LA SED Y EL AGUA
“Si conocieras el don de Dios
y quién es el que te dice “dame de beber”,
tú le pedirías, y él te daría agua viva”
(Jn 4,10)
1. Se dice que las guerras del
futuro tendrán por motivo el dominio del agua. ¿Es verdad que se ha
desencadenado ya una pugna por comercializar el agua?
2. Al atravesar el
desierto, los hebreos padecieron la sed, pero Dios les dio el agua que brotó de
la roca. ¿Con qué tratamos nosotros de calmar nuestra sed?
3. Según los evangelios
sinópticos, en el desierto Jesús sintió hambre. Según Juan, en Samaría Jesús
sintió sed. ¿Qué nos dicen hoy esos detalles?
4. ¿En algún momento nos
sentimos nosotros identificados con la Samaritana, que llega al pozo de Jacob a
buscar agua y se encuentra con Jesús?
5. ¿En qué aspectos se puede
decir que el diálogo de Jesús con la Samaritana parece un resumen de la
catequesis cristiana?
6. ¿Este relato sobre la sed y
sobre el agua tendrá algo que ver con el bautismo de los catecúmenos que se
celebrará en la próxima fiesta de Pascua?
7. El papa Francisco dijo que en este tiempo de desierto necesitamos ofrecer el cántaro con el agua del evangelio. ¿He asumido yo esa misión?
José-Román Flecha