viernes, 22 de junio de 2018

NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA 2018

NACIMIENTO DE JUAN EL BAUTISTA (Comentario sonoro)

REFLEXIÓN- SOLEMNIDAD DE LA NATIVIDAD DE SAN JUAN BAUTISTA24 de junio de 2018.

LA MISIÓN DEL PROFETA
“Adonde yo te envíe, irás, y lo que yo te mande lo dirás. No les tengas miedo, que yo estoy contigo para librarte”. Estas palabras,  incluidas en el oráculo que Dios dirige al profeta Jeremías,  se leen en esta fiesta del nacimiento de san Juan Bautista  (Jer 1,4-10).
Ir adonde envía Dios y decir lo que Dios quiere que se diga. Ese era el secreto de la vocación de los antiguos  profetas. Pero esa es la tarea que resume la misión de las personas que hoy elige Dios para que anuncien su presenia y su mensaje. 
La llamada comporta salir de casa para ponerse en camino y escuchar una palabra que ha de ser anunciada sin miedo. Sin temor y con la confianza de quien sabe que Dios ha prometido ser su libertador en el momento de la dificultad.
Con razón el salmista se atreve a confesar al Señor: “En el seno materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías” (Sal 70). Esa confianza es necesaria para atreverse a anunciar con valentía la salvación que Dios ofrece a la humanidad (1Pe 1,8-12).

UN ÁNGEL EN EL TEMPLO

El evangelio nos presenta la oración de la tarde en el templo de Jerusalén (Lc 1,5-17. La ofrenda del incienso corresponde a un sacerdote anciano. Se demora más de lo acostumbrado en el interior del santuario. Y las gentes se preguntan qué está ocurriendo.
Cuando al fin aparece ante su vista, descubren que ha perdido el habla. Por señas y por medio de una tablilla logra explicar que le ha hablado un ángel. Todos los que han llegado a enterarse se quedan asombrados al saber que le ha anunciado que va a tener un hijo.
Las tradiciones de Israel conservaban el recuerdo de otros nacimientos sorprendentes. La fe decía que Dios había decidido intervenir en la historia de su pueblo, enviando hombres extraordinarios que fueran portavoces de su palabra y agentes de su liberación.
 Con el tiempo se conocería lo esencial del mensaje que el ángel había transmitido al sacerdote Zacarías tras anunciarle que tendría un hijo: “Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, y a los desobedientes a la sensatez de los justos, preparando para el Señor un pueblo bien dispuesto”    

UN MENSAJE DE CONVERSIÓN

En el mensaje del ángel se revela la misión del futuro hijo de Zacarías e Isabel, resumiéndola en tres verbos: caminar, convertir y preparar.
• “Irá delante del Señor”. El elegido por Dios desde antes de su nacimiento no puede ser un sedentario.  Será enviado a caminar ante el Señor, con el espíritu que ha sacado a los caminos a todos los profetas. 
• “Convertir los corazones”. El enviado no podrá presumir de una doctrina propia. Habrá  de transmitir con fidelidad un mensaje para exhortar a las gentes a una conversión del corazón que rehaga los lazos familiares.
• “Preparar un pueblo para el Señor”. El encargado de exhortar a las gentes no ha de vivir en la nostalgia, sino en la esperanza. No llega a restaurar las ruinas antiguas, sino a preparar para Dios un nuevo pueblo. 
- Señor Jesús, el anuncio del nacimiento de Juan nos revela que Dios nos ofrece la salvación. Que tu Espíritu nos ayude a comprender la misión del Bautista y aceptar su mensaje de conversión. Amén.
                                                                    José-Román Flecha Andrés


