lunes, 17 de junio de 2024

DOMINGO 12º TIEMPO ORDINARIO B 2018

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 12º del Tiempo Ordinario. B 23 de junio de 2024

  

EL VIENTO Y EL MAR

 “¿Pero quien es éste?

¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!”

(Mc 4,41) 

1.      La borrasca que sorprende a los discípulos ¿no puede reflejarse en las dificultades que nos acechan hoy como cristianos?

2.      ¿Por qué las tormentas que se levantan entre nosotros no nos llevan a desconfiar de nuestra aparente seguridad?

3.      Al ver calmada la tempestad, los discípulos se preguntan asombrados quién es Jesús. ¿No deberíamos nosotros hacernos todos los días esa misma pregunta?

4.      Se ha escrito que Jesús es un famoso desconocido. ¿Qué aspectos de su ser y de su obrar nos resultan mas difíciles de comprender?

5.      Los discípulos descubren con admiración que los vientos y el mar obedecen a Jesús. ¿Qué puede implicar hoy esa observación?

6.      Jesús pone de relieve el miedo de sus discípulos y les echa en cara su falta de fe. ¿Pueden aplicarse a nosotros esas palabras del Maestro?

7.      En mi vida personal ha habido momentos en los que temía zozobrar. ¿He invocado confiadamente al Señor buscando su ayuda?

                                                                         Jose-Román Flecha

REFLEXIÓN -- Domingo 12º del Tiempo Ordinario. B. 23 de junio de 2024

 

DEL TEMOR A LA FE

¿Quién cerró el mar con una puerta, cuando escapaba impetuoso de su seno, cuando le puse nubes por mantillas y nubes tormentosas por pañales, cuando le establecí un límite poniendo puertas y cerrojos y le dije: “Hasta aquí llegarás y no pasarás, aquí se romperá la arrogancia de tus olas?” (Job 38,8-11). Solamente Dios puede hacer está pregunta.

En el antiguo Israel se creía que Dios es justo. Premia a los buenos y castiga a los malos.  Los males que caen sobre una persona están motivados por sus maldades. Job ha sufrido una serie de desgracias, luego debe de haber sido un gran pecador. Eso es lo que piensan los amigos que acuden a visitarle. Pretendiendo defender a Dios ofenden al que sufre.

Pero Job hace un público examen de conciencia y se encuentra inocente. Así que ruega a Dios que acuda a explicarle los motivos de aquellos males. Dios responde a la llamada y le recuerda que solo él puede frenar al mar embravecido. Si Job no conoce los secretos de la naturaleza, ¿cómo pretende conocer el misterio de la justicia divina? Haría bien en guardar silencio. Y eso es la gran lección que aprende Job.

TRES MENSAJES

El mar es mencionado también en el evangelio de hoy. El viento ha desatado una tormenta y las olas del lago amenazan con hacer naufragar a la barca en la que navegan los discípulos, llevando a Jesús a bordo (Mc 4,35-40).  ¿Qué mensajes nos dirige hoy este relato?

• A pesar de obedecer a su Maestro, los discípulos se encuentran en peligro.  Evidentemente nuestra fe no nos garantiza la incolumidad ante los desafíos que nos presentan la naturaleza y la sociedad en la que vivimos. 

• Según el evangelio de Marcos, los discípulos ya habían sido testigos de varias curaciones realizadas por Jesús. Pero el poder que había demostrado muchas veces ante ellos no lo libraba del cansancio y del sueño que lo habían dominado en la barca. 

• Los discípulos habían oído cómo los enfermos y poseídos por malos espíritus reconocían a Jesús como el hijo de Dios (Mc 3,11). Sin embargo, Jesús les reprocha que, habiendo sido testigos de su poder, todavía no tengan fe en él.

