EL ARRIANISMO DE HOY
El
día 28 de noviembre en el encuentro ecuménico de oración cerca del lugar donde
debió de celebrarse el Concilio de Nicea, el papa León XIV pronunció un breve
discurso que no deberíamos ignorar.
1. Dijo
que en una época en la que las personas se ven sometidas a innumerables
amenazas a su propia dignidad, el 1700 aniversario del Primer Concilio de Nicea
es una buena ocasión para preguntarnos quién es Jesucristo para cada uno de
nosotros.
2. Hoy
muchos cristianos corren el riesgo de reducir a Jesucristo a una especie de
líder carismático o superhombre. Esa tergiversación al final conduce a la
tristeza y la confusión. En realidad, parece que estamos reviviendo la herejía
del arrianismo.
3. Al
negar la divinidad de Cristo, Arrio lo redujo a un intermediario entre Dios y
los seres humanos. Al ignorar la realidad de la Encarnación, lo divino y lo
humano quedaron separados. Pero si Dios no se hizo hombre, ¿cómo pueden los
mortales participar de su vida inmortal?
4. La
confesión de fe de Nicea es muy importante para la plena comunión de los
cristianos. De hecho, es compartida por todas las Iglesias y comunidades
cristianas del mundo.
5. En
efecto, la fe «en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del
Padre antes de todos los siglos [...] de la misma naturaleza del Padre» (Credo
Niceno) es un vínculo profundo que ya une a todos los cristianos.
6. Todos estamos invitados a superar el
escándalo de las divisiones y a alimentar el deseo de unidad por el que el
Señor Jesús rezó y dio su vida.
7. Los
cristianos hemos de dar un testimonio creíble del Evangelio de Jesucristo, que
es anuncio de esperanza, mensaje de paz y de fraternidad universal más allá de
las fronteras de nuestras comunidades y naciones. Toda la humanidad necesita
descubrir la reconciliación y la fraternidad.
8. En
el Credo Niceno profesamos nuestra fe «en un solo Dios Padre». Pero no se puede
invocar a Dios como Padre si no reconocemos como hermanos y hermanas a los
demás hombres y mujeres, creados a imagen de Dios.
9. Existe una hermandad universal, con independencia
de la etnia, la nacionalidad, la religión o la opinión. Las religiones deben
animar a las personas, a los grupos humanos y a los pueblos a reconocer y
practicar esta verdad.
10.
El uso de la religión no puede justificar la guerra y la violencia, el
fundamentalismo y el fanatismo. Es necesario buscar el encuentro fraternal, el
diálogo y la colaboración.
El papa León XIV desea que Dios Padre escuche aquella oración ecuménica y conceda que el aniversario del Concilio de Nicea dé abundantes frutos de reconciliación, de unidad y de paz.
José-Román Flecha Andrés