CREDO
PASCUAL
Creo, SEÑOR, que en tu
resurrección
alcanza sentido mi vivir,
mi
caminar y mi morir.
Creo que en tu resurrección
mi fe ha encontrado su apoyo
en
la luz, en la fuerza y en la paz.
Creo que en tu resurrección
ha sido vencida mi cobardía
y
ha sido desafiado mi viejo temor.
Creo que en tu resurrección
yo he sido despertado a una vida
sin
playas ni fronteras.
Creo que en tu resurrección
pierden peso los rencores
y
apoyo las turbias asechanzas de los hombres.
Creo que en tu resurrección
mi carne ha recibido las arras
de
una inmortalidad más allá de la muerte.
Creo que en tu resurrección
nuestros muertos alcanzan la paz
y
la luz de su presencia.
Creo que en tu resurrección
nuestra fe ha adquirido categoría
de
palpabilidad y contacto.
Creo que en tu resurrección
nuestra esperanza ha dejado de confundirse
con
el optimismo y la utopía.
Creo que en tu resurrección
nuestro amor renace en cercanía
a
los que nada son y nada cuentan.
Creo que en tu resurrección
la historia de los hombres y mujeres
ha
hallado un centro y un sentido.
Creo que en tu resurrección
el mundo ha dejado de ser escenario
para
convertirse en compañero del hombre.
Creo que en tu resurrección
las cosas de esta tierra han recobrado
su
limpia luz recién nacida.
Creo que en tu resurrección
fueron bendecidos el trabajo y el progreso,
el
amor y la amistad.
Creo que en tu resurrección
a los pobres del mundo se les anuncia
una definitiva liberación.
José-Román Flecha Andrés
El
Cántaro
Burgos, Monte Carmelo 2016, 117-119