Y DOS PREGUNTAS

Este relato evangélico, tan rico en sugerencias para nosotros, parece girar en torno a dos preguntas que brotan espontáneas de la boca de los discípulos de Jesús:

• “Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?” En realidad, en esa pregunta se esconde ya la respuesta. A Jesús le importan sus discípulos. Él los ha elegido y presta atención a sus problemas y dificultades. A veces nosotros perdemos la confianza en él. Pero el Señor navega en nuestra barca. Y también hoy le preocupa la suerte de los que tratamos de seguirle.  

• “¿Pero quién es éste a quien el viento y las aguas obedecen?”  También en esta pregunta se incluye ya la respuesta. En Jesús se manifiesta el poder del Dios que había puesto fronteras a los mares, como se decía en el libro de Job.  Esta pregunta de los discípulos ha de sonar en nuestras bocas como una confesión de la soberanía del Señor

 - Señor Jesús, también hoy tenemos que navegar a pesar de las tormentas. Pero creemos que tú vas con nosotros, también en los momentos más difíciles. No nos dejes caer en la tentación del desaliento. Y ayúdanos tú a pasar del temor a la fe. Amén.

                                                                                 José-Román Flecha Andrés

 

CADA DÍA SU AFÁN - 22 de junio de 2024

                                                                

UN CÁNTICO EN AIN KAREM

Los peregrinos que viajan a la Tierra Santa, suelen acercarse un día hasta Ain Karem, que significa la Fuente del Viñedo. Hay que respirar bien para subir la cuestecilla y visitar la iglesia que recuerda la visita de María a su pariente Isabel.

Al bajar de la ladera, es preciso entrar en el santuario que se encuentra allá en el valle. Fue propiedad del reino de España hasta que fue cedido a la Santa Sede el año 1980. Los azulejos de Manises que lo adornan fueron llevados hasta allí en tiempos de la reina Isabel II.

En ellos leemos el cántico de Zacarías, un judío piadoso y justo, que servía como sacerdote en el templo de Jerusalén. Su nombre significa “Yahvéh se ha acordado”. Y, en verdad, es un nombre muy apropiado.

Él nunca olvidaría aquel día.  Eran como las tres de la tarde cuando entró en el santuario, tomó el incienso de una escudilla, lo puso sobre los carbones encendidos y realizó la incensación.

De pronto descubrió la presencia del ángel del Señor que le anunciaba algo imposible: “Tu mujer, te dará un hijo al que pondrás por nombre Juan”. Aquel nombre de Yohanan significaba “Yahvéh ha concedido gracia”. Un buen motivo de reflexión para aquel sacerdote, mientras regresaba a su aldea.

La tradición y la lápida que se encuentra en el templo de Ain Karem dicen que allí nació el Precursor del Señor. Pues bien, a los ocho días de su nacimiento, había que circuncidar al niño, según lo prescrito por la Ley.

Isabel, su madre, había ya comprendido que había de llamarse Juan. Pero los parientes pretendían a toda costa imponerle el nombre de su padre, tal vez para iniciarlo en su misma misión. Pero aquel niño era la gran sorpresa de un Dios que rompe los esquemas.

Zacarías pidió una tablilla encerada y escribió con el punzón: “Juan es su nombre”. Tal decisión no era fruto de un capricho personal. Era el cumplimiento de un encargo divino. Era la fe de un creyente que aceptaba la intervención de Dios en su historia.   

Zacarías tenía motivos para exclamar: “Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo”.  Allí está el canto, en los azulejos de Manises que adornan el templo de Ain Karem.

Aquel niño, nacido por la misericordia de Dios, sería su profeta e iría delante del Señor para preparar sus caminos. Zacarías recordaba el resplandor del ángel en el claroscuro del santuario y lo evocaba ante sus vecinos: “Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz”.

Juan el Bautista sería reconocido un día como “el hijo de Zacarías”. La fuerza profética de aquel hijo parecía evocar la intuición profética de su padre y la alegría de su madre.

