EL TESORO ESCONDIDO
“El
reino de los cielos
se
parece a un tesoro escondido en el campo”
(Mt 13,44)
1. En esta cultura que se considera como “líquida”,
es urgente hacernos una pregunta como esta: ¿Alguien considera el reino de Dios
como un tesoro escondido?
2. ¿Por qué causa tanto asombro que un
hombre conocido en todo el mundo no se avergüence de manifestar públicamente su
fe?
3. ¿Hay todavía algunas personas que están
dispuestas a dejar lo que consideran sus bienes para poder adquirir el tesoro
que han encontrado?
4. Haciendo nuestra la oración que Jesús
enseñó a sus discípulos, pedimos al Padre que venga a nosotros su reino. ¿Qué
nos exige esa venida que decimos esperar?
5. Si hemos tenido la suerte, o mejor la
gracia de descubrir el reino de Dios y su valor, ¿de qué deberíamos
desprendernos para gozar de él?
6. ¿Cómo podrían cambiar nuestras
estructuras políticas, sociales y eclesiásticas si de verdad descubriéramos la
grandeza y el valor del reino de Dios?
7. ¿Me pregunto personalmente qué aficiones
o tareas tendré que dejar para conseguir gozar de la presencia del reino de
Dios?