BENDICIÓN PARA
ESPAÑA
Al
comienzo de su viaje apostólico a España, el sábado día 6 de junio de este año
2026, el papa León XIV ha dirigido a los reyes, a las autoridades y a toda la
sociedad civil un discurso que habrá de ser recordado como un mensaje
histórico.
1.En
primer lugar, recordó la tradición sobre el apóstol Santiago, que representa el
vínculo de esta tierra con la fe cristiana, que ha moldeado su cultura y es una
orientación ante los desafíos de hoy.
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El rey Alfonso X el Sabio, Averroes y Maimónides nos sugieren
que las diferencias transforman los conflictos en puntos de partida.
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Juan de la Cruz nos enseña que en medio de la noche más oscura hemos de
aprender a liberarnos de lo que creíamos conocer y poseer para descubrir un
posible comienzo.
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Teresa de Jesús, con la imagen del castillo interior, nos dice que, en lo más
íntimo del corazón, la mente se abre, las contradicciones se resuelven y las
tensiones se disuelven.
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Por otra parte, Ignacio de Loyola nos enseña que el bien no es utópico y que el
mundo no ha de ser cambiado por las armas sino por nuestra propia conversión.
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Aludió, además a una multitud de mártires y santos, que orientan el futuro de
nuestro pueblo en la búsqueda de la reconciliación y la paz.
2.
Ahora bien, el Papa dijo que viene a España para alentar la fidelidad de los
creyentes al Evangelio, y una reconciliación y cooperación entre las distintas
fuerzas del país.
Según
él, “no es la cultura del enfrentamiento, sino la del encuentro, la que genera
estabilidad y prosperidad”. redescubrir que la justicia y la paz se
abrazan.
Nos
invita a abandonar lo que nos divide, para pasar de las simplificaciones
estériles a la apreciación fecunda de la complejidad.
Hay
que apreciar esa complejidad y estudiarla, no negarla, vivirla como una
bendición y tratar de “huir de esos enfoques identitarios que parecen aclararlo
todo, pero que pueblan el mundo de fantasmas y enemigos”.
La
seguridad no proviene de las armas y los muros, madura más bien al aprender a
avanzar junto al otro, a crecer juntos, codo con codo.
Hay
que promover las inversiones destinadas a la escuela, la universidad y la
investigación, a las comunidades locales y a la sociedad civil.
El
Papa ha citado su encíclica “Magnifica humanitas”, para afirmar que nuestra
época, clama por la paz, por un nuevo conocimiento de la persona humana y de su
dignidad inviolable, por la civilización del amor.
Finalmente, nos animó a “cultivar el diálogo y
la amistad social, a tener en cuenta a los pobres y a los jóvenes al imaginar
el futuro, a armonizar las demandas de autonomía y de unidad”.
No debemos olvidar que, al pedir la bendición para España, el papa León XIV nos estaba señalando una sabia y urgente tarea.
José-Román Flecha Andrés