EN EL DESIERTO
“Traigo aquí las primicias de los frutos
del suelo que tú, Señor, me has dado”. El llamado “credo del israelita”
recuerda el tiempo de esclavitud pasado en Egipto y la liberación que lo ha traído
a Palestina. Por eso, el creyente se postra ante el Señor su Dios y presenta
ante el altar las primicias de la cosecha que él le ha concedido (Dt 26,10).
Con el salmo responsorial, también nosotros nos
dirigimos confiadamente a Dios, suplicando: “Quédate conmigo, Señor, en la
tribulación” (Sal 90).
Los textos de las cartas de san Pablo, que se nos
proponen en la segunda lectura de los domingos cuaresmales, contienen las ideas
principales de este tiempo de gracia. En este primer domingo se nos invita a aceptar
de corazón el mensaje de la Escritura, según el cual, Dios ha resucitado a
Jesús de entre los muertos (Rom 10,8-13).
Evidentemente, el camino cuaresmal que ahora comienza, ha de llevarnos a la confesión pascual de la resurrección de Jesucristo.
TRES TENTACIONES
El evangelio del primer domingo de cuaresma nos
recuerda todos los años las tentaciones de Jesús en el desierto. Este año se
proclama el evangelio de Lucas (Lc 4,1-13).
• En primer lugar, se dice que, después de un largo
ayuno, Jesús sintió hambre. El diablo lo invita a convertir las piedras en
panes. Nosotros no ignoramos el hambre de pan
que afecta a este mundo. Pero sabemos que “no solo de pan vive el
hombre”. Hay un hambre que los satisfechos de la tierra se niegan a reconocer.
• En un segundo momento, el diablo ofrece a Jesús la
gloria que él presume de tener, pretendiendo descaradamente ser adorado.
Nosotros deberíamos advertir que, al apetecer el poder y la gloria, estamos en
realidad adorando al mismo diablo. Ante la tentación de idolatría, no podemos
olvidar que solo a Dios debemos adoración.
• En un tercer momento, el diablo quiere ver si Jesús confía en Dios. Nosotros nos colocamos con frecuencia en situaciones de riesgo y de pecado, que siempre afectan a nuestra seguridad integral. Y pretendemos que Dios venga a librarnos de las funestas consecuencias que hemos provocado. Pero no debemos jugar a tentar a Dios.
DOS REVELACIONES
Este relato evangélico no solo nos facilita una
reflexión moral, que no sería poco. Como siempre, el evangelio nos ofrece una
revelación de Dios y de Jesús.
• De Dios se
nos dice que solamente él es el verdadero y único Señor. El diablo presume de
tener el poder sobre todo lo visible, pero miente. Nosotros nos negamos a
adorar a los poderes de este mundo. Solo queremos adorar al Dios poderoso que
cuida de los pájaros y de los lirios, de los pobres y de los aplastados por un
poder inhumano.
• De Jesús se
nos dice que en lugar de dialogar con Satanás, como había hecho Eva en el
paraíso, el Hijo de Dios conoce y acepta la Palabra de Dios. Nosotros oímos
cada día mil voces que nos ofrecen objetos inútiles, placeres envenenados e
ideales inalcanzables. Necesitamos el don del discernimiento para no dejarnos
engañar por el príncipe de la mentira.
- Señor Jesús, al iniciar el camino cuaresmal,
queremos escuchar tu palabra, que nos revela la
majestad de Dios y tu propia dignidad. Que el ejemplo de tu vida nos
ayude a resistir a las tentaciones del diablo y a vivir en este tiempo de
crisis de acuerdo con nuestra fe, para que podamos proclamar tu verdad. Amén.
José-Román Flecha Andrés