LA ASUNCIÓN DE MARÍA A LOS CIELO
1.Retomando las palabras con las que Pío XII
había proclamado el dogma de la Asunción de María a los cielos, el Concilio
Vaticano II afirmaba: “La Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de
pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la
gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para
ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del
pecado y de la muerte” (LG 59).
Eso no significa que hasta ese momento los
cristianos no aceptaran ese misterio de la fe. Muchas de nuestras catedrales
están dedicadas a la Asunción de María. Y los artistas la han representado con
frecuencia.
2. La Asunción de la Virgen fue pintada por El Greco en un retablo para
la iglesia de Santo Domingo el Antiguo, de Toledo. Y Tiziano Vecellio la dejaba en el ábside de Santa Maria
dei Frari, en Venecia.
Nosotros podemos repetir los versos que Lope
de Vega dedicaba a esta fiesta: “Hoy sube al cielo María, que Cristo en honra
del suelo, traslada la casa al cielo donde en la tierra vivía”.
Para san
Juan de Ávila, el día de la Asunción de María a los cielos es la fiesta de la
libertad, de la gloria cumplida y de las esperanzas realizadas.
Y santa Teresa de Jesús cuenta que, en la
fiesta de la Asunción de María, se le representó “su subida al cielo, y la alegría
y solemnidad con que fue recibida y el lugar adonde está”.
3.
Hoy es oportuno preguntarnos qué puede significar, en este momento de la
historia, la celebración de la fiesta de la Asunción de María a los cielos.
•
La Asunción de María nos muestra la gloria de Dios, que en ella ha logrado
llevar a cabo su proyecto de salvación y de gloria para todos los humanos.
•
Santa María, asunta a los cielos, nos comunica la certeza de poder participar
en la resurrección de Jesucristo y en su triunfo sobre el mal y sobre la
muerte.
•
La Asunción de María nos indica el camino de la comunidad eclesial, llamada a
acompañar al Señor en la cruz y a seguirlo un día en el reino de la luz.
•
Santa María, asunta a los cielos, nos ayuda a comprender que la dignidad humana
nunca quedará humillada por la injusticia ni por el olvido.
•
La Asunción de María nos descubre que todo lo nuestro, renovado por el amor y
la gracia, ha recibido una promesa de glorificación y de paz.
•
Santa María, asunta a los cielos, es un motivo de esperanza para todos los que
ponen su confianza en Dios, en lugar de apoyarse en los ídolos de este mundo.
•
La Asunción de María a los cielos puede ayudarnos a ser humildes testigos y
portadores de un motivo de esperanza para todos nuestros hermanos.
El papa León XIV nos invita a contemplar a
nuestra Madre, para volver a encontrar la esperanza que no defrauda.