martes, 16 de julio de 2019

DOMINGO 16º TIEMPO ORDINARIO C 2019

REFLEXIÓN- DOMINGO 16º TIEMPO ORDINARIO. C 21 de julio de 2019


HOSPITALIDAD Y PROMESAS

  “Señor, si he alcanzado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo” Con estas palabras se dirige Abrahán a los tres peegrinos que han llegado hasta su tienda, allá en el encinar de Mambré (Gén 18,1-10). La proverbial hospitalidad de los beduinos se convierte en oración en sus labios.  Una petición que puede inspirar a todos los creyentes.  
Pero el texto no solo se hace eco de la súplica del nómada. Recoge también la promesa que formula uno de los peregrinos que han sido acogidos por él: “Cuando vuelva a verte, dentro del tiempo de costumbre, Sara habrá tenido un hijo”. Una promesa que revela el carácter divino de aquellos mensajeros. 
El salmo responsorial se hace eco de esta escena  bíblica y nos invita a repetir: “Señor, ¿quién puede hospedarse en tu tienda?” (Sal 142,2). La respuesta del salmo es una memoria de virtudes que predisponen a la persona para encontrarse con los demás y con el mismo Dios.

LA INDIFERENCIA DE JESÚS

También en el evangelio que hoy se proclama encontramos una escena de hospitalidad. Mientras va de camino, Jesús se detiene en una aldea. Una mujer llamada Marta le ofrece hospitalidad en su casa y se precocupa de servirle. Mientras tanto, su hermana María se sienta a los pies de Jesús y escucha su palabra (Lc 10,38-42).
Marta se queja ante Jesús de que su hermana la deje a ella sola ocuparse de las atenciones que requiere la hospitalidad: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano”.
 Naturalmente esa interpelación que brota de los labios  de Marta puede ser interpretada como una doble acusación. Marta está incómoda por la actitud de María. Pero, de paso, considera que Jesús no hace bien en ignorar aquella situación. Cabe todavía preguntarse si esta doble acusación se debe al cansancio o tal vez a un ataque de celos.
Durante una tempestad en el mar, los discípulos se habían dirigido a Jesús con una fórmula muy semejante: “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” (Mc 4,38). El escenario es muy diferente. Pero el lamento es muy semejante. En un caso y en otro late la inquietud por la aparente indiferencia de Jesús ante la situación de la persona.


LAS OCUPACIONES Y EL SENTIDO

Ahí queda la pregunta. Pero también nos interesa escuchar la doble respuesta que Jesús dirige a Marta. 
• “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: solo una es necesaria”. Esta observación va dirigida a toda la Iglesia, que parece demasiado empeñada en multiplicar su actividad. Pero es válida también para una sociedad que pone todo su afán en las ocupaciones  terrenas, mientras se olvida de considerar el sentido que encierran.
• “María ha escogido la mejor parte, y no le será arrebatada”. Esta segunda manifestación de Jesús se dirige de nuevo a la Iglesia, llamada a escuchar la palabra del Señor. Pero interpela también a una sociedad que persigue a los creyentes y desprecia sus creeencias, sus símbolos y sus ritos. 
- Señor Jesús, también hoy vienes a nuestra casa, pero nosotros no ponemos interés en ofrecerte hospitalidad. Abre nuestros corazones para que aprendamos a acogerte en los pobres y en los marginados, en los emigrantes y en los perseguidos.  Con ellos llegas tú a nuestra casa. Bendito seas tú, que vienes en el nombre del Señor. Amén.
                                                                     José-Román  Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 20 de jjulio de 2019


                                    

