ATENCIÓN A LOS ENFERMOS
El día 11
de febrero se ha celebrado la Jornada Mundial del Enfermo. Con ese motivo, el
papa León XIV ha publicado un mensaje que nos exhorta a amar llevando el dolor
del otro. He aquí un resumen:
1. La imagen del buen samaritano puede ayudarnos
a “redescubrir la belleza de la caridad y la dimensión social de la compasión,
para poner la atención en los necesitados y los que sufren, como son los
enfermos”.
2. Al ver al herido, el samaritano no pasó de
largo, sino que tuvo para él una mirada abierta y atenta -la mirada de Jesús-,
que lo llevó a una cercanía humana y solidaria.
3. Jesús no enseña quién es el
prójimo, sino cómo hacerse prójimo, es decir, cómo hacernos
cercanos. Pero ser prójimo no depende de la cercanía física o social, sino
de la decisión de amar.
4. La participación personal en los sufrimientos
del otro implica el darse a sí mismo Supone ir más allá de cubrir necesidades,
para llegar a que nuestra persona sea parte del don.
5. El samaritano “se conmovió”. Tener compasión
implica una emoción profunda, que mueve a la acción. Es un sentimiento que
brota del interior y lleva al compromiso con el sufrimiento ajeno. La compasión
es el rasgo distintivo del amor activo. No es teórica ni sentimental, se
traduce en gestos concretos.
6. El samaritano se acerca, cura, se
hace cargo y cuida. Pero no lo hizo solo. Buscó un
posadero que pudiera cuidar de ese hombre. Nosotros estamos llamados a
reunirnos en un “nosotros” que sea más fuerte que la suma de pequeñas
individualidades.
7. Somos miembros de un cuerpo en el que llevamos
la compasión del Señor por el sufrimiento de todos los hombres. El
dolor que nos conmueve, no es un dolor ajeno, es el dolor de un miembro de
nuestro propio cuerpo, al que nuestra Cabeza nos manda acudir para el bien de
todos.
8. Jesús nos recuerda un doble mandamiento:
«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus
fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo».
9. El amor divino conlleva que la acción
del hombre sea realizada sin interés personal ni recompensa, como manifestación
de un amor que trasciende las normas rituales y se traduce en un culto
auténtico: servir al prójimo es amar a Dios en la práctica.
10. El verdadero remedio para las heridas de la
humanidad es un estilo de vida basado en el amor fraterno, que tiene su raíz en
el amor de Dios.
El Papa desea que en nuestra vida cristiana no falte esta dimensión fraterna, “samaritana”, incluyente, valiente, comprometida y solidaria que tiene su raíz en nuestra unión con Dios, en la fe en Jesucristo. Encendidos por ese amor divino, podremos entregarnos en favor de todos los que sufren, especialmente por nuestros hermanos enfermos, ancianos y afligidos.
José-Román Flecha Andrés