CARGAR CON LA CRUZ
El día 14 de
septiembre se celebra la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz. Con ese
motivo, nos vienen a la mente las palabras que el papa Pablo VI pronunció al
finalizar el Vía Crucis en el Coliseo de Roma el año 1966. Han pasado sesenta
años, pero el mensaje no ha perdido valor para nosotros. He aquí algunas de sus
ideas:
1.Es necesario
cargar con la cruz. Pero nosotros nos mostramos reticentes e intentamos eludir
la invitación que la cruz nos dirige, con sus brazos extendidos. En verdad,
cargar con la cruz es una tarea ardua. Pero, ¿qué significa cargar con la cruz?
3.Significa reconocer
que hemos sido salvados por la Cruz. Hemos sido salvados mediante el amor, la
obediencia, el sufrimiento, la sangre, la ignominia y el deshonor soportados y,
finalmente, la muerte. Hemos sido salvados por el sufrimiento del Mesías.
4.Participar
en la Cruz de Cristo significa recibir el doble beneficio que la Cruz nos ha
asegurado: la misericordia de Dios y nuestra salvación. Así se nos ha revelado
la bondad del Señor. Él eligió la Cruz para redimirnos. Aceptamos el don de la
misericordia cuando decimos que deseamos abrazar la Cruz de Cristo.
5.
Cristo nos ha redimido, pero no nos ha eximido del sufrimiento. Él ha dotado al
sufrimiento de la capacidad de ser redentor: de adquirir la misma virtud de la
Cruz de Cristo para salvarnos y redimirnos, para llevarnos una y otra vez al
encuentro del Señor.
6.
Por ello, nadie debe eludir la invitación que Jesús nos hace en su Evangelio. Cargar
con la cruz es una actitud y una condición propias de la vida cristiana. Si
deseamos ser cristianos, no podemos eximirnos de asumir, de alguna manera, la
Cruz del Señor.
7.
Si nos preguntamos qué implica esta participación, veremos que las penas, los
deberes y los sacrificios que la vida nos impone salen a nuestro encuentro
diciéndonos: Aquí está la cruz que el Señor ha preparado para ti.
8.
Hoy rechazamos las adversidades, como si fueran un insulto a la Providencia y a
nuestro destino. El hombre puede acercarse lo suficiente como para tocar la
Cruz del Señor y, sin embargo, se niega a cargarla.
9.
El cristianismo no puede quedar exento de la Cruz. Nuestro Maestro y Señor nos dijo que todos debemos
cargar con la Cruz, con toda su dureza, su dolor y sus exigencias absolutas y,
a veces, trágicas.
10. ¡No temamos a la Cruz de Cristo; no temamos a la Cruz que el Señor cargó por nosotros y que nos ofrece para nuestra salvación! La Cruz es fuente de fortaleza y energía espiritual; la Cruz revela el corazón humano; la Cruz da valor a todos nuestros trabajos y sufrimientos; la Cruz es la llave para entrar en el Reino de los Cielos y otorga la recompensa de la alegría eterna.
José-Román Flecha Andrés