jueves, 8 de octubre de 2026

CADA DÍA, SU AFÁN - 10 DE OCTUBRE DE 2026

                                                     

 

PENSAMIENTOS DE UN EMPERADOR

 

Desde su estatua ecuestre, situada en el centro de la plaza del Capitolio romano, el emperador Marco Aurelio parece estar dirigiéndose al pueblo. Seguramente no serían despreciables sus consejos, teniendo en cuenta los pensamientos que nos dejó escritos. He aquí algunos de ellos:

• Comienza el día diciendo: hoy encontraré, sin duda, un indiscreto, un ingrato, un insolente, un embustero, un envidioso, un insociable. Los desgraciados que tienen estos defectos no conocen los verdaderos bienes y los verdaderos males.

• Yo he aprendido que el bien verdadero consiste en lo que es honesto, y que el mal está en lo vergonzoso. Conozco la naturaleza de quien comete la falta. Sé que es hermano mío, no de sangre y de carne, sino por nuestra común participación en un mismo espíritu emanado de Dios. Así que no puedo considerarme ofendido por su parte.

• Nadie podría despojar a mi alma de la honradez. Es imposible enfadarme con un hermano y odiarle. Ambos hemos sido hechos para obrar de común acuerdo, como dos pies, dos manos, dos párpados, dos hileras de dientes… Obraríamos contra la naturaleza siendo enemigos y manifestando disgusto y aversión con estos individuos.

• A cualquier hora del día, y en todas las ocasiones, procura conducirte como un buen romano, como ciudadano digno de este nombre, sin afectar importancia, con amor hacia tus semejantes, con libertad y, en fin, con justicia.

• No son muchos preceptos; pero el que los observe puede estar seguro de llevar una vida dichosa y casi divina: es lo único que le exigen los dioses.

• Avergüénzate, alma mía, avergüénzate. Ya no tendrás tiempo de honrarte. La vida del hombre es corta. La tuya casi ha pasado y no solamente no te honras todavía, sino que fundas tu felicidad en los caprichos de otro.

• Las ocupaciones que provienen de fuera te atraen a un lado y a otro. Abandona esta vida febril y dedica tus momentos de ocio a instruirte en algo bueno.

* * *

Aquel emperador, ungido el año 161 tras la muerte de su tío y padre adoptivo, el emperador Antonino Pío, nos ha dejado una buena muestra de su interés por la filosofía. Sin duda, había asimilado los consejos del estoicismo que le llegaban a través de Epicteto.

Es verdad que se refiere a los dioses que poblaban el panteón de Roma. Pero, por encima del ambiente en el que vive, él parece tener en cuenta a Dios.

Por otra parte, dirigiéndose a su alma, se preocupa por la necesidad de examinar su conducta y elegir el camino recto.

 Al releer sus reflexiones, nos preguntamos si el emperador Marco Aurelio pensaría alguna vez que sus pensamientos podrían sernos útiles a muchos siglos de distancia.

                                                                  José-Román Flecha Andrés