DOMINGO 12º TIEMPO ORDINARIO B 2018

lunes, 18 de junio de 2018

CADA DÍA SU AFÁN 23 de junio de 2018

                                          
SOBRE LA VIDA Y LA FAMILIA
Desde hace medio siglo los países occidentales vienen promulgando numerosas leyes que van modificando la comprensión misma de la familia y de la sexualidad. Con ellas van generando en los ciudadanos la convicción de que la normativa fundada en las leyes positivas puede modificar la misma estructura de lo natural.
La doctrina de la Iglesia ha recordado en numerosas ocasiones la verdad del ser humano y de la constitución y misión del matrimonio y de la familia. Baste citar dos ejemplos:
1. Recordando su propia encíclica Veritatis splendor, en el marco catequético del rezo del Angelus, san Juan Pablo II aplicaba a la familia una reflexión sobre la ley natural:
“El recuerdo de esta enseñanza incluida en la sagrada Escritura particularmente en la carta a los Romanos, ha sido siempre importante en la historia de la Iglesia y de la humanidad. En este año resulta muy urgente, sobre todo con respecto a los deberes fundamentales relacionados con la familia y la vida, tan estrechamente ligados entre sí.
En el Año de la familia hay que reafirmar, ante todo, el derecho fundamental del hombre que es el derecho a la vida. No se puede anular este derecho, por ejemplo legalizando la supresión de la vida humana, especialmente de los que aún no han nacido”.
2. Por su parte, el papa Benedicto XVI, en su discurso natalicio a la Curia Romana del año 2006, evocaba los cuatro viajes apostólicos que había realizado aquel año. Recordando el viaje a Valencia, el Papa manifestaba su preocupación por las leyes sobre las parejas de hecho y sobre la relativización de la diferencia de sexos:
“Con esto son tácitamente confirmadas aquellas teorías funestas que quitan toda relevancia a la masculinidad y a la feminidad de la persona humana, como si se tratase de un fenómeno puramente biológico; teorías según las cuales el hombre, es decir, su entendimiento y su voluntad, podrían decidir autónomamente lo que él es o no es. Hay en ello una devaluación de la corporeidad, de lo cual se sigue que el hombre, queriendo emanciparse de su cuerpo –de la ‘esfera biológica’- termina por destruirse a sí mismo”.
He ahí dos textos solamente que reflejan la preocupación pastoral de la Iglesia ante las falsas comprensiones de los datos de la naturaleza, tal como son percibidos por la razón humana con relación al matrimonio y a la familia.
Tanto en estos temas como en los que se refieren a las modernas técnicas de reproducción humana asistida, cabe preguntarse en qué se apoya la Iglesia para emitir su opinión. Pues bien, la Iglesia afirma una y otra vez que el punto de apoyo de su reflexión no es otro que la misma constitución de la naturaleza humana.
En cualquier tiempo y lugar, esta puede ser percibida por la razón humana, aunque también puede ser iluminada por la fe. No es prudente ignorar ninguno de estos dos focos de luz.
                                                                          José-Román Flecha Andrés

martes, 12 de junio de 2018

DOMINGO 11º TIEMPO ORDINARIO B 2018

DOMINGO 11º TIEMPO ORDINARIO CICLO B (Comentario oral)

REFLEXIÓN- DOMINGO 11º TIEMPO ORDINARIO. B - 17 de junio de 2018

EL CEDRO Y LA MOSTAZA
En la primera lectura que se lee en este domingo, el profeta Ezequiel (Ez 17,22-24) presenta las esperanzas de Israel bajo la imagen de un alto cedro. De su cumbre tomará el Señor una ramita, la plantará en la montaña más alta y ella irá creciendo hasta llegar a acoger a todas las aves que cruzan los cielos.
La parábola es un canto de esperanza. Habla de Dios y recuerda su misericordia con relación a su pueblo. De hecho, anuncia el futuro de Israel, convertido en meta de peregrinación para todos los pueblos.
De paso, el profeta nos ofrece a todos una enseñanza moral. Dios tiene sus propios planes. El Señor humilla a los árboles más altos, pero ensalza a los árboles más humildes, seca los árboles lozanos, y hace florecer a los árboles aparentemente secos.

