CADA NIÑO EMIGRANTE
El
27 de septiembre de este año 2026 se celebra una vez más la Jornada Mundial del
Migrante y del Refugiado. Con ese motivo, el papa León XIV ha publicado un
mensaje en el que se fija en los niños obligados a emigrar. He aquí algunas de las ideas más
significativas:
1.
Cada año, millones de niños y adolescentes se ven obligados a abandonar su
tierra a causa de guerras, pobreza, violencia, desastres medioambientales y
otras tragedias. Y lamentablemente, su número sigue aumentando.
2. A
este panorama se suman otras tragedias: las muertes a lo largo de las rutas
migratorias, la trata y la explotación, el reclutamiento de menores para su
participación en conflictos armados, la violencia sexual, los matrimonios
forzados y las atrocidades sufridas o presenciadas durante el trayecto. Su
dignidad se ve pisoteada de muchas formas.
3.
En medio de tanta oscuridad, no falta la luz de la solidaridad: personas,
familias, instituciones civiles y comunidades eclesiales que no desvían la
mirada hacia otro lado.
4.
Las palabras de Jesús nos interpelan a todos: «El que acoge a un niño como este
en mi nombre me acoge a mí» (Mt 18,5).
5. Ante
cada menor emigrante, estamos llamados a realizar un acto de humanidad y de fe.
En ese niño podemos encontrar y acoger al Señor.
6. Los
menores emigrantes son fácilmente relegados a la invisibilidad, al carecer de
adultos que los protejan y apoyen. No podemos permanecer indiferentes, ni
acostumbrarnos a tanto sufrimiento.
7. Incluso
uno solo de estos pequeños nos llama, en nuestra vida personal, a abrir
los ojos y el corazón para escuchar su historia, sus miedos y sus sueños,
superando esa indiferencia que reduce al ser humano a un dato estadístico que
no nos afecta directamente.
8. Incluso
uno solo de estos pequeños nos llama, en la vida eclesial, a convertir la
hospitalidad de un concepto abstracto a una práctica pastoral constante.
9. Incluso
uno solo de estos pequeños, en el marco de las distintas religiones, nos
recuerda que la vulnerabilidad de los más pequeños no conoce fronteras
confesionales y nos une en una responsabilidad humanitaria y espiritual
compartida.
10.
Incluso uno solo de estos pequeños, en el contexto de las instituciones
civiles, nos exige reafirmar el interés superior del menor. Las instituciones
públicas y privadas están obligadas a situar en el centro la protección y la
dignidad de cada niño y adolescente.
Por cierto, el papa León XIV ha citado el discurso que pronunció en el Parlamento español para afirmar que es preciso adoptar «una respuesta coordinada, solidaria y eficaz, capaz de garantizar protección, acogida y oportunidades reales de integración a quienes emigran».
José-Román Flecha Andrés