ENCENDER ESTRELLAS

En su exhortación Cristo vive, el papa Francisco subraya la importancia de meditar la juventud de Jesús. Mirarle a él puede ayudar a los jóvenes de hoy a madurar en la relación con el Padre, en la conciencia de pertenecer a  la familia y al pueblo, y en la apertura a ser colmados por el Espíritu y conducidos a realizar la misión que Dios les  encomienda, es decir la propia vocación (ChV 30). 
Dirigiéndose a los jóvenes les recuerda el papa Francisco que en Jesús pueden reconocer  los mejores valores que caracterizan a los corazones juveniles: “Jesús tenía una confianza incondicional en el Padre, cuidó la amistad con sus discípulos, e incluso en los momentos críticos permaneció fiel a ellos. Manifestó una profunda compasión por los más débiles, especialmente los pobres, los enfermos, los pecadores y los excluidos”.
No solo eso, sino que “tuvo la valentía de enfrentarse a las autoridades religiosas y políticas de su tiempo; vivió la experiencia de sentirse incomprendido y descartado; sintió miedo del sufrimiento y conoció la fragilidad de la pasión; dirigió su mirada al futuro, abandonándose en las manos seguras del Padre y a la fuerza del Espíritu” (ChV 31).
Es importante evocar la vida de Jesús. Pero, además, a la luz de la resurrección de Cristo, “podemos beber del verdadero manantial, que mantiene vivos nuestros sueños, nuestros proyectos, nuestros grandes ideales, y que nos lanza al anuncio de la vida que vale la pena” (ChV 32).
 El Papa recuerda dos detalles muy significativos del evangelio de Marcos. En primer lugar, el texto presenta a un joven temeroso que aparece en la noche en el huerto de Getsemaní, como si intentara seguir a Jesús. Pero que, al ser sorprendido por los guardias, huyó desnudo (cf. Mc 14,51-52). Este joven no tuvo la fuerza de arriesgarlo todo por seguir al Señor.
Por otra parte, junto al sepulcro vacío, aparece un joven vestido con una túnica blanca, que invita a perder el temor y anuncia el gozo de la resurrección de Jesús (cf. 16,5-7). Ambos relatos presentan una curiosa alternativa para examinar la decisión y  la vida de cada uno de los jóvenes.
Con un lenguaje verdaderamente sugestivo, escribe el Papa que “el Señor nos llama a encender estrellas en la noche de otros jóvenes”. Ya sabemos que en otros tiempos, el sembrador miraba a las estrellas para conocer el tiempo mejor para poder arar el campo.
Al pueblo de Israel le decía el profeta Baruc: «Las estrellas brillan alegres en sus puestos de guardia, Él las llama y le responden» (Ba 3,34-35). Para los cristianos, Jesús es «la estrella radiante de la mañana» (Ap 22,16). Él es nuestra esperanza y la luz que nos guía en la noche. Por él, Dios nos enciende estrellas para que sigamos caminand0.
                                                                       José-Román Flecha Andrés

lunes, 8 de julio de 2019

REFLEXIÓN- DOMINGO 15º TIEMPO ORDINARIO. C 14 de julio de 2019


EL MANDAMIENTO INEVITABLE
  “Escucha la voz del Señor tu Dios, guardando sus preceptos y mandatos…El precepto que yo te mando hoy no es cosa que te exceda ni inalcanzable…El mandamiento está muy cerca de ti: en tu corazón y en tu boca. Cúmplelo” (Deut 30,10-14).  Son muy atinados esos avisos que el libro del Deuteronomio pone en boca de Moisés.
Los mandamientos de Dios a su pueblo no han nacido de un capricho divino. Corresponden a los grandes valores éticos que la humanidad de todos los tiempos ha podido descubrir, gracias a la experiencia humana y a la luz natural de la razón. El cumplimiento de esos preceptos y mandatos garantizaría la paz y la justicia, la armonia y la concordia.
El salmo responsorial que hoy se canta nos exhorta a la humildad y nos invita a buscar al Señor, para que nuestro corazón pueda alcanzar una vida nueva y feliz (Sal 68,33-34).

DOS PREGUNTAS Y UN MENSAJE

Segñun el evangelio de este domingo (Lc 10,25-37), un letrado se acerca a Jesús y le dirige una pregunta muy semejante a la del joven rico: “Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?” Jesús conoce las tradiciones de su pueblo y puede también leer lo que hay en el interior de su interlocutor.
Jesús supone que el letrado conoce ya el camino que lleva a la vida. Y así es. El letrado menciona un precepto del libro del Deuteronomio: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser”.  Y añade  otro precepto que se encuentra en el libro del Levítico: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. 
El primer precepto era generalmente admitido por todos. Pero el segundo suscitaba por entonces numerosas discusiones. Según algunos, el prójimo digno de amor era quien pertenecía al pueblo de Israel. Según otros, prójimo era tan solo el que cumplía la Ley. Así que el letrado dirige a Jesús una segunda pregunta: “¿Quién es mi prójimo”.
Jesús responde con un relato sobre un viajero que baja de Jerusalén a Jericó por un camino infestado de ladrones, que lo apalean y lo dejan medio muerto.
   
