lunes, 13 de julio de 2026

CADA DÍA SU AFÁN - 18 DE JULIO DE 2026


TRES VALORES PARA LA CONVIVENCIA

 

Los Estados Unidos de Norteamérica están celebrando en este mes de julio el 250 aniversario de la firma de la Declaración de Independencia. Aquel famoso documento reflejaba una convicción que incluía la aceptación y promoción de los “ideales de libertad, igualdad, la búsqueda de la felicidad, la justicia y el autogobierno democrático”.

Así lo ha recordado el papa León XIV en la carta que les ha enviado, para exhortarles a recordar algunos de los principios que sustentaban aquella declaración y que han de orientar la responsabilidad de este momento.

1.En primer lugar se ha referido a la libertad religiosa, es decir al “derecho de toda persona a rendir culto según su conciencia y a practicar su fe abiertamente, sin coacción ni temor”.  Según él, la libertad religiosa defiende y alienta tanto la dignidad individual como la coexistencia pacífica de un pueblo que evidentemente es plural y muy diverso.

 Es muy oportuno subrayar que “la fe, lejos de oponerse a las responsabilidades de la ciudadanía, infunde nuevo vigor a la búsqueda de la justicia, la paz y el bien común, llevando a la perfección cada don natural otorgado por el Creador”.  

2. Además, el Papa ha recordado la dignidad otorgada por Dios a toda vida humana. Cada persona está dotada de un valor intrínseco que exige respeto, protección y cuidado.

La dignidad de la persona lleva a “reconocer la importancia de salvaguardar la vida humana desde su inicio, en la concepción, hasta la muerte natural, y de construir una sociedad en la que a los vulnerables, a los que sufren y a los olvidados se les trate siempre con compasión, solidaridad y amor”.

3. Por otra parte, “la defensa de la vida humana también incluye acoger, proteger y ayudar a los inmigrantes, cuyas esperanzas, sacrificios y contribuciones han formado parte de la historia de este país desde sus inicios”.

Ellos han contribuido en el pasado y contribuyen hoy día a crear y mantener el país. “Recibirlos con compasión y generosidad no es solo un acto de caridad, sino también un reconocimiento de la dignidad que pertenece a toda persona humana”.

Citando su encíclica Magnifica Humanitas, el papa León XIV añade que “construir un mundo en el que todos puedan florecer exige una corresponsabilidad valiente. Ninguna mano, por sí sola, basta para sostener el peso de los desafíos que atraviesa el mundo”.

Y añade: “Nos necesitamos unos a otros, y debemos trabajar juntos en unidad para enfrentar los desafíos que el mundo enfrenta hoy”.

Estos valores que recuerda, tan necesarios para la convivencia, no dependen de las leyes de un país, sino que se fundamentan en la dignidad de cada persona, sea cual sea su origen o su residencia, su edad o su condición social.

                                                   José-Román Flecha Andrés