LA PUERTA DEL REDIL
”Yo soy la
puerta:
quien entre por mí se salvará
y podrá entrar y salir, y encontrará pastos”
(Jn 10,9)
2. ¿Podemos
hacer nuestro el hermoso salmo en el que cantamos y proclamamos: “El Señor es
mi pastor”?
3. ¿Pero no
es más extraño aún que Jesús se compare a sí mismo con la puerta del redil o
del aprisco en el que se recogen las ovejas?
4. ¿Hemos
llegado a entender que, con la imagen de la puerta, Jesús quiere decir que por
él nos viene la salvación?
5. ¿Si Jesús
es la puerta del aprisco, no tendremos que pedirle que nos ayude a librarnos de
los que tratan de seducirnos y llevarnos al mal?
6. ¿De verdad
vemos en Jesús la posibilidad de vivir en libertad y de acudir a los pastos que
dan alimento verdadero a nuestra existencia?
7. ¿Confío personalmente
en Jesucristo, sabiendo que él puede defenderme de quienes tratan de
arrebatarme el único tesoro que merece la pena?
José-Román Flecha