Dios y decir lo que Dios quiere que se diga. Ese era el secreto de la vocación de los antiguos  profetas. Pero esa es la tarea que resume la misión de las personas que hoy elige Dios para que anuncien su presenia y su mensaje. 
La llamada comporta salir de casa para ponerse en camino y escuchar una palabra que ha de ser anunciada sin miedo. Sin temor y con la confianza de quien sabe que Dios ha prometido ser su libertador en el momento de la dificultad.
Con razón el salmista se atreve a confesar al Señor: “En el seno materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías” (Sal 70). Esa confianza es necesaria para atreverse a anunciar con valentía la salvación que Dios ofrece a la humanidad (1Pe 1,8-12).

UN ÁNGEL EN EL TEMPLO

El evangelio nos presenta la oración de la tarde en el templo de Jerusalén (Lc 1,5-17. La ofrenda del incienso corresponde a un sacerdote anciano. Se demora más de lo acostumbrado en el interior del santuario. Y las gentes se preguntan qué está ocurriendo.
Cuando al fin aparece ante su vista, descubren que ha perdido el habla. Por señas y por medio de una tablilla logra explicar que le ha hablado un ángel. Todos los que han llegado a enterarse se quedan asombrados al saber que le ha anunciado que va a tener un hijo.
Las tradiciones de Israel conservaban el recuerdo de otros nacimientos sorprendentes. La fe decía que Dios había decidido intervenir en la historia de su pueblo, enviando hombres extraordinarios que fueran portavoces de su palabra y agentes de su liberación.
 Con el tiempo se conocería lo esencial del mensaje que el ángel había transmitido al sacerdote Zacarías tras anunciarle que tendría un hijo: “Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto”    

UN MENSAJE DE CONVERSIÓN

En el mensaje del ángel se revela la misión del futuro hijo de Zacarías e Isabel, resumiéndola en tres verbos: caminar, convertir y preparar.
• “Irá delante del Señor”. El elegido por Dios desde antes de su nacimiento no puede ser un sedentario.  Será enviado a caminar ante el Señor, con el espíritu que ha sacado a los caminos a todos los profetas. 
• “Convertir los corazones”. El enviado no podrá presumir de una doctrina propia. Habrá  de transmitir con fidelidad un mensaje para exhortar a las gentes a una conversión del corazón que rehaga los lazos familiares.
• “Preparar un pueblo para el Señor”. El encargado de exhortar a las gentes no ha de vivir en la nostalgia, sino en la esperanza. No llega a restaurar las ruinas antiguas, sino a preparar para Dios un nuevo pueblo. 
- Señor Jesús, el anuncio del nacimiento de Juan nos revela que Dios nos ofrece la salvación. Que tu Espíritu nos ayude a comprender la misión del Bautista y aceptar su mensaje de conversión. Amén.
                                                                    José-Román Flecha Andrés

DOMINGO 12º TIEMPO ORDINARIO B 2018