martes, 3 de febrero de 2026

CADA DÍA SU AFÁN 7 de febrero de 2026

 

                                                     LA PALABRA DE DIOS

El Papa León XIV ha decidido comentar los textos del Concilio Vaticano II y ha comenzado por la constitución sobre la Palabra de Dios, votada por los padres conciliares y aprobada por Pablo VI el 18 de noviembre de 1965. He aquí unos puntos fundamentales de aquel documento.

1. Dios habla a los hombres como amigos, movido por su gran amor y los invita a comunicarse con él. Pero la verdad acerca de Dios se nos manifiesta por la revelación en Cristo, que es mediador y plenitud de toda la revelación.

2.  Cristo mandó a los Apóstoles predicar a todos los hombres el Evangelio. Lo que ellos enseñaron encierra todo lo necesario para que el Pueblo de Dios viva santamente y aumente su fe.  

3. La Tradición y la Escritura constituyen el depósito de la palabra de Dios, confiado a la Iglesia. Fiel a este depósito, el pueblo santo persevera en la fracción del pan y en la oración.

4. Ahora bien, la Sagrada Escritura hay que leerla e interpretarla con el mismo Espíritu con que se escribió para sacar el sentido exacto de los textos sagrados.

5. El Antiguo Testamento manifiesta el conocimiento de Dios y del hombre y las formas de obrar de Dios justo y misericordioso con los hombres. Aunque contengan algunas cosas imperfectas y adaptadas a sus tiempos, esos libros revelan la verdadera pedagogía divina. Los cristianos han de recibirlos devotamente, pues contienen sublimes doctrinas sobre Dios y sobre la vida del hombre y tesoros admirables de oración. 

 6. “La palabra divina, que es poder de Dios para la salvación de todo el que cree, se presenta y manifiesta su vigor de manera especial en los escritos del Nuevo Testamento, en el que los Evangelios ocupan el lugar preeminente, puesto que son el testimonio principal de la vida y doctrina de nuestro Salvador”.

7. La Iglesia ha venerado siempre las Sagradas Escrituras al igual que el mismo Cuerpo del Señor. En la Liturgia, toma de la mesa y distribuye a los fieles el pan de vida, tanto de la palabra de Dios como del Cuerpo de Cristo.  

8. La Iglesia procura que se redacten traducciones aptas y fieles en varias lenguas, sobre todo de los textos primitivos de la Biblia. Si estas traducciones se llevan a cabo con la colaboración de los hermanos separados, podrán usarse por todos los cristianos.

9. A la lectura de la Sagrada Escritura debe acompañar la oración para que se entable el diálogo entre Dios y el hombre, porque a Dios hablamos cuando oramos, y a él oímos cuando leemos las palabras divinas.

10. Como la vida de la Iglesia recibe su incremento de la renovación constante del misterio eucarístico, así es de esperar un nuevo impulso de la vida espiritual gracias a la veneración de la palabra de Dios que permanece para siempre. 

Es de esperar que la Biblia oriente la oración y la actuación de todos los cristianos.

                                                                                      José-Román Flecha Andrés