lunes, 30 de marzo de 2026

REFLEXIÓN - Domingo de Pascua. A 5 de abril de 2026

 

EL SEÑOR ESTÁ VIVO

“Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo sino a los testigos que él había designado: a nosotros que hemos comido y bebido con él después de su resurrección”. Con estas palabras resumía Pedro el misterio de la Pascua ante el centurión Cornelio (Hech 10,39-41).

El antiguo pescador del lago de Galilea, pretendía recordar cinco hechos concretos:   Jesús había pasado haciendo el bien. Fue condenado a morir en una cruz. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos. Es más, Dios se lo hizo ver a los discípulos que el Maestro había elegido. Y ellos tuvieron la alegría de compartir la mesa con el resucitado.

Jesús es la piedra desechada por los arquitectos y elegida ahora como piedra angular de un nuevo edificio. Así lo cantamos con el salmo responsorial (Sal 117).

Por otra parte, recordamos que san Pablo invita a los fieles de Colosas a vivir con un talante de resucitados con Cristo para buscar solamente las realidades celestiales (Col 3,1). 

MARÍA MAGDALENA

 El relato evangélico evoca la figura de María Magdalena. La piedad tradicional la identifica con otras mujeres que aparecen en los evangelios. Además, las leyendas y el cine la han visto como una hermosa mujer, pecadora pero arrepentida. Sin embargo, esos datos no se encuentran en los evangelios.

María es una mujer que parece haber sido curada por Jesús. Su gratitud la lleva a seguir al Maestro desde Galilea hasta Jerusalén. De hecho, está presente en el Calvario y observa el lugar donde ha sido colocado el cadáver de Jesús. Ella descubre que el sepulcro está vacío y se apresura a comunicarlo a los discípulos del Señor (Jn 20,1-9).

Con razón María Magdalena ha sido calificada como el “apóstol de los apóstoles”. Su voz sonaba como una profecía. Su anuncio nacía de la experiencia. Despertaba a los discípulos de Jesús del desaliento al que los había arrojado la muerte del Maestro. Y los alentaba a emprender una misión que no podían dejar en el olvido.

 UN MENSAJE PARA HOY

Así pues, en este domingo de Pascua de Resurrección, el evangelio recoge las palabras que María Magdalena dirigió a Simón Pedro y al otro discípulo a quien Jesús quería: “Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto”. Ese mensaje puede parecer nervioso y desalentado, pero sigue teniendo actualidad.

• “Se han llevado del sepulcro al Señor”. Parece que en este tiempo algunos están dispuestos a ignorar la vida de Jesús y a manipular su mensaje. Por eso están decididos a destrozar la cruz, a despreciar su significado y a renegar del Resucitado.

• “No sabemos dónde lo han puesto”. Hoy muchos no saben quién es Jesús ni quieren saber lo que significa en la historia de la humanidad. Simplemente, no les interesa. Los mismos cristianos no siempre sabemos explicar el puesto que el Señor ocupa en nuestra vida.

- Señor Jesús, sabemos que no debemos buscarte en los sepulcros. Tú estás vivo y nos precedes por los caminos del mundo. Tú has muerto por nosotros y has resucitado para nuestra salvación, Queremos encontrarte a lo largo del camino. Y anunciar con alegría tu presencia en nuestro mundo. Bendito seas por siempre. Aleluya. 

                                                                                         José-Román Flecha Andrés