EL HIJO AMADO
“Este es mi Hijo amado, en quien me complazco”
(Mt 3,17)
1. ¿Estamos seguros de que, en este tiempo y en esta cultura nuestra
todos los hijos son amados por su padre?
2. Por otra parte, ¿podemos ver a nuestro alrededor que los hijos se
sienten felices por ser amados por sus padres?
3. En el bautismo y en la trasfiguración de Jesús se oye una voz del
cielo que es el eco de las palabras de Isaías 42,1. ¿Qué nos dice esa relación
entre los dos textos?
4. Jesús será muchas veces criticado precisamente porque dice ser hijo de
Dios. ¿Qué significaba para él ese título?
5. ¿Ese título que el mismo Dios concede a Jesús implica que los demás no
podemos considerarnos como hijos de Dios?
6. Teniendo en cuenta nuestras actitudes y nuestro comportamiento,
¿podemos decir que Dios se complace en nosotros?
7. Si reconozco a Jesús como el Hijo predilecto del Padre, ¿Qué puedo hacer yo para participar en ese amor y en esa complacencia de Dios?
José-Román Flecha