EL CORAZÓN Y LA CONCIENCIA
Con frecuencia lamentamos la perdida de
la conciencia en la sociedad actual. Todos advertimos que se ha impuesto la
norma del “todo vale”. Ese relativismo nos viene bien cuando nos lo aplicamos a
nosotros mismos. Pero nos destroza cuando lo utilizan los demás contra nuestro
interés y contra nuestra dignidad de personas.
Durante el tiempo de la cuaresma se oye
hablar con frecuencia de la necesidad de revisar nuestra conciencia a la luz de
la palabra de Dios. Ya en las tradiciones de Israel son abundantes las
alusiones a la conciencia.
1. Bajo la imagen del corazón, la
Escritura presenta la conciencia como el lugar donde se interioriza la ley
divina. Así se dice: "Grabad en vuestro corazón que no tenéis otro Señor a
quien servir, sino a Yahvéh " (Dt 4,39).
2. De David se dice que "le palpitó
el corazón" tras cortar la orla del manto de Saúl (1 Sam 24,6) y después
de haber ordenado el censo del pueblo (2 Sam 24,10). A Semeí, que se había
burlado de David, lo reprende duramente Salomón: "Sabes -tu corazón da
testimonio de ello- todo el mal que hiciste a mi padre (1 Re 2,44).
3.
En los profetas, el corazón aparece como la fuente de la vida moral. Según
Isaías, el rebelde camina por "las vías de su corazón" (Is 57,17), Jeremías
advierte que el "pecado está grabado en las tablas del corazón" (Jr
17,1). Y Ezequiel anuncia que la ley nueva será grabada por el mismo Dios en el
corazón de los hombres (Ez 11,19).
4. En el libro de la Sabiduría se
encuentra esta expresión: "Cobarde es la maldad y ella a sí misma se
condena; acosada por la conciencia imagina siempre lo peor" (Sab 17,10).
5. En los salmos se recuerda que solo Dios
es capaz de sondear el corazón humano. Dios juzgará sobre la culpabilidad o
inocencia de los hombres (Sal 7,10; 26,2). Con razón pide el salmista: “Crea en
mí, oh Dios, un corazón puro. Un corazón contrito y humillado, tú oh Dios, no
lo desprecias” (Sal 51).
6. Uno de los Proverbios solicita al
piadoso israelita que preste oído a la sabiduría e incline su corazón a la
prudencia (Prov 2,10; 3,1-3). El comportamiento de la persona será bueno o
malo, según sea bueno o malo su corazón (Prov 29,27).
7. Finalmente, ante las duras acusaciones
que le dirigen sus amigos, Job replica una y otra vez: "Mi corazón no me
condena" (Job 27,6).
Así pues, la conversión de la conciencia
se conecta con el conocimiento del propio corazón. Conocer la llaga del propio
corazón y extender las manos hacia Dios son expresiones frecuentes en la Biblia.
Por tanto, en este tiempo de cuaresma es
más que conveniente examinar nuestro corazón, es decir nuestra conciencia. Y
ver si, en nuestro caminar, tratamos de ajustar nuestra conciencia según la luz
de la palabra de Dios.
José-Román Flecha Andrés