CERCANÍA EN LA SOLEDAD
Si
Heidegger pensó al hombre como un “ser para la muerte”, Emmanuel Lèvinas nos ha
ayudado a concebirlo como “el ser para
el otro”. Esa relación lleva a la persona a vivir y actuar con responsabilidad.
Pero no siempre es fácil abrirse a la
relación. “El dolor aísla completamente y es de este aislamiento absoluto del
que surge la llamada al otro, la invocación al otro”. Así lo afirmaba Lèvinas
en su escrito “Una ética del
sufrimiento”.
Pues bien, el papa Francisco nos ha
sorprendido al citar estas palabras de aquel famoso filósofo lituano de origen
judío (1906-1995), en su mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo, que se
celebra el día 11 de febrero de este año 2022, con el lema: “Sed misericordiosos como el Padre es
misericordioso” (Lc 6,36). En él sobresalen siete ideas:
1. Es necesario estar
al lado de los que sufren. “Cuando una
persona experimenta en su propia carne la fragilidad y el sufrimiento a causa
de la enfermedad, también su corazón se entristece, el miedo crece y los
interrogantes se multiplican”.
2. En esta ocasión, menciona el Papa a “los
enfermos que, durante esta pandemia, han vivido en la soledad de una unidad de
cuidados intensivos la última etapa de su existencia, atendidos por agentes
sanitarios generosos, pero lejos de sus seres queridos”.
3. Como el buen samaritano de la parábola
evangélica, todos podemos derramar sobre las heridas de los enfermos el aceite
de la consolación y el vino de la esperanza.
4. “El enfermo es siempre más importante
que su enfermedad”. Es preciso escuchar al paciente, su historia, sus angustias
y sus miedos. “Cuando no es posible curar, siempre es posible cuidar, siempre
es posible consolar, siempre es posible hacer sentir una cercanía que muestra
interés por la persona antes que por su patología”.
5. A lo largo de los siglos, la comunidad
cristiana ha abierto innumerables “posadas del buen samaritano”, para acoger y curar
a los enfermos. En esas obras “la caridad cristiana ha tomado forma y el amor
de Cristo, testimoniado por sus discípulos, se ha vuelto más creíble”.
6. La atención al enfermo es una obligación
de justicia. Hoy en algunos países es un lujo recibir un tratamiento adecuado. Sabemos
que en los países más pobres han faltado las vacunas contra el virus del
Covid-19 y aun otros medicamentos mucho más sencillos.
7. El
Papa nos exhorta a ofrecer a los enfermos un signo de la cercanía de Dios, su bendición,
su Palabra, la celebración de los sacramentos y un camino de crecimiento y de maduración
en la fe.
El ejemplo y el mensaje de Jesucristo nos llevan a todos a acercarnos a los enfermos. El ministerio de la consolación es responsabilidad de todo bautizado, consciente de la palabra de Jesús: «Estuve enfermo y me visitasteis» (Mt 25,36).
José-Román Flecha Andrés