lunes, 28 de febrero de 2022

CADA DÍA SU AFÁN 5 de marzo de 2022

 

                                                                              

LA SIEMBRA CUARESMAL

En su mensaje para la Cuaresma de este año 2022 el papa Francisco nos dice que “la Cuaresma nos invita a la conversión, a cambiar de mentalidad, para que la verdad y la belleza de nuestra vida no radiquen tanto en el poseer cuanto en el dar, no estén tanto en el acumular cuanto en sembrar el bien y compartir”.

Citando la carta de san Pablo a los Gálatas, evoca las imágenes de la siembra y la cosecha. Sembrar el bien para los demás nos libera del beneficio personal y nos abre a la gratuidad.

 Frente a la desilusión, la preocupación y el desaliento, tenemos la tentación de encerrarnos en nuestro egoísmo y refugiarnos en una cínica indiferencia ante el sufrimiento de los demás.

Pero la Cuaresma nos llama a poner nuestra fe y nuestra esperanza en el Señor. Solo fijando nuestros ojos en Cristo resucitado podemos acoger la exhortación de san Pablo: «No nos cansemos de hacer el bien». He ahí el estribillo del mensaje:

• No nos cansemos de orar. Con la pandemia hemos palpado nuestra fragilidad personal y social. La Cuaresma nos permite experimentar el consuelo de la fe en Dios, que nos da estabilidad. Nadie se salva solo. Y nadie se salva sin Dios.   

• No nos cansemos de extirpar el mal de nuestra vida. Que el ayuno corporal que la Iglesia nos pide en Cuaresma fortalezca nuestro espíritu para la lucha contra el pecado. 

• No nos cansemos de pedir perdón en el sacramento de la Penitencia y la Reconciliación, sabiendo que Dios nunca se cansa de perdonar.  

• No nos cansemos de luchar contra la concupiscencia, que nos impulsa hacia el egoísmo y hacia toda clase de mal.     

• No nos cansemos de hacer el bien en la caridad activa hacia el prójimo. Durante esta Cuaresma practiquemos la limosna, dando con alegría.  

Como es habitual, el Papa evoca tres acciones para superar el mal del egoísmo: “La Cuaresma es un tiempo propicio para buscar —y no evitar— a quien está necesitado; para llamar —y no ignorar— a quien desea ser escuchado y recibir una buena palabra; para visitar —y no abandonar— a quien sufre la soledad”.

He ahí tres ejemplos concretos para expresar la alternativa al egoísmo. Hacer el bien es la traducción práctica del amor. “Pongamos en práctica el llamado a hacer el bien a todos, tomándonos tiempo para amar a los más pequeños e indefensos, a los abandonados y despreciados, a quienes son discriminados y marginados”.

  Según el papa Francisco, las tres prácticas tradicionales de la Cuaresma resumen la siembra que san Pablo aconsejaba: “En este tiempo de conversión, apoyándonos en la gracia de Dios y en la comunión de la Iglesia, no nos cansemos de sembrar el bien. El ayuno prepara el terreno, la oración riega, la caridad fecunda”.  

                                                                         José-Román Flecha Andrés