UN DECÁLOGO PARA HOY
Al clausurar el Consistorio Extraordinario, el
día 27 de junio de este año 2026, el papa León XIV dirigió a los cardenales un
discurso en el que evoca algunas cuestiones que caracterizan el momento actual
de la Iglesia y de la humanidad.
1.Ante los
sufrimientos provocados por las guerras, la violencia, la pobreza y las
numerosas injusticias que marcan la vida de los pueblos, hay que buscar sus
raíces. “De un corazón reconciliado pueden surgir palabras desarmadas, nuevas
relaciones y una paz capaz de llegar incluso a los pueblos”.
2. El sufrimiento a veces lleva a los jóvenes
hasta la desesperación. “Escucharlos a ellos y a sus familias con humildad es
también un camino a través del cual el Señor sigue convirtiendo a la Iglesia”.
3. Hay que tener en cuenta a la familia. “Allí
donde se la apoya y se la acompaña, crece una escuela de relaciones, de
solidaridad y de esperanza; allí donde está herida o aislada, toda la sociedad
sufre las consecuencias”.
4. Frente a la cultura del poder, es preciso “reconstruir
una cultura de la cooperación y del diálogo, capaz de dar nueva fuerza también
al multilateralismo, para que los pueblos vuelvan a aprender a buscar juntos el
bien común de toda la familia humana”.
5. Frente a las múltiples formas de violencia, es
urgente tratar de encontrar la respuesta no violenta, que “no consiste en
renunciar al conflicto ni en adoptar una actitud pasiva, sino en elegir
enfrentarlo sin reproducir su lógica”.
6. Hoy es oportuno “profundizar en el tema de la
legítima defensa a la luz de las profundas transformaciones que se han
producido en la naturaleza de los conflictos contemporáneos”.
7. La Doctrina social de la Iglesia “puede
convertirse cada vez más en patrimonio vivo de nuestras comunidades, en
criterio ordinario de formación de las conciencias y de discernimiento pastoral”.
8. El bien común no es simplemente un objetivo
que hay que perseguir: es una realidad que debemos redescubrir juntos.
9. Hay que recordar “la importancia del
testimonio, de la cercanía, de la formación de las conciencias y de la
construcción de comunidades fraternas y creíbles…
10. La Iglesia está llamada a convertirse en lo
que proclama. El modo en que escucha y
dialoga es parte de su anuncio. “Si sabemos buscar juntos la voluntad del
Señor, dejándonos guiar por el Espíritu Santo, nuestra comunión se volverá cada
vez más fecunda para la misión de la Iglesia y para el servicio a toda la
familia humana”.
Finalmente, el Papa dijo que “la violencia no tendrá la última palabra.” También ahora Dios sigue abriendo caminos de reconciliación y de paz. Y nosotros tenemos “la responsabilidad de recorrerlos con valentía y de ayudar al mundo a reconocerlos”.
José-Román Flecha Andrés