                                                                    José-Román Flecha Andrés

 

 

 

 


lunes, 10 de junio de 2024

DOMINGO 11º DEL TIEMPO ORDINARIO B

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 11º del Tiempo Ordinario. B 16 de junio de 2024

 

DOS BREVES PARÁBOLAS

 “¿Con qué podemos comparar el reino de Dios?

¿Qué parábola usaremos?”

(Mc 4,30) 

1.      La experiencia y la misma palabra del “reino” resultan hoy muy extrañas para muchas gentes. ¿No ayudaría un poco emplear la expresión “el Señorío de Dios”? 

2.      Ahora bien, esa expresión del “señorío” ¿no chocará con el anhelo de independencia y de autonomía que refleja nuestra cultura?

3.      ¿No necesitaremos estudio, reflexión y oración para encontrar las expresiones e imágenes adecuadas para explicar el sentido del reino de Dios?

4.      En la bula de convocación del jubileo del año 2025, el papa Francisco dice que los signos de los tiempos, requieren ser transformados en signos de esperanza. ¿Ayudan a ello las parábolas evangélicas?

5.      ¿Cómo traducir en nuestra cultura el significado de la parábola de la semilla que crece sola y la parábola del minúsculo grano de mostaza?

6.      ¿Pueden tener estas imágenes un sentido profético para todos los que pertenecemos a esta sociedad?

7.      ¿Estas parábolas de Jesús sobre el reino de Dios encuentran algún reflejo en mi oración personal?  

                                                         José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 11 del Tiempo Ordinario 16 de junio de 2024

 

DE ÁRBOLES Y AVES

“Aves de todas clases anidarán al abrigo de sus ramas”. Ese es el núcleo de la imagen del alto cedro plantado por el Señor en la montaña más alta. Con ella, el profeta Ezequiel presenta las esperanzas de Israel (Ez 17,22-24).

Los majestuosos cedros del Líbano siempre fueron admirados por las gentes de Israel. La parábola del cedro podía ser entendida como un canto de esperanza. Recordaba la misericordia que Dios había siempre demostrado a su pueblo. De hecho, anunciaba el futuro de Israel, que se convertiría en meta de peregrinación para todos los pueblos.

La imagen reaparece en el salmo responsorial, pero aplicada ahora al creyente: “El justo crecerá como una palmera, se alzará como un cedro del Líbano; plantado en la casa del Señor, crecerá en los atrios de nuestro Dios. En la vejez seguirá dando fruto y estará lozano y frondoso, para proclamar que el Señor es justo, mi Roca en quien no existe la maldad” (Sal 91).

Pablo exhorta a los Corintios a que se esfuercen por agradar al Señor, puesto que todos hemos de comparecer un día ante el tribunal de Cristo (2 Cor 5,6-10)

DOS PEQUEÑAS PARÁBOLAS

Continuando la imagen del cedro, el texto del evangelio contiene dos pequeñas parábolas que evocan las faenas del campo y nos revelan el camino de la esperanza y sus dos tentaciones fundamentales (Mc 4,26-34).

• En primer lugar se menciona la semilla que germina y crece por sí sola, aunque el labrador se despreocupe de ella. La parabola subraya el poder de Dios y  denuncia la tentación de presunción de quien se atribuye a sí mismo el fruto de la evangelización. El mensaje de la palabra de Dios tiene una fuerza que no puede prestarle el mensajero más comprometido.

Por otra parte, la insignificante semilla de mostaza crecerá con el tiempo hasta convertirse en un árbol, que puede ofrecer cobijo a las aves del cielo. El evangelizador no debe caer en la tentación de la desesperanza. Los comienzos son siempre imperceptibles. Pero solo Dios sabe qué es lo que puede producir esa humilde tarea inicial. 

EL LENGUAJE DE LAS PARÁBOLAS

Tras recoger estas dos parábolas de Jesús, el evangelista resume su enseñanza, diciendo: “Con muchas parábolas exponía la palabra, acomodándose a su entender”.

