EL CUIDADO DE LA CREACIÓN
El
día 1 de septiembre de este año 2026 se celebra la XI Jornada Mundial de Oración
por el Cuidado de la Creación. En su mensaje para este día, el papa León XIV
nos invita a contemplar el don de la vida y a apreciar la tierra que la
sustenta, ya que son modos tangibles de alabar a nuestro Creador. En este
mensaje sobresalen estas ideas:
1.Parece
que se está acelerando la alteración del equilibrio armónico de la creación.
Estos fenómenos son una apelación a la sanación y a la paz que necesita este
mundo herido.
2.Además
de cobrar vidas, desintegrar a las familias y aumentar el miedo, la injusticia
y la división, la guerra deja una destrucción social y ecológica que perdura
por generaciones.
3.Los
conflictos armados y la degradación ambiental contribuyen a destruir los
ecosistemas, contaminan el aire y el agua, y merman la seguridad de los
alimentos.
4.La
guerra crea lesiones que perjudican todo el entramado de la vida y dañan no solo
a individuos y comunidades, sino a las relaciones humanas y a su armonía con la
creación.
5.Las
discordias, la violencia, la injusticia y el daño ecológico no resultan solo de
estructuras o sistemas imperfectos sino de la falta de armonía en la misma
humanidad.
6.El papa Benedicto XVI escribió
que «los desiertos exteriores se multiplican en el mundo, porque se han
extendido los desiertos interiores». Lo que está arruinado en nuestro entorno
también lo está dentro de nosotros.
7.Los
conflictos y la explotación de la creación provienen de una pérdida del sentido
de los límites, del deseo de dominación, de la búsqueda del beneficio inmediato
y de la incapacidad de reconocer la dignidad dada por Dios a cada persona
humana.
8.El
profeta Isaías escribió que «con sus espadas forjarán arados» (Is 2,4).
Ese adagio nos invita a transformar la herida en vida. Lo que ha sido utilizado
para la destrucción puede ser redirigido hacia la vida, es decir, para el
cuidado de los pobres, el sustento alimentario de los hambrientos y el cuidado
de la creación. Este es el camino de la auténtica conversión ecológica.
9.Estamos
llamados al cuidado de los múltiples “ecosistemas” que nos han sido confiados:
los ecosistemas de la creación, de las relaciones humanas y los del propio
corazón humano.
10.Finalmente,
todos estamos llamados a dejar que nuestros corazones sean renovados, de tal
manera que podamos favorecer la paz y el cuidado de la creación.
Que el Señor nos conceda la luz y la valentía para recorrer esta senda. Que también en nuestro tiempo, con las espadas realmente se forjen los arados. Que la promesa del Evangelio se arraigue en nuestro mundo y que la paz de Cristo reine sobre toda la creación.
José-Román Flecha Andrés