RECORDANDO LA META
“Al crecer el número de los discípulos, los de
lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, porque en el servicio
diario no se atendía a sus viudas” (Hech 6,1). Esta primera lectura de este
domingo quinto de Pascua está llena de lecciones también para nosotros.
En
primer lugar, vemos que la primera crisis de la comunidad no procede de la
diversidad de creencias sino de un problema práctico, referido a la justicia y
a la convivencia.
En
segundo lugar, esa crisis se soluciona por medio del diálogo fraterno y por el
reparto de responsabilidades. Una dificultad práctica da origen a una
institución nueva.
La
fe nos lleva a exclamar con el salmo responsorial: “Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,
como lo esperamos de ti” (Sal 32).
En realidad, solo la fe en Jesucristo, piedra angular de la Iglesia, nos ayudará a vivir como pueblo adquirido por Dios. Así podremos anunciar el gozo de haber sido liberados de las tinieblas para vivir en una luz maravillosa (1 Pe 2,9).
DESORIENTADOS
El
evangelio que hoy se proclama nos lleva de nuevo a la sala de la última cena de
Jesús con sus discípulos (Jn 14,1-12). De nuevo escuchamos otra dificultad del
apóstol Tomás, que dice a Jesús: “Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo podemos
saber el camino?”
En
estos tiempos, el acoso de las ideologías, la presión de la publicidad y la
autosuficiencia de los intelectuales ha llevado a mucha gente a sentirse
desorientada.
Son
muchas las personas que tienen la impresión de no saber qué camino seguir para
vivir en serenidad y alcanzar la paz y la justicia.
Son
numerosos los jóvenes que en la fiesta de la Pascua han recibido el bautismo.
Muchos de ellos confiesan que se sentían totalmente desorientados en una sociedad
en la que no se estiman ni promueven los valores fundamentales.
En un día como hoy decía el papa Francisco: “Recordemos la meta. Pensemos que estamos llamados a la eternidad. Al encuentro con Dios” (7.5.23).
ORIENTACIÓN
El
domingo anterior, Jesús se presentaba como la puerta del redil, que ofrece a
sus ovejas defensa y libertad. Hoy Jesús nos ofrece una triple revelación sobre
su ser y su quehacer.
•
“Yo soy el camino”. Corremos el riesgo de desviarnos cuando tratamos de seguir
los caminos que nos señala nuestra autosuficiencia. Con demasiada frecuencia
aceptamos sin rechistar las pistas que nos presentan los interesados en
desorientarnos.
•
“Yo soy la verdad”. Tenemos el peligro de repetir rutinariamente que “nada es
verdad y mentira; que todo es del color del cristal con que se mira”. Nos tragamos ingenuamente las mentiras que se
nos ofrecen y caemos en un relativismo infame.
•
“Yo soy la vida”. Ya no hay duda de que estamos viviendo en una “cultura de la
muerte”. Se ha convertido en un inmundo negocio dar muerte a los no nacidos, a
los mayores, a las víctimas de la droga o a los secuestrados en una parte y
otra del mundo.
- Señor Jesús, que tu Espíritu nos ayude a superar las tentaciones que nos esclavizan. Te necesitamos a ti para no andar descaminados. Necesitamos tu orientación para poder seguir con alegría tu camino, para aceptar y proclamar con valentía tu verdad y para difundir en nuestro tiempo la cultura de la vida. Amén.
José-Román Flecha Andrés