martes, 2 de junio de 2026

REFLEXIÓN - Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo. A 7 de junio de 2026

 

EL PAN BAJADO DEL CIELO 

 “Él te afligió haciéndote pasar hambre y después te alimentó con el maná –que tú no conocías ni conocieron tus padres- para enseñarte que no solo de pan vive el hombre, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios” (Dt 8,3). Según el Deuteronomio, Dios alimentó a su pueblo con el maná, que no conocían sus antepasados.

Si el hambre lo llevaba a reconocer su indigencia, el maná tendría que  recordarle que Dios se cuidaba de él. Por tanto debería agradecerlo por los siglos de los siglos. 

De hecho, el salmo responsorial invita a la comunidad a glorificar al Señor: “Ha puesto paz en tus fronteras y te sacia con flor de harina (Sal 147).  

Ya en la nueva alianza, san Pablo recuerda a los fieles de Corinto que la unidad de la comunidad viene exigida por el hecho de participar en el mismo pan y en el cáliz de la bendición, es decir de la eucaristía. El pan que partimos y compartimos nos une a todos en el cuerpo de Cristo (1 Cor 10,16-17).  

LA VIDA Y SU SENTIDO

 La multiplicación y distribución de los panes y los peces se encuentra reflejada en los cuatro evangelios. Pero solo el evangelio de Juan recoge el discurso que Jesús pronuncia después en la sinagoga de Cafarnaúm.

En el texto que hoy se proclama (Jn 6,51-58) Jesús manifiesta su identidad y su misión:  ˝Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”.

Como los que seguían a Jesús por los caminos, también nosotros  buscamos lo que ha de mantenernos en vida. No solo el pan material que sostiene nuestra vida biológica sino también el otro pan espiritual que da sentido a nuestra vida biográfica.

El pan del Señor no solo sostiene nuestra vida personal, que no es poco, sino que nos impulsa a abrir nuestros ojos a las necesidades de nuestros hermanos. El Señor nos da su carne para la vida del mundo, es decir para que el mundo tenga vida y sentido para ella. 

AMOR Y SERVICIO

 “Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron. El que come este pan vivirá para siempre”. Esa frase con la que se cierra el texto evangélico de hoy era profética y lo será siempre.

• “Este es el pan que ha bajado del cielo”. Esta primera parte incluye la revelación del presente. Jesús es alimento para quienes  escuchan su voz. Ese alimento supera todas nuestras aspiraciones terrenas y nuestras previsiones inmediatas.

• “No como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron”. La segunda parte se refiere al pasado. Hay que agradecer todo lo que mantuvo la vida de los que nos precedieron. Pero el maná  no pudo satisfacer su anhelo de una vida sin límites.

• “El que come este pan vivirá para sIempre”. La tercera parte orienta nuestra mirada al futuro que Dios nos ha prometido. Nosotros esperamos una vida en la que participaremos de su misma vida, es decir de su amor eterno y defInitivo.

- Señor Jesús, tú conoces nuestra hambre y nuestra insatisfacción, nuestra nostalgia y nuestra búsqueda. Nosotros creemos que solo tu pan y tu palabra nos hacen presente tu memoria, nos dan fuerzas para recorrer el camino y alientan nuestra esperanza. Que tu cuerpo y tu sangre nos reúnan en comunidad de amor y de servicio. Amén.

                                                         José-Román Flecha Andrés