 LA SEMILLA Y LA MOSTAZA

Por su parte, el texto del evangelio que hoy se proclama (Mc 4,26-34) nos ofrece dos pequeños parábolas: la de la semilla que crece sola y la del grano de mostaza. Ambas nos trasladan al campo. Pero pronto nos revelan las claves secretas de nuestra vida. De hecho,  abren ante nuestros ojos el camino de la esperanza y sus dos tentaciones fundamentales.
• La parábola de la semilla que crece sola es propia y exclusiva del evangelio según Marcos. Un hombre arroja en tierra la semilla y se va. Hace su vida ordinaria, durante el día y la noche, pero “la semilla germina y va creciendo sin que él sepa cómo”. Una denuncia de la tentación de presunción. No tienen razón los que se atribuyen a sí mismos el fruto de la esperanza. El mensaje por sí mismo tiene la fuerza que no puede prestarle el mensajero.
• La parábola del grano de mostaza nos presenta una semilla insignificante, que habrá de crecer hasta convertirse en un árbol, que un día ofrecerá cobijo a las aves del cielo. Nos ayuda a repensar la diferencia entre la humildad de los principios y el esplendor final de toda obra buena. Buena lección para todos los desesperanzados que no se atreven a confiar en el valor del mensaje ni a mirar con esperanza el futuro que promete.

LA ENSEÑANZA EN PARÁBOLAS

Después de recoger las dos parábolas de Jesús, el evangelista hace un breve resumen de la enseñanza apostólica de Jesús, que reduce a muy pocas palabras: “Con muchas parábolas exponía la palabra, acomodándose  a su entender”.
• Con esta frase tan sencilla, el evangelista parece estar trazando un esquema pedagógico, válido para creyentes y no creyentes. Pero seguramente trata de explicar la lentitud con que se está difundiendo en su tiempo el mensaje de Jesús.
• En segundo lugar, el evangelista parece recoger una frase que resume el ideal de la enseñanza de los apóstoles y sus sucesores. La Iglesia entera habrá de acercarse con sencillez y paciencia, acomodándose al entender de las gentes.
• Finalmente, el evangelista deja en su texto una enseñanza específica para los cristianos. Todos han de ver con humildad y esperanza la expansión del evangelio. Cada uno de ellos ha de sembrar con generosidad el mensaje.
- Señor Jesús, tú sabes que no nos resulta fácil la comunicación de tu evangelio. Pon en nuestros labios las palabras adecuadas y pon en nuestro corazón el amor humilde y generoso del que tú mismo nos diste ejemplo. Amén.
                                                                           José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 16 de junio de 2018

                                
EL LIBRO DE LA NATURALEZA

Las noticias de cada día nos hacen preguntarnos si son justas las leyes por las que se rigen los países.  Para ser justa, la ley ha de asentarse sobre una ley natural, "no escrita, sino innata", "coherente con la naturaleza, difundida en todos, constante y eterna, como ya decía Cicerón.  
Sin esta base, o se acude a un derecho positivo, articulado en declaraciones de organizaciones universales, o será difícil establecer unos principios básicos para condenar la tiranía, la tortura o el racismo.
Claro que no siempre se ha entendido de la misma forma la función de este fundamento de la moralidad y la convivencia. Pero, a pesar de las objeciones que se le hacen, es necesario defender la ley natural.   
El  Catecismo de la Iglesia Católica  la considera como "obra maravillosa del Creador" (1959). En su encíclica  Veritatis splendor, Juan Pablo II la presenta como expresión humana de la ley eterna de Dios (VS 43).  Según él, los preceptos negativos de la ley natural son universalmente válidos por responder a la verdad del ser humano (VS  52).  
Por otra parte, en su encíclica  Caritas in veritate, el Papa Benedicto XVI ha introducido la categoría de la “gramática de la naturaleza”. Con ella nos invita a descubrir la majestad de lo creado, el respeto a la creación y la preocupación por la ecología social.
Partiendo de esta imagen, afirma él que “el libro de la naturaleza es uno e indivisible, en lo que concierne a la vida, la sexualidad, el matrimonio, la familia, las relaciones sociales, en una palabra, el desarrollo humano integral. Los deberes que tenemos con el ambiente están relacionados con los que tenemos para con la persona considerada en sí misma y en su relación con los otros. No se pueden exigir unos y conculcar otros” (CV 51).
Utilizando una metodología inductiva, el mismo Benedicto XVI añadía: “En todas las culturas se dan singulares y múltiples convergencias éticas, expresiones de una misma naturaleza humana, querida por el Creador, y que la sabiduría ética de la humanidad llama ley natural. Dicha ley moral universal es fundamento sólido de todo diálogo cultural, religioso y político, ayudando al pluralismo multiforme de las diversas culturas a que no se alejen de la búsqueda común de la verdad, del bien y de Dios. Por tanto, la adhesión a esa ley escrita en los corazones es la base de toda colaboración social constructiva” (CV 59).    
En nuestros días la Iglesia Católica no es la única que promueve la ley natural. La defensa de los derechos de la "naturaleza" por parte de los movimientos ecologistas, las preguntas ante las nuevas técnicas de manipulación biogenética y la filosofía de los derechos humanos son un interesante recordatorio de la majestad de la naturaleza. A ella tendrán que ajustarse todas las leyes para ser justas y respetables.
                                                                      José-Román Flecha Andrés