• El evangelista evoca la fidelidad de Jesús a la palabra de Dios. Según ha escrito el papa Francisco en su exhortación “El gozo del Evangelio”, “en cualquier forma de evangelización el primado es siempre de Dios, que quiso llamarnos a colaborar con Él e impulsarnos con la fuerza de su Espíritu” (EG 12).

• Por otra parte, el evangelista indica el estilo que debería impregnar la predicación de los discípulos. Con relación al predicador, el mismo papa Francisco ha escrito que “la sencillez tiene que ver con el lenguaje utilizado. Debe ser el lenguaje que comprenden los destinatarios para no correr el riesgo de hablar al vacío” (EG 158).

- Señor Jesús, la imagen del cedro nos ayuda a comprender la misericordia de Dios. Y las imágenes de la semilla que crece sola y del grano de mostaza apoyan nuestra esperanza y nos ayudan a transmitir tu evangelio confiada y humildemente. Enciende tú nuestro corazón y bendice los gestos y palabras con que tratamos de hacerte presente en nuestro mundo. Amén.

                                                                                                 José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 15 de junio de 2024

 

                                      

ORACIÓN JUNTO A UN OLIVO

El día 7 de junio el papa Francisco ha vuelto a los Jardines Vaticanos para recordar la invocación por la paz que allí se celebró hace diez años. En aquella ocasión, en presencia del Patriarca Ecuménico Bartolomé I, se dieron un abrazo Shimon Peres y Mahmoud Abbas, presidentes entonces del Estado de Israel y del Estado de Palestina.  Para recordar aquel acto, aquella tarde se plantó allí un olivo.

En esta ocasión, el Papa ha dicho que es necesario renovar el compromiso de edificar un mundo pacífico. “No dejemos de soñar en la paz y de construir relaciones de paz”. A continuación, ha revelado el contenido de su oración para que se ponga término a la guerra:

• Pienso en todos los que sufren en Israel y en Palestina, tanto cristianos, como hebreos o musulmanes.

• Pienso que es urgente que de los escombros de Gaza se levante finalmente la decisión de frenar a las armas y declarar un alto el fuego.

• Pienso en los familiares y en los rehenes israelíes y pido que sean liberados lo antes posible.

• Pienso en la población palestina y pido que sea protegida y se puedan recibir todas las ayudas humanas necesarias.

 • Pienso en tantos desalojados a causa de los combates y pido que sus casas sean pronto reconstruidas para que puedan regresar a ellas en paz.

• Pienso también en los palestinos e israelíes de buena voluntad que, entre lágrimas y sufrimientos, no dejan de aguardar con esperanza la llegada de un nuevo día y se esfuerzan en anticipar el alba de un mundo pacífico, en el que todos los pueblos “rompan sus espadas y las conviertan en arados y de sus lanzas hagan podaderas, de modo que una nación no levante su espada contra la otra” (Is 2,4).

 Según el Papa, todos tenemos que llevar en el corazón a Jerusalén, para que se convierta en la ciudad del encuentro fraterno entre cristianos, hebreos y musulmanes, tutelada por un estatuto, garantizado a nivel internacional.

 Es el momento pedir a Dios la paz como un don de su misericordia. La paz no nace solo de acuerdos y de compromisos humanos o políticos. La paz nace de corazones transformados. Surge cuando aceptamos el amor de Dios, que funde nuestros egoísmos, tritura nuestros prejuicios y nos concede el gusto de la amistad, de la fraternidad y de la solidaridad.

No puede haber paz si no dejamos que Dios desarme nuestro corazón para hacerlo hospitalario, compasivo y misericordioso, como el suyo.  

Que el Señor haga crecer el olivo que fue plantado hace diez años. Pidamos que la paz pueda brotar en el corazón de todo hombre, en todo pueblo y nación, Que la paz crezca, como el olivo, protegida de los vientos de la guerra y regada por quienes se esfuerzan cada día por vivir la fraternidad.    