MISERICORDIA PARA TODOS

El relato continúa evocando a tres personajes que pasan por el mismo camino, a cuya orilla yace aquel hombre malherido. 
• En primer lugar, pasa por allí un sacerdote. Ve al hombre maltrecho, pero da un rodeo para no acercarse a él, tal vez para no contaminarse con la sangre. El caso es que pasa de largo y no se interesa por él.
• Después pasa por el mismo lugar un levita, que repite los mismos gestos. También él da un rodeo para mantenerse alejado del herido. Y también él trata de ignorar su desgracia y pasa de largo.
• Pasa por allí otro viajero que se fija en el herido. Se le conmueven las entrañas, cura sus heridas, lo carga en su cabalgadura y lo lleva a un albergue. Tras atenderlo personalmente, deja un dinero al posadeo para que siga cuidando de él y promete volver por alli y  pagar los gastos que el cuidado haya causado.
  Al final del relato, Jesús cambia la segunda pregunta del letrado. No vale preguntarse quién es el prójimo sino quién se hace prójimo del hombre apaleado. El letrado responde secamente que aquel que tuvo misericordia. Nunca pronunciaría la palabra “samaritano”. Pero sus escrúpulos nacionalistas nos han dado la respuesta precisa. 
- Señor Jesús, en muchas culturas el tercer personaje de la fábula representa la figura y los valores de quien la cuenta. Nosotos sabemos que tú eres nuestro buen samaritano. Tú nos has recordado que toda la Ley se resume en el amor a Dios y el amor al prójimo. Y nos enseñas que todos somos invitados a ser testigos y portadores de la misericordia para todos los que sufren. Bendito seas por siempre, Señor. Amén.
                                                         José-Román Flecha Andrés

DOMINGO 15º TIEMPO ORDINARIO C 2019

martes, 2 de julio de 2019

DOMINGO 14º TIEMPO ORDINARIO C 2019

DOMINGO 14ºTIEMPO ORDINARIO CICLO C 2019 (Comentario sonoro)

REFLEXIÓN - DOMINGO 14º TIEMPO ORDINARIO. C 7 de julio de 2019


LA ALEGRÍA DEL REINO

“Festejad a Jerusalén, gozad con ella, todos los que la amáis, alegraos de su alegría, los que por ella llevasteis luto” (Is 66,10). Es impresinante esta serie de promesas divinas que recoge el último capítulo del libro de Isaías. Dios va a facilitar el nacimiento de la nueva Jerusalén. Es la hora de la alegría.
Dios va a hacer que la paz corra hacia Jerusalén con la abundancia de un río caudaloso.  La causa de la alegría será para su pueblo esta presencia misericordiosa de Dios. A este mensaje responde el salmo responsorial con una invitación a la asamblea: ”Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna eternamente” (Sal 65,6).
Con todo, la felicidad y la gloria no tienen su causa en los logros humanos. San Pablo escribe a los gálatas que él sólo puede gloriarse en la cruz de Jesucristo  (Gál 6,14-18).

EL ENVÍO Y EL MENSAJE

Al iniciar su subida  hacia Jerusalén, Jesús envía a sus discípulos por delante de él, con la intencion de que le preparen el camino (Lc 10,1-12.17-20). 
Jesús los envía de dos en dos, porque el testimonio de una persona solamente es creíble cuando es apoyado por otra. Además, los discípuos han de caminar unidos, puesto que son enviados a anunciar la paz.
Jesús los envía ligeros de equipaje para que el menaje no parezca apoyado por la fuerza, las riquezas o los medios de los mensajeros. Los envía con el encargo de que curen a los enfermos que se encuentren, de modo  que sean recibidos como portadores de la misericordia y de la compasión de su Maestro.   
Y, finalmente,  Jesús envía a sus discípulos con un mensaje muy concreto que han de proclamar en todo lugar: “Está cerca de vosotros el Reino de Dios”. No era esta una advertencia para tratar de prevenir un castigo contra los impíos. Era el buen anuncio de la presencia de Dios entre los hombres. Jesús mismo era ya el Reino de Dios. 

HERALDOS DEL REINO

Los discípulos retornan de su misión y comunican a Jesús los efectos asombrosos de su predicación, de las curaciones y de los exorcismos que han realizado. Y entablan con su Maestro un diálogo lleno de contrastes:
 “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”. El nombre significa y representa la dignidad de Jesús. Los discípulos se alegran al comprobar el poder que ejerce el nombre del Maestro.
• “No estéis alegres porque se  os someten los espíritus”. Jesús advierte a los suyos para que no caigan en el optimismo ingenuo de creer que yan han logrado someter a los espíritus que manejan este mundo.
• “Estad alegres porque vuestros nombres están inscrito en el cielo”. Los discípulos aludían al nombre de Jesús, pero él alude ahora al nombre de los suyos. Han de alegrarse porque el Padre los tiene ya presentes en su reino.
- Señor Jesús, sabemos que tú nos has elegido para enviarnos por el mundo como mensajeros de tu paz y heraldos del Reino de Dios. Pero tú sabes que a veces pensamos que ya está dominado el mal de este mundo. No permitas que caigamos en el desaliento por los aparentes fracasos ni en la satisfacción por los avances conseguidos. Nuestra alegría nace solamente de sabernos amados por el Padre celestial. Amén. 
                                                                  José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN 6 de julio de 2019