lunes, 4 de junio de 2018

REFLEXIÓN- DOMINGO10º DEL TIEMPO ORDINARIO. B 10 de junio de 2018

EL DEMONIO Y LA MENTIRA
“Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herirá en la cabeza cuando tú la hieras en el talón» (Gén 3,15). Esa es la sentencia que Dios pronuncia contra la serpiente que ha engañado a Eva.
De la serpiente había salido la primera “noticia falsa”, como ha subrayado el papa Francisco. Dios había permitido comer de todos los árboles del jardín, menos uno. Y la serpiente decía a la mujer que Dios había prohibido comer de todos los árboles.
Con razón dirá Jesús que el maligno es mentiroso desde el principio. El pecado es aceptar la mentira en lugar de esforzarse por defender la verdad. El poder del demonio radica siempre en la falsedad, en el engaño.
Pero ya desde los orígenes, Dios promete el triunfo del bien sobre el mal. Con toda razón el salmo responsorial (Sal 129) proclama que “del Señor viene la misericordia, la redención copiosa”. Los creyentes en Cristo confiesan y esperan tener asegurada  una casa que dura eternamente (2 Cor 5,1).
  
EL PODER DEL MAESTRO

En su exhortación Gaudete et exsultate, el papa Francisco ha escrito que el demonio “no es un mito, una representación, un símbolo, una figura o una idea. Ese engaño nos lleva a bajar los brazos, a descuidarnos y a quedar más expuestos” (GE 161).
Pues bien, el evangelio de hoy nos habla del demonio (Mc 3,20-35). Al ver que Jesús domina al espíritu del mal, algunos escribas se atreven a sentenciar: “Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios”.
Jesús responde que no es de razón afirmar que Satanás puede expulsar a Satanás. Para explicarlo expone tres breves parábolas,  de las que extrae una conclusión:
• “Un reino en guerra civil no puede subsistir. Una familia dividida no puede subsistir. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata”.
• “Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido”. Por tanto, si Jesús expulsa los demonios, demuestra el poder divino del Maestro.

EL ESPÍRITU DE LA VERDAD

El texto evangélico incluye, una seria advertencia de Jesús: “Creedme, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre”.
• “Quien blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás”. Quien decide llamar bien al mal se aleja de la verdad y se instala en la mentira. Su misma obstinación le impedirá alejarse del engaño.
• “Quien blasfeme contra el Espíritu Santo cargará con su pecado para siempre”. Quien no reconoce en el Espíritu de Dios la fuente de la misericordia y la luz de la bondad no se arrepentirá para pedir perdón por su error. 
- Señor Jesús, tú sabes que también nosotros nos vemos tentados por el espíritu de la mentira. Que el Espíritu que nos guía hacia la verdad completa nos ayude a confiar en tu poder sobre el mal. Amén.
                                                         José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 9 de junio de 2018