                                                                    José-Román Flecha Andrés

lunes, 3 de junio de 2024

DOMINGO 10º TIEMPO ORDINARIO B 2024

EXAMEN DE CONCIENCIA - Domingo 10º del Tiempo Ordinario. B 9 de junio de 2024

 

EL PODER DE SATANÁS

 “¿Cómo va a echar Satanás a Satanás?

(Mc 3,23) 

1.      Todos hemos oído que “no hay que hacer el mal para que suceda el bien”. ¿Reconoce nuestra sociedad el valor de aquella antigua sentencia? 

2.      ¿Estamos realmente convencidos de que “el fin no justifica los medios”, tanto en la vida pública como en el comportamiento privado?

3.      ¿No hemos criticado alguna vez una acción buena, aduciendo para ello una mala intención del agente que no podemos demostrar?

4.      ¿No es verdad que, al igual de lo que hicieron los escribas, pretendemos cubrir de fango las intenciones y las acciones de las personas que no piensan como nosotros?

5.      ¿Qué puede significar en el día de hoy atribuir a los creyentes un poder que se dice derivado del mismo demonio?

6.      Por otra parte, ¿Qué podemos hacer, como individuos y como estructuras, para expulsar del mundo lo demoníaco que nos impide alcanzar la felicidad?

7.      ¿Personalmente, ruego a Dios que en su misericordia no permita que yo adore a los ídolos que me alejan de él?

                                                                                                      José-Román Flecha

REFLEXIÓN - Domingo 10º del Tiempo ordinario. B 9 de junio de 2024

 

LA MENTIRA Y LA VERDAD

“Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu linaje y su linaje; él te pisará la cabeza mientras tú acechas su calcañar” (Gén 3,15). Esa sentencia de Dios contra la serpiente seductora se conoce como el “protoevangelio”, es decir la primera buena noticia.

Dios había permitido comer de todos los árboles del jardín, menos uno. Pero la serpiente dice a la mujer que Dios ha prohibido comer de todos los árboles. Esa es la primera de las “noticias falsas” (fake news) que envenenan nuestra conciencia. 

Con razón dirá Jesús que el maligno es mentiroso desde el principio (Jn 8,44). El pretendido poder que el demonio se atribuye (Lc 4,6) radica siempre en el engaño.

El pecado es aceptar la mentira en lugar de acoger y defender la verdad. Pero, ya desde los orígenes, Dios promete el triunfo del bien sobre el mal. Con razón el salmo responsorial proclama que “del Señor viene la misericordia, la redención copiosa” (Sal 129).

Como escribe san Pablo, los creyentes en Cristo, a los que él ha calificado como “santos” (2 Cor 1,1), esperan tener asegurada una casa que dura eternamente (2 Cor 5,1).

EL ERROR DE LA IMPIEDAD

El evangelio de hoy también nos habla del demonio (Mc 3,20-35). Al ver que Jesús domina al espíritu del mal, algunos escribas se atreven a sentenciar: “Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios”.

Jesús responde que no es razonable afirmar que Satanás puede expulsar a Satanás. Para explicarlo expone tres breves parábolas muy fáciles de comprender: 

Un reino que se encuentre enzarzado en una guerra civil no puede subsistir. Algo parecido ocurre con una familia que ande dividida: también ella fracasará. Por otra parte, si alguien quiere entrar en una casa para robar tiene que dominar al dueño o al guardián. 

 Pues bien, “si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido”. Por tanto, no tiene sentido la acusación que le hacen los escribas que han bajado de Jerusalén. Si Jesús expulsa los demonios, no lo hace por el poder del príncipe de los demonios. Con esa acción se pone de manifiesto el poder divino del Maestro.

Según san Agustín, “aunque Satanás preserve el cuerpo y los sentidos corporales, mediante el error de la impiedad, domina la voluntad misma del ser humano”.