                                                           
LOS JÓVENES DE LA BIBLIA
            “Vive Cristo, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud de este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida”.
Así comienza la exhortación Christus vivit, del papa Francisco. Fue publicada el día 25 de marzo de 2019, recogiendo las principales aportaciones del Sínodo de Obispos sobre los jóvenes, que había sido celebrado en el Vaticano durante el mes de octubre del año 2018.
En este documento el Papa no solamente habla de  los jóvenes, sino que con mucha frecuencia habla también a  los jóvenes. Ya en el primer momento se dirige a ellos, proclamando una verdad que es recuerdo y llamada:   “¡Él vive y te quiere vivo!” (CV 1).
La exhortación pone ante nosotros algunas referencias de las Sagradas Escrituras en las que aparecen los jóvenes del pueblo de Israel.  Así se recuerda la vida, la peripecia y la suerte de José, virrey de Egipto y de Gedeón, elegido para librar a su gente del acoso de los madianitas.   
En la exhortación se menciona a Samuel, que escuchó la voz de Dios en la noche. Se recuerda que el elegido por el Señor como rey de su pueblo fue el joven David y que  Salomón se presenta ante Dios como un joven inexperto que pide sabiduría para regir a las gentes que le son confiadas.
 El Papa recuerda también a la joven esclava que aconsejó a Naamán, jefe del ejército de Siria, que viajara a las tierras de Samaría para ser curado de su lepra por el profeta Eliseo.  Y no olvida la amable figura de la Rut, la joven viuda extranjera que fue un ejemplo de generosidad al decidir acompañar a su suegra, caída en desgracia en las tierras de Moab.
Son algunos nombres que flotan en las tradiciones de Israel. Hay más jóvenes que representan valores, fracasos y esperanzas. Pero estos son un recuerdo y una interpelación para los jóvenes de todos los tiempos.
Entre los escritos evangélicos, el Papa selecciona la parábola del hijo pródigo  y la figura del joven que se acerca a Jesús con el deseo de alcanzar la vida eterna. También recuerda a las jóvenes prudentes que, invitadas a una boda,  mantuvieron encendidas sus lámparas. Y menciona al joven hijo de la viuda de Naím, al que Jesús devolvió la vida.
Diversas alusiones de san Pablo, nos invitan a todos a despojarnos del «hombre viejo» para revestirnos del hombre «joven» (cf. Col 3,9.10). 
En esta exhortación del papa Francisco la juventud es más que un recuerdo o una anécdota del pasado. Los jóvenes y las jóvenes que aparecen en las páginas de la Biblia constituyen una rica y variada parábola de lo que es la juventud en la historia de la salvación.
Las figuras se convierten en iconos. La memoria de los jóvenes bíblicos es una lección y un acicate. En su peripecia humana y religiosa late una invitación para vivir  en esperanza y para aceptar un compromiso en la vida..
                                                  José-Román Flecha Andrés

lunes, 24 de junio de 2019

DOMINGO 13º TIEMPO ORDINARIO C 2019 (Comentario sonoro)

DOMINGO 13º TIEMPO ORDINARIO C 2019

REFLEXIÓN- DOMINGO 13º DEL TIEMPO ORDINARIO. C. 2019 30 de junio de 2019

VOCACIÓN Y LIBERTAD 
 “Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los mató, hizo fuego con los aperos, asó la carne y ofreció de comer a su gente. Luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a sus órdenes” (1 Re 19,21). Así se proclama en la primera lectura de la misa de hoy. 
Como se ve, Elías busca un sucesor para su misión, y Eliseo acepta la misión que se le confía. Inmediatamente abandona su profesión de agricultor y decide seguir a aquel profeta de fuego. Es interesante ver que no solo deja sus pertenencias sino que las convierte en el objeto de un sacrificio que ofrece a Dios y a sus familiares y amigos.
A este relato de vocación responde adecuadamente el salmo responsorial: “Tengo siempre presente al Señor, con él a mi derecha no vacilaré” (Sal 15,8). En este contexto, son muy importantes las palabras que Pablo escribe a los Gálatas: “Hermanos, vuestra vocación es la libertad: no una libertad para que se aproveche el egoísmo; al contrario, sed esclavos unos de otros” (Gál 5,13). 