CUIDADOS PALIATIVOS
“Hay una gran diferencia entre eliminar los sufrimientos de una persona y eliminar a la persona para que no sufra”. Algo así ha dicho recientemente una gran especialista en el campo de los cuidados paliativos. Y tiene toda la razón.
Uno se pregunta por qué los políticos tienen tanto interés en promover y legitimar la eutanasia y tan poco interés en dedicar más fondos para aumentar y dotar las unidades de cuidados paliativos.
Otra pregunta inevitable: ¿Por qué los partidos políticos que surgieron para defender los derechos de los trabajadores y de los proletarios tienen tanto interés en promulgar leyes que atentan contra la dignidad de la persona?
Claro que esta segunda pregunta trae a nuestra mente otra tercera, que responde a la cuestión fundamental: ¿En qué se está poniendo la dignidad de la persona y quién es el que decide cuál es el límite entre defenderla e ignorarla?
Sobre este tema, por alguna parte aparecen citadas unas palabras del papa Francisco como si fueran una clamorosa novedad.  Se olvida o se ignora lo que en tres afirmaciones muy claras ya se encontraba en el Catecismo de la Iglesia Católica:
• “Aunque la muerte se considere inminente, los cuidados ordinarios debidos a una persona enferma no pueden legítimamente ser interrumpidos.
• El uso de analgésicos para aliviar los sufrimientos del moribundo, incluso con riesgo de abreviar sus días, puede ser moralmente conforme a la dignidad humana, si la muerte no es buscada, ni como fin ni como medio, sino solamente prevista y tolerada como inevitable.
• Los cuidados paliativos constituyen una forma privilegiada de la caridad desinteresada. Por esta razón deben ser alentados” (n. 2279).
Esta doctrina refleja lo que previamente había afirmado ya la declaración vaticana “Iura et bona” sobre la eutanasia (5.V.1980). Allí se introducía una importante novedad sobre la doctrina tradicional. De hecho, en lugar de hablar de medios ordinarios y extraordinarios, se prefería la terminología de los medios proporcionados y desproporcionados a la hora de tratar a los enfermos graves o terminales.
De todas formas, el tema de la sedación para aliviar el dolor, evitando siempre la intención de dar la muerte, ya había sido previamente expuesto por el papa Pío XII en el otoño de 1947.
Por tanto, desde hace tiempo hay en la doctrina de la Iglesia católica una base largamente pensada para afrontar la cuestión del dolor sin necesidad de acudir al homicidio, educadamente encubierto bajo las etiquetas de la eutanasia, la muerte digna o la muerte por compasión.
La atención a los cuidados paliativos es una respuesta adecuada a la preocupación general del dolor en las situaciones más graves. Si el fin no justifica los medios, tampoco un sentimiento bueno podrá jamás justificar un fin malo.
                                                                 José-Román Flecha Andrés

lunes, 28 de mayo de 2018

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO B 2018

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO 2018 (Comentario oral)

REFLEXIÓN- SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO. B 3 de junio de 2018


LA SANGRE DE LA ALIANZA

 “Esta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos” (Éx 24,8).  Con la sangre de las vacas ofrecidas en sacrificio rocía Moisés a su pueblo, para ratificar el pacto que le ha ofrecido el Señor.
Dios se presenta a su pueblo como el liberador. Recuerda lo que ha hecho por él al sacarlo de la esclavitud de Egipto y ponerlo en el camino de la libertad. En ese contexto, los mandamientos no son una orden caprichosa. Resumen la tarea que ha de responder al don. Son el itinerario que ha de recorrer el pueblo para ser verdaderamente libre.
Y la sangre derramada es el signo que expresa la iniciativa gratuita de ese Dios que ha ofrecido a su pueblo una alianza de colaboración, es decir un pacto de liberación. 
Pero Cristo no ha usado la sangre de machos cabríos ni de becerros, sino la suya propia. Con su sangre purifica nuestra conciencia de las obras muertas (Heb 9,11-15)

EL PAN

Jesús había previsto en Jerusalén un lugar para comer la Pascua con sus discípulos. Mientras comían, tomo un pan, pronuncio la bendición y se lo entregó; diciendo: “Tomad, esto es mi cuerpo”.
Como ha dicho el papa Francisco, “con este gesto y con estas palabras, Él asigna al pan una función que ya no es la de simple alimento físico, sino la de hacer presente su Persona en medio de la comunidad de los creyentes” (7.6.2015).
• El pan era en aquellas horas con las que se cerraba su camino terrenal, el sacramento de su entrega por nosotros y por nuestra salvación.
• El pan es en este momento concreto de nuestra historia, el signo que significa y realiza su presencia entre nosotros.
• El pan nos ha de comprometer siempre a tratar de realizar la comunión fraternal entre todos nosotros.      

