viernes, 2 de enero de 2026

CADA DÍA SU AFÁN - 3 de enero de 2026

 

                                            UNA PAZ DESARMADA Y  DESARMANTE

Instituida por el papa Pablo VI, el primer día del año celebramos la Jornada Mundial de la Paz. En el mensaje que para este año nos ha dirigido, el papa León XIV afirma que la paz de Cristo resucitado es una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Proviene de Dios, que nos ama a todos incondicionalmente.

1.La paz de Cristo resucitado marca el contraste entre las tinieblas y la luz que se nos presenta cada día y en toda situación humana. Ver la luz y creer en ella es necesario para no hundirse en la oscuridad.  

La paz existe, quiere habitar en nosotros, puede iluminar y ensanchar la inteligencia, resiste a la violencia y la vence. La paz tiene el aliento de lo eterno; mientras al mal se le grita “basta”, a la paz se le susurra “para siempre”. En este horizonte nos ha introducido el Resucitado. 

La paz de Cristo resucitado es el don que permite que no olvidemos el bien, reconocerlo vencedor, elegirlo de nuevo juntos.

2. Una paz desarmada. La paz de Jesús resucitado es desarmada, porque desarmada fue su lucha. Los cristianos deben ser testigos de esta novedad, recordando las tragedias de las que tantas veces se han hecho cómplices.

La fuerza disuasiva del poder y de la disuasión nuclear manifiestan una relación irracional entre los pueblos basada no en el derecho, la justicia y la confianza, sino en el miedo y en el dominio de la fuerza.  

En el año 2024 los gastos militares a nivel mundial aumentaron un 9,4% respecto al año anterior, confirmando la tendencia ininterrumpida desde hace diez años y alcanzando la cifra de 2.718 billones de dólares, es decir, el 2,5% del PIB mundial. 

  El avance tecnológico y la aplicación en el ámbito militar de las inteligencias artificiales han radicalizado la tragedia de los conflictos armados. Hoy se tiende a “delegar” a las máquinas decisiones que afectan a la vida y la muerte de personas humanas.

Es necesario denunciar los intereses económicos y financieros que empujan a los estados en esta dirección y fomentar el despertar de las conciencias y del pensamiento crítico.  

3. Una paz desarmante. La bondad es desarmante. Quizás por eso Dios se hizo niño.  La religión y la razón nos llevan a superar los lazos de sangre o étnicos y las fraternidades que solo reconocen al que es semejante y rechazan al que es diferente.  

Es necesario motivar y sostener toda iniciativa espiritual, cultural y política que mantenga viva la esperanza, contrarrestando la difusión de actitudes fatalistas.

El Papa desea que permanezca el fruto del Jubileo de la Esperanza, que ha impulsado a millones de seres humanos a redescubrirse como peregrinos y a comenzar en sí mismos el desarme del corazón, de la mente y de la vida.

José-Román Flecha Andrés