POBREZA Y URGENCIA

 De la vocación nos habla también el evangelio de este domingo. Jesús ha tomado ya la decisión de dirigirse a Jerusalén, donde se ha de cumplir su misión. Mientras camina con sus apóstoles, aparecen tres personajes que podrían haber llegado a ser discípulos suyos.   
• El primero manifiesta su voluntad de seguir al Maestro, pero Jesús le da a conocer que él no tiene donde reclinar la cabeza. Ha de quedar claro que seguir a Jesús no va a ser fácil. El discípulo ha de estar dispuesto a compartir no solo la austeridad, sino también la pobreza de su Maestro.
• El segundo es invitado por Jesús, pero le manifiesta el deseo de ir a enterrar a su padre. El texto no dice si acababa de morir o si el hijo deseaba posponer su respuesta a la llamada hasta que su padre hubiera muerto. Jesús le advierte sobre la urgencia de la llamada y la disponibilidad que ha de acompañar al que quiera seguirle.  
 
RADICALIDAD Y SEGUIMIENTO

 Seguramente, en las primeras comunidades cristianas era fácil identificar estas posturas y advertencias con algunas personas concretas que, por interés o por comodidad, habían rechazado la llamada del Señor. El relato evangélico centra nuestra atención sobre el diálogo entre un tercer candidato y el mismo Jesús:
• “Te seguiré Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia”. En  Israel era muy importante el respeto a los padres y la unión con la familia de origen. Este candidato quiere seguir a Jesús, pero no quiere ignorar  a su gente.
• “El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios”. El profeta Elías había permitido a Eliseo ir a despedirse de su familia. Jesús pide al candidato una mayor  radicalidad para seguir con verdad al  Mesías.
- Señor Jesús, te damos gracias por habernos llamado a seguirte en tu propia misión.   Ayúdanos a escuchar tu voz y comprender que el seguimiento exige una disponibilidad radical y generosa.   Amén.
                                                                      José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 29 de junio 2019


   PEDRO Y PABLO 
Estamos tan acostumbrados a mencionar a san Pedro y san Pablo que podemos olvidar la importancia de su misión en los orígenes de la Iglesia.
En los Hechos de los Apóstoles (Hech 12,1-11) se narra un suceso que ha sido reflejado  en un fresco  en el que Rafael dejó plasmada la liberación de Pedro. Herodes lo había metido en la cárcel durante la semana de Pascua. Pero “mientras Pedro estaba en la cárcel bien custodiado, la Iglesia oraba insistentemente a Dios por él”.
Orar por Pedro era un deber de gratitud y de amor para la primera comunidad de Jerusalén. Pedro será bien consciente de que esa oración le ha “liberado de las manos de Herodes y de la expectación de los judíos”.
También Pablo es consciente de que el Señor lo ha liberado de la boca del león y lo seguirá librando de todo mal, salvándolo para su Reino (2 Tim 4,17-18).

Su diferencia de talante y de opiniones no separó a estos apóstoles de la gran misión que les fue confiada por su Señor ni los aleja ahora en nuestra veneración.
Pedro reconoció a Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios vivo. A cambio, Jesús le cambió su nombre de Simón por el de Pedro, para hacer de él la piedra sobre la que el Señor iba a edificar su Iglesia. 
Pablo, por su parte, resume a su discípulo Timoteo su propia tarea de apóstol y misionero: “El Señor me ayudó y me dio fuerzas para anunciar íntegro el mensaje, de modo que lo oyeran todos los gentiles”.
Así pues, los dos apóstoles y pilares de nuestra fe han sido liberados por Dios para convertirse en agentes de la liberación que nos proporciona el evangelio de Jesucristo.
En nuestra mente queda flotando la confesión que el evangelio coloca en la boca de Pedro:
• “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Pedro es el modelo de una fe que reconoce a Jesús como el ungido de Dios, el Salvador que Él nos envía, el Hijo único de Dios. Esa era la condición mínima para ser un auténtico discípulo de Jesús de Nazaret. Los que pretendían seguirlo por otros motivos pronto abandonaron el camino.
• “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Esa es la fe de la Iglesia, convocada y guiada por el Espíritu. Y ese es el resumen de su mensaje. La Iglesia no es una organización no gubernamental de beneficencia, ni una asociación cultural, ni un grupo de poder. Es la comunidad de los que aceptan a Jesús como el Mesías divino que redime lo humano.
• “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Esa es la buena noticia que los cristianos anuncian a toda la humanidad. En un mundo secular, muchos ponen la salvación en la técnica o en la política, en el arte o en la guerra. En un mundo plural y multicultural se nos ofrecen muchos salvadores. La fe en el Mesías Jesús es el camino para la paz.
                                                  José-Román Flecha Andrés

lunes, 17 de junio de 2019

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO 2019

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO 2019 (Comentario sonoro)

