LA SIEMBRA CUARESMAL
En su mensaje para la Cuaresma
de este año 2022 el papa Francisco nos dice que “la Cuaresma nos invita a la
conversión, a cambiar de mentalidad, para que la verdad y la belleza de nuestra
vida no radiquen tanto en el poseer cuanto en el dar, no estén tanto en el
acumular cuanto en sembrar el bien y compartir”.
Citando la carta de san
Pablo a los Gálatas, evoca las imágenes de la siembra y la cosecha. Sembrar el
bien para los demás nos libera del beneficio personal y nos abre a la
gratuidad.
Frente a la desilusión, la preocupación y el desaliento,
tenemos la tentación de encerrarnos en nuestro egoísmo y refugiarnos en una cínica
indiferencia ante el sufrimiento de los demás.
Pero la Cuaresma nos llama a
poner nuestra fe y nuestra esperanza en el Señor. Solo fijando nuestros ojos en
Cristo resucitado podemos acoger la exhortación de san Pablo: «No nos cansemos de
hacer el bien». He ahí el estribillo del mensaje:
• No nos cansemos de orar.
Con la pandemia hemos palpado nuestra fragilidad personal y social. La Cuaresma
nos permite experimentar el consuelo de la fe en Dios, que nos da estabilidad.
Nadie se salva solo. Y nadie se salva sin Dios.
• No nos cansemos de
extirpar el mal de nuestra vida. Que el ayuno corporal que la Iglesia nos pide
en Cuaresma fortalezca nuestro espíritu para la lucha contra el pecado.
• No nos cansemos de pedir
perdón en el sacramento de la Penitencia y la Reconciliación, sabiendo que
Dios nunca se cansa de perdonar.
• No nos cansemos de luchar
contra la concupiscencia, que nos impulsa hacia el egoísmo y hacia toda clase
de mal.
• No nos cansemos de hacer
el bien en la caridad activa hacia el prójimo. Durante esta Cuaresma
practiquemos la limosna, dando con alegría.
Como es habitual, el Papa
evoca tres acciones para superar el mal del egoísmo: “La Cuaresma es un tiempo
propicio para buscar —y no evitar— a quien está necesitado; para llamar —y no
ignorar— a quien desea ser escuchado y recibir una buena palabra; para visitar
—y no abandonar— a quien sufre la soledad”.
He ahí tres ejemplos
concretos para expresar la alternativa al egoísmo. Hacer el bien es la
traducción práctica del amor. “Pongamos en práctica el llamado a hacer el
bien a todos, tomándonos tiempo para amar a los más pequeños e indefensos,
a los abandonados y despreciados, a quienes son discriminados y marginados”.
Según el papa Francisco, las tres prácticas tradicionales de la Cuaresma resumen la siembra que san Pablo aconsejaba: “En este tiempo de conversión, apoyándonos en la gracia de Dios y en la comunión de la Iglesia, no nos cansemos de sembrar el bien. El ayuno prepara el terreno, la oración riega, la caridad fecunda”.
José-Román Flecha Andrés