EL VINO

Pero la sangre aparece también en el relato evangélico que se proclama en esta fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo (Mc 14,12-16.22-26). Tomando una copa, Jesús pronunció la acción de gracias y la pasó a sus discípulos. Al gesto acompañaban las palabras de la revelación: “Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos”.
• San Fulgencio de Ruspe nos dejó escrito que “los fieles que aman a Dios y a su prójimo deben beber el cáliz del amor del Señor”. 
• San Juan de Ávila predicaba que “el mismo cuerpo que en la cruz estuvo, la misma sangre que se derramó, ese comemos y esa bebemos, en memoria de aquella sagrada pasión que se celebró en remisión de nuestros pecados”. 
• El papa Francisco nos ha dicho que “el Cristo que nos nutre bajo las especies consagradas del pan y del vino es el mismo que viene a nuestro encuentro en los acontecimientos cotidianos: está en el pobre que tiende la mano, está en el que sufre e implora ayuda, está en el hermano que pide nuestra disponibilidad y espera nuestra acogida”.
- Señor Jesucristo, pan vivo que bajó del cielo y vino que embriaga a los creyentes, ayúdanos a guardar fielmente la alianza que nos ofrece el Padre y a construir el mundo de paz y de justicia que el amor del Espíritu nos sugiere.  Amén.
                                                          José-Román Flecha Andrés

CADA DIA SU AFÁN 2 de mayo de 2018

                                                    
POBREZA Y RIQUEZA
En la misa que celebró el  jueves 24 de mayo de 2018 en la casa Santa Marta, el papa Francisco, advirtió contra las riquezas “podridas”, recordó las palabras de Jesús: “¡Ay de vosotros, los ricos!” y añadió que es preciso “tomar distancia de las riquezas, porque Dios las ofreció para dárselas a los otros”.  
Ya los antiguos Padres de la Iglesia afirmaban que la propiedad privada está al servicio de la fraternidad y de la justicia. Y esa es la doctrina social de la Iglesia
El Papa comentó que si esas palabras las predica  hoy un sacerdote al día siguiente los medios de comunicación lo llamarán comunista. Sin embargo, la predicación sobre la pobreza está en el centro de la predicación de Jesús: ‘Bienaventurados los pobres’ es la primera de las Bienaventuranzas”.
Jesús mismo se presentó en su aldea de Nazaret con ese documento de identidad, al afirmar: “El Espíritu está sobre mí, he sido enviado para proclamar la buena noticia a los pobres”. A pesar de ello, en la historia hemos tratado de eliminar esta predicación sobre la pobreza como si fuera una cuestión social y política, mientras que es  puro Evangelio.
Ahora bien, según el papa Francisco, esta enseñanza de Jesús no puede ser entendida como una condena indiscriminada. Cuando Jesús acusa a los ricos, se refiere a los que convierten a las riquezas en ídolos. Jesús indica que “no se puede servir a dos señores: o sirves a Dios o sirves a las riquezas”.
Esa enseñanza es fundamental. Cuando se reconoce  “categoría de Señor a las riquezas, éstas te agarran y no te sueltan. Eso va contra el primer mandamiento: amar a Dios con todo tu corazón”. Además, la idolatría de las riquezas también atenta “contra el segundo mandamiento porque destruyen la relación armoniosa entre nosotros, los hombres: arruinan la vida, arruinan el alma”.
Con razón afirmó el Papa que las riquezas “nos alejan de la armonía con nuestros hermanos, del amor al prójimo, nos hacen egoístas”. Y denunció que “para salvar los grandes capitales, se deja a la gente sin trabajo. Eso va contra el segundo mandamiento”.
Retomando las palabras de la carta de Santiago que se habían leído en la primera lectura, exclamó:  Ay de vosotros que explotáis a la gente, que explotáis el trabajo, que pagáis en negro, que no pagáis la contribución para las jubilaciones, que no dais vacaciones. ¡Ay de ti!”
 Por si fuera poco, el papa Francisco continuó: “Hacer ‘descuentos’, hacer estafas sobre aquello que se debe pagar, sobre el salario, es un pecado, es pecado. ‘No, padre, yo voy a misa todos los domingos y voy a esa asociación católica y soy muy católico y hago la novena de esto ...’. ¿Pero luego no pagas? Esta injusticia es pecado mortal. No estás en la gracia de Dios. No lo digo yo, lo dice Jesús. Es por eso que las riquezas te alejan del segundo mandamiento, del amor al prójimo”.
                                                                        José-Román Flecha Andrés