EL SEMINARIO Y SAN JOSÉ
El día 10 de junio de 2021, el
papa Francisco recibió en el Vaticano a
la comunidad del Seminario Regional Pontificio de Las Marcas, Italia. El encuentro tenía lugar en el año
dedicado a San José. Así que el Papa reflexionó sobre la vocación inspirándose
en “esta figura extraordinaria, tan cercana a nuestra condición humana y
también cercana a la llamada que Dios ha querido dirigirnos”.
Al Papa le gusta imaginar el Seminario como la familia de
Nazaret, donde Jesús fue recibido, cuidado y formado para la misión que le
encomendó el Padre. Por eso subrayó valores como la docilidad y la obediencia,
la laboriosidad, la generosidad hacia los pobres, la sobriedad, la
disponibilidad y el afecto vivo y casto. “Sólo cuando un amor es casto es un
verdadero amor”.
Desea el Papa que los seminaristas sigan el ejemplo de
Jesús, que se dejó educar dócilmente por José, mientras trataba de
aprender, dedicado a discernir su propia
vocación, a escuchar y confiar en María y José, a dialogar con el Padre para
comprender su misión.
Además de exhortar a los seminaristas a tomar la
humanidad de Jesús del Evangelio y del Sagrario, los invitaba a leer a los
escritores que han sabido escrutar el alma humana, como Dostoievski. “Un sacerdote puede ser muy
disciplinado, puede ser capaz de explicar bien la teología, incluso la
filosofía y muchas cosas. Pero si no es humano, no sirve de nada”.
El Papa evocaba las cuatro dimensiones de la formación:
humana, espiritual, intelectual y pastoral y daba a los seminaristas consejos
muy prácticos:
• No os distanciéis de vuestra humanidad. Cultivad
relaciones limpias, alegres, liberadoras, humanas, plenas, capaces de amistad,
de sentimientos y de fecundidad.
• Que la oración no sea ritualismo sino un encuentro
personal con Dios. Enriqueced vuestra oración de rostros; sentíos como intercesores por el mundo.
• El estudio os ayude a adentraros con lucidez y
competencia en la complejidad de la cultura y el pensamiento contemporáneos, a
no tenerles miedo, a no serles hostiles.
• Que la formación pastoral os empuje a salir con
entusiasmo al encuentro de la gente. Se es sacerdote para servir al Pueblo de
Dios y ocuparse de las heridas de todos, especialmente de los pobres.
“El verdadero pastor no se separa del pueblo de Dios:
está en el pueblo de Dios, ya sea delante —para mostrar el camino— o en medio,
para entenderlo mejor, o detrás, para ayudar a los que se quedan rezagados, y
también para dejar que el pueblo, el rebaño, nos indique con el olfato
dónde hay nuevos pastos”.
Más que un discurso sobre la misión del Seminario, el
Papa ha abierto a todos los seminaristas del mundo su propio corazón, en una
conversación familiar llena de esperanza.