lunes, 9 de febrero de 2026

CADA DÍA SU AFÁN - 14 de Febrero de 2026


ATENCIÓN A LOS ENFERMOS

 El día 11 de febrero se ha celebrado la Jornada Mundial del Enfermo. Con ese motivo, el papa León XIV ha publicado un mensaje que nos exhorta a amar llevando el dolor del otro. He aquí un resumen:

1. La imagen del buen samaritano puede ayudarnos a “redescubrir la belleza de la caridad y la dimensión social de la compasión, para poner la atención en los necesitados y los que sufren, como son los enfermos”.

2. Al ver al herido, el samaritano no pasó de largo, sino que tuvo para él una mirada abierta y atenta -la mirada de Jesús-, que lo llevó a una cercanía humana y solidaria.  

3. Jesús no enseña quién es el prójimo, sino cómo hacerse prójimo, es decir, cómo hacernos cercanos. Pero ser prójimo no depende de la cercanía física o social, sino de la decisión de amar.  

4. La participación personal en los sufrimientos del otro implica el darse a sí mismo Supone ir más allá de cubrir necesidades, para llegar a que nuestra persona sea parte del don. 

5. El samaritano “se conmovió”. Tener compasión implica una emoción profunda, que mueve a la acción. Es un sentimiento que brota del interior y lleva al compromiso con el sufrimiento ajeno. La compasión es el rasgo distintivo del amor activo. No es teórica ni sentimental, se traduce en gestos concretos.

6. El samaritano se acercacurase hace cargo y cuida. Pero no lo hizo solo. Buscó un posadero que pudiera cuidar de ese hombre. Nosotros estamos llamados a reunirnos en un “nosotros” que sea más fuerte que la suma de pequeñas individualidades.   

7. Somos miembros de un cuerpo en el que llevamos la compasión del Señor por el sufrimiento de todos los hombres.  El dolor que nos conmueve, no es un dolor ajeno, es el dolor de un miembro de nuestro propio cuerpo, al que nuestra Cabeza nos manda acudir para el bien de todos. 

8. Jesús nos recuerda un doble mandamiento: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo».   

 9. El amor divino conlleva que la acción del hombre sea realizada sin interés personal ni recompensa, como manifestación de un amor que trasciende las normas rituales y se traduce en un culto auténtico: servir al prójimo es amar a Dios en la práctica. 

10. El verdadero remedio para las heridas de la humanidad es un estilo de vida basado en el amor fraterno, que tiene su raíz en el amor de Dios.

El Papa desea que en nuestra vida cristiana no falte esta dimensión fraterna, “samaritana”, incluyente, valiente, comprometida y solidaria que tiene su raíz en nuestra unión con Dios, en la fe en Jesucristo. Encendidos por ese amor divino, podremos entregarnos en favor de todos los que sufren, especialmente por nuestros hermanos enfermos, ancianos y afligidos.

                                                                                José-Román Flecha Andrés