REFLEXIÓN- SOLEMNIDAD DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO.C - 23 de junio 2019


EL PAN Y EL VINO
“Melquisedec, rey de Salem, ofreció pan y vino. Era sacerdote del Dios Altísimo” (Gén 14,18). Este rey no es un israelita. Pertenece a los cananeos que habitaban la tierra a la que llegó Abraham procedente de Ur de los caldeos.
Este sacerdote no presenta al  Dios Altísimo un sacrificio de animales, sino una ofrenda de pan y de vino. Por otro lado, bendice a Abraham y este le ofrece el diezmo del botín que ha conseguido en una batalla contra un grupo de reyezuelos.
Es importante observar que el salmo responsorial ensalza al Mesías y lo proclama como “sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec” (Sal 109,4). Por tanto el sacerdocio de Jesús no está vinculado al de Aarón. Tiene una dimensión univeral.

LA ALIANZA Y LA ENTREGA

En su primera carta a los Corintios, san Pablo es el primero en transmitir la tradición que  recuerda la noche en la que Jesús pasó a sus discípulos el pan y el vino de la nueva alianza, como signo y sacramento de su vida y de su entrega (1 Cor 11,23-26).  Al celebrar la eucaristía hacemos memoria de aquella entrega y damos gracias por ella.
- “Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros”.  Con el gesto del pan partido y compartido, Jesús expresaba su entrega a sus hermanos. A los que participaban en aquella cena pascual y a los que  seguirían sus pasos a lo largo de los tiempos.
- “Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre”. La sangre de los animales sacrificados sellaba las alianzas entre los pueblos y sus proyectos comunes. El vino compartido anticipaba el sacrificio de Jesús y sellaba la alianza de Dios con los hombres
- “Haced esto en memoria mía”. La muerte del Justo injustamente ajusticiado nos interpela. En la Eucaristía proclamamos que su memoria pervive en nosotros. La presencia de Cristo está viva en medio de su comunidad.
- “Cada vez que coméis de este pan y bebéis de la copa, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva”. Vivimos en esperanza. Deseamos que la presencia de Cristo se haga visible en nuestro mundo y en nuestra historia.  

ESCUCHAR Y COMPARTIR

El evangelio que se proclama en esta fiesta del cuerpo y de la sangre de Jesucristo nos recuerda el relato de “la multiplicación de los panes y los peces”. Ante la necesidad de la gente y la perplejidad de los discípulos sobresale la decisión de Jesús.
• “Dadles vosotros de comer”. Estas palabras de Jesús no son una simple llamada a la generosidad personal de los discípulos de antes o de ahora. Tampoco son una exhortación a tratar de  cambiar un sistema económico-social. Son mucho más.
• “Dadles vosotros de comer”. Estas palabras son una interpelación y un mandato. Están  dirigidas a los discípulos que seguían al Maestro y a los que tratamos de seguirlo en nuestros días. Ponen de manifiesto nuestro egoísmo y nos llaman a la responsabilidad.
• “Dadles vosotros de comer”. Estas palabras de Jesús son un grito profético que anuncia un mundo de bienes compartidos y denuncia nuestra insolidaridad. La Eucaristía que celebramos nos exige hacer nuestra la entrega de Jesús. Nos lleva a vivir un amor sincero a los demás. Y a promover una caridad generosa y una justicia eficaz.
-  Señor, nosotros creemos que en la eucaristía nos has dejado el memorial de tu pasión y la certeza de tu presencia entre nosotros. Queremos permanecer fieles a tu mandato. Y deseamos escuchar tu voz para  compartir con nuestros hermanos el alimento que sacia el hambre y la fe que ilumina el camino. Bendito seas por siempre, Señor. Amén.
                                                                José-Román Flecha Andrés