LA VERDAD COMPLETA

El texto evangélico incluye una seria advertencia de Jesús: “Todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre”.

• “Quien blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás”. Quien decide llamar bien al mal se aleja de la verdad y se instala en la mentira. Esa misma obstinación le impedirá alejarse del engaño y descubrir la fuerza y la belleza de la verdad.

• “Quien blasfeme contra el Espíritu Santo cargará con su pecado para siempre”. Quien no reconoce en el Espíritu de Dios la fuente de la misericordia y la luz de la bondad nunca se arrepentirá de verdad para pedir perdón por su error. 

- Señor Jesús, tú sabes bien que también nosotros nos vemos tentados por el espíritu de la mentira. Preferimos la compañía de los mentirosos antes que la soledad. Que el Espíritu que nos guía hacia la verdad completa nos ayude a confiar en tu poder sobre el mal. Amén.

José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN - 8 de junio 2024

 

LA ESCUELA DE ATENAS 

El día 25 de noviembre de 2014, el papa Francisco dirigió al Parlamento Europeo en Estrasburgo un discurso que no debería quedar en el olvido.

 Decía él que los Padres fundadores de la Unión Europea, al desear un futuro de paz y comunión entre todos los pueblos del Continente, ponían su confianza en el hombre como persona dotada de una dignidad trascendente.

1. La dignidad debería ser respetada por la promoción de los derechos humanos. En ese contexto incluía el Papa cuatro preguntas:

• ¿Qué dignidad existe cuando falta la posibilidad de expresar libremente el propio pensamiento o de profesar sin constricción la propia fe religiosa?

• ¿Qué dignidad es posible sin un marco jurídico claro, que limite el dominio de la fuerza y haga prevalecer la ley sobre la tiranía del poder?

• ¿Qué dignidad puede tener un hombre o una mujer cuando es objeto de todo tipo de discriminación?

• ¿Qué dignidad podrá encontrar una persona que no tiene qué comer o el mínimo necesario para vivir o, todavía peor, que no tiene el trabajo que le otorga dignidad?

 2. Por otra parte, “hablar de la dignidad trascendente del hombre, significa apelar a su naturaleza, a su innata capacidad de distinguir el bien del mal, a esa brújula inscrita en nuestros corazones y que Dios ha impreso en el universo creado”. 

3. Según el Papa, Europa padece de una soledad, que afecta a los ancianos, a menudo abandonados a su destino, a los jóvenes sin oportunidades para el futuro; a pobres que pueblan las ciudades y a los inmigrantes que buscan un futuro mejor.

Y añadía: “En su vocación de parlamentarios, ustedes están llamados a una gran misión, aunque pueda parecer inútil: Cuidar de la fragilidad de las personas y de los pueblos, que significa proteger la memoria y la esperanza, hacerse cargo del presente en su situación más marginal y angustiante, y ser capaz de dotarlo de dignidad”.

4. El Papa evocaba el conocido fresco vaticano en el que Rafael representó la Escuela de Atenas. Mientras Platón apunta su dedo hacia lo alto, hacia el cielo, Aristóteles tiende la mano hacia la tierra y la realidad concreta. El cielo indica la apertura a lo trascendente, a Dios, que ha caracterizado al hombre europeo, y la tierra representa su capacidad de afrontar las situaciones y los problemas.

5. Una Europa incapaz de abrirse a la dimensión trascendente de la vida corre el riesgo de perder la propia alma y aquel espíritu humanista que ama y defiende. La contribución del cristianismo no es un peligro para la laicidad, sino que es un enriquecimiento. Lo atestiguan los ideales cristianos de “la paz, la subsidiariedad, la solidaridad recíproca y un humanismo centrado sobre el respeto de la dignidad de la persona”.

