EL CORDERO Y EL PECADO
“Este es el cordero de Dios
que
quita el pecado del mundo”
(Jn 1,29)
1.
Hoy
habrá pocas personas que admitan ser presentadas como corderos. ¿No es verdad
que se prefieren identificar con imágenes de fuerza y aun de violencia?
2.
¿No
resulta extraño que un cordero quite el pecado cuando hoy se piensa que “ya
nada es pecado”?
3.
Un
reconocido psiquiatra ha escrito que el pecado de hoy es la irresponsabilidad
colectiva. ¿Quién podría “quitarlo” de nuestra cultura?
4.
Si un
gobierno puede despenalizar el crimen o conceder la amnistía de los delitos más
atroces, ¿no intentará “quitar” el pecado del panorama social?
5.
¿Además,
qué puede significar en este tiempo hablar de un cordero de Dios, cuando ni
siquiera se cree en la existencia de Dios?
6.
¿Nos
permite hoy nuestra fe reconocer y afirmar que Jesús ha venido a quitar el
pecado del mundo?
7.
¿Dedico
yo un espacio en mi oración para pedirle a Jesús, el Cristo, que me libre del
mal y, concretamente, del pecado?