CADA DIA SU AFÁN - 22 de junio de 2019

                                                 
HERALDO Y PRECURSOR
El día 24 de junio se celebra el nacimiento de san Juan Bautista. Su figura ha sorprendido siempre a los discípulos de Jesús. Parece que en los primeros tiempos del cristianismo algunos hermanos lo tenían en una estima excesiva. Tanto que los textos evangélicos insisten en afirmar que el Mesías esperado no es Juan sino Jesús.
El evangelio según san Lucas nos traslada hoy a las montañas de Judea. Nos sumergimos en la dulzura del paisaje de Ain Karim y recordamos el nacimiento de Juan.
            A los ocho días de su nacimiento, tiene lugar una simpática discusión familiar sobre el nombre que se ha de imponer al niño. Aparentemente es una discusión como tantas otras que tienen lugar en torno al nacimiento de un bebé.
Pero algo nos llama la atención, ya desde el punto de vista social. Hasta hace muy poco tiempo, muchas familias imponían al niño el nombre de alguno de sus parientes. El nombre parecía marcar su identidad. De alguna forma, se intentaba que el recién llegado encarnase la imagen y los valores de su antepasado.
Para el niño de Isabel, los vecinos y familiares habían soñado ya un futuro calcado sobre el pasado inmediato. Habría de llamarse Zacarías, como su padre. Seguramente muchos esperaban que también él fuera sacerdote del templo de Jerusalén. Y que llegase a una pacífica y serena ancianidad en la placidez de aquel paisaje. 
Pero Dios le impone el nombre de Juan que significa “Dios ha concedido favor”. Es evidente que Dios le confía una misión única. Juan no ha de mirar al pasado sino al futuro. No ha de servir en el santuario antiguo. Ha de preparar el camino al Santo de Dios. Pero no envejecerá en paz. Será condenado a muerte por su fidelidad a la Ley del Señor.
El relato evangélico recoge el asombro de las gentes y los comentarios que se repiten por aquellas colinas de Judea.
 • “¿Qué va a ser este niño?” Contra toda apariencia va a ser un hombre fiel a la Ley de Moisés. No tanto en las prescripciones rituales, como en la llamada a la conversión y en la promoción de la justicia. 
• “¿Qué va a ser este niño?” Va a ser el precursor del Mesías. No tanto por su aislamiento en el desierto como por su valiente predicación. Juan anunciará su próxima llegada y lo descubrirá después entre los hombres.
• “¿Qué va a ser este niño?” Va a ser un profeta libre y leal, creyente y creíble. Como todos los profetas de su pueblo anunciará el bien y la verdad y denunciará el mal y la corrupción. Aunque ello le cueste la vida.
 Juan Bautista no era la luz, pero ya desde su nacimiento estaba llamado a preparar el camino del Mesías. Siempre dio prueba de una profunda humildad. Públicamente  reconocía la superioridad del que venía detrás de él. Juan no se consideraba digno de desatar las sandalias de aquel al que presentaba como el Cordero de Dios. Él era el heraldo y el precursor. Nada más y nada menos.
                                                  José-Román Flecha Andrés

martes, 11 de junio de 2019

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 2019

FIESTA DE LA SANTISIMA TRINIDAD 2019 Comentario sonoro

REFLEXIÓN- SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD 16 de junio de 2019

GLORIA A LA TRINIDAD
“El Señor me estableció al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiquísimas. En un tiempo remotísimo fui formada, antes de comenzar la tierra”. Dios es comunidad eterna y comunicación con el hombre que ha creado por amor. El libro de los Proverbios presenta esa comunicación con la imagen de la Sabiduría que se goza con los hijos de los hombres (Prov 8,22-31).  
La creación del mundo y la lección que las cosas creadas transmiten al ser humano se convierte en admiración e interrogante en el salmo octavo: “Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para darle poder? (Sal 8,4-5).
La sabiduría de Dios ha sido identificada con su Hijo. Y el amor de Dios ha sido reconocido e invocado como su amor. Así lo recuerda san Pablo a los Romanos: “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rom 5,5).

TRES PUNTOS DE UNA REVELACIÓN

El evangelio que se proclama en esta fiesta de la Trinidad santa de Dios nos remite a las palabras de despedida que Jesús dirige a sus discípulos tras la última cena (Jn 16,12-15). Son unas pocas líneas, tan densas como luminosas que nos introducen en el ser de Dios, en la vida de Dios, en la comunicación de Dios. He aquí  tres puntos de esa revelación:
• El Espíritu de la verdad nos guiará hasta la verdad plena. La hondura y el amor de Dios son tan fecundos como inagotables. Nos serán revelados por el Espíritu nos irá ayudando a penetrar tras ese velo mientras vamos haciendo camino. El misterio de Dios es oscuro para quien trata de descubrirlo por sí mismo. Pero es luminoso para quien se deja guiar por el Espíritu.
• El Espíritu glorificará a Jesús. Mientras recorría los caminos de su tierra, Jesús fue ignorado y despreciado hasta ser condenado a muerte por los dirigentes de su pueblo. Pero el Espíritu había de reivindicar su suerte y revelar su gloria. Esa revelación irá marcando el paso de la historia. Sólo gracias al Espíritu acertamos a ver y aceptar a Jesús glorificado.
• Todo lo que tiene el Padre es de Jesús y es anunciado a los hombres por el Espíritu. Conocido por el Padre, solo Jesús lo conocía a su vez. Esa unión y esa intimidad interpersonal entre el Padre y el Hijo nos es revelada siempre y a cada uno de nosotros por la presencia y la acción del Espíritu.