                                                                  José-Román Flecha Andrés

lunes, 27 de mayo de 2024

SOLEMNIDAD DEL CUERPO Y SANGRE DE CRISTO B 2024

EXAMEN DE CONCIENCIA - Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo. B 2 de junio de 2024

 

EUCARISTÍA

 “Tomad, esto es mi cuerpo”

(Mc 14,22)

1.      Estamos muy acostumbrados a oír estas palabras con las que Jesús entregó el pan a sus discípulos. ¿Nos detenemos alguna vez a reflexionar sobre su profundo significado?

2.      ¿Nos preguntamos cómo pueden vivir su fe los hermanos que se dicen cristianos, pero no reconocen el don de la eucaristía?

3.      Antes de ser apresado y condenado a muerte, Jesús nos dejo en el pan y en el vino el signo de su amor y de su entrega. ¿Damos gracias por un “sacramento tan grande”, como cantamos con palabras de santo Tomás de Aquino?

4.      De vez en cuando nos escandaliza una nueva profanación de la Eucaristía. ¿Pero los que creemos en la presencia eucarística del Señor la valoramos como se debe?

5.      El joven Carlo Acutis recopiló muchos “milagros eucarísticos”. ¿Somos consciente del milagro de la presencia del Señor bajo las especies de pan y de vino?

6.      El papa Benedicto XVI publicó una exhortación sobre la Eucaristía titulándola “El sacramento de la caridad”. ¿Lo es en verdad para nosotros?

7.      Y nosotros, que celebramos, recibimos y adoramos la eucaristía, ¿estamos dispuestos a “hacernos” eucaristía, entregando a los demás lo que somos y tenemos?

                                                                                                      Jose-Román Flecha

REFLEXIÓN -

 

LA NUEVA ALIANZA

 “Esta es la sangre de la alianza que hace el Señor con vosotros, sobre todos estos mandatos” (Éx 24,8). Moisés rocía a las gentes de su pueblo con la sangre de las vacas ofrecidas en sacrificio. Con ese rito se ratifica el pacto que el Señor le había ofrecido.

Dios se presenta a su pueblo como el liberador. Lo ha sacado de la esclavitud que estaba padeciendo en Egipto y lo ha puesto en el camino de la libertad. Los mandamientos del Decálogo no eran una imposición arbitraria. Señalaban la tarea humana que respondía al don divino. Aceptado esos valores y realizando ese ideal, el pueblo sería verdaderamente libre.

En el salmo responsorial se unen el cáliz de la salvación para dar gracias a Dios y el deseo de cumplir las promesas que se han hecho al Señor (Sal 115). 

Los cristianos creemos que no somos salvados por la sangre de los cabritos y los becerros ofrecidos en sacrificio. Solo la sangre de Cristo purifica nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, para que podamos servir al Dios vivo (Heb 9,11-15).

EL PAN DE LA COMUNIÓN

Después de cantar la hermosa secuencia propia de esta fiesta del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, leemos el evangelio en el que se recuerda la cena en la que Jesús había decidido celebrar la Pascua con sus discípulos. Mientras comían, tomó un pan, pronunció la bendición y se lo entregó; diciendo: “Tomad, esto es mi cuerpo” (Mc 14,12-16,22-26).

• En aquellas horas en las que Jesús se preparaba para concluir su camino terrenal, el pan venía a significar el signo sacramental de su entrega por nosotros y por nuestra salvación.

• En este momento concreto de nuestra historia personal y social, el pan de la eucaristía es el signo sacramental que significa y realiza su presencia entre nosotros.

• Por consiguiente, el pan eucarístico nos ha de comprometer a cada uno de nosotros para que intentemos realizar la comunión fraternal entre todos nosotros.     

LA SANGRE DE LA ENTREGA

Junto al pan que entregó a sus discípulos, también la sangre aparece en el relato evangélico que se proclama en esta fiesta del Cuerpo y Sangre de Cristo. Tomando una copa, Jesús pronunció la acción de gracias y se la pasó, diciendo: “Esta es mi sangre, sangre de la alianza, derramada por todos”.

