lunes, 26 de diciembre de 2022

31 de diiciembre de 2022

 

 

                                         

LA TAREA DE LA PAZ

Instituida por el papa Pablo VI, el día primero del año se celebra la Jornada Mundial de la Paz. Del mensaje que nos ha dirigido el papa Francisco para el año 2023, podemos extraer al menos estos siete puntos:

1. El COVID-19 desestabilizó nuestra vida ordinaria, trastornó nuestros planes y costumbres, perturbó la aparente tranquilidad incluso de las sociedades más privilegiadas, generó desorientación y sufrimiento, causó la muerte de muchos hermanos y hermanas nuestros… y provocó  un malestar generalizado.

2. Hemos aprendido que todos nos necesitamos. Nuestro mayor tesoro es el sabernos hijos del Padre común. Nadie puede salvarse solo. Es urgente buscar y promover juntos los valores universales que trazan el camino de la fraternidad humana.

3. También hemos aprendido que la fe depositada en el progreso y la tecnología  no sólo ha sido excesiva, sino que se ha convertido en una intoxicación individualista e idolátrica, comprometiendo la deseada garantía de justicia, armonía y paz. 

4. Con la pandemia hemos descubierto el retorno a la humildad; una reducción del consumo; un sentido de la solidaridad que nos anima a salir de nuestro egoísmo para abrirnos al sufrimiento de los demás. Juntos, en la fraternidad y la solidaridad,  podemos construir la paz, garantizar la justicia y superar los acontecimientos más dolorosos

5. Sólo la paz que nace del amor fraterno y desinteresado puede ayudarnos a superar las crisis personales, sociales y mundiales. Pero el virus de la guerra es más difícil de vencer que los que afectan al organismo, porque no procede del exterior, sino del interior del corazón humano, corrompido por el pecado.

6. Hemos de permitir que Dios transforme nuestros criterios habituales…Ya no podemos pensar sólo en preservar  nuestros intereses personales o nacionales, sino que debemos concebirnos a la luz del bien común, con un sentido comunitario, es decir, como un “nosotros” abierto a la fraternidad universal. 

7. Estamos llamados a afrontar los retos de nuestro mundo con responsabilidad y compasión, a garantizar la sanidad pública para todos, a promover acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras que siguen generando víctimas y pobreza, a cuidar de forma conjunta nuestra casa común, a luchar contra el virus de la desigualdad y garantizar la alimentación y un trabajo digno para todos.

El Papa nos dice que nos duele el escándalo de los pueblos hambrientos. Hemos de desarrollar la acogida y la integración de los migrantes y de los que viven como descartados en nuestras sociedades. Solo invirtiendo en estas situaciones, con una generosidad inspirada por el amor misericordioso de Dios, podremos construir un mundo nuevo y ayudar a edificar el Reino de Dios, que es un Reino de amor, de justicia y de paz.

                                        José-Román Flecha Andrés