UN VÍA CRUCIS PARA HOY
1.Durante la Jornada Mundial de la Juventud que se
celebró en Panamá en el año 2019, el papa Francisco dirigió a los jóvenes una
preciosa meditación con la invitación a seguir a Jesús por el camino de la
cruz.
Ese camino de sufrimiento y soledad continúa en nuestros días, puesto que Jesús camina y padece en quienes sufren la indiferencia de esta “sociedad que consume y se consume, que ignora y se ignora en el dolor de sus hermanos”.
2.
Según el papa Francisco, el Vía crucis se prolonga hoy en muchas situaciones y
personas que él ha evocado en una especie de decálogo del dolor:
• “Se
prolonga en el grito de los niños a quienes se les impide nacer o se les niega
el derecho a tener infancia, familia, educación; en los niños que no pueden
jugar, cantar, soñar.
• Se
prolonga en las mujeres maltratadas, explotadas, abandonadas y despojadas de su
dignidad y en los ojos tristes de los jóvenes que ven arrebatadas sus
esperanzas de futuro por la falta de educación y de trabajo digno.
• Se
prolonga en la angustia de los jóvenes amigos nuestros que caen en las redes de
gente sin escrúpulos, redes de explotación, de criminalidad y de abuso.
• Se
prolonga en tantos jóvenes que, absorbidos en una espiral de muerte a causa de
la droga, el alcohol, la prostitución y la trata, quedan privados no solo de
futuro, sino de presente.
• Se
prolonga en jóvenes que perdieron la capacidad de soñar, de crear, inventar el
mañana y se “jubilan” con el sinsabor de la resignación y el conformismo.
• Se
prolonga en el dolor de quienes, en vez de solidaridad encuentran rechazo,
dolor y miseria, y además son señalados y tratados como los responsables de
todo el mal social.
• Se
prolonga en la resignada soledad de los ancianos, que dejamos abandonados y
descartados.
• Se
prolonga en los pueblos originarios, a quienes se despoja de sus tierras, sus
raíces y cultura, silenciando y apagando toda la sabiduría que tienen y nos
pueden aportar.
• Se
prolonga en el grito de nuestra madre tierra, herida por la contaminación de
sus cielos, por la esterilidad en sus campos, por la suciedad de sus aguas, y
pisoteada por un consumo enloquecido.
• Se prolonga en una sociedad que perdió la capacidad de llorar y conmoverse ante el dolor”.
3.
Ante este panorama de dolores y desprecios, de frustración y de fracaso, el
Papa preguntaba cómo reaccionamos ante Jesús que sufre, camina, emigra en el
rostro de tantos hermanos nuestros que pretendemos ignorar.
Esa
pregunta, dirigida en principio a los jóvenes es un buen esquema para nuestro Vía crucis.
En realidad, debería orientar nuestros pensamientos, nuestras decisiones y nuestros propósitos. Pero nos interpela especialmente cuando conmemoramos la pasión, muerte y resurrección de Jesús, nuestro amigo y hermano, nuestro Señor y Redentor.
José-Román Flecha Andrés