• Ante el tribunal de Pilato, los judíos pidieron a gritos que la sangre de Jesús cayera sobre ellos y sobre sus hijos. Era una forma de hacerse responsables de aquella condena a muerte que pedían al procurador. Nosotros creemos que en esa sangre está nuestra salvación. 

• Los soldados quebraron las piernas de los bandidos crucificados junto a Jesús. A él, con una lanza le traspasaron el pecho. Y de él brotaron la sangre y el agua, que serían recordadas como anticipo de los sacramentos y de la gracia que en ellos se nos concede.   

En esta celebración del cuerpo y de la sangre de Cristo hacemos memoria de su generosa entrega por nosotros, celebramos su presencia en la eucaristía y anunciamos ya la gloria del banquete eterno.

- Señor Jesucristo, te reconocemos presente en el pan vivo que ha bajado del cielo para nosotros y en el vino que nos recuerda el precio de tu sangre. Hoy te rogamos que nos ayudes a venerarte siempre en la eucaristía. Y te prometemos entregarnos en el servicio a nuestros hermanos en memoria tuya.  Amén.

                                                                                            José-Román Flecha Andrés

CADA DÍA SU AFÁN -- 1 de junio 2024


EL SUEÑO DE EUROPA

Al parecer, las elecciones de los eurodiputados no suelen suscitar mucho interés entre los ciudadanos de los países miembros de la Unión Europea.

Sin embargo, estas elecciones son más importantes de lo que habitualmente se piensa.  En primer lugar, están en juego los dineros y las ayudas que pueden y deben repartirse para llevar a cabo los muchos proyectos que se están desarrollando en los diversos países.

En segundo lugar, todos sabemos que hay una normativa y unas leyes que pueden determinar a corto y largo plazo algunas opciones muy importantes, relativas al ser y al estar de las personas. Leyes que pueden afectar al respeto a la vida y al modo de vivirla.

Y, en tercer lugar, la elección de nuestros representantes nos invita a recordar y repensar el origen, la identidad la finalidad de la misma Unión Europea.

Los padres que la soñaron tenían la dramática experiencia de la segunda guerra mundial y deseaban un futuro de paz, de concordia y hermandad para los países que se habían visto tan cruelmente enfrentados.

Para lograrlo, pensaron primeramente en el control del carbón y del acero. De su producción dependía la carrera de armamentos por parte de unos y de otros. Después vieron la necesidad de poner en práctica un control de la gestión de la energía nuclear.

De aquellos proyectos iniciales se pasaría ulteriormente a la articulación de un mercado común. Y después, a la propuesta de una unión comunitaria, con atisbos de alianza federal. Una unión que había de estar marcada por el deseo y el compromiso de la convivencia y del diálogo.

Eran aquellos unos pasos apoyados en la fuerza de la esperanza, aunque frenados a veces por una evidente exigencia de paciencia. Pero la utopía podía hacerse realidad. Una paz para Europa y una Europa para la paz. Un diálogo para Europa y una Europa del diálogo. Unos valores para Europa y una Europa de los valores.

Los padres de aquel proyecto inicial, al soñar una bandera para Europa, fijaron sus ojos en la vidriera del ábside de la catedral de Estrasburgo. Por encima de la imagen de la Virgen María, sobre un fondo azul, destacaban las doce estrellas doradas de la visión del Apocalipsis. Eso había de ser.

Algunos pretenden olvidar la idea. Pero la bandera de la Unión Europea es más que una enseña con referencias simplemente geográficas y políticas. Es una invitación constante a amar de verdad esta tierra que es la nuestra, sin dejar de mirar al cielo, que también ha de ser nuestro.

En este tiempo de difícil convivencia, que Santa María nos ayude a rememorar el pasado con un corazón agradecido, a pensar el presente con inteligencia y a soñar para Europa un futuro de paz, de hermandad y de esperanza. 

                                                                José-Román Flecha Andrés