GRATITUD Y ALABANZA

En su carta a Serapión escribía san Atanasio unas palabras que hoy se proponen a nuestra meditación en el “Oficio de Lecturas”: “En la Iglesia se predica un solo Dios, que lo trasciende todo, lo penetra todo y lo invade todo. Lo trasciende todo en cuanto Padre, principio y fuente; lo penetra todo, por su Palabra; lo invade todo en el Espíritu”.
• El Padre lo trasciende todo. Está más alla de nuestras experiencias y aspiraciones. Más allá de lo que podemos conocer y apetecer. A él nos dirigimos por la fe.
• El Hijo lo penetra todo. Es la Palabra que nos revela la majestad y la bondad de Dios. Y nos revela lo que nosotros somos y lo que estamos llamados a ser. Él alienta nuestra esperanza.
• El Espíritu Santo lo invade todo. Conoce lo que somos y lo que necesitamos, lo que despreciamos y lo que valoramos. Él suscita en nosotros la fuerza del amor. 
- Ante la Trinidad santa de Dios, misterio de luz, de resplandor y de gracia, solo nos atrevemos a pronunciar esta oración de gratitud y alabanza: “Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo”. 
                                                                                     José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFAN 15 de junio de 2019


                                                               
LA FUENTE Y SU MISTERIO

“Qué bien sé yo la fonte que mana y corre, aunque es de noche. Aquella eterna fonte está escondida, que bien sé yo do tiene su manida, aunque es de noche”.
Estos famosos versos de san Juan de la Cruz nos invitan a escuchar el borboteo de las aguas que resumen la belleza de la creación material. Nuestras tinieblas dificultan la visión, pero no nos impiden prestar oído al rumor de la vida. Y, sobre todo, no imposibilitan  prestar atención al leve susurro del amor y de la gracia.
Todo es misterio en el ámbito de la eternidad. Pero todo es vida fascinante, que si la fe se niega a la vista, se cree por el testimonio que los oídos reciben y atesoran.
“Su origen no lo sé, pues no lo tiene, mas sé que todo origen de ella viene, aunque es de noche. Sé que no puede ser cosa tan bella, y que cielos y tierra beben de ella, aunque es de noche”.
Para la fe de Israel y para la fe cristiana, toda la vida y todo el bien que ella nos ofrece proceden de Dios. Dios es el Creador increado, el principio sin principio, la causa incausada. Toda la creación adquiere de Dios su existencia y su perfección.
“El corriente que nace de esta fuente bien sé que es tan capaz y omnipotente, aunque es de noche”.
La fe cristiana reconoce, regusta y confiesa que el Hijo de Dios, que se ha hecho carne en nuestra carne, participa de la misma gloria, del mismo poder y de la misma sabiduría que el Padre.
 “El corriente que de estas dos procede, sé que ninguna de ellas le precede, aunque es de noche”.
San Juan de la Cruz emplea la misma imagen de la corriente rumorosa de las aguas  para referirse al Espíritu Santo. Difícilmente imaginable, el Espíritu procede del Padre y del Hijo, aunque no se puede establecer una prioridad temporal entre las personas de la Trinidad.
“Bien sé que tres en sola una agua viva residen, y una de otra se deriva, aunque es de noche”.
El Santo afirma la igualdad de divinidad entre las tres personas de la Trinidad, así como su inefable relación. Residen y se mueven en una sola agua, en una sola esencia, en una sola vida. De ella participan por igual, aunque la oscuridad de nuestro andar no permite a los ojos ver lo que los oídos oyen en las tinieblas.
Así es. Ahí permanece esa contraposición que no se puede ignorar. El Santo sabe de Dios lo que la revelación y la tradición  nos enseñan. Pero a esa contundencia del “bien sé”, varias veces repetido, no deja de contraponer el temblor que la oscuridad de la noche mete hasta los tuétanos del alma.
En esta fiesta de la Trinidad Santa de Dios, necesario es recordar las profundas reflexiones de los que nos han precedido en el camino de la fe. Y bueno será gozarse una vez más de la belleza de estas sencillas expresiones que la fe encuentra para expresar lo contemplado.
              
                                                      José